CAPÍTULO 13
POV BRITTANY
Me despierto a la mañana siguiente emocionada, es temprano por lo que Santana todavía está durmiendo.
La miro sonriendo y memorizo cada detalle, está acostada boca abajo con el pelo esparcido salvajemente por su espalda, tiene los brazos extendidos hacia arriba que desaparecen bajo la almohada y su cara está girada hacia mí, dejándome ver su boca entreabierta por la que cuelga un hilo de baba.
Estoy en esta posición un rato, no quiero moverme y despertarla, pero tengo que empezar a prepararme para el día, así que finalmente me bajo de la cama despacio y me dirijo a la habitación de Sophia.
Desde la puerta la veo dormir y no puedo evitar reírme al verla exactamente en la misma posición que su madre, a veces me asombra lo mucho que se parecen, aunque no me quejo, es como volver a ver a la Santana de mi infancia, pero mejor porque es mi hija y puedo disfrutar de ella con la Santana adulta y madura. No puedo esperar a tener otra mini-Santana corriendo por la casa, u otro quién sabe.
Llego a la cocina y comienzo el desayuno, tortitas con sirope, bacon y huevos, acompañado de zumo de naranja.
Estoy terminando de colocar la mesa cuando mi esposa aparece con nuestra hija en brazos, ambas con un moño desordenado y restregándose el sueño de la cara mientras bostezan
-Buenas días -digo sonriendo
Santana me sonríe somnolienta y Sophia hace un movimiento con la cabeza en reconocimiento, todavía demasiado dormida para hablar.
-¿Por qué te has levantado tan temprano? -pregunta San mientras deja a la niña en su asiento.
-Son las 9 de la mañana -digo divertida
-Pero es sábado -hace un mohín
Me río y me acerco a besarla de forma casta
-Siéntate y come
Ella asiente y se sienta para comenzar a comer. Charlamos sobre el día de ayer y cuando terminamos de recoger la mesa nos acomodamos en el sofá mientras Sophia ve los dibujos animados.
-¿Qué vamos a hacer hoy bebé? -me pregunta San
-Bueno, había pensado que podíamos ir a comer a ese restaurante que tanto te gusta y luego ya veremos, donde nos lleve el viento -me encojo de hombros fingiendo indiferencia.
Ella se ríe y tararea de acuerdo.
Estoy cada vez más relajada, la mano de Santana viaja por mi cuello haciéndome cosquillas, de repente su mano se retira y es sustituida por sus labios, jadeo y aprieto mi agarre sobre ella.
Su boca comienza a moverse por mi piel dejando besos cada vez más firmes. Definitivamente me estoy poniendo caliente, y esta posición no ayuda, estoy medio tumbada sobre el brazo del sofá y Santana está acostada encima de mí con las piernas enredadas.
-San… -gimo suavemente cuando su lengua lame mi pulso
La noto sonreír y siento su mano izquierda arrastrarse por mi estómago bajo la camiseta.
-Te quiero tanto ahora mismo Britt -susurra en mi oído y me muerde el lóbulo de la oreja.
Dejo escapar un gemido suave, intentando mantener la calma
-San, Sophia está aquí, no podemos
-Lo sé -responde, pero su mano sigue subiendo hacia mi pecho desnudo
-San… vamos… deja de burlarte -me quejo
Noto su cuerpo temblar por la risa, planta un último beso en mi cuello y saca su mano de mi camiseta
-Está bien, no es tan divertido cuando te lo hacen a ti eh -dice fingiendo un puchero
No puedo contenerme cuando me acerco y beso el puchero hasta que la noto sonreír.
-Venga, vamos, hay que empezar a arreglarse -le doy una palmada en el culo para que se levante de encima de mí.
Una vez que estamos todas listas nos dirigimos en coche al restaurante, no está demasiado lejos y Santana quería ir andando, pero no quiero cansarme demasiado para la sorpresa que tengo preparada esta noche.
Llegamos rápidamente al restaurante y me dirijo corriendo hacia el lado del pasajero, antes de que Santana tenga tiempo de salir le abro la puerta y hago una reverencia exagerada extendiendo mi mano para que ella la tome
-Señora -digo solemnemente
Escucho a Santana reírse mientras baja del coche de mi mano y sonrío, ese sonido es probablemente uno de mis sonidos favoritos y me encanta que sea gracias a mí.
-Gracias mi señora -responde ella con el mismo tono que yo.
Ambas nos miramos y nos reímos de nuestras tonterías, después de tantos años todavía nos comportamos como unas adolescentes enamoradas.
-Mamaa -salimos de nuestra burbuja cuando escuchamos a nuestra hija quejarse desde su asiento-, vamos, tengo hambre -dice con un puchero.
San y yo nos reímos y me acerco a mi hija para desabrochar su cinturón.
El almuerzo transcurre de forma tranquila, hablamos de todo y nada. San habla sobre su nuevo caso y cómo tiene buenas expectativas y yo hablo sobre mis clases en el estudio, hasta que nuestra hija se cansa de escucharnos y comienza a contar historias al azar. Por un momento dejo de prestar atención y miro a mi mujer hablando y riendo junto a nuestra hija y mi corazón se hincha de amor por mi familia.
Sacudo la cabeza y vuelvo a la realidad cuando veo a San mirándome con curiosidad
-¿Dónde te has ido Britt? -me sonríe
-Solo pensando -digo encogiéndome de hombros.
Ella sonríe con esa sonrisa suya que le llega a los ojos y vuelve su atención a nuestra hija, que sigue charlando ajena a todo.
Después de comer vamos a un parque cercano para que Sophie juegue un rato, pero tengo una sorpresa preparada para Santana así que no estamos mucho tiempo y pronto estoy conduciendo camino a la casa de Quinn y Puck.
-¿Britt dónde vamos? -pregunta Santana confundida.
-A llevar a Soph a casa de Quinn -digo como si fuera obvio
Su cara se arruga en confusión y le salen esas arrugas tan monas en el entrecejo, adorable
-¿Por qué?
-Hemos hablado de eso antes San, Sophia echaba de menos jugar con su tío favorito y van a tener una fiesta de pijamas esta noche, ya hemos hablado con Quinn, la recogeremos mañana.
Puedo ver que ahora está todavía más confusa que antes y se esfuerza por recordar esa conversación que me acabo de inventar. Me muerdo el labio para contener la risa y vuelvo a hablar.
-Lo ha dicho en el restaurante, ¿verdad Soph?
Mi hija hace un ruido de reconocimiento desde el asiento trasero
-Sí mamá, ¿no te acuerdas? Te lo he dicho mientras estábamos comiendo, ¿me estabas escuchando verdad? -pregunta nuestra hija estrechando los ojos de manera inquisitiva.
Los ojos de San se ensanchan y dice nerviosa
-Oh, claro que sí bebé, siempre te escucho, ya lo recuerdo, sí.
De verdad tengo que morderme el labio muy fuerte para no estallar en carcajadas y miro por el retrovisor a nuestra hija, cuando me encuentro con su mirada le guiño un ojo y compartimos una sonrisa.
Pobre San, necesitaba que alguien cuidara a nuestra hija esta tarde y algo tenía que inventarme para que no sospechara de mis planes, sé que va a aceptar cualquier cosa que le digamos con tal de no molestarnos. Mi esposa está tan azotada, me río internamente.
Llegamos a casa de Quinn y Puck un poco más tarde de lo que tenía previsto debido al tráfico, sé que Santana ha notado que estoy nerviosa ya que me ha estado dando miradas confusas durante los últimos diez minutos, pero las estoy ignorando.
He hecho una reserva en un spa para un masaje en pareja y no podemos entretenernos mucho si queremos llegar con tiempo suficiente para prepararnos.
Santana ha sido increíble estas últimas semanas cuidando de nuestra familia y quiero compensarle por todo y cuidarla a ella ahora.
Cuando pegamos a la puerta nos abre Quinn
-¡Hola chicas! -dice entusiasmada
-¡Hola! -chilla Sophia
-Hola Quinn, qué tal todo -digo mientras pasamos al interior
Santana no habla, creo que todavía sigue intentando averiguar qué está pasando.
Quinn la ve y compartimos una mirada de complicidad. Sonrío y voy a decir algo cuando escucho a Puck gritar desde una de las habitaciones.
-¡¿Quién era Quinn?!
Ella rueda los ojos y responde
-¡Santana y Brittany!
-¡Oh genial! ¡Dile a Santana que venga, quiero enseñarle mi nuevo juego!
-¡¿No querrás decir a Sophia?! -pregunta confundida.
-Oh, sí claro, tráetela a ella también
Todas nos reímos mientras Quinn pone los ojos en blanco
-Es como un niño, no sé porque quiero otro -bromea
-¡Así se entretienen entre ellos! -dice San riéndose adentrándose por el pasillo de la manos de nuestra hija.
Ambas nos reímos.
En cuanto cruza la puerta de la habitación me giro hacia Quinn.
-Está bien, tengo la reserva a las 17:00 -susurro-, estaremos allí alrededor de 2 horas así que llegaremos a casa sobre las ocho. Todavía tienes la llave de repuesto de mi casa ¿no?
-Sí
-Genial, ¿y Puck tiene todos los ingredientes que necesita?
-Sí Britt, está todo listo, relájate -sonríe y yo suspiro
-Es solo que ha sido tan buena y paciente conmigo estos días, que solo quiero que todo salga perfecto.
-Será perfecto Britt, sabes que ella ama todo lo que haces -se ríe y yo me uno
-Sí, lo sé. Por cierto, ¿cuánto han costado todas las cosas? -digo sacando el monedero
Quinn interrumpe mi movimiento poniendo su mano sobre la mía
-Nada Britt
-Pero-
-Pero nada, Santana también es nuestra amiga y queremos hacer esto por ella, tú solo asegúrate de que se relaje y disfrute
-Está bien -asiento volviendo a guardar la cartera.
En ese momento veo a mi mujer salir al pasillo.
-Ey San ¿nos vamos? -digo mirando mi reloj
-¿Tan pronto? -pregunta confundida
-Uh… sí, bueno, ¿prefieres estar aquí con Quinn o ir a nuestra casa vacía sin ninguna niña rondando? -pregunto mientras meneo las cejas de forma sugestiva. Su boca se abre en comprensión.
-Tienes razón, vamos Britt -dice corriendo hacia la puerta.
-Ugh gracias por esa imagen mental chicas -se queja Quinn mientras yo me río.
Nos subimos al coche y nos ponemos en marcha hacia lo que Santana piensa que es nuestra casa, aunque rápidamente se da cuenta del cambio en el camino y me mira con sospecha.
-¿A dónde vamos Britt?
-Es una sorpresa
-¿Entonces no vamos a casa? -hace un puchero
-No, pero te va a gustar ya verás -digo convencida y emocionada.
Pronto estoy aparcando frente al spa y rápidamente me giro para ver la expresión de Santana, su boca se abre con sorpresa y tiene los ojos muy abiertos. Cuando se vuelve hacia mí tiene una sonrisa suave en la cara y me mira como si fuera la persona más asombrosa del planeta.
-Britt… este es como, el spa más exclusivo de la ciudad, hay una cola de meses para entrar aquí ¿cómo lo has conseguido? -pregunta asombrada.
-He pedido algunos favores -me encojo de hombros como si no fuera nada, y la verdad, solo por esa mirada que me está dando ahora mismo, todas las molestias han valido la pena. Me acerco más a ella y le cojo la mano-. Sé que ya lo he dicho mucho, pero solo quería agradecerte todo lo que has hecho por mí y nuestra familia esto últimos días. No sé qué hubiera hecho sin ti durante este tiempo y no quiero averiguarlo nunca. Tú también te mereces que alguien cuide de ti y me siento muy afortunada de que me dejes ser esa persona. Así que hoy, mi amor, se trata de ti y de que disfrutes sin preocupaciones -termino mi discurso secando las lágrimas que han caído por sus mejillas.
-Muchas gracias bebé -dice tímida y yo sonrío
-Venga, vamos, nos espera una tarde llena de mimos.
Ella sonríe emocionada y se limpia el rastro de lágrimas mientras salimos del coche.
POV Santana
Ha sido una de las experiencias más relajantes que he tenido en mi vida, en serio, Brittany se ha esforzado mucho en hacer que todo fuera perfecto hoy. Hemos tenido un masaje en pareja, luego hemos estado un rato en la sauna y por último hemos recibido unos de esos tratamientos para piel super caros mientras nos hacían la manicura y pedicura.
Ahora mismo estamos llegando a casa y todavía no puedo salir de este estado de satisfacción en el que me encuentro.
Lo único que puedo hacer es sonreír como una boba a mi esposa que está concentrada en la carretera que tenemos delante. Cuando por fin llegamos a nuestra casa Brittany se apresura a bajarse y abrirme la puerta y yo se lo agradezco con una sonrisa.
No es hasta que mi mujer abre la puerta y me hace pasar que la sonrisa boba se borra de mi cara y es sustituida por una expresión de sorpresa. Mi mandíbula se cae y llevo mi mano para cubrir mi boca abierta.
-Britt…
Todas las luces se han atenuado y en el centro de la sala está la mesa del comedor iluminada con velas y decorada con lirios, nuestras flores. Doy un paso hacia delante, adentrándome más en el salón y me fijo en los platos de comida que hay en la mesa, todos mis favoritos.
-Yo… -estoy sin palabras-, no sé qué decir. ¿cuándo has hecho esto? -digo asombrada.
Ella se acerca por detrás y me rodea con sus brazos, plantando un beso en mi mejilla.
-No tienes que decir nada, como te he dicho antes, quiero cuidarte hoy. Y he tenido algo de ayuda -se encoge de hombros.
-Esto es… esto es precioso -suspiro-, muchas gracias, no tenías que hacer esto, ya has hecho mucho hoy.
Niega y me aprieta más fuerte contra ella.
-Sé que no tenía, pero quería hacerlo. Te mereces todo esto y más, déjame hacerlo por ti bebé.
Solo puedo asentir, todavía sin palabras, mientras me vuelvo para estar cara a cara con ella y la beso, mostrando todo mi agradecimiento y amor hacia ella.
-Te quiero mucho -digo en sus labios
-Yo también te quiero -responde.
Estamos así unos minutos hasta que ella se separa y me coge de la mano, guiándome.
-Vamos, antes de que se enfríe la comida.
Yo asiento, con la sonrisa más grande plasmada en mi cara, y la sigo, dispuesta a disfrutar todo lo que esta increíble mujer tiene preparado para mí.
