Akari estaba algo inquieta. Cada vez tenía ganas de masturbarse más frecuentemente, y cada vez estas eran más fuertes. Aunque ya no quedaban ni siquiera 48 horas para finalizar el reto, a Akari le parecían 48 días. Aquello se le estaba haciendo eterno. Solo desde que se despertó hasta la hora de comer le entraron ganas de masturbarse 5 veces. 6 si contamos que hasta se despertó con ganas de hacerlo. Akari había oído que los chicos de su edad se despertaban con erecciones, pero nunca había oído que a las chicas les pudiera pasar lo mismo. Aunque obviamente no tenía pene, su clítoris sí que estaba erecto, y sus pezones duros, notando la presión que estos hacían con el pijama. Akari se descordó los tres botones de arriba de su camisa, para poder ver sus pezones. Estaban realmente duros, y de hecho, a Akari hasta le parecía que eran más grandes de lo normal, y de hecho era así, pero eso era porque Akari estaba en fase de crecimiento. Eso había hecho que sus pechos crecieran, pero también lo había hecho el resto de su cuerpo.

Me pregunto si les pasará lo mismo a las demás… – Pensó la chica, algo preocupada por si ella era la única que se excitaba tanto.

Akari tocó suavemente con la punta de su dedo índice uno de sus pezones. Aunque lo tocó suavemente, notó como si lo hubiera apretado o lo hubiera pellizcado. Akari lo tocó suavemente ya imaginándose eso, por lo que pudo evitar soltar ningún gemido ni sonido que la delatara, pero sí que soltó un suspiro. Akari quería sentir más aquella sensación. Quería seguir, quería continuar y experimentar, por fin, después de tanto tiempo, un orgasmo. Solo quedaban 2 días. Debía tener paciencia.

Por la tarde jugó a algunos videojuegos con su hermana y sus padres, lo cual la distrajo la mayoría del tiempo, sin embargo, incluso en esa situación, le volvieron a entrar ganas de masturbarse 2 veces. Por suerte, como estaba concentrada jugando, esta vez duraron solo unos pocos segundos cada vez, y no fueron con la misma intensidad de antes.


Yui se entretenía de la misma forma, solo que al estar ella sola no se divertía tanto como Akari, por lo que su mente no se distraía tanto como la de su amiga, lo que hizo que cuando ella se excitó tardara mucho más en pasársele las ganas que a Akari, aparte de que las ganas que sentía Yui de hacerlo eran superiores a las de Akari.

Yui ya no sabía qué hacer. Había empezado a jugar precisamente para olvidarse del reto y que no le vinieran ganas de masturbarse, pero no estaba funcionando demasiado bien. Su cuerpo le pedía placer tras 29 días sin sentir ningún orgasmo, y que Kyouko la empezara a tocar el viernes pasado no ayudaba. Había empezado a sentir esa sensación, y quería seguir y llegar hasta el final.

¿Por qué tengo que aguantar? – Pensó la chica. – Espera, no tengo por qué hacerlo. Puedo tocarme y después decir que aguanté… – Pensó Yui llevándose la mano a su entrepierna. Pero se detuvo justo antes de llegar. – No… No me parece bien… Además, no quedan ni 40 horas. Ya he aguantado 29 días. No voy a rendirme ahora que no quedan ni 2 días.

Yui pensaba eso, pero en realidad tenía muchas ganas de masturbarse. Yui, que no se masturbaba mucho, pensó que no le sería tan difícil superar el reto. Nunca hubiera pensado que aguantar 30 días sin tocarse fuera tan difícil. Realmente quería hacerlo, pero no podía. Ya no era cosa de un reto de Kyouko, ya era cosa de orgullo. No podía permitirse ceder estando tan cerca de la victoria. Una victoria que, por otro lado, no tenía ningún premio… Eso hizo que pensara que tampoco pasaba nada si "perdía", pues, aunque ganara, tampoco recibiría nada, pensó, llevándose nuevamente una mano a su entrepierna. Pero de nuevo, cuando estaba a punto de llegar, la volvió a retirar, y negó rápidamente con la cabeza.

Ya se había decidido. Yui aguantaría hasta el día 30 a las 24:00, o lo que es lo mismo, hasta el 1 de diciembre a las 00:00. No se esperaría hasta llegar a su apartamento la tarde del día 1. En el mismo minuto en que empezara oficialmente el día 1 empezaría a masturbarse, aunque eso supusiera irse a dormir más tarde de lo habitual y dormir menos. Y el día 30 evitaría a toda cosa a Kyouko. No solo no la iría a recoger a casa, sino que no le dirigiría la palabra en clase, en el descanso se iría del aula a un lugar donde no pudiera encontrarla, y por la tarde no iría al Club del Entretenimiento, sino que se iría directamente a casa. Ya lo tenía decidido, eso es lo que haría.


Gracias a jugar con su familia, Akari pudo aguantar bien la tarde hasta casi la hora de cenar. Después la cosa volvió a complicarse un poco. Hasta que se fue a la cama volvió a tener ganas de masturbarse 2 veces más, y una vez en la cama volvió a tener ganas de hacerlo. Por suerte pudo llevarlo bastante bien, aunque seguía siendo duro tener que aguantar…


Quién no tenía que aguantar era Chinatsu, pues como había perdido el reto ya daba igual si se masturbaba, así que en la cama se tumbó de lado y con su mano derecha empezó a frotarse la vagina, mientras que metió la izquierda por debajo de su camisa para masajearse los pechos.

–Ah… Yui-senpai… Yui-senpai…

Chinatsu se imaginaba que era Yui quien la tocaba. Se imaginaba que la penetraba con sus dedos, que le chupaba los pechos, que le lamía sus pezones, que bajaba lamiendo y besando su vientre hasta llegar a su vagina, donde introducía su lengua y bebía los fluidos vaginales de Chinatsu…

La chica sabía que no se sentiría de la misma forma tocarse con los dedos que ser lamida con la lengua, pero dado que Yui no le haría algo así (aunque Chinatsu no se rendía de que algún día pasara) solo podía hacerlo con sus dedos.

–Hah, hah… Yui-senpai, me corro… ¡Me corro!

Chinatsu soltó algunos gemidos ahogados mientras se corría y su cuerpo se sacudía debido a los espasmos producidos por el orgasmo, expulsando un poco de flujo, mojando su mano. Esta vez la chica expulsó mucho menos fluidos que el 20 de noviembre, después de 20 días de abstinencia. De la misma forma, el día 25, Chinatsu tampoco expulsó mucho flujo al correrse. Lo del día 20 realmente fue una excepción por llevar 20 días sin masturbarse.

Una vez terminado el orgasmo, la chica cogió un trozo de papel y se secó la mano y la vagina. Una vez tirado el papel mojado a la papelera, la chica se estiró en su cama y se quedó dormida en poco tiempo con la agradable sensación del orgasmo en su cuerpo, a diferencia de Yui y Akari, que les costó más, y cuando consiguieron dormirse lo hicieron sin ninguna sensación placentera.

Puede que Chinatsu hubiese perdido el reto, pero al menos eso hacía que pudiera sentirse bien y relajarse siempre que quisiera.