Capítulo 17
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.
Salí corriendo del departamento y solo me preguntaba « ¿Por qué te fuiste, por qué no me esperaste? » mi cabeza como un huracán de preguntas, no pare de correr hasta ver la cafetería cuando llegue tome un gran suspiro y abrí la puerta
Una gran sorpresa me lleve al ver Albert hablando con un señor mayor muy seriamente solo logre escuchar como el señor dijo—Ya está todo listo, lo único que falta es que decidas que tienes planeado hacer— Pero Albert no contesto al verme solo me sonrió y dijo—Candy —
—Albert por qué no me despertaste—
—Candy… te presento a un buen amigo George—
—Hola mucho gusto—
—Hola —
—Bueno señorita Candy fue un gusto, pero ya me tengo que ir saludos… Que tengan un lindo día jóvenes— se despidió muy cordialmente de nosotros y salió de la cafetería, Albert solo me sonrió y luego me pregunte — ¿Albert por qué no me despertaste y tu amigo es muy serio? —
—mmm bueno el día de ayer trabajaste mucho y si te desperté pero estas tan cansada que no me escuchaste, así que te deje descansar, sobre mi amigo así es su forma de ser—
—Albert de que están hablando, que tienes que decidir— lo mire directo a los ojos, el solo agacho un poco la cabeza y luego balbuceo — mm bueno, estamos hablando de mmm—
—Albert todo está bien de que hablaban—
—mmm bueno no te lo te quería decir, pero me agarraste con más manos en la masa— soltó una pequeña carajada y continuo — bueno la verdad esta cafetería apenas la compre, por esa razón me he quedado sin dinero, sobre lo que escuchaste eso era, me decía George que los tramites ya estaban terminados pero que decidiera el sí solo quedaría a mi nombre la cafetería o si ingresaba a otra persona —
—Así que tú eras el dueño y fuiste tú quien me hizo trabajar muy duro ayer— le grite muy fuerte, al saber que él era el dueño quería seguir gritando más cosas cuando escuche —Exacto yo soy el dueño pero creo que tú también deberías de serlo ya que tú lo has dicho trabajas muy duro — no lo podía crear lo mis oídos estaban escuchando me quede como estatua y de nuevo volví escuchar —Candy lo siento mucho por hacerte trabajar pero quieres ser mi socia —
—mmm si me gustaría serlo, pero no puedo, tú lo has dicho ingresaste todo tu dinero para hacer este pequeño negocio, no podría aceptar —
—Pero que cosas dices Candy, ambos trabaríamos y de esa forma no pensaras que te hago trabajar mucho —
—mmm que te parece si me dejas pensar un poco y luego te digo—
—Está bien me parece perfecto — Albert me dijo muy sonriente y luego camino directo al cuarto de limpieza cuando salió del cuarto tenía en sus manos las franelas para comenzar a limpiar y dijo—Vamos es tiempo de trabajar—
—Pero Albert me acabas de decir que tú eres el dueño y ahora quieres limpiar —
—Claro Candy ya te dije todo mi dinero está en la cafetería, así que tengo que trabajar más que cualquier empleado ya que si pierde la cafetería estoy perdiendo yo y por tal motivo tengo que trabajar más, para que tengamos muchos clientes — me iba diciendo limpiando las ventanas, al terminar se fue al mostrador y siguió limpiando.
Solo estaba parada en la puerta sin saber que decir, cuando volvió a levantar su mirada y dijo—Vamos Candy regresa a la cocina que no tardan en llegar la gente — lo mire con gran confusión no entendí su forma de ser, ni su forma de pensar camine atrás del mostrador y entre a la cocina.
Una vez que entre a la cocina, a unos pocos minutos Albert comenzó con la letanía del día de ayer —Dame esto, pásame esto— y fue el día fue exactamente igual que ayer, mis pies hinchados mis manos cubiertas de azúcar.
En esta ocasión en lugar de hace donas Albert realizo un flan napolitano, bueno eso fue lo que entendí, la mitad de lo que me decía no tenía ni idea, solo escuchaba —Candy Vierte el azúcar en una flanera y calienta a fuego medio para que se forme el caramelo—
—Qué es eso… solo calienta la azúcar en este recipiente—
—Licúa la Leche Condensada, con la Leche Evaporada, el queso crema, los huevos y la esencia de vainilla. Vierte la preparación en la flanera y tapa con papel aluminio sellando las orillas. Coloca en un recipiente y cocina a baño María en el horno a 180 °C durante 1 1/2 horas—
—Queeeeee Albert no te entiendo—
—Todos estos ingredientes que están en la mesa ingrésalos en la licuadora, cuando todos los ingredientes estén bien mesclados, lo único que tienes que hacer es vaciar todo en el recipiente —
Una vez que ingrese los ingredientes en la licuadora, Albert se encargó de todo, al terminar de preparar el flan, Albert se fue a la caja registradora y comenzó a contar el dinero.
No era mucho dinero pero Albert, saco la mitad y lo aguardo en su cartera, luego me dijo —Vamos es tiempo de regresar a casa—
—Si vamos —ambos salimos de la cafetería y comenzamos a caminar por la calle, cuando pasamos por un restaurante, mi estómago recordó esos lugares que le gusta cenar al finalizar el día y dije—Albert tengo mucha hambre podemos entrar —
—No Candy no podemos hay que llegar a la casa para poder comer— cuando escuche lo que me dijo le grite muy fuerte—Comer y que vamos a comer solo un pan con jamón eso no es comida—
—Candy lo siento mucho pero es lo único que tenemos, y como sabes no hay dinero —
—Claro que si tienes dinero, acabo de ver, como cuentas todo el dinero de la caja registradora y lo ingresaste en tu cartera, cómo es posible que me digas que no tienes dinero—
—Candy cálmate, deja de gritar que la gente te está escuchando —
—Noo no quiero, que la gente se entere que me quieres matar de hambre, aun cuando tienes mucho dinero en tu cartera —
—Candy cálmate — me dijo Albert mirándome a los ojos con mucha frialdad, pero al ver esa mirada lo único me pasaba por mi mente, era hacerlo de enojar más solo pensaba «si lo hago de enojar más o si llamo la atención de las personas, a lo mejor Albert por pena me invite a comer al restaurante » con este pensamiento en mi cabeza seguía gritado —Me quieres matar de hambre aun cuando tienes dinero en tu cartera —
—Candy, estaba bien sigue gritando me voy a la casa— me dijo al tiempo de darse la vuelta y comenzar a caminar cuando escuche otra voz —Señorita así que ese hombre tiene dinero y la quiere matar de hambre —
—Si… así es — dije sin pensar pero luego escuche más voces de hombres —Que bien—
—Perfecto —
—Justo lo que estábamos esperando— escuche todas las voces y volteé muy rápido, mire a tres hombre mayores con una mirada de maliciosa y una sonrisa que me daba miedo, Albert también volteo.
Los tres hombres comenzaron a rodearme, cuando escuche —Suéltenla —
—No ella es nuestro boleto para que nos des lo que queremos —comencé a temblar y asustarme mucho, al ver a esos hombre como me miraban y como Albert comenzó hablar con ellos decía —Si fueran hombres pelearían conmigo —
—Somos hombres pero no somos estúpidos, ni tampoco luchadores —
—Son peores que rateros, son cobardes al esconderse tras de una mujer—
—Di lo que quieras… nos das todo tu dinero o esta señorita se muere y que desperdicio de mujer ya que tiene una cara de ángel y un cuerpo de tentación — me dijo uno de los asaltante al tiempo que se acercó a mi rostro para acariciarme le iba a quitar la mano de mi rostro, pero en ese momento el otro señor me dijo —Yo que tu dejo que me toque — fue cuando sentí algo en mi cintura, baje un poco la mirada y fue cuando comencé a temblar una pistola tenía en mi cintura.
El señor me comenzó a acariciar el rostro y no podía hacer nada, el asco, el miedo me quede como estatua, lo único que hice fue mirar Albert, el al verme dijo —Esta bien suéltenla les daré el dinero que tengo— y con ese grito Albert saco su cartera, enseñándole el dinero, la tercera persona se aleja de mí y se acerca a él.
El señor mayor le quito muy rápido la cartera y comenzó a buscarle por todos lados, en la bolsa de sus pantalones, en su camisa y luego escuche como grito—Si nos entregó todo— luego Albert muy rápido grito—Ya les entregue todo el dinero, ahora déjenla —
—Y crees que será así de fácil, he cambiado de opinión primero nos divertiremos un poco con ella y cuando ya estemos casados te la regresaremos —
—queee acoso creen que voy a dejar que se la lleven —
—No estas para para eso, no te metas con nosotros o quieres que te la regrese en este momento pero muerta— dijo el señor mayor acariciándome todo mi rostro y viendo Albert con gran triunfo, yo también miraba Albert pensando « Albert perdóname pero no dejes que me lleven » regrese de mi pensamiento cuando el señor que tenía la pistola en mi cintura dijo —Vamos entra al auto—
—Noooo — grite muy fuerte cuando el señor incrusto más fuerte la pistola en mi cintura, al sentir más fuerte pistola di unos cuantos pasos para entrar al automóvil, el miedo de morir hizo que caminara cuando sentí un fuerte jalón de la mano que me hizo caer al piso.
Levante rápidamente la mirada, vi como Albert se aventó con todo su cuerpo al señor que me tenía la pistola, sin importar nada fue muy rápido solo escuche un gran disparo—bangggggg— al escuchar el disparo mi corazón se detuvo, como cámara lenta vi como el señor disparo, haciendo caer al piso Albert.
Quería gritar muy fuerte pero mi voz parecía que se había esfumado, me quede muda y solo escuche —idiota la policía ya viene —
—Vámonos y la chica —
—Déjala ya no da tiempo— y los tres hombres salieron despavoridos, rápidamente se subieron al automóvil, dejando tirado Albert en el piso, escuchaba el ruido de la sirenas de la patrulla, mi cuerpo parecía que me habían abandonado, por más que quería levantarme corriendo para levantar Albert del piso mis piernas no me respondían, me quede paralizada y solo sentí como mis lágrimas corrían por mis mejillas.
Estaba totalmente en shock hasta que Albert comenzó a moverse y de repente se paró del piso, se acercó a mí y dijo—Vamos párate —
—Estas bien Albert, vi cómo te dispararon —
—Estoy bien, tiene muy mala puntería, me iba a parar rápido pero al escuchar la sirena fue mejor así para asustarlos y se fueran —
—Pero Albert estas sangrando—dije muy preocupada viendo unas gotas de sangre que caían al piso, Albert rápidamente con su mano cubrió la herida y dijo —Vámonos antes que llegue la policía y nos lleve —
—Pero nosotros no hicimos nada, ellos eran asaltantes —
—Aun así, no quiero ir a la estación de policía y perder tiempo dando una declaración, es mejor ir a la casa y descansar —dijo Albert y comenzó a caminar, al verlo como caminaba de lado, rápidamente lo tome por la cintura, tome su mano y la coloque en mi hombro y ambos caminos hasta llegar al departamento.
Cuando llegamos Albert estaba sudando, rápidamente lo coloque en el sillón y dije —déjame ver tu herida —
—No es nada, solo es un rasguño — lo mire muy enojada y luego comenzó a reír jajaja, rápidamente dije—Por qué te reis no es un chiste —
—El que debería estar molesto soy yo, pero creo que es al revés— al escuchar esas palabras recordé que fue por mi culpa que nos habían asaltado y comencé a balbucear —yooo yoooo looo lo siento mucho fue por mi culpa—
—Bueno, ya hay que olvidarlo — dijo Albert al tiempo que se quitó la camisa, y observe el rasguño que estaba al lado de su cintura continuo —Solo tráeme un poco de agua, una toalla y una vendas para que me limpie la sangre, ya vez te die que no es nada solo fue un rasguño—
Rápidamente fui al baño y le di todo lo que me dijo, Albert comenzó a curarse la herida pero al ver sus gestos de dolor dije—Te ayudo—Comencé a limpiar la sangre al terminar, vende la cintura de Albert al tiempo que estaba vendando su escultural cuerpo mi corazón comenzó a latir muy fuerte.
Cuando termine dije —Listo — pero mi corazón seguía latiendo muy fuerte, Albert se recostó en el sillón y cerró los ojos, mi cuerpo como imán era atraído por Albert y me fui acercando a su cara a sus hermosos labios para besarlo y agradarle lo que había hecho por mi cuando escuche —Candy aléjate, en verdad me gustas mucho pero la forma que actuaste el día de hoy me has decepcionado —
—Albert perdóname yo yo yo solo quería comer —
—Candy pero la forma que lo hiciste no fue la correcta, te imaginas que fuera pasado si esos hombres te fueran llevado —
—Lo siento mucho— dije mirando a los ojos con las lágrimas corriendo por mis mejillas, él no me quería mirar, solo estaba viendo la puerta, al verlo volví a decir —Lo siento perdóname—
—Candy ya es tiempo que madures, no puedes ir por la vida llorando y haciendo lo que quieras—al escuchar esas palabras tan frías, sentí una gran estocada en el corazón y grite muy fuerte—Pero Albert no fue mi culpa, tenía hambre y tu tenías dinero en tu cartera, pensaba que podías comer algo — cuando de repente sentí un gran empujón y Albert por fin me grito como cuando me peleaba con mi madre.
—En verdad Candy eres una niña muy caprichosa, ese dinero era para pagar la luz, el gas, y todos los insumos que la cafetería para hacer todos los postres —
—Pero yo no lo sabía, porque no me dijiste —
—Candy en la mañana ya te había dicho que tenía que cuidar la cafetería, para así poder vivir, pero creo que la niña rica que llevas dentro nunca la podrás sacar — me grito al tiempo que se volví a poner la camisa y salir del departamento dejándome sola.
Continuara…
