Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
¿Cómo quieres ser mi amiga? si por ti daría la vida, sí confundo tu sonrisa por camelo si me miras, razón y piel, difícil mezcla, agua y sed, serio problema. ¿Qué hacer? tú lo sabes, conservar la distancia renunciar a lo natural y dejar que el agua corra. Cómo vas a ser mi amiga cuándo esta carta recibas, un mensaje hay entre líneas, ¿Cómo quieres ser mi amiga?... - Agua, Jarabe de Palo
Después de haber vivido la pesadilla de haber visto con mis propios ojos, como el amor de mi vida se entregaba a ese malnacido por propia voluntad, no recuerdo mucho de lo que hice, borrosos destellos de recuerdos llegan a mi mente, de haber volado sin rumbo largo tiempo hasta llegar a un paraje desolado donde expulsé todo mi ki, grité, maldije y lloré.
Y aun así era vergonzoso saber que, si fuera a hacerle frente para resarcir mi honra, moriría cual cucaracha que se enfrenta a un humano. Sería aplastado, no importaba cuanto me esforzara por entrenar, así lo hiciera por toda una vida el resultado sería el mismo.
Admitámoslo ese maldito hijo de perra es demasiado fuerte para la mayoría de nosotros. Lo odiaba, odiaba su arrogancia, como se había burlado de mi muerte a manos de sus saibanman en Namekusein, su petulante excusa fue que en ese momento no éramos aliados y pensó que realmente queríamos acabar con él, por favor como si eso fuera posible.
Logró no sé cómo, convencer con esa patraña al bueno de Gokú. A veces mi amigo me desespera, si ya lo hubiera matado, si no le hubiera perdonado regresándolo a la vida nada de esto hubiera pasado, seguiría al lado de esa dulce diosa y ella y yo seríamos felices.
Pero el maldito malnacido ha sabido con quien ser encantador, no entiendo como Gokú y Bulma pueden estar tan cegados por él, yo puedo ver la claramente quién es, y no es más que un narcisista egocéntrico, malnacido, arrogante, psicópata y genocida. Que cree que el mundo y el universo debe rendirle pleitesía. ¿Con qué mentiras engatusó a alguien tan inteligente como Bulma?
Yo sé bien, en el fondo de mi ser que aún puedo recuperarla. Han pasado algunos meses, necesitaba tiempo para aclarar mis ideas. Justamente ayer sentí el asqueroso ki de ese animal alejarse de la tierra. Tal vez al fin la fortuna me sonríe y se dio cuenta que por muy altanero que sea no es rival para Gokú y decidió huir cual el cobarde que es... si seguramente eso será.
Y con ese pensamiento en mente Yamsha decidió tomar una ducha, arreglarse y por primera vez en bastante tiempo, atreverse a acudir a la Corporación cápsula.
Puar al ver el nerviosismo y la firme decisión de su mejor amigo decidió acompañarlo, le iba dando ánimos – Todo saldrá Bien Yamsha, te has esmerado mucho últimamente en tu entrenamiento, te ves bastante bien, ¡Animo! – El lobo del desierto sonrió a su inseparable amigo -Sí Puar, sé que todo saldrá bien- Dijo más confiado mientras se dirigía a su destino.
Bulma estaba enfrascada en sus experimentos, intentaba dar con una aleación de minerales que hiciera aún más resistente las armaduras de Vegeta para poder resistir perfectamente las batallas que éste libraría una vez alcanzada la ansiada transformación del super Saiyajin.
Para esto aprovecharía las próximas reuniones que tendrían con su amigo Gokú y su familia, para que su padre le hiciera mediciones y probara los prototipos con él y si todo salía bien podría presentar un traje mejorado a Vegeta a su regreso. ¡Ah, Cómo lo extrañaba! Y solo tenía algunos días que se había marchado, sin embargo, había sido terrible para ella desde el día uno.
A pesar de querer pensar que él estaba donde siempre, entrenando en su amada cámara de gravedad, podía sentirse físicamente su ausencia, sentía la soledad apoderarse de ella y las noches eran más terribles aún. ¿Como era posible que pudiera extrañarlo tanto, si casi nunca hablaban durante el día? Pero ahí estaba su ausencia, se sentía físicamente, le estrujaba el corazón y le desgarraba el alma.
La primera noche le costó dormir, extrañaba su calor, su olor, sus fuertes brazos. Esa primera noche lloró muchísimo hasta que sintió a su bebe moverse nervioso, debió calmarse por él. Y de ahí en adelante cada vez había sido una tortura poder conciliar el sueño.
Perdida en sus pensamientos, vestida con un jumper de trabajo y poco arreglada, así la halló su madre, aunque su pequeña no se lo dijera sabía que extrañaba en exceso al apuesto Vegeta.
Así que recibió de buen talante al ex novio de su hija cuando éste llegó, pensaba que su compañía podría sacar de ese ánimo tan decaído a su retoño -Bulmita hija, tienes visita de uno de tus amigos- Dijo su despreocupada madre - ¿Ah, en serio?...vaya no esperaba a nadie – contestó ella haciendo una mueca, realmente ahora prefería enterrarse en su trabajo eso mantendría su cabeza ocupada, la alejaría de los derroteros obscuros y sombríos a los cuáles su mente insistía en llevarla. Y podría manejar mejor la ausencia de ese condenado Saiyajin.
-Vamos pequeña has trabajado jornadas largas desde que Vegeta se fue, te haría algo de bien tomar un poco de sol en la terraza mientras tomas un delicioso té y galletas, además de que sería bueno para mi nietecito- decía su madre.
Aún recordaba la científica, como días atrás antes de su partida mientras estaban en la cama, ella le decía orgullosa a su pareja que en breve podrían conocer el sexo del bebé, el Saiyan solo volteó a verla arrogante y le dijo - no tienes que esperar nada, eso yo te lo puedo decir desde ahora, esa cría es un varón- Ella sorprendida le dijo que como podía estar seguro, él sonrió nuevamente arrogante y le dijo - así siempre ha sido para el linaje de la realeza Saiyajin- y acto seguido tocó su estómago y se concentró en sentir al pequeño ser gestante. Ella solo sintió el fluir de las energías cálidas de la mano de su pareja a su estómago y viceversa. Luego el abrió los ojos y le dijo, tal como te dije será un varón.
Y así sin necesidad de un ultrasonido tuvo la certeza de que lo que el príncipe Saiyajin le decía era cierto. Cuando les contó a sus padres, no dudaron ni por un segundo de la palabra de su yerno, lo cual les generaba mayor emoción al saber que un pequeño niño venía para garantizar el futuro de su corporación. La científica nuevamente cayó en cuenta de que su mente volvía él, siempre terminaba pensándolo.
Vio a su madre mirarla con ternura, se daba cuenta perfectamente que su mente la llevó a algún recuerdo con su pareja, podía ver en los ojos de su madre el cariño y entendimiento hacia ella, pero odiaba sentir que inspiraba de alguna forma lástima.
Entendió que su mamá solo estaba preocupada, y que la única forma de que no estuviera sobre ella cuidándola excesivamente era ceder en ese tipo de cosas - ¿Sabes que mamá? Tienes razón, es momento de hacer una pausa y si alguien vino a visitarme, entonces es tiempo de pastelillos- Dijo una sonriente Bulma mientras acompañaba a su madre rumbo a la terraza.
De todas las personas que pudo pensar que podría haberla ido a visitar, jamás imaginó que sería precisamente su exnovio, simplemente no había pensado en él hacía mucho tiempo, y no era porque fuera una mala persona, es más no terminaron mal, pero después de algunos días de que pasó su cumpleaños estuvo marcándole, pero él nunca tomó su llamada y simplemente ella asumió que tal vez al Lobo del desierto se le haría más fácil manejar las cosas, manteniendo una prudente distancia.
No lo culpaba, es más se sentía culpable por él, simplemente se olvidó de su existencia y se concentró en vivir las maravillas y la felicidad que la embargaba mientras Vegeta estaba con ella, simplemente lo que pasara alrededor de ella carecía de importancia.
Cuando lo vio sentado esperando por ella se le comprimió el corazón, ahí estaba él, quien durante muchos años fuera el amor de su vida. Yamsha realmente era un hombre sumamente guapo para el promedio de los humanos. Tenía carisma, belleza, era un gran hombre y habían vivido tantas cosas juntas y sin embargo ese terco saiyajin había llegado y en un instante borró cuantas sensaciones alguna vez hubiera vivido con el Lobo del desierto, enviándolas al olvido.
- ¡Yamsha! - Saludo efusivamente la peliazul. El lobo se levantó, se veía más preciosa de lo que recordaba, si es que esto era posible, - Bulma ¿cómo has estado? - Se levantó él del asiento para saludarla correctamente.
Le dio un tierno, aunque breve abrazo, muy breve para su gusto. Se sentaron y su madre empezó a servir el té y los bocadillos, le hacía feliz ver a su hija un poco animada, sabía lo mucho que la tenía triste la partida temporal de Vegeta. Aunque no lo dijera, ella sabía cuan enamorada estaba su hija. Y si ver a su amigo, le ayudaba a dejar de pensar un poco en el Saiyan, entonces ella estaba más que feliz por dicha visita.
-Vaya Bulma no sé qué te hiciste, pero te ves más preciosa que antes- dijo en forma sincera Yamsha, Bulma sintió un rubor crecer en sus mejillas y un sentimiento de incomodidad llegó a ella. Sabía que él no lo había dicho por coquetearle, aun así no dejaba de ser incómodo para ella recibir esos halagos de quien anteriormente fuera su pareja.
Sintió a su pequeño moverse con un poco con incomodidad, sabía que estaba más que dormido, y no quería que ahora despertara y se mostrara territorial con su amigo, no era así como quería que precisamente él se enterara de su embarazo.
Sabía que, aunque Yamsha podía sentir los ki, estos deberían ser más altos y poderosos para que los pudiera detectar, no tenía la habilidad nata de los Saiyan y agradecía a Kamisama eso. Sin embargo, un paso en falso y si su bebé elevaba demasiado el nivel de su ki, podría ser detectado hasta por el despistado de su exnovio.
Respiró profundo tranquilizándose para que el pequeño semisaiyan en gestación siguiera tomando su siesta de mediodía y le dijo -Gracias Yamsha, no creo haberme hecho ningún cambio últimamente, pero te agradezco el cumplido- él la observó con mayor detenimiento, entendía que ella tenía razón y no lo dijo por adularla, pero en verdad se veía más hermosa.
Algo en sus ojos eso era, sus ojos brillaban con mayor intensidad. – Son tus ojos- fue lo que él dijo - Brillan con mayor intensidad, parecen dos grandes luceros- Ella recordó como su madre le había dicho que la maternidad hacía que las mujeres brillaran con mayor intensidad y que este brillo podría ser notado por medio de los ojos, puesto que eran ventanas del alma.
Sentía que esa plática que quería tener en unos días más tal vez sería necesaria pronto. Ella solo sonrió. Decidió tratar de alejar la conversación de esos rumbos y le preguntó por cómo le estaba yendo en el beisbol.
Esa fue una movida inteligente por su parte, pues él emocionado comenzó a contarle las últimas nuevas en su actual profesión. Ella era feliz escuchándolo hablar con tanta pasión de algo que realmente a él le gustaba; aliviada de haber podido al menos por un rato vadear la espinosa conversación que tarde que temprano deberían tener, por ahora disfrutaba de escuchar las anécdotas de su ahora exnovio.
Esperaba con todo su ser que pudiera ser librada de una incómoda charla por esta ocasión, no contaba con las altas expectativas que el lobo del desierto traía y por desgracia ni la suerte ni Kamisama estarían esta vez de su lado...
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Justo ahora Yamsha tiene que volver?
Cómo le estará yendo al Saiyajin?
Muchas dudas e interrogantes y ninguna resuelta... :(
Que pasará ahora con la aparición de Yamsha nuevamente en la vida de la científica?
Un saludo a todos lo que siguen esta historia, me da mucha alegría saber que si les va gustando.
