¡Buenas!
¡Hemos llegado al final de la historia!
jupy: El regalo de Esme es muy lindo! Y la conversación fue definitivamente necesaria.
Chikkita: :D
Lore562: Nop, nop.
Car Cullen Stewart Pattinson: ¡Hasta para leer el calor es feo! jajaja El regalo de Esme es genial pero no, Charlie no va a saber nada jajaja. Sep, termina acá :')
Jade HSos: ¡Me encantó escribir de este Edward tan suelto!
Tata XOXO: Los Cullens suelen dar regalos grandes creo, viven eternamente y buscar comodidades a lo largo de la eternidad debe ser algo habitual para ellos. Claro, el olfato de Edward y el deseo de Bella, una combinación de ambos.
Rini Chiba: Por el momento los destrozos se mantienen tranquilos... solo pequeños aquí y allá, creo que Edward se encariñó un poco con la casa jajaja
Sther Evans: ¡A ustedes por leerla!
Isis Janet: Son adolescentes y se aman, que disfruten jajaja siiii, la conversación fue difícil pero necesaria.
Palacios: ¡Me alegro mucho de que te haya gustado!
CelyJoe: Edward está completamente orgulloso de sus destrozos y nos damos cuenta todos de eso jajaja un muy buen regalo ciertamente.
Merry: ¡A mi también me gusta mucho este Edward!
ClaryFlynn98: A veces se nos pone profunda Alice jajaja
EmilyChase : ¡Exacto! Una pareja en la etapa que ellos estan necesitan algo de privacidad jajaja
rjnavajas:¡A ustedes por leerla!
fernyyuki: Les tengo más ;)
alo-star: ¡A ustedes!
Capítulo 14
— Hola — habló Bella entrando al auto. Besé sus labios.
— Tengo noticias — sonreí — Pero primero alejémonos de aquí antes que Charlie decida salir — pedí arrancando el auto. A mitad de camino detuve el auto al borde de la carretera.
— ¿Qué ocurre? — preguntó ansiosa. Saqué las llaves de mi bolsillo y las agité frente a ella
— Nuestra casa — sonreí
— ¿Nuestra qué? —preguntó asombrada
— Nuestra casa, allí nadie va a molestarnos — expliqué — Esme la armó para nosotros, no es fría asique no me voy a preocupar por la temperatura y puedo romper todo lo que quiera —
— Vaya esto es…—habló tomando las llaves.
— ¿No te agrada? — pregunté calmando mi emoción.
— Sí, claro que me agrada — sonrió — Solo que no esperaba algo así, ¿podemos ir? —
— Luego de clases, lo prometo — asentí
— ¿Dónde está? — preguntó
— Dentro de las tierras de los Cullens pero lo suficientemente lejos para que nadie nos escuche — expliqué
— ¿No van a escuchar nada, nada? —preguntó ruborizándose
— Nada — prometí besando sus labios. Gimió contra mis labios cuando deslicé mis dedos por su nuca — ¿No podemos saltarnos las clases? — preguntó
— No podemos saltarnos las clases cada vez que huelas así — negué
— ¿Porque no? — preguntó pasando sus dedos por mi cuello. Entrecerré los ojos viéndola.
— ¿Por qué ofreces eso cuando sabes que estoy desesperado por ti? — pregunté. Mordió sus labios.
— Porque tengo la esperanza de que accedas y me hagas el amor todo el día — murmuró. Cerré los ojos intentando calmar mi excitación, estaba siendo extremadamente complicado.
— No Bella, hay que ir al instituto — respondí
— Pero no quiero ir — negó besando mi cuello — Siempre quieres darme lo que quiero, esto quiero ahora —
— Bella, tenemos que ir al instituto — murmuré.
— Pero no quiero — negó — Quiero ir contigo a la casa y estrenarla —pidió deslizando su lengua por mi cuello — Ropa interior azul lista para que destruyas —
— Voy a destruir toda tu ropa Bella — gruñí
— Todo, puedes romper todo — prometió deslizando su mano por sobre mi erección. Gemí
— Bien, tú ganas, bien. Suéltame —rogué. Se alejó de mi complacida y se acomodó en su asiento. Gruñí en protesta haciendo una vuelta en u para unirme al sentido contrario del tráfico. Escuché a Bella soltar una risita, el olor a su excitación se hizo más intenso.
Conduje el auto por el camino que habían hecho hasta la casa, apostaba a que el Jeep de Emmett había hecho el camino, no había asfalto, solo un camino salvaje. Estaba seguro que había sido en beneficio de Bella, para que ella pudiera ir y venir con libertad sin tener que caminar ni perderse.
— Wow — murmuró Bella cuando estacionamos. Bajé del auto y corrí de su lado justo a tiempo para abrir la puerta para ella, tomé su mano ayudándola a bajar.
El estilo de Esme era evidente en la cabaña, amplios ventanales y mucha madera, muy parecida a la casa Cullen. La estructura se veía resistente, eso me agradaba.
Bella nos condujo dentro de la casa entrelazando nuestros dedos, recorrimos la sala. Presioné los labios dejándola explorar cuando soltó mi mano, no sabía cuánto tiempo iba a soportar no saltar sobre ella. Llegamos a la cocina.
— ¿No es un poco grande solo para nosotros dos? — preguntó mirando a su alrededor. La cocina se conectaba con la amplia sala y solo habíamos recorrido la mitad de la casa.
— Es más espacio para romper — hablé con la voz ronca. Sus ojos brillaron de deseo al verme. Avancé los pasos hasta ella besando sus labios con fuerza— Te prometo que voy a dejarte ver todo después, ahora necesito tenerte — pedí
— No esperemos más entonces — suspiró besándome. La alcé recargándola frente a lo que tenía más cerca de nosotros, la isla de la cocina. Mis besos bajaron por su cuello, quité su abrigo y rompí su blusa — Edward — gimió
— Te deseo tanto — gruñí quitándome mi camisa rasgándola en el proceso. Bella soltó mis jeans bajándolos, sin esperar más rompí sus jeans y su ropa interior pronto siguió la misma suerte. Bajé mis labios por su cuello recostándola sobre la encimera y quité su calzado.
Alcé la mirada a su cuerpo encontrándola recargada en sus codos viéndome, sus ojos estaban brillosos y sus mejillas ruborizadas. Apreté aferré mis dedos al borde de la encimera.
— ¿Qué ocurre? — preguntó
— Eres preciosa — aseguré besando sus labios. Bajé mis besos por su piel hasta sus senos succionando sus pezones. Gimió echando la cabeza hacia atrás. Deslicé mis dedos por su intimidad y gruñí por su humedad.
— Edward — suspiró. Bajé mis labios por su estomago
— Deliciosa — murmuré besando su intimidad — Deliciosa y mía —
— ¿Tuya? ¿Seguro? — preguntó arqueándose
— No juegues Bella — respondí con tono duro alejándome de ella. Rio cuando su espalda tocó la fría superficie.
— ¿Qué ocurre amor? ¿Estás seguro de que soy tuya? — preguntó divertida.
— Isabella, deja de preguntar eso — gruñí.
— ¿Piensas hacer algo al respecto? — preguntó con los ojos brillosos. Sus piernas se separaron aún más en una silenciosa invitación. Rompí mis boxers quitándome la ropa que me quedaba y me coloqué entre sus piernas.
— Intento controlarme, pero me desesperas — gruñí entrando en ella con poca delicadeza. Gimió arqueándose, apoyé la frente entre sus senos.
— Dime que estas bien — rogué aferrando mis manos en la encimera a sus costados, crujió.
— Lo estoy, y se sintió increíble — suspiró— Muévete Edward, por favor —pidió. Alcé mi mirada hasta su rostro — No vas a herirme Edward, estas demasiado alerta —
— No lo entiendes — protesté sintiendo la excitación desbordarme — Bella, no entiendes lo que me pierdes cuando hueles así —
— Muéstramelo — susurró contra mis labios.
La besé con fuerza iniciando mis movimientos, no fui suave, ninguno lo quería suave. Aun así mantuve un solo pensamiento en mi cabeza, ella era humana. Gimió estrechándose a mi alrededor, me aferré al borde de la encimera escuchándola crujir nuevamente. No quería romper todo tan rápido. Gritó arqueándose cuando el orgasmo la abordó, no me detuve, quería más. Farfulló de forma inteligible, su cuerpo tembló a mí alrededor. Podía olerla, olernos. Juntos. Húmedos. Era impresionante, delicioso y desquiciante. Gritó nuevamente llevándome con ella. Mis manos rompieron parta de la superficie que la sostenía, solté los pedazos y cayeron con un fuerte ruido al suelo.
— Dime que estas bien — murmuré escondiendo el rostro en su cuello. Mis brazos la rodearon.
— Perfecta, increíble, amada, satisfecha — suspiró de forma temblorosa. Besé su cuello alzándola sin salir de su interior y nos conduje a la sala, nos recosté en el sofá con ella sobre mí y acaricié su espalda.
— ¿Aun no duele nada? — pregunté algunos minutos después
— Nada — señaló
— No fui suave, ¿Ahora sabes lo que causas en mí? — pregunté. Se alzó apoyando sus manos en mi pecho alcanzando mis labios para besarme, estuve listo para ella de inmediato, aún estaba en su interior.
— Lo amé, quiero más — pidió comenzando a moverse. Mis manos se dirigiera a su cintura ayudándola con los movimientos, mordí mis labios cuando bajó los suyos a mi pecho, su lengua recorrió mi piel, enterré mis dedos en sofá destrozando la espuma, cuando comenzó a estrecharse sobre mi dirigí una de mis manos al suelo aferrándome de cualquier cosa que me evitara tocarla, mis dedos atravesaron el suelo como su fuera arena. Me dejé ir con ella cuando el orgasmo la alcanzó.
Bella se dejó caer sobre mi pecho soltando un suspiro satisfecho, mi pecho se infló de puro orgullo y el deseo regresó junto a el. La rodeé con mis brazos abandonando su interior acurrucándola a mi lado sobre el sofá, sobre nuestros costados.
— Eres increíble — murmuré deslizando mis dedos por su espalda
— Estoy feliz de que seas vampiro — habló con los ojos cerrados
— ¿Por qué? — pregunté divertido
— Un humano estaría agotado, yo lo estoy y eres tu quien hace el mayor trabajo — sonrió. Reí divertido.
— Duerme entonces, descansa — pedí besando su frente. Rio contra mi pecho
— No, eso es lo divertido, solo tengo que recuperarme y puedo dejarte que te hagas cargo — aseguró
— Deberías descansar antes de la próxima — negué
— Puedo descansar cuando nos vayamos de aquí — sonrió de forma perezosa subiendo su pierna por mí. Sostuve su pierna en su lugar — Hazte cargo — pidió contra mis labios. Mi cuerpo reaccionó de forma desesperada, mi mujer quería que la satisficiera, eso iba a hacer.
Besé sus labios y bajé mis besos por su cuello, la mano que no la sostenía bajó hasta su intimidad acariciando su humedad, froté su clítoris con mi pulgar. Gimió escondiendo el rostro en mi cuello y adentré uno de mis dedos en su interior, se contrajo a mi alrededor.
— ¿Esto querías mi amor? —pregunté lamiendo su lóbulo.
— Ajá — habló temblorosa — Tan bueno —
— Lo tienes, siempre que quieras —prometí adentrando un segundo dedo en ella. Su mano se apretó fuertemente en mi cabello.
— Quiero olerte, déjate ir amor de mi existencia — pedí rozando mis dientes por su pulso. Gimió alto contrayéndose a mí alrededor.
— Eso… eso fue — gimió.
— Increíble — murmuré quitando mis dedos de ella. Lamí sus restos antes de volver a asegurar su muslo sobre mi cadera y me adentré en su interior de forma rápida. Protestó contra mi piel — ¿Te hago daño? —pregunté apretando mis dientes con fuerza para no embestir nuevamente.
— No, sigue, por favor —pidió. Besé su cuello empezando a moverme en su interior— Mas rápido — ordenó. Alejé la mano que la rodeaba aferrándome al sofá antes de obedecer su pedido.
— Juro que no existe nada mejor que esto — murmuré contra su cuello — Tu, tu interior, lo eres todo Bella, todo — gemí adentrándome con más velocidad
— Si, justo así, perfecto — gimió comenzando a estrecharse a mí alrededor.
— Márcame amor, amo que lo hagas. Te amo — hablé
— Te amo — gimió arqueándose contra mi pecho. La prisión de su cuerpo fue insostenible, mi mano atravesó el sofá, la madera crujió bajo nosotros. Mi orgasmo fue poderoso, abrumador. Solté su muslo notando la presión que estaba haciendo sobre ella y me sostuve del sofá sin dejar que callera. Un suspiro tembloroso abandonó sus labios.
— ¿Te duele el muslo? — pregunté besando su sien
— No — murmuró bajándolo de mi cadera y haciendo que abandonara su interior — Estoy bien —
— Bien — asentí rodeando su cintura —Creí que estaba sujetándote demasiado fuerte, lo siento —
— ¿Te disculpas por haberme apretado o por preguntarlo? — preguntó acariciando mi cabello.
— Ambos, pero más por preguntar, sé que te molesta — hablé deslizando mis dedos por su espalda.
— Te amo — respondió. Sonreí besando su hombro
— Y yo a ti preciosa —prometí. El sillón crujió cuando solté el agarre de la mano que no la sostenía — Sería inteligente alejarnos del sofá —hablé alzándola en mis brazos y caminando rumbo a la habitación.
— Luego quiero ver toda la cabaña — pidió adormilada cuando la coloqué entre las sábanas blancas y me acomodé a su lado.
— Lo prometo —asentí rodeándola con mis brazos.
Se quedó completamente agotada y dormida, olía deliciosa y me alegré de que fuera tan temprano en el día, aun podía olerla por mucho tiempo más antes de tener que acceder a una ducha.
Pasado el medio día me levanté de la cama y caminé al vestidor, aun no lo habíamos visto, abrí una de las puertas y rodé los ojos. Alice había hecho dos vestidores, este tenía vestidos, era de Bella. Cerré la puerta y entré al otro, este era mío, me vestí con unos boxers y un jean.
Recorrí la casa revisando los destrozos, el sillón de la sala estaba inservible pero el suelo aun soportaba, los hoyos no eran una buena decoración. Me dirigí a la cocina quitando los trozos de encimera, los tiré fuera de la casa y regresé a la cocina para cocinar algo para Bella, no estaba seguro de cuanto iba a dormir pero quería que tuviera algo listo cuando despertara.
Había notado un cambio en su olor, no estaba tan atrayente como esta mañana, quizás eso se debía a que ella estaba completamente satisfecha en este momento, sonreí por eso.
Recogí nuestras ropas y noté un mensaje en mi móvil
[Ya me encargué del instituto y de Charlie, me amas, lo sé. Diviértanse] Alice
[Gracias Alice, pide lo que quieras] Edward
[Sé que quiero, pero aún no voy a decírtelo] Alice
[De acuerdo, cuando lo digas lo tienes] Edward
[Dile a Bella que mire en su celular, y tu Edward tienes prohibido entrar a su vestidor] Alice
[De acuerdo] Edward.
Dejé mi móvil sobre la encimera y tomé el móvil del jean de Bella llevándolo hasta el cuarto, lo dejé a su lado en la mesa de noche y besé su mejilla ruborizada antes de regresar a la cocina.
Revisé la alacena y la heladera, Esme realmente había abastecido la casa, probablemente podríamos estar un mes aquí sin salir a comprar nada, la idea no me desagradaba, aunque Charlie podía tener un par de objeciones.
Hice sopa de pollo, el clima estaba frio fuera e incluso aunque aquí adentro la temperatura fuera agradable preferí preparar comida caliente para Bella.
Escuché a Bella despertar y preferí no ir por ella, no estaba seguro de si su olor se había normalizado o no pero no quería volver a saltar sobre ella tan rápido, estaba seguro de que estaba algo irritada.
Gruñí cuando escuché la ducha, ¿Por qué se duchaba? Olía deliciosa justo ahora.
Me concentré en la comida, si ella quería ducharse estaba en su derecho.
Mi instinto reclamó, sonreí, siempre podía volver a ponerla sudorosa y deliciosa. Sacudí la cabeza, esperaba que su olor se hubiera normalizado. Estaba seguro de que días en que ella oliera de este modo iba a conseguir todo lo que quisiera de mí, que estemos aquí y no en el instituto era une prueba de ello.
Escuché una protesta provenir de sus labios, puse el fuego a mínimo y me acerqué temeroso de haberle hecho daño. Entré al cuarto y su olor me golpeó nuevamente, maldije bajo mi aliento.
— ¿Bella? ¿Está todo bien? — pregunté acercándome a su vestidor — ¿Ocurre algo? —
— ¡Te hermana! — exclamó
— Si… Alice me prohibió entrar, ¿Quieres que entre? —pregunté.
Soltó un gemido ahogado y salió rápidamente del vestidor. Su olor se intensificó, solo estaba usando una bata de baño, hubiera sido muy fácil solo quitársela y deslizarme en su cliente interior, apreté mis manos.
— Mejor no — murmuró ruborizada. Deslicé mis dedos por sus mejillas
— ¿Qué ocurre? — insistí
— Hay demasiada ropa interior — protestó
— ¿Y que con eso? — pregunté — Ya has usado mucho y he roto mucho más —
— Si pero…— dudó — Esto es demasiado, ¡Algunas ni siquiera tienen tela! No son ropa interior, ¡Son hilos! —protestó. Apreté mis labios, la conversación no ayudaba a mi estado de descontrol.
— Bueno, no tienes que usarlos, ignora lo que no quieras probarte —pedí.
— Alice está loca —murmuró abrazándose a mi pecho. Me tensé pero froté su espalda besando su cabello— ¿Por qué estás tenso? — preguntó alzando la vista.
— Hueles de nuevo muy tentadora — admití apoyando mi frente en la suya — Pero no te preocupes, estoy seguro de que necesitas un descanso —la tranquilicé.
— ¿De nuevo? ¿Había dejado de oler así? — preguntó
— Si, cuando te dejé durmiendo se detuvo — expliqué
Escondió el rostro en mi pecho, dejé besos en su cabello.
— ¿Estaría mal si quisiera más? — preguntó.
— ¿Mal? — pregunté frunciendo el ceño — No, por supuesto que no — prometí apretando mis brazos a su alrededor — Solo que no quiero estés irritada mañana amor —
— ¿Y si mañana no se detiene? — preguntó. La tomé del mentón y alcé su rostro.
— Bella, no tiene que pasar solo porque me enloquezcas — prometí — Eres tu quien maneja el ritmo, soy un vampiro amor, sé que podía estar haciendo el amor contigo todo el día y nada me detendría pero tú eres lo único que me importa, que estés bien, disfruto del sexo, muchísimo, pero no me perdonaría que mi necesidad te haga daño —
— No me hace daño, disfruto, mucho — prometió
— Si tú quieres más podemos tener más — asentí — Pero solo si crees que puedes con ello, sé que…—dudé— Enloquezco con esto, pero te prometo que lo voy a poder controlar —
— ¿Una vez más? ¿Quizá? —preguntó mordiendo su labio inferior. Besé sus labios
— ¿Puedes con ello? — pregunté acariciando su mejilla— Escucha, preparé el almuerzo, por ahora dediquémonos a alimentarte, si pasa…— me encogí de hombros — Que pase —
— Bien, entonces debería vestirme —señaló apuntando el vestidor. Asentí besando su frente antes de dejar el cuarto.
Caminé hasta la puerta delantera de la casa y salí, me senté allí y cerré los ojos respirando profundo.
Humana Edward, recuérdalo, humana.
Había sido muy convincente al decir que podía controlarlo, sabía que podía hacerlo, ella era mi prioridad. Siempre.
Pero maldición sino quería volver a enterrarme en ella una y otra vez. La escuché protestar un par de veces más y decir el nombre de mi hermana entre sus protestas. Sonreí, probablemente le debía mucho más de lo que creía a Alice. Estaba muy tentado a entrar al vestidor de Bella y ver que tanto había allí, por algo Alice me había prohibido que entrar. Sacudí la cabeza, en mi estado era mejor no entrar allí.
Cuando la escuché cepillarse el cabello entré nuevamente a la casa y me dirigí a la cocina, apagué el fuego y serví la sopa en un plato, busqué refresco. Bella entró pocos segundos después de que dejara la sopa sobre la isla de la cocina.
La miré subirse al taburete, estaba preciosa, estaba usando un vestido rojo hasta los muslos, finas tiras sobre sus hombros. Ella realmente me quería enloquecer, ¿Lo había hecho a propósito?
— Gracias — sonrió. Asentí besando su mejilla. Me senté a su lado mientras comenzaba a comer — Mmm, definitivamente cocinas bien —
— Me alegro — respondí. Recargué el mentón sobre mi mano y la miré comer.
Bajé mi mirada por sus hombros, no había ningún sostén a la vista pero conocía lo suficiente su cuerpo para saber que si lo estaba usando, ¿No tenía breteles? ¿Era uno de los modelos que Alice había elegido para ella? Pero no tendría sentido que ella los usara, había dicho que no le gustaba, quizá este modelo…
— ¿Edward? — preguntó
— ¿Eh? —pregunté alzando mi vista a su rostro.
— ¿Qué miras? — preguntó ruborizada
— Lo siento — hablé aclarándome la garganta — Solo que pocas veces te vi con vestido y hoy…—dudé— Lo siento, prometí controlarlo y voy a hacerlo — aseguré bajándome del taburete — Es mejor que lave lo que usé para cocinar —señalé— ¿Quieres más? —
— No, así estoy bien. Aún tengo —respondió. Bella comió en silencio mientras yo ordenaba la cocina. Cuando terminó lavó su plato y su vaso.
— ¿Quieres postre? — pregunté dirigiéndome a la heladera — Apuesto que algo hay —
— Edward —me llamó acercándose a mí. La miré cerrando la heladera — Amor, está bien. Me gusta que me desees y me mires, está bien — sonrió acariciando mis mejillas. Cerré los ojos recargando mi frente en la suya
— Lo siento, no me gusta sentirme de este modo a tu alrededor — negué— De verdad puedo controlarlo —
— Sé que si — aseguró— Pero el que estés así por mí es…—dudó — Me gusta tanto — aseguró besando mis labios. Gemí de la sorpresa, mis manos rodearon su cintura.
— Bella — suspiré cuando cortó el beso para respirar. Volví a besarla pero se alejó antes de lo que hubiera querido
— ¿Me muestras el resto de la casa? — preguntó mordiéndose el labio inferior. Bajé mi mirada a su boca y cerré los ojos serenándome
— Claro, ven — asentí.
Entrelacé nuestros dedos y la conduje por la cabaña. Había una sala que ella ya había visto, una pequeña habitación adecuada como un mini cine con un gran televisor y una gran variedad de películas. Pasamos un baño, además del que estaba en la habitación principal, y dos cuartos más amobladas con sus respectivas camas y armarios.
— ¿Dos cuartos más? ¿Vamos a tener visitas en algún momento? — preguntó
— No lo creo, seguramente fue a modo previsor — hablé — Por si el nuestro estaba demasiado maltratado —
— De acuerdo, entiendo — asintió. Había un salón de música pero ningún instrumento aun en el, Esme me había dejado eso a mí si es que quería poner alguno allí y se conectaba directamente con la biblioteca de la casa — Wow — murmuró entrando en la gran biblioteca — ¿Sabías de esto? —preguntó
— No, yo no participé en nada de esta casa — prometí. Bella paseó por los distintos estantes, dos paredes estaban llenas de libros — ¿Ellos pensaban que íbamos a leer en esta casa o ver películas? — preguntó.
— En lo que respecta a Esme la dejó completamente funcional — expliqué — Supongo que también nos dio esparcimiento si lo necesitábamos —
— Esto es impresionante — aseguró mientras seguía avanzando y tomando algunos títulos.
Mi mirada volvió a perderse en ella, su olor me llamaba, de nuevo volvía a sentir la abrumadora necesidad de hacerle el amor. Podía solo ir hasta ella, alzar su falda y hacerle el amor en uno de sus lugares favoritos.
Desvié la mirada hasta los libros clásicos y tomé uno al azar, me acomodé en el sofá concentrándome en las letras mientras dejaba que ella siguiera explorando.
Se acercó a mis espaldas luego de unos 20 minutos y dejó un beso en mi cuello. Cerré los ojos disfrutando del calor y del olor.
— ¿Quieres que nos vayamos? —pregunté
— ¿Por qué quisiera eso? — inquirió
— No lo sé, ¿Charlie? —pregunté temeroso de no poder contener mucho más lo que estaba ocurriendo en mi interior.
— Alice ya se encargó de Charlie, hasta las 8 de la noche no tengo que volver a casa — explicó. Eran las 3, tiempo suficiente para tenerla un par de veces más. Borré la idea de mi mente — Estas tenso de nuevo — murmuró
— ¿Lo estás haciendo a propósito? — pregunté dejando el libro a un lado. Aún no había abierto los ojos.
— Quizá — rio caminando hasta estar frente a mí. Abrí los ojos, los suyos brillaban divertidos y excitados. Bajé mi mirada a su cuerpo.
— Muero por saber que ropa interior elegiste — confesé alzando mi mirada a su rostro
— Puedes saberlo, si quieres — aseguró.
— Si te desvistes no estoy seguro de poder detenerme —advertí— ¿Quieres ir a la casa grande? Allí puedo distraerme con algo, pedirle a Jasper que me tranquilice…—
— No quiero eso — negó. Bajó las tiras del vestido por sus hombros y la tela calló.
— Dios, Bella — gemí dirigiendo mis manos a su cintura. Estaba usando un sostén sin breteles color azul noche, la amaba en azul. Amaba su cuerpo. La parte inferior de su cuerpo estaba cubierta por una pequeña braguita que apenas cubría lo suficiente — ¿Te puedo ver desde atrás? — pregunté alzando mi mirada a ella. Se giró completamente ruborizada — Hermosa — gruñí. Besé su espalda y solté su sostén — Este conjunto me gusta demasiado, no quiero romperlo —
— Este está en muchos otros colores — habló con la respiración acelerada
— Lo quiero en azul — gruñí deslizando las bragas por sus piernas. Se giró besando mis labios — ¿Quieres ir a la cama? —
— No, me gusta aquí — habló poniéndose sobre mí. Besé su hombro aferrándome a sus caderas — Me gustó que no te pusieras camisa — aseguró deslizando sus manos por mi pecho hasta soltar mis jeans, bajando mis boxers en el proceso. Gruñí contra su piel.
— No voy a poder ser demasiado delicado Bella — advertí. Puso sus manos sobre mis mejillas y alzó mi rostro besando mis labios
— Me gusta cómo estás siendo hoy, confío en ti —murmuró contra mis labios. Besé sus labios y la giré en el sofá acomodándonos en sobre nuestros costados — Quiero poder aferrarme a algo sin soltarte —hablé cuando me miró curiosa por la posición. Podía aferrarme al respaldo del sofá detrás suyo sin alejarme de ella.
— ¿Vas a romperlo? — preguntó divertida
— No lo dudes — reí deslizando mi mano por su cintura hasta su muslo, pasé su pierna por mi cadera, sus brazos se aferraron de mis hombros. Deslicé mis dedos por su estómago hasta su intimidad — Me gusta mucho, muchísimo, que estés así por mí — aseguré con voz ronca.
— Es empate entonces — gimió cuando froté su clítoris con mis dedos. Besé sus labios sediento y sin detener mis caricias entré en su interior — ¡Ah! ¡Maldición! —gimió estrechándose a mi alrededor. El sofá recibió sus primeros agujeros de mis manos.
— Amo hacerte maldecir — gruñí. Sus dedos se apretaron en mi cabello y me estremecí con el grito que abandonó sus labios cuando el orgasmo la alcanzó bañándome en su esencia. Escuché grujir el hierro de la estructura del sofá en mis manos— Deliciosa y mía, eres mía Bella, ¿Lo sabes? — pregunté aumentando la fuerza de mis embistes.
— Tuya — gimió escondiendo el rostro en mi cuello. Mis manos se aferraron al sofá — Tuya, tuya — gimió en cada empujón de mis caderas. Mis labios recorrieron su cuello, no tenía suficiente, la necesitaba más cerca. La apreté contra el sofá alejándome lo suficiente solo para embestir.
Comenzó a estrecharse nuevamente a mí alrededor y gruñí contra su piel.
— Te amo tanto — gemí.
— ¡Edward! — exclamó arqueándose en le poco espacio que tenía entre mi cuerpo y el sofá, la penetración se hizo más profunda y un profundo rugido brotó de mi pecho cuando el orgasmo la desbordó. El sofá volvió a sufrir en mis manos cuando me descargué en la profundidad de su cuerpo.
Su respiración era rápida, la mía también, abracé su cuerpo manteniéndola contra mí. El respaldo del sofá calló al suelo y Bella soltó una risa.
— Lo sé, creo que lo arranqué — murmuré contra su cabello.
— Te amo — suspiró
— Y yo amor de mi existencia, no imaginas cuanto — prometí abandonando su interior. Gimió
— Tan, tan sensible — murmuró acurrucándose contra mí. Aferré su cuerpo y nos giré para que pudiera descansar sobre mí. Se fue quedando dormida, cerré los ojos relajándome con ella.
Nuevamente su olor se había normalizado, quizá empezaba a tener sentido cómo funcionaba esto, cuando ella me deseaba sus hormonas estaban alteradas y me atraía, cuando su deseo estaba satisfecho su olor estaba más calmo. También tenía sentido que durante el periodo fértil ella fuera aún más atrayente por su propio deseo y por su naturaleza. Bien, podía soportar esto si ella se mantenía con las pastillas.
Era algo bastante curioso, como si mi instinto no pudiera evitar satisfacerla.
Deslicé mis dedos por su cabello, no había dudas, ella era quien debía ser mi pareja por toda la eternidad. ¿Esta desesperación se mantendría cuando ella fuera vampira? Rogaba que sí, poder desatar todo mi deseo sobre ella cuando no fuera rompible iba a ser increíble, pero poder satisfacerla ahora siendo humana también lo era.
Estaba realmente agradecido con mi memoria vampírica, iba a poder recordar por toda la eternidad lo que era hacer el amor con mi Bella humana, pero sabía que no iba a desearla menos cuando fuera vampira. Aunque esto último, dependía solo de ella. Aun podría arrepentirse y eso estaría bien para mí.
Se removió sobre mí despertando, besé su frente.
— Hola preciosa — sonreí
— Hola — sonrió adormilada — ¿Qué hora es? —
— No tengo idea, no me moví de aquí. Pero asumo que no pasaron más de dos horas desde que te dormiste — señalé
— Mmm, bien — asintió bajándose de mi cuerpo, la sostuve antes de que callera — Olvidé que no estábamos en la cama — rio avergonzada. Me senté acurrucándola a mi lado — Necesito una ducha —
— ¿Otra? — protesté
— Si, Edward — rodó los ojos — Soy humana y tuvimos relaciones, necesito una ducha —
— Pero hueles tan bien así — suspiré
— Pronto debemos irnos pronto — señaló
— Lo sé, lo sé — asentí apretando el cabello de su rostro
— ¿Vamos a decirle a Charlie sobre esta casa? — preguntó
— Solo si quieres — respondí
— No quiero — negó
— Tampoco yo —confesé— Me gusta la idea de poder destrozar todo sin estar pensando en que alguien más lo vea —
— También a mí — asintió
— Aun así podemos ir reparando y reemplazando las cosas pero sabiendo que solo nosotros vamos a saber que rompí —señalé encogiéndome de hombros
— Me agrada, mucho — asintió besando mis labios. Sonreí.
— Estuve pensando en algo — hablé
— Escucho — respondió
— ¿Y si lo que me llama de ti es tu propio deseo? — pregunté — Carlisle dijo que lo que huelo ahora es a ti deseándome y amándome, entonces pienso que el día que me atraes de este modo es cuando tu más deseosa estas de mí y mi instinto me anima a satisfacerte —
— Pero te deseo todos los días — señaló ruborizada
— Lo sé y yo también te deseo todos los días — prometí besando sus labios — Pero existen distintos factores que pueden hacer variar el deseo, es normal — aseguré — Y pienso que cuando tu olor más me atrae es cuando tu estas en el mejor día, el día en que más me deseas —
— Eso es curioso — admitió— Puedo decírtelo con palabras, ¿Por qué necesitar este modo? —
— En realidad creo que le debe pasar a todas las mujeres solo que en nuestro caso yo lo huelo — señalé
— Entonces… ¿Las pastillas son necesarias? — preguntó
— Creo que siguen siéndolo — asentí — Probablemente el periodo fértil incentive aún más tu deseo y es más seguro que las tomes. Si sigues de acuerdo, claro —
— ¿No puede ser simple deseo y ya? — preguntó — El tener que buscarle un porqué del deseo es…— la silencié con un beso.
— El único porqué es que te amo, te amo más que a nada en este mundo. Las razones hormonales solo existen para mí porque tú eres mi mundo Bella — prometí — Pero refiero saber cómo funciona esto para que dejes de convencerme de faltar al instituto —
— Pero si en realidad es mi propio deseo el que te llama a ti…— sonrió— Si quiero faltar, debemos faltar — señaló— No creo que me quieras dejar insatisfecha —
— Bella, no vamos a faltar cada vez que estemos así —aseguré
— En ese caso supongo que las pijamada con Alice van a aumentar considerablemente — sonrió poniéndose de pie.
— ¿Para venir aquí? — pregunté mientras ella se colocaba el vestido. Se encogió de hombros antes de besar mis labios.
— Vas a tener que esperar y averiguarlo — sonrió. Tomó su ropa interior del suelo y dejó la habitación.
Me dejé caer sobre el sofá y crujió, sonreí. Amaba destrozar las cosas con ella.
Luego de que nos ducháramos finalmente dejamos la casa, pasamos por la casa Cullen para recoger los certificados médicos que Carlisle había hecho para nosotros.
— Hey, miren quienes aparecieron — sonrió Emmett sin dejar de jugar videojuegos.
— Ignóralo — pedí a Bella conduciendo a Bella al jardín trasero, allí estaba Esme.
— Hola Esme — saludó Bella cuando nos acercamos a ella.
— Hola cariño —sonrió— ¿Qué les pareció la casa? —
— Es preciosa, realmente preciosa —sonreí— Y perfecta para nosotros, gracias —
— Es hermosa — asintió Bella— No tenías por qué hacerlo pero es realmente preciosa, gracias —
— Claro que tenía que hacerlo mi amor — sonrió abrazando a Bella — Se merecen su propio espacio, mis hijos los tienen y ustedes también —
— Creí que solo Emmett y Rosalie tuvieron casa propia — señaló Bella cuando Esme la soltó
— No, todos la tienen solo que prefieren vivir aquí todos juntos — explicó Esme — Van cuando necesitan ir, esta es la primera para ustedes y por eso fue mi regalo —
— Gracias, es un regalo estupendo — repitió Bella
— Me alegro mucho que les haya gustado — aseguró — Por cierto, en el despacho de Carlisle están los certificados para el instituto —
— Claro, gracias — asentí. Bella murmuró a mi lado avergonzada, besé su frente divertido, ahora se avergonzaba — Quédate si quieres, voy por los certificados y nos vamos — hablé. Asintió. Entré a la casa subiendo rápidamente las escaleras hasta el estudio de Carlisle.
— Pasa Edward — habló
— Hola, vengo por los certificados —expliqué.
— Claro, aquí están — asintió pasándomelos— ¿Todo bien hoy? —
— Todo perfecto — sonreí.
"Te ves muy satisfecho"
— Lo estoy, regreso más tarde — respondí saliendo del estudio.
Bajé por Bella y nos dirigimos a casa de Charlie, besó mis labios antes de salir del auto y entrar a su casa. Mi preciosa Bella se veía agotada, estaba seguro de que su deseo estaba debidamente satisfecho.
Arranqué el auto sintiéndome extrañamente orgulloso y conduje hasta la casa Cullen.
— Vaya, vaya — rio Jasper — Alguien desborda orgullo —
— Cállate — respondí subiendo a mi habitación. Escuché las carcajadas de Alice y Emmett retumbar en la casa.
— Niños, no molesten a su hermano — pidió Esme desde el jardín.
Entré a mi habitación y me dejé caer en la cama feliz, satisfecho y complacido.
Esa noche cuando entré por la ventana de Bella ella ya estaba bajo las mantas.
— Hola preciosa — sonreí.
— Hola — murmuró adormilada. Me acomodé a su lado y se acurrucó en mi pecho.
— ¿Cansada? —pregunté deslizando mis dedos por su cabello
— Ajá — asintió.
— Te amo, lo sabes, ¿Cierto? — pregunté
— Lo sé, te amo también —asintió— Estoy bien, lo prometo, disfruté mucho este día —
— Bien, si disfrutaste está bien que estés cansada — asentí
— Mucho, disfruté mucho — murmuró
— Duerme preciosa, aquí estoy —prometí besando su frente. Suspiró relajándose, poco después estaba completamente dormida.
No habló en toda la noche, fue una noche de sueños pacíficos.
El viernes llegó, Bella se desperezó luego de apagar la alarma del despertador y un suave gemido abandonó sus labios.
— No quiero moverme de aquí — murmuró acurrucándose en mi pecho
— ¿Duele algo? — pregunté masajeando suavemente su espalda
— No, solo estoy relajada, muy rejada — suspiró — Y también un poquito sensible —
— ¿Irritada? — pregunté
— Quizá, pero no creo que sea algo malo — negó alzando la mirada — Solo amada y muy bien amada —prometió. Me incliné sobre ella y la besé suavemente, lamí su labio inferior y profundicé el beso. Lo mantuve suave, relajado.
— Ayer fue impresionante amor — murmuré — Realmente… gracias, me sentí pleno, sentí como si todo de mi hubiera sido liberado ayer —
— ¿Incluso aunque tuviste que reprimirte en algunos momentos? — preguntó avergonzada
— Si, porque tengo mucho más de lo que esperé tener alguna vez, tengo todo y para mí, en este momento, no hay nada más que pueda necesitar — prometí besando sus labios — Lo eres todo, lo mejor que hay en mi larga, larga existencia Bella —
— También eres todo lo que necesito —suspiró— No importa que solo tenga 19, sé que cuando tenga 100 vas a seguir siendo lo único que necesito —
Sonreí volviendo a besarla, deslicé mis manos por su espalda frotando suavemente.
— Hay que ir al instituto — hablé
— Lo sé — murmuró volviendo a besarme. Mantuve nuestro beso relajado y me alejé riendo
— Amor, que hoy no huelas de forma desquiciante no implica que no te desee, y como sigamos así…— negué divertido — La irritación va a convertirse en molestia, es mejor que me vaya — señalé. Hizo un puchero que besé antes de ponerme de pie.
— Nos vemos en unos minutos — habló
— Por supuesto — sonreí besando su frente antes de saltar por la ventana.
Corrí hasta casa y subí a mi habitación haciendo un poco de tiempo antes te tomar mis cosas y bajar nuevamente para el instituto.
Bella ya me esperaba fuera de la casa cuando estacioné fuera de la casa de Charlie.
— Hola — sonrió subiendo al auto y besando mis labios
— Hola amor, ¿Cómo te sientes? — pregunté
— Bien, la ducha hizo su trabajo — aseguró
— De acuerdo, me alegro por eso — asentí iniciando el camino al instituto. La noté nerviosa a mi lado — ¿Algo que quieras decirme? —pregunté deslizando mi mano sobre su muslo.
— Charlie me recordó la cena de esta noche — habló
— No lo había olvidado, ¿A qué hora? — pregunté.
— A las 7, quiere ir hasta Port Angels — respondió
— De acuerdo amor, como prefieran — asentí — ¿Qué te preocupa? —pregunté haciendo círculos con mi pulgar sobre su jean.
— En principio que tengas que comer, no vas a poder fingir con Charlie — suspiró.
— Eso ya lo sabía, ¿Qué más? — insistí
— No quiero una conversación incomoda o…—dudó llevando su mirada a su ventana — Dolorosa —
— Vamos a estar bien amor, solo es una cena. Lo prometo — aseguré tomando su mano y llevándola hasta mis labios — No te preocupes — pedí. Asintió soltando un suspiro.
La mañana en el instituto transcurrió con normalidad, tareas y un par de trabajos. Nada relevante. Luego de dejar a Bella en casa de Charlie fui rumbo a la mía, dejé el auto en la cochera de casa y caminé con paso humano hasta el regalo de Esme.
Sonreí oliendo el lugar, solo nuestros efluvios. Deambulé por la casa comprobando los destrozos que había hecho e hice una lista mental de los arreglos y cambios que quería discutir con Bella, estaba pensando en un piano y también quería armar una sección nueva en la biblioteca en alguna de las paredes libres con nuestros favoritos y traer los libros que le había regalado a Bella para ese lugar.
Luego de darme una ducha me puse unos boxers y me dejé caer en la cama, mi ceño se frunció. No estaba preocupado por Charlie, él había creído en mi historia y sabía que Jasper había adecuado todo para que mi historia fuera cierta también en los sistemas que revisara pero aun así… eso no me importaba, solo quería que supiera lo que amaba a Bella sin importar que hubiera pasado entre nosotros.
Pensé en el anillo de mi madre. En mi época eso le hubiera asegurado a cualquier padre que mi intención era real, pero desde luego no en la actualidad. Y Bella entraría en pánico, por supuesto.
Minutos después me puse de pie vistiéndome con un jean negro, una playera negra y un suéter azul oscuro. Mi móvil vibró.
[¿Tu humor está negro también hoy? ¿O es solo la ropa?] Alice. Rodé los ojos. Decidí ignorarla.
[A mí no me ignoras Edward Cullen, ponte un suéter rojo, algo más animado] Alice. Nuevamente no respondí.
Salí de la casa y caminé a paso humano hasta el volvo encontrando a Alice recargada allí.
— ¿Por qué me ignoras? — preguntó
— Aprecio tu sentido de la moda, pero hoy no me apetece el color rojo — respondí
— Hay más colores, no tiene que ser ese — negó. Alcé una ceja en su dirección — Los colores oscuros le van a hacer creer a Charlie que sigues en depresión y sabemos que no es así —
— Charlie no usa psicología barata — señalé
— Como quieras hermanito, luego no digas que no te avisé —respondió.
En cuanto Bella y Charlie salieron de la casa supe que debí haber escuchado a Alice, mi móvil vibró en mis jeans pero lo ignoré.
— Buenas noches Charlie — hablé
— Buenas noches — asintió — ¿Listo? —preguntó. Bella se acercó a mí entrelazando nuestros dedos.
— Por supuesto, cuando digan — respondió.
— Bella va a ir contigo — señaló — Maneja con cuidado — pidió
— Descuide — asentí. Asintió caminando rumbo a la patrulla. Besé la frente de Bella — Hola, estas preciosa —
— Gracias — murmuró ruborizándose. Estaba usando un jean azul pegado a su cuerpo, solo lograba ver una camisa verde debajo de su chaqueta. Besé su caliente mejilla y abrí la puerta del auto para ella. Una vez que estuvo segura en su lugar troté hasta mi puesto y subí al auto. Arranqué luego de que Charlie lo hiciera y conduje detrás de él.
— ¿Qué hiciste durante la tarde? — pregunté notando su nerviosismo.
— No mucho en realidad, lavé ropa e hice tarea — respondió — ¿Tu? —
— Estuve en nuestra casa — sonreí
— Suena tan extraño, nuestra casa — sonrió también. Tomé su mano alzándola hasta mis labios besando el dorso
— Pero me encanta amor, la primera de muchas, lo prometo —
— ¿Y qué hiciste allí? —preguntó. Bajé su mano a mi muslo entrelazando nuestros dedos.
— No mucho, revisé los daños y estuve pensando en comprar un piano. ¿Qué dices? — pregunté
— ¿Un piano? ¿Esparcimiento? ¿Igual que las películas y los libros? —preguntó divertida
— Así es, no tiene que ser solo para estar juntos amor — negué — Puede ser cuando queremos estar solos y, por ejemplo, si hace mucho frío para el prado —
— Bueno, eso tiene sentido — asintió
— Si, puedes ir también — señale— Es tuya del mismo modo en que es mía, si estoy de caza puedes ir. Por eso está marcado el camino desde la casa Cullen hasta la nuestra, puedes ir con tu camioneta cuando gustes si no estoy — aseguré —Personalmente preferiría que dejaras la camioneta en casa y utilizaras mi volvo pero…—sonreí viéndola — No voy a ponerme tan exigente — prometí. Soltó una risa.
— No quiero ir sola, es nuestro lugar — negó
— ¿Te molesta que yo vaya? — pregunté
— No, para nada — respondió
— De acuerdo — asentí— También quiero poner una nueva sección en la biblioteca para nuestros libros favoritos, ¿Te agrada? —
— Si, mucho de hecho — asintió
— ¿Y tú? ¿Qué cambios quieres hacerle? —pregunté
— ¿Hay que hacerle cambios? —preguntó confundida
— No necesariamente, pero es nuestra, puedes cambiarle lo que gustes — prometí
— Lo voy a pensar — asintió.
— De acuerdo, déjame saber cuándo lo hayas decidido —pedí besando su mano nuevamente.
El resto del viaje volvió a mantenerse silencioso pero al menos parecía haberle dado un nuevo tema que pensar.
Estacionamos en el parqueadero al lado de Charlie, y avanzamos hasta la entrada del establecimiento.
— ¿Viajaron bien? — preguntó
— Si, bien — asintió Bella entrando al restaurant. Charlie asintió.
Pronto nos recibieron conduciéndonos a una de las mesas, Bella se sentó a mi lado sin soltar mi mano y Charlie frente a nosotros.
— Buenas noches, les dejo el menú — habló el mesero. Los recibimos y se retiró.
— ¿Qué quieres? — preguntó Bella iniciando una conversación casual
— No estoy seguro — respondí mirando el menú. Sabía cómo lucían todos los platos que estaban en el menú y ninguno me apetecía — Creo que voy a pedir res, simple. ¿Tu? —
— ¿Lomo? Si, lomo — asintió.
— ¿Usted Charlie? —pregunté incluyéndolo en la conversación
— Pescado — respondió dejando el menú de lado.
— En casa hay pescado, mucho —señaló Bella. Charlie se encogió de hombros despreocupado.
— Y bien, ¿Cómo andas de la gripe Edward? Bella me comentó que tú también faltaste ayer al instituto — señaló Charlie luego de que nos tomaran nuestros pedidos
— Bien, mucho mejor — asentí
— Bien, eso está bien y gracias por cuidar de Bella ayer — agradeció
— No es molestia, sino todo lo contrario — prometí
— Si, dormimos todo el día ayer — mintió Bella.
"¿Habrán dormido en la misma cama? Ella toma pastillas después de todo, no sería tan extraño. ¿Serán padres liberales Esme y Carlisle?" Charlie. Presioné mis labios.
— Hoy se ven mucho mejor, Bella ayer estaba agotada— señaló. Las mejillas de Bella se rubricaron.
"Tranquilo Charlie, estaban enfermos, no teniendo sexo. Y si fuera el caso… son adultos responsables…"
— Disculpen la tardanza, les dejo sus bebidas — anunció el mesero dejando los vasos en nuestros lugares.
— Gracias — agradecí. En más de un sentido, había interrumpido de forma increíblemente oportuna.
Bella mantuvo la conversación activa con su padre hasta el nuestra comida llegó, allí Charlie me involucró en la conversación nuevamente.
— Y dime Edward, ¿Qué piensas hacer luego de terminar en el instituto? — preguntó Charlie comiendo de su pescado.
— Estudiar, eso es algo que tengo decidido. Medicina — expliqué dando un bocado a mi carne. Tragué con dificultad bajo la mirada de Bella, apreté su muslo bajo la mesa.
— ¿Sabes dónde? —preguntó
— Aun no, Harvard, Dartmouth quizá. Aunque claro, aun no estamos en fechas para enviar las solicitudes, pero pronto— señalé viendo a Bella.
— Vaya, buenas opciones — aseguró
— Lo es, todas tienen un gran programa — asentí.
— ¿Tu Bella? ¿Has decidido? — preguntó
— No, aun no papá — negó
— Debes darte prisa — señaló.
"No sé si puedo costearme Dartmouth, no quiero que él pague por su educación. Bella tiene excelentes calificaciones, puede obtener una beca donde lo desee"
— Sí, claro — asentí — Vamos a ponernos pronto con ello, ¿Cierto amor? —
— Sí, creo que me voy a ir por literatura — comentó
— Bien, eso está bien — sonrió Charlie — El estudio es importante, no hay que apresurarse en la vida — asintió complacido.
— Si, lo es — asentí.
"Bien, al menos Edward está convencido de estudiar, no quisiera una boda temprana" Charlie
Presioné mis labios evitando responder a su pensamiento, en cuando Bella aceptara la iba a hacer mi esposa, pero primero debía encontrar el incentivo necesario para eso.
— Son jóvenes, aún tiene mucho por ver — insistió.
— Claro papá, lo sabemos, descuida — asintió Bella.
Vi en la mente de Charlie como el recordaba a René y a sí mismo a nuestra edad, enamorados e ignorantes de lo que podía ser el matrimonio, quería que Bella cumpliera sus metas antes de comprometerse conmigo, incluso hubo un par de flashes en su mente sobre nuestro tiempo separado y la explicaron que yo le había dado sobre eso.
— Por supuesto, Esme me decía lo mismo el otro día. Esperaba que Bella y yo tuviéramos un buen tiempo en la universidad. Rose y Emmett están disfrutando — asentí
— Cierto, tus hermanos ya están allí — asintió Charlie
— Si, vamos a encontrar un buen lugar para nosotros — prometí viendo a Charlie
— Eso es algo que no dudo — sonrió Bella — Sea lo que sea que hagamos luego del instituto va a ser un buen lugar —
— Claro, claro, espero que vengan de visita tanto como puedan — respondió Charlie despreocupado
— Tanto como sea posible, si — asintió Bella.
Las palabras de Bella estaban siendo muy, muy vagas. Eso no me agradaba del todo, ella no tenía que desaparecer justo después de la graduación. Charlie no estaba captando todas las posibilidades que Bella estaba dejando abiertas en sus respuestas, él solo estaba conforme de escuchar la universidad en nuestro futuro.
Comimos en silencio, evité hacer muecas con la comida. Cuando Bella se dirigió al baño Charlie encontró el espacio para hablar conmigo.
— Escucha Edward — habló dejando su tenedor de lado. Lo imité alzando la mirada a él — Durante nuestra última conversación hubo un par de temas que quise hablar contigo —
— Te escucho Charlie — asentí
— Sé que Bella y tu están teniendo…—dudó moviendo su bigote avergonzado — Intimidad — señaló. Asentí — Espero que seas consiente y responsable de lo que ello conlleva, ustedes son muy jóvenes y no quisiera que Bella y tu pasaran por un hijo tan jóvenes como yo y René —
— Charlie, te aseguro que Bella y yo estamos siendo responsables en eso — aseguré— No solo en ese ámbito, soy completamente consiente de que Bella tiene muchas cosas que hacer aun en su vida, te aseguro que yo no voy a ser quien la detenga —
— Ella… aún no está segura de muchas — señaló
— Soy el primero que voy a incentivarla en ir por lo que ella quiera, te lo aseguro, cualquier cosa que ella quiera al finalizar el instituto es lo que va a tener —
— Bien, las universidades que has mirado son impresionantes — aseguró
— Bella va a decidir donde vayamos — hablé lentamente — Donde ella quiera ir, donde ella considere que quiera estudiar es donde vamos a ir. No te preocupes porque yo alguna vez la tenga, eso jamás va a pasar —
— ¿Estas yendo a terapia Edward? — preguntó
— Estoy trabajando en mí, te lo aseguro — prometí.
— De acuerdo — asintió con un suspiro.
Cuando Bella regresó Charlie nos ofreció postre, yo lo rechacé pero Bella y él si pidieron. La noche terminó y Charlie se lo veía conforme y complacido por la cena.
La mente de Charlie estaba confusa, debía soltar a su niña pero no quería. Iba a esforzarse por asegurarse de estar dejándola ir con un buen hombre, agradecí que pesar de todo lo que yo había hecho Charlie me siguiera dando el beneficio de la duda.
El viaje de regreso fue silencioso, Bella estaba relajada y yo sentía una molesta pesadez en el estómago por lo que había ingerido, esperaba que la ponzoña pronto se hiciera cargo.
Estacioné frente a la casa de Charlie detrás de la patrulla.
— Te espero dentro Bella — habló caminando rumbo a la puerta.
— Bueno, eso es sutil — habló Bella rodando lo ojos. Me incliné sobre ella tomándola de la nuca y besé sus labios con fuerza — Vaya, eso fue… inesperado —
— Lo sé — reí — Pero quise besarte así desde que te vi salir con tu padre —
— ¿Y por qué no lo hiciste? — preguntó
— Créeme, no quiero leer la mente de Charlie mientras te beso de este modo — reí
— Uhum, sí, eso podría ser incomodo — rio
— Ve dentro, empieza a impacientarse, podemos hablar todo lo que quieras cuando regrese —prometí
— De acuerdo, nos vemos en unos minutos — asintió dejando un último beso en mis labios antes de bajar del volvo.
Arranqué el auto nuevamente una vez que Bella cerró la puerta y conduje hasta la casa Cullen, la extraña pesadez que había sentido en el estómago después de cenar se había ido para cuando guardé en volvo en la cochera, la ponzoña ya se había encargado.
Corrí a casa de Bella nuevamente y subí por la ventana, me recosté en la cama y cerré los ojos. Bella estaba en la ducha y Charlie ya se había acostado a dormir.
— Hola preciosa — sonreí cuando Bella entró al cuarto ya enfundada en su pijama, por fortuna no estaba usado los reveladores pijamas que había comprado con Alice.
Caminó hasta mí y besó mis labios, la rodeé con mis brazos y tiré de ella acurrucándonos sobre la cama, la cubrí con las frazadas y suspiró contra mi pecho.
— ¿Estás bien? — preguntó suavemente
— Lo estoy — asentí.
— ¿Por qué le hablaste a Charlie de la universidad? — preguntó
— Porque es algo que podemos hacer, ya sea luego del instituto o después, la eternidad es larga mi amor — prometí— El tiempo es nuestro tanto como tú quieras, puedes decirle a Charlie lo que quieres hacer luego, solo que puede que lo hagas como humana o vampira, esa es elección tuya —
— ¿Podemos hacer lo que queramos? — preguntó. Sonreí deslizando mis dedos por su mejilla
— Te prometo que en cuanto terminemos el instituto vamos a hacer todo lo que queramos, ir a la universidad, no tener que separarnos nunca — aseguré— Porque espero que sepas eso amor, cuando salgas de Forks voy a seguirte, a donde sea que decidas ir —
— ¿Vivir juntos? — preguntó mordiéndose el labio inferior
— Eso lo di por hecho desde un inicio —expliqué— No tener que esconderme para pasar cada noche contigo es, ciertamente, algo que ansío —
— ¿Podemos estar un tiempo solos? — preguntó— Amo a tu familia pero…—dudó
— También quiero un tiempo solos — asentí — Cualquier cosa que quieras para nosotros, lo vas a tener — prometí. Asintió acurrucándose en mi pecho
— Edward — murmuró
— Dime — asentí besando su cabello
— Entiendo porque dijes que la eternidad puede ser solitaria, lo sería sin ti — respondió
— Ha dejado de serlo desde que llegaste a mi Bella —prometí apretando mis brazos a su alrededor
— La eternidad se oye bien ahora, ¿Verdad? — preguntó
— La eternidad o los años que estemos juntos, el convertirse no es obligatorio — prometí — Pero definitivamente el futuro se oye prometedor —asentí— Pero en el supuesto caso de que tu decidas ser vampiro la eternidad ya no me asusta —
— Bien, porque yo ya lo tengo decidido — prometió adormilada.
— De acuerdo mi amor — sonreí comenzando a tararear
Soltó un último suspiro quedándose finalmente dormida, nada me importaba ya, ella podía hacer conmigo lo que quisiera. Si quería ser humana estaría con ella y buscaría mi muerte en cuanto ella dejara este mundo, si decidía ser vampira disfrutaría con ella la eternidad.
En el momento en que la conocí mi existencia cambio, antes de ella nada, con ella todo y después de ella la nada de nuevo.
Podría seguirla donde quisiera ir, no había limites para mi, lo único que me asustaba era estar lejos de ella.
Eso no iba a volver a pasar.
Nunca.
Te amo.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
(Les voy a dejar algunas imágenes en el grupo por si la quieren ver)
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Hemos llegado al final de esta historia :') Quiero darles las gracias por todos los comentarios que dejaron a lo largo de esta historia, por entrar a leerla, por votar y estar en el grupo de face. ¡Muchas gracias!
Nos seguimos leyendo en "Bienvenido a casa, Sargento", y por el grupo de face les voy contando en que trabajo y que se viene próximamente. ¡Las quiero!
¿Opiniones?
