Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.
NOTAS:
1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.
2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.
3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.
JUEGOS DE DIOSES
CAPÍTULO 17
(Escrito por Misao-CG)
Guarida de Papillón.
Día siguiente
—¿Crees poder lograrlo, mortal insignificante?
—Para ser un dios eres muy impaciente.
—Cuidado mortal: me descabezado a los de tu tipo por mucho menos…
—Si me descabezas, entonces te las apañarás solo. —Papillón estaba en profunda concentración, frente a su ventanal— encontrar víctimas no es fácil. París es una ciudad llena de emociones, pero no todas sirven…
—Solo necesitamos un akuma, potenciarlo un poco —explicó Seth relamiéndose— No tiene que ser un akuma perfecto.
Papillón lo ignoró. No iba a darse prisa en forzar ninguna akumatización, tenía que ser una especial si querían llevar a cabo el plan de Seth. La paciencia era esencial, pero por lo visto el dios chacal no estaba dispuesto a esperar mucho.
—Solo envía a tus mariposas y ya…
—No mientras no encuentre emociones intensas…
—¿Es que tengo que hacerlo todo yo? Las emociones no siempre se exteriorizan… —Seth expandió su cosmo, con el suficiente cuidado como para no llamar la atención— Eso debería servir…
Papillón se centró en la presa que Seth le había escogido y entrecerró los ojos. No sería una víctima adecuada ni de lejos, pero supuso que serviría. Si esto resultaba en desastre ya sabría a quién culpar. Estiró la mano, atrayendo a una de las mariposas blancas, cuyas alas se tiñeron de negro y púrpura.
—Ve y busca aquellos rencores que están enterrados, pequeño akuma y demoniza a esa alma reprimida…
Colegio Françoise Dupont.
En esos momentos. 15:27 hrs.
Esa tarde era un día de talleres, así que el clima era más holgado que de costumbre. Adrien y Marinette de nuevo habían tenido poco y nada de tiempo para estar juntos a solas, aunque habían compartido miraditas todo el día. Chloé había descubierto incluso que se habían estado tomando de la mano, lo que casi le provocó una crisis nerviosa. ¡Ni eso pudieron hacer con calma! Además Lila, motivada por los celos insanos, había hecho de todo para interponerse entre los dos, causando que Alya se engrifara como nunca, que Nino tuviera que sujetarla para evitar que su chica fuera castigada por atacar a la italiana. Por fortuna, Cheshire provocó un accidente del que no podrían culparlo, solo para que Lila terminase golpeándose contra la pared.
Nadie lo vio, nadie tenía pruebas, pero tampoco dudas.
Alya por su parte, no quería comentar ni medio suspiro sobre la relación de sus amigos, por temor a romper el encanto. Tanto ella como Nino sí que se habían dado cuenta de que Marinette y Adrien se estaban tomando de las manos, pero trataban de darles todo el espacio que podían. Ya les contarían ellos mismos sobre su no tan secreta relación. ¡Aguantaban la respiración y no querían ni hablarles! Fangirleaban en silencio y eso hasta les había alterado la presión sanguínea.
No, las amigas no habían tenido mucho tiempo de cuchichearse las novedades. Tampoco estuvieron mucho a solas, y súmenle a eso que Alya estaba en modo "amiga osa" por si a Lila se le ocurría de nuevo el chiste de tirarle perfume a Marinette. ¡Eso contaba cómo intento de asesinato! ¿Por qué Monsieur Damocles no había sido más tajante con la italiana esa?
Ah sí.
Sus padres eran diplomáticos. ¡Ni modo!
—Espero que estés más descansado, Adrien. —dijo de pronto Kagami. Ambos chicos ya estaban listos para la clase de esgrima— Ni siquiera te estás esforzando.
—¡Hola Kagami! —saludó Adrien con una sonrisa cansada— Creo que estoy más fresco que de costumbre.
—¿Dónde estuviste metido hace unos días? Te estuvimos buscando por todo París —Kagami bajó un poco la mirada— Me preocupé mucho.
—Necesitaba despejar y aclarar la cabeza. Estos últimos meses han sido… difíciles. —suspiró el muchacho— Yo…
—ZAPE—
—¿Sabes quién más estaba preocupada? My Mom. ¡Y A Mí Que Me Parta Un Rayo, Of Course! ¿Cuál es tu problema, Agreste?
—¡MIAUCH!
Adrien se sujetó la cabeza ante el repentino golpe. Kagami tenía un tic en el ojo y comenzaba a levantar su florete. Ambos se fijaron en el recién llegado: un chico de más o menos la misma edad de ambos, vestido con elegancia, bien peinado y cara de pocos amigos, que tenía las manos en las caderas y se veía particularmente molesto con Adrien.
Kagami levantó las cejas. ¡Era muy parecido al Agreste!
—¡Félix! ¡Qué bueno verte!
—You bloody Arse!
Félix no tardó en darle un sentido abrazo a Adrien. En verdad la noticia de su desaparición lo había inquietado mucho, partiendo porque Gabriel no creyó necesario avisarle en seguida a Amelie. Él y su madre se habían enterado por la prensa, literalmente, justo cuando Félix ya comenzaba a preguntarse porqué Adrien no le había escrito ni un mísero mensaje en tantos días. La mujer no había perdido tiempo en subirse al tren y partir personalmente a París a darle cariñitos verbales a su cuñado, que si bien no tenían ni media grosería, sí que fueron efectivos para sembrar el pánico… al menos a él.
El día anterior, cuando Amelie llegó a la mansión con ese objetivo (y él siguiéndola para cuidarla), no tuvo la oportunidad de hablar con Adrien cuando éste se asomó a ver de qué iba tanto escándalo. Gabriel no lo permitió e incluso echó a Amélie de la casa, junto a Félix, quien se dio el gusto de darle un puntapié en las canillas cuando iba de salida por osar levantarle la mano a su madre. Tuvo que ser paciente y esperar a poder encontrarse con su primo ahora, y sabía que su madre lo intentaría de nuevo esa tarde: de momento la mujer se encontraba hablando con abogados, porque ya no toleraba que su sobrino siguiera viviendo al alero de Gabriel.
Se iba a encontrar con una interesante sorpresa, sin duda.
—¡La próxima vez que te vayas de casa, me avisas! Por último, te consigo un pasaje para el tren y te vas a Londres.
—No estaba pensando bien, Félix. Lo siento…
—¿Dónde estuviste metido? —Félix entrecerró los ojos— Tienes mucho que explicar, cousin.
—Es largo de explicar y… —Adrien rodó los ojos algo tímido, señalando sutilmente a Kagami, quien tenía los brazos cruzados y escuchaba con demasiada atención, aprovechando que se la estaba ignorando— … ya sabes, tengo mi clase de esgrima en unos momentos y…
—¿La señorita pecosa sería tan amable de dejarnos solos? Necesito conversar en privado con my cousin.
—No. Lo que sea que tiene que decir, puedo escucharlo. Confío en Adrien.
—¿Sabes el significado de privado verdad? —Félix entrecerró los ojos, en una maniobra que bien podría haber intimidado a cualquiera, menos a Kagami quien también le afiló la mirada. La chica tenía unas pecas muy lindas, pero de momento en serio necesitaba estar a solas con Adrien y esta chica los estaba haciendo perder el tiempo.
—Dije que me quedo.
—Kagami, por favor…—intervino Adrien perplejo— Luego te contaré, pero quisiera hablar antes con mi primo a solas.
Oh, el proverbial baldazo de agua. Kagami se volteó a ver a Adrien perpleja y con un huracán de emociones arremolinadas entre el corazón y el cerebro. ¡Adrien nunca la había hecho a un lado! Había sido amable, pero nunca la había apartado. ¡Justo cuando comenzaba a lograr que confiara más en ella!
—Pero… también quiero… —comenzó Kagami, pero al ver la mirada de gato remojado que le puso Adrien, sintió un poco de vergüenza. Había pasado un límite que no tenía autorizado y tras bajar los hombros, le dio su espacio— Te esperaré para la práctica. Te voy a matar varias veces, ¡así que prepárate Agreste!
La chica se alejó con lo que restaba de su dignidad, siendo observada por los primos. Adrien se sintió bastante mal por el trato, pero no se arrepentía. Se sopló el flequillo y se pasó las manos por la cara. Félix se puso las manos en las caderas.
—Te conseguiste una novia psicópata, cousin. —le dijo suavizando el rostro— guapa, pero esa es de las tóxicas. ¡Creí que tenías mejor gusto!
—Con lo mucho que quiero a Kagami, sí tengo mejor gusto. Ella no es mi novia —algo sonrojado y luciendo una sonrisa enamorada, pero cansada, continuó—: ma princesse se llama Marinette.
Félix alzó las cejas, recordando en seguida cierto video que había borrado, y con una sonrisa procedió a dar una palmada de felicitación a Adrien en la espalda. Se sentó junto a su primo más tranquilo en ese aspecto, pero todavía tenía dudas.
—Luego celebramos eso, pero a lo que nos convoca —con seriedad, Félix lo miró preocupado— ¿Qué pasó? Si te hizo huir de casa fue grave. Los bofetones de my dear uncle nunca lo habían logrado antes, entonces es más… ¿Qué te hizo?
—Necesitaba pensar. No hubo golpe esta vez, Félix… al menos no físico. —Adrien ensombreció el rostro y dejó caer los hombros— me dijo que no soy hijo suyo.
Félix palideció algunos colores, pero se mantuvo en silencio mientras Adrien le contaba una versión resumida sobre lo ocurrido esos días, obviamente dejando detalles fuera, pero en esencia, contando todo lo que le había pasado. Incluyendo su… noviazgo con Marinette que nadie parecía estar notando.
Kagami por su parte regresó al centro del patio y comenzó a practicar sola y muy molesta. Sentía su orgullo algo herido y se quería sacar esa ácida sensación de encima. No notó la presencia de sus primos, quienes habían visto lo ocurrido, pero no sabían cómo acercarse.
—El güero ese la hará llorar. ¡Pobrecita!
—Pero planteó un límite. No lo culpo. —gruñó Ikki— ¡Y nada de pobrecita! Ya debería saber que no puede obligar a nadie a querer a nadie.
—No seas tan duro, hermano.
—Lo soy. —Ikki señaló molesto al par de primos— ¡Y encima tiene un primo idéntico! ¿y quieres juntar al clon maligno con nuestra prima?
—No sé, se me ocurrió. Nunca se sabe lo que pasará, pero ¡Míralos! —Shun se rascó la nuca— El tal Félix va a desafiar mucho más a Kagami, Adrien no es su tipo… solo un buen amigo y rival para la esgrima. Además Kagami se sabe defender.
—Más vale que no la akumaticen de nuevo.
Pronto Monsieur D'Argencourt llamó a sus estudiantes para comenzar la clase. Félix se quedó cerca observando, meditando bien lo que su primo acababa de contarle. El relato había tenido lagunas, pero Adrien prometió ponerlo al tanto cuando no hubiera tantos oídos, pues era difícil de explicar. Félix se sentía aliviado en su mayor parte: si es que los alegatos de Gabriel eran ciertos, se alegraba que su primo no compartiese genes con él.
¡Sabía que la vida no sería tan cruel con el pobre payaso!
En la parte superior del colegio, Cheshire de Caith Sith estaba sentado en un barandal, observando atentamente en dirección de su pequeño amo, atento a las circunstancias. Estiró la nariz y olfateó como buscando el aroma del primo recién llegado, cuya actitud no le gustaba mucho. Supuso que tendría que darle una oportunidad, pues Adrien parecía confiar muchísimo en él. No era lo único que podía mirar desde su atalaya, pues también estaba muy consciente de la presencia de los bronceados y de dos santos de Oro, uno de ellos conversando con mademoiselle Bustier y el otro dando vueltas por alrededor del edificio: esos dos estaban inquietos por algo. Del mismo modo podía percibir al señor Radamanthys caminando por el techo y al señor Aiacos rondando las proximidades de los talleres de Arte y Música. Se rascó una oreja.
—Hola Cheeeeeeshire… ¿Cómo te va en esta linda tarde?
—¿Qué haces aquí en el colegio, Lila? ¿no deberías estar en tu casa?
—¡Ay, Cheshire! Esa no es manera de saludar. Que no ves que te estoy…
—¿… ayudando a quedarme con mi gatita? No mientas, no lo estás haciendo. Sigue con Adrien. —mintió Cheshire, fingiendo mucho enojo.
—¡Si me hubieras ayudado el otro día…!
—Dije apartar la competencia que tengo yo, no asesinar a la que te estorba a ti.
—Pfff. ¡Nadie ha muerto por una reacción alérgica! No exageres.
Cheshire rodó los ojos. O Lila no sabía nada de nada, o elegía no hacerse cargo de las consecuencias de sus actos, o ambos. ¡Esta chica era toda una joya! Mentirosa compulsiva, cero empatía por el resto, incapacidad de tolerar frustraciones las cosas no resultaban como ella quería, altas dotes manipuladoras. ¡Toda una sociópata! Esta chiquilla iba a dar problemas, seguro.
—NO exagero, pero me frustra igual que a ti no tener resultados. —Cheshire estiró el cuerpo con parsimonia— ¿A qué debo tu graciosa presencia?
Lila sonrió con dulzura y puso las manos a sus espaldas, como una niña buena que quiere pedir un favor. Sin embargo no llegó a abrir la boca cuando una TERRIBLE sacudida remeció todo el edificio. Sus rápidos reflejos impidieron que cayera por la baranda, y rápidamente pudo maniobrar, saltando al piso y mirando hacia abajo para ver que estaba pasando, al mismo tiempo que Lila.
—¡¿Pero qué…?!
—¡Un akuma!
En una de las esquinas del patio, el conserje del colegio estaba en el suelo, sobre sus espaldas, mientras trataba de alejarse de uno de sus colegas que acababa de ser akumatizado. La víctima en cuestión era un hombre muy tranquilo que apenas daba problemas: una de sus misiones principales era vaciar los basureros de la escuela y en eso estaba cuando el conserje se le había acercado a decirle alguna cosa.
—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! —bramó el hombre sujetando su cabeza— AÑOS SIENDO PISOTEADO… ¡NO MÁS! SOY ÉBOUEUR…
Sendos tentáculos salieron disparados en todas partes y desde su sitio Cheshire pudo ver como éstos golpeaban las paredes causando todo tipo de destrozos y griterío. Este akuma era diferente, una presencia putrefacta parecía rodearlo. Parecía una planta carnívora y expedía un distintivo olor a alcantarilla que hizo vomitar a muchos.
—¡Corre Rossi!
Cheshire echó a correr tirando a Lila del brazo. Aprovechó que un tumulto de estudiantes salió corriendo de sus respectivos talleres y dejó que la italiana fuera llevada con ellos. Sin perder mucho tiempo dio dos brincos hasta la baranda y saltó al vacío, llamando a su sapuri, aterrizando sobre la espalda del akuma y clavándole las garras. Era después de todo, la estrella terrestre de la bestia.
—¡¿A quién tenemos por aquí?! ¿Éboueur? ¿Tenías que ser tan obvio?
El akuma no le prestó atención. Con uno de sus tentáculos barrió con Caith Sith y con varios estudiantes, incluyendo al conserje. De reojo vio las cadenas de Shun de Andrómeda sujetarlo, pero Éboueur se sacudió con fuerza, desafiando con ahínco el poder del santo de bronce. Cheshire siseó: algo no estaba bien con el akuma, era mucho más poderoso.
Cheshire apretó los dientes y aprovechó la confusión para huir. Su misión era otra y consistía en evitar que el pequeño amo fuera lastimado. Con reflejos felinos escaneó el patio, repleto de gente. ¡¿Qué Carajos?! ¿Los alumnos deberían haber escapado ya? Se fijó en las puertas… una energía malsana evitaba que la gente huyera…
—¡Convirtieron esto en una bolsa de gatos! —alcanzó a gruñir antes de tener que esquivar un tentáculo.
El espectro no perdió tiempo y siguió buscando a Adrien. Lo confundió con Félix, quien trataba de ponerse a salvo como los otros, pero en vano. Lo dejó solo y siguió buscando a su amo, sin fijarse en Kagami. La japonesa trataba de buscar un escondite para poder transformarse, cayó no lejos de Félix luego que una silla la golpease. Éste rápidamente la levantó de un brazo y trató de llevarla con él.
—¡¿Qué se supone que está pasando?! ¡Estamos encerrados! —gruñó Félix entre dientes.
—El akuma busca algo. ¡No sé qué! Pero hay que salir de aquí. —Kagami sujetó a Félix de un brazo, pero este, muy flemático, parecía negarse a correr— ¡¿Qué se supone que haces?! CORRE, ¡Hay que ponerse a salvo!
—¡Todo el mundo está corriendo histérico! —explicó Félix muy frío— Si corremos, llamaremos la atención de esa cosa…
—¡Que corres te di...! ¡AAAAGH!
Uno de los tentáculos sujetó a Kagami y la levantó en el aire, pero antes de que tomara altura, Félix se sujetó tanto de la japonesa como de la piel de la criatura en un esfuerzo por liberarla y se convirtió en un inesperado pasajero. A tres metros de altura el muchacho resbaló, pero antes de que cayera al suelo, otro tentáculo lo sujetó y con abrumadora rapidez se los llevó a las fauces del akuma, a él y a Kagami.
—¡Nos Va A Comer!
CLIIIIIIIIIIIIIIIIIING…
Una ráfaga gélida sopló en ese momento y congeló los tentáculos. Camus de Acuario tenía una mirada muy decidida y a una muy asustada Caline bien sujeta a su armadura. Radamanthys saltó sobre los tentáculos, rompiéndolos y evitando que los niños se golpeasen contra el piso.
—Largo. —les dijo el juez tronándose los nudillos.
Kagami hizo una rápida reverencia y comenzó a alejarse, esta vez siguiendo el atento ritmo con el que Félix se desplazaba, prestando mucha atención a como otros trataban de contener al akuma. Había bronceados, espectros y dorados en aquella ocasión, e incluso alcanzaron a distinguir a Roi Singe y a Viperion, pero esta vez lo que Papillón había invocado era más fuerte que nunca y presentaba incluso una amenaza a los…
—Calma Kagami —dijo Félix muy flemático y atento al entorno, pero no presa de la histeria— esto está bajo control. Hay dos héroes a cargo… los guerreros están haciendo control de daños…
—¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?!
—Para ser tan bonita, no creí que fueras tan dramática, my dear. Y no estoy tranquilo: no saco nada con ponerme histérico como tú, eso es todo.
—¡¿A quién le dices histérica?!
—A ti. —Félix se encogió de hombros— Vamos, hay que buscar un refugio.
Kagami ardió de rabia en su fuero interno, y tuvo que resignarse a que Félix no la iba a dejar sola. ¡Así no podría transformarse! Quería participar de la pelea, darle una lección a esa criatura, demostrar que era de confianza y… y…
—¿Y Adrien?
El Agreste no había perdido tiempo. Ni bien Éboueur explotó en aquella esquina del patio, rápidamente tuvo que ponerse a salvo. Enfiló con más destreza de la que recordaba hacia las escaleras que lo llevarían a los pisos superiores, no para huir del peligro, sino para buscar a Marinette, quien estaba en el taller de arte. No fue una hazaña menor, pues todo el mundo iba en la dirección contraria a la que él iba, pero su ansiedad por llegar junto a su lady le dio reflejos exquisitos.
—¡MARC! —Adrien se deslizó hacia Marc, quien había caído al suelo debido a la frenética huída de sus compañeros. Lo ayudó a levantarse y apartó a un lado, para evitar que volvieran a tumbarlo— ¿Estás bien? ¡¿Dónde está Marinette?!
—¡Sí, estoy bien! Gracias Adrien. ¡Marinette estaba en el taller! Cuando salimos, no la vi más…
—Gracias.
Adrien volvió en su frenética búsqueda, sin considerar que los espectros ya se estaban poniendo nerviosos, pues no lo veían por ninguna parte. Cheshire sobre todo. El joven esgrimista comenzó a recorrer los pasillos buscando a Marinette, hasta que por fin la vio oculta tras un pilar, mirando en dirección de la pelea. Tikki se asomaba de su bolso y parecía decirle algo. Corrió hacia ella veloz.
—¿Plagg?
—¡Hasta Que Te Diste Cuenta De Que Sigo Contigo! ¡NO TE ATREVAS a transformarte!
—Solo me aseguraba que estuvieras aquí. —Adrien no paraba de correr— ¡Marinette!
La aludida apenas tuvo tiempo de girarse cuando el gato la abrazó. A estas alturas el piso parecía haberse vaciado, pero no les importó. Les daba gusto verse a salvo y enteros.
—¡Adrien! ¡Esa cosa atrajo sola a las criaturas de Seth! —señaló Marinette hacia el patio central. Cuando Adrien se asomó, vio que en efecto escarabajos gigantes comenzaban a atacar a los estudiantes, quienes no podían salir del edificio— ¡Los van a matar a todos!
Ambos héroes se miraron alarmados. Los kwamis se mantuvieron estáticos, como si supieran lo que iba a pasar. En esa fracción de segundo ambos tomaron una decisión y tras asegurarse que nadie los miraba… se transformaron. ¡NI de chiste iban a dejar su colegio a merced de un dios tan peligroso como el chacal!
Y por estarse transformando no vieron la llegada de Anarka y Violate. Si bien las puertas, no dejaban salir, sí dejaban entrar. Ambas mujeres en vez de huir de la escena entraron de lleno al colegio, todo mientras Violate invocaba a su sapuri. Después de todo, no solo estaba el pequeño hijo de Hades y Perséfone metido ahí dentro, sino además Luka y Juleka. Al entrar, se tomaron unos segundos para ver qué estaba pasando… el akuma había aumentado de tamaño, tenía más tentáculos y se estaba comiendo a los estudiantes que atrapaba y que los héroes, santos y espectros no alcanzaban a rescatar.
Violate tomó aire.
—Maman… ¡sostén a mi bebé! —le dijo mientras le entregaba a la pequeña Lily a su abuela.
—¡Mousallon! ¡VUELVE AQUÍ! —Anarka acunó a su nieta en sus brazos y cada vez más esponjada, buscó con la mirada. Fue de pura suerte que detectara una melena blanca y la sujetase.
—¡SOSTÉN A MI NIETA!
—¡AYAYAYAYAYAY! ¡DE MI PATILLA NO! —Minos no tuvo de otra que sujetar a Lily, quien lo saludó llena de risas. Anarka tomó un palo de escoba cercano y salió en pos de su hija mayor, dejando al grifo cuidando de la niña— ¿Lily? Aaargh, ¡Pero si me estaba divirtiendo!
El noruego reclamó rodando los ojos, pero aseguró a la pequeña en sus brazos y para delicia de su tierna alma, el albino se dedicó a mecerla y hacerle caras como si no estuviera en medio de un caos soberano, de gritos, destrucción, akumas y dioses mala leche. ¡Todo sea por entretener a un peque! Fue en eso que, mientras observaba como Anarka sembraba el pánico entre los escarabajos con un miserable palo de escoba, que Minos vio algo que le heló el espinazo.
Ladybug atacó con su yoyo al akuma, directo en los ojos, mientras que Chat Noir hacía lo suyo atacando el tallo y las fauces de la planta carnívora. Sus trajes de héroe mostraban sendos vendajes, incluso manchados con sangre, como dando a entender que los muchachos estaban malheridos. ¡Eso no era verdad! Pero cualquiera que los viera creería que era así.
—¡Brillante! Seth va a creer que están heridos… y los subestimará. —Minos miró a Lily— Igual los van a regañar.
—¡DAME A MI SOBRINA! —Juleka se abalanzó sobre Minos con los ojos llenos de lágrimas y el rostro con cardenales. El espectro le entregó a la pequeña y dando una patada se deshizo de tres escarabajos. Un cuarto bicho fue congelado— ¡Por todos los…!
—¡Hyoga de Cygnus! ¿Cómo está el pato favorito de Athena?
—¡Cisne y la boca te queda donde mismo! —Hyoga gruñó entre dientes. Se volvió a Juleka— ¿Están bien las dos?
Sea lo que fuese que haya dicho Juleka, Hyoga no escuchó, pero supuso que confirmó que estaba bien. Al menos no parecía estar herida, lo cual era bueno, pues conociendo a Violate, si su hija y hermanita menor resultaban herida, seguro los iba a culpar de aquello y les haría pagar en sangre. Minos llamó la atención del bronceado.
—Ponlas a salvo. Las cosas se van a poner muy feas.
—Seth viene, lo sé…
—Vete.
Minos se puso en guardia y volvió a meterse en la pelea. Lo primero que hizo fue tomar a Anarka como saco de papas y echársela al hombro mientras atacaban a los escarabajos de Seth y al akuma potenciado por el dios chacal. Esta vez Ladybug estaba coordinando a los héroes, al igual que Chat Noir y la pelea parecía más ordenada, pero si estaba leyendo bien el contexto…
Segundos antes que Chat cataclismeara el objeto en donde estaba el akuma, una presencia horrible inundó el edificio. Seth se presentó en el campo de batalla y no dudó en atacar con todo. Chat esquivó de milagro el riposte de la espada curva del dios y decidió atacarlo a él con su cataclismo, al tiempo que Ladybug le enredaba el yoyo en el cuello al chacal, pero éste era más experto y no solo golpeó a Chat en el tórax, quien terminó desperdiciando su poder contra un poste, sino que sujetó a Ladybug del cuello, azotándola contra el piso con tanta fuerza, que debilitó su transformación y sus alarmas comenzaron a sonar. Acto seguido, lanzó a la chica contra el gato y ambos cayeron directo a la boca del akuma…
… que casi se los come de no ser por la oportuna intervención de Radamanthys.
Aiacos, Camus, Cheshire, Minos y Violate no dudaron en caerle con todo al dios, para darle tiempo al Wyvern para sacar a los muchachos de ahí.
—¡Par de imbéciles heroicos! ¡¿QUÉ PARTE DE NO SE TRANSFORMEN NO ENTENDIERON?!
—¡¿Qué Querías?! ¡¿Qué Nos Quedáramos Sin Hacer Nada?! —sorprendentemente Ladybug estaba muy combativa— ¡Nos iban a matar a todos!
—¡Déjanos, Connard! —Chat Noir añadió un par de groserías más mientras trataba de soltarse— ¡La Pelea Todavía No Acaba!
—¡Y Les Están Sonando Las Alarmas, Par De Pubertos Insufribles!
El espectro tuvo que pensar rápido. Los muchachos estaban por perder la transformación y a plena vista de todos. Sin soltarlos, subió hasta los pisos superiores en maniobras poco creíbles debido al sapuri, por lo que pronto estuvieron en los tejados, lejos de miradas indiscretas. Allí se encontraron a Milo.
—¡¿Pero cómo…?! —alcanzó a preguntar Ladybug. —¡Pero si no se podía salir! ¿Por qué…? —en ese momento sonó su última alarma.
—Bloquearon las puertas. No el techo o las ventanas. —gruñó Radamanthys— Milo…
—Yo me los llevo… ya hemos evacuado a varios.
—¡Pero No Hemos Acabado Con El Akuma! — protestó Chat Noir. También sonó su última alarma.
—Ya daremos cuenta de eso. ¡Y finjan que están muy adoloridos! —Milo sujetó a los dos héroes, que hacían vanos esfuerzos por soltarse, cada uno bajo un brazo— Nos vamos.
El santo de escorpión no lo pensó dos veces y de un salto aterrizó en la calle y corrió hasta un callejón más o menos cercano, todo a la velocidad de la luz. Ahí ocultó a los chicos detrás de un basurero en donde perdieron la transformación justo a tiempo, pero no les dio mucho tiempo de reacción antes de sacarlos de ahí a velocidad normal…
… se encontraron con el Gorila corriendo desesperado en dirección de ellos.
—¡Gorila! —lo llamó Adrien, siendo abrazado por el guardaespaldas.
—Póngalos a salvo. A los dos. —ordenó Milo antes de volver hacia el techo del colegio.
El Gorila asintió. Y no dejó escapar a los muchachos.
Habitación de Marinette.
Esa noche. 23:47 hrs.
¡Como los habían regañado! A los dos y por igual. ¡Todavía le dolían las orejas! El riesgo que habían tomado los chicos no dejó indiferentes a nadie y todos los que estaban al tanto de sus aventuras los regañó tupido y parejo hasta que se cansaron. El asunto en el colegio fue finiquitado poco después de que Radamanthys se llevara a los héroes, luego que Seth berrincheara de lo lindo por haber perdido a sus presas, y los destrozos fueron recuperados gracias al cosmo de Athena. Los estudiantes que el akuma se había comido fueron liberados una vez que se liberó a su víctima y la mariposa fuese purificada, y contaron que más que a un estómago, habían ido a parar a una suerte de saco contenedor.
—Hicieron bien, Marinette. Tomaron un riesgo cierto, y puede que algo imprudente, pero no podían quedarse quietos viendo esos destrozos… —la tranquilizó Tikki.
—No me podía quedar de brazos cruzados, Tikki. En serio… fue muy intenso lo que pasó hoy…
—¿Te duele mucho que te hayan regañado?
—Me lo esperaba… pero en esa situación prefería pedir perdón que permiso. Y sigo pensando lo mismo—Marinette se acurrucó en su cama e hizo pucheros— Tikki… ¿por qué mi traje tenía vendas? Parecía como si me hubiera escapado del hospital…
—El traje siempre responde al estado del héroe, y… bueno… todavía tienen cosas que sanar Adrien y tú. Al menos les da una buena coartada ante los medios.
—Todo París está preocupado de nuestra salud… siento que les estoy mintiendo.
—¿En serio? Dime… ¿acaso te estás generando una reacción alérgica?
—No, pero… es raro.
Marinette había quedado agotada del trajín del día y de tanto regaño. ¡No quería ni pensar en lo que le habían dicho a Adrien! Todos los adultos quedaron con los pelos de punta. Por instantes Seth casi los secuestra. ¿Acaso se había aliado a Papillón? ¡Qué chasco!
TOC, TOC, TOC.
Marinette levantó la cabeza. Estaba ya con la luz apagada tratando de dormirse cuando escuchó que golpeaban su tragaluz. Miró hacia arriba y vio unos coquetos ojos verdes que la miraban. Sonriendo, se levantó y abrió la ventana, dejando pasar al gato. Chat se deslizó hacia el interior con travesura, besándole la nariz en el trayecto.
—¡Chat! —Marinette lo abrazó y suspiró— ¡Creí que te iban a castigar!
—Más o menos, pero no fue tan grave. —Chat casi ronroneó al sentir a su chica en sus brazos— El único que no me regañó fue mi papa. Bueno… al menos no mucho. ¿Cómo te fue a ti?
—Parecido. —Marinette miró a la cara a su gato, sonriéndole. Acarició sus orejas por un momento— tenía ganas de verte.
—Yo también. ¡Transformación fuera!
Adrien y Marinette se sentaron sobre la cama uno al frente del otro, apenas iluminados. Se miraron largo rato y se acercaron lo suficiente como para apoyar sus frentes en silencio. Como que de pronto el cansancio del día por fin comenzaba a dejarlos dormir. Plagg y Tikki se reunieron en una repisa cercana para cuchichear entre sí.
—Fue un día difícil.
—Ya pasó.
—Pero viene lo peor.
—Y lo enfrentaremos juntos, ma lady. ¡Ya verás! —Adrien miró a su alrededor— No te quedaron heridas, ¿verdad?
—No. —ambos se tomaron de las manos— Mi padre Apolo se aseguró que estuviera a salvo. Fue el que más me regañó.
—¿Sabías que él era tu padre?
Marinette negó con la cabeza, procediendo a contarle a Adrien la verdad de su origen. Siempre había sabido que era adoptada, pero que apenas al comienzo de toda esta debacle se había enterado de que era hija de un dios y una mortal, cuyo fin exacto no quería saber, aunque lo intuía (le habló de sus pesadillas con las piedras y los gritos). Esto dio pie a que ambos comenzaran a hablar más a fondo de los últimos descubrimientos y como lo estaban manejando. Reconocieron que estaban algo abrumados por las noticias, y que probablemente reaccionarían pronto a eso.
Sin darse cuenta, ambos terminaron acostados en la cama, uno frente al otro, mientras el ritmo de su conversación se pausaba cada vez más, y las pestañas comenzaban a pesarles. Estaban tomados de la manita y pronto se miraban en silencio. Con su mano libre, Marinette comenzó a acariciar los cabellos de Adrien, provocando que el muchacho ronronease lentito.
—Tengo sueño…
—Igual yo…
—¿Te molesta que cierre un poco los ojos?
—No. —dijo Adrien sin reprimir un bostezo— Yo te cuido, ma princesse…
—… yo sé, mon minou… te amo…
—… yo más.
Y sin intercambiar más palabras, ambos cayeron profundamente dormidos. Plagg y Tikki intercambiaron miradas y suspiraron enternecidos. Como la noche estaba fría, flotaron hasta ellos y tras quitarles los tenis a Adrien, los arroparon, causando que los chicos se acurrucaran más cerca uno del otro.
Casi dos horas después, y con los chiquillos prácticamente en coma, Apolo apareció ante ellos y al ver la escena, esbozó una sonrisa y puso las manos en las caderas.
—Par de tontorrones ingenuos. —dijo con cierta complacencia— ¿Señor Plagg, señora Tikki?
—¿Qué quieres solecito? —gruñó Plagg. Él también estaba dormido, con Tikki acurrucada contra él, en el nidito en el que a la kwami le gustaba dormir.
—¿Me puedo llevar a Adrien a su casa? O lo van a echar de menos.
—… solo no lo despiertes. —Plagg se desenredó de Tikki y flotó hasta el dios— Vamos…
—Apolo. —lo llamó Tikki, molesta por la pérdida de calorcito— no me simpatizas.
El dios sonrió travieso. Acto seguido se aseguró que los chiquillos siguieran durmiendo, y tomando a Adrien en brazos, desapareció junto con Plagg.
CONTINUARÁ.
Nota de Misao: Las cosas volvieron a la normalidad y me han corrido chancla por partida doble para que no me olvide. Ahí tienen una linda escena, justo antes de la tormenta, miren que Seth ya perdió la paciencia… pero todo lo anterior… ya es terreno de Abby…
Nota de Abby: Así es, Seth no está de buen humor y pronto Gabriel también va a seguir por ahí. Misao casi me mata de un infarto cuando leí este capítulo por primera vez. Ya, vamos a lo que sigue.
BRÚJULA CULTURAL:
Nada que ver con el fic, solo quiero que recuerden que hoy es 11 del 11… día del Armisticio. Fin de la Primera Guerra Mundial. No más para que lo tengan en cuenta.
