Un domingo calmado.

La oscuridad del cuarto hace difícil ver a la joven castaña Ochako en su cama, arrugando las mantas al abrazar con fuerzas, enrollando algunas zonas de la tela abrigada en sus piernas expuestas al vestir un pantalón corto negro, siendo la parte superior de su vestimenta similar a la anterior descripción.

Uraraka observa en la negra oscuridad, teniendo la capacidad de ver con un poco de claridad por la única luz que entra, siendo los espacios del umbral, la entrada de la luz de afuera. El semblante de ella expresa la tristeza y ansiedad que siente. Abraza aún más fuerte al sentir como las lágrimas se acumulan en sus párpados.

En el exterior de su cuarto, se escucha unas pisadas, junto a una figura que detiene el entrar de la luz al cuarto. Unos golpes a la puerta hacen temblar a lamisma, siendo la respuesta de parte de Uraraka, la falta de esta.

–¿Hija? ¿Estas despierta? —una voz femenina traspasa la puerta, entrando a la posada de la joven castaña y llegar a los oídos de ella. Ochako nuevamente no da respuesta. Ella tapa su rostro con sus mantas, poniendo más tensos todas sus extremidades, dando un gruñido ahogadoen sus acciones—. Ochako, responde hija —la suave y delicada tonalidad que entona sus palabras, la mujer demuestra nuevamente en un intento de conseguir la respuesta de su hija. La preocupación que siente la madre de Ochako, afecta su paciencia.

–Ya basta, mujer. Ya déjala, no te hablara —un hombre calla a la madre, estando él cansado de las insistencia de ella todo el día, en la cena, ayer al regresar de su cita y la última vez que Ochako se vio en la casa, antes de entrar en su cuarto después de decir buenas noches a sus padres.

–Pero... ese joven... —las palabras de la mujer es interrumpida por su esposo de cierta forma hostil, pero no agresiva a grandes intensidades.

–Ese idiota termino con mi hija y le fue infiel el año pasado. Ella debe superarlo, no puede estar estancada por una mala relación —las pisadas sonoras del padre de Ochako vuelven a escucharse después de sus palabras, irritado por aquella herida tan pasada, siendo para él una ancla con peso innecesario para el extenso mar de nuevas experiencias juveniles, que tiene su hija por delante, pero ella parece no querer olvidar algo común en la adolescencia.

Hay un lapso de silencio, aunque hay algunos sonidos bajos ininteligible para Ochako. Joven que tampoco le da importancia a todas las palabras que sus padres les dijeron. Ella sigue con las mantas tapando su rostro a la oscuridad, sin producir sonidos o decir palabras. Relaja su cuerpo al no poder soportar más la incomodidad y el leve desgastar de sus músculos.

–Mañana si no quieres, no vayas a la academia, y si tampoco quieres, no vayas a la reunión de tu secundaria —al decir lo último, provoca una acción ilógica de su hija. Da una patada a la nada, sin separarla de su cama, moviendo las mangas enrolladas en su pierna hacia la puerta.Las pisadas de su madre se alejan, hasta no escuchar nada más que el comienzo de palabras ininteligible, dando entendible de ser una discusión que da crecimiento.

–Que mierda...—susurrando a ella misma en un comentariono posible de callar para Ochako, separa su manta de su rostro, teniendo rastros de lágrimas en ella. Observando fijamente a la pared de su cuarto cubierta por la falta de luz, siendo solo una raya distorsionada y para nada recta de afuera, alumbra aquella pared, pero la luz no logra alumbrar toda la extensa pared por si sola. La raya es lo que los ojos castaños oscuros observa, reflejando en las pupilas e iris de ella.

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La alegría es notoria al florecer por todo el rostro de Ochako, después de haber pasado por un evento que le llena el corazón de flores que florecen con entusiasmo en sus adentros, expandiendo por toda su mente. Una campana suena con sonoro, siendo el sonido que provoca las salidas de jóvenes de una escuela común.

La salida se queda desierta, siendo el turno de salir del último año. Una regla de tener turnos para salir de cursos, para evitar conflictos, empujones y daños a las diferentes divisiones, luego de un incidente pasado.

Ochako camina por la acera de la salida, con demás estudiantes de su curso y de otros de mismo año. Con una sonrisa en su rostro, teniendo su cabello más corto sin ningún mechón largo, la joven observa a los estudiantes en busca de alguien, mientrasella sigue caminando hacia afuera.

Abriendo sus párpados al encontrarlo, sonríe con mayor extensión, bajando su velocidad de caminar para alargar sus segundos al querer observarlo el mayor tiempo posible. Un joven de uniforme idéntico a ella, una cabellera negra con ondulaciones en todas las direcciones, provocando un estilo alborotado, una peculiar sonrisa que siempre tiene en su rostro, de estatura promedio sin superar los metros setenta, y sus ojos verdosos de tonalidad clara. Él, es su primer y nuevo amor, un joven que la trata tan amable, tan generoso y que comparte el mismo amor de Ochako de la misma manera. Elinicio amoroso fuehace menosun mes,por la confesión de ella, delante de él y algunos de sus amigos en la azotea. Un momento que no siente arrepentimiento Ochako, la vergüenza que sufrió valió la pena.

–Esto será fantástico —son las palabras de Ochako al aire, teniendo aún sus ojos en aquel joven que sonríe al tener a sus amigos al lados hablando. Unas palabras que muestran su amor a su novio. La duración de su opinión cambia al día siguiente, al ver como los labios que a ella le pertenecen, entregarse a otra chica. Los labios que nunca se juntaron con los de ella antes, da un beso a alguien que Ochako conoce al ser una compañera de clases.

Los dos jóvenes observan a la puerta de la aula, percatándose de Ochako y la situación a los segundos del silencio. La joven enamorada no se da cuenta de en quemomento comenzó a llorar, pero si que cuando su novio intenta darle una explicación llena de mentiras, corre de vuelta a su hogar sin importar las palabras de su profesor y demás superiores que encontró en el pasillo. Al llegar a la entrada, se cambia de calzados rápidamente para retornar su camina hacia su hogar.

Estandoa su hogar,sin explicación alguna a su madre que está presente, se encierra en la habitación que le pertenece. Los llamados de su madre a la puerta incrementan al poder escuchar los sollozos de Uraraka. Luego de unos minutos de insistir, la joven castaña infectada de sentimientos negativos en su interior, confiesa todo a su madre, una de las únicas personas de su familia que sabe de su romance.

–No esperaba que te engañe, tu padre tampoco tenía en mente que te pasaría eso —un suspiro es audible para Ochako provenientede su madre, al estar en una situación que ella debe ayudar, pero en un tema que nunca estuvo experiencia alguna, tampoco relatos ajenos de tal situación.

La oscuridad de la habitación y el abrazar de sus mantas por todo su cuerpo, es el mejor escenario para la joven castaña, al no tener nadie viendo sus lagrimas o escuchando sus sollozos, sin ningún testigo de sus sentimientos que lastiman y destrozan su felicidad en su experiencia de amor. Del otro lado de la puerta, la madre de Ochako piensa en que decir, eligiendo las palabras correctos para aliviar la tristeza de ella. La experiencia que Ochako presenció en carne propia, no es correcta al ser aún joven para sucumbir en la parte dolorosa del amor.

–Eres demasiado joven para haber pasado por la infidelidad, pero si él te engañó con una mujer es porque no te amaba de verdad. No debes estar dolida por él, hay muchos chicos que te apreciaran y te cuidaran —no consigue respuesta de su hija, sintiendo que la está ignorando, pero es lo contrario, Ochako está prestando atención a las palabras de su madre. Las siguientes palabras de la mujer castaña, son malinterpretada por Ochako, provocando que un deseo egoísta crezca en ella a futuro—. Hay chicos que te van a curar las heridas de otros, incluso te darán lo que los demás no te dieron. Pero no olvides, que tu también puedes superarlo por ti misma —las últimas palabrasde la madre no es escuchada por Uraraka, al estar sufriendo una reflexión de su madre.

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—... más desagradable —recordando todo lo anterior, termina su insulto en toda la oscuridad. Todo aquello, le ha dejado una herida al ser su primer romance lleno de ilusiones, creyendo que sería la persona que le daría todo el aprecio que ella también le daba. Cuanequivocada estaba, lo único que recibió fue el deseo de vengarse de aquel chico que la engañó, sin importarle que tenga tenga darle infelicidad a otras personas no involucradas paradeshacerse del vacío de su primer amor. Tristeza es lo que rodea el vacío de amor de aquellas ilusiones deterioradas.

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La oscuridad ronda en las luces en movimiento de múltiples colores en un edificio, con músicaensordecedora al ser la temática principal del sitio nocturno, el cual realiza tocadas a aficionados al género rock, electrónica y demás diversidad de estos los dos géneros.

Las personas bailan en la oscuridad llena de luces con variedades de formas y colores, siendo la edad más precenciable en la noche que trascurre en este día son los adolecentes, los alrededores de la salida es un sitio de pocas personas a comparación del centro, pero es donde tres jóvenes caminan juntas hacia ella luego de haber dado su espectáculo a las personas que festejan esta noche, por motivos personales.

–Creí que no llegarías, Kyoka. Llegaste casi a la hora de nuestro turno, ¿qué pasó? —al lado de la antes nombrada, Mina Ashido camina junto a la joven peli púrpura, estando al lado de ella Kendo, de la clase 1-B. Ashido lleva en su espalda una mochila negra que es más alta que ella, sobrepasando unos centímetros su cabeza, teniendo una forma rectangular. Kyoka al escuchar la pregunta de su compañera, la observa de manera seria e indiferente, típico semblante de ella para la mayoría de las personas.

–Mi línea de tren no pasó a horario —la justificación de su llegada tardada, desanima a Mina, expresando en unos quejidos de insatisfacción. Kendo que está al lado de Kyoka, da una mirada a ella en su rostro de perfil, teniendo un presentimiento que sus palabras son mentiras, o eso intuye.

Kyoka al ver delante mientras sigue caminando, obstruyendo la vista a la salida, ve a un sujeto que también está caminando al exterior del club, pero más adelantado que ellas. Los ojos de ella se mantiene en aquella figura que no se puede ver con claridad por las luces que se apagan y encienden. Los cabellos de color amarillento de él, están levantados en forma de picos, un peinado que él siempre tiene.

Aquel sujeto se detiene por un momento para dar una mirada por encima de suhombro hacia atrás, mostrando un gesto de su irritación al fruncir su ceño, estando dirigida para Kyoka. Ella no distingue que hizo, pero también se pone hostil al dirigir sus ojos a los rojizos de Bakugou.

Él sigue su camino, sin hacer nada más. Kyoka, Mina y Kendo al salir del club, hablan un rato más. Mina toma el mismo camino que Katsuki, estando este último más lejos que las otras integrantes de la banda.Estando a la vista a la lejanía. Kendo y Kyoka hacencontactovisual luego de ver a Bakugou, una de ellas más seria que la otra.El camino a la estación de tren fue sereno, caminando con rapidez como siempre lo hacen al ser un domingo en la noche, donde los club nocturnos de los más tranquilos a los más agresivos, están abiertos. El día con mayor cantidad de clientes.

Entrando al tren, continúan con la charla que empezaron desde el comienzo de su caminata, hasta llegar al sitio que están ahora.

Kendo se sienta en uno de los asientos del tren, teniendo escasez de personas, visible en la esquina del transporteun grupo de jóvenes con aspecto gótico. Suspirando, la peli naranja observa a Kyoka, la cual se sienta a su lado

–Eso fue algo bastante peligroso, tu padre si que estaba desesperado —Kendo se acomoda en el asiento junto a su funda de bajo. Observando al lado de ella, Kyoka acomoda su guitarra en el asiento vecino—. Había escuchado un poco en las noticias, sobre el bullicio de algo, y vi como llevaban a tu padre a la patrulla. Aunque como fue grabado por unas de las personas que estaban ahí, no tuvo tanta calidad y tampoco fue tan extenso, ni pude ver cuando salías. Me preocupe cuando escuche los insultos de tu hermano, pero él tampoco fue grabado.

Sonando serena y hablando con seriedad a su amiga, la joven observa como Kyoka no responde, solo se acomoda en el asiento, reposando su espada en el.

–¿Qué pasa? —acercándose al asiento de la peli púrpura, inclina su espalda hacia delante y al costado, observando a ella. Jiro tensa sus hombros, desviando y evitando que su amiga observe su rostro,balbuceando unas palabras, sin tener nada en claro en que decir. En sus mejillas, un ligero sonrojo se presenta al sentirse avergonzada por su acción de evitar que Kendo la mire.

–Prefiero no hablar de mi padre... —en voz baja, responde a la pregunta de su amiga. La peli naranja no loentiende, pero lepide una disculpa para luego acomodarse en su asiento. A los segundos, Kyoka también se relaja y se acomoda.

Los instantes se sienten extensos para las dos estudiantes de la U.A. en su viaje, realizando unas acciones y gestos de nerviosismo, queriendo retomar la charla, sin ser del mismo tema. Kendo da unos golpes con sus dedos a la funda que tiene en el medio de suspiernas. Abriendo sus párpados un poco, da vuelta sus rostro para hacer contacto visual con Kyoka, la cual a los instantes de ver por la comisura de sus ojos la acción de ella, da vuelta su rostro.

–¿Cómo estas con tu hermano? —al preguntar, Kyoka baja su mirada rondando un sonrojo en sus mejillas, apretando con sus manos tensas en su falda negra corta, vistiendo como prenda inferior a ella, unas medias negras de red que cubren sus dos piernas.

–¿Qué estas diciendo? Nosotros estamos bien —mintiendo por como esta la relación con Izuku, Kyoka se olvida que Kendo está informada del tema. Después de todo, ella también estudia en su misma academia.

–Yo voy a la U.A., y sé sobre el beso que Ashido hizo que se dieran. ¿Cómo están? —preguntando nuevamente al ver la reacción de la peli púrpura, tensando sus hombros mientras se inclina para delante, siguiendo con su sonrojo. Kyoka suspira a los segundos, para poner sus codos en los muslos de ella, enfocando su mirada a la ventana extensaque tienen en frente, con los asientos vacíos.

–En todo el tiempo que paso de eso, no hablamos, hasta lo que sucedió ayer —las primeras palabrasde Kyoka, sorprenden a Kendo, creyendo que lo hubiesen hablado a los primeros días, ya que ella no tiene tanto contacto con Kyoka y toda la clase A, por la rivalidad sin sentido que le tiene su profesor con el profesor Aizawa, aunque nadie sabe el porque. Kendo se intriga al final del diálogo se Jiro—. Ayer, después de todo lo que pasó, pude hablar con Izuku. Mamá y mi tía se fueron esa noche para algo sobre lo que hizo Kyotoku, esa noche hablamos, quedamos en buenos términos, pero sé que Izuku no puede olvidarlo, me di cuenta que mentía.

Kendo escucha y observa los ojos de su amiga, los cuales observan aquella ventana, dejando ver la oscuridad del exterior de las vías. La joven peli anaranjada observa con seriedad, conservando gestos de amabilidad en su faceta por ser una amistad, queriendo que Kyoka sienta que si la está escuchando como es debido.

«Y yo tampoco» el pensamiento de Kyoka se queda en sucabeza, siendo incapaz de comentar tal dato, sintiéndose avergonzada si llega a decirlo. Ella quiere arreglar su relación con su hermano, no quiere sentir ser incapaz de olvidar el beso que se dieron, sin haber puesto sus voluntades en ello.

–Me dijiste cuando te sacaron del edificio, tu hermano te abrazó y todo eso, ¿cómo no puede olvidarse del beso luego de haber pasado todo lo de ayer? —expresando un ofendido tono, Kyoka da una risa incómoda, levantado sus hombros como gesto de no saber el motivo, ocultando el hecho ayer ella tampoco lo puede olvidar.

–No lo sé —dejando de reír luego de unos segundos de su hablar, le da una mirada rápido a su guitarra, acordándose de ella sin motivo alguno. Verificando que si esta, vuelve a observar a Kendo—. Algo lo que me hizo enojar en la charla, es que al final, cuando le pregunté sobre dónde estaba ya que se fue sin mandarme ningún mensaje. Me dijo que se fue con Uraraka para una cita de amigos. Me iba a mandar un mensaje, pero lo olvido. No me aviso porque sabía que yo estaba escuchando música. Es un idiota, y más al juntarse con Uraraka —la hostilidad de ella es notable, siendo evidente por su voz como semblante.

El tren se detiene, mientras una voz es trasmitida por los parlantes notificando la llegada de una parada. La repetición de la voz mecánica sigue, el sonido del frenar del transporte se escucha de fondo.

–¿Por qué odias tanto a Uraraka? —la pregunta de Kendo toma de sorpresa a su acompañante, disminuyendo su ceño fruncido, haciendo contacto visual con ella. Al fondo de la cabina del tren, baja el grupo de góticos, dejando solo a uno que otro pasajero en su interior—. Sé que quieres cuidar a Jiro de un posible corazón roto, pero muestras mucho odio a ella. ¿Te hizo algo?

–No, no es eso. Uraraka solo quiere a mi hermano como un juguete o un pasatiempo —inclinado un poco su cuerpo hacia Kendo, Kyoka muestra en sus gestos faciales seriedad como su hostilidad disimulada con mala actuación—. Estoy segura de eso, yo vi como Uraraka comenzó a acercarse a mi hermano.

–¿Y eso, que tiene que ver? —no entiende la relación de su motivo de hostilidad a la joven castaña con el comienzo de su interés a Izuku, expresando las dudas en su mente con su rostro.

–Es porque la vi...

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Luego de que Mina y Hagakure confesaron por Izuku su gustar a Ochako, al día siguiente de clases,la chica con el saber que tiene un enamorado, se acercó a él.

Ochako se acerca sin ser tan delicada con Izuku, estando el peli verde bastante nervioso con ella e inestable en su hablar. A la lejanía, Kyoka observa aquel espectáculo sin decir nada, mostrando en sus gestos faciales como corporales su falta de entendimiento en las acciones de la castaña.

Al horario que suena el timbre para el receso y el almuerzo, Kyoka al terminar de guardar sus propiedades en el recipiente que está debajo de su banca, busca en el aula a su hermano para comer sus almuerzos juntos, como es de costumbre. Pero al verlo, salede la clase junto a Ochako, mientras otros también salen, aunque no acompañado al joven pecoso.

–Pero... ¿Qué están haciendo? —acostumbrada a ser la acompañante de su hermano en el horario del almuerzo, observa fijamente a la castaña, estando al lado de su hermano, exponiendo una abertura de escote de su uniforme, lo cual provoca el sonrojo de Izuku al ver por instinto. Al ver a la castaña tan cerca de su hermano y no de ella, el sentimiento de la envidia y los celos florecen en ella, motivando a que ella los siga.

–... cerca de aquí vi una oferta de... ¿Kyoka? —en la banca que está delante a la de Jiro, está Momo. La jovenestaba hablando en todo el momento que Kyoka observaba a su hermano y Ochako, pero al girar su cuello hacia atrás para seguir hablando, no la ve.

En la mayoría del horario de receso, Kyoka sigue al dúo de estudiantes. En todo su acoso, la joven Jiro sufre cada vez más por el celo que siente al ver como otro chica, obtiene la atención de su hermano, sin reconocer que el impulso de seguirlos esporque tiene temor que Ochako la reemplace de alguna manera. Perder el puesto que Kyoka se lo gano alser su hermana y convivir con él desde años.

Vigilando desde el comienzo, observa como ellos almuerzan para luego dar un paseo por el alrededor de la academia, charlando y riendo de sus palabras. A la lejanía, la hermana de Izuku los observa, estando enfocado en Ochako más que nada, intentando analizar las acciones de ellas concuerdo a sus intensiones. Sin tener nada, a los últimos momentos del receso, Kyoka se cuestiona, si solo será una nueva amiga.

Su hermano siempre ha sido más sociable que ella, y tiene más amistades que las escasas de Kyoka. Reflexionando un poco en sus acciones, pero estando aún decidida en saber que harán. Detrás de una esquina escondida,ignorando las miradas de otros estudiantes de diversos cursos. Al sonar el timbre que da a conocer el terminar del receso, Kyoka se mantiene, observando a Uraraka e Izuku.

Los dos detiene su caminar, conversando por un rato, Izuku se separada de Uraraka, caminando hacia la escalera que desciende del piso que están, teniendo su salón en la primera planta. Ochako gira al camino que tiene a su lado, llevando a un pasillo que tiene dos puertas a sus costados, siendo los cuartos sanitarios para los dos géneros.

Kyoka espera unos segundos antes de acercarse al pasillo, escuchando desde la puerta un crujido del interior. Esa es su señal, abriendo despacio la puerta del baño, cada vez tiene más campo de visión, observando elpanorama desde la entrada, ve el extenso espejo incrustado en la pared, sin nadie en frente de él. Kyoka entra, dirigiéndose hasta el último cubículo. En su recorrido, observa logra observar que hay otra persona además de Ochako.

Al entrar a su cubículo, la deja entre abierta, logrando ver un porcentaje del espejo y el lavado. La segunda persona sale del cubículo, una chica que Kyoka nunca vio, pero con una apariencia mayor a la de ella. Luego de que la joven salga del baño, se haya limpiado las manos y arreglado un poco, otra puerta es abierta.

Kyoka se acerca a la puerta, estando en posición de sentadillas por preferencia de ella, descuidando que al estar así, su falda se balancea levemente, perono es tanto para dejar al descubierto sus bragas. A los ojos de Kyoka, logra observar la espalda a perfil de Ochako, tapando su rostro los mechones largos de ella y su abundante cabello. El espejo ofrece el reflejo de Ochako y su rostro, teniendo una peculiaridad en ella, sus labios están separados en una sonrisa, pero sus comisuras no están a la altura pareja, mostrando un gesto retorcido en vez de amigable.

–Por fin, podre deshacerme de esto —sonriendo para su propio reflejo, Ochako suelta unas carcajadas antes arreglarse y deshacer su sonrisa torcida e irse del sanitario.

La joven Jiro se mantiene en su sitio, siguiendo a Ochako con su mirada hasta el crujido de la puerta al cerrarse se presenta. Su incertidumbre se expresa por su rostro, teniendo grandes dudas por las palabras de ellas y la expresión de Ochako, nunca antes vista por Kyoka, aunque tampoco ha prestado atención a ella en su corto lapso de tiempo en la U.A.

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–... ¿me entiendes ahora? —mostrándose cansada al terminar de contar su acontecimiento de hace meses, Kyoka observa a su amiga. La peli púrpura arquea una de sus cejas al ver el rostro sorprendidode Kendo. Joven que no entiende por completo el motivo de que Kyoka tenga tal actitud con Ochako.

–Sí, absolutamente—afirmando aunque nosea así, la peli naranja cruza sus pies, sonriendo a Kyoka mientras hace contacto visual con ella. Correspondiendo, la joven Jiro sigue mirando con su ceja arqueada.

–Bueno, además ¿quién en solo un día...? —Kyoka para de hablar al ver a su amiga levantarse del asiento, agarrando los tirantes de la mochila musical que tiene entre sus piernas. Otra voz también es audible pero ignorada por Kyoka, hasta que entiende lo que dice.

–Es mi parada. Nos vemos Kyoka —yendo hasta la puerta, espera que se detenga en su destino y la puerta sea abierta. Al salir del tren, se despide de su amiga con su mano y un saludo verbal, correspondidopor Kyoka al zarandear su palma abierta de izquierda a derecha.

Al llegar a la acera de su hogar, luego de terminar el recorrido del tren, entra a la casa, quitándose sus zapatillas en la baldosa que es especifico para ese uso. Agarrando del extremo su par de calzado, adentra más a su hogar, acercándose a la luz de la sala. Dejando atrás el umbral, ve a su madre sentada en el sillón, reposando sus dos brazos cruzadosencima del respaldo, sonriendo mientras gira un poco su cuello para hacer contacto visual.

–¿Me estabas esperando? —es la pregunta de Kyoka, acercándose a su madre, levantando sus comisuras de sus labios.

–Sí —saluda a su hija con un beso en su mejilla. Se acomoda, dejando un espacio a Kyoka para que se siente. La antes nombrada deja su guitarra al lado de donde se sienta.

–¿Cómo te fue?

–Bien, como siempre —mirando a su alrededor, no ve a su hermano. Algo peculiar, ya que él muchas veces la espera junto a su madre—. ¿Y mi hermano?

–En su cuarto desde la cena —el semblante de Mika se retuerce un poco en lapreocupación que trasmite, a causa de las siguientes confesiones—. Cuando terminamos de cenar y te fuiste, no salio de su cuarto, aunque se lo haya pedido.

–¿Qué? ¿Por qué? —la preocupación es expresada por sus gestos faciales, sin temor de demostrar lo que siente. Inclinando un poco su cuerpo hacia Mika, Kyoka agudiza un poco su voz sin intención de hacerlo.

–No lo sé —levantando por un momento sus hombros, responde lo que sabe con su conocimiento nulo de lo que le pasa a su hijo adoptivo—. Pero... creo que es porque se esta acercando la fecha de visita a su madre.

Escuchando las palabras de Mika, ellas reviven una incertidumbre que se le olvidaba preguntar a su madre. Kyoka abre sus párpados pintados con delineador negro, dejando el punto que sus pupilas observan. Abriendo sus labios, pronunciando la incertidumbre en palabras vocales. Al escuchar, la madre Kyoka separa sus labios finos y rosados, con unos pocos pliegues en su superficie seca. Los latidos de su corazón es más notable junto a otro sentimiento que aliviaba el cuerpo, pero de mala manera al ser semejante al temor.

–¿Qué? —Mika desea que las palabras de su hija sea mal escuchada por ella, pero no es así. Al remarcar la pregunta de Kyoka, son el potenciador de aquella sensación que le hace pasar un mal momento.

—¿Por qué decidiste adoptar a Izuku?