El golpe en su rostro ardía; giró lentamente y miró con odio a su captor.
—Marinette ganó. —Susurró con saña al demonio frente a ella.
—Entonces tal vez es tu pérdida.
—¡Llévensela!
—Si necesitas algo, llámame. —Nino miró a Adrien y sonrió ampliamente.
—Solo necesito algún tiempo libre. —Suspiró.
—Para estar con tu nueva novia, entiendo. —Asintió el otro.
—Nino... —Adrien gruñó peligrosamente.
—Bueno... ya vámonos. —Alya jaló a su pareja y musitó una disculpa al rubio.
Adrien suspiró y cerró la puerta; miró alrededor y respiró profundamente para poder encarar a Marinette.
Caminó hacia la cocina y sonrió al ver la escena frente a él; Marinette estaba lavando los platos. Había paso algo de tiempo desde que tuvo a alguien compartiendo su espacio.
—No tienes que hacer eso, —comentó haciendo que Marinette saltara.
—¡No hagas eso! —la chica jadeó y siguió con lo que hacía, ignorando a Adrien quien rió antes de caminar y tomar los platos lavados para secarlos.
—Te ves humana. —Le robó una mirada.
Marinette sonrió suavemente.
—Soy humana ahora.
—Escucha Marinette, yo... —Adrien trató pero Marinette colocó una mano en su hombro, deteniéndolo.
—Lamento haber llegado así a tu vida, pero debes entender que no quiero forzarte a nada. Hagamos las cosas con calma, ¿ok? —Marinette dijo lentamente.
Al verlo asentir, Marinette prosiguió.
—Genial. Entonces... ¿dónde debo dormir?
Adrien arqueó las cejas; su vida nunca más volvería a ser la misma.
3 semanas después...
—Ganaré~ —Marinette rió determinada.
—Ya veremos. —Adrien sonrió.
—¿Y eso qué quiere decir? —Marinette miró seria a su compañero de juego.
—¿Qué? No quise decir nada. —rió.
—¡Vi eso! Esa... mirada de superioridad. —Marinette picó el pecho de Adrien.
—¡No! —jadeó fingiendo ofensa.
—¡Sí!
—¡No!
—¡Ya verás, este juego será mío!
—¿Y de dónde salió esa confianza?
Marinette no respondió; lanzó el dado y puso una mirada seria.
Adrien estaba sintiéndose muy entretenido por la actitud de la chica. Al principio pensó que tenía una personalidad tímida, pero después de tres semanas, Marinette lo había dominado en muchas formas. Encontraba divertido estar cerca de ella. Sentía que su vida era más colorida.
Aún estaban conociéndose, pero en este breve tiempo, Marinette sabía qué le gustaba y que no; era como una pequeña esposa. Pero cada vez que Adrien se lo decía Marinette le refutaba con un 'Soy una chica independiente, ¿cómo es que podría ser una esposa?'
Era divertido discutir por algo tan pequeño con la persona que amaba.
—Tu turno, —la voz de Marinette lo sacó de su estupor.
—Cierto. Oye, Princesa...
—¿Hm? —lo miró antes de fruncir el ceño.
—¿Si gano puedo pedir un premio?
—No tengo dinero para comprarte algo... —susurró lo obvio.
Adrien viró los ojos y continuó hablando.
—No ese tipo de premio, hablo del tipo de premio en el que no se necesita dinero.
Marinette lo pensó antes de asentir.
—Claro.
Adrien sonrió malvadamente; oh, definitivamente devoraría a esta ex demonio.
Media hora después...
Marinette miró a la persona frente a ella; sus labios estaban rojos debido a los besos que habían compartido.
—Adrien... —Marinette gimió cuando Adrien besó su cuello, mordiendo y succionando, inclinándose hacia el cuerpo de su amante.
—Te quiero, —Adrien susurró en su oreja.
Marinette sonrió.
—Yo también te quiero. Y creo que no me molesta perder en el juego si esto es lo que obtengo luego.
Su comentario hizo que Adrien riera audiblemente, presionando un pequeño beso en los labios de la azabache,
—Esa fue nuestra primera sesión de besos.
—Sí... y no puedo esperar a las que vendrán. —Marinette sonrió astutamente.
Continuará...
