Recapitulando:
Fueron a revivir a los muertos y es justo eso mismo lo que han conseguido. Podría considerarse esa misión como un éxito rotundo… excepto porque Joseph, Josuke, Giorno y un recién revivido Caesar poco a poco se ven rodeados por los muertos vivientes que salen de los mausoleos y tumbas.
Joseph saca a Caesar del ataúd restaurado y lo carga a lo nupcial. Caesar es de nula ayuda, por supuesto; no es más que peso muerto sobre sus brazos. Aquello le preocupa a Joseph, pero por ahora tienen otras preocupaciones entre manos.
– ¡Déjamelo a mi Giorno, tú cubre a otousan!
Crazy Diamond y el Hamon son una combinación perfecta para enfrentar a los zombies. Un golpe y Josuke les pulveriza la cabeza; otro más y les vuela las piernas. Crazy Diamond posee esa fuerza descomunal típica de los Stands de la familia.
A Josuke le alivia el hecho de que (asume inocentemente) Jolyne y el resto están a salvo en el bote, pero conforme avanzan, es más y mas consciente de que ellos son responsables de ese desastre y no se pueden ir así como así.
¿Y si alguien viene? ¿Y mañana? El cementerio estará abierto para el publico y esas cosas seguirían andando ¿Y si aquello se esparció por toda la isla?
No, Josuke no puede dejar eso sin resolver.
– Giorno, no podemos dejar este desastre e irnos. Llevate a mi padre y al resto lejos, yo me voy a quedar.
– Eres un idiota si crees que te dejaré sólo en esto, Josuke.
Giorno no es alguien que deje a los suyos atrás, sean parte de su grupo o de su familia. Sabe que Josuke no está indefenso, pero le sabe mal el dejarlo; sin embargo no tiene más opción que escoltar a Joseph y Caesar de regreso al bote.
– No te atrevas a morirte, Higashikata. – Le promete regresar por él en cuanto se asegure que el resto estén a salvo.
El trio se separa del japonés. La preocupación es evidente y conforme avanzan en el camino de regreso, se dan cuenta de algo:
Esas criaturas siguen la vida y estrictamente ellos estaban muertos como esas cosas. Lo único que los diferencia es su apariencia y la consciencia.
El camino para Joseph y Giorno resulta ser mucho más ''tranquilo''. Sin ser atacados, pronto llegan al bote para ver, con horror, como las niñas no están ahí, ni tampoco hay señales de Doppio.
Así que ahora tienen dos grandes problemas: hallar tanto a las niñas como a Doppio, y deshacerse de los zombies antes que el cementerio reabra sus puertas.
– Podemos dejar a los zombies; en cuanto amanezca la luz del sol se encargará de destruirlos.
Joseph deja recostado a Caesar, quien sigue siendo por ahora peso muerto. Si las miradas pudiesen matar, sin duda Giorno ya habría (re)matado a Joseph.
– ¿Y no pudiste decir eso antes de dejar a Josuke?
Siente las ganas de estrangular a Joseph Joestar. Tal vez lo haga cuando recupere a Jolyne y a Narcisa; a fin de cuentas no es como si pudiese matarlo de esa manera.
– Iré a buscar a Josuke y las niñas. Tú quédate aquí en caso que regresen.
– ¿Vas a ir tú sólo? Niño, no seas idiota-
– Esas cosas no nos atacaron. Debe ser por lo que somos, estamos a salvo, cosa que no puedo decir de los demás.
Giorno se echa a correr adentrándose de vuelta al cementerio antes que Joseph pueda seguir riñéndole; Gold Experience flota detrás suyo, iluminando el lúgubre lugar con su aura dorada.
– – – – –
Si Josuke hubiera sabido que los zombies iban a perecer al salir la luz del sol no habría actuado de forma tan impulsiva, estúpida y heroica.
Los zombies son ciegos, pero pueden "ver" la energía de los vivos y la persiguen para alimentarse de esta. Josuke, para su mala suerte, es una fuente inagotable de esta.
Pronto se encuentra superado en número y pareciera que sin importar a donde corra, esas cosas parecen seguirle. No le queda más opción que buscar un refugio mientras formula algún plan de contraataque.
Se ha resguardado dentro de un mausoleo, se puede ver a los hambrientos zombis rodeando el lugar, la puerta es de madera y no resistirá demasiado.
Josuke no volverá a ver una película de zombies.
– – – – –
El lugar está infestado de muertos vivientes. Giorno sabe que primero debe hallar a Josuke y juntos podrán ir en busca de las niñas. Trata de concentrarse, olfateando el área; espera poder reconocer el aroma de Josuke o el de cualquier otro a la cercanía.
De un momento a otro, avanza varios metros sin darse cuenta de ello. Siente una presencia, no como aquella que fue en la Galería.
''King Crimson está aquí…'' Escucha la voz de su Stand. Sospecha de quién se trata y eso es suficiente para helarle la sangre.
No puede hacer esto sólo. Desvía el camino, yéndose por el mismo tramo por donde dejó a Josuke, gritando su nombre esperando encontrarlo a salvo.
Recuerda el camino hacia el mausoleo de la familia Zeppeli. Al llegar ahí se percata de dos cosas: la primera es que, lógicamente, Josuke ya no se encuentra ahí. La segunda es que huele a sangre fresca.
Sabe a quién pertenece esa sangre. También sabe que tiene sed. Debe controlarse; debe de encontrar a Josuke para así ir detrás de las niñas antes que Doppio las encuentre. Si es que es Doppio quién está ahí, aunque algo le dice que no es así.
Se deja guiar por el aroma, a paso rápido. No tarda en dar con la dirección correcta hasta hallar toda una congregación a las afueras de un mausoleo, donde el olor se ha vuelto más intenso.
Aparta a la fuerza a los no muertos, ayudado como siempre por Requiem.
– Mantenlos alejados. – Da la orden con una voz fría. Gold Experience una vez más golpea el suelo, haciendo crecer arboles de ramas gruesas para bloquear el camino y así comprarles un poco más de tiempo.
Giorno Giovanna y su Stand son aterradoramente poderosos. Las ramas que han crecido de la nada cierran el camino a aquellos que intentan de hacerse de un pedazo de Josuke; otros se han quedado atrapados entre estas o incluso atravesados por las ramas.
Un par de zombies se encuentran rasgando la puerta. Giorno con esa misma frialdad digna de un Don, los aparta de un jalón, despedazándolos in compasión alguna.
¿En qué momento obtuvo esa fuerza sobrehumana? Bien, ese no es momento para hacerse ese tipo de preguntas. La puerta de madera cae con una sóla patada. Los ojos turquesa son lo único que resalta en esa oscuridad; su presencia parece ser suficiente para congelar el maldito lugar.
– Josuke, ¿Estas en condiciones de pelear?
La puerta sale volando, Josuke piensa que es su fin, pero si ha de morir lo hará peleando, a nada estaría de meterle un puñetazo en su preciosa pero fría cara.
– ¿Hay más de esas cosas afuera? No tengo ninguna herida grave, Giorno, pero estoy cansado...
– Todo el lugar está lleno de estas cosas. Las niñas no están en el bote, tampoco está Doppio. Tenemos que encontrarlas lo más pronto posible y salir de aquí. El día se encargará de destruir los cadáveres.
– ¿Qué hicimos mal? ¿Es porque combinamos nuestras habilidades?
– Sospecho que, más que usar nuestras habilidades en conjunto, fue el que no medimos esas habilidades. En otras palabras: se nos pasó la mano.
– Tu padre debió venir, nosotros no teníamos idea lo que estábamos haciendo.
– Gracias por señalar lo obvio, Josuke. Pero mi Mudad no esta aquí y eso no va a cambiar ahora mismo.
Se acerca a Josuke, ofreciéndole la mano sin saber que el efecto del Hamon sigue presente.
Josuke esta por tomar la mano de Giorno, cuando lo hace, aquella energía se activa, dándole a Giorno una horrible quemadura apenas le toca. El rubio se aparta con un sobresalto, hisseando y, una vez mas, pelando los colmillos.
– Eso tampoco esta bien, ¿Te lastimé?
Por más que intente usar la regeneración de Gold Experience, parece no funcionar con sus quemaduras, y sin poder tocar a Josuke tampoco podrá sanar sus heridas.
No le gusta herir a Giorno y no le gusta que le pele los dientes como si fuera un amenaza.
– Por...por lo menos estarán con Doppio ¿No? Él tiene un stand, las defenderá hasta que lleguemos...
– ¡Ese es el problema! Te lo advertí en la parada, te dije quién es Doppio en realidad. ¿No crees que esto es suficiente para desequilibrarlo?
– Venga, Giorno, ¿Cómo voy a tomarte en serio? Trajiste al chico al viaje, durmieron en la misma habitación y pese a lo que pasó en la gasolinera el chico resulta un encanto.
– Traje a Doppio con nosotros por eso mismo: porque no es de confianza. Porque necesita ser vigilado.
No pueden ayudarse y el tono de Giorno solo empeora la situación.
– ¿Y porqué no lo dejaste con tu "gente de confianza" en lugar de traerlo a este desastre? Ni siquiera sabíamos como iba a salir eso, no debiste traerlo.
– Ese es el problema, Josuke, eres muy ingenuo, ¡Tanto que le contaste sobre la máscara de piedra!
– ¡Tú mismo lo dijiste, la máscara es una leyenda! ¿Qué tiene de malo hablar de algo que no existe?
Oh no. Nadie podía ser tan idiota, ¿O si? ¡¿Como se atreve Josuke a justificarse así?!
– Sei veramente così stupido?! – Josuke no sabe italiano pero por el puro tono ya esta ofendido. – ¡Lo dije para que él no supiera de su existencia! Era mejor que no supiera de ello, es peligroso que algo así caiga en sus manos. Doppio ni siquiera debía de saber que todo mi grupo estaba vivo, ¡Él mató a la mitad de ellos! ¿Porqué otro motivo habría de traerlo si no es para asegurar que no haga daño a nadie?
– Eso quiere decir que…
Que su precioso ángel ya no era tan angelical.
– ¡Giorno eres un bastardo! Todo este tiempo has sabido de la máscara ¿Cierto? ¡Y no has movido no un dedo para ayudar a Jotaro san a encontrarla! A menos que… joder, no creo que seas tan cabrón... ¡Pero considerando que me dijiste que pensabas matar a Doppio no se qué esperar de ti!
Giorno es todo menos un ángel. Sus intenciones siempre fueron buenas; es capaz de mostrar la misma amabilidad y bondad de Jonathan. Pero eso no quita el hecho de ser quien es, ni tampoco borra todo lo que ha hecho en ese último año.
– Si, Josuke. Soy, literalmente un bastardo. ¡Y por supuesto que ya sabía de la máscara! No les he dicho nada sobre esto porque no confío en Jotaro, ni en nadie para que tengan en sus manos esa cosa maldita.
Y ahora menos, sabiendo que ese fue el objeto que transformó a su padre en lo que es. Siente que es algo así como una herencia familiar; una herencia que no debe de caer en manos poco experimentadas.
– ¿Sabes Giorno? Ya no se cuales sean tus planes… Cierto, ¡Qué idiota soy! Claro, eres un mafioso, puedes verte como un ángel pero eso eres, seguro matas gente todos los días… mierda...
– Mato a quienes sea necesario matar. – Admite sin pena alguna. – Esta paz no se ha mantenido por las buenas, por el bien de la gente. ¿Quieres saber cual es mi maldito plan? Mi plan es el siguiente: Encontrar a las niñas y esperar a que Doppio sea él mismo. Regresar a casa y seguir con mi vida sin tener porqué decirles a ustedes, ni a mi propio padre, que tengo esa estúpida máscara.
Más tarde Josuke sentiría mucha culpa por llamarlo bastardo, pero ahora al escucharlo sólo puede sentirse herido y traicionado. Su familia le abrió sus corazones, le dieron la bienvenida sin dudar o cuestionarlo, confiaron ciegamente en él sin importar de quién era hijo.
Y él...
Él jamás confió en ellos.
Josuke apretó el puño derecho y con el enojo a flor de piel, le dio un puñetazo en su perfecto rostro.
Más adelante debe aclararle que tal vez malinterpretaron sus palabras. No confía en Jotaro (ni en Dio); el resto de los Joestar les parece ser buena gente. O tal vez no vaya a aclararle ni una mierda a Josuke. No siente obligación por hacerlo, ni—
Ni vio venir ese puñetazo. Le da directo en la nariz, tirándolo de espaldas con el ardor no sólo del golpe, si no del maldito Hamon.
– ¡La paz no se mantiene matando a otros, las cosas no deben ser así! Si Doppio es un criminal entonces debe ir a prisión, no esperar a que tu hagas justicia por tu propia mano.
Si Giorno no confía en él, no tienen porqué estar juntos. Se llevará a las niñas y a Doppio, si es peligroso lo llevaría a la policía. Y le dirá a Jotaro san que Giorno tenía la máscara.
– ¡¿Tú que mierda vas a saber de la justicia de aquí?! Tú no creciste en sus calles, no conoces a la gente de este lugar. ¡Vienes de un pueblo tranquilo! ¡No tienes ningún maldito derecho en juzgarme!
Se necesita de mucho para hacer enojar visiblemente a Giorno Giovanna. El que Josuke haya logrado hacer justo eso, es un gran mérito. Uno muy estúpido, pero sigue siendo un gran mérito. Se levanta, su cuerpo tiembla, su mirada se vuelve tan fría que pareciera que la temperatura empieza a bajar en ese mausoleo.
– Yo no puedo perdonar que no confíes en nosotros… ¡Jotaro san puede ser un hombre complicado pero él solo quiere deshacerse de esa máscara para que otros no sufran por esta!
Luego de golpearlo y de gritarle lo deja ahí. Al carajo Giorno Giovanna.
– ¡Vete a la mierda, Josuke Higashkita! ¡Tú y tu estúpido peinado!
Que le den. Que los malditos zombies le den. Él tiene también cosas que hacer, como hallar a las niñas y a Doppio. Si a Josuke se lo comen los malditos zombies siempre puede decirle a Joseph que llegó muy tarde para ayudarlo y no quedó nada de él como para ayudarle.
Es la primera vez que Josuke ignora un insulto sobre su peinado, peinado que a esas horas ya no existía, su cabello era una maraña que le llegaba hasta los hombros. Puede sentir el frío al salir del mausoleo, nunca imaginaría que era obra de Giorno.
Podrían gritarse hasta quedarse afónicos, golpearse hasta que uno no pudiera ponerse de pie pero las niñas los necesitaban, además necesitan salir de la isla antes de que salga el sol por su padre y Caesar san.
Se quita el abrigo que lleva, abajo no trae más que una playera pegada al cuerpo, esta sudando del agotamiento, además se notan las mordidas y arañazos que ha recibido: hombros, brazos y en la pierna derecha.
Lo que más le duele es haber sido tan idiota, se dejó cegar por Giorno y él. Él no es un ángel. Está furioso con Giorno pero si el rubio estuviera en peligro iría en su ayuda sin pensarlo; moriría por él.
Josuke esta lleno del estúpido y noble espíritu Joestar.
Pronto se ve rodeado de otro grupo de muertos vivientes guiados por su energía vital. Los puños de Josuke resplandecen con el Hamon, avanza hacia ellos sin dudar hasta estar lo suficientemente cerca. Golpea el sueño, la onda de Hamon se transmite a través del suelo hasta esas cosas. Las deshace de un golpe.
Josuke mira sus manos que están quemadas, la sobrecarga de Hamon tampoco le esta sentando bien.
Si se vuela demasiado cerca del sol te acabas quemado. Hasta años después Josuke le encontraría utilidad a esa sobrecarga, no lo sabe aún pero ese tipo habilidad es lo que acabará con su vida.
Con el camino libre Josuke corre, decidido en encontrar salvar Jolyne sin importar que.
– – – – –
Los árboles que cubren el mausoleo parecen incluso moverse para dejar pasar a Josuke. Giorno va detrás de él, no porque quiera asegurar que esté bien, si no porque es la única salida que hay del lugar.
Todo a tiempo para ver al japonés despejando el camino con esa poderosa sobrecarga de Hamon. Giorno tiene que subirse a uno de los árboles para no ser afectado por esta.
Maldita sea, no es que en verdad le preocupe, pero a final de cuentas, Josuke es parte de su familia. Y como todo italiano que se respete, la famiglia siempre irá primero. Por más idiotas que puedan ser.
Estúpido y noble espíritu Joestar.
Pero Giorno no es del todo un Joestar. Y es esa otra parte de su herencia la que se ha empezado a manifestar poco a poco.
Pierde de vista a Josuke. Al bajar del árbol, se percata que el suelo se ha congelado. Que todo a su alrededor ha muerto a causa del mismo congelamiento.
[ゴゴゴゴ…]
[ゴゴゴゴ...]
[ゴゴゴゴ...]
– Esta es...
''La herencia de tu padre.'' La tenebrosa voz de Requiem completa aquél pensamiento.
[ゴゴゴゴ…]
[ゴゴゴゴ...]
[ゴゴゴゴ...]
Ahora lo entiende. Una de esas oscuras habilidades que ha heredado de Dio, la misma que él en un inicio pensó tan ingenuamente que era el poder de The World.
Camina hasta hallar el abrigo de Josuke tirado. Lo recoge y da una olfateada, percibe claramente el olor de su sangre y el rastro que ha dejado a su paso. No le queda de otra más que seguirlo antes que el imbécil acabe matándose.
El aire a su alrededor se congela, dejando una leve estela de hielo a su paso.
– – – – –
Un golpe tras otro. Jolyne resulta ser igual de fuerte que su padre a su edad. ¿Y como no serlo? Tenía que proteger a Narcisa, a fin de cuentas ella fue quien la trajo consigo a ese viaje.
Así que mientras Narcisa grita el nombre de Doppio, Jolyne continúa con los "¡Ora!", hasta que el cansancio le domina. Mantener el Hamon a través de los hilos resulta ser menos cansado que el hacerlo a través de los golpes. Pero eso no significa que la menor vaya a aguantar por mucho tiempo.
Están en problemas. La luz de su Hamon empieza a titilar, la respiración de la menor se vuelve irregular y cansada.
Para su suerte, el destello de Josuke se hace presente, seguida de su voz que le llena de esperanza.
– ¡Oniichan! – Grita entusiasmada. Desea pelear a su lado, mostrarle al fantasma que ha conseguido.
Pero Narcisa está herida y el otro hombre se ve cansado. No quiere dejarlo, pero confía en que Giorno está con él. Así que no pondrá resistencia si Diavolo decide llevársela.
Los hilos regresan a ella, reformando sus manos como si nunca se hubiesen deshecho.
Los lazos entre Josuke y Jolyne son fuertes, como si fuera su propia hermana.
A unos metros de ellos un destello iluminaria el cementerio, Josuke se abre paso a golpes de Crazy Diamond y de Hamon, grita por Jolyne una y otra vez, luego por Narcisa y Doppio.
– ¡Vayan al bote! ¡Yo me haré cargo!
Aún debe salvarlos a los tres y luego decidir la justicia que debía aplicarse.
Esa energía atrae a la muerte como la miel a las moscas, les quita de encima a los zombies. Está en su límite, los nudillos de sus manos están en carne viva, su piel huele a quemado.
– ¡Estaré en un minuto contigo, Jolyne!
Sinceramente miente, su cuerpo se desgasta con cada golpe, las piernas le tiemblan y ya no puede levantar el brazo izquierdo. Solo quiere que se vayan, se encuentren con Giorno y salgan de la isla.
– – – – –
Esta historia es sobre lazos sanguíneos.
Sobre lazos que atraviesan el tiempo.
Sobre legados de vida y muerte.
El brillo deslumbrante de otra sobrecarga le indica a Giorno que está en el camino correcto. Llega a tiempo para ver a Josuke herido y rodeado de los zombies.
Su paso se apresura, el frío a su alrededor se expande. No puede dejar a Josuke a la suerte.
¡WRYYYYYYYYYY!
Un grito de guerra es lo que anuncia la llegada de Giorno y Gold Experience. Ahora son ambos los que golpean el suelo, una ráfaga de golpes al suelo, inundándolo de esa aura dorada del Stand. Las raíces salen de forma violenta, sosteniendo al pequeño ejercito de zombies.
– ¡Muda muda muda!
Y tan rápido como salen, estas se congelan junto con los cuerpos que han atrapado, quebrándose al más ligero toque.
– ¡MUDA!
Dario Brando se aprovechó de la generosidad de George Joestar y siglos más tarde su nieto le esta salvando la vida a uno de sus descendientes. La fuerza que une el legado Joestar con el legado Brando es más fuerte que la misma gravedad que atrae a los usuarios de Stand.
Es el destino de la sangre.
Quizá aún no han vencido a todos los no muertos de la isla, pero por fin están juntos y pueden irse.
–Dime que solo esperabas para hacer una gran entrada...
Intenta verse frío y distante, porque su orgullo sigue herido; pero su mirada de preocupación le delata. A veces, muy a veces, Giorno es tan mal mentiroso como Jonathan. Termina por dedicarle una sonrisa un tanto arrogante al aventarle de vuelta su abrigo.
– Todo está en la presentación, Josuke kun.
– Eso es fácil para alguien como tú, solo tienes que entrar y sonreír y robar la atención de todo mundo.
La suya principalmente.
– Mi don, mi maldición. – Responde con exagerado dramatismo. – Dime que aún puedes caminar porque no puedo arrastrarte.
No, no puede mantenerse enojado con Josuke después de eso, aunque el golpe en la cara aún le arde demasiado.
– Puedo caminar, Don Giorno, esto no ha sido nada...
Josuke ni siquiera pretende verse enojado con él, su sonrisa es genuina y de pura felicidad de verle. Giorno es el chico más increíble y fuerte que conoce, aún más que Jotaro san.
Diavolo ve llegar a Giorno en todo su magnifico esplendor, con poderes que ni imaginó que tuviera ¡Ha acabado con esas cosas de una sola vez!
No esta en condiciones de pelear, debe huir. Se da la vuelta para marcharse pero apenas lo hace su cerebro hacer "corto circuito": prácticamente se apaga y cae al piso inconsciente. En cuestión de nada volvería a ser Doppio.
Jolyne voltea al escuchar el golpe seco de la caída de Diavolo. Corre hacia él para despertarlo, moviéndolo un poco.
– ¡Josuke oniichan! ¡GioGio!
Narcisa pega el grito y lo primero que piensa es que Doppio se ha muerto.
Josuke tiene que quitar su cara de idiota y correr hacia ellas, lo primero que hace es abrazar a Jolyne y Narcisa, esta en una pieza… bien, casi en una pieza. Jolyne se mantiene pegada a Josuke, pidiendole que arregle la pierna de Narcisa.
Giorno se dirige hacia donde yace Doppio. Pasa una mano por su cuello, aún tiene pulso.
Viendo la cantidad de cadáveres despedazados que hay a los alrededores, sólo puede inferir que aquello fue obra de King Crimson. ¿Acaso había defendido a las niñas?
– Descuiden, Doppio está bien. Sólo colapsó por el cansancio. – Lo carga, acomodandolo sobre su hombro. – Me encargaré de sanar sus heridas, pero primero debemos regresar al bote. Joseph debe estar preocupado.
Josuke cura a Narcisa, es una herida fea, pero no es nada que Crazy Diamond no pueda atender.
– – – – –
Joseph estaba preocupado por ellos, le alivia el ver que se encuentran en una pieza, aunque le angustia el estado de Josuke y de Giorno.
Una vez en el bote, el camino se dirige directamente hacia la isla Air Supplena, les queda cerca y aún habían unas horas antes del amanecer.
En el camino, Giorno se dedica a curar las heridas de Doppio; mientras que Jolyne les cuenta emocionada todo lo qué pasó.
