CAP 35

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"Sin mirar atrás"

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Había sido un viaje extremadamente largo pero al menos ya se encontraba en el lugar.

Afortunadamente dependiendo de la gravedad de la situación podían tomar transportes más o menos rápidos pero en este caso, tenía que interceptar a Finn justamente en el sitio de la misión de este; qué curioso… le habían enviado un mensaje acerca de que tenía que cuidar de su propia invención puesto que su actual pareja en esos momentos había sido enviado para robarlo y para entregarlo a aquella agencia que tantos dolores de cabeza le habían traído a todos y que todavía le ocasionaban pequeños accesos de angustia al Aston martin.

Era una excelente oportunidad de venganza por supuesto y no pensaba desaprovecharla.

Aunque…

Una enorme camioneta silverado de colores oscuros bostezaba sonoramente, cuidando el ingreso a la fiesta de aquel corredor que la estaba dando como una especie de charada a los verdaderos negocios que se traía por debajo del agua; era evidente que estaba bastante aburrido por la expresión que tenía y por el hecho de que comenzaba a alejar a los curiosos que eran atraídos por la música que salía por las puertas, de una manera bastante brusca. Pero el Ford no podía culpar a quienes intentaban asomarse, el sonido era tan retumbante que más que una fiesta privada parecía otra discoteca nocturna en medio de la ciudad de Londres.

Algo que al mismo tiempo parecía antinatural para cualquiera que fuese inglés.

-Me parece que alguien está teniendo una noche pesada? –finalmente el auto celeste se acercó a la entrada de aquel sitio dejando ver una sonrisa cansada mientras que los ojos azules de la camioneta se viraban buscando al incauto que estuviese dirigiéndole la palabra hasta que finalmente pareció reconocerle, dejando ver una sonrisa grande pero tan agotada como la del recién llegado

-Y que lo digas. Esta noche es especial y me han pedido ser el doble de cuidadoso –informó emitiendo un gemido antes de darles una mirada fría y de advertencia a dos autos juveniles que se acercaban entre risas como si creyesen que aquel sitio estaba abierto al público en general, pero después de ver las expresiones de aquel enorme sujeto, se retiraron a toda prisa bajo la mirada del silverado y del recién llegado –supongo que por ese motivo es que estás aquí…

-Podría decirse –Lucky suspiró de forma cansina mirando por la dirección en la que se habían retirado los otros vehículos hasta que les vió desaparecer –hay alguna novedad al respecto de eso?

-Llegó antes que tú –informó aquella enorme camioneta emitiendo un fuerte suspiro de fastidio que le hizo vibrar el motor mientras que el menor alzaba una ceja

-Ah sí?

-Seh… -el silverado hizo una mueca de lado –pero no creo que esté en tu liga, niño, esta vez Chrome envió al mejorcito de entre sus filas aunque corren rumores de que tienen un nuevo elemento que quizá vaya a reemplazarlo pronto…

-En verdad… -el Daytona alzó levemente la voz con interés, Finn no le había comentado nada acerca de algún nuevo agente que estuviese probando sus habilidades para reemplazarlo pero suponía que por eso el inglés también había estado tan nervioso últimamente al respecto de la manera en la que cumplía con sus misiones; lo había estado viendo en sus ojos cuando no estaba demasiado presionado con las memorias oscuras que seguían haciéndole daño, la preocupación por su trabajo parecía haber opacado una parte del brillo en el verde de sus orbes haciéndole pensar en un bosque cubierto por las nubes oscuras de una tormenta próxima

Al menos ahora podía tener un poco de certeza acerca de qué podría estarle causando aquello y buscar una mejor manera de animarlo

Pero por el momento…

-Nadie le ha controlado todavía en lo que llegaba yo?-inquirió con suavidad el Ford celeste con una expresión aún seria mientras que el otro movía un poco la cabeza de forma negativa

-Le dejaron moverse libremente, aquí y allá pero todos estaban al pendiente de lo que decían en su presencia porque era evidente que estaba muy atento a todo y a todos –dijo entornando levemente los ojos mientras que el otro emitía un suspiro por dentro –pero de todas maneras consiguió llevarse a Mariah a otro lado…

-Mariah… -Lucky alzó la mirada con evidente fastidio mientras que la camioneta ahora parecía reírse con diversión –sigo sin poder creer que le confiaran algo tan importante a ella cuando saben perfectamente que su cabeza está más ocupada en la pintura que lucirá durante el día que en el trabajo…

-Vamos, vamos… tampoco es para tanto, no le darían algo tan importante si no supiera manejarlo –se quejó aquel enorme vehículo a lo que el Daytona alzó ambas cejas con incredulidad –bien, bien, quizá el pingüinito se la haya llevado a las habitaciones…

-Que se la llevó a...!? –soltó el Ford celeste abriendo mucho los ojos para luego, apretar los párpados mientras se colocaba una llanta sobre estos ante la mirada ahora nerviosa de la camioneta –Chrysler!... y de todas tenía que ser justamente con Mariah!

Chilló mientras que el silverado comenzaba a mostrar pequeñas gotitas de sudor en la cabeza

-Oye… estás bien?...

-No… y más me vale darme prisa recuperando esa cosa que no han sabido cuidar bien antes de que en verdad tengamos a todo Chrome encima de lo que hacemos… no quiero a Mark resonándome el claxon por alguna cosa de estas –se quejó ante la expresión comprensiva y algo tensa de la camioneta

Y es que muy pocos carros llamaban al líder general de toda la organización de forma tan personal.

El auto celeste comenzó a conducir hacia el interior e intercambió miradas con algunos de los miembros que estaban en el sitio y que parecieron curiosos ante el recién llegado; aquellos que lo conocían y que ya lo esperaban ahora parecían suspirar aliviados, como si ya hubieran sido previamente informados de que iba a ser enviado por parte de la Sede de Florida para hacerse cargo del "molesto" espía mientras que algunos otros parecían algo tensos e inquisitivos de verle.

Era natural, generalmente las diferentes divisiones en los países que formaban parte del grupo no tenían que conocer a todos los rangos fuera del jefe principal y aún así, no solían conocer sus rostros; Lucky no tenía un rango cualquiera pero de todas maneras el esperar que le conociesen todavía más que al dueño, era ridículo.

Por lo tanto tan solo movió la cabeza y se acercó al anfitrión de aquella reunión que se apartó del grupo en el que se encontraba para hablar con el Daytona.

Para el plan que el chico tenía en la cabeza, necesitaba que aquel auto les informase a todos de lo que sucedería. Ya tenía en mente una forma de sacar a salvo al británico por entre los demás al mismo tiempo que pretendía que hacía aquello por el interés del grupo pero para evitar problemas extras, requería de que todos estuviesen al corriente al menos, de una parte del plan; realmente no quería ni imaginarse lo que sucedería si algún coche de los presentes se descolocaba ante lo que haría y tratase de hacerle daño al McMissile.

Dejando de lado el hecho de que el propio espía intentaría acribillar a tanto presente que se acercase a agredirlo como si fuese una guerra al pleno, él iba a tener que verse en la decisión de tomar lados y apoyar a uno de los dos:

Y sabía que ese sería Finn.

Pero eso no significaba que su deseo ferviente fuera justamente el de morir en aquellos momentos en ese sitio, justo delante de todo el grupo y que luego Mark le hiciese un verdadero problema acerca de su relación con el espía dorado de Chrome cuando le había jurado que mantendría todo bajo control…

Porque sí, estaba seguro de que se aprovecharía para que Kadoa lo reviviese y entonces, nunca se terminaría el regaño que le clavarían justo en medio del parabrisas.

Qué emocionante.

-Entonces… seguro que podrás tú solo con Finn McMissile? –el auto en tono naranja fuego que se había detenido al lado del Ford y que auspiciaba aquella reunión le observó con seriedad –no es cualquier coche, Lucky… ya deberías de haber visto su historial y lo que sucedió durante el Prix…

-Sí, sí… todo el mundo sabe eso y sé bastante bien de qué se trata… puedo manejarlo –aseguró asintiendo una vez antes de observar al otro auto de lado, que seguía luciendo preocupado –si me apoyan con lo que te estoy pidiendo, todo esto pasará de largo y Chrome no tendrá porqué enterarse de nada ni obtendrá nada de más… incluso, nosotros saldremos ganando pero eso solo sucederá mientras que todo salga como debe de ser…

-No lo sé… es demasiado riesgo… -insistió el corredor naranja cerrando los ojos unos momentos para luego, asentir –pero el jefe nos ordenó que apoyáramos en lo posible así que… no puedo decirte que no –suspiró aquel sujeto y por dentro el Ford hizo lo mismo, con alivio –pero si veo o siento que algo se va a salir de control…

-Todos intervendrán y no le dejaremos salir, lo sé –aseguró el Ford volviendo a rogar por dentro el no tener que verse en semejante predicamento –entonces… Mariah se lo llevó a…?

-Habitación 512 en el tercer piso –gruñó el corredor de color naranja moviendo un par de veces la cabeza de forma negativa mientras que el auto celeste entornaba los ojos, mostrando un aura de verdadera irritación que el otro confundió con rabia por el entrometimiento del espía –si de verdad vas a usar ese plan… apégate a él, no te decidas a matarlo de repente porque no sé qué excusa podemos dar nosotros para un espía de Chrome muerto… -dijo y luego, se tensó –aún recordamos lo que le hiciste a León, de las Olas Azules…

-León se lo buscó –el Ford entornó los ojos y comenzó a conducir –y fueron situaciones diferentes. Chrome es mucho más grande que Olas Azules y no vamos a arriesgarnos a que envíen a ninguno de sus malditos cadillos de la Interpol hasta donde vivo… no quiero más irritación de la necesaria en mi parachoques, suficiente es con que Viento Desértico se haya colado tan cerca de la Sede…

Torció la punta de su capó y comenzó a dirigirse hacia el tercer piso con un millón de pensamientos en la cabeza

Le había prometido a Finn que se comportaría, que haría las cosas bien, que no daría problemas y que no se entrometería en su trabajo en lo absoluto y que no montaría escenas de celos de ninguna manera… pero es que con Colville! Justamente la peor auto que había para no sentirse de alguna manera tenso y fastidiado, especialmente sabiendo que más de la mitad de los miembros de la sede británica estaban corriendo por detrás de sus faros y Finn tenía un historial del tamaño del Everest en cuanto a las chicas… porqué justamente con Colville?

No era que no confiase en su pareja… era más bien, que era consciente de que en cuanto a competencia, él no le significaba ninguna al resto de coches.

Vamos, que incluso en el mundo fuera de los negocios underground y de toda esa locura, en el mundo del automovilismo de carrera más de la mitad de sus miembros decían lo muy lindo que era su hermano menor… SU HERMANO MENOR!

Rayo era del tipo que atraía a los demás autos fueran hombres o mujeres, un color llamativo, una personalidad que atraía como magneto para bien o para mal y una figura que podía ser la envidia de cualquiera con los ojos bien colocados en su sitio; y Finn no era diferente, toda su estructura clásica, las aletas en la parte posterior y a los lados del maletero, el suave capó con sus ondas y la parrilla como tal le daban un aire elegante, fino y al mismo tiempo de facciones muy cuidadas que se robaba las miradas de quienes estuvieran en la habitación.

El solo hecho de perderse en sus ojos era como hundirse en un océano de árboles que invitaban a buscar en lo profundo y era muy consciente de que podían hipnotizar hasta al sujeto más reacio.

Qué tenía él que pudiera mantenerlo a su lado?

Qué podía ofrecerle, aparte de ser un sujeto impulsivo, inseguro hasta la médula y que había cometido ya tantos errores en su vida que podían estamparle una enorme y gigantesca marca roja de fuera de servicio para evitarle a otros autos el peligro de estar a su lado?

Qué podía… ofrendarle a alguien como el McMissile que lo tenía todo, que pudiese siquiera valer un poco?

-Vaya! –se dijo de repente abriendo mucho los ojos en medio de uno de los pasillos que estaba recorriendo, con una expresión de desconcierto que habría hecho reír a quien lo viese –genial… ahora comienzo a sonar como él –suspiró alzando la mirada antes de estacionarse al lado de la habitación numerada que le habían indicado, mientras que volvía a bajar los párpados de forma pensativa

Era verdad

Finn también era un auto bastante inseguro. Inseguro y asustado, por debajo de toda esa carcasa que utilizaba para dar la apariencia de alguien a tono y que siempre era frío, elegante y con ese aire de superioridad que arrebataba el oxígeno; toda una pantalla bien cuidada y entrenada por muchos años al grado que podía cubrir los atisbos de temor y de titubeo que a veces conseguían que las pupilas del Aston martin se contrajesen a la velocidad de sus pensamientos, sobre todo si estos le herían en silencio.

Emitió un nuevo suspiro

Cómo era que podía exigirle nada, cuando ni él mismo era capaz de pelear de forma furiosa contra sus propios miedos?

Ya tendría que pensar en alguna solución a aquello y mientras lo hacía, lo mejor era avanzar con aquello y rogar por que el McMissile no quisiera asesinarlo cuando le viese apostado en el exterior de aquella habitación; y por ello, apretando con fuerza las llantas para no salir huyendo antes de tiempo, sacó su garra especial del pequeño compartimento al lado de su espejo lateral izquierdo y entonces, la contrajo para convertirla en una especie de llave de información electrónica que introdujo en un pequeño panel cercano, del cuál una de las luces comenzó a parpadear…

Aquella que encendía el rociador de agua de aquella habitación en específico.

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Finn McMissile nunca se había sentido tan frustrado como lo estaba en aquellos momentos en los que se estaba obligando a funcionar sin el más mínimo de ganas o inspiración para ello.

Había intentado de todo en la pantalla interna que los espías utilizaban en sus ojos y que no era visible para quienes tenían por delante, sonidos, imágenes, videos que habían comenzado a ser cada vez más explícitos hasta que tuvo que parar por lo horrorizado que se sentía de estarlos reproduciendo y de todas maneras, nada; no funcionaba, su sistema de electricidad parecía negado a sentir aquella necesidad de ir enviando corriente a quien en aquellos momentos era su compañera de cama y a la que tenía de una manera que al menos, la otra no podría decir que se trataba de un novato en aquello.

Y aunque al menos estaba consiguiendo que aquella auto se distrajese y pareciese satisfecha con lo que le hacía, él no podía menos que tragarse todos los gruñidos de rabia y de ansiedad que comenzaban a desbordarlo.

Estaba doliendo!

Nunca se habría imaginado, ni en un millón de años que sería posible que el forzar su computadora y su sistema eléctrico en el cuerpo de otro vehículo fuese a ser doloroso tan solo por el hecho de no estarse sintiendo inspirado para tener sexo

Pero es que se trataba de Finn McMissile, por todos los fabricantes!

En toda la historia de Chrome jamás se había dado ese punto en el que él no se sintiese preparado para una relación física sin importar si no había un sentimiento de por medio o una necesidad real, siempre había funcionado bien pero ahora que más lo necesitaba… no, cero, la energía era llevada a su punto porque estaba forzando a su computador a hacerlo pero ni siquiera su motor estaba poniendo de su parte; pero es que había estado manteniendo bien a raya cualquier memoria o imagen de lo que le habían hecho a él para que no interfiriesen y aún así no lo estaba consiguiendo!

No podía haberse descompuesto de aquella manera… o sí?

Se aguantó un quejido de frustración y consiguió convertirlo a tiempo en algo que la cabrio interpretó como verdadero gusto, aumentando las embestidas contra el otro sin notar que sus ojos no estaban atentos a lo que sucedía en la cama.

No

El Aston martin hacía lo posible para buscar el bolso personal de aquella auto, aquel aditamento con imán que algunas féminas llevaban pegado a su costado y donde guardaban sus cosas importantes, sabiendo que en esos momentos la USB que buscaba estaba en este porque había sentido la señal nuevamente; pequeña, tenue, como si se perdiese a momentos pero lo suficientemente presente como para que supiera que tenía que darse prisa si es que quería recuperarla para largarse pronto y volver a casa donde algo le decía que después de una buena ducha caliente se sentiría mejor.

Y entonces, abrió un poco más los ojos

Era eso

Se sentía culpable

De alguna manera, aquel maldito mocoso había conseguido que se estuviera sintiendo culpable llevando a cabo su trabajo solo porque requería de sostener ese tipo de relaciones con otros autos pero en cuanto comenzaba con aquello, le venía una imaginaria expresión decepcionada en el otro y eso bastaba para tenerlo tan frío como si estuviera recostado en el cubo de hielo más grande del mundo; si no hubiera sido porque en esos momentos se encontraba intentando fingir un escalofrío de gusto se hubiese palmeado el rostro con una llanta, dejando escapar un gemido de frustración.

En verdad que aquello estaba sacándolo de sus cabales…

Cómo iba a poder seguir trabajando en ello si la imagen de ese chiquillo impertinente lo iba a estar frenando una y otra vez incluso y aunque no se encontrase delante suyo!?

Realmente tenía que trabajar en ello y encontrar una manera de poder conseguir lo que necesitaba para sus misiones o verdaderamente no iba a poder seguir adelante con estas y entonces, toda su relación y su intento de mantener un equilibrio entre esta y su empleo se iba a ir por el desagüe; y en verdad que a pesar de que adoraba su trabajo no quería ni perder este ni alejarse del chico especialmente después de darse cuenta de que no quería alejarlo de sí, ni que soportaría el saber que lo había perdido por algo tan estúpido como aquello.

Estaba seguro de que podía hacer algo pero… primero, terminar con lo que tenía delante y tratar de olvidarlo.

Cansarla hasta dejarla dormida, colocar el suficiente alcohol a su alrededor para que esta creyese que se había emborrachado demasiado y que lo había alucinado de alguna manera, sin que notase el que hubiese revuelto todas sus cosas para sacar el pequeño dispositivo de estas; y que para cuando lo notase ya fuese demasiado tarde y no fuese capaz de recordar su rostro, en parte ayudado por la droga especial que introduciría en el tanque de la cabrio y que borraría su memoria de corto plazo.

Solamente sería un rostro borroso en medio de tantos otros.

Pero de todas maneras…

Sus ojos se entornaron suavemente, virándolos hacia un lado mientras que la otra coche parecía detectar un ligero cambio en quien estaba conectado a esta, terminando por verle de reojo dentro de lo que podía

-Reinhard?

Muy discretamente, el McMissile preparó una de sus armas sin que la fémina lo notase mientras que le parecía que algo extraño comenzaba a cubrir el ambiente, cambiándolo todo y haciéndole sentir que sus alarmas rojas se disparaban justo como cuando estaba a punto de ser agredido por sorpresa; bueno, al menos estaba seguro de que no iban a poder tomarlo de aquella manera y para su alivio pudo saber que al menos su sexto sentido seguía lo suficientemente activo como para advertirle de que algo iba a ocurrir y que lo mejor para él era estar preparado al respecto.

Ya debía de habérselo imaginado, no había cámaras, no había visto controles, su computadora no había detectado activos de vigilancia en la habitación o los cuartos aledaños a aquel…

Por qué no había sospechado de inicio?

Esas cosas nunca eran tan sencillas como lo aparentaban y realmente dudaba de que fuese por obra del espía que ahora sabía que estaba infiltrado, no se sentía como si aquello fuese algo acomodado para ayudarle en su misión y por el contrario, solo le parecía sentir que todo formaba parte de una trampa muy elaborada y peligrosa; intentó ahogar el sonido del gatillo de su arma favorita mientras que le hacía una seña a la mujer para que hiciese silencio, esta con los ojos muy abiertos mientras que el Aston martin se preparaba para lo que fuese a suceder…

Si acaso intentaban asesinarlo… o ya le habían descubierto…

-AHHHHHHHHHHHHHH!

El grito de la cabrio junto con un fuerte pitido que venía del techo y de repente, una lluvia de agua helada que lo caló hasta los huesos sucedieron tan de golpe que ni siquiera había podido reaccionar a tiempo.

Sus ojos se volvieron un par de puntitos conforme la fémina se desconectaba entre gritos y lloriqueaba que aquella era una noche terrible, saliendo disparada de la habitación y dejándolo a solas sobre ahora una muy empapada cama y con el agua fría goteando de su techo y sus costados como si en verdad estuviese dándose una ducha; sencillamente, no entendía qué era lo que acababa de suceder, aquello no era el tipo de agresión que estaba esperando y jamás en toda su historia con Chrome una mujer le había dejado de aquella manera tan abrupta y con unos gritos que no eran precisamente positivos para su reputación.

Abrió y cerró la boca un par de veces mientras hacía un esfuerzo por comprender lo que pasaba y con los aspersores aún soltando litros de agua fría encima suyo y de forma automática, se dirigió al pequeño tocador donde estaba olvidado el bolso de aquella mujer

Aún estaba demasiado aturdido y avanzó casi por inercia hacia el exterior con aquello sostenido por sus propios brazos imantados, abriendo el bolso para observar su interior cuando una voz cerca suyo le hizo saltar treinta centímetros en el aire antes de girarse con su metralleta favorita apuntando con firmeza, el gatillo listo para comenzar a ser presionado en cualquier segundo y un gesto que se dividía entre el espanto y la tensión del momento

Aunque un segundo después, se lamentó de no haber disparado al menos una sola vez

-Sabes que es de mala educación el ver en el interior del bolso de una mujer?

En menos de un segundo la gasolina del Aston martin ya estaba hirviendo de pura furia y su cabeza comenzaba a latir, con su arma temblando en los segundos en los que todavía podía decidirse a meterle aunque fuese un solo disparo para ver si con eso aprendía aunque fuese solo un poco.

Realmente iba a matarlo!

-MALDITO CHIQUILLO ENDEMONIADO! –chilló sin apenas meditarlo ante la expresión de evidente resignación del corredor celeste, recargado en el muro al lado de la salida de la habitación y que le observaba con los párpados caídos hasta la mitad de sus ojos –CÓMO TE ATREVES!?

Realmente estaba a punto de llorar de la frustración

Comenzó a tallarse los párpados con los limpiaparabrisas… con cada segundo que pasaba, su cabeza latía y le gritaba que le cortara de una buena vez por todas y ya se resignara a que nunca iba a tener una maldita relación madura en su vida, que no estaba listo para eso y que ya se olvidara de cualquier asunto del corazón, de ahí en delante, completa y total soledad que al menos era más amable con él; y por otra parte, su cerebro le decía que tenía todo el derecho a liársela a golpes con su "novio" y a castigarle de forma dura, al menos era su derecho de novia de turno a dejarle bastante en claro que no iba a tolerar aquellas cosas y que aunque no le dejaría, tendría que lidiar con el hecho de que había consecuencias para sus estúpidos celos

Si… eso de castigarlo ya no sonaba a tan mala idea

-Luck McQueen… -comenzó a gruñir por lo bajo el Aston martin, los ojos verdes destellando en ira completa cuando el Ford celeste saltó ofendido con una expresión de disgusto

-Wowowo… empiezas a sonar como mi madre… tampoco es necesario emplear ese lenguaje conmigo…

-NO ME IMPORTA SI SUENO COMO TU MALDITO ABUELO, PORQUÉ TIENES QUE SER TAN…!? –había comenzado a soltar con las llantas delanteras temblando en rabia contenida –ESTO ES INVEROSÍMIL, INACEPTABLE, INCALIFICABLE, INEXCUSABLE, TÚ…!

-Antes de que sigas utilizando tu diccionario de sinónimos conmigo… -interrumpió el Ford cerrando los ojos un segundo mientras que alzaba una llanta para cortar las palabras del otro –te importaría decirme cómo demonios es que terminaste aquí, enredado con Letizia Colville?

-La conoces? –cortó ofendido el espía observando con gesto incrédulo y repentinamente tenso a su pareja que alzó una ceja

-Todo el mundo conoce a Letizia, incluso si no has ido a la cama con ella, no es como que sea la gran desconocida en un sitio como este… -soltó el Daytona resoplando un poco a lo que el Aston martin volvió a verle bastante descolocado

-Un sitio…

-Supondré que no hiciste toda tu tarea por las prisas en demostrar que podías cumplir con tu trabajo y que solo te concentraste en los autos que están aquí y que podrían ser peligrosos… -suspiró el Ford celeste mientras que su pareja le veía con mayor frialdad y desconfianza –nunca me imaginé que te encontraría justamente metido aquí, aunque después de lo del Prix tampoco debería de extrañarme… -empezó a decir el más joven a lo que el otro dejó escapar un fuerte sonido con su motor

-Explícate –ordenó Finn con dureza mientras que el otro seguía viéndole con gesto serio pero sin alterarse –en estos momentos, te estás viendo cada vez más sospechoso y no me está gustando nada de esto, niño…

-A mí menos –soltó con un tono levemente ofendido y agudo el Ford, como si aquello también le tuviese tenso –cuando te fuiste para decirme que ibas a hacer un trabajo en Londres, realmente pensé que sería una de esas cosas de espías, en un restaurante super lujoso, en una cena de diplomáticos… qué se yo! –exclamó el más chico mientras que su pareja le mostraba levemente los dientes

-Te estás burlando de mí? –le replicó el McMissile y quien tenía delante le gruñó de regreso

-Tú lo haces conmigo?

-Esto no es un juego, maldición! –espetó Finn haciendo sonar su motor a lo que el otro auto le imitó, mostrando casi tanta rabia como él mismo –te dije muy claramente las reglas del trabajo y lo que no iba a…! CRÍO! –soltó con mayor fuerza el espía al verse arrastrado de repente hacia el mirador de aquel corredor y que daba hacia la planta baja donde estaban reunidos los demás autos

-Por una bendita vez, has uso de esa estúpida base de datos que tienes en tu computador y revisa el trabajo de los presentes de manera más atenta! –exclamó el Daytona cuyos ojos celestes parecían relampaguear con la misma fuerza eléctrica que el espía hubiese visto alguna vez en los de su hermano menor al enfrentarse a sus rivales de carreras –sé que dijiste que las competencias no eran lo tuyo, pero si te hubieras saltado por unos segundos lo que sea que algunos hagan con su tiempo libre y a espaldas de la Federación de Automovilismo, hubieras notado que casi todos los presentes aquí SON CORREDORES O REPRESENTANTES!

Los ojos verdes del Aston martin se abrieron de golpe mientras que apenas meditándolo, abría su base de datos en la pantalla de sus ojos para revisar más de cerca la información que tenía de cada auto registrado.

Lucky seguía viéndole con los ojos entornados y entonces…

-Corredores…

-Cuando te fuiste a tu supuesta misión, yo recibí una llamada de uno de los representantes que contratan mis padres para informarme de que había una reunión de convivencia entre corredores de Le Mans y que sería bueno para mí el aparecerme, ya que con las competencias tan cercanas necesitaba empezar a dejarme ver sobre todo después de haber dejado pasar la temporada pasada –el Ford celeste resopló mientras que el mayor cerraba los ojos con un gesto casi dolido, como si se hubiese frustrado consigo mismo –de hecho si revisas tu teléfono, verás que tienes al menos cinco llamadas perdidas mías porque quería ver si podía averiguar dónde quedaba tu hotel para darte una sorpresa sin meterme en tu trabajo… no soy tan imbécil como para querer arriesgar nuestra relación con algo así…

Pareció resentirse el más joven y el espía negó con la cabeza

-No sé qué decir…

-Qué tal si comienzas por explicarme exactamente cuál es tu trabajo en este sitio? –inquirió el Daytona resoplando con un gesto parecido al de la frustración –porque cuando me dijeron que se había aparecido un "pingüinito" de Chrome y que se estaba enredando con la novia de Rosier Deltrán…

-Pingüinito? –replicó con gesto resentido el espía a lo que el más joven alzó la mirada –espera un momento… -Finn volvió a verle con gesto sospechoso –cómo es que tú…?

-Después de que Ferret capturara a mis padres en una de sus bodegas y todavía no asimilas cómo funciona a veces el mundo de las carreras? –suspiró el Daytona y el cuerpo del espía se tensó por unos segundos pero entonces, el recuerdo de aquella conversación que había tenido con William Daytona los primeros días de su recuperación le vino a la cabeza y nuevamente, cerró los ojos emitiendo un quejido cansino –el mundo de las carreras tiene sus cosas retorcidas. El que mi familia no las haga no significa que no sepamos que hay algunos compañeros que si se meten en cosas medio raras pero al menos nosotros estamos aparte de eso y sinceramente nunca me ha llamado la atención tener a tus compañeros encima de mí…

-Pero como para saber cómo nos llaman? –preguntó levemente menos agresivo el auto gris plata observándole de reojo y aún un poco receloso

-Nunca sabes quién pueda estar escuchándote y en este mundo donde todo se define por poderes y por dinero, a veces un intento de compañerismo los lleva a tratar de advertirte para que tengas cuidado –suspiró el Daytona mirando hacia el piso de abajo antes de comenzar a conducir con el otro a su costado –como te dije, no es algo que me incumba… pero cuando me advirtieron de que había uno de los tuyos por aquí me preocupé por unos segundos especialmente porque el novio de Letizia no es precisamente… conocido por ser amable –dijo y el espía se rió falsamente

-Y pensaste que se trataba de mí al siguiente segundo?

-Creí que era un compañero tuyo y que no me agradecerías demasiado si te enterabas de que le habían golpeado de forma brutal y que yo había tenido la posibilidad de ayudarlo a huir pero que no había hecho nada –se explicó encogiéndose de hombros a lo que el Aston martin finalmente suavizó la mirada para dirigirle un gesto casi enternecido

-Lucky… estamos entrenados para librarnos de situaciones como esta –dijo el espía con suavidad mientras que ahora el Ford lucía abochornado –no te hubiera culpado de algo como esto, como ya te he dicho mil veces, todos sabemos a lo que nos arriesgamos en nuestro trabajo y siendo honesto, lo último que hubiera querido era que te metieras en problemas por algo así…

Se rió con suavidad y finamente el más joven se detuvo ruborizado y mostrando un gesto de completa vergüenza

-En resumen… que acabo de hacer el tonto otra vez…

Finn cerró los ojos por unos momentos negando un par de veces con la cabeza antes de girarse un poco después de asegurarse de que nadie les veía para empujar un poco el cuerpo del otro hasta una pared y entonces, besarle de forma muy suave mientras que sorprendía a su pareja que parpadeó varias veces con estupor hasta que finalmente el auto gris plata se alejó para verle a los ojos de manera amable

-En resumen… te lo agradezco de todas maneras –dijo el McMissile consiguiendo que el más joven se ruborizara –porque estabas dispuesto a ayudar a uno de los míos aunque no tenías porqué. Fue un riesgo tonto, sí… pero eso no significa que no te lo agradezca…

Muy bien, si había un momento para sentirse terriblemente culpable, aquel lo era. Lucky jamás se había sentido tan terrible como en aquellos momentos en los que parecía que toda la confianza del otro se había abierto para él y se dio cuenta de que aquellos momentos se iban a convertir en algo muy oscuro en cuanto supiera la verdad; cerró los ojos y se tensó. Demonios. Si no hablaba en aquellos momentos… si no le decía la verdad de una buena vez, entonces, lo que tuvieran por delante solo sería cortado de manera cruel. No podía permitirlo. No cuando había jurado que protegería al otro de cualquier dolor…

Tomó aire profundo y separó los labios por unos segundos

-Finn…

-Si quieres ayudarme… quizá haya una manera en que podrías –interrumpió el espía británico haciendo que el más joven parpadease levemente confundido

-Ah sí?

-Sí… y me parece que de hecho, justamente por tratarse de ti no correrías ningún riesgo o al menos, nada como el que estaba tomando yo… eso te haría sentir más tranquilo, cierto? –sonrió de forma amable el espía mientras que su pareja asentía lentamente, con un pequeño brillo discreto de gusto en los ojos –dices que conoces bien a los autos en este sitio? –inquirió mientras volvía a sonreír de lado –tanto como para que ellos confíen plenamente en ti y te den información importante?... al menos, de la que yo podría necesitar?

-Podría intentarlo… -dijo despacio el Daytona observando con interés al McMissile que volvió a vigilar por unos momentos los alrededores –exactamente… qué información es la que buscas, ramé?

-Qué significa eso?

-Qué significa qué?

-Ramé –dijo el McMissile provocando unas pequeñas risas en el Daytona –cuando decidiste que querías comenzar a… nombrarme… -murmuró por lo bajo el inglés esquivando la mirada cariñosa del otro –no has dejado de llamarme así y no encuentro la palabra en mi base de datos…

-Qué tal si buscas en "coreano"? –sugirió divertido el corredor ante la mirada confundida del otro auto; Lucky finalmente sonrió un poco más –es la palabra que utilizan para describir algo que les parece caótico pero hermoso al mismo tiempo…

-Me has estado llamando caótico pero hermoso? –el espía alzó una ceja muy alto y el otro volvió a reír –mira nada más las cosas que me dices a mis espaldas…

-Vamos… es algo lindo –dijo el Ford celeste sin dejar de sonreír para luego, frotar suavemente la mejilla del otro que terminó sonriendo muy apenas –tienes que admitirlo, usted es todo un lío señor espía pero al mismo tiempo… es la belleza definida en un solo cuerpo y mente… -suspiró aquel joven auto mientras que su pareja hacía un sobre-esfuerzo para no ruborizarse a pesar de que estaba fallando –y esos ojos que te pierden por horas…

-Bien, bien!... me siento halagado de saber que te gusto tanto, pero no tienes que ponerlo de esa manera –cortó el inglés bastante contrariado sin que el otro se viese molesto por ello –solo… no me acostumbro –Finn negó un par de veces con la cabeza –nunca en mi trabajo…

-Nunca te lo habían dicho seriamente, cierto? –Lucky suavizó la mirada –es muy diferente que te digan lo maravilloso que eres cuando estás trabajando y pretendiendo ser alguien más a cuando te conocen de frente y te dicen lo que ven…

El más joven se detuvo frente al otro y le miró fijamente a lo que el espía desvió la mirada, como si algo le incomodase

-Aún no me conoces del todo, niño…

-Lo sé –admitió el corredor para luego, frotarle el frente con suavidad mientras que el que tenía delante daba un respingo –pero lo que conozco ya lo amo profundamente. Y quiero conocer el resto cuando te sientas preparado para eso –aseguró con un tono bajo mientras el Aston martin negaba con la cabeza

-Me temo que voy a decepcionarte

-No podemos decepcionarnos al otro más de lo que ya lo hemos hecho con nosotros mismos, no te parece? –se rió entre dientes el Ford recibiendo una mirada animada y al mismo tiempo, exasperada por parte del espía que finalmente, asintió bajando los párpados

-Eres muy ingenuo niño… -musitó el McMissile antes de acercarse a una columna para ver discretamente al resto de autos alrededor, ahora que finalmente habían llegado de vuelta al salón de la reunión en el primer piso –pero… supongo que no puedo negarte eso… -dijo por lo bajo para luego, verle de reojo al sentirle estacionado a su lado –gracias

A decir verdad… su vida ahora era una montaña rusa a su lado.

Y nunca dejaba de sorprenderle con las respuestas que le daba, sinceras y directas acerca de la relación de ambos. Con sus subidas y bajadas, con gritos de por medio a veces pero se daba cuenta de que de alguna manera desde que estuviesen juntos cuidaba un poco más sus maneras para con él; se había vuelto extrañamente más paciente pero también lo relacionaba a que en los meses anteriores todo se resumía a que el menor se había sentido muy desesperado. Terriblemente desesperado principalmente porque él no había presentado muchas esperanzas de seguir viviendo ni tenía muchas ganas de luchar por ello.

Y hasta ese momento, el Ford no dejaba de hacerle ver que este lucharía con cuerpo y alma solo por evitarle ese destino.

Aún les faltaba mucho por crecer a ambos… mucho por madurar como pareja… pareja… qué raro se sentía pensar en aquella palabra como un asunto formal, uno donde él finalmente se había abierto ante el hecho de tener ese auto especial en su vida que le significaba todo y por el que lo entregaría todo, después de lo sucedido con Leland!... en aquellos momentos en la plataforma petrolera mientras huía y se sentía caer en pedazos en su interior nunca hubiera siquiera considerado el que tan solo un año más tarde sería nuevamente plenamente feliz y se aferraría al corazón de otro auto que había saltado hasta la completa oscuridad de su alma tan solo, para hacerle revivir una vez más.

Las risas en el salón en aquel momento le hicieron despertar de sus pensamientos y volvió a fijar la mirada en los presentes que continuaban a lo suyo y compartían charlas y chistes sin apenas poner atención a los dos autos que observaban todo apartados en las sombras.

-Bien… entonces… dado que aceptaste ayudarme en esta ocasión… no te emociones, no vas a poder hacerlo siempre! –advirtió el espía sin poder evitar sonreír al notar la satisfacción del otro auto que parecía bastante orgulloso de sí mismo –es solo por una ocasión excepcional, crío del demonio… y porque en estos instantes estás mejor ubicado que yo y porque me dejaste saber que ya me descubrieron… ya… -se frenó de lo que decía y entonces, pareció repentinamente tenso

-Finn?

-Como me descubrieron? –musitó por lo bajo el auto, bastante contrariado. No lo había pensado en su momento pero ahora que lo decía en voz alta… Mills!... si ya lo habían descubierto, por qué no lo habían atacado ya?

Lucky se quedó viendo aquellos gestos en el otro auto y dejó escapar un suspiro pesado

-No tengo ni idea, no es como que muchos de estos corredores hayan ido a ver el Prix… o te hayan visto en los diarios, digo yo…

La realidad de aquello golpeó el rostro del espía que ahora estaba con toda la disposición de dar un salto hasta el río Támesis de poder hacerlo. Por supuesto. TODO el mundo ya lo había visto, su fachada de espía solo serviría si no había corredores involucrados pero como bien le había hecho ver el otro, la mayoría de los que estaban ahí provenían de ese mundo; porqué se seguía saltando cosas como aquellas? Ese había sido su problema durante el asunto de Axelrod y parecía que seguía sin aprender de sus errores, pero…

Volvió a ver a los presentes

Por supuesto

Ahora entendía por qué Chrome lo había enviado a él y no a quien tenían ya infiltrado en aquel grupo.

Era una prueba. Su prueba máxima como espía para poder cumplir con su trabajo incluso con el enemigo sabiendo de antemano quién se trataba, estaban midiendo el cómo se desenvolvía en un ambiente de completo peligro y donde no estaba seguro en lo absoluto; y por casualidades del destino y con toda la lógica por delante se había topado con el Daytona que no tenía ni la más remota idea de cuál era su misión en realidad pero que accidentalmente, le había ayudado al querer hacer una buena acción por uno de los compañeros de trabajo de su pareja.

Pero entonces, aquello solo aumentaba su dificultad

-Demonios –masculló por lo bajo el británico comenzando a rechistar mientras calculaba un plan y el más joven a su lado, dejaba escapar un pequeño gemido mirando hacia otro lado

-Te lo dije antes y creo recordar que un compañero mío te lo dijo también, no es como que todos los días puedas esconder un Aston martin clásico en gris plata de los ojos del mundo y pretender que no le has visto antes –comentó el Ford bajando las párpados con gesto de circunstancias mientras recibía un ceño fruncido por parte de su pareja –que no les dan disfraces para cambiar de modelo?

-Si… pero se supone que un buen espía no los necesita para salir adelante en su trabajo –dijo para luego, resoplar en resignación –pero tienes razón: el Prix me ha dejado descubierto ante todo el mundo… es hora de que comience a pensar seriamente en utilizar otros métodos para esconderme durante las misiones –suspiró para luego, volver a ver con seriedad al más joven –pero volviendo al asunto y aprovechando que comentaste que podrías conseguirme algo de información entre tus conocidos aquí… -dijo y la expresión del Ford se volvió más atenta –hay un dispositivo que estoy buscando… -pareció pensativo y entonces, ocultándose un poco más en las sombras mostró una pequeña imagen holográfica enfrente del corredor celeste que se acercó a ver: era un pequeño objeto rectangular y que iba girando muy despacio –una usb que contiene información importante para Chrome… se suponía que esa mujer lo tenía en su bolso…

-Así que por eso estabas con ella –pareció razonar el más joven a lo que el espía le dirigió una mirada casi acusadora –entiendo…

-Pero dado que la has hecho correr y si esa cosa estaba en su bolso, ya debe de haber terminado empapada… -comenzó a decir el auto frunciendo el ceño para luego, abrir grandemente los ojos mientras que el más joven le observaba con los párpados a mitad de sus ojos al tiempo que alzaba con su pequeña garra especial… la USB

-Supondré que esta cosa es la que estás buscando…

-Pero… pero qué…!? –comenzó a farfullar el McMissile completamente desorientado e impactado para luego en un movimiento impulsivo tomar aquello con su propio brazo mecánico y esconderlo rápidamente, volteando en todas direcciones como si repentinamente les hubiesen colocado una luz blanca encima –Lucky Daytona, cómo demonios…!? Tú…!?

-Farrell me pidió que cuidara de esta cosa –dijo con calma el Ford sin verse alterado por lo que había hecho el británico que ahora parecía vigilar los alrededores como si todo aquello lo estuviesen diciendo en voz alta –como te dije, aquí somos conocidos pero no me dijo por qué quería que guardara eso, solo me pidió que lo tuviera conmigo por un tiempo…

-No puede haber sido tan fácil… -el espía frunció el ceño –podría ser una trampa… y ahora que me lo has entregado, te van a involucrar a ti de por medio –susurró de forma apremiante el Aston martin mientras que el otro tan solo ladeaba levemente la cabeza

-No si haces una copia de esa cosa y luego, me la devuelves con tiempo para que yo pueda regresársela a Farrell –sugirió con calma el Ford ante la mirada incrédula del espía –ganas tú y gano yo, nadie pierde. Tú haces tu trabajo y yo no me meto en problemas…

El espía movió la cabeza y comenzó a conducir en silencio por el borde de aquel salón siendo seguido de cerca por el menor que le observaba un poco curioso ante los gestos que hacía el otro; era evidente que se sentía perturbado e inquieto por todo aquello y que seguramente estaba dándole demasiadas vueltas en un intento de comprender todo lo que ocurría. Lucky sabía que se acercaba el momento de decirle algunas verdades que realmente los iban a poner en un serio predicamento, pero…

No sería esa noche

-Ven conmigo –le pidió el corredor al más grande que se había detenido observando el vacío, como si todavía no supiera qué hacer a continuación –creo que quieres salir de aquí, cierto?

-Y me dejarán hacerlo? –replicó finalmente el espía con sorna para luego, sentirse empujado suavemente por su pareja que le llevó a dónde estaban los demás; de inmediato el cuerpo del Aston martin se tensó y discretamente volvió a preparar una de sus armas a sabiendas de que todo el mundo ya estaba enterado de quién era y lo que buscaba pero el otro coche pareció no pensar en ello. Así tal cuál le había llevado a donde estaban los demás se había girado para pegar su rostro con el suyo y moverlo despacio consigo

De todas las cosas que podrían haber ocurrido… aquella era la que más lo descolocaba

Bailar

No porque no supiera sino porque en aquella situación, el que el otro auto hiciera aquello con él sin apenas inmutarse se llevaba el premio a todas las acciones sin sentido que le había visto realizar hasta aquellos momentos.

Y justo en medio de todos sus enemigos

-Lucky… qué haces? –susurró con algo de alarma el británico pero el otro auto seguía luciendo bastante tranquilo, tan solo meciéndolo consigo

-Según este planeta, se llama "bailar"…

-No juegues conmigo –cortó en un tono bajo el McMissile dejando de ver a los demás autos para no ser más indiscreto –esto es peligroso! –apremió en un tono muy bajo a lo que el otro negó con la cabeza

-Solo si armas un revuelo –respondió con calma el más joven mientras que su pareja hacía una mueca –en estos momentos tu mejor probabilidad de salir de este lugar sin problemas es conmigo. Pero tenemos que actuar como si no estuvieras siendo una amenaza para mí, si nos ven salir muy rápido creerán que estoy en problemas…

-Y entonces me atacaran –suspiró el británico asintiendo un poco mientras un poco más tranquilo, comenzaba a moverse a su lado, suavemente, hacia delante y hacia atrás –jamás creí que mi vida se convertiría en algo tan impredecible… -musitó por lo bajo mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer por el otro, decidiéndose a no ver a los alrededores para no dar pie a los demás autos a actuar –o que me iba a sentir tan patético…

-No lo eres –dijo el Daytona en un tono bajo –este año… ha sido diferente para ti –el Aston martin apretó levemente los párpados –hubo cosas que se salieron de tu control. Caíste, te levantaste… el mundo cambió y ahora tienes que volver a aprender todo desde un inicio porque sabes que ya nada será igual a lo que tenías antes –los ojos azules del Ford se volvieron pensativos para luego, frotar suavemente de lado el capó del otro que le devolvió aquello sin pensar –todavía estás herido, aún estás sanando… pero sigues de pie… sigues con vida…

Dijo el corredor mientras que el espía británico finalmente abría sus ojos un poco

-Sigo vivo

Susurró Finn y por unos instantes, sonrió para sí mismo

Era verdad

Desde el Prix todo su mundo se había estremecido y derrumbado a tal grado que él mismo se había perdido y entonces, se había enfrentado a un enemigo sin precedentes que le había arrebatado todo aquello que le era una columna de sostén para sus creencias y para aquello que lo había mantenido flotando hasta esos momentos; se había visto arrojado a la nada, a lo más bajo y oscuro de su propio ser, traicionado por aquellos a quienes les había entregado todo ciegamente y sin pedirles nada a cambio… tan solo para ser alzado de vuelta a la luz por una familia que le había abrazado y que no le había soltado incluso cuando en su desesperación había hecho todo lo posible para desaparecer.

Se había sentido amado en todas las formas posibles, como un individuo, como un hijo, como parte de algo más grande que el mismo Chrome… y a pesar de que no había sabido cómo valorarlo o agradecerlo, no se habían dado por vencidos con él

Aún tenía tropiezos, como en aquellos momentos donde le estaba costando el retomar el ritmo pero…

No estaba solo

Ya no estaba por su cuenta en mitad de la nada

Ahora podía realmente darlo todo porque siempre tendría un lugar al cuál regresar… o con quién hacerlo…

-Cásate conmigo –susurró el corredor en su oído y sin advertencia, haciendo que los ojos verdes del espía se abriesen por la sorpresa mientras que un leve tono rojizo aparecía sobre su capó

Ahí fue donde lo supo

Ese era el final del libro de lo que había sido su vida… y era donde iniciaba uno completamente nuevo.

Y también sabía… que nada volvería a ser igual. Jamás.

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::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::FIN::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

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