M de Mafuyu


Mafuyu era una mujer fuerte en sus convicciones, creencias y decisiones, además de tener algo de fuerza al asestar golpes con cualquier cosa que fungiera de espada. Aunque también, solía ser débil como cualquier otra persona.

También tenía dudas, inseguridades y miedos. Siendo uno de sus más grandes miedos el perder a Tomo o a Alexander; porque también, le temía a la soledad.

Sin embargo, muchas veces sus palabras fueron como luz en la oscuridad para Sasha. Alguien quien podía tomar su mano y guiarlo, así como hacerlo poner los pies en la tierra.

Tal vez en un principio, Mafuyu no fuera de su agrado porque él tomaba más en cuenta su debilidad y lo terca que solía ser –además del trato hostil que ambos se daban–. Sin embargo, aprendió a apreciarla, a tratarla mejor y no sólo ver lo malo en ella.

Mafuyu, con sus palabras, con sus convicciones y su amabilidad, lo volvió –nuevamente– un humano. Enseñándole que hasta los más débiles podían ser los más fuertes, que la amabilidad no precisamente te hacía vulnerable, que todavía podía existir el amor a la vida y el mundo.

Mafuyu fue haciéndose camino en su helado y marchito corazón, para quedarse ahí y ser la calidez que había perdido. Volviéndose importante e indispensable en su vida.

Mafuyu era y siempre sería su amada María, su mujer –en el sentido romántico– y una de sus grandes amigas. Y también su familia.

Una que quería proteger. Y una de las personas, que deseaba a su lado el tiempo que le quedase.

(Porque Sasha estaba enamorado de Mafuyu, y ella sonreía, porque lo sabía).