Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores Nagita e Igarashi mundo alterno época actual contenido adulto queda advertido. Reto NOCHE DE BRUJAS 2020.

Guerra de Hadas parte 2

Encantamientos

Todo era un pandemonium. Todos peleaban con sus habilidades que tenían. Albert era diestro y gran peleador. Daba muerte a los trolles y lobos. Pero, su cansancio mermaba. Eran cientos y cientos de lobos fueron y audaces de color blanco. Eran enormes, fuertes con filosos dientes. Pero, no pensaba flaquear. Mientras las hadas peleaban con su magia y dones. Manipulaban los elementos de agua tierra y aire. El bando del hada Carlin... estaba ganando terreno. Candy, Annie y Paty se estaban reservando para él enfrentamiento entre las más poderosas. Candy iba al frente. Sus fieles seguidoras estaban logrando derribar esa barrera dejando vulnerable al castillo, donde Eliza y sus aliadas le esperaban. Candy debía confiar en su gente y dejarles luchar. Así, que con todo el dolor de su corazón y preocupación dejó a su gente lirear con lo demás.

– Paty, enfrentaras al hada de la farsa y tu Annie a la de la muerte. Se han enfrentado en el pasado. Yo enfrentare a Eliza– ordenó Candy. En el pasado Paty y Annie habían vencido a estas hadas malignas. Ambas asintieron. – pero, debemos mantenernos unidas y recurrir a la fusión de poderes. No debemos perder– dijo Candy guiando. Las tres eran invencibles. Lo habían descubierto y esa arma secreta la dejarían al final. Brisa y Susana estaban esperándoles, Brisa era experta en el encantamiento de la nieve y Susana en el de agua granizo. *Mi odio hacía ti hermanita, no ha mermado, jamás te perdonaré que me hayas quitado todo* pensó Susana con rencor. Susana siempre deseó ser la reina del otoño y su madre prefirió heredarle a Candy antes que a ella. Ambas se le fueron encima a Candy mientras Annie y Paty peleaban con el hada de la muerte y el hada de la farsa. Eliza les veía complacida en espera de enfrentar a Carlin. Así era su vanidad y arrogancia. El combate era por encantamientos y por poderes. Candy peleaba a muerte con ellas y esquivaba toda su magia contrarrestando con un encantamiento más fuerte. Candy dio muerte a Brisa al frenar su encantamiento de la nieve Candy atrapó todas esa nieve y formó una gran esfera y le devolvió el golpe. Brisa se vio atrapada por su propio poder y murió sin remedio. Susana lanzaba bolas de granizo y Candy formo un muro impenetrable atrapando todo ese hielo y de igual manera fue regresado a su lugar de origen sacando a Susana de combate. Candy, sintió un gran dolor al combatir con su hermana. Pero, así era esto.

– Así que al fin nos conocemos– dijo Eliza levantándose de su gran silla y blandía su bastón de la muerte. –¿sabes? Será un placer destruirte, como hice en el pasado con tu madre...– Candy le sostuvo la mirada.

– Ha llegado tu hora y pagarás por tantos siglos de maldad– Candy decía con una sonrisa mientras sacaba de entre sus ropas el talismán de fuego. Eliza abrió enormemente sus ojos.

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Mientras...

Annie lanzaba sus mejores encantamientos al hada de la muerte. Annie al ser la reina de la primavera, manipulaba la vida de todo ser vivo. Su poder era lo contrario a la muerte. Así, que Annie le lanzó un encantamiento abrió sus brazos y despejó los cielos permitió que el sol asomara sus rayos. Annie, atrapó esa energía y la envío directo al corazón de esta hada malvada. La energía del día destruía a la energía de la noche. Annie, le daba vida a un ser que jamás había sentido nada. Y vino su destrucción.

Paty, peleaba con el hada de la farsa. Esta hada tenía el poder de la clonación y de cambiar el ambiente. De un momento pasaban de estar en aguas peligrosas, a la cima de una montaña o en un bosque tenebroso. Pero, Paty sabía que sólo era una ilusión y todavía estaban en el Castillo de hielo. Sentía el frío en su cuerpo y eso hacia que se mantuviera en su realidad. Paty aprovechó que Annie había despejado los cielos y tomó el calor del sol y atrapó la frescura del viento y formó una gran masa de vapor ardiente y lo lanzó con gran fuerza al hada de la farsa. El vapor actuó como un ácido y derritio en su totalidad al hada de la farsa. Annie y Paty habían logrado deshacerse de ellas por un largo tiempo. Si bien no les habían dado muerte, si habían logrado neutralizarles y pagarían décadas para que recuperarán sus dones. Buscaron con la mirada a Candy y vieron que portaba el talismán de fuego y eso les alegró demasiado. Con este podrían dar muerte al hada de hielo.

Albert y las hadas principiantes habían podido exterminar a los trolles y lobos. Las hadas elementales habían derrotado a las servidoras de Eliza. Albert, se sentía exhausto y débil. Había agotado todas sus energías. Pero, se sentía satisfecho. Observó a todos esos cuerpos sin vida y vio sangre por todos lados. El hedor de la sangre de los trolles era putrída y asquerosa . Pero, con todo y eso se alzaban en gloría y habían ganado. Pero, recordó de inmediato a su amada Candy. Albert, corrió en busca de su amada y rogaba al cielo que encontrarla con bien. Albert corrió hacía el castillo. Ya podían entrar estaba despejado y se adentró buscándole desesperado. Se detuvo en seco, observó a varias hadas tiradas en el piso aparentemente sin vida. Sintió un alivio al ver que ningún cuerpo era de su amada. Recorrió el lugar y vio a Annie y Paty ilesas y dirigian su mirada hacía un lugar especifico y por fin le vio, su amada Candy se encontraba frente a frente de una mujer majestuosa, como peligrosa. Se quedó sin aliento y petrificado y comprendió que sería testigo de una gran batalla. Entre líderes de reinos.

Eliza y Candy, ambas se encontraban en pose de enfrentamiento, listas para la gran batalla a muerte. Albert perdió el aliento, mientras iniciaba todo. Eliza de inmediato lanzó su primer golpe. Formó con sus manos un gran bloque de hielo y se lo lanzó con gran fuerza a Candy. Pero, Candy levantó el talismán de fuego y este de inmediato se partió en dos. Eliza pudo apreciar el poder del talismán. En este estaban atrapadas las poderosas llamas negras, su poder era una divinidad del sol negro. Todo en este mundo tiene su contraparte. El cielo y la tierra, el día y la noche, la bondad y la maldad, el fuego y el hielo, la mágico y terrenal. Existía el sol brillante y el sol negro más oscuro. Pero, no por eso menos poderoso. El talismán tenía el fuego negro del sol y sólo este podía destruir a Eliza y está lo sabía. Pero, lucharía hasta el final. Eliza, al sentirse atacada, comenzó a bajar la temperatura logrando que todo el espacio se cubriera de hielo. Los techos formaron grandes picos afilados y con una gran fuerza Eliza los desprendió y estos caían como espadas afiladas hacía ellos. Albert corrió a cubrirse de bajo de una gran mesa pero uno de esos afilados hielos le traspasó el hombro hiriendole. Brotó sangre de inmediato. Annie y Paty escucharon el grito de dolor, mientras ellas formaban un pequeño domo de energía y se protegían de estos afilados trozos de hielo. Candy hizo lo mismo logró formar un escudo y había salido ilesa. Pero, al escuchar el grito ahogado de su amado le buscó de inmediato y le vio abajo de esa gran mesa herido. Esas fracciones de segundo bastaron para que Eliza, le lanzara un torrente de aire frío que la hizo volar y caer en seco. Perdiendo el conocimiento. Albert gritó y salió de su escondite para auxiliarle.

Annie y Paty no debían perder tiempo y enfrentaron a Eliza, mientras Candy se reponía. Así que ellas empezaron el combate. Deteniendo los avances de Eliza.

– Albert, ayuda a Candy mientras detenemos a Eliza. Candy debe despertar– le gritó Annie y Albert asintió y se arrodilló ante ella. Candy se encontraba agotada su energía estaba agotándose.

– Candy... –mi amor, despierta, oh, no, no Albert...– trataba de reanimarle. Candy abrió sus hermosos ojos y le vio ahí a su lado. Su hombre, su amado...

– Albert... – estoy bien– decía candy mientras se reincorporaba. El tiempo apremiaba. Albert se sintió aliviado al verle despertar. Y le besó sin importar nada más. Candy correspondió con ímpetu.

–¿Interrumpo ?– Gritó Paty mientras esquivaba los golpes certeros de Eliza.

– Lamentamos interrumpir su momento de "Amor eterno" Pero, Candy te necesitamos aquí–expresó Annie jadeante por el esfuerzo que implicaba detener a Eliza.

– Annie, debemos hacer la técnica de vinculación– gritó Paty. Annie asintió y ambas se postraron a espaldas uniéndose. Comenzaron a recitar un encantamiento con una lengua antigua y sus manos formaban una una enorme hoja cortadora de hielo. Ambas unieron sus poderes y arremetieron en contra de Eliza. Ella no se los esperaba y salió disparada por los aires y cayó al suelo. Esta hoja cortadora había logrado romper su concentración y sus encantamientos habían sido bloqueados por poco tiempo. Annie y Paty le compraron tiempo a Candy para reponerse.

– Albert, prométeme que no saldrás de este escondite... – no podré concentrarme si te encuentras en peligro...– suplicó Candy. Albert asintió y se sintió culpable por su culpa Candy salió abatida. Candy se puso de pie y le besó nuevamente. Ambos se demostraban con ese beso todo su gran amor.

– Candy... te amo– Albert abrió su corazón y Candy se llenó de felicidad.

– Yo, te amo más que a mí vida– Candy dijo con una hermosa sonrisa y se levantó para continuar con la batalla final. La adrenalina la hacía sacar la casta, aunque su cuerpo se sentía desfallecer. Albert aguardaría en su escondite. Su herida no representaba peligro alguno. Solo había sido un roce. Pero, no bajaría la guardía y si veía que la vida de su amada corría peligro. Saldría en su ayuda. Eliza ya se había recobrado de ese golpe. Y se acercaba a ellas. Candy se encontraba en medio de Annie y Paty.

– Annie, Paty... – no se separen de mi lado. Haremos el muro de elementos– Candy daba instrucciones. Paty y Annie se sonrieron, y asintieron. Dejando claro que vincularían sus poderes.

Eliza lanzó sin aviso alguno millones de bolas de hielo hacia ellas. Candy formó un muro de aire.

– Annie, Paty...–ahora– Candy ordenó y las tres formaron un muro con los elementos que dominaban. Agua, tierra y aire. Detuvieron esas grandes bolas de hielo. Mantuvieron el muro impenetrable hasta que Eliza se frustró y dejó de lanzar.

– No podrás con nosotras Eliza...– rindete– ordenó Candy. Eliza encolerizó y comenzó a lanzar rayos desde su bastón mágico. Lanzaba esos rayos logrando derribar el techo de su castillo. Eliza logró hacer un gran hueco y esos rayos se dirigían al cielo. De inmediato se formaron enormes nubes que oscurecieron todo el lugar. Esas nubes espesas estaban cargadas de nieve y Eliza provocó una terrible lluvia de agua y nieve. Todo el lugar se cubría por esa nieve fría. Pero, Candy actuó rápido. Si esta nieve continuaba creciendo todos morirían congelados.

– Annie, Paty...– ayuden a las demás a regresar a casa a partir de ahora sólo somos Eliza y yo. Saquen a Albert de aquí–ordenó Candy mientras ella lograba alejar con el aire ese frío mortal. Annie y Paty no cuestionaron y salieron en busca de todas. Albert logró esconderse. No dejaría sola a su amada. Todo pasó rápido y Candy confiaban en ellas y en que pondrían a salvo la vida de su amado. Eliza estaba dando su máximo poder. Dejaba salir todo de ella, el frío era apremiante. Candy hasta ahora lo había detenido con el muro de aire. Era el momento de usar el talismán de fuego. Candy con una mano detenía toda esa fuerza invernal. Y con la otra mano sostenía el talismán de fuego. Candy debía romper por fracciones de segundo el muro de aire y así abrir el talismán y dejar salir ese fuego inapagable sus llamas negras lograrían descongelar el frío por unos minutos y así lograr dar muerte a Eliza. Candy formó un domo de protección con el aire denso que emanaba de ella. Eso duraría sólo unos segundos... Pero, suficientes para lograr abrir el talismán. Candy sin atrasar mas todo, abrió el talismán dejando salir el fuego negro y con la fuerza del aire que ella dejaba salir. Fuego y aire formaron un viento divino y poderoso que golpeó con gran fuerza a Eliza e hizo añicos todo su poder.

– NO, ¡MALDITA! ¿QUÉ ME HAS HECHO?– gritaba Eliza sabiéndose perdida. El fuego hizo lo suyo y fue descongelando todo el lugar a pasos agigantados. Los prados, cascadas, mares y lagos fueron deshielandose aprisa. Las estatuas de hielo se deshielaron y todos esos seres terrenales que habían sido víctimas del encantamiento caían al piso recobrando su silueta humana, aunque ya sin vida. Candy vio el cuerpo sin vida de Archie y se lamentó por su triste fin. Los cisnes comenzaron a recobrar su figura humana y eran cientos de hermosas mujeres que habían logrado sobrevivir.

En fracciones de segundos todo se vio sumido en un calor apremiante y Eliza perdía todos sus poderes. Era el momento de darle muerte. Candy aprovechó esa vulnerabilidad. Y le lanzó un rayo fuego, que le atravesó el corazón y así dio muerte a este ser que había hecho un mal a todos.

Albert vio todo desde su escondite y respiraba tranquilo y con la esperanza de que todo haya llegado a su fin. Candy respiraba agotada pero satisfecha. En eso se escuchó un grito amenazador. Era Susana, ella cobardemente había aguardado escondida. Había recobrado el conocimiento después del ataque de Candy. Vio en silencio todo el poder de su hermana y su odio se acrecento. Todo pasó rápido Susana lanzaba una unas afiladas cuchillas directo a la espalda de su amada Candy. Albert corrió sin pensarlo y se interpuso entre éstas y Candy. Albert, recibió las estocadas cayendo moribundo a los pies de Candy. Candy reaccionó y su corazón quería dejar de latir.

–NO, ALBERT... NO– gritó Candy a punto del desmayo. Miró a su hermana Susana y vio maldad pura en su mirada. Y sin pensarlo mas le dio muerte. Con la energía en su poder, la levantó por los aires y la empotró en unas puntas de hierro de un enrejado del castillo, muriendo inevitablemente. Candy tomó en brazos a Albert. Y con lágrimas en los ojos le pedía que no la abandonase.

–Candy...– mi amor, estas a salvo– dijo Albert con voz entrecortada, la sangre emanaba rápidamente. Candy lloraba desconsolada pero debía hacer algo por él y debía darse prisa. En eso entraban Annie y Paty, habían logrado salvaguardar a todas las hadas y regresaban en busca de Albert. Y verle ahí moribundo y ver a Candy llorando con un gran dolor se sintieron impotentes. Annie vio resolución en la mirada de Candy. Supo lo que haría.

– Candy...– no, no lo hagas. ¡Morirás!– dijo Annie acercándose. Candy le miró y no había forma de impedirlo.

– Moriré, si el muere...– Candy dijo destruida. Paty se acercó y comprendió todo. Y respetaría la decisión de su amiga. Tomó a Annie y la alejó de ellos. Ambas lloraban sabían que perderían a su amiga.

– Albert, amor mío...– te amo y no morirás hoy. Tu hermana te espera–dijo Candy mientras le retiraba las cuchillas que tenía enterradas. La sangre fluyó, pero Candy comenzó a sanarle. Candy le obsequiaba su última fuente de energía, recorría todo su cuerpo con sus manos. Candy cumplía su promesa. Esa promesa de ser su protectora, ahora le daba vida. En eso entraban todas esas mujeres que habían sido encantadas, se les veía desorientadas pero, se sabían libres. En eso se escuchó un gritó por una de ellas. Una mujer rubia de ojos azules y corrió a donde estaba Candy. Era Rosemary había reconocido a su hermano Albert. Rosemary aunque aturdida supo que era él. Candy lo había salvado, lo había logrado. Albert aún inconsciente pero a salvo. Candy con su último aliento expresó.

– ¿Rosemary?– Candy preguntó y está asintió. – Albert te describió perfectamente. Deben regresar a su mundo, Albert está a salvo– Rosemary asintió, no le salía palabra alguna, se sentía fuera de la realidad. Pero, supo que todo estaría bien.

– Annie, Paty...– por favor, ayuden a que regresen a su mundo– eso fue lo último que pudo decir Candy, aunque había ganado la guerra, había perdido todo...

Continuará

Chicas buenas noches les dejo capitulo y espero sus comentarios. Me hacen el día cuando las leo. Estoy a dos capítulos para que éste proyecto concluya. Agradezco su apoyo. Besos a todas...