Capítulo 35

Azize cerró los ojos con remordimiento cuando la carreta en la que viajaba con algunos voluntarios del hospital se movió un poco…

El remordimiento tenía que ver con la discusión que había tenido con Cevdet cuando le había contado su idea de ir a ayudar al campamento de refugiados… él se lo había prohibido terminantemente y ella no le había hecho caso…

Sabía que esa era su misión en la vida… ayudar a los demás, y la guerra se había llevado a tantos inocentes que, si ella podía impedir que se llevara a más, lo haría sin dudarlo, aún si tenía que anteponer eso a su propia seguridad…

Su bebé estaría bien, ella estaba segura de eso… y también estaba segura de que Cevdet terminaría comprendiéndola…

Llegaron al lugar en donde estaban los refugiados y armaron las carpas para atender a los más desprotegidos, ella curó las heridas de algunos, que por el frío y las inclemencias del tiempo estaban lastimados… dio de comer a otros, entretuvo a los niños y cuando se preparaba para revisar a algunos que tenían síntomas un poco extraños, de una enfermedad desconocida, vio que, a lo lejos, llegaba una comisión del ejército griego… y Cevdet venía con ellos…

Se ocupó de lo suyo mientras los soldados terminaban de llegar y no se escondió, pero se mantuvo ocupada para no tener un enfrentamiento con él…

-Azize…- lo escuchó decir cuando llevaba unas vendas a la carpa que hacía las veces de hospital.

-Cevdet…- dijo solamente, no tenía sentido preguntar qué hacía allí o qué quería.

-¿Por qué me desobedeciste y viniste? Te dije que no quería que vinieras...

-Cevdet… además de tu… mujer, soy enfermera y mi deber está aquí, ayudando a quienes me necesitan…

-Ya lo sé… pero no estás en una situación fácil… mira si se trata de algún virus y te contagias… estás pálida, mi vida… ¿qué…? - dijo y no alcanzó a terminar de hablar porque tuvo que sostenerla al desplomarse ella, desmayada…- Azize…- dijo alarmado y le pidió ayuda a los soldados que habían ido con él para llevarla hasta su tienda de descanso.

Cevdet se sentó a su lado mientras la atendían y se aseguraban de que estaba bien.

Un médico que había ido a acompañarlos le dijo que solo se había tratado de una baja en su tensión y que con descanso se mejoraría… así que él, luego de decirles a sus hombres que se quedaría y enviar un mensaje al general Vasili, no perdió un solo segundo de permanecer a su lado, velando su sueño…

Ella no se movió en ningún momento, dormía tan profundamente que Cevdet varias veces la rozó con sus dedos para saber si estaba bien…


Un par de horas más tarde, cuando ya era de noche, Azize abrió los ojos y arrugó sus labios al verlo allí. Realmente no quería escuchar sus reproches, se sentía mejor pero algo aturdida aún…

-Mi vida… ¿cómo te sientes? - le preguntó y ella se frotó los ojos.

-Estoy bien…

-No creas que no te entiendo… pero entiéndeme tú a mí… pasan estas cosas y me vuelvo loco de pensar que podría pasarles algo a ti o a mi hijo...- dijo y tomó su mano, besando sus dedos con suavidad.

-Lo se, lo entiendo, pero tampoco puedo evitarlo… soy enfermera y nuestros hermanos me necesitan…

-Escúchame…- dijo y se acercó a ella, que se había sentado en la cama improvisada- te pido que te cuides estos meses, hasta tener a nuestro hijo… después puedes encargarte de lo que sea… por favor Azize- dijo y acarició su cara observándola de muy cerca.

-Lo intentaré…- dijo y él sacudió la cabeza con resignación.

-Bien...

-Es de noche… ¿tienes que volver a Esmirna?

-Me quedaré contigo...- le dijo y sonrió.

-¿Aquí? - le preguntó ella.

-Aquí es donde corresponde… donde quiero estar…- dijo y se recostó, estirando sus brazos para recibirla en ellos.

-Cevdet… estoy tan cansada… tan desesperanzada por momentos…

-Todo esto pasará… en algún momento lo hará y podremos ser todo lo felices que debimos ser estos años…

-Que así sea, mi vida…- dijo cerrando los ojos y tratando de descansar.

No pudieron relajarse demasiado porque al poco rato escucharon los gritos de Tevfik que había llegado y la buscaba a ella.

Azize se incorporó y miró a Cevdet con desesperación, realmente ninguno de los dos lo esperaba…

Se levantó apurada, se colocó un velo y salió a buscarlo, para evitar que entrara en su tienda…

Cevdet se puso en guardia, era curioso cómo cada vez que lo veía a Tevfik cerca de Azize sentía esos deseos irrefrenables de matarlo… pero así era y esperaba que él dijera solo algo inconveniente para tener la excusa perfecta…

Escuchó la conversación en la que él le decía a Azize más o menos lo mismo que él y tuvo que reconocer que Tevfik cuidaba de ella.

Azize se despidió de él, le dijo que pasaría la noche allí porque debía hacer algo en la mañana y él no pudo decir nada más…

Entró a la tienda y lo miró con preocupación. Sería más sano que él se fuera.

-Azize…- escucharon decir y ella giró la cabeza en dirección hacia fuera- me quedaré aquí afuera por si me necesitas…

-Gracias…-dijo Azize y se perdió en los ojos de Cevdet que sonrió con complicidad.

Cevdet le indicó que volvieran a la cama y ella lo siguió. No podría irse para no despertar la ira de Tevfik y sobre todo, el escándalo y eso, lejos de incomodarla, la complacía…

Él la tomó entre sus brazos y Azize suspiró contenta. Sin embargo, cuando ella cerraba los ojos para dormirse, sintió los dedos de él buscando su piel y se erizó…

-Cevdet…- dijo en voz bajísima y él alzó las cejas- ¿qué haces?

-Disfruto de tenerte…

-Tevfik está allí afuera…- le dijo con preocupación.

-Mejor… así nadie entrará a molestarnos…

-Pero…- dijo con la poca fuerza que le quedaba.

-Relájate… por favor, Azize…- le dijo al oído mientras se colocaba sobre ella, cuidando de no pesarle- hagamos el amor…

Azize cerró los ojos con fuerza, imposibilitada de negarse, porque tampoco quería.

Cevdet le quitó toda la ropa y besó cada milímetro de su piel y ella se limitó a disfrutarlo, mordiéndose el labio para no emitir ningún sonido….

Él entrelazó sus dedos con los de ella cuando se sentó y la hizo descender sobre él. Azize se perdió en sus ojos y sonrió con placidez. Se sentían cómplices, amantes, amigos, compañeros… y aún, marido y mujer… aunque no en los papeles…

Azize sonrió y mordisqueó el hombro de él cuando finalmente llegó al máximo placer y Cevdet no tardó en seguirla.

Se recostaron abrazados un momento después, luego de vestirse y pasaron el resto de la noche descansando uno en brazos del otro…

A la mañana siguiente, Cevdet besó sus labios y ella sonrió con ternura. Él salió sin hacer ruido de la tienda y al pasar al lado de Tevfik, que dormía incómodo a un costado, sacudió la cabeza, debía volver a Esmirna y esperaba que Azize también lo hiciera rápidamente…


Bueno, hasta aquí llegamos! Espero que les siga gustando!