Las Chicas Superpoderosas no me pertenecen, yo solo tomo prestados a los personajes para escribir historias y divertirme. Así que diviertánse, es gratis.

Este drabble forma parte de la actividad del fictober.

Día 17: Poción.


Ahí estaba esa pequeña desgracia, nuevamente metiéndose en su camino.

¿Qué acaso no entendía todo el daño que le hacía a su familia?

¿Era tan complicado abrir los ojos a la verdad?

Tal parece ser que sí. Porque seguía saliendo de la cabaña por las noches, utilizando sus polvos para ocultarse en la noche e ir a ver a ese… ese… muchacho.

¡Un hombre!

De todas las traiciones que podía esperar, las apuñaladas que hubiera imaginado de esa chiquilla malagradecida, un hombre no estaba incluido en la lista. Fue su culpa, por esa repugnante cría es que su hija, una poderosa mujer que pudo haberla sucedido en el aquelarre, ya no podía. Por culpa de un hombre.

Otro hombre.

Oh, pero ella se encargaría, sí. Se aseguraría que ningún otro varón se interpusiera en el fino linaje de su familia. Le enseñaría… no, no a él y ya, no. A los dos, les enseñaría a respetar, tomar en serio la autoridad de sus mayores. Y ella… esa niña que llevaba los ojos de su sangre, esa desgracia y burla de bruja.

Ya les enseñaría a los dos…

Una gota, todo eso sería suficiente para acabar con el problema.

Menos mal que la pequeña desgracia era una vergüenza, jamás sospecharía que el jugo, aquella dulce bebida que tanto apretaba en su pecho, sería la perdición del hombre que retozaba con ella.