Nota: los parrafos en cursiva son recuerdos.
o
o
Bien. Estaba emocionalmente agotada y en tensión y en constante cambio. Después de todo lo ocurrido en la camioneta no había emitido una sola palabra ya que la tentación de dar un grito era muy grave.
¡¿Edward Masen hablando de sentimientos?! ¡¿Eso acababa de pasar?!
Estaba en un sueño o alguna alucionación producida por la pizza estaba provocandole esos problemas.
- No creo que debas hacer eso. - la voz de su madre la hizo saltar. - Estas comiendote las uñas. Puedes adquirir alguna infección estomacal. Detente.
Bella alejó su mano de su boca para esconderla en el guante que se había quitado.
- Estan muy callados. - mencionó Renne aumentando la intensidad de la calefacción. - ¿Sintieron mucho frío? ¿Se sienten mal?
- No. - contestaron debilmente.
- Uhm. - Renne les levanto una ceja pero no dijo nada.
El pequeño auto de su madre se calento provocandoles una ligera sofocación posiblemente también incentivada por la ansiedad que los golpeaba por dentro. Edward se quitó la bufanda poniendo al descubierto una mancha morada en su cuello provocada por la fogosidad de Bella. La castaña se puso de mil colores al verla y acarició su vientre buscando tranquilizarse.
Su bebé había estado muy quieto desde que la pelea había empezado, quizas se había asustado. Sin embargo, en esos momentos se movía provocandole uno que otro dolor ocasionado por las pataditas que le propinaba.
- Chicos deje botados a todos en el restaurante. Lo mejor es que vayamos y ustedes regresen solos a casa. ¿Edward vienes por mí más tarde?
- Claro. - aceptó el muchacho.
Bella lanzó un gran suspiro al imaginar las horas que estarían a solas.
- Podrían ver una película. - sugirió su madre. - Sino tienen tareas, claro.
No hubo una respuesta de ninguno de los muchachos. Renne se rindió y dejó de intentar iniciar una conversación.
- Tal vez podría adelantar mi turno de mañana. - comentó Edward cuando su madre se estacionó frente al restaurante. - Ganar una horas trabajando.
- Prefiero que vayas a casa. Estuvieron mucho tiempo enfriandose además esta bien relajarse.
Edward le dedicó una sonrisa falsa asintiendo. Bella aguanto la tentación de reprocharle. ¿Ahora no quería pasar tiempo a solas con ella...? Hace poco tiempo estaba disfrutando su tiempo a solas, al menos antes de arrepentirse de acostarse con ella.
Edward manejó a su casa en silencio.
Ninguno dijo nada hasta que estuvieron en su habitación ya con ropa comoda. El muchacho se recostó en la cama dispuesto a ver televisión mientras Bella le dio la espalda fingiendo leer Cumbres Borrascosas. Se quedó sentada ya que no se iba a acostar junto a Edward, era un acto muy intimo y...
- Acuestate. No te voy a morder. Ademas, esta es tu cama. Yo sólo estoy invadiendola.
La frase amarga la molesto.
- Me gusta estar sentada.
- Oh si, claro. Puedo tener muchos defectos pero no soy estupido.
Bella gruñó y se recosto junto a él. Su vista se fijo en el libro e intento leer. Edward por su parte tenía la vista en la televisión donde un partido de futbol americano se realizaba. Él tampoco se veía muy concentrado ya que cada cierto tiempo le dedicaba miradas. El silencio espeso y vibrante continuo hasta que Bella de rindió y lanzo su libro a la mesa de noche.
- Ya era hora. Llevabas mucho tiempo analizando la misma página. - criticó Edward burlón.
Bella le dedicó una mala mirada para luego girarse para darle la espalda e intentar dormir.
- ¿Ahora vas a fingir dormir? - le preguntó Edward malhumorado. - Mierda. Nunca te vi como las que huían de las conversaciones dificiles...
- No hablemos de huir porque no saldrás ganando.
Edward lanzó un gran suspiro y se acercó. Bella sintió su cuerpo apegarse a cada curva del suyo y su brazo rodeó su cintura hasta llegar a acariciar a su hijo.
- ¿Qué crees que sea? ¿Niño o niña?
Su pregunta la sorprendió.
- Uhm no lo sé. No lo he pensado mucho la verdad.
- Yo espero que sea una niña. - admitió Edward acariciando su vientre. - Mi papá y yo no hemos tenido la mejor relación y no me gustaría repetir la situación si tengo un niño.
- Eso no va a pasar. No dejaría a mi niño ser tratado como tu padre te trató.
Edward había crecido con un padre alcoholico y agresivo. De alguna manera sus hermanos y él habían logrado crecer. No podía imaginar que vida estaba llevando junto a Renata y el pequeño hijo de ella.
- Sé que no lo permitirás. - suspiró Edward apretandola a su pecho. - Eres una buena madre.
- Aún no lo soy. Me quedan tres... dos meses más siendo sólo yo. - contesto algo ahogada.
- Has cambiado mucho desde que supiste del embarazo. La Bella de antes no hubiera dejado la escuela de lado...
- Hey no puedes criticarme, tenía que trabajar...
- Bella, tú ya trabajabas antes de embarazarte. Aún así tenías excelentes notas y... tenías tiempo para mí.
El recuerdo de los momentos juntos la golpeó. Noches haciendo tareas y madrugadas de sexo desenfrenado eran habituales. ¿En que momento dormía? Se preguntó.
- Ahora estoy más agotada por el bebé. No puedo con tanto.
- Cuando nazca no tendremos tiempo para nada. Menos para nosotros dos.
Bella se quedó en silencio. El caos llegaría junto a su hijo. Salidas como la de ese día no se repetirían. Tendrian que correr a la guarderia por él o algo similar.
- Es cierto.
- Por eso quiero pasar más tiempo contigo. Arreglar nuestra relación, ser tú y yo otra vez. Me importas muchísimo Bella, tanto que me asusta la idea de ser solo el padre de tu bebé. Como dijo ese perro, que solo estes conmigo para darle una familia a nuestro hijo. Yo... necesito saber que sientes por mí. Si aún despierto tu interés y si crees que puedas llegar a quererme... Yo la cagué de mil formas y algunas no las sabes, yo necesito fortalecer nuestra relación pero no puedo hacerlo si tú solo me quieres cerca para ayudarte con nuestro hijo.
Bella giró su cuerpo para poder verlo. ¿Lo quería? O mejor dicho, ¿seguía queriendolo? Su rostro perfecto y en ese momento vulnerable le ponía las rodillas debiles.
Recordó las tantas veces que sufrió en silencio, por los sentimientos que empezaban a aflorar como una explosión sin fin. Esos meses previos al embarazo donde esperaba ilusionada verlo y disfrutaba de sus besos y caricias. Cuando pasaban tardes riendo por tonterias y se besaban por impulso. En ese tiempo ya lo quería. Lo quiso tanto que cuando sintio los sintomas del embarazo y la prueba casera salió positiva una pequeña parte de ella se sintió feliz. Tan feliz que quería gritar que estaban vinculados por siempre y que su amor había creado una vida. Sin embargo, el miedo y ver como todos sus planes se derrumbaban ante sus ojos fue más fuerte y el llanto la ahogo todo su camino hasta el bosque donde había quedado encontrarse con Edward. Todos sus sentimientos ilusos y brillantes murieron ese día.
¿Podría revivirlos? No había sucedio hasta el momento. Sin embargo, otros sentimientos calidos y no tan desenfrenados habían surgido. Ellos nacieron de la calidez de su voz al hablarle, de su preocupación por ella y de la forma en que ilusionado esperaba el nacimiento de su hijo.
- Te amo. - la interrupción a sus pensamientos la alteró. - Lo admito. Estoy enamorado de ti. No sé como pasó pero estoy seguro que fue antes de embarazarte. No tienes idea de como me dolió separarme de ti. Cuando dejaste de hablarme y me ignoraste. Me sentía morir cada vez que te veía en los pasillos siendo observaba por todos debido a tu embarazo, te había arruinado la vida. Sin embargo, tú estabas tan segura de tener a nuestro hijo que me sentí un niño a tu lado. Yo que sólo vivia de fiestas, sexo y futbol americano, me sentí insignificante. Luego los problemas en mi casa me hicieron ver que estaba solo en el mundo, que había jodido mi vida y tú seguías adelante sin mí. Te necesito tanto Bella, a mi Bella. La que se interesaba en mí y trataba de cuidarme. La que quería que acabara la escuela y me fuera de este pueblo para ser alguien mejor. Extraño tanto ser importante para ti que me siento mal.
- Eres importante para mí. Claro que lo eres.
- Pero no como antes. - replicó Edward. - Te amo Bella y necesito saber si seré correspondido alguna vez.
Bella se sintió debil ante sus palabras. Como si su corazón hubiera sido derritido a fuego lento. Sin poder controlarse se acercó a darle un beso y fue muy lento. Acarició su nuca aliviando la tensión de su cuerpo logrando que cayera casi laxo contra el de ella.
- Si. - le contestó rompiendo el beso. - Puedo volver a quererte.
Volvió a besarlo pero el cobrizo algo aturdido se alejó.
- ¿Volver?¿Me querías? - le preguntó vulnerable.
- Si. - acepto con sinceridad.
- Antes. Antes del bebé. - concluyó él.
- Lo concebimos cuando te queria.
Bella estaba segura. Tenía claro cuando quedo embarazada ya que fue la única vez que dejó de pensar con claridad.
o
Estaba lloviendo a cantaros.Tanto que le costaba ver a través de su ventana y escuchar la televisión. Lo mismo ocurría en la habitación de su madre ya que también tenía el volumen de su televisión a tope. Suspiró frustrada desviando su atención a su teléfono, no quería aceptar que estaba preocupada por Edward. Esa mañana no había ido a la escuela y sabía que debía ser por algo importante, él nunca dejaba de ir aunque no entrara a clases. Ya sin poder evitarlo más lo llamó, como regla tácita no se llamaban.No tenían nada de que hablar, lo suyo era sexo y ya. Si querían verse se mandaban mensajes que luego eran borrados y ya.
El teléfono sonó y sonó sin obtener respuesta. Eso la preocupo más. Sin dudarlo insistió, su cabeza imaginaba los peores escenarios. Hospitales y carreteras desoladas eran algunos de ellos.
Hasta que un Edward muy agitado contestó.
- ¿Estás en tu habitación? - fue la pregunta que él hizo al contestar.
- Sí. - admitió nerviosa por su tono.
- Llego en diez minutos.
Luego colgó dejandola pasmada.
Con tremenda tormenta su preocupación creció. Edward estaba arriesgandose demasiado al manejar su motocicleta en medio de esta. Con una oración en la boca lo espero esos diez minutos. Cuando un encapuchado apareció, empujando su motocicleta hasta protegerla entre los árboles, el alivio la embargo por primera vez en horas. Sin dudarlo abrió su ventana para dejarlo entrar.
- Estas empapado. - le reprochó acercandose para quitarle la casaca mientras el muchacho la miraba fijamente.
Su mirada negra la sorprendió.
- Necesito hacertelo, ahora.
Bajó la mirada por su cuerpo envuelto en una camisola rosa que se puso desde que anunció su llegada. Bella se sonrojo.
- ¿Qué...? - anonadada observó como él empezaba a desnudarse frente a ella.
Con el torso desnudo se acercó.
- Necesito tenerte ahora. - la beso en ese instante.
Sin esperar respuesta la abrazo a su pecho para luego llevarla a la cama. Pronto lo tenía moliendose contra su vagina buscando una deliciosa fricción y mordisqueando su cuello. La humedad en su centro empezo a traspasar la tela de su pijama y Edward humedecía la tela que cubria sus pechos con sus succiones. La velocidad de crecimiento de su excitación fue exponencial al sentir la desesperación que el cobrizo transmitía.
Jadeaba y él gruñía, gracias a la lluvia que golpeaba con fuerza las ventanas, los sonidos eran sofocados.
- Edward...- gimió buscando abrir su pantalón.
El muchacho alterado de pronto se detuvo.
- Mierda. - gruñó.
Confundida por sus acciones pero sin poder detenerse forzó su cinturón. El pantalón bastante mojado demoró en ceder, molesta, empezó a bajarlo a la fuerza. Edward no ayudó, seguía perdido en sus pensamientos.
- Bella... - gruñó ronco, cuando bajo su bóxer.
- Ven aquí. - tiro de él para besarlo.
Cedió y le correspondió con hambre de sus labios. Sin embargo, algo lo detenía. Estaba contenidose.
- Bella... - ella lo ignoro y siguió dejando besos en su cuello. - Bella...
- ¿Qué pasa?
- Te necesito. - murmuró abrazandola, un abrazo que la sorprendio y desubico. - Te necesito.
- Aquí estoy. - le aseguro. - Aquí estoy para ti.
- Eres mía. - murmuró. - ¿Verdad?
- Si. - contestó sin dudarlo. En otra situación hubiera dicho que no, que no era ningún objeto o mascota. Sin embargo, jamas había visto a Edward así y ella era suya, su corazón en realidad lo era.
- Oh mierda... y yo soy un bastardo.
Bella volvió a sorprenderse por sus palabras.
- No. No lo eres. - le refutó. - Puedes ser algo imbecil a veces. - quiso bromear pero el muchacho aún seguía sombrió y negando se acosto en la cama desnudo. - Pero no eres un bastardo.
- Nunca debí hacerte esto. Yo siempre lastimo a los demás, soy un bastardo.
- ¡Tú no me hiciste nada!
- No debí hacerte mía.
- No me obligaste, yo quise acostarme contigo. - le reclamo, estaba preocupada por su forma de hablar. - No soy una niña.
- Eres una niña inocente.
- No soy una niña. Ya soy una mujer. - reclamo enfrentandolo.
Edward le dio una sonrisa triste y eso la molesto más.
- ¿Viniste a coger, no? ¿Qué demonios esperas?
- Bella... no...
- No soy tu puta lista para coger solo cuando tú quieras, yo si quiero coger ahora y estas en mi habitación...
Subió sobre él, sentandose sobre sus caderas y empezó a restregarse.
- Bella, espera. - tomó sus caderas.
- ¡No puedes jugar conmigo! ¡Y no soy una niña!
- Lo siento. Espera...
Hizo a un lado sus braguitas ya humedas por el roce y dirigió su miembro a su interior.
Edward gruñó a la vez que ponía los ojos en blanco. Bella sintiendose victoriosa por como se derritio por el contacto empezo a mover sus caderas con fuerza. Sus saltos hacían tronar la cama y agradeció que los truenos sofocaran los sonidos.
Su joven amante correspondió empujando sus caderas hacia arriba. El sonido de humedad y madera crujiendo los acompañó poco tiempo ya que muy pronto el cobrizo se sacudió bajo ella liberando su semilla en su vientre por primera vez. La joven se sintio victoriosa por el logro de llevarlo a la cima del placer muy pronto y no le importo no lograr su orgasmo, se recosto sobre el pecho desnudo de su amante y sonrió.
o
- Yo también permití que sucediera. Además yo estuve más que dispuesta a no usarlos. Ambos somos responsables. No arruinaste mi vida. Solo modificamos juntos nuestro futuro. Además, a veces necesitabas ser rudo para desfogar tu frustración o eso creo, jamás me decias que sucedía para ponerte así.
- La escuela y mi casa. Me volvían loco. Necesitaba mejorar mis notas para seguir en el equipo y... bueno Renata y mi padre siempre estaban jodiendome.
- Ahora tienes mejores notas y vives aquí así que espero que ya no estes sintiendote así.
- Contigo todo es mejor. -admitió el muchacho enterrando su rostro en su cuello. Dejó un beso que mando una corriente de electricidad por todo su cuerpo. - Prometo enamorarte. Me convertiré en Superman si eso hace que me quieras la mitad de lo que yo te quiero.
- Si es así. Prefiero que seas Batman es mucho más sexy y misterioso. - jugó con él ganando risas de su parte.
- Bien, seré Batman. - prometió besando su cuello con más insistencia.
- Empieza con ser millonario.
- Haré mi mayor esfuerzo, amor. - sus manos empezaron a juguetear con la piel desnuda debajo de su camiseta. - ¿Podemos terminar lo que empezamos en la camioneta?
- ¿Quieres hacerlo? Parecías arrepentido antes...
- No quería que nuestra primera vez fuera ahí.
- No era nuestra primera vez.
- Como novios si. Quería hacer las cosas bien. Llevarte a Seattle, tener una cita de ensueño y luego ir a un hotel...
- Tenías mucha seguridad en que iba a suceder. - se burló empujandolo en broma.
Edward sonrió divertido.
- Un chico puede soñar.
- Bueno cariño, sigue soñando. No tendrás tanta suerte de nuevo.
- Esperare mi gran momento. - rió feliz y se acercó a besarla. - Te amo.
o
O
o
Creo que este capitulo era muy esperado. ¡Es un gran al fin! Me salio super empalagoso a mi criterio pero lo ameritaba. Diganme que les parece. ¿Ya le baje mucho el drama, no? Creo que ya toca sazonar esto un poco uhm...
