DISCLAIMER: Los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling, solo la historia es mía.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

PROMPT: juego

Gracias a Milenrrama por betear la historia

HMP

Heather Anderson siempre había pensado que era distinta de los demás. Apenas se relacionaba con los niños de su edad porque todos pensaban que era demasiado rara. Solamente tenía una amiga a la que conocía de toda la vida y la única a la que le contaba todo, Holly.

Cuando cumplió los once años, recibió una carta que había sido mandada mediante una lechuza. En ella se le decía que era bruja, que había sido aceptada en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y que, en unos días, un profesor del colegio iría para aclarar todas las dudas que pudieran tener los Anderson.

Todo esto le resultó muy extraño, pero no les dijo nada a sus padres. La cosa se puso aún más extraña cuando Holly apareció en su casa esa misma mañana con la misma carta en la mano. A ambas amigas les pareció que era una especie de juego extraño orquestado por sus compañeros de clase.

Esa misma tarde, después de que los padres de Heather notaran la actitud tan extraña que su hija estaba teniendo, ésta les confesó lo ocurrido esa mañana y les mostró la carta. Además, les dijo que Holly había recibido la misma misiva.

En vista de que ambas amigas habían recibido la misma carta, los Anderson y los padres de Holly se reunieron para ver si conseguían entender entre los cuatro algo, porque todo les parecía muy extraño.

Cuando se juntaron los adultos a solas, todos opinaban lo mismo, por un lado parecía algo fuera de toda lógica pero, conociendo a sus hijas y sabiendo que ambas tenían una personalidad idéntica que era fuera de lo común, tal vez eso de la magia tenía algo que ver, pero no lo tenían muy claro. Solo les quedaba esperar a que el profesor de ese colegio viniera para aclarárselo todo.

Unos días después de recibir la carta, una profesora apellidada McGonagall visitó a ambas familias que, tras una larga charla, comprendieron que la magia era real y que sus hijas eran brujas. Para que ambas familias pudieran comprender más el mundo de la magia, la profesora les recomendó unos libros introductorios para que leyeran sobre el nuevo mundo que acaban de descubrir.