Cruzo el portal con los ojos cerrados, esperando lo peor. Su estómago estaba apretado y su respiración agitada. No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado en el mundo humano, pero estaba segura de que era más que suficiente para que sus padres sospecharan de su desaparición.

Sintió como el portal se cerraba atrás de ella. Abrió los ojos con temor, imaginándose todas las cosas que podrían suceder si era atrapada ahora mismo.

Para su sorpresa, el cuarto estaba completamente vacío, tal y como lo había dejado antes de salir.

La sensación de alivio inundo su cuerpo, estaba tan feliz que casi deja escapar un grito de festejo. Miro el reloj en la pared, había pasado casi dos horas en el mundo humano.

Le pareció raro que sus padres no la estuviesen vigilando constantemente. Hace algunos meses solo la dejaban en paz cuando estaba en Hexside o cuando ya era hora de dormir. Probablemente sus padres pensaban que ya se había dado por vencida en todo lo que respectaba a la humana, y eso estaba bien, mientras no se entrometieran más en su vida.

Sabía que le quedaban un par de años para seguir bajo las condiciones de sus padres. Ansiaba tanto tener un poco de libertad. Quería sentir el control de su vida en sus propias manos, quería vivir sin importar lo que otros dijeran sobre ella, quería ser una bruja libre, viajar y tener aventuras.

Pero principalmente quería amar a quien ella quisiese.

Miro el libro de Azura, el cual todavía afirmaba con fuerza entre sus manos. De pronto, todos los recuerdos de las últimas horas inundaron su cabeza.

Se sentía como un sueño. No podía creer que todo hubiese salido tan bien. No podía tener tanta suerte, no después de todo lo que hizo.

Todo lo que había pasado era demasiado abrumador. En un principio había sentido tanto miedo de ser descubierta, que cuanto Luz la atrapo, le fue casi imposible mantener la calma.

Todas las emociones que reprimió durante tanto tiempo salieron sin control. Lo único que podía pensar en ese momento era que Luz la odiaría por el resto de su vida. El solo pensar en eso, hizo que el pánico inundara su cabeza. Estuvo minutos sin poder pensar en nada coherente.

Sin embargo allí estaba Luz, tomándola entre sus cálidos brazos, acariciando su cabello y conteniéndola de la manera más tierna posible. Ese abrazo se había sentido como el cielo, como si hubiese estado perdida durante un año completo y recién hubiese encontrado el camino a casa.

Luz había dicho que estaba feliz de verla, y ella estaba, tan pero tan feliz de escuchar esas palabras. Su corazón había latido tan fuerte que pensaba que en cualquier momento se saldría de su pecho. Su estómago se había llenado de sensaciones extrañas pero reconfortantes.

Luego de ese momento tan hermoso, había venido el necesario desahogo de Luz. El cual sin duda dolió, principalmente, por que todo el sufrimiento de Luz había sido a causa de ella y de su estúpida cobardía.

Lo arreglaría, de eso estaba completamente segura. Haría todo en su poder para que Luz volviera a confiar en ella. Todo lo posible para que Luz estuviese segura de su amor. Se esforzaría cada día en eliminar las inseguridades que había causado en su corazón.

Mañana volvería a verla y no dejaría que absolutamente nada arruinase su felicidad. Necesitaban recuperar todo el tiempo perdido.

El recuerdo del beso inundo su mente, toco sus labios recordando la suavidad y dulzura de los labios de Luz. Todo había sido tan inesperado y tan perfecto, jamás pensó que Luz tomaría la iniciativa. Necesitaba besarla otra vez y otra vez…

Un par de fuertes golpes en la puerta la sacaron de su ensoñación.

"Pequeña, es hora de cenar"

Esa era la voz de su padre. Se quedó congelada en su lugar cuando la manilla comenzó a girar. La puerta no cedió y en ese momento recordó que antes de salir había cerrado con llave.

"Dame un segundo" Busco la llave rápidamente y abrió la puerta, dejando entrar a su padre, quien se plantó frente a ella con los brazos cruzados y una mirada interrogante.

"¿Por qué tenías la puerta con llave?"

Su mente quedó en blanco durante unos segundos. Podía inventar miles de excusas, mientras tuvieran que ver con el estudio o el entrenamiento mágico. Lamentablemente lo único que podía pensar su cabeza ahora era en los labios de Luz.

"Lo siento, es que..." Cualquier cosa servirá, piensa Amity "A veces Edric y Emira vienen a molestar, así que cierro con llave para poder estudiar sin interrupciones"

"Pero tus hermanos no están" Su padre entrecerró los ojos de forma acusadora.

¡Maldición!

"Sí, olvide ese pequeño detalle" Su padre se quedó en silencio, probablemente esperando a que se sintiera incomoda y dijera algo más. Pero ella ya sabía sus trucos y los usaría en su contra.

"Hmm, supongo que es la costumbre, aunque prefiero que ya no lo vuelvas a hacer"

"Si, nunca más"

De pronto, la atención de su padre se centró completamente en algo encima de su escritorio.

"¿Y eso, donde lo conseguiste?"

Se acercó y tomo el libro de Azura entre sus manos, inspeccionándolo como si fuera algo sumamente raro.

"Yo..."

¡Demonios!

Sabía que el libro de Azura no estaba disponible en las Islas, así que no podía decir que lo había comprado. Estuvo a punto de hablar cuando su padre la interrumpió.

"Bueno, quizá no busque lo suficientemente bien. Ahora tendré que buscarte un nuevo regalo de cumpleaños" dijo dejando el libro de vuelta en el escritorio. "¿Estás bien?, parece que viste un fantasma"

Era raro que su padre supiera sobre sus gustos personales, él casi nunca se interesaba por cosas así. La opción más probable era que le hubiese preguntado a sus hermanos.

"N-no es nada" Uff, eso estuvo demasiado cerca. "Y no te preocupes por mi regalo, cualquier cosa será buena"

Su padre se acercó y la envolvió en un corto abrazo.

"Mi pequeña, te estás volviendo demasiado humilde, recuerda que un Blight siempre necesita aspirar a lo mejor. Ahora si me ayudas con alguna idea, estaría encantando"

"Está bien, pensaré en algo"

"Así me gusta, creo que tu madre ya tiene un regalo genial para ti y obviamente no me quiero quedar atrás"

Siempre le pareció gracioso la forma en que sus padres intentaban competir por ese tipo de cosas. Como si su afecto se midiera en que regalo la hacía más feliz.

"Espero que estés ansiosas por tu fiesta, solo faltan algunos días. Supongo que ya repartiste las invitaciones"

¿Invitaciones? Había olvidado por completo que su cumpleaños estaba a la vuelta de la esquina. Es más, ese tema no había estado en su cabeza hasta el momento en que Luz le regalo el libro de Azura explicándole que pensaba enviarlo por su cumpleaños.

"Hmm, creo que este año prefiero no invitar a nadie" Su padre le dio una mirada de sorpresa, como si lo que acababa de decir fuese alguna clase de ofensa.

"¿Por qué pequeña? ¿Acaso ya no tienes amigos?"

"No es eso" Sabía que si invitaba a sus amigos, no dudarían en venir a su fiesta. Sin embargo sabía que era imposible que su madre le permitiera invitar a Willow y a Gus. Podía invitar a sus antiguas amigas, pero solo seria por apariencias, ya nada era como antes. "Ni siquiera quiero una fiesta de cumpleaños"

"Amity, ya hablamos muchas veces sobre tu falta de interés en todo. Pero esta vez es tu cumpleaños y es un evento importante. Tendrás tu fiesta de cumpleaños aunque no quieras, hablaré con tu madre y ella se encargara de todo"

"No me pueden obligar a asistir a una fiesta que no quiero" Sentía tantas ganas de gritar, sin embargo se tragó su enojo y miro hacia el piso, evitando la mirada severa de su padre.

"Nadie te obliga pequeña" Sintió los dedos de su padre en la barbilla, obligándola a levantar la cabeza "Es tu deber como Blight dar una buena impresión. Recuerda que tu madre y yo solo queremos lo mejor para ti"

Estaba harta de ese discurso, había escuchado esa oración tantas veces, que cada vez le resultaba más imposible creerla. Jamás habían querido lo mejor para ella. Lo único que le importaba a sus padres era mantener el status de la familia, lo que ella quería no les importaba en lo más mínimo.

Estaba realmente enojada, pero necesitaba mantener la calma, ya llevaba años aguantando estas cosas. No le importaba soportarlo un poco más. Menos ahora que necesitaba mantener la atención de sus padres al mínimo, para poder llevar a cabo los planes con Luz.

Respiro hondo, y le dijo a su padre con toda la calma posible.

"Puedes decirle a mamá que se encargue de todo, ahora necesito estar sola"

"Está bien pequeña, mañana podemos hablar los tres con tranquilidad, no es necesario que te enojes por esto"

"No estoy enojada"

"Dile eso a tu cara" Su padre a veces podía ser tan fastidioso como sus hermanos.

"Agh, está bien, ¿puedo estar sola ahora?"

"Si puedes, después de la cena"

"No tengo hambre"

"Sabes que a tu madre no le gusta que te saltes las comidas"

"Ya comí algo hace poco"

"Conozco esa mentira, pero lo dejaré pasar esta vez" Su padre acercó su mano para acariciar su cabello. "Antes de irme, te aviso que mañana tu madre y yo tendremos una reunión importante, así que probablemente llegaremos tarde. Pero no te preocupes, tus hermanos deberían llegar durante el día para hacerte compañía".

Con ese último aviso, su padre al fin salió de la habitación, cerrando la puerta con firmeza.

Se recostó en la cama, mirando hacia la pared. Odiaba tanto las charlas pasivo-agresivas de su padre. En momentos así, se sentía simplemente como una muñeca, programada para acatar con cada orden que ellos quisieran. Lo detestaba, sentía tantas ganas de gritar, de discutir y de rebelarse. No entendía como Emira y Edric habían logrado soportar tanta manipulación.

Bueno a los ojos de sus padres los gemelos eran perfectos, y todo lo que hacían era motivo de orgullo para ellos. En cambio ella, solo había traído decepción a la familia, relacionándose con gente que no valía la pena.

Aunque pensándolo bien, no todo era tan malo. Sus padres no estarían, y eso le daba la oportunidad de ir a ver a Luz sin ninguna preocupación. Ese pequeño detalle la hizo sentirse más relajada.

Mañana vería a Luz, la única parte de su vida que no era controlada por sus padres. La única persona que por la que valía la pena arriesgar todo.


El día en Hexside pasó extremadamente lento. Se encontró mirando la hora cada diez minutos, lo que hacía todo mucho peor. Pensar en Luz la había mantenido despierta y entusiasmada durante gran parte de la noche. Las pequeñas manchas oscuras bajo sus ojos lo confirmaban.

Su día no estaba saliendo muy bien. Toda la emoción le había hecho olvidar varias cosas, incluyendo un examen importante del cual no pudo salvarse. A pesar de todo, ni siquiera eso pudo arruinar su día. En el fondo estaba demasiado feliz.

Las clases ya casi acababan, era la hora del almuerzo y la anticipación había eliminado cualquier apetito. De la completa emoción ahora se asomaba un poco de nerviosismo.

Sabía que su objetivo ahora era hacer que Luz volviera a confiar en ella. Tenían que recuperar el tiempo perdido y había muchas cosas que hablar y también muchas cosas que explicar.

No había alcanzado a explicarle a Luz que ella era la culpable de su expulsión de las Islas. Más bien, estuvo a punto de hacerlo, pero al parecer a Luz le había parecido más importante su otra confesión.

En el fondo sabía que no debía preocuparse por eso. Luz era la persona más comprensiva que conocía y probablemente no la juzgaría tan duramente. De todos modos el miedo a que Luz se enfadara seguía ahí, y era casi imposible deshacerse de él.

Tampoco sabia por cuanto tiempo podría ocultar toda esta mentira. Su plan era bueno y hasta ahora había funcionado milagrosamente bien, sin embargo no estaba segura de poder ocultar la verdad por mucho tiempo.

Sus padres se enterarían de alguna forma u otra, siempre lo hacían. Y tenía que estar preparada para cuando eso sucediera. No tenía idea que cosas serian capaces de hacer si descubrían toda la verdad.

Pensar en eso hacia que un escalofrío recorriera su espalda, y no era tanto por ella, sino que tenía miedo de cualquier represalia que tomaran contra Luz.

Respiro hondo y trato de alejar todos esos pensamientos oscuros de su mente. No podía enterrarlos aunque fuese lo único que quisiera. Ahora tenía que pensar en cosas buenas y lindas. Y todo eso era Luz.

De camino a su última clase, unas voces conocidas llamaron su atención. Más aún por que la combinación de ambas solo significaba problemas. Apuro su paso y siguió el sonido de los gritos, todo el caos venía desde el invernadero.

"No puedes hacerlo como se te da la gana ¡No es así como funciona!"

"¡Pero mira, está funcionando!"

"¡No importa, deshazlo ya!"

Se acercó a la entrada y pudo ver como Willow y Boscha se encontraban concentradas en una maceta que parecía tener una extraña planta bulbosa cubierta con espinas.

"¿Hmm... Hola?, ¿hay algún problema?" pregunto en voz baja, al instante ambas se voltearon a mirarla, parecían igual de sorprendidas que ella.

"¡Amity!" dijo Willow animada "Boscha me pidió ayuda con algunas cosas, mejor dicho, me obligo a enseñarle a crear una espina bomba"

Boscha hizo un gesto ofendido mientras miraba a Willow con los ojos entrecerrados "¡No le creas!, nunca la obligue a nada".

"¡Insististe durante dos semanas! ¡Todos los días!"

Boscha le dio su usual sonrisa burlesca "No puedes negar que te gusto mi atención"

Un pequeño rubor apareció en las mejillas de Willow, quien enseguida se dio media vuelta, intentado ocultarse de la mirada de ambas.

Wow, eso no me lo esperaba ni en un millón de años.

¿Acaso acababan de coquetear frente a ella? Sabía que la relación entre Willow y Boscha había mejorado en el último año ¿Pero había avanzado tanto?

Nunca supo las razones por las que Boscha se había convertido en una mejor persona. Fue extraño para todos, ver que de un día para otro la matona de la escuela estaba pidiendo perdón a todas las personas que alguna vez había hecho sentir mal.

Tendría que ponerse al día con Willow para averiguar que cosas estaban sucediendo. Quizá Luz también podría saber algo, aprovecharía de preguntar si surgía el tema.

"Bueno, si todo está bien, es mejor que las deje terminar lo que estaban haciendo"

Willow la miro con súplica en los ojos, pidiéndole claramente que se quedara.

"Si quieres te puedo enseñar, ya que parece que Boscha quiere hacer todo a su modo"

"¡Hey! la planta creció igual y eso es todo lo que importa"

"Ya quiero ver si piensas igual ¡Cuando te explote en toda la cara!"

Boscha miro de vuelta la planta espina bomba que parecía vibrar como si algo estuviera a punto de salir de su interior.

"Está bien, te haré caso. Lo siento Willow" dijo Boscha agachando la cabeza.

La interacción entre ambas la tenía hipnotizada. Podía sentir la tensión en el aire, se sentía como una intrusa a pesar de que ambas solamente estaban discutiendo.

"Entonces quieres ver, Amity?"

"Por supuesto, aunque ya sabes, no tengo mucha experiencia con las plantas"

"Solo observa y luego lo intentas"

Willow era una maestra experta, tenía tanto poder para las plantas, que probablemente era capaz de crear una bomba espina atómica. Apunto hacia una maceta y con unos pocos movimientos de sus dedos, un pequeño bulbo redondo comenzó a crecer.

"Ahora si lo hacen muy rápido" dijo mirando a Boscha "Es probable que cuando la intenten levantar explote enseguida"

Continuo haciendo crecer el bulbo, el cual ahora era del tamaño de una manzana, "Ahora si quieren que las espinas salgan disparadas cuando la bomba caiga a su objetivo tienen que comenzar a hacerlas crecer cuando el bulbo esta de este tamaño"

La planta tenía casi el doble del tamaño que una manzana y de pronto unas espinas gruesas de color verde, comenzaron a crecer por todo alrededor.

"Y eso es todo, también pueden agregar veneno paralizante, pero eso ya es más avanzado"

"¿Puedes enseñarme la forma avanzada?" Suplico Boscha juntando sus manos.

"¡No! ¡Ni siquiera has aprendido la forma fácil!"

"¡Acabas de enseñarme! Mira esto"

Boscha comenzó a repetir lo mismo que había hecho Willow, sin embargo de una manera mucho más rápida y descuidada. Finalmente el resultado era una planta bomba espina de menor tamaño que la de Willow pero con espinas más grandes y gruesas. Willow miro la planta con desaprobación y con un movimiento de manos la hizo desaparecer. Boscha se quedó mirando ahora vacía maceta, con una expresión desconsolada. Intento decir algo, pero Willow le dio la espalda rápidamente.

"Está bien, ahora es tu turno, Amity"

"Yo...no" No tenía idea para qué le serviría aprender a hacer una planta espina bomba. Sin embargo otra idea mejor se alojó en su cabeza "¿Puedo aprender a hacer otro tipo de planta?"

"¿Claro, cuál te gustaría aprender?" Willow respondió con una sonrisa.

Miro alrededor del invernadero, intentando encontrar alguna planta que llamase su atención.

"Esa me gusta" dijo apuntando a una flor conformada por pequeños capullos luminosos y tallos de un color rosa vibrante. No podía recordar el nombre, pero estaba segura haberla visto antes.

"Esa es una flor de Hist, era la favorita de…." Willow corto rápidamente la oración, de todos modos ella supo de inmediato a quien se refería.

"La favorita de muchos... Si por supuesto que te puedo enseñar, ven aquí" Willow se acercó a otra maceta, y comenzó a darle indicaciones de como debía hacerla.

"Esta flor es fácil, la clave está en los capullos, si los haces bien, brillaran con diferentes colores, dependiendo de las emociones de las personas que estén cerca. También puedes escoger el tamaño, pero es mejor que ahora intentes hacer una pequeña"

El proceso no se veía difícil, trato de imitar con exactitud los movimientos de Willow en la maceta que estaba frente a ella. De inmediato los pequeños tallos comenzaron a salir y luego las pequeñas puntas luminosas revolotearon entre ellas. Era una flor pequeña, pero para ser su primer intento, estaba satisfecha.

"¡Muy bien, Amity!" Willow celebro mientras daba pequeños aplausos.

"¡Hey! ¿Por qué a mí no me aplaudes?" protesto Boscha, quien había estado mirando el proceso sin decir ninguna palabra.

"¡Cállate Boscha!"

Boscha intento replicar, pero decidió hacer caso a la advertencia de Willow.

"Puedes llevártela si quieres, son plantas nocturnas así que es mejor que no la expongas a una fuente de luz directa, así se conservara más tiempo y además podrás ver su brillo con mayor intensidad"

Willow se veía radiante, era claro que lo más le gustaba era enseñar, y si era sobre plantas, mejor aún.

"Gracias Willow, es una flor hermosa, la cuidaré bien"

"Sé que lo harás"

"Mi última clase comenzará pronto, así que debería dejarlas" Miro a ambas y levanto su mano en señal de despedida "Mucha suerte con las plantas bomba espina, espero que ninguna te explote en la cara"

"Si, si, lo que digas" respondió Boscha irritada. Willow le lanzo una mirada amenazante, que la hizo cambiar su semblante de inmediato.

"Nos vemos Amity" se despidió Willow.

Salió del invernadero con emociones contradictorias. Estaba feliz de que esas dos se llevasen mejor, pero se sentía un poco mal de no saber como había sucedido. No es que fuera entrometida, pero todo esto le causaba demasiada curiosidad.

Acuno con cuidado la pequeña maceta entre sus manos, la hermosa flor revoloteaba mostrando pequeños brillos dorados, sin dudas a Luz le encantaría.


Nunca se había demorado tan poco en regresar a casa. Estuvo a punto de correr, sin embargo tenía que ser cuidadosa con su nueva creación.

Al llegar no se molestó en saludar, ya que sabía que sus padres no estarían. Fue directo a su cuarto, lista para abrir el portal.

Estaba lista y dispuesta, el portal estaba abierto y era la primera vez que lo cruzaría sin ser una gata. Estaba tan entusiasmada que ni siquiera pensó en cambiarse el uniforme. Supuso que a Luz no le importaría.

Todo saldrá bien, repetía en su interior.

Al cruzar lo primero que vio fueron unos sonrientes ojos brillantes mirándola con completo entusiasmo. Luz estaba del otro lado esperándola, extendiéndole una mano para que cruzara con más facilidad.

"Estás aquí" dijo Luz, una vez que su cuerpo había cruzado el portal por completo. Sabía que recién había llegado, pero lo único que necesitaba ahora era lanzarse a sus brazos y quedarse allí por siempre.