Adora mantenía su mirada perdida en un punto muerto, mientras seguía aún en los aires sin rumbo fijo, su corcel simplemente había alzado el vuelo sin tener en claro un destino, pero se había encargado de alejarse lo suficiente de Luna Brillante, ya que sabía, que era el último lugar en el que la rubia quería estar.

—¿A dónde quieres que te lleve? —preguntó Swift Wind rompiendo por fin el silencio, para poder averiguar hacia donde era que quería ir su amiga.

—Yo... —la voz de Adora tembló y tragó en seco, intentando aclarar el nudo en su garganta —. Llévame a Dryl, quiero hablar con Entrapta, por favor —le pidió, indicándole el destino a seguir, recibiendo solo un asentimiento silencioso de su corcel, quien retomó el rumbo hacía el reino de la princesa.

—Adora... ¿quieres hablar? —le preguntó el corcel. Aquellas emociones de su compañera podía sentirlas como propias y sabía... Que ella no estaba bien.

—No puedo... No ahora —susurró, abrazando el cuello de su amigo y descansando su cabeza en éste —. Por favor, no ahora —suplicó. Un ligero estremecimiento recorrió al corcel, afectado por el estado emocional de su compañera.

—Entendido... —respondió su compañero encargándose de guardar silencio en el resto del viaje, esperando de esa manera ayudarla un poco con el desastre de emociones que cargaba la rubia.

El corcel pronto aterrizó a la entrada del castillo de Dryl, permitiendo que Adora bajara de su lomo con cuidado mientras unas ligeras manchas rojas se asomaban por debajo de sus ojos.

Ante de entrar, ella tomó una larga bocanada de aire, como si estuviera meditando lo próximo que estaba por hacer, Swift Wind simplemente la observó en silencio, esperando a que ella diera el primer paso para seguirla. Lo cual ocurrió, Adora se adentro al castillo para recorrer esos pasillos en los que de alguna manera ya no le era tan difícil perderse, claro, después de un año y haber visitado tanto ese lugar ya podía al menos saber el camino a seguir hasta el laboratorio de su amiga.

—¡Adora! —exclamó Entrapta, quitándose su máscara del rostro y dejándola de lado junto a todo lo demás que estaba haciendo —¿Qué haces aquí? —preguntó con curiosidad, colgando un mechón en una de las vigas en el techo y balanceándose hacia la rubia —¿Es día de recopilación de datos o algún debate? —lanzó más pregunta con su habitual sonrisa, que de pronto se borró para mostrar un entrecejo fruncido al estar más cerca del rostro de su amiga y notar las ligeras manchas rojas bajo sus ojos —. Está... ¿Todo en orden?

Una débil sonrisa se dibujó en los labios de Adora —. Estoy bien, no es nada —aseguró. Intentaba lo más posible de evitar las preguntas sobre su estado o lo que le pasaba, y sabía bien que la de coletas no insistiría más al darle esa respuesta, así que procedió —. He venido ya que quisiera que me expliques mejor el lapso de tiempo en el que llegue a Etheria y los sucesos en el planeta de los Primeros —le hizo saber el motivo de su visita —. Es que... Tengo un dato de cuando nací. El tiempo que transcurrió desde la última She-ra y mi nacimiento —aclaró. La tristeza volvió a golpear su pecho, sintiendo esa incertidumbre y nostalgia por los recuerdos que antes había visto.

Entrapta sonrió —¡Hordak, tenemos visitas! —le gritó mirando la puerta de un cuarto, para después voltear su mirada de nuevo a Adora y tomar su mano —¡Vamos! ¡El pizarrón está allá y tengo la línea de tiempo en ese lugar! ¡Junto con los datos que dices tener podré acompletarla y explicartela! —dijo con emoción para después dirigirse a la habitación mientras casi arrastraba a la rubia. Swift Wind solo se limito a seguirlas.

Cuando ingresaron a la habitación, Adora visualizo de inmediato a Hordak, quien parecía estar agregando algo a lo que parecían ser unos planos.

—Hola, Hordak —le saludó Adora con una media sonrisa. Ya estaba un poco más acostumbrada a tratar con él cuando iba a Dryl, así que no había mucha incomodidad en el ambiente. El mencionado simplemente asintió, para dejar de hacer lo que estaba haciendo y sentarse en una silla, observando a ambas. Por su parte, Swift Wind se paró en un lugar de la habitación mirando receloso al ex-líder de la Horda, jamás se fiaría de esa persona, no importa cuánto diga que se redimió.

—Bien, toma asiento, Adora —indicó la princesa, jalando con unos mechones de su cabello una silla, mientras que con otros arrastraba el pizarrón frente a ellas y en sus manos jugeteaba con algunos plumones que iba tomando con otros de sus mechones.

Adora tomó una bocanada de aire, intentando acomodar todo lo que había descubierto hace un rato y rescatar lo más importante para contárselo a la princesa. Una vez lo tuvo claro, comenzó a contarle sobre varios detalles de ella, tanto Entrapta, como Hordak y Swift Wind escucharon con atención lo que explicaba la rubia.

—Mmm... Ya veo —susurró la de coletas, observando fijamente el pizarrón que llevaba una línea trazada entre los nombres de Eternia a Etheria, marcando debajo de esa línea las palabras "viaje en el portal" y arriba de la línea la oración "última She-ra: mil años" —. Tú naciste en Eternia, cincuenta años después de que la última She-ra y su escuadrón se rebelaran contra lo que hacían los Primeros y su gente —dijo. Dibujó una flecha abajo de la palabra "Eternia" y escribió "Planeta de los 1eros", después dibujó otra flecha debajo de la oración y escribió "La anterior She-ra se percata de lo que le quieren hacer a Etheria y se revela junto a su escuadrón" —. Si tú naciste cincuenta años después de que Mara llevó a Etheria a Despondos, eso significa que en esos años el planeta debió tener un quiebre en sus fortalezas, ya que dudo que solo el escuadrón de She-ra haya estado en desacuerdo por lo que hacían los Primeros —comentó mientras una mueca se dibujaba en sus labios, y golpeaba ligeramente el plumón contra su mejilla, analizando aquello —. Eso quiere decir, "debilitamiento del movimiento de defensas y unión de reinos en Eternia" —mencionó después de haber dibujado otra flecha y haber escrito aquello debajo —. Y después de cincuenta años, tú naciste —murmuró frunciendo el entrecejo. Después su atención se dirigió a la palabra "Etheria" dónde debajo de ella colocó una flecha y escribió: "planeta que los Primeros usarían como arma", después hizo otra flecha para escribir "She-ra deja el planeta en Despondos" —. El lapso que se señala desde la última She-ra, Mara, es exactamente el mismo. Tanto en los planetas de esta dimensión como en Despondos, que es donde estábamos. Se dijo que transcurrieron mil años desde que hubo una She-ra. En Eternia no se tenía conocimiento que tú eras la nueva She-ra —con su plumón apunto a la oración que había escrito arriba de la línea que conectaba a Eternia con Etheria, resaltando esos "mil años" —. Eso es algo interesante e inesperado, te hicieron atravesar el portal hacia Etheria, y Eternia cayó, conquistado por Hordiano Primero —susurró —¿Cuántos años tenías cuando encontraste la espada? —preguntó volteando a verla con su palpable curiosidad y ansia de seguir armando aquel rompecabezas.

—Según los registros de las fechas que Scorpia encontró en la Zona del Terror... Dieciocho años —respondió Adora en un suspiro. La princesa de la tecnología volvió de inmediato su mirada al pizarrón.

—Si mis cálculos no me fallan... Y nunca lo hacen —una sonrisa se dibujó en sus labios, llena de seguridad al llegar al transfondo de aquello —. El portal por el que llegaste rompe todas las leyes, éste no afectó tu edad o apariencia, haciéndote llegar a Etheria siendo bebé, como si solo hubieras pasado solo horas en el portal cuando en realidad fueron años —Entrapta frenó sus palabras, mirando fijamente a Adora quien jugaba con sus dedos mientras la escuchaba.

—¿Cuántos años pasaron en mi transportación de Eternia a Etheria? —preguntó Adora intentando que su voz no temblara, estaba asustada en saber el tiempo exacto en que aquel lugar cayó, hasta de su propia edad o realidad.

—Fueron... 932 años —respondió Entrapta bajando su nivel de voz, de alguna forma, pudo deducir que esa revelación podía ser algo sofocante de procesar.

Swift Wind sintió una fuerte punzada en su estómago y dirigió su mirada a Adora, notando cómo ésta mantenía la mirada perdida en aquel pizarrón, totalmente sumergida en sus pensamientos.

—Así que 932 años... —susurró Adora. La mirada de los presentes sobre ella la hizo de nuevo volver en sí y le sonrió a Entrapta —. Gracias por la ayuda —le agradeció, intentando que su sonrisa no resultara tan forzada.

Entrapta le devolvió el gesto —¡Me gusta ayudarte, ya lo sabes! —exclamó para después balancearse por el techo —¡Te traeré unas golosinas pequeñas que seguro te gustarán! —la rubia asintió en silencio, aceptando el gesto de la pelilila quien rápidamente salió de ahí.

—¿Estás bien? —le preguntó Hordak con seriedad, quitándole la palabra de la boca a Swift Wind y ganándose la atención de la rubia.

—Si... Creo que sí —respondió insegura, después de todo, aún estaba confundida y con muchas emociones encontradas.

—Supongo que buscaste más sobre tu orígen, por eso le diste toda esa información a Entrapta —comentó el clon levantándose de su lugar y posicionándose frente a la pizarra, volviendo a repasar aquella línea de tiempo.

—La reina Glimmer y su padre me ayudaron —explicó Adora desviando un poco la mirada mientras su mano izquierda se deslizaba hasta su brazo derecho y encajaba sus dedos en la tela de su chaqueta —. Estuve teniendo... Sueños, y quise saber de una vez por todas que significaban —agregó, por alguna razón no le importaba explicarle aquello a Hordak, después de todo, él solía mantenerse al margen de todo y no era como si fuera a divulgarlo —. De hecho, incluso soñé con usted —le reveló dirigiendo su mirada a él, notando cómo le miraba por sobre el hombro, interesado por lo que dijo —, es decir, ví como usted me recogió en aquel prado cuando me trajeron por el portal.

—Aquella vez recibí esa señal y fui a ese lugar —murmuró Hordak teniendo muy claro aquel recuerdo, y como aquella bebé que tomó en brazos no mostró miedo alguno cuando la sostuvo, admitiendo que le pareció admirable, y que por ello fue que quizás decidió llevarla consigo.

Adora pareció pensar algo en silencio mientras miraba al clon, planteándose lo que haría después de irse de Dryl —. Hordak —el mencionado mantuvo su mirada en ella, esperando sus próximas palabras —¿Podrías darme la ubicación exacta de ese lugar? —preguntó.

Hordak asintió en silencio y caminó hasta la mesa, tomando una tableta y comenzando a teclear en ella. Adora se sintió aliviada y agradeció que no hiciera preguntas. Pronto el clon volvió a ella y le entregó el dispositivo, mostrándole unas coordenadas.

—Esto te llevará a ese lugar, solo debes seguir a dónde te guía —explicó muy breve y rápidamente.

—Gracias, Hordak —susurró ella con una media sonrisa, el mencionado solo asintió en silencio.

—¡Bien! —Entrapta ingresó de nuevo al lugar cargando consigo una caja —¡He encargado que te empaquen deliciosa comida pequeña!

—Gracias, Entrapta —le agradeció Adora tomando la caja junto al bolso que con su cabello la princesa le entregaba —. Yo me iré ahora, enserio gracias por la ayuda.

—Puedes venir cuando quieras, siempre es divertido hablar contigo, ¡y también podrían venir Catra y tú juntas! —expresó la de coletas con energía, provocando un nudo en el estómago a la rubia. Catra... Le había dejado atrás junto a los demás, no sabían nada de ella y seguro estaban preocupados.

—¿Puedo pedirte algo más, Entrapta? —preguntó Adora dirigiéndose a Swift Wind, solo para colgar la bolsa en su corcel e ingresar la caja y la tableta en él —¿Podrías decirle a Catra que estoy bien? ¿Y que solo necesito hacer algo antes de volver a Luna Brillante?

—¡Por supuesto! Cuenta conmigo —aseguró la princesa de Dryl con seguridad —. Hordak está de testigo y me lo recordara si lo olvido —aseguró con una enorme sonrisa.

—Gracias, los veo después —dijo Adora acariciando el hocico de su compañero, quien asintió y la siguió fuera del lugar, para emprender su camino a otro destino.

—Bien, debo hablar con Catra —dijo Entrapta mirando a través de la ventana del lugar, notando cómo Adora había logrado salir del castillo y alzaba el vuelo con su corcel.

[...]

Swift Wind miró de reojo a Adora, quien mantenía la mirada perdida en los campos que pasaban al sobrevolarlos. El corcel sabía bien que lo último que la rubia quería era hablar del tema o de porque necesitaba ir a aquel lugar en específico, pero la incertidumbre lo comía vivo.

—Solo quiero ver ese lugar, no debes preocuparte, Swifty —le susurró Adora, dibujando una pequeña sonrisa en sus labios con el objetivo de tranquilizar a su amigo. Ella sabía bien que él era muy susceptible a sus emociones, después de todo tenían un lazo muy fuerte que los mantenía conectados.

—Esta bien, Adora —respondió el corcel, descendiendo al ver que habían llegado al punto al que querían llegar cuando el dispositivo que les había dado Hordak comenzó a emitir sonidos.

Adora miró por varios segundos aquel prado, sintiendo como sus pensamientos de nuevo la llevaban a aquellos recuerdos. Swift Wind se inclinó un poco, con la intención de que ella bajará sin complicaciones. La rubia bajo en silencio de su amigo, sin dejar de mirar aquel punto exacto dónde sus sueños le habían mostrado que el portal se había abierto.

Una corriente de aire helada recorrió el lugar, provocando un escalofrío en el corcel, y haciendo que Adora cerrara sus ojos sintiendo aquella brisa golpearle el rostro.

—En ese punto, fue donde el portal se abrió y esa mujer me trajo por el, para después dejarme e irse —relató Adora caminando un poco más hacia aquel sitio, Swift Wind la siguió en silencio hasta que ella se detuvo —. Ella decía que yo tenía que cumplir con un destino, pero no sabía que el paso del tiempo en el portal era muy diferente —susurró sentándose en el césped, mirando como este danzaba con la brisa. El corcel se sentó a su lado, dejando que ella se recargara sobre él —¿Cuando volvió se habrá dado cuenta que el paso del tiempo fue demasiado largo? ¿Seguirá con vida? ¿Habrá vuelto y visto que no quedaba nadie ya? —cuestionó sabiendo que esas preguntas no serían respondidas... Jamás lo serían.

Swift Wind acercó su hocico al rostro de la rubia brindándole una caricia, ella simplemente se acurruco un poco más en él, sin dejar de mirar aquel sitio y abrumar su mente con preguntas, con dudas, con palabras que se volvían un torbellino en su mente y le hacían cuestionar de nuevo quien era ella en realidad y si todo lo que hizo, volvía a ser obra de alguien que le había impuesto un destino, aún a pesar de haber creído que supero aquello y que había tomado las riendas de todo lo que logró o realizó.

[...]

El ambiente en aquel salón del castillo estaba tenso, las princesas guardaban silencio sintiendo una total incomodidad y preocupación por Adora.

Bow se acercó a Glimmer y le entregó una taza de té tibio con tal de que la pelirrosa se tranquilizara un poco.

Catra por otro lado suspiró con pesadez, golpeando sus dedos una y otra vez contra su brazo mientras los tenía cruzados.

—Es suficiente, ha pasado mucho tiempo y ella no aparece —dijo Netossa con seriedad, poniéndose de pie de su asiento y captando la mirada de todos.

—Ya escuchaste a Entrapta, ella dijo que Adora necesitaba hacer algo y después volvería —gruñó la de rasgos felinos sin dirigirle la mirada, si bien, era cierto que estaba en una total tortura por no saber nada de su novia, entendía que necesitaba su espacio, después de todo, recibir toda aquella información resultaba algo sofocante y más para alguien como Adora, que aún cargaba en sus hombros todo lo relacionado a She-ra, sobre quien era o su misión.

—Pero, ¿y si le sucede algo? —preguntó Frosta con preocupación, jugando con sus pulgares. No le había gustado nada ver así de triste a su amiga.

—Ella es Adora, estará bien —le dijo Scorpia en un intento de tranquilizar a la menor del grupo, aunque sus nervios claramente no eran menos que los de la princesa del hielo.

—No puedes asegurar nada —musitó Mermista con los brazos cruzados mirando a otra dirección, no, claramente no le parecía ese positivismo, vamos, Adora acaba de enterarse de algo muy fuerte, ¿y decir que estará bien es algo factible?

—Mermista... —murmuró Perfuma con desaprobación, sabía bien los pensamientos de su amiga de cabello aguamarina, pero no ganaban nada con echar más leña al fuego.

—Todas tienen que tranquilizarse, pronto sabremos de Adora así que no deben comenzar una pelea que es lo que no necesitamos ahora —les regañó Bow con seriedad logrando que las princesas guardaran silencio de nuevo.

—Creo que es peor cuando todo está en silencio —murmuró Glimmer con impaciencia. El moreno simplemente depositó su mano en el hombro de su pareja en señal de apoyo.

La puerta del lugar de pronto se abrió, dejando ver la figura de Adora junto a Swift Wind, captando la atención de todos.

—¡Adora! —exclamaron Glimmer y Catra al mismo tiempo, siendo la segunda la primera en acercarse a ella y tomarla de los hombros.

—Hey, tranquila, estoy bien —le dijo Adora con una débil sonrisa, depositando su mano sobre la mano derecha de su pareja.

—Nos tenías muy preocupados, Adora —expresó Frosta cruzándose de brazos y mirando con una ceja alzada a la rubia.

—Perdón por preocuparlos, solo necesitaba un tiempo a solas —explicó mirándoles con una leve sonrisa para después mirar a su novia —. En serio estoy bien, solo necesito descansar ahora —le susurró con dulzura, logrando que la castaña le soltara los brazos.

—Si es así, nosotras nos retiraremos, es tarde y debemos descansar —tomó la palabra Spinnerella, sin poder evitar mirar a la rubia con esa chispa de preocupación en sus ojos —. Recuerda que si necesitas algo nos puedes decir, linda —agregó con dulzura, su esposa pareció querer refutar aquello, pero la princesa de los vientos le miro con una ceja alzada y enlazo su brazo al de ella, arrastrándola a la puerta.

—Cuentas con nosotras si necesitas algo, ¿vale? —le dijo Perfuma al llegar a su lado, descansando su mano en el hombro de la rubia quien le asintió con una pequeña sonrisa entonces el resto de las princesas le siguieron y salieron del lugar, dejándola solo con Bow, Glimmer, Catra y sus compañeros mágicos.

—Necesito dormir, estoy agotada —les dijo Adora desviando un poco su mirada hacia sus piernas, dónde Melog acariciaba su cabeza contra ella. La rubia deslizó su mano sobre la coronilla del felino brindándole una caricia.

—Tienes razón, es mejor que descanses y recuperes energías, hoy fue un día pesado —le apoyó Glimmer con una dulce sonrisa, siendo condescendiente con ella ya que sabía bien que llenarla de preguntas no le ayudaría en nada.

—Todos deberíamos descansar, fue un día largo —agregó mirando a Catra, quien asintió apoyándole.

Adora dirigió su atención a Swift Wind, acariciándole y acercando su frente a su hocico —. Gracias —le susurró.

—Sabes bien que siempre puedes contar conmigo —le aseguró el corcel con voz calmada, para después separar aquel contacto —, descansa y cuídate mejor, Adora —añadió recibiendo un asentimiento de la joven, quien decidió salir primero del lugar con Melog acompañándola.

—¿Podemos preguntar qué hicieron fuera por tantas horas? —le preguntó Catra al corcel.

—La princesa nos explico lo del portal, después de eso el clon le dió la ubicación a Adora de dónde la había encontrado y fuimos a ahí, solo eso —explicó el corcel con calma y resumidamente.

—Si, Entrapta nos explico lo del portal y eso —susurró Glimmer abrazándose a si misma —, si me disculpan, iré a informarle a papá que Adora volvió a casa —comentó para retirarse del lugar.

—Yo también me voy, quiero dormir —dijo el corcel con la clara intención de marcharse de una vez.

—Espera, Swift Wind —le llamó Catra frenandolo ante la mención de su nombre por parte de la chica —. Gracias... Por cuidarla —murmuró llevando su mano a su brazo, sintiendo cierta vergüenza por su gesto, pero debía hacerle saber, que estaba agradecida.

—No es nada, Catra —le respondió el corcel con una sonrisa, para después retirarse del lugar. La castaña suspiró sonoramente.

—Hey, está bien, ya volvió así que puedes relajarte un poco —le dijo Bow con una sonrisa, depositando su mano en el hombro de la castaña quien le asintió.

—Si, lo sé —aceptó para después ambos salir del salón. El día había sido por de más agotador y todos necesitaban un largo descanso de el.

[...]

La noche había avanzado, todos estaban en sus habitaciones descansando... O al menos eso se suponía.

Adora camino apresurada por los pasillos oscuros del castillo, dirigiéndose a un lugar en concreto ya que en él estaría lo que estaba buscando. Pronto, llegó al pasillo donde el mural de la reina Angella estaba plasmado. La joven tomó una bocanada de aire, para después descansar su mano derecha en el mural.

—Angella... No sé cómo estoy —confesó en un hilo de voz, mientras su mano acariciaba el mural —. Dime, ¿qué hago con todo lo que siento? —preguntó, sintiéndose vulnerable, como si una parte de ella hubiera quedado expuesta volviéndola débil —. Creí... Creí que si descubría como llegué aquí... Si descubría las razones por las que termine en un portal, y después en manos de un líder que planeaba una conquista sobre un inocente planeta... Pensé que podría entender el motivo... La razón por la que estoy aquí, entender las razones por las que se decidió dejarme en un planeta sola y a mi suerte —una lágrima se deslizó por su mejilla y la sensación de vacío se instaló en su estómago —. Pero... Solamente me siento triste, Angella —su mano izquierda se dirigió a su hombro, tocando la frazada que cubría su espalda y la acarició con su pulgar —, me siento más perdida, y no sé... No sé porque me siento así, si se supone que encontré la forma en la que llegué a Etheria... Se supone que encontré la respuesta que buscaba —más lágrimas rodaron por sus mejillas, mientras el nudo en su garganta se hacía más difícil de manejar —. Se supone que era la respuesta que buscaba, pero no deja de doler... Desearía saber, ¿qué me dirías si estuvieras aquí? —preguntó en un hilo de voz, observando con suma atención la figura de aquella mujer —. De verdad desearía que estuvieras aquí, no sabes lo mucho que te necesito ahora —susurró a la vez que su voz se rompía, recargando lentamente su cuerpo contra la pared. Poco a poco se fue deslizando hasta el suelo, mientras su espalda quedaba recargada en la estructura.

No lo sabía. Ya no sabía quién era o quién fue o siquiera si debió ser alguien más. No lo entendía, ella sabía que era una de los Primeros, sabía quiénes eran su gente, así que entonces, ¿por qué dolía? ¿por qué la aturdía? ¿por qué la confundía? ¿qué era toda esa incertidumbre que sentía? ¿qué era esa sensación de vacío? Las preguntas seguían ahí, haciendo eco en su cabeza como una tortura única, podía ser una tontería... Quizás si era una tontería darle vueltas a ello, pero... Aquello hacia eco en su cabeza sin querer darle tregua.

[...]

Catra abrió sus ojos de golpe debido a que no sintió a Adora a su lado cuando deslizó su mano en su lado de la cama. Rápidamente la castaña miro por toda la habitación intentando dar con su figura, pero el lugar solo contaba con la presencia de Melog, quien se había despertado al sentir la incertidumbre de su compañera.

—Ella no está —dijo mirando al felino, quien se puso de inmediato de pie y se dirigió a la puerta. La castaña se levantó abruptamente de la cama, prácticamente de un salto, y corrió tras su amigo abriendo la puerta. El felino corrió por los pasillos encontrándose con Micah, quien miro preocupado a la de cabellos castaños.

—¿Catra? ¿Que ocurre? —le preguntó él al notar como la joven había salido de su habitación sin siquiera haber arreglado su alborotado cabello y a tan altas horas de la noche.

—Adora no está —explicó con algo de nervios, presintiendo que algo iba mal, y no podía ser culpada por ello, después de todo lo que había pasado ese día no estaba dispuesta a dejarse de preocupar por su novia.

—¿No ha ido a la cocina? ¿O con Glimmer? —le preguntó él mirando como la castaña desviaba la mirada al corredor detrás de él, trazando el camino que Melog había tomado —, iré a buscarla a la cocina, tu pregunta a Glimmer si sabe de ella —le indicó Micah dándose la vuelta antes de obtener respuesta y dirigirse a su destino.

Catra se aventuró rápidamente hacia la habitación de la pelirrosa donde tocó a su puerta recibiendo respuesta unos segundos después del golpe tan fuerte.

—¿Catra? —susurró Glimmer tallando la palma de su mano en su ojo izquierdo, mientras sus cabellos estaban bastante desordenados.

—¿Adora no vino contigo? —preguntó Catra directamente, con un tinte de angustia en su voz.

—No, ella no está conmigo —respondió Glimmer cambiando su gesto adormilado a uno preocupado al percibir la inquietud en su tono de voz.

—¿Que está sucediendo? —preguntó Bow abriendo saliendo de su habitación al lado de la pelirrosa y mirando a ambas.

—Adora no está, eso pasa —gruñó la castaña explicando la situación de forma cortante, no era su intención, pero no saber de Adora le asustaba.

—Iré a ver al salón de reuniones —dijo Glimmer inmediatamente transportandose en un segundo sin darles oportunidad a responder.

—Ven, revisemos de nuevo en los pasillos de su habitación, quizás volvió o está dando una caminata para aclarar ideas —le indicó Bow a la castaña quien asintió a su propuesta y ambos caminaron por el pasillo.

Una vez pasaron ambos por los pasillos, intentando encontrar a la rubia, Glimmer volvió a aparecer frente a ellos —. Nada en la sala de reuniones, ni en el salón del trono, tampoco el las salas adjuntas —informó mordiendo su labio —¿Ya la buscaste en la cocina? —preguntó con angustia mientras miraba a la castaña, quien gruñó haciendo una mueca.

—Su majestad Micah lo ha hecho, y si estuviera ahí tu padre ya lo habría dicho —respondió Catra, transmitiendo la ansiedad que comenzaba a sentir debido a la desaparición de su novia a esas horas de la noche.

—No debió salir del castillo, seguramente está paseando por los pasillos para aclarar sus ideas —intentó Bow tranquilizar a ambas, claramente intentaba ser la voz de la calma en la situación.

Las orejas de Catra pronto se sacudieron después de haber captado un olor familiar y volteó enseguida hacía una dirección, viendo cómo Micah caminaba por el pasillo con Melog a su lado. En los brazos del hombre, se encontraba Adora profundamente dormida mientras estaba envuelta en la frazada morada. La castaña se acercó de inmediato al rey sin apartar la mirada de su novia.

—Estaba dormida en el pasillo donde se encuentra el mural de Angie —informó Micah bajando la mirada al rostro de la joven, para después mirar a su hija, quien sufrió un leve escalofrío en su cuerpo mirando aturdida a su padre.

—¿Dormida? —preguntó Glimmer con cierto temblor en su voz. Catra acarició con gran sutileza la mejilla de Adora, y recorrió aquellas manchas rojas bajo sus ojos —¿Ella se durmió bajo el mural de mamá? —una ligera presión se instaló en el pecho de Catra, comprendiendo bien las razones de que Adora estuviera en ese lugar.

—Será mejor que la lleve a la habitación, está agotada y... —Micah suavizó la mirada mientras observaba a Catra, que parecía estar sufriendo un debate consigo misma sobre la situación. El rey sabía bien que la joven felina estaba repasando la ausencia de Angella y que sabía bien, que si Adora había ido hasta ahí, era para de alguna forma buscar las respuestas que posiblemente podría haberle dado la mujer de raza angelical —, ustedes también deben descansar, todos están agotados por lo sucedido hoy.

Al no tener respuesta, Micah caminó hacia la habitación de Adora, siendo seguido por los demás en total silencio.

Al llegar a la habitación, la depositó con cuidado en el centro de la cama, solo para después alejarse y mirar a los jóvenes.

—Gracias —le susurró Glimmer a su padre con una tenue sonrisa, mientras Catra subía a la cama colocándose del lado izquierdo de la rubia y acomodando aquellos mechones que caían sobre su frente. Melog subió al pie de la cama donde se recostó, mirando con tristeza a las dos. Micah asintió y se retiró de la habitación, dejándolos solos.

La pelirrosa intercambio una mirada con su novio, quien solo asintió en silencio al interpretar lo que podría estar pensando y así, Glimmer se subió a la cama, acostándose del lado derecho de Adora, con Bow imitandola, recostandose contra su espalda y hundiendo su rostro en su cuello.

Catra elevó su mirada un poco hacia ambos y les sonrió débilmente. Glimmer le correspondió el gesto con dulzura, para después acurrucarse al lado de su amiga, descansando su mano en el brazo de la rubia mientras Bow le abrazaba por la cintura acomodándose con ella. La castaña se recostó de igual manera, deslizando su cola sobre la cintura de su pareja y descanso su brazo a la altura de su vientre, mientras recargaba su frente en su brazo. Así, se quedaron a dormir juntos, con el objetivo de darle apoyo a Adora.

[...]