#Día 6

'De: Adrien

Hey, amor, lo siento pero tengo que cancelar nuestra cita. Félix tiene que ir a un lugar con su esposa así que necesito cuidar a Danielle. Por favor, no te enojes. ¿Te recompensaré, ok? Te amo.'

Marinette suspiró. No estaba enojada con Adrien. Para nada. Nunca podría estar enojada con él. Era solo que lo extrañaba. Habían estado muy ocupados con sus trabajos y no habían podido verse en una semana. Se suponía que hoy – domingo – tendrían una cita, pero aparentemente, había sido cancelada.

Marinette estaba en su cama, pensando en algo. Necesitaba ver a Adrien hoy o sino no sobreviviría otra semana. Con un resoplido, dejó la cama y fue hacia el closet. Tomó una remera blanca y unos ceñidos jeans negros. Después de cambiarse de ropa, tomó su bolso, celular, y las llaves de su auto antes de salir de su departamento.

Llegó al departamento de Adrien en 15 minutos. No se molestó en tocar la puerta – porque se sabía el código – y de inmediato entró.

Fue directo a la sala y vio a Adrien a mitad de cambiarle los pañales a Danielle. Adrien estaba sentado de espalda a Marinette, así que no la notó entrar.

Sintiéndose algo traviesa, Marinette decidió sorprenderlo. Fue de puntillas hacia Adrien y cuando estuvo detrás, se inclinó y lo abrazó con fuerza.

Adrien gritó – sí, y agudo – sorprendido haciendo que Danielle se sobresaltara. Marinette rió y acunó su rostro en el cuello de Adrien en señal de disculpa.

Adrien aun trataba de recuperarse del shock así que no dijo nada y solo se recargó contra el pecho de Marinette.

Marinette vio a Danielle y notó que el niño estaba a nada de llorar. Debió haberse asustado mucho. Sintiéndose mal por el bebé, Marinette se alejó de Adrien y cargó a Danielle, quien de inmediato se acurrucó en su hombro mientras Marinette le daba palmaditas para calmarlo.

—Lo siento, Dany. No quise asustarte. Culpa al tío Adrien por gritar como mujer. —Marinette se burló.

Adrien resopló poniéndose de pie y caminando hacia su novia. —¿Qué haces aquí?— preguntó antes de depositar un beso en la mejilla de Marinette.

Marinette sonrió, —Te extrañaba. Cancelaste nuestra cita, pero de verdad quería verte.

—Lo siento. Algo pasó y mi Félix tenía que hacerse cargo. Así que tuve que cuidar de Danielle.— Adrien sonrió disculpándose.

—No pasa nada. Ahora que estamos juntos, estoy feliz.

Adrien sonrió, inclinándose para besarla. Pero en lugar de encontrar los suaves labios de Marinette, sus labios encontraron una pequeña mano. Adrien retrocedió con el ceño fruncido y vio a Danielle frunciéndole el ceño con su pequeña mano colocada frente a la boca de Marinette.

—¡No! ¡Mía! —Danielle ordenó con su voz de bebé, mirando serio a Adrien – aunque era muy adorable.

Marinette rió y Adrien hizo un puchero.

—Aw, ¿Dany está protegiéndome?— Marinette decidió seguir el juego. Era divertido molestar a Adrien.

Danielle sonrió asintiendo. —Any es el supel man de Mayi.

—Claro, claro. Dany es muy fuerte, ¿verdad?

—¡Shi!— Danielle saltó animado en los brazos de Marinette.

—Amor, préstame atención. —Adrien se quejó.

—Ya, ya, —Marinette dijo caminando hacia la cocina con Danielle en sus brazos, ignorando a Adrien, quien la siguió como cachorrito ignorado.

—Danny, ¿quieres tu jugo? —Marinette miró al bebé.

—¡Po fi! —dijo con dulzura.

—Aw, eres tan dulce y educado. Eres un buen niño. Tu tía Mari va a comprarte muchos helados, ¿ok?— Marinette sacó el biberón de Danielle de la pañalera que Félix dejó.

—¡Yay! —Danielle exclamó emocionado.

Marinette sonrió extendiéndole el biberón al niño antes de colocarlo en su trona. Giró para ver a Adrien y casi rió cuando vio su expresión rechazada.

Adrien podía ser tan infantil – no era que a Marinette le fastidiara.

—Ven aquí, big baby. —Marinette abrió los brazos y Adrien sonrió antes de lanzarse hacia ella. Adrien la abrazó con fuerza y movió sus cuerpos de lado a lado. Enterró su rostro en la curva del cuello de Marinette e inhaló la esencia que tanto había extrañado la semana pasada.

Marinette rió feliz cuando Adrien besó su cuello repetidas veces.

—Te extrañé tanto. Me alegra que estés aquí. —Adrien se alejó un poco pero sus brazos seguían envueltos alrededor de la cintura de Marinette.

Ella sonrió, —Yo también te extrañé. ¿Y, dónde está mi beso? —Marinette lamió sus labios mientras miraba a Adrien, quien rió inclinándose para besarla.

Pero su dulce momento fue interrumpido por un grito de Danielle.

—¡¡No!! ¡¡Mía!!

Marinette retrocedió pero Adrien la jaló en otro beso. Danielle empezó a gritar otra vez y Marinette trató de empujar a su novio.

Al final, Adrien soltó a Marinette con un suspiro y miró enojado a su sobrino. Danielle, en retribución, lo miró serio – de súbito teniendo un concurso de miradas.

Marinette rió y decidió dejarlos solos. Casi era la hora del almuerzo y lo mejor era preparar algo antes de que Danielle empezara a quejarse porque tenía hambre – eso sin mencionar que Adrien también era quejón cuando tenía hambre.

Ahora, Marinette tenía dos bebés a los que debía cuidar hoy.

Fin