La dama y el vagabundo
Temp. 2 Ep. 13
Mala jugada
El beso le llegó totalmente sin aviso, y al tratar de evitarlo, yendo hacia atrás, sentía que Oscar se encontraba en frágil posición. La una presionando para ir contra la otra. Literalmente, estaba en medio, como el jamón de un sándwich. Finalmente, alcanzó a separarse de Jeanne no sin antes realizar un gesto violento para que la misma entienda que no estaba con ganas de jugar semejante broma.
-¡Basta! ¡Déjame Jeanne!
-Pero si hasta el mismo sabor a menta tienes, y tu perfume, como siempre. Allure de Chanel. No cambias mon amour… ¿por qué me cambiarías a mí?
Oscar que estaba descubriendo que esos dos se conocían de antes, salió detrás de André, y se puso entre ambos.
-Menos por ésta - continuó Jeanne, señalando a Oscar con el índice.
-Ésta, tiene nombre, y te pesa decirlo.- resaltó - Más porque ya eres pasado, y seguramente un pésimo recuerdo.
-Ay si, seguro que ya me borró contigo. Claro - levantó la ceja izquierda- Mírate, ni siquiera eres mujer... Idiota.
André tuvo que tomar de los brazos a Oscar para contener el impulso que ésta tenía por caerle encima a la maldita Jeanne. Alain que volvía de su vehículo, corrió al notar lo que estaba sucediendo, y también cubrió la retaguardia de Jeanne, para detenerla si iba a ir contra su amiga.
- ¿Te habló de todo lo que pasamos juntos? Evidentemente, si vienes caminando es porque no conoces de su adicción, ni te hizo parte de eso.
-¡Por Dios, Jeanne, cállate de una vez! - Intervino por fin André - Entiende que quiero estar el resto de mi vida con Oscar. Estoy muy enamorado de ella y quiero que nos dejes en paz.
Oscar observó la vehemencia con que André la defendía y se tranquilizó, relajando su cuerpo. Sintió rabia al saber que él y Jeanne tuvieron algo, sintió celos al imaginarlo con ella, pero la forma en que su novio la defendía y el contacto físico que existía mientras pronunciaba aquellas palabras, eran todo lo que necesitaba para sentirse un poco mejor. Un poco.
-Amor mío - contestó descaradamente - cuando recapacites y te des cuenta que la única que puede seguir tu ritmo soy yo, búscame. Sé que lo harás. Tenemos un vínculo fuerte, que no puedes deshacer. Tu dependencia es tal, que esta rubia nunca te satisfará como lo mereces. Además, tú y yo tenemos planes. Sabes a qué me refiero -sonrió ladina.
André tuvo que soltar a Oscar para tomar su celular. Recordó aquellos mensajes que Jeanne le había enviado tiempo atrás. Ingresó a la aplicación para tomar nota de que estuvieran ahí. Corroboró que Jeanne continuó con las mismas propuestas malignas. Tomó una moneda de su bolsillo y la arrojó al aire hacia Alain que la atrapó sin problemas.
-Te contrato como abogado - Sentenció- Toma mi celular y envíate todos estos mensajes que me ha enviado la Srta. Valois durante estos meses. No los he leído a cabalidad sin embargo usa como evidencia si le ocurriera algo a Oscar o a su familia. Cualquier daño a su integridad o su patrimonio.
Alain asintió y comenzó a re enviar los print de pantalla para resguardo.
-No te atreverías André Grandier.
-Todo lo que amenace a Oscar me compete y la defenderé de quien sea, incluyéndote.
-Gózalo querida mientras yo te lo permita… pero recuerda… cuando haga tronar mis dedos, tu novio volverá a lamer mis zapatos. Y lo digo en sentido literal.
Oscar no pudo contenerse más. Escuchar aquella risa burlona y estridente la enfermaba, así que tomó de una buena vez la decisión de asestar un duro golpe a aquella mujer. Fue un puñetazo en la mejilla derecha. Nadie lo vio venir. Menos Jeanne que terminó en el suelo, cuando Alain decidió no intervenir en su camino hasta el piso.
-Te arrepentirás de esto, imbécil. Voy a denunciarlos a los tres. A ti por agredirme, y a ustedes dos, por cómplices.
-Bueno, bueno, bueno - Alain la tomó del brazo para incorporar a la mujer - Si quieres, puedes ir a denunciar. Hay cámaras, y estamos como testigos. Además, de que aquí en el celular, hay varios cargos que podrías enfrentar… Digo… La verdad si estuviera en tu lugar, estaría un poco preocupado si Oscar quisiera denunciarte por estos mensajes.
Jeanne le lanzó una mirada que mezclaba indignación, inquina y resignación mal disimulada y la continúo en la parejita del momento. Con aires de diva, y un tacón roto, se alejó cojeando del lugar.
-¿En serio no traerá problemas a Oscar? -se oyó a André con algo de ansiedad.
-Naaaaa… ¿por la mandíbula maltrecha?... No creo… -Alain sacó un cigarrillo y lo encendió en su boca - Tienes un muy buen gancho, rubia. Eso sí, que ni os quepa la menor duda de que esa mujer traerá problemas… pero por este incidente, me encargaré de que no pase a mayores.
-Ni yo. -Sostuvo André -Vamos, Oscar. Quiero hablar con tu jefe por permitir todo este hostigamiento sin sentido, hacia ti, de parte de esa mujer.
-¿Sin sentido? - Reprendió furibundamente. -¿No crees que todo tiene sentido? ¿Acaso no ves que tú eras el sentido?
-Eso no quita que Fersen debe saber lo que ha sucedido aquí y lo que te venía haciendo, de manera a que tome cartas en este asunto.
-No metas a Fersen en esto. Ahora me doy cuenta de que no es a él a quien debo reprochar los ataques de esa loca.
Alain se hizo a un lado y sin querer meter leña a la hoguera, se despidió tratando de pasar desapercibido. Sentía como salían las llamas de los ojos de Oscar y no quería terminar quemado en aquella tormenta de fuego que se cernía sobre la cabeza de su amigo.
-Bueno chicos, me despido. Tengo un montón de papeles que sacar de mi oficina. Hablamos más tarde. Au revoir. -solo el silencio le contestó y el claxon de un auto que pasaba por el lugar
-Mira, Oscar, nunca tuve forma de saber que ella era la que te hacía la vida imposible en el trabajo. ¿Cómo iba a hacerlo si nunca me dijiste su nombre?
-Sé que no puedo enojarme contigo. No tiene sentido, sin embargo no puedo evitarlo. Estoy furiosa. Justo ella, ¡Justo ella! -Apretaba con los dientes el labio inferior y tenía los puños cerrados sobre el pecho de Andre. Se agachó sobre él y trató de recomponerse respirando profundo. -De verdad, sé que no es culpa tuya… pero siento que no puedo evitar mi enojo.
André la abrazó y besó la coronilla de su novia. -No me voy a disculpar. No hice nada malo. Ella ya es pasado. Te dije que quiero estar contigo. -Tomo su barbilla y la atrajo hacia sus labios para besarla.
Ella se separó bruscamente. -No me abraces, no me beses. No espero tus disculpas. Unas caricias y palabras suaves no van a calmarme, y menos besarte después que ella lo ha hecho.
-Dime qué quieres que haga para que te calmes.
-Nada. Que te vayas. Hablaremos en el departamento en la noche.
-¡Sí, mi comandante! - André hizo la venia militar para arrancarle alguna sonrisa, lo cual no tuvo éxito.
-Procura venir temprano esta noche. No dejes que me asalten dudas sobre lo que haces fuera de casa.- Lo dejó plantado y subió las gradas de la entrada al edificio sin dedicarle siquiera un pestañeo de cariño.
Las piernas de André quedaron entumecidas por unos segundos. La garganta atorada con palabras que no llegaban a formarse en sus labios. ¿En verdad, Oscar lo creía culpable a pesar de lo que le decía?
Salió a la avenida y le hizo un gesto a un taxi para abordarlo. Se dirigió al periódico pensando en que todo estaba arruinado.
-o-
La duquesa María Antonia tomó inmediatamente el teléfono al conocer las quejas de Jeanne por el atropello del que había sido víctima en la mañana.
-Te pido por favor, que actúes en consecuencia con lo que hizo tu empleada, cariño. No puedes tener a una persona tan violenta en tu staff. Piénsalo, afecta a la imagen de tu empresa.
-Disculpa, Oscar no actuaría así sin razón. La conozco muy bien desde hace tiempo. Tuvo que ocurrir algo. Además, es mi mano derecha en todo. No solo es eficiente, sino que es muy estratégica. Me pides algo que no voy a hacerlo.
-¿Oscar? ¿Te das cuenta de que ni siquiera tiene un nombre decente? Dios mío, Fersen: golpeó a Jeanne. ¿Has visto cómo le dejó el rostro?
-¿La has visto tú? ¿O sólo estás comentando lo que ella te dijo?
-No, no la vi. En fin, no la quiero en este proyecto. Si no la vas a sacar de la empresa, ahórrame por favor la molestia de verla en las reuniones.
Fersen resopló para buscar argumentos, sin embargo, no los encontraba.
-Al menos déjame escuchar la versión de Oscar. La aprecio demasiado como para sacarla por este problema personal. Sería lo más justo darle la oportunidad.
-Está bien. Creo que siento celos de esa mujer, pero bueno, no podría negarte nada, mon chere. Esperaré tus conclusiones.
El hombre cortó el teléfono, y llamó al número interno de teléfono de Oscar Francois de Jarjayes. No recibió respuesta. Estaba desconectado. Tomó su celular. Iba a llamarla, pero decidió ir hasta la oficina de la misma. La encontró en medio de varias cajas y carpetas que estaban dispuestas de manera desordenada sobre el escritorio. Ella misma estaba sobre el escritorio, con los brazos extendidos.
-Hola.
Oscar se incorporó de inmediato. Se limpió con el dorso de las manos algunas lágrimas que se habían asomado tras sus pestañas. Se arregló un poco la ropa y el pelo. Fingió tomar algunos documentos y ponerlos en una caja.
-Si, hola, Fersen. Pasa.
El sueco tomó una silla, y se sentó frente a la misma. La notó nerviosa y con las manos inquietas. Tomó una de ellas, la derecha. Estaba fría y vio que sus nudillos estaban un poco rojos.
-Sabes que te aprecio muchísimo, y sé cuando estás mal. Me quiero disculpar porque en estos días, he estado ausente… creo que me estoy enamorando ya sabes de quien.
-Me alegro contigo.
-Si. Nunca pensé que podría hacerlo después de que me hayas rechazado.
Fersen pasó sus pulgares por aquellos nudillos lastimados. La miró con ternura. Oscar le intentó sonreír. Cerró los ojos, y suspiró.
-Y pensar que todo hubiera sido diferente si te hubiera aceptado.
-Cuéntame. ¿Qué te pasó? A estas alturas, ya has de saber que me han llamado para reclamar lo que ocurrió en la entrada de la empresa esta mañana.
-Imagino que te pidieron que me despidas.
-Y también imaginas que me he negado a hacerlo… puedo estar enamorado de Ella, pero también te aprecio a ti, y reconozco tu valía.
Oscar dejó salir más lágrimas ante aquella confesión. El sueco abandonó su silla, y se acercó a abrazarla y a darle un beso en la frente.
-Apuesto a que es una tontería y estás aquí de melodramática. Vamos, ¡tú eres muy fuerte! - Se volvió a sentar con elegancia - Te escucho.
Alain, que pasaba frente a la oficina, irrumpió con gran estruendo.
-Déjame explicarte qué pasó. Si te hubieran hecho lo que a Oscar, no sólo tumbarías a Jeanne, sino también trapearías el piso con ella.
-Justamente estaba a punto de explicármelo.
-Antes que la recrimines debes saber que estuve en la escena y Oscar tiene quien la defienda.
Fersen se giró por encima del hombro hacia donde estaba Alain (gesto que bien sabía el sueco, podía sacar de quicio al abogado) -En verdad tienes un gran don para arruinar momentos románticos, Dr. Soissons.
Aquellas palabras encendieron la mecha.
-Para que sepas, Oscar tiene pareja, y antes de fijarse en ti, me buscará a mí. Tú vete a buscar a tu duquesita que bien sabemos todos aquí, lames el suelo por donde ella pisa.
Fersen miró a Oscar y ambos estallaron en una estruendosa carcajada. Alain presa de la confusión ingresó a la oficina y dejó sus cajas para medirse de igual a igual al sueco.
-¿Ahora por qué ríen? Me niego a creer que te esté gustando este aputarrado. André es mejor hombre para ti…
Oscar tornó el rostro serio y por fin sacó a la luz frente a Fersen lo ocurrido:
-Jeanne Valois desde que llegó me ha hecho la vida imposible, hostigándome y llamándome con adjetivos irrepetibles durante todo este tiempo. Ha hecho de menos mi trabajo y cualquier idea que tenga sobre el proyecto. No quise ir a contártelo porque me parecía infantil no poder lidiar yo sola con aquello.
-Lo hubieras hecho. -Sostuvo Axel de Fersen.
-Es lo que le dije desde el principio -refutó el abogado.
-Además, se te ha notado algo ausente en este tiempo. Pendiente de ya sabes quien. -Completó Oscar.
-Lamiendo el suelo por donde pisa la Duquesa. ¿Te gustan las casadas, eh? Búscate a alguien libre. Con tu pinta y tu dinero… puedes conseguirte un buen partido.
-Si… tu hermana por ejemplo -Bromeó.
-¡Con mi hermana no te metes, desgraciado!
-¡Caballeros! - Oscar levantó la voz. -Parecen un par de niños de primaria.
-Lo siento -dijo Axel -Es mi presa favorita para gastarle bromas. Además, debo cobrarle habernos arrebatado nuestro momento de intimidad de amigos.
-Ya encontraré tu punto débil. Terminaré de relatar los hechos, rubia si no te molesta. -Oscar asintió- Lo que sucedía con Jeanne día a día en la oficina era parte de algún plan que esta mujer había gestado hace tiempo, llevada por los celos o por un interés oscuro de perjudicar a la rubia aquí presente o a su familia. ¿Dónde conecta todo? En que Jeanne fue la anterior pareja del actual novio de esta dama. -Señaló con el mentón hacia su amiga.
-Parece una historia de colegio de señoritas… ¿y tu novio qué hizo al saber lo que estaba sucediendo?
-Ese es el punto. Nunca le dije el nombre de esa mujer. Nunca lo supo, hasta hoy que la vio en la entrada.
Alain sacó el celular y llamó a alguien frente a ambos.
-Si. Pásame por favor al WhatsApp las imágenes del CCTV de esta mañana. Cámaras de la fachada. Entre las 8h y las 8h30. En la brevedad. Las necesito para la reunión que tengo en este momento. Gracias.
-Lo que Alain va a mostrarte es el momento en que me abalancé contra esa maldita y le di su escarmiento -Oscar se recostó en el respaldo de la silla.
-En realidad quiero mostrarle lo descarada que fue esta tipa al encontrarse con André y besarlo en tu presencia.
Fersen se giró y sostuvo la mano de ella. -Querida, no tenía idea de que haya sido así de grave la cosa.
-Hace tiempo que tú no tienes idea de lo que pasa a tu alrededor, Fersen. Te pasas las horas suspirando por aquella mujer. Ten cuidado con su marido. -Alain seguía buscando en su celular - pero, lo grave no solo es el beso, sino que Jeanne hizo con premeditación cada movimiento, ya que hacía tiempo enviaba mensajes a mi amigo sobre perjudicar a la familia Jarjayes con algún golpe. Aquí una muestra.
Fersen leyó algunos de esos mensajes e iba abriendo sus ojos grises a medida que se enteraba de esos planes.
-Bueno, André tuvo que comentarte algo para prevenirte.. Haberse callado este tiempo lo hace en cierta forma cómplice -Fersen entrelazó sus manos con las de ella.
-Wow, wow, wow… deja quietas esas manos. André aquí es tan víctima como Oscar. Si omitió información fue porque no creía que esa loca llegaría a tanto. -Hizo una pausa - ¿Tienes WhatsApp web? -Preguntó a Oscar- te envío los videos que me acaban de pasar… veámoslos desde tu monitor.
Fersen quedó satisfecho con las explicaciones. Tomó su celular del bolsillo y se despidió de ambos. -Envíame ese video - Indicó a Alain - y esos mensajes, los más relevantes a tu criterio.
Se dirigió a su oficina y marcó el número de María Antonia.
¡Gracias por leer!
1. No sé por qué me da por ponerlo siempre a Fersen como protector de Oscar… y gastarle bromas a alguien. Aquí fue a Alain. Tal vez me guste seguir explorando esa faceta del sueco. No sé.
2. Este capítulo me salió más largo y tuve que cortarlo aquí, para respetar el formato de capítulos cortos En fin...
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Emil Sinclair
