Los días se les fueron volando, fue un viernes en la tarde en que Rey finalmente se decidió a vivir con Ben, la decisión fue una epifanía. Estaba en su cuarto, en su departamento y quiso buscar una chaqueta delgada, cuando fue a buscarla, no tenía siquiera ropa interior, miró el closet y estaba solo la ropa de invierno, la que ya no usaba porque el calor de la primavera comenzaba a aflorar.

Llamó a Ben por si tenía un par de cajas de cartón, él entendió el significado de ello, en menos de cinco minutos estaba allí con cuatro cajas y algunas bolsas de basura, seguidos de una sonrisa enorme.

-¿Entonces, te mudas conmigo o debo recurrir a ser un hombre de las arenas y arrastrarte a mi cueva? –Rey se hizo la imagen mental y sonrió- Creo que te agrada la idea.

Sin soltar las cajas la tomó y la cargó en su hombro, llevándola a su cuarto, ella gritaba y reía. La dejó sin mucha suavidad sobre la cama y la besó, apoyándose en sus rodillas y brazos para no aplastarla.

-¿Por qué nunca lo hicimos aquí? –Observó alzando una ceja.

-Pues porque llevamos poco tiempo haciéndolo –Rey estaba de color rojo, después de todo él nunca había estado en su cuarto, menos en esa cama.

-Tienes razón –Ben se levantó casi de un salto- Terminemos aquí y vayamos a practicar más.

Rey soltó una risa nerviosa, Ben se enfrascó en sacar lo que quedaba de ropa de los cajones, echando a una de las bolsas. Ella se fue directo al closet a separar algunas prendas y dejar algo para la caridad o el reciclaje.

Ella estaba acostumbrada a no tener mucho y a usar sus cosas hasta el desgaste total, por lo que no se despidió de muchos objetos. Ben se acercó en silencio, haciéndola saltar de la sorpresa.

-Tranquila Pecosa, tengo algo que mostrarte cuando lleguemos a casa –Le susurró en el oído, complementando con sus fuertes brazos en su cintura- Sé que Finn sale en al menos dos horas… ¿Quieres hacer algo mientras tanto?

-Terminemos aquí y lo vemos –Ben asintió y ella agregó- Tal vez podamos probar algo nuevo después de comer…

Ben sonrió, decidido a terminar con todo pronto, comenzó a empacar los libros de Rey, tenía expectativas para esa noche y esperaba poder cumplirlas.

Al comenzar las clases, Rey estaba absolutamente encantada de ello y de todo lo que aprendía, también de las personas que estaba conociendo y otras que sorpresivamente volvían a su vida.

Una de esas personas era Rose Tico, la ex de Finn, quien una vez fue compañera de escuela. La chica se sentó junto a Rey, reconociéndola al instante y saludándola con entusiasmo.

Rey estaba un poco nerviosa, pero aceptó el saludo, surgiendo después de este, una actividad en parejas para conocerse y formar equipos. Eran las únicas dos mujeres de la clase, por lo que de cierta forma era una alianza necesaria para sobrevivir entre el exceso de testosterona.

Rose le confidenció de que ya no estaba enojada con Finn y que estaba enterada de su relación con Poe Dameron a través de su hermana Paige "Lo he superado" dijo con una sonrisa autentica. Rey se relajó un poco y le confesó de que ella se enteró casi a la par de Rose, que sentía que las cosas no resultaran, pero que ella si le había dado una bofetada a Finn por dejar que las cosas avanzaran tanto antes de ser sincero con él mismo. Rose rió, diciendo que asumía también la culpa por eso, ya que algo había visto y solo prefirió ignorar. Después de eso se abrazaron y se hicieron inseparables, Rey estaba feliz de poder contar con una nueva amiga.

También se hizo amiga de un compañero un poco mayor llamado Beaumont Kin, quien estaba cerca de los treinta y que había comenzado mecánica porque se compró un viejo auto clásico para reparar y quería hacerlo él mismo. A Rey y a Rose les encantó la idea, incluso pasó por la mente de Rey, hacer lo mismo con el Halcón, aunque tendría que preguntarle a Ben si le permitiría hacerlo.

Cada día Ben la pasaba a buscar después de clases, a veces llevaban a Rose y a Beau a sus casas, Rey adoraba que su novio fuera tan amable al hacer eso por sus nuevos amigos. Cuando llegaban a casa, él tenía una cena casera esperando por Rey.

Ben pasaba algún tiempo fuera, investigando para sus notas del periódico, que pasaron de ser mensuales a quincenales e incluso semanales si es que había un evento o un lugar nuevo de interés. Rey a veces salía con él, pero entre el trabajo y el estudio, prefería dormir o estudiar. Ben jamás se enojaba por ello, al contrario, casi siempre le traía bocadillos o suvenires de cada lugar al que iba. Rey sabía que él reemplazaba a Kylo Ren en aquella columna, ya que este no tenía tiempo porque estaba ocupado su última novela. De todas formas, nunca perdía la oportunidad de preguntarle a Ben como era Kylo e insistir en conocerlo en persona alguna vez, él solo sonreía.

Era sábado, Rey salía del Takodana y Ben pasaría por ella como cada día, algo que se convertía en el momento favorito de ambos. Se podía decir que continuaban en el periodo de luna de miel y disfrutaban mucho de cada instante en que podían estar juntos.

Se saludaron con un beso muy cariñoso y se subieron al Halcón. Su dinámica era encender la radio y cantar mientras Ben rodaba los ojos o se reía porque ella cambiaba alguna palabra de las canciones populares.

-¿Dónde vamos? –Preguntó Rey viendo que no iban camino a casa y él no le había dicho de ir a ningún lugar nuevo.

-Nos vamos de compras –Rey lo miró como si le hubiera salido un cuerno en la frente- Llevamos tres meses viviendo juntos y la casa sigue luciendo exactamente igual a cuando no vivías conmigo.

-Me gusta como es –Se encogió de hombros.

-Lo dudo… De todas formas te prometí redecorar el otro cuarto para tus estudios y no hemos hecho nada.

-Ben, solo deberías admitir que no te agrada que invada tu living para estudiar.

-Bien, lo admito –Suspiró fingiendo derrota- Sabes que ese es mi lugar y no puedo concentrarme contigo y Rose cuchicheando.

Rey rió.

-Además quiero que te sientas en tu casa y necesito renovar varias cosas…

-Solo admite que debes hacer una nota sobre una tienda nueva y esto es una buena excusa –Ben la miró de reojo y se mordió el labio- Por favor Ben, es una mega tienda de decoración que se inaugura esta semana, era obvio que harían que fueras.

-No realmente, esto está fuera del rango de Kylo Ren.

-Tienes razón –Admitió.

-De todas formas me han dado una giftcard por promoción y me ha parecido buena idea que elijas cosas de tu gusto, reitero, es tu casa también ahora.

Rey se sintió nerviosa, era muy comprometedor que él le dijera que era su casa, no es que le temiera al compromiso, pero si le temía a sentirse presionada.

Una vez en la tienda, perdió el miedo y comenzó a imaginar donde ir poniendo cada cosa nueva que encontraba atrayente. Miró a Ben que empujaba el carrito y sonrió cuando él asintió con el ceño relajado y una sonrisa suave en su rostro.

Plantas, manteles, cojines, candelabros, algunos cuadros para las desnudas paredes del departamento, un escritorio para armar y muchos pequeños objetos de organización y decoración llenaban dos carros. Lo último en la lista, era el futón que Ben había propuesto, eso por razones obvias lo llevarían de la tienda a casa, así que eligieron la ropa de cama correspondiente para cuando tuvieran visitas, Ben pensó en su madre y Hux, Rey en Rose, así que optaron por tonos neutrales. Antes de olvidarlo, pasaron por herramientas ya que Ben no tenía ni un miserable alicate, aprovecharon de comprar también para Rey.

Cuando pasaron por caja, Ben pagó parte de sus compras con la giftcard y el resto con su tarjeta de crédito, mientras un joven iba poniendo las cosas ordenadas en bolsas reutilizables y las más pesadas en el carro.

-Revisa si tengo algunos créditos para el chico que está ayudándonos –Ben le pasó su billetera.

Rey asintió y miró sin querer la identificación de Ben "Benjamin Chewbacca Solo Organa" sonrió mientras sacaba un par de billetes de mediana denominación. Se los mostró a Ben y él hizo el gesto de subir con la mano, sacó uno grande y lo sumó a los otros, él aprobó.

Le dieron la propina al joven y salieron con los carros, cargaron todo en el Halcón y se subieron para ir a casa. No sin antes pasar al supermercado.

-¿Qué te sucede hoy Ben? –Rey estaba un poco extrañada, Ben casi siempre comía del Takodana y compraba mucha comida por delivery- O debería decir Benjamin Chewbacca…

-La viste –Dijo en una mueca, sin poder ocultar su sonrojo y su leve incomodidad.

-Sí, no puedo decir que me sorprende, después de todo, me dijiste que era uno de los mejores amigos de tu padre.

-También mi padrino.

-También lo supuse –Rey encendió la radio buscando alguna canción que alivianara el ambiente- Finalmente no me has dicho a qué viene todo esto.

-Solo quiero que estés feliz y cómoda –La miró con suavidad- ¿Necesito más excusas que esa?

-No…

Rey agachó la cabeza y sonrió, su corazón latió acelerado. Ben tenía razón, cada uno de sus gestos, era uno de amor, como si el que le dijera que la amaba y la tratara como una princesa cada día no fuese suficiente, él siempre encontraba formas de hacerla sentir simplemente feliz.

-De todas formas me extraña un poco –insistió, mirando los edificios que pasaban por la ventanilla del Halcón.

-La única comida decente que tenemos es la de Maz, pero ahora estás estudiando y necesitas comer bien para hacerlo.

-Vamos Ben, la mitad de los estudiantes vive de fideos envasados o de salchichas de bantha.

-Tú no eres la mitad de los estudiantes para mí –La miró de reojo- Tengo el tiempo y puedo cocinar para ti…

-Espera, sé que sabes cocinar huevos y tocino y tu cereal es delicioso, pero no creo que eso sea una dieta equilibrada –Rey lo miraba con burla.

-Cariño, que no necesitara, no significa que no sepa… y hay mucho de mí que aún no sabes –Respondió intrigante- Además estás comiendo demasiada chatarra.

-Solo falta que me inscribas en un gimnasio –Gruñó con sorna.

-Tengo mejores ideas para quemar calorías y es siempre una buena forma de hacer cardio.

La miró con hambre y Rey se encogió un poco en su asiento, sintiendo sus mejillas arder y su ropa interior humedecerse ante el tono de Ben.

Llegaron al edificio, teniendo que dar varios viajes para poder llevar todo lo que habían comprado al departamento, momento en que ambos desearon que hubiera un ascensor, pero al ser un edificio pequeño, no era obligatorio.

Ben comenzó desempacando lo que iba en la cocina y Rey las plantas, llevándolas a la terraza, aprovechando de poner una cerca del escritorio de Ben. Acomodó un par de cojines sobre el sofá, dejando el resto para su propia cama y para su futura "oficina".

Mientras Ben cocinaba, observaba de lejos a Rey tararear mientras repartía todos esos pequeños artículos que compraron o colgaba cuadros o regando y ordenando plantas grandes y pequeñas suculentas que iba poniendo en cada rincón que encontraba libre.

-Puedes ordenar en línea si crees que faltó algo –Le dijo con ternura cuando ella entró a la cocina a lavarse las manos.

-Adoraría comprar más cosas, pero no quiero hacerte gastar dinero y el que tengo guardado lo quiero para un día lluvioso.

-No sé si sabes que estás durmiendo con un heredero rico que no tiene problemas de liquidez, que además tiene un trabajo casi por hobby y que haría cualquier cosa por ti… -Sacó su billetera y puso delante de ella su tarjeta de crédito negra.

-Ben, sabes que no puedo –Respondió con los ojos muy abiertos, retrocediendo un poco.

-¿Por qué no puedes? Tómalo como que estás comprando para mi si te hace sentir mejor –Se acercó a ella y la abrazó, dando un pequeño beso suave en sus labios- Estamos juntos, todo lo que pueda dar para tu comodidad y alegría es poco…

-Sin embargo me siento incomoda.

Ben suspiró, miró la olla donde estaba haciendo carne al jugo, le bajó la llama y tomó a Rey de la mano. Se sentó frente a su escritorio y la sentó en sus piernas.

-Ya que no quieres hacerlo sola, me ayudarás a elegir lo que olvidé en la tienda ¿Eso te gustaría Pecosa?

Rey asintió tímida. Ayudarle a elegir no era lo mismo que comprar ella, él sería el responsable de sus gastos.

-También necesito elegir un regalo para mi madre, la próxima semana es su cumpleaños y seguramente, nos llame para ir a su casa a quedarnos.

-¿No es por eso que hemos ido de compras? –Rey lo miró intrigada.

-Absolutamente no, es solo que he visto la fecha en la pantalla y me he acordado –Respondió nervioso.

-Bien, pero vamos a comprarle algo bonito y de preferencia no hecho en masa y estoy poniendo mi parte.

-Toda la razón.

Ben le dio un beso suave en el cuello y la miró con devoción y alivio.