PDV de Elsa
-¿Tooth?- Jack dio unos pasos al frente del escenario al ver a la chica.
-No puede ser, es Toothiana- Tuffnut, el hermano de Ruffnut, nos explicó a mí y a las demás al ver nuestros rostros de confusión –El primer amor de Jack-
Sentí como mi cuerpo se dejaba caer en el respaldo de la butaca al escuchar esto.
El evento se dio por terminado después de unas breves palabras de la representante del comité organizador y tuve que separarme del grupo para comenzar a llenar los formularos que hicimos con los datos de los compradores.
El formulario incluía los principales datos como el nombre, la edad, los gustos de la persona e incluso si tenía alergias u alguna condición médica importante, además de un espacio en blanco con el fin de que pudieran escribir sugerencias. Propuse esta idea con el propósito de que los chicos pudieran tener información previa sobre la que será su cita y de esta manera tener temas de conversación preparados y evitar situaciones que pudieran terminar en una visita al hospital.
-Hola- levanté mi vista para ver a la chica de cabello colorido, ella me saludaba tímidamente mientras esperaba su formulario.
-Hola- le sonreí con amabilidad –Te entregare el formulario y trata de llenarlo siendo lo más específica posible, por favor-
-Gracias- rio nerviosa para después enfocar su vista en las hojas. Conformé esperaba a que ella terminara el correspondiente papeleo pude apreciarla mejor, era una chica muy hermosa con cabello corto oscuro y perfectamente desordenado, este sobresalía del resto de las cabelleras por las brillantes tonalidades en las que estaban teñidos algunos mechones; usaba unos lindos pendientes hechos con plumas, su ropa tenía un estilo bastante tribal y emanaba un aura muy amistosa.
-¿Toothiana?, ¿de verdad eres tú?- Jack e Hipo aparecieron entre las personas.
-¡Jack!, ¡Hipo!- corrió a abrazarlos –Tan solo mírense, están muy guapos los dos- ella rio mirándolos a ambos –De no ser por tu cabello no te hubiera reconocido- ella revolvió el cabello de Jack.
-Bueno, no somos los únicos, tú también has crecido bastante- Hipo le sonrió –Aunque sigues siendo muy similar a como te recuerdo-
Ella suspiró –Eso fue hace tanto tiempo, ¿Cuántos años teníamos?-
-Solo diez- respondió Jack.
-Sí, justo después de aquello…- su rostro se tornó triste –Me gustaría mucho ponernos al día, Jack- tocó suavemente su hombro con sus dedos.
-Sí, tenemos mucho de qué hablar- le dijo con seriedad.
-Ahora tengo que terminar esto- señaló los papeles –Pero si me esperas, ¿tal vez podríamos ir por un café o algo así?-
-Suena bien- le sonrió.
Hipo se aclaró la garganta.
-Oh, cierto, se supone que hoy íbamos a continuar nuestra serie- él me miró.
Apreté los labios con incomodidad, no era una persona celosa, pero me había dolido un poco el hecho de que él hubiera olvidado nuestra actividad. Aunque por lo que decían ambos, sonaba como si de verdad quisieran hablar de algo importante, ¿Quién era yo para impedir eso?
-Oh, descuida- me encogí de hombros –Lo podemos dejar para otro día- intenté sonreír.
-¿En serio?, eres increíble- él me sonrió –Te lo compensaré, lo prometo-
-Muchas gracias…- me miró apenada -disculpa, ¿Cuál era tu nombre?- preguntó.
-Es verdad, no te presenté- Jack se golpeó en la frente –Tooth, ella es Elsa, estamos saliendo- una parte de mí se sintió aliviada de que haya mencionado aquello –Elsa, ella es Tooth, estuvo con nosotros desde Kindergarten y es una buena amiga mía-
Merida fue la primera amiga que tuve, pero a ella nunca realmente la vi como a una chica. Con Rapunzel estuve algo renuente a entablar una amistad, lo admito, de ahí comencé a sugestionarme cuando Hipo y Merida me molestaban sobre que ella me gustaba.
Recordé aquella conversación que habíamos tenido en la azotea.
Luego Hipo comenzó a salir con Astrid y supongo que al principio solo la acepté por esa razón, pero ellas dos fueron las que comenzaron a hacerme cambiar de opinión sobre las chicas.
¿Por qué en ningún momento la mencionó a ella?, aquella pregunta hacía eco en mi cabeza.
Debe de haber alguna explicación lógica para todo esto, Jack jamás me metería o me ocultaría algo. Sí, eso debe de ser, seguramente Tuffnut no decía aquello en serio.
La chica terminó de llenar los datos y corrió hacia donde la esperaba Jack, ambos se dieron media vuelta dirigiéndose a la salida.
-Umh, Elsa- Hipo tomó una silla vacía y se sentó a mi lado.
-Hola, por favor, llena estos datos siendo especificando lo mejor posible para asegurarnos de darte una buena experiencia- le extendí formulario en blanco a la siguiente chica que esperaba.
-Sé que lo que acabas de ver fue extraño para ti…-
-No, no, está bien- interrumpí las explicaciones de mi amigo ojiverde.
-Solo quiero que sepas que no tienes nada de qué preocuparte, me gustaría explicártelo todo, pero eso es algo que no me corresponde- Hipo tomó mi mano dándome apoyo –él te contara todo cuando se sienta listo-
Esto disipó todo rastro de dudas, si Hipo lo decía, entonces no había nada de qué preocuparse.
-Gracias, Hipo- apreté un poco su agarré aceptando aquel gesto reconfortante.
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-Esto esta tan aburrido- Merida se quejó mientras pulsaba los botones del mando de la consola de videojuegos.
-¡Presumida!- Eugene tenía en sus manos el otro mando y, a diferencia de Merida, él parecía estar teniendo serias dificultades en pulsar los botones correctos.
-Acéptalo, Yuyin, jamás me vencerás en esto- ella bajó el mando y se lo entregó a Anna para que continuara la partida por ella –Pensé que iríamos a Pizza planet-
Era de noche y todos los chicos decidieron venir a casa de Rapunzel para acompañarme y ayudarme a distraerme luego de saber que Jack había cancelado nuestra cita de hoy.
-Eso era cuando creíamos que Jack volvería- le contestó Astrid.
-¿Dónde rayos puede estar tan tarde?- preguntó Kristoff.
-Está en una fiesta con Aster y Tooth- contestó Hipo sin despegar la vista de su teléfono celular.
Todos dirigimos nuestras miradas hacia él.
-¿Una fiesta?- preguntó Rapunzel visiblemente molesta -¿y no nos invitó?-
-Pero que idiota- Eugene dejó caer con enojo el comando en el sillón.
-Chicos, tranquilos, ¿si saben que somos seres individuales con mente y vida propia?- Hipo lo defendió.
-Obviamente lo somos, pero eso no quita el hecho de que es muy descortés de su parte ni siquiera molestarse en invitarnos- se quejó Anna.
-Si nos invitó- Hipo les mostró el mensaje donde Jack nos invitaba a todos a ir.
-¿Y por qué rayos seguimos aquí?- preguntó Rapunzel sacando a flote su espíritu fiestero.
-Jack necesita algo de privacidad- Hipo finalmente nos miró.
-¿Privacidad con esa chica?- preguntó Anna molesta –Elsa, no puedes estar de acuerdo con esto, ¿o sí?- me miró horrorizada.
Me encogí sin saber que decir.
-Odio decir esto, pero háganle caso a Hip- Merida habló obteniendo la atención de todos.
-¿Tu sabes lo que está ocurriendo Merida?- le preguntó Kristoff.
Ella asintió –Todo esto se remonta a la época en la que murió el padre de Jack-
-¡Que!- Anna exclamó sorprendida -¿Jack perdió a su padre?- se tocó el centro del pecho con su mano, estaba impactada por aquella revelación.
-¿No lo sabias?- preguntó Eugene.
Ella negó con la cabeza.
-No lo tomes personal, sabes cómo es Jack- Rapunzel la tranquilizó.
-Nosotros solo sabemos esa información básica, nunca nos ha contado los detalles- Eugene se recostó en el sillón dejando que sus piernas descansaran en el regazo de Anna.
-Esa historia solo la conocemos nosotros tres- Hipo se señaló a sí mismo, a Merida y Rapunzel –Los cuatro grandes-
-Pero, aun así, incluso yo desconozco sobre esa chica- Rapunzel dijo.
-Esa es solo información mía y de Merida- Hipo volvió a hablar –Y como siempre decimos… en boca cerrada no entran moscas-
-Ugh, de verdad me molesta eso de Jack- Astrid rodó los ojos –Siempre es tan difícil ganarse su confianza-
-No es un asunto de confianza- Merida aclaró –Es solo que fue una época difícil-
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Miré la hora en el reloj de mi computadora, ya era después de medianoche. Guardé los cambios del documento que estaba haciendo y apagué el equipo; con cansancio estiré mi espalda y mi cuello, el haber pasado tanto tiempo sentada me había afectado un poco.
Entré a mi baño para colocarme mi pijama favorita, era un camisón de satén color vino tinto de tirantes que me llegaba arriba de la rodilla.
Me senté en mi cama y tomé entre mis manos mi libro de francés, todavía tenía que terminar algunos ejercicios. Estaba dispuesta a ponerme manos a la obra con ello cuando de repente mi celular comenzó a vibrar; lo tomé entre mis manos para ver el nombre de Jack en la pantalla.
-Hey- saludé al contestar la llamada.
-Hey tu- me alegraba escuchar finalmente su voz.
-¿Qué tal estuvo la fiesta?- le pregunté comenzando a resolver los ejercicios de mi tarea.
-Ruidosa y llena de personas que no conocía- me respondió.
-Creí que estabas con Aster y tu amiga-
-Oh, sí, pero a excepción de ellos no conocía a nadie más- lo escuché suspirar desde la otra línea –Además, no podía dejar de sentirme mal por haberte hecho cancelar lo nuestro hoy-
-No lo hiciste- me apresuré a decirle –Fue mi decisión-
-Sí, bueno, me sentí tan mal que decidí venir a buscarte- me extrañé al escucharlo decir estas palabras –Sabia que estarías despierta trabajando- cerré mi libro y me acerqué a mi ventana.
-¿Jack?- colgué la llamada al verlo ahí abajo en mi patio trasero -¿Estás loco?, si mis tíos te ven te prohibirán volver a pisar esta casa-
-No te preocupes por ello, Eugene me dijo como escabullirme sin que nadie se diera cuenta- me sonrió triunfante –Espera un segundo- me dijo antes de ir a buscar algo entre los arbustos.
-Eugene- rodé los ojos al ver como Jack sacaba una gran escalera que había permanecido oculta tras el follaje.
Volví a mi armario para sacar de este una bata rosada la cual usé para cubrirme, al regresar a mi habitación Jack ya había logrado entrar y se encontraba recargado en el margen de la ventana. Levantó en alto la cesta traía consigo –Te prometo que por esta cita no tendrás que pagar- bromeó.
Ambos nos sentamos en la alfombra y él sacó de la cesta diversas golosinas –Se lo mucho que querías organizar una venta de postres, lamento que no les haya gustado la idea- me ofreció galletas de chispas de chocolate.
Tomé una –No puedo creer esto- respondí enternecida por el gesto –De verdad creí que seguirías en esa fiesta-
Él negó con la cabeza –No podía dejar a un lado nuestro tiempo- tomó otro de los postres que había dentro de la cesta –Además, te debo explicaciones-
-No tienes por qué darlas si aún no estás listo- la charla de hoy con nuestros amigos me hizo pensar en eso.
-Gracias- asintió –y definitivamente no creo estar listo para contarte todo, pero al menos quería explicarte sobre Tooth-
-Bueno, soy toda oídos- le sonreí.
Su expresión cambió, se veía decepcionado –Elsa, lo lamento- suspiró –Pero aquella vez que hablamos en la azotea, omití una parte-
Internamente me sentí dolida por aquello.
-Aunque, para ser honesto, si no te conté sobre Tooth fue solo porque creí que nunca la volvería a ver- se frotó la frente –No debería de poner excusas, estuvo mal no contártelo-
Permanecí inmóvil en silencio.
-Hipo y yo conocimos a Tooth cuando estábamos en Kindergarten y yo tenía una especie de flechazo por ella… no, más bien, me sentía atraído a lo que ella representaba- explicó –Ella siempre ha sido la chica cool y divertida, mientras el resto de las niñas jugaban con muñecas ella jugaba con nosotros en el lodo- dejó escapar una pequeña risa.
-A pesar de eso, jamás le dirigí la palabra hasta que estuvimos en cuarto grado. Ella y yo nos unimos cuando mi padre murió, pero nuestra amistad duró muy poco ya que a su padre lo transfirieron a la India-
-Oh- fue lo único sé que me ocurrió responder.
-Me dejó una carta en la que me confesó haber estado enamorada de mi desde que nos conocimos-
Levanté mi mirada al escuchar esto último –Oh…- respondí con menos entusiasmo.
-Para ese entonces mi flechazo con ella ya había desaparecido, lo juro, pero aun así siempre me sentí mal por nunca haber podido responder a la carta… por eso quería hablar con ella hoy- se veía genuinamente preocupado al examinar mis reacciones.
-Entiendo- le sonreí para calmarlo.
Él se acercó más a mí y como si fuera un impulso instintivo nuestras manos se buscaron hasta encontrarse –Por supuesto que ella sabía que había continuado mi vida y ella también continuó con la suya, pero me siento aliviado de haber podido hablar con ella de eso-
-¿Cómo si te hubieran quitado un peso de encima?- le pregunté.
-Exacto- acarició el dorso de mi mano con su pulgar, esto me recordó a nuestra primera cita.
-Estoy feliz de que te encuentres mejor- extendí mi otra mano para colocarla en su mejilla.
-¿No estas molesta?- me cuestionó con una mirada de nerviosismo.
-¿Por tu pasado con Toothiana?- negué con la cabeza –no soy del tipo celosa- le respondí juguetonamente –Pero si me hizo sentir un poco mal que no me lo contaras antes-
-De verdad lo lamento, sé que hice las cosas mal y que no merezco…- le impedí continuar.
-Jack, fue un pequeño error- ¿Qué clase de persona seria por reclamarle el que no me haya contado a verdad, cuando yo también le oculto cosas?, lo mejor era dejar el pasado en el pasado.
-¿Segura?- insistió con su mirada de preocupación.
-Muy segura- respondí tomando una de las fresas cubierta con chocolate.
-Bueno, dicho eso…- él también tomó una de las fresas cubiertas con chocolate -¿Podrías explicarme por qué rayos pagaste 2900 dólares por una cita?, ¿conmigo?- me cuestionó incrédulo.
Me encogí de hombros.
-Creí que habías dicho que no eras celosa- señaló mis palabras de hace unos momentos.
Negué con la cabeza –No pagué eso por celos- le sonreí –No quería arriesgarme a que te sucediera lo mismo que a Kristoff, no me lo perdonaría- bromé
-Ohhhh, cierto… pobre Kris- hizo una mueca de incomodidad.
-De todas formas…- me puse de pie para ir a buscar algo a mi escritorio –No creas que no tengo altas expectativas en esto- le dije con tono de voz autoritario, pero sin dejar de sonreír.
-¿A si?- extendió su mano para que le entregara mi formulario –Veamos…- comenzó a leer con una expresión exagerada de concentración –No tienes alergias, te gusta el frio, el chocolate… y dejaste en blanco las sugerencias-
-Lamento no ponértela fácil- hizo una mueca.
-Supongo que tendré que hacer uso de mi imaginación- dobló la hoja y la guardó en su sudadera azul.
-Te entregaré la de Tooth mañana- le dije.
Él comenzó a guardar las cosas y prepararse –Sera mejor que me vaya, es muy tarde y preferiría no arriesgarme a que me atrapen- lo acompañé hacia la ventana.
-¿Un beso de buenas noches?- él se inclinó hacia mi esperando una respuesta.
Sin pensarlo mucho rodé su cuello con mis brazos y me acerqué hasta que nuestros labios se encontraron en un largo beso, cada vez era mucho más sencillo hacer esto.
-Podría acostumbrarme a esto- Jack susurró en mi oído después de separarnos.
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PDV de Jack
Habían pasado cinco días desde la subasta y el día de mi cita con Elsa finalmente llegó. Terminaba de peinar mi cabello con tonta la cera de cabello que me dio Eugene ayer y debía de admitirlo… se veía bastante bien.
-Jack, aquí esta lo que me pediste- Aster se recargó en el marco de la puerta de mi habitación.
-Gracias Conejo- tomé la corbata que me extendía la mano de mi primo de cabellera gris -¿Crees que se ve bien?-
Él se encogió de hombros sin mostrar mucho interés.
-Agh, olvídalo- él se fue y cerré la puerta para sacar mi teléfono celular y llamar a Hipo.
-¿Que hay?- respondió después de no mucho.
-¿Puedo pedir tu opinión sobre lo que estoy usando?- pregunté.
-Adelante-
Me apresuré a tomar una foto rápida para mandársela.
-¿Y bien?- no quería admitirlo pero me sentía bastante incomodo en ropa formal.
-Creo que podrías estar usando un vestido y a Elsa no le importaría- me respondió desde el otro lado de la línea.
Mis ojos se abrieron al escuchar esto y automáticamente recordé el incidente de hace unas semanas.
-Tienes razón- Asentí estando de acuerdo, aunque él no pudiera verlo.
-Pero te ves bien- podía escuchar el sonido metálico de fondo, eso significaba que estaba en el taller de su padre.
-¿No es mucho?- pregunté inseguro.
-Jack, tendrás una cena elegante, creo que estas apropiadamente vestido- insistió.
-Okey, okey- me tranquilicé –estoy listo-
-Mañana me contaras que tal te fue, suerte- se despidió.
-Gracias por la ayuda- con estas palabras colgué y me dirigí abajo donde mi madre me esperaba con una cámara en las manos.
-Mi pequeño Jack- un flash me deslumbró –Te ves adorable- sus brazos me estrujaron en un asfixiante abrazo.
-Mamá- protesté al sentir sus besos maternales cubriendo mi rostro.
-Perdón- finalmente me liberó –Es solo que estoy feliz-
-¿Por verme en traje?- pregunté confundido.
-No solo por eso- pellizco mis mejillas –Por Elsa-
Reí -¿Si sabes que hemos salido muchas veces?-
-Por supuesto, por eso estoy feliz- me sonrió –Ella es una chica increíble, Jackson, así que pórtate como todo un caballero y por favor, formaliza la relación de una vez-
Suspiré -¿Crees que no lo he intentado antes?, ella dice tiene este gran secreto que… no quiere contarme-
-Ayúdale a confiar en ti y cuéntale todo sobre ti- tomó mi barbilla con la punta de sus dedos y me hizo mirarla a los ojos.
-¿Todo?- cuestioné con seriedad.
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PDV de Elsa
Faltaban unas horas para mi cita con Jack y ya tenía a Anna y Rapunzel sobre mi obligándome a probar diversos conjuntos de ropa.
-El amarillo no es tu color- Anna me dijo analizando el vestido amarillo que pertenecía a ella, pero me había hecho probar.
-Sabes, lo único que me molesta es el hecho de que también tendrá que salir con esa chica- Anna se quejó por décima vez en ese día –No sé cómo puedes estar bien con el hecho de ella saldrá con tu chico-
La tomé por los hombros –Primero que nada, él y yo no somos nada oficial; y, en segundo lugar, él no es un objeto de mi propiedad- le expliqué.
-Els tiene razón- Rapunzel gritó desde el interior del armario –El amor verdadero no es posesivo-
-¿No te sientes ni un poco celosa?- preguntó Anna.
Negué –Los celos es inseguridad y yo dejé de sentirme insegura sobre Jack y sus sentimientos hacia mi hace mucho tiempo-
Nos giramos para escuchar como alguien llamaba a la puerta de mi recamara.
-Adelante- contestamos las tres al mismo tiempo.
-Señorita Elsa, dejaron esto para usted en la puerta- la puerta se entreabrió para revelar a Gerda, la empleada doméstica que ayudaba a mis tíos.
Los rostros de Anna y Rapunzel se abrieron con entusiasmo al ver como la mujer entraba a la habitación con un ramo de flores y una caja grande.
-Gracias, Gerda- le dije al tomar las cosas entre mis manos.
-Las dejaré solas- nos dijo con una sonrisa juguetona en sus labios.
-¡No puede ser!- Anna saltaba eufórica -¡Te mandó flores!-
-¡Abre la caja!- me ordenó Rapunzel sin poder aguantar más la curiosidad.
Suspiré al ver la exagerada reacción de mi hermana y prima.
Quité el listón que decoraba la caja plateada y quité la tapa –Te lo dije, no tengo por qué preocuparme- miré a Anna victoriosa.
En el interior había un hermoso y elegante vestido azul y una tarjeta, la abrí para leer el interior.
Blue eyes
Baby's got blue eyes
Like a deep blue sea
On a blue, blue day
P.D: Astrid me ayudó a escoger el vestido y Eugene a escribir la nota.
Reí al leer esto –Sera mejor que comience a arreglarme- le arrebaté el vestido a Anna y Rapunzel quienes seguían comentando sobre lo bonito que resultaba ser aquel gesto.
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PDV de Jack
-Tranquilo, joven- la amable mujer que trabajaba para los Corona me calmó al verme dat vueltas por toda la sala de estar.
Le sonreí tratando de aparentar que me sentía más calmado.
La mujer volvió al interior de la casa con el cesto que llevaba en las manos y en seguida de esto aparecieron Anna y Rapunzel por las escaleras exaltadas.
-¿Estas listo?- me preguntó Rapunzel arqueando una ceja.
Rodé los ojos y asentí.
-Vamos, Elsa- Anna le hizo una seña para que bajara.
Estaba seguro de que en ese momento mi expresión era una mescla de idiotez y asombro.
No pierdas el estilo, actúa normal, Frost. Me dije a mi mismo aclarando mi garganta.
-Te ves hermosa- sonreí -Me alegro de que te haya quedado bien-
-Gracias, tu también te ves muy bien- me miró nerviosa.
Le extendí mi brazo -¿Vamos?-
Ella asintió y lo tomó.
Nos giramos hacia donde estaban las otras dos chicas al momento que una luz nos cegó -¿Qué rayos tiene la gente con las cámaras?- froté mis ojos.
-Olvidé desactivar el flash, lo siento- Anna guardó su celular disculpándose -¡Diviértanse!, pero no mucho… mañana hay escuela- la pecosa nos advirtió.
-Entendido- levanté mi otra mano despidiéndome sin voltearlas a ver.
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Elsa y yo reíamos animadamente respecto a cómo le había ido a Kristoff en su cita mientras caminábamos con paso apresurado a la entrada del restaurante Tony's.
-Bienvenidos, ¿tienen reservación?- preguntó la joven y hermosa mujer de cabello castaño que se encontraba asignando las mesas.
Leí el nombre en el gafete "Lady"-Buenas noches, Jack Frost- le di mi nombre.
-¿Mesa para dos en la zona especial?- me sonrió.
-Así es- asentí.
-Por aquí- nos hizo una seña para seguirla.
-¿Zona especial?- me preguntó Elsa en voz baja –No sabía que tuvieran una zona especial-
-¿En serio crees que te haría vestir tan elegante para comer pizza?- le pregunté con tono sarcástico.
-Aquí es- la mujer nos había guiado hacia una habitación decorada de forma acogedora con un montón de luces colgando del techo, en una de las caras del cuarto había un gran ventanal con vista al jardín.
En el centro de la habitación había una mesa cubierta por un mantel a cuadros, una vela y un canasto de pan. Guie a Elsa hasta la mesa y le ofrecí asiento.
La escuché reír –De verdad te tomaste todo esto en serio- me dijo al momento en el que me senté en mi asiento.
Me encogí de hombros -¿Valió la pena los 2900 dólares?-
Ella hizo una mueca pensante –Mhhh, tal vez- tomó el menú que nos habían dejado –Por ahora no tengo ninguna queja-
-Me daré por bien servido si logro pasar toda la noche sin vomitar en tus zapatos- pensé en voz alta, levanté ligeramente la vista rogando porque ella no hubiera escuchado eso.
-¿Estas bien?- me preguntó preocupada.
-Ugh, finjamos que no escuchaste eso- me escondí tras el menú.
Ella volvió a reír –Creí que habíamos superado nuestra etapa de nerviosismo-
Solté un pequeño bufido –Es fácil para ti decirlo cuando no tienes a la chica más hermosa frente a tus ojos- recargué mi antebrazo derecho en la mesa y le di mi mejor intento de mirada galante.
-Owww, que dulce- hizo un movimiento con la mano -¿Eso te lo enseñó Eugene, verdad?-
La miré con seriedad para después asentir –¿Es muy obvio?-
-Tanto como que estas usando su cera para el cabello- respondió extendiendo su mano hacia mi cabello –No tenías que hacerlo-
Me alejé lentamente de su alcance –En realidad, me gustó- admití.
Ella soltó una carcajada -¿Recuerdas como se la pasó repitiendo toda la línea del comercial como por una semana entera?-
Asentí -Es el producto más nuevo del mercado, tiene una formula mejorada que le proporciona a tu cabellera un extra de brillo y estilo- dijimos al mismo tiempo.
-Chicos, ¿están listos para ordenar?- preguntó la mujer entrando nuevamente a la habitación.
-Comeremos espagueti- volvimos a responder al mismo tiempo.
–Tenemos que dejar de hacer eso- me quejé
-Lo sé, es muy raro- se mordió el labio inferior –Mejor hablemos de otra cosa- propuso.
-¿Sobre qué?- pregunté tomando un sorbo de mi vaso de agua.
-Pues, podrías contarme que es lo que harás mañana con Tooth- ella me veía con interés.
-Dicen que no debes hablar de tus viejos amoríos en las citas- comenté de forma burlona.
Ella rodó los ojos –Solo te pregunto porque soy parte del comité y es mi deber cerciorarme que nuestros compradores obtengan el mejor servicio-
Medité por unos segundos sus palabras –La llevaré al zoológico, ella siempre ha adorado los animales; después veremos una película y terminaremos el día en Rolly'n roll-
-Suena divertido- me miró satisfecha con la respuesta –procura tratarla el triple de mejor que a mí-
-En serio me alegro de que no tengas problemas con lo de Tooth- le mencioné mientras el mesero colocaba nuestra comida sobre la mesa y un par de músicos entraban para comenzar a tocar una canción romántica italiana con acordeón.
-En la mañana Anna me cuestiono sobre el tema, al parecer ella si se sentía indignada por el asunto- la observé enrollar cuidadosamente en su tenedor la pasta.
-¿Qué le dijiste?- intenté imitarla pero con mucha menos gracia.
-Que me sentía segura de tus sentimientos y que por eso no estaba preocupada-
Me detuve en seco al escuchar estas palabras.
¿Ella de verdad creía en mis sentimientos lo suficiente para no sentirse celosa de otra chica, pero no lo suficiente como para contarme esa verdad que ha estado postergando tanto tiempo?, no lo entendía.
En ese momento quería dejarlo todo, soltar mi tenedor, apagar la vela y pedirles a los músicos que se retiraran para poder tener una conversación seria con ella. Rayos, de verdad deseaba seguir el consejo de mi madre…
-Elsa- la miré directamente a los ojos dispuesto a contarle sobre aquel acontecimiento de mi vida.
-¿Si, Jack?- levantó su mirada sin dejar de sonreír; la luz de la vela hacia que sus ojos se vieran deslumbrantes, ella se veía increíble con ese vestido y su cabello suelto, se veía tan feliz en este momento.
-De verdad te ves muy bella…- mis palabras la hicieron sonrojar.
No podía arruinar esto, después de todo era una bella notte.
-Como esta noche- dirigí mi vista hacia el jardín resplandeciente.
Nikolai: muchas gracias por comentar como siempre, por cierto, yo creo que un capitulo mas y finalmente veremos el pasado de los protagonistas, odio alargarlo tanto porque siento que cada vez esta teniendo menos sentido, pero bueno, si no lo hiciera no habria historia.
Cristina: Un gran saludo y espero que se aclaren una o dos dudas del capitulo pasado, aunque creo que conforme avanzamos mas dudas surgen. Pero ya sabes como es esto, es necesario para crear la trama, solo otro capitulo mas y ya se sabra el 70% del misterio, lo prometo. Solo hay que darle un feliz cumpleaños a Elsa ;)
