Capítulo 13
Jean lo arrastró de las manos para sentarse juntos en el sofá.
—Permiso—dijo cuando agarró el control remoto.
—Claro.
Ella había tenido razón. No fue tan aburrido como lo pensó. Jean sintonizó un programa de noticias ya que le gustaba estar informada del mundo hasta que del televisor se oyó el programa de noticias locales. Ella había sido más rápida que el televisor para transmitirle la noticia pues leyó entusiasmada el titular de la pantalla.
—Van a ascender al personal en donde trabajas.
—Ya lo sabía.
— ¿Cómo?
—El comisario me lo dijo.
Jean continuaba atenta viendo la noticia del televisor.
—El acto de ascenso será pasado mañana.
— ¿En serio?—preguntó, pues le parecía demasiado reciente.
—Sí. Ojalá recibas un ascenso, Scott.
—Si me citan y lo recibo, será todo gracias a ti.
—Muchas gracias, Scott. Por no decir que te ayudé en los dos casos.
—Yo siempre cumplo mis promesas y lo daría todo por protegerte.
—Gracias, Scott—lo abrazó—. Me alegra saber que cuento contigo—se separó para mirarlo a los ojos.
—Lo mismo digo.
Ella volvió a abrazarlo.
Luego volvió a tomar el control. Él se percató de cómo hacía zapping.
— ¿Qué pasa? ¿No hay nada que te guste?
—Es que no conozco ninguna de estas series. Hace como un año que no veo nada.
— ¿Por qué no pruebas a ver una película que quizá conozcas?
—Tienes razón. Veré que encuentro.
Hizo zapping por bastantes canales. Scott contó como 15 cambios de canal hasta que se decidió por algo. Curioso por saber qué es, preguntó:
— ¿Qué escogiste?
—Me decidí por… no sé si la viste alguna vez, se llama Fluke.
— ¿En serio?
—Sí.
—Cuando era más joven debo reconocer que me hacía llorar.
—Yo la veo y aún lloro.
A Scott se le escapó una risita.
—Ey, no te burles que es muy triste.
—Sí, lo sé—sonrió.
Se acomodaron para disfrutar la película. Él tenía pasado su brazo por los hombros de ella. En el transcurso de una hora, sintió el cuerpo de Jean temblar.
— ¿Qué sucede?
—Se murió Rambo. Ya llegó la parte en que le dispararon.
Continuaron entretenidos con la emisión de la película hasta que acabó. Ahora, Jean lloraba y su temblor era más notorio.
—Jean, ¿qué te pasa ahora?
—Ya terminó y ahora Rambo es una ardilla.
—Recuerdo esa parte. Es la que más me gustaba. ¿No te pone feliz?
— ¿Por qué?
—Pues porque aunque la muerte los separe siempre van a reencarnar y buscarse. Eso solo significa que cuando se encuentren el vínculo de amistad entre ellos será más fuerte y valdrá por sobre todas las cosas.
—Jamás lo había interpretado así. Eres especial, Scott. Me encantan tus palabras—dijo observándolo.
—Es una película algo vieja ya...
—Me encantó pasar este rato contigo—le decía entre besos—. Pero tengo que irme.
— ¿Qué hora es?
—Las 19:27.
—Jean, ya es tarde—dijo preocupado.
—Sí. Lo sé. ¿Me acompañas a la puerta?
—Claro. Solo dame una de tus despedidas.
Iban caminando tomados de la mano hasta la puerta.
—Creo que soñaré con esas pantuflas.
—Pues yo soñaré contigo.
Jean se sonrojó y se acercó a besarlo. Él la sujetaba de la cintura y ella posaba sus manos detrás de su cuello. Se besaron por menos tiempo del acostumbrado pero poniendo el corazón en ello. Luego de separarse se despidieron.
—Adiós, Jean—dijo apoyándose en el marco de la puerta.
—Adiós, Scott.
Cuando oyó sus pasos alejarse se adentró en su casa. Ya era tarde y no sacaría a pasear a Jax. Sin embargo, no se arrepintió que sus planes hayan cambiado. Fue muy agradable pasar tiempo con ella y ahora que ya sabía lo que él significaba para ella, es más ahora que sabía lo que ella opinaba de él, no se permitiría desaprovechar esta oportunidad. La oportunidad de abrir su corazón. Hoy ya había sido un paso, le había mostrado sus más valiosos recuerdos, aquellas viejas fotografías de su familia. Recordó la tarta de manzanas y el tiempo que pasaron juntos frente a la tele. Todo lo monótono cobraba sentido junto a ella. Salió afuera a dar de comer a Jax y luego se fue a dormir.
Jean llegó a su casa sana y salva. Se sentía alegre ya que todo lo que compartía con Scott era felicidad. Sin embargo, en la soledad de su sombría habitación recordó que era 30 de marzo y pasado mañana sería 1 de abril. El día que se pasaría Logan a cobrarle la renta. No podía negar que la idea de volver a verlo le causaba temor.
A la mañana siguiente en la comisaría, Hank se pasó por el despacho de Scott para informarle de un nuevo caso. Esta vez se trataba de una pareja de jovencitos que también habían caído al río. Scott se puso a investigar qué información podía obtener de sus familias y si no contaba con la ayuda de Jean. Todo el día se mantuvo ocupado visitando y charlando con los padres de ambos jóvenes. Luego llegó a sus pensamientos el recuerdo de que mañana sería el acto de ascenso. No tenía interés alguno en asistir pues si era ascendido era puro mérito de Jean y no suyo. Cuando llegó a su casa al atardecer un poco cansado de haber caminado tanto indagando sobre los desaparecidos, se percató que no recibió citación alguna para el evento del acto de ascenso. Eso lo reconfortaba pues podría ir tranquilo a cobrar el salario. En ello se percató de que iba a ser 1 de abril, no solo el día en que tendría que cobrar, sino también el día que Logan visitaría a Jean para cobrarle la renta y ella de seguro no tenía la cantidad suficiente. Inconscientemente apretó los puños, no permitiría que ese sujeto le hiciese daño a su Jean.
