Capítulo 12

...

Lo único que puedo decir es: Muchas gracias por todo el apoyo, sus comentarios, su espera y una disculpa por la tardanza. Aquí les dejo el siguiente capítulo.

Espero que les guste.

...

El beso trastornó a Sasuke. Los labios de la pelirrosa era suavidad pura, tanto que buscó su calor. Quería más de ella, pero no era el único. Sakura quedó sin fuerzas y divagando en las sensaciones que le producía. ¿Qué le había hecho? Definitivamente algo estaba ocurriendo entre ellos.

—Sasuke, ¿qué está pasando?

—Tú también lo sientes, ¿verdad, Sakura? —Sus ojos la miraban tratando de encontrar la repuesta que él mismo buscaba.

—No sé a qué te refieres.

—Lo sabes muy bien —Sin dejar de mirarla a los ojos. —Esto también es nuevo para mí. Tengo la necesidad de estar contigo y nunca separarme. ¿Qué me hiciste? —preguntó con ternura.

—Yo no sé de qué hablas —musitó con dificultad, no tenía control de sus acciones.

El Uchiha sonrío. —Trata de disimular todo lo que puedas, pelirrosa, porque tu chakra no miente, está tan alborotado y al mismo tiempo lleno de tranquilidad que no quiero separarme de ti.

—Eso dices ahora. ¿Qué pasará cuando Orochimaru y Kabuto venga por mí y causen problemas? Ellos son horribles. Tú lo sabes y…

—Sakura.

La pelirrosa solo lo miró.

—Nunca dejaría que alguien te lastime; Orochimaru, Kabuto o quien sea no podrán herirte a mi lado. ¿Lo entiendes? Ya no hay vuelta atrás. —Tocó su mejilla. —El destino lo ha decretado así. Tú te casarás conmigo.

—Me casaré contigo, solo recuerda que me dejarás ir cuando yo te lo pida. Dame tu palabra.

—Lo prometo, en tanto no pongas en peligro tu vida. ¿Un beso para cerrar este trato?

—Pero…

—No protestes —dijo al tomarla por la barbilla—. Tú eres lo que siempre busqué.

Solo que antes de tocar su labios nuevamente, Sakura comenzó a verse más grande. Algo no estaba bien. Sasuke se había convertido en un niño pequeño otra vez.

—Sakura, ¿qué me pasó? —Mirándose sus brazos y como la ropa le quedaba grande.

—Lo…lo siento. Es que estoy muy nerviosa.

—Lo suponía, ¿puedes regresarme a mi estado normal, Sakura?

—Aun no sé cómo.

Un largo suspiro se dejó escuchar. —Suponía tu respuesta. Dormir juntos nos ha ayudado.

—¿Qué? Pero, pero sino…

—No sé si sentirme ofendido o halagado, ¿sabes? Solo deja de sonrojarte, hablo en el sentido literal de la palabra. Además tendrás que acostumbrarte.

—No, ¿por qué?

Sasuke curveó sus labios en forma de una leve sonrisa y dijo: —Ven. —Tomándola de la mano. —Antes de irnos a dormir debemos de anunciar tu decisión y terminar con esto.

—¿A qué te refieres? —dijo con temor a la respuesta.

—Que hoy nos casamos.

—Pero ¿hoy, en este momento? —Sasuke solo asintió. —Esto es una locura. No podemos casarnos así, digo ya acepté, ¿no es suficiente? Además tienes la apariencia de un niño.

El Uchiha se miró asimismo. —Esto será un problema.

—¿Entiendes lo que digo? No podemos casarnos así…

—No hay opción. Regrésame a la normalidad.

—¿Qué? No lo puedo hacer así como así —dijo desesperada—. Aunque lo órdenes no puedo hacerlo, yo no controlo esto.

—Respira.

—¿Eso en qué puede ayudar?

—En todo, Sakura. Tienes que respirar, estás muy alterada. Yo soy el culpable, déjame ayudarte. Respira. —La pelirrosa a regañadientes comenzó a respirar, imitando cada movimiento. —Vamos, Sakura, así poco a poco. —Parecía estar surtiendo efecto, puesto que ya estaba muy despejada.

—Ya me siento mejor.

—Ya lo veo y lo siento. Mira ha funcionado, he regresado a mi estado normal. ¿Lo ves? Yo siempre estaré para ti. —El sonrojo eran tan evidente. —Pareces un lindo tomate, y sabes que: yo amo a los tomates.

—Muy bonita escena hermano, pero ¿ya están listos? Todos los estamos esperando.

Itachi habló recargado en la entrada.

—No te han dicho que debes de tocar la puerta antes de entrar, hermano.

Con disimulado descaro caminó hacia ellos. —Bueno, diría que sí, pero como ves. —Señalando lo obvio—. No hay puerta, así que tu observación no es válida y no me gruñas. No me gustaría que tu novia se asustara más de ti.

—¿Qué haces aquí?

—Me pidieron viniera por ustedes. Ya han tardado demasiado y mi padre como el Hokage están algo impacientes, quieren terminar con esto.

—Ya estábamos por ir.

—Supongo que la novia ha aceptado —preguntó mirando directamente a Sakura, pero de una manera afable, muy al contrario de cómo había mirado a su hermano hasta hace un momento.

—Supones bien.

Una respuesta que había satisfecho a los hermanos Uchiha y que sin duda alguna sería lo mejor para Sakura. Ella aun guardaba algunos secretos que no debería de estar cerca de los oídos de Orochimaru y de Kabuto, ya habían hecho mucho daño.

La boda no fue la que pudiera esperar cualquier chica que guardaba la ilusión de ese gran día, pero hablando con la verdad, Sakura pensó que ese día nunca llegaría. Antes se quitaría la vida. La sola idea de verse casada con Kabuto podría evaporar toda emoción en el instante de verse unida a ese bastardo que jugó con ella y que ayudó a que Tsunade muriera no era para nada lo mejor.

Ahora, ella estaba ahí rodeada de puros extraños, que al fin y al cabo se convertirían en sus familiares.

—¿Nerviosa? —La pregunta susurrada de Itachi le provocó un sobresalto. —¡Ah! Ya veo que sí, y no deberías de estarlo. ¿Ves al novio?, mi hermano, creo que se ha enamorado de ti. Lo puedo ver en su mirada. No me veas así, lo que digo es cierto. Sasuke está enamorado de ti. —Sakura miró a Itachi. —Y por lo que veo, no es del todo mal correspondido.

De inmediato el sonrojo se disparó en todo el rostro de la pelirrosa.

—La novia, ¿dónde está la novia? —preguntó Minato, mientras le ofrecía una pluma.

—Creo que te hablan. —Dándole un pequeño empujoncito hacia su novio. —Ve a firmar, hermanita. Confía en él, yo lo hago siempre.

Sakura alcanzó a escuchar el último consejo en forma de susurro del que en unos minutos sería su hermano. Todos esperaban que firmar los documentos que estaban frente a ella y que dejara de jugar con la pluma que tenía entre sus dedos.

Tomó la pluma y con enérgica fuerza plasmo su nombre en los papales, ya no era momento de echarse para atrás. La decisión había sido tomada.

Los testigos hicieron lo propio para cerrar aquel matrimonio que se llevó con acelerada vehemencia.

Ya era una Uchiha por matrimonio. Viviría en Konoha, lo que su maestra siempre había querido para ella.

Y de repente: —¿Y el beso? —gritó Naruto, quien había estado mudo durante la firma de un simple contrato comercial— ¡Vamos! El beso es importante. Ya dilo papá.

Naruto se había resignado, él intentó ocupar el lugar que en ese momento Sasuke estaba, aunque ciertamente él no se había enamorado de la pelirrosa, pero también era un hecho que sin duda le había gustado. Algo le atraía a ella…

—Papá —repitió—, debe de haber un beso.

¿Un beso? No, un beso no calmaría los nervios de la novia, solo los acrecentaría y el novio, bueno, el novio parecía deseoso de otras cosas. Después de firmar, porque Sasuke fue el primero, se alejó unos pasos para darle el espacio suficiente a Sakura para que ella firmara, así vio de reojo como su hermano le hablaba al oído y como la hizo sonrojar. Seguramente por alguna tontería de lo que vendría después.

La sonrisa socarrona de su mejor amigo le hizo enfadar. Sakura parecía a punto de correr. La decisión de casarse la tomó por sorpresa, Así que simplemente se acercó a ella, la tomó por la cintura y besó con delicadeza.

—Hoy y para siempre mi esposa.

El tono de la voz daba un significado muy profundo a su declaración. La mirada reflejaba sinceridad y una promesa que añoraba por cumplir. Tal vez no todo era tan malo.

Las felicitaciones burbujearon y no era para menos. Sasuke Uchiha había contraído matrimonio de una forma inusual y fuera de todo rango. Algo impensable, ya que por sus propias palabras: había sido amor a primera vista

El banquete improvisado fue una cena bastante lujosa con bocadillos que reflejaba su alegría, sin olvidar la bebida, que para ser un festejo improvisado estaba bastante provisto.

—¿Cómo te la has pasado, Sakura?

—Bien, todos parecen muy alegres.

—Solo que tú no, ¿verdad?

Sakura asintió, ya que no pudo negar algo que sin duda se podía leer a distancia.

—No sé qué sentir. Esto es nuevo para mí.

—Aunque no lo creas también para mí —Fue el turno de Sasuke para confesarse.

—No te creo. —Le miró sorprendida. —Es algo difícil de creer. Tienes una familia que te adora.

—Es cierto —suspiró—. Soy poco sociable —confesó como si eso lo explicara todo—. ¿Quieres retirarte?

La pelirrosa no sabía qué decir, prefirió seguir mirando la celebración. Esa sola pregunta encerraba tantas incógnitas que pensó sería buena idea quedarse rodeada de tanta gente y no asolas con quien ahora era su esposo.

Los recién casados miraban en silencio cómo sus invitados festejaba y bebían en su nombre. Los gritos de salud combinado con el choque de las copas reclamaban alegría en todo rincón, hasta el taciturno de Fugaku celebraba. Había pensado que se hijo menor nunca se casaría y ¡qué sorpresa! Ahora podría pensar en el siguiente paso: nietos, ¿sería demasiado pronto? Miró de reojo a su hijo y su esposa, quienes intercambiaron unas pequeñas palabras para luego salir del salón.

Los despidió con una sonrisa y una plegaria mental. Tal vez no después de todo.

—¿Adónde vamos?

—A nuestra habitación. Creo es momento que estemos asolas.

El corazón de Sakura comenzó a palpitar tan rápido y acelerado, sus palabras solo le daban a entender que esperaría pasar la noche junto con ella y no precisamente para dormir.

—Respira —ordenó—. No quiero regresar a mi tierna infancia. Respira. —La orden fue sumamente directa. ¿Dónde había quedado aquel Sasuke tierno? —Sakura, tranquila —dijo soltando un gran suspiro—. Hoy no pasará nada, te lo prometo.

—¿Hablas en serio?

—Esperaré el tiempo necesario. Todo esto de la boda fue para protegerte, aunque no negaré que tengo un genuino interés en ti; tanto que te quiero conmigo hoy y siempre.

—¿Estás seguro?

Sasuke sonrió de lado. —¿Seguro? No, decidido que tú y yo prosperemos como un matrimonio y que me demuestres a esa Sakura que tiene dentro. La que luchó por mantenerse viva a pesar de todo.

El Uchiha se detuvo frente a una puerta. —Esta será nuestra habitación. —Sakura dio un paso hacia adentro. —¿Te gusta? Creo que es suficientemente grande para los dos.

—Sí, es muy bonita y acogedora.

—Yo también lo creo, ¿Y sabes que la hacen más bonita? —Sakura no entendió la pregunta de Sasuke. —No me entendiste, ¿verdad? —sonrió—. Tú, Sakura, tú la haces más bonita.

Sin esperar alguna respuesta la besó. Tan delicadamente que Sakura tembló dejándose llevar por la sensación que este le producía y orillándola a responderle con la misma delicadeza y lentitud.

Armonía. Fue la palabra que cruzó por la mente de Sasuke, pero si esto era con solo un beso, ¿qué pasaría cuando estuvieran juntos?

Quería saberlo, moría por saberlo, pero esperaría muy a su pesar esperaría. Sakura valía la pena por eso y hasta más.

Fin del capítulo 12 / 20082020

Espero que les haya gustado, tanto como a mí escribirlo. Gracias por su tiempo.