El día del viaje llegó y Sakura quedó con Tomoyo para ir juntas a la puerta del instituto.
Allí les recogería el autobús a todos a las cinco de la mañana, en total iban 70 alumnos y 4 profesores.
Cuando llegaron ya estaban allí la mayoría de sus amigos.
Los profesores les informaron de que se iban a repartir en habitaciones de cuatro o conco estudiantes, y por supuesto chicas por un lado y chicos por otro... nada de mezclarse.
Tomoyo, Chiharu, Meiling, Naoko y Sakura se apuntaron juntas para ir en la misma habitación de hotel.
Cuando se iban a subir al autobús, Sakura escuchó una voz a su espalda.
-Guárdame el asiento, me quiero sentar contigo-.
Al girarse vio a Syaoran guiñándole un ojo.
Ella sonrió y asintió, subiendo detrás de sus amigas.
En cada fila del autobús había cuatro asientos, separados de dos en dos por el pasillo.
Sakura llegó hasta donde se habían sentado sus cuatro amigas, unas delante de otras, y se sentó en los asientos justo detrás de Tomoyo y Naoko.
Puso su mochila en el asiento de al lado para reservarlo y se colocó de rodillas, con la barbilla apoyada en el asiento de delante, para charlar con sus amigas.
Al rato ya todos sus compañeros habían subido y Syaoran llegó hasta su lado.
-¿Me dejas a mí el asiento de la ventana? porfa- le pidió con ojos suplicantes.
Sakura puso los ojos en blanco y se apartó para que su amigo pudiera sentarse donde quería.
El autobús se puso en marcha, les quedaban casi cinco horas hasta que llegaran a Kioto.
-Tengo sueño- murmuró Sakura, bostezando.
Syaoran se apoyó de lado y tiró del brazo de Sakura, para que ella se recostara en su pecho.
Puso una pierna a cada lado de ella, la abrazó y apoyó la barbilla en su cabeza.
A los pocos minutos los dos estaban completamente dormidos, con la respiración tranquila.
-Ya mismo vamos a llegar, tenéis que despertar- susurró Tomoyo, mirando a las dos personas que estaban en los asientos de detrás.
Syaoran abrió un ojo y la miró.
-¿Ya? ¿Tan pronto?- preguntó con voz ronca.
Tomoyo soltó una risita.
-Lleváis más de cuatro horas durmiendo- respondió ella.
Sakura se removió un poco y bostezó.
-Un poco más- murmuró, todavía medio dormida.
Syaoran le empezó a acariciar los brazos.
-Despierta, dormilona- susurró cerca de su oído.
Sakura abrió los ojos lentamente y pudo ver a Naoko y a Tomoyo, que la estaban observando apoyadas en los respaldos de sus asientos.
-Os he hecho varias fotos. Salís monísimos los dos, tan abrazados y dormidos- les dijo Tomoyo con una sonrisa burlona.
-¿En serio nos has hecho fotos durmiendo?- preguntó Sakura, despertándose del todo.
Escuchó la risa de su amigo.
-¿Qué esperabas? Parece que no conoces a Tomoyo- respondió Syaoran, todavía riéndose.
Sakura resopló.
-Enséñamelas- dijo, extendiendo su mano hacia Tomoyo.
Ella le dio el teléfono móvil.
Sakura vio que eran tres fotos, en ellas se les veía a los dos abrazados y muy dormidos.
-No las borres, yo las quiero- murmuró Syaoran, que también las estaba viendo.
-Pero me dan vergüenza, quien las vea se va a reír de nosotros- respondió ella, incómoda.
-No se las voy a mandar a nadie, Sakura- aseguró Tomoyo para tranquilizarla.
-Entonces está bien- aceptó ella, devolviéndole el teléfono.
-Envíanoslas a nosotros pero a nadie más- le pidió Syaoran.
Tomoyo asintió.
Sakura se incorporó, apartándose un poco de Syaoran.
Se levantó un momento de su asiento para estirar las piernas y volvió a sentarse, apoyando la cabeza en el hombro de su amigo.
-Hace nada ha dicho el profesor que llegaremos en 20 minutos, vamos a ir directos al hotel a dejar las maletas y después iremos a visitar varios templos- dijo Naoko.
-Muy divertido- bufó Syaoran, poniendo los ojos en blanco.
-Lo divertido será esta noche, cuando estemos de vuelta en el hotel y todos saquemos el alcohol que hemos traído- murmuró Tomoyo, sonriendo de forma malvada.
-Como nos pillen estaremos castigados el resto del curso-.
-¿Qué van a hacer?¿Castigarnos a todos? Somos demasiados- respondió Syaoran.
-No me gustaría ser uno de los profesores esta noche- dijo Sakura.
Los cuatro se rieron en voz baja, intentando que los profesores no los escucharan.
Por fin volvieron al hotel después de todo el día recorriendo los templos de Kioto.
Las cinco chicas entraron en su habitación, Naoko se dejó caer en su cama.
-Estoy segura de que lo han hecho para cansarnos y que no hagamos nada esta noche- gruñó, cerrando los ojos.
Sakura y Tomoyo se sentaron a su lado.
-Pues olvidan que tenemos 17 años, en media hora estaremos como nuevas- respondió Tomoyo, sonriendo.
-Me pido ducharme la primera- dijo Meiling, abriendo su maleta para coger algo de ropa.
-Date prisa, en media hora es la cena y tenemos que ducharnos todas- le pidió Sakura.
Meiling asintió con una sonrisa y entró en el baño.
Mientras, Syaoran estaba en el baño de la habitación que compartía con Takashi y dos chicos más, lo habían echado a papel, piedra y tijera y le había tocado ducharse el primero.
Al salir de la ducha con la toalla enrollada en la cintura, vio que Takashi tenía su maleta abierta y les estaba mostrando a los otros dos una botella de ron.
-Cenad bien, que esta noche va a ser dura- les dijo con voz divertida.
Syaoran soltó una carcajada y se acercó a su maleta para vestirse.
-Venga Takashi, deja eso y dúchate- le dijo a su amigo.
Él sonrió, volvió a esconder la botella entre su ropa y cerró la maleta antes de meterse en el baño.
Una hora después, ya habían cenado y cada grupo estaba en su habitación.
Las habitaciones de los profesores estaban en la primera planta, y las de los alumnos repartidas en la segunda y tercera planta.
Tomoyo sacó una botella de vodka de su mochila y Naoko otra de fanta de naranja y unos vasos de plástico.
-Venga, juguemos al yo nunca-.
Las cinco se sentaron en el suelo y llenaron sus vasos.
-Yo nunca he tenido sexo- dijo Naoko, sonriendo con malicia.
Meiling y Chiharu bebieron.
-¡Chiharu! ¿Tú y Takashi ya lo habéis hecho? ¡No me lo habías dicho!- protestó Tomoyo.
La aludida se sonrojó.
-Fue hace unos días, pensaba contároslo esta noche- respondió ella.
-No está mal, ha aguantado cuatro meses. Yo pensaba que se lanzaría sobre ti en la primera semana- murmuró Sakura, provocando la risa de sus amigas.
-Me toca. Yo... nunca he besado a mi mejor amigo- dijo Meiling, mirando a Sakura y levantando una ceja.
Ninguna de las cinco bebió.
-¿En serio, Meiling? ¿Todavía sigues pensando que me gusta Syaoran?- preguntó Sakura, un poco molesta.
-Era una broma- respondió ella, dándole un pequeño codazo.
Sakura puso los ojos en blanco, dudaba mucho que lo hubiera dicho de broma.
-Yo nunca he tenido sueños eróticos- dijo Chiharu con una sonrisa traviesa.
Las cinco bebieron y se rieron a carcajadas.
Una hora después, el pasillo donde estaban sus habitaciones era un descontrol, los chicos iban de una habitación a otra visitándose, intentando no hacer mucho ruido para que los profesores no se enteraran.
Sakura ya había estado en otras tres habitaciones, incluyendo la de Syaoran.
Cuando volvió a la suya, se encontró a Meiling y a Chiharu muy borrachas, mandando mensajes con sus teléfonos móviles.
-No deberíais escribir mensajes cuando estáis así- les dijo Sakura, acercándose a ellas sonriendo.
-Takashi también me está escribiendo- respondió Chiharu, encogiéndose de hombros.
-En vez de escribirle deberías ir a su habitación a verlo- sugirió Sakura, levantando las dos cejas.
-No, mejor que venga él aquí- murmuró Chiharu, apoyándose en la pared con el móvil aún en la mano.
-Yo le estoy escribiendo a Syaoran- dijo Meiling con una pequeña risita.
Sakura y Tomoyo la miraron, sorprendidas.
-¿De verdad?- preguntó Tomoyo.
Ella se encogió de hombros.
-Hoy me da todo igual, además él ya me ha contestado una vez. Voy a decirle que deberíamos hablar y que venga... tal vez pueda volver a enrollarme con él- susurró ella, sonriendo.
Sakura suspiró y se cubrió el rostro con las manos.
-Eso no es buena idea, Meiling... los dos habéis bebido y yo sé que Syaoran no quiere volver contigo-.
-Ya veremos, a lo mejor cambia de idea si hoy pasa algo entre nosotros- contestó ella mientras tecleaba en la pantalla.
Alguien llamó a la puerta y Sakura fue a abrir.
Allí estaba Takashi, con las mejillas coloradas y mala cara.
-Vienes a ver a Chiharu, ¿verdad?- preguntó Sakura con una sonrisa.
-Tienes que venir conmigo, Sakura. Syaoran está muy mal y no para de decir tu nombre- dijo él con voz temblorosa.
La sonrisa de Sakura desapareció.
Cerró la puerta detrás de ella y lo siguió hasta su cuarto.
-¿Tan mal está? ¿Qué le pasa?- preguntó, preocupada.
-Ha bebido demasiado, a ver si tú puedes calmarlo- respondió él, abriendo la puerta.
Sakura no esperaba encontrarse esa escena.
Syaoran estaba golpeando la pared, con el pelo revuelto y los ojos rojos, mientras sus otros dos compañeros de cuarto trataban de sujetarlo.
Corrió hacia ellos y sujetó la mano de su amigo, que ya tenía varias heridas y cortes.
-¡Syaoran! ¿Qué haces? ¡Para ahora mismo!- gritó ella, asustada.
El chico se giró y la miró a los ojos.
-Sakura, ¿eres tú? por fin has venido- murmuró, dejándose caer encima de ella.
Sakura lo sujetó como pudo y miró a Takashi.
-¿Pero cuánto ha bebido?- preguntó.
Había visto a Syaoran beber muchas veces y nunca se había puesto tan mal.
