14. Ganando experiencia
Al terminar su cambio de guardia con Bulma bajó al patio central de la vieja casa que fungía como orfanato. Cambiar de aires resguardados con esos niños le abrió la mente, ellos como herederos de la realeza vivían en una burbuja y la realidad allá afuera era otra. Un mundo crudo, donde cada pequeño tenía una historia de vida adversa.
Entre los casos complicados se encontraba su querida Pepper, desde que se cruzó en su mirada algo nuevo despertó en su cuerpo y corazón. No es que no conociera otras chicas de su edad, pero ella superaba a todas. La mirada seria, la valentía y decisión que mostraba en su andar lo desequilibraban.
Cuando la tenía cerca se activaba en su ser una necesidad terrible de retarla a duelo, una batalla campal donde el enfrentamiento se diera cuerpo a cuerpo. Pepper era agresiva, no era complicado buscar momentos para entrenar con ella, aunque su presencia lo turbaba y siempre terminaba sometido por la chica.
-Como siempre vienes a que te dé una paliza –dijo una agitada Pepper que hacía su entrenamiento nocturno.
-Estoy cansado –dijo nervioso Tarble, para luego abofetearse mentalmente porque moría de ganas por entrenar con ella.
-¡Cobarde! –le gritó Pepper mientras comenzaba una serie de lagartijas.
-No soy ningún cobarde –se giró Tarble para encarar a la chica, había tocado una fibra sensible. Aborrecía que siempre lo tacharan como alguien de pocas agallas.
-Demuéstralo –lo retó ella pausando sus ejercicios y acercándose peligrosamente a su oponente.
-No tengo por qué demostrarte nada –se indignó Tarble.
-Ay el principito no quiere que le dañen su lindo rostro –Pepper se mordió la lengua después de emitir la frase.
-Necesito motivación –titubeó el chico -si te gano me das un beso –soltó Tarble sin pensar pero manteniéndose firme, no quería parecer débil.
-¡Qué te pasa tarado! –se ofendió la chica sin parecer convincente –¿qué pasa si yo gano? –preguntó reflexionando en caso de triunfo.
-Si ganas, como príncipe te recomendaré para integrarte a las filas de los guerreros élite –sugirió cruzándose de brazos, hasta él mismo se sorprendió por la seguridad que mostraba.
-Hecho –pronunció con firmeza Pepper -¡Qué gane el mejor! –exclamó poniéndose en guardia y mirando a Tarble imitar su posición.
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Allí estaba él: amargado y apuesto como siempre. Los últimos días estuvo fantaseando en cómo sería su reencuentro: se visualizaba en un apasionado beso, una declaración de amor o una de matrimonio. En pocas palabras toda la gama de escenarios románticos. El susodicho en cuestión se encargó de regresarla a la realidad con sus palabras, la forma fría de hablarle para preguntar por sus hermanos le cayó cual balde de agua helada.
-Señorita Briefs, ¿cómo está? –imitó el tono de voz de Vegeta -¡qué gusto encontrarla a salvo!-ahora la molesta era ella.
-¿Dónde están? –repitió el príncipe con tono amenazante.
-Están aquí, a salvo –suspiró Bulma decepcionada y prestando atención a la vestimenta del hombre, sintió alivio porque con sus ropajes pasaba desapercibido como príncipe.
-Quiero verlos –le ordenó Vegeta.
-Venga por aquí –avanzó la científica a paso lento torciendo los ojos por la insistencia.
Bulma lo desesperaba, no entendía que necesitaba ver a sus hermanos, inspeccionar que no tuvieran ningún rasguño, cuando la volvió a mirar sintió la necesidad de abalanzarse a ella para comérsela a besos, era una fantasía recurrente, pero como guerrero entrenado se contuvo, la prioridad eran sus hermanos.
-Por cierto, necesita ver esto –la científica sostuvo el brazo del príncipe intentando arrastrarlo por las escaleras rumbo al patio. Había escuchado las voces de Tarble y Pepper entrenando.
-¿A dónde vamos? –titubeó Vegeta al sentir el agarre de la chica.
-Tiene que verlo –sonrió Bulma señalando a la pareja de chicos entrenando.
-¡Es Tarble! –Vegeta abrió los ojos de par en par al ver la habilidad de su hermano en combate con la chica que le entregó el libro.
En silencio ambos contemplaron a los jóvenes que propinaban golpes y técnicas con sincronía, hasta que Tarble desestabilizó con un golpe a Pepper arrojándola al suelo. La chica rugió colérica levantándose con gran velocidad para tirar a su contrincante.
Bulma y Vegeta seguían muy atentos al pequeño combate. Se quedaron petrificados cuando de repente Pepper cambió el rumbo de su ataque por inclinarse a besar a Tarble.
-¡Por kami! –exclamó Bulma con una mezcla de sorpresa y emoción.
-Ese chiquillo me va a escuchar –comenzó su avance Vegeta pero fue interrumpido por Bulma.
-No sea aguafiestas, déjelos, ¿qué nunca tuvo un amor adolescente? –lo detenía dando miradas al beso de los jóvenes.
-Hpm, no –gruñó Vegeta intentando calmarse.
-Eso explica muchas cosas –se quejó Bulma en un murmullo -bueno ahora sí es prudente interrumpirlos –Le dijo al ver que el torpe beso de los adolescentes se ponía más intenso –tiene mi bendición para separarlos.
-¡Tarble! –gritó Vegeta
El chico se quedó congelado al escuchar la voz de su hermano, anticipaba muchas llamadas de atención por estar ocultos con Bulma y por realizar demostraciones de afecto en público, algo que Vegeta odiaba.
-Hermano –tartamudeó Tarble.
-Príncipe Vegeta –se sonrojó Pepper.
-Tú mocosa –la señaló Vegeta –fuera de mi vista y tú –señaló a Tarble -junto con tus hermanos tienen que darme varias explicaciones.
-No trate así a su futura cuñada –lo reprendió Bulma –Pepper: llama a Kyabe y Milk, diles que bajen al comedor.
Vegeta miró a la científica con ojos de pocos amigo, ahora estaba solapando a Tarble y sus cambios hormonales.
-Antes –Vegeta pareció recordar algo –Mocosa, entrégame el fistol que me robaste.
-Lo siento –dijo una apenada Pepper esculcando entre sus ropas –Aquí tiene, es un mal hábito que tengo, estoy trabajando en ello –se disculpó.
-Así nos encontraste verdad –afirmó Tarble –el fistol real debe tener un rastreador.
-Dale las gracias a tu ladrona amiguita –Se burló Vegeta.
- Los veo en cinco minutos en el comedor –cortó Bulma la conversación.
-¿Y bien? –preguntó Vegeta cuando miró a la chica de cabello azul y a Pepper alejarse lo suficiente.
-Me gusta –dijo muy seguro Tarble –A ti te gusta Bulma, a mi Pepper, no veo problema.
-Cállate mocoso –se irritó Vegeta –sabes lo que pienso de las demostraciones de afecto, somos una familia de guerreros, además no tienes edad para tener noviecitas.
-Grábatelo en esa maldita cabeza –respondió Tarble –¡ya no soy un niño!
-¡No me hables así, no somos iguales! –Refunfuñó el hijo mayor.
-Por supuesto que no somos iguales –lo miró Tarble retadoramente –Yo sí tengo el valor de confesarlo de frente con la chica que me gusta, no como otros que lo hacen mientras está convaleciente –le golpeó el hombro y avanzó para encontrarse con sus hermanos.
Un estupefacto Vegeta, no podía concebir que su hermanito sacara a flote un espíritu rebelde. Siempre había sido el más dócil de la familia pero ahora lo desconocía por completo. Esos días parecieron despertarle las hormonas.
-No me dejes con la palabra en la boca –Vegeta lo siguió pronunciando maldiciones y reflexionando en las palabras de Tarble.
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Ella tenía razón pero Bulma no la escuchó. Vegeta tenía registrado el olor de la científica, lo que con gran posibilidad lo llevó hasta su ubicación, además su hermano era muy perceptivo e intuitivo, siempre leía entre líneas y sacaba conclusiones con suma rapidez.
Confiaba en que esa habilidad de intuir abarcara el ser cauteloso para investigar su ubicación. Se tranquilizó cuando desde un ventanal miró al primogénito conversando con Tarble. Al igual que sus salidas de parranda con Broly, transformó sus uniformes de príncipe saiyajin por los de un simple plebeyo.
-¿Qué te dijo? –preguntaba Milk mientras apresuraban el paso al comedor –¿ya lo confesó?
-Tu hermano es el ser más frío de todo el universo –apretó los puños Bulma antes de abrir las puertas –Como siempre llegó con su cara de pocos amigos exigiendo ver a sus hermanos –torcía los ojos -¿segura que está interesado?, no lo entiendo.
-Bulma –negó la princesa sonriendo –si tus hermanos estuvieran desaparecidos reaccionarás igual.
-Tal vez esperé demasiado del reencuentro –suspiró la científica.
-Oye, tienes guardia nocturna verdad –cambió el tema Milk al ver una demacrada de Bulma –No tienes buena cara, ¿te parece si cambiamos nuestros turnos?, te caería bien dormir un poco.
-Me vendría bien algo de descanso, aunque presiento una conversación muy larga con tu hermano, son tantas cosas las que debemos contarle–volvía a suspirar Bulma.
-Nos habríamos evitado esa pena, si alguien no hubiera acompañado a Pepper –la miró entrecerrando los ojos con aire de reproche.
-Ustedes los saiyajines en su otra vida seguramente fueron canes –dijo Bulma enfadada –No tengo la culpa del súper olfato de tu hermano, además Pepper fue la culpable. Robó un fistol a Vegeta que tenía rastreador.
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Sentados como niños regañados miraban al piso, ninguno quería comenzar la narración de por qué y cómo es que llegaron allí. Una historia larga, con un sin número de detalles. Se miraban unos a otros a la espera de que alguno hablara.
-¡Hablen ya! –gritó Vegeta, estaba irritado de tanto hermetismo entre sus hermanos.
-Tranquilo señor –se levantó Bulma –antes que nada debemos saber si alguien más conoce la ubicación de éste sitio.
-Nadie –respondió el príncipe –Traté de perder la pista en caso de que alguien me siguiera.
-No queríamos poner en riesgo a los que viven aquí –complementó Tarble.
-Veo que te preocupas bastante por algunos de los que viven aquí –comentó Vegeta. Mientras que el resto soltó una risita porque entendieron a qué se refería.
-¿Cómo escaparon de la explosión?, ¿cómo es que no fuimos capaces de detectar su ki?- tenía muchas preguntas en su cabeza.
-Todo empezó –Bulma aclaró su garganta –Días antes de la partida de Broly, los niños estaban jugando con el Dron y sin querer captaron una señal de comunicación algo curiosa pues los hombres de ese canal de conversación hacían anotaciones detalladas de las ubicaciones y movimientos exactos de todos los habitantes de la casa de campo.
-Hasta que jugando a los espías, cuando te fuiste con nuestro padre escuchamos que habría un ataque a la casa de campo. No podíamos comunicarnos con nadie en el palacio porque todas las señales estaban interferidas y no podíamos confiar en nadie –Comentó Tarble.
-Allí comenzó el plan, construimos una estrategia para salir de casa sin ser vistos –siguió el relato Milk –Gine y Raditz nos ayudaron, ellos estuvieron ubicando los hologramas de señuelos y emisores de energía para simular que permanecíamos en la mansión.
-Tarble desarrolló el inhibidor de ki –dijo Kyabe al tiempo que levantaba su ropa para mostrar un diminuto aparato que tenía colocado junto al ombligo.
-Me están diciendo que diseñaron todo eso en tan pocos días –expresó un incrédulo Vegeta.
-Pasamos los días en vela construyendo todos los dispositivos –intentó explicar Bulma –Sus hermanos tienen un gran instinto y estrategias de batalla, pero Tarble es un prodigio en la tecnología.
-Sentimos las pérdidas de algunos trabajadores, pero no podíamos sacarlos, habría sido muy sospechoso –se lamentó Tarble –murieron en cierta medida protegiendo a la familia real.
-¿Cómo salieron de casa? –preguntó Vegeta.
-Los transportes de basura –comentó Milk con muecas de asco –apostamos porque nadie revisaría, tardamos días en eliminar el olor por completo.
-¿Cómo llegaron aquí? –insistió el hermano.
-Necesitábamos un lugar para esconder a una chica y dos niños –Bulma sonrió al sentir la mirada de Tarble- bueno a una chica, un niño y un adolescente. Así que un orfanato que es fiel seguidor de príncipe Vegeta nos pareció buena idea. Todos los niños del lugar son sus admiradores, por eso creamos una red de espionaje.
-¿Con mocosos? –se sorprendió Vegeta.
-Pasan desapercibidos –aclaró Milk –han escuchado pistas importantes sobre un grupo de nobles que quieren la cabeza de los herederos y muchos chismes interesantes.
-Pensamos que Freezer era el culpable de todo –analizó Vegeta.
-En parte tiene razón, Freezer solamente quiere acabar con la familia real porque una bruja leyó su suerte y le dijo que un príncipe de cabellos lilas transformado en súper sayajín sería el causante de la caída de su imperio.
-Todos los saiyajines tenemos el cabello oscuro –apuntó el primogénito.
-Eso lo sabemos, pero esa lagartija es un tanto supersticiosa –dijo Milk –El punto es que, Freezer contactó a un par de enemigos de mi padre que orquestaron el ataque.
-El traidor está en palacio -confesó Bulma –No podía llevar a sus hermanos a la boca del lobo. Por eso es necesario que sigan en las sombras y que nadie se entere su ubicación. Soy la culpable de que nos descubriera, el plan solamente consistía en hacerle saber que estaban bien.
-Esa ascabariana atolondrada me recordó a una persona conocida –pronunció Vegeta entrecerrando los ojos –No fue complicado descubrir que la guerrera era Milk, el sabio Tarble y el duende Kyabe.
-¡Ey! –se quejó el pequeño –no soy ningún duende, recuerden que soy un príncipe azul –pronunció orgulloso.
-¿De dónde sacaron las herramientas y materiales para construir el sistema de vigilancia que tienen? –Preguntó Vegeta.
-Pudimos sacar el laboratorio de la Casa de campo –respondió Bulma –Cuando me pusieron a descansar en cama contra mi voluntad diseñé esto –sacó de su bolsillo una pequeña cápsula que apretó para luego lanzarla por el aire dejando ver varias cajas de herramientas y materiales.
-¿Cómo hiciste eso? –pronunció un estupefacto Vegeta.
-Una chica tiene sus trucos, no soy solo una cara bonita –la científica guiñó el ojo con seguridad –aún es un prototipo pero seguramente llegaré a encapsular naves y casas.
-Es tiempo de regresar a palacio –afirmó Vegeta intentando desviar la mirada de la científica.
-¿Qué no escuchaste nuestra narración? –dijo Tarble irritado.
-Se acabó el tiempo de sus jueguitos de espías –se cruzó de brazos mirando a los hermanos –a mi lado estarán protegidos.
-Danos un par de días más aquí –le solicitó la princesa –sí en una semana no descubrimos más pistas prometemos regresar a palacio, además queremos organizar una fiesta en honor de Tarble, está llegando a sus 13 solsticios.
-No –negó Vegeta sin quitar su tradicional pose.
-Vamos Vegeta –rogaba kyabe –la fiesta es en dos días, los niños están emocionados.
-¿Los niños? –levantó una ceja el príncipe ante la expresión de kyabe "los niños".
-Además –suspiró Tarble –Es la despedida de Bulma, en un par de semanas se irá.
-Entonces es oficial –giró su cabeza para ver como asentía la científica.
Quería gritar de frustración pero se contuvo, cómo esa endemoniada se le había metido en lo más profundo de su ser y ahora que estaba meditando en la posibilidad de tener algo con ella, le salía con la noticia de su inminente partida. No tenía sentido compartir sus sentimientos con Bulma, al final sería una pérdida de tiempo.
-Terminando la fiesta volvemos a palacio, ni un minuto más –amenazó Vegeta ante los aplausos de emoción –Ahora fuera todos, necesito terminar una charla pendiente con Tarble.
Kyabe, Milk y Bulma miraron con pena al pobre adolescente, se despidieron para darles privacidad.
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Necesitaba hablar con alguien. Siempre fue hermético con sus sentimientos y emociones, no consideraba la posibilidad de compartir tales trivialidades. Pero ahora que se enteró de la inminente partida de Bulma, percibía algo atorado en su pecho, una opresión que no le dejaba pensar ni respirar con normalidad.
Dar consejos de amor y relaciones de pareja a un adolescente fue complicado, el problema no eran las palabras, el problema residía en que su vida amorosa estaba de cabeza y no era buen ejemplo para Tarble.
Su hermano le dijo donde encontrar a Milk, se dirigió a la habitación de la chica. Se sorprendió en encontrar la puerta entrecerrada. Contra toda formalidad, no tocó, ingresó con sigilo para recostarse al lado del cuerpo de la princesa, que estaba toda cubierta por las sábanas.
-Fue un alivio encontrarlos con vivos y a salvo, jamás imaginé que en un par de días ganaran tanta experiencia de vida –dijo el príncipe – ahora tengo un mar de cosas rondando mi cabeza: encontrar al traidor, las hormonas de Tarble y… creo que estás profundamente dormida y no me escuchas, aún así lo diré -acomodó la cabeza cerca del cuerpo de su hermana y se pasó su brazo detrás de la cabeza para tomar una posición más cómoda.
-Mocosa, no sé cómo decirlo o qué hacer –suspiró Vegeta en un tono calmado –estoy tan obsesionado con ella que percibo su olor hasta en ésta habitación –apretó los puños con frustración.
-¡Holi! –saludó nerviosa Bulma quitándose las sábanas de los ojos. Se mordió el labio al ver a su lado al príncipe.
Vegeta anonadado la miró, ella solamente dejaba ver sus hermosos ojos azules. Con seguridad permanecía cubriéndose las mejillas teñidas de rojo, ante la pena de escuchar sincerarse al príncipe.
-¿Qué demonios haces aquí? –preguntó vegeta intentando parecer molesto. El orgullo salió a flote, era su escudo protector ante la vulnerabilidad sentimental.
-Su hermana me cambió el turno de guardia. –dijo una nerviosa Bulma –pero usted estaba por decir algo importante –mordió su labio inferior con la esperanza de oír la confesión de su príncipe.
-No, se lo estaba por decir a la mocosa, ¿por qué te haces pasar por alguien más? –gritó enojado.
-Como siempre sacando el enojo a flote –se levantó Bulma dejando ver su improvisado camisón –es más fácil enojarse que sacar los sentimientos –le lanzó una almohada y apresurada se dirigió a la puerta.
Vegeta apretó los ojos frustrado y estrujó con fuerza la almohada, pero su frustración se intensificó cuando al tocar el objeto percibió el olor de la científica.
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Más tarde después de caminar para aclarar su mente, regresó a la habitación de Milk. Sus lágrimas seguían brotando a cuenta gotas, era imposible controlar su desolación. Tantos hombres en el universo y vino a fijarse en el más testarudo y frío. Ella sin problema podría confesar que lo amaba, pero también tenía su orgullo. Contaba los días para irse lejos de la tentación que representaba su príncipe.
Al final resultó que seguía creyendo en cuentos de hadas. Historias donde el valeroso príncipe rescata a la princesa y confiesa el inmenso amor que siente por ella para luego vivir felices y comer perdices.
Con pesadez ingreso a la habitación, acomodó el hombro de su camisón y cuando levantó la vista se topó con la persona menos esperada saliendo de las sombras, al final el amargado no se fue, todo ese tiempo permaneció en la habitación esperándola.
-¡Basta! déjeme tranquila –chilló Bulma mirándolo –Pronto me iré y acabaré con su tortura, no me verá nunca. Se buscará una buena chica saiyajin que le dé veinte mil herederos y que la acepte todo el reino. ¡y a mí nunca más me volverá a ver! –finalizó manoteando intentando separarse del agarre del príncipe que la había sujetado por la muñeca izquierda.
Verla derramar lágrimas lo conmovió, ahora entendía que irse representaba un escape para Bulma. No se iba porque quisiera, se pretendía marchar para no estar cerca de él. Ante tal pensamiento sonrió de forma ganadora.
-No se burle de mi –sollozó la científica limpiando sus lágrimas con la mano que le quedaba libre -¿Qué le parece tan gracioso?
-¡Cállate! –exclamó al tiempo que la jalaba para besarla.
Bulma no se creía la acción del príncipe, le costó reaccionar. El cuerpo se le petrificó, pero la calidez en los labios de Vegeta la trajo de vuelta para rodear su cara con las manos. Contrario a la ansiedad por probar uno del otro, el beso fue pausado y rítmico.
En ese instante no había rivalidad con Broly, ni hermanos extraviados, ni obligaciones de príncipe, ni proyectos personales, ni orgullo. Las preocupaciones se desvanecieron.
-¿Algo que me quiera decir? –susurró Bulma cuando pausaron el beso, sus frentes permanecían unidas.
-No –afirmó Vegeta reanudando el beso con más pasión.
-¿Seguro? –preguntó la científica sin despegar en su totalidad los labios del príncipe.
-Totalmente –dijo un burlón príncipe jalando más el cuerpo de Bulma para presionarlo en su totalidad con él, luego comenzó a darle suaves besos en el cuello que desestabilizaron a la científica, quien soltó un gemido ahogado.
-Alguien nos puede escuchar –susurró una Bulma excitada.
-Entonces guarda silencio –le respondió entre las pausas que hacía besándole la clavícula en la parte que dejaba al descubierto su camisón.
Sin previo aviso se apartó de ella. En la mente de Bulma corrió la posibilidad de que fuera un arrepentimiento abrupto de Vegeta. Sintió alivio cuando lo vio cerrar la puerta y colocar el cerrojo. Debido a los inhibidores de ki, no podría sentir la presencia de sus hermanos en caso de que decidieran acercarse, fue necesario tomar precauciones para no ser descubiertos y lo peor: interrumpidos.
Bulma mordió su labio y sintió un cosquilleo en su entrepierna, las cosas se iban a salir de control y la idea le sonaba magnífica. Pepper tenía razón, en ocasiones solo es necesario dejarse llevar sin pensar tanto en el futuro.
¡Tirarse al vacío sin pensar en la caída!
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Continuará…
15. Ganando uniones.
Un capítulo más corto pero lleno de romance
Gracias por sus palabras de aliento, me motivaron a continuar escribiendo. Además me animaron a publicar un fic que tenía guardado: "Quiero robarme a la novia" de B&V
