CAPITULO DOCE

SEIS MESES ANTES DEL FENÓMEMO DE AMNESIA GLOBAL – MÁS ALLÁ DE LAS MURALLAS

MIKASA

Ya llevaban más de dos semanas fuera de las murallas y el trayecto hasta entonces había sido… tranquilo. Casi nula presencia de titanes. Tal como había sospechado Hange, la mayoría de ellos se habían internado en la muralla maría. Solo algún ocasional encuentro con titanes anormales había perturbado la paz, pero nada de lo que no se pudieran encargar.

Mikasa no sentía paz.

Desde que inicio la expedición se le había asignado como guardiana fija de Annie. Al ser una de las más habilidosas cumplía con los estándares de manejar a Annie y al ser mujer pues posibilitaba su constante vigila en ella en situaciones en la que los chicos preferían no meterse. Mikasa fue el perfil perfecto para el puesto.

Urra, pensó Mikasa con desgana cuando le asignaron la tarea.

Obviamente durante las excursiones otros más se sumaban a la tarea de escolta. En esta ocasión cabalgaba junto a Jean, Connie y Levi. Con Annie bien asegurada en medio de ellos.

A Eren no se le permitía estar en la misma unidad de exploración con Annie, él a veces reaccionaba mal con ella. Además de que no se les olvidaba que el objetivo principal de ella era el capturarlo. Y por consiguiente tampoco admitían a Armin. Solo para estar seguros. Aunque Armin se unía a las reuniones nocturnas que Hange sostenía con Annie para sonsacarle más información. Al parecer, el chico no tenía problemas con la presencia de esta. Y Mikasa…

No pasaba a Annie por todo el mal que había hecho, por todo el sufrimiento que había ocasionado y sin olvidar los intentos de raptos contra Eren, pero trataba de tolerar su presencia lo mejor que podía por el bien de la misión. Incluso Annie se había sabido comportar, no había hecho ningún intento por huir, por herir o por raptar a nadie. Simplemente se sumía en el mayor mutismo durante el día hasta que inevitablemente le tocaba hablar con Hange en sus sesiones nocturnas.

Tal era su predisposición que Hange había decidido darle un EM3D para susto de todos.

'Chicos, chicos. Quiero que participe en las expediciones. Como tiene prohibido el transformarse al menos que de una mano con los titanes de esta forma.'

Annie había aceptado el equipo junto con el juego de cuchillas, pero desde entonces fue muy cuidadosa al momento de emplearlas sabiendo el escrutinio con el que observaban sus movimientos. Como medida de precaución la escolta de Annie cargaba con Lanzas Relámpagos en caso de que esta se quisiera poner de lista.

Pero ni el más dócil comportamiento me hará bajar la guardia, pensaba Mikasa mientras inevitablemente su mirada caía sobre la figura de Annie que cabalgaba a dos metros de ella. Y como era costumbre, Annie sintiendo su mirada le devolvió la suya propia participando en la contienda de miradas.

Annie nunca bajaba la mirada con ella, simplemente la observaba con el más absoluto mutismo y expresión aburrida. Aquella mirada solo le hacía recordar a Mikasa a su tiempo en la academia: Annie era su rival en las prácticas y la enemistad que sentía por ella cuando esta decidía aleccionar a Eren a su tosca manera en aquellos tiempos solo hacían su apatía aumentar.

- Dejen el concurso de miradas para después mocosas -Mikasa escucha el tono aburrido de Levi a su espalda al igual que las risas mal disimuladas de Jean y Connie- Arboleda al frente, no en la mirada de la otra.

Frunciendo el entrecejo Mikasa regresa su vista al frente. Efectivamente se estaban acercando a una gran arboleda de altos y gruesos pinos. La extensión de la arboleda era tan basta que se extendía a ambos lados que Mikasa no alcanzaba a ver su término.

Seguramente a todas las unidades les tocara atravesar el bosque.

Cuando cruzaron el linde del bosque, Levi los hizo desmontar.

- Tenemos que registrar el bosque. Pero los pinos son muy gruesos para hacerlo a caballo. Cubriremos más con el equipo. Andando.

Sin más dejan sus monturas amarradas antes de saltar en sus EM3D. La formación para cubrir un gran terreno es la de abanico por lo que cada uno escogió una dirección y se alejó de allí con eficacia.


Mikasa había cubierto una gran distancia para el momento en que le toco acomodar la altura de su vuelo ya que la frondosidad de los pinos no le permitían escanear el área. Es ahí cuando los vio.

Casi camuflados, dos titanes de diez y doce metros se encontraban abrazados a unos pinos. Con eficacia se acercó a ambos tajando su nuca expuesta con facilidad, los cuerpos humeantes de los titanes cayendo estruendosamente al suelo.

Un tanto extraño que hayan estado tan inmóviles, piensa Mikasa por un momento antes de descartar el suceso. Anormales.

Siguió haciendo su exploración cuando advirtió a otro titan en la misma posición que los anteriores. Esta vez paró en la rama de un pino antes de acercarse. El titan la había estado observando acercarse y sus grandes ojos estaban sobre ella en ese momento, pero seguía inmóvil. Totalmente extraño para Mikasa. Cuando se disponía a saltar para exterminarlo, el brazo del titan voló hacia ella. Predecible, pensó Mikasa mientras esquivaba la mano y realizaba maniobras para alcanzar su nuca.

Estaba a punto de tajar su nuca, cuando su instinto le dijo que se alejara. En un instante el titan fue embestido por otro titan.

Para asombro de Mikasa, este nuevo intruso tenía una gran boca con dientes filudos que desgarraron el torso del titan y por la forma de sus miembros y postura se desplazaba a cuatro patas.

Retomando su labor y aprovechando que este estaba ocupado triturando al otro, Mikasa se lanzó hacia su nuca. Sin embargo, este inesperadamente giro su cabeza cual búho y se lanzó contra ella. Mikasa rehuyó rápidamente pero ahora que tenía la atención de este, siguió lanzándole dentelladas. Se movía bastante bien, nada de los movimientos letárgicos de los titanes comunes y mucho más ágil que los anormales a los que se había enfrentado.

Lo puedo manejar, piensa Mikasa mientras decide realizar un giro en el siguiente pino para ubicarse atrás del anormal. Pero su maniobra se vio frustrada al tropezar con un bulto que sobresalía del tronco del pino. La cabeza de un titan.

¿Qué pasa con estos pegados como larvas?, se pregunta mientras su cuerpo gira sobre la cabeza del nuevo titan y dispara su Lanza Relámpagos a la nuca de este. El anormal que la seguía embiste el cuerpo moribundo del titan que acabo de aniquilar y procede a triturar su cuerpo.

Mikasa aterriza en una rama cercana y observa el comportamiento de este. Ataca a titanes y personas, se da cuenta Mikasa. ¿Y el comportamiento de los otros? Inmóviles casi camuflados… Las observaciones de Mikasa se cortan al observar a otro titan observándola desde el pino siguiente al suyo, abrazado a este. No lo hagas, piensa Mikasa inútilmente. Le toma un segundo al titan dejar su postura para abalanzarse hacia ella, llamando la atención del otro anormal. Esta vez el anormal decide abalanzarse sobre ella también.

Mikasa toma acciones evasivas con ambos intentando darle presa, y para su completa mala suerte un tercero se une al frenesí de la caza. Los movimientos de los últimos dos son fáciles de manejar, pero los del anormal son los que le presenta problema para realizar la rápida ejecución de estos.

Su primordial tarea era deshacerse del anormal o al menos reducirlo. Tomando ventaja de la velocidad aventajada de este realizo un giro perpendicular con la rama de un pino para ubicarse tras él y encarar a los otros dos que venían a la zaga. Aprovechando los instantes que el otro iba a tomar frenando y redireccionándose. Mikasa serpenteó por los cuerpos de ambos titanes y tajo sus nucas al instante antes de salir nuevamente en huida. El estruendo a su espalda le indicó que el anormal seguía tras su paso, ignorando los dos cuerpos de los titanes en el suelo.

¡Ahora tú!

Mikasa acelera su paso y decide volver a realizar su antiguo movimiento al ubicar su siguiente ancla frente suyo para realizar el giro. Con la ayuda del gas realiza el giro en corto y apunta con su brazo la última Lanza que le queda a la nuca del titan. Las alarmas se encienden en ella nuevamente y alcanza a girar el brazo hacia su izquierda al ver a otro titan abalanzarse muy cerca de ella. Logra darle de lleno en la boca abierta de éste, pero debido al súbito cambio de objetivo la fuerza de la explosión la desestabiliza y la arroja hacia un lado, haciendo que su cuerpo chocara dolorosamente contra un pino. Mikasa cae al suelo sin poder evitarlo.

Se incorpora rápidamente entre el mareo, el dolor y el sibilante zumbido que dejo la cercana explosión para saltar de nuevo hacia las ramas. Un chasquido. Otro. Y otro.

Ahora no, por favor.

Con alarma mira hacia el anormal que todavía le queda por exterminar. Este se sacude levemente, al parecer parte de la explosión lo alcanzó al igual que a ella. Mikasa hace un último intento de accionar su equipo, pero es en vano.

Se estropeo, piensa Mikasa con gravedad. Sacude rápidamente la cabeza para alejar el pánico que intenta poseerla. Vamos, Mikasa. Puedes con esto. O al menos hasta que alguien llegue, es obvio que todo este estruendo habrá llamado la atención de alguien, no solo la de titanes.

Antes de que el anormal recupere sus sentidos completamente Mikasa se deshace de su equipo y empuña las últimas dos cuchillas que le quedan antes de posicionarse tras un pino a vigilar al anormal. Entre más ligera mejor. Una vez recuperado de la explosión el anormal gira sobre sí, casi como una araña, oteando por ella. Se empieza a mover lentamente, casi ligeramente para su asombro.

Este anormal ha demostrado ser ágil y tener una capacidad auditiva desarrollada.

Todo estaría bien mientras Mikasa se mantuviera silenciosa y fuera de su vista. El anormal se acerca cada vez más a su posición girando su rostro de un lado a otro. Pero el anormal hace algo inesperado.

Su cabeza se queda inmóvil, y el anormal olfatea. Mikasa ve con horror como el rostro del anormal gira lentamente en su dirección y su mandíbula descuelga, casi en una sonrisa macabra. Maldición, Mikasa corre de su escondite, el idiota también olfatea. Ridículo ellos no respiran. Pero de nuevo Mikasa se tiene que recordar que este es un anormal.

Mikasa esprinta entre los caminos más angostos esperando ralentizar la velocidad del anormal. Sus muslos queman al momento en que sale a un pequeño riachuelo y la hace seguir corriendo junto a este. No puede darse el lujo de bajar el ritmo cruzando el riachuelo.

Mikasa pensaba que iban a ser sus pulmones lo que la iban a hacer parar primero, pero es el final del camino en un desnivel brusco que termina al menos unos treinta metros por debajo lo que la hace frenar.

Diablos, piensa Mikasa mientras se gira para enfrentar al anormal. La vista de ese abominable reduciendo la distancia entre ellos la hace apretar con fuerza las empuñaduras de sus cuchillas con determinación. ¡Sobreviviré, bestia! ¡Ya verás!

- ¡Salta!

Mikasa no sabe de dónde vino el grito, ni mucho menos discernir de quien fue dado el frenesí del momento, pero su cuerpo reacciona instintivamente al comando soltando las cuchillas y lanzándose sin vacilación al abismo.

Su vuelo se ve interceptado a mitad de camino cuando su cuerpo colisiona con otro, y su caída se ve sacudida cuando una explosión reverbera a su espalda haciendo desestabilizar el agarre que tenía el otro sobre ella y sobre la caída.

Giros y giros es lo que Mikasa percibió antes de incorporarse sobre sus codos y ver con mareo al cuerpo del anormal caer al pie del barranco, su nuca completamente destruida y Annie aterrizando con suavidad sobre el cuerpo de este con una carcasa de la Lanza Relámpago en su brazo.

- ¿Qué…? -pregunta confundida Mikasa antes de que su cuerpo reconozca sobre lo que está apoyado.

Los manos de la persona bajo ella empuja de su cadera y Mikasa baja su cabeza para ver su pecho sobre el rostro de Levi, a juzgar por su cabello.

Con rapidez se mueve de encima de él, y se sienta a un lado, el movimiento haciéndola marear. La situación la hace incomodar, admite Mikasa con embarazo. Mientras Levi se incorpora lentamente hasta sentarse, Annie llega hasta su lugar.

- La tuviste difícil -dice ella con extraña simpatía- ¿Estas bien?

- Sí, gracias. Fueron lo bastante oportunos -exhala Mikasa pesadamente- No es porque no agradezca tu ayuda, pero ¿Cómo es que tuviste una Lanza Relámpago? -señala ella con sincera duda.

Annie hace una seña con la cabeza hacia Levi.

- Nos encontramos de camino. -explica simplemente.

Mikasa asiente antes de incorporarse cansadamente, el subidón de adrenalina desaparecido. Solo entonces Mikasa se da cuenta de la horrible suerte que tiene ese día, al advertirse sin EM3D para volver. Annie o Levi tendrán que llevarla a cuestas de vuelta y Mikasa no sabía cuál opción era peor.

- ¿Tu equipo? ¿Dónde lo dejaste? -pregunta Levi incorporándose y sacudiéndose el polvo al mismo tiempo.

Mikasa hace una mueca mientras dirige su mirada a la cima del barranco.

- No ha de estar muy lejos.

- Bien. Andando -suelta con un suspiro cansado Levi.

De más esta decir que fue Levi él que la llevó a cuestas hasta el punto de encuentro. Sí, la suerte de Mikasa no era la mejor ese día.