Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

-/-/-/-/-/-

Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

-/-/-/-/-/-

Artemisa: The History of the Queen Ghoul.

Capítulo 13: El Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Como se hizo costumbre el año pasado, Artemisa Potter, descendió las escaleras, vistiendo únicamente la camisa de botones blanca reglamentaria, la corbata azul y bronce, de Ravenclaw y la falda del uniforme, la toga estaba abierta y colgaba sobre sus hombros.

Dumbledore miraba a la chica, el año pasado su estilo les había sorprendido a todos, pero creía que este año, podría lograr algún tipo de avance con ella. Sí, creía saber qué hacer, creía saber qué botones tocar en la joven, para poder acercarla a su forma de ver la vida. Pero prefería ver, que tal era este primer día, o bueno: quizás, la jornada semanal, para hablarlo con ella el sábado o posiblemente en los días de la semana, cuando la niña tuviera disponible algún momento libre. Eso solo lo hizo suspirar. ―Si espero demasiado, quizás esas ideas se afiancen en su mente, y la pierda para siempre ―pensó preocupado, el mago de la luz.

Luego del desayuno, los Ravenclaw y Slytherin, fueron a la primera clase de Encantamientos, mientras que los Gryffindor y Hufflepuff, fueron a Herbología.

―Bienvenidos a un nuevo año ―dijo la profesora Potter. ― ¿Alguien puede leer sobre el hechizo Incendio?, adelante señorita Potter, ya que la veo tan emocionada y prestando tanta atención ―pidió, mirando a Artemisa, quien estaba distraida.

―El hechizo Incendio, permite que una diminuta llama, de gran poder destructivo, surja de la varita. Cosas comunes, como encender un caldero o una chimenea, incluso es usado para mantener a raya a ciertos tipos de plantas, cosas así, son perfectamente posibles, gracias a este hechizo.

―Veo que sí está atenta, bien son 10 puntos. ―Dijo Lily. ―Por favor, acompáñenme ―todos se levantaron de sus asientos y caminaron hasta el segundo piso, ante la pared del salón 205, para luego señalar una especie de charco de gelatina, en el suelo. ― ¿Saben lo que es?, adelante, señorita Greengrass.

Daphne sonrió. ―Es Ectoplasma, profesor.

―Y este, es un hechizo... digamos... casero. ―Dijo Lily, apuntando al charco ―Skurge ―una luz verde, limpió el suelo. Invocó una tabla, que tenía unas hojas en ella. ―Quiero que recorran el castillo, usando el hechizo, con manchas de ectoplasma, si les preguntan, digan que yo les he mandado este trabajo. Antes de que se retiren, escriban sus nombres aquí ―una pluma apareció. ―Y, vuelvan al salón, cuando escuchen sonar el timbre de este despertador.

― ¿Cuál...? ―pero Hermione y Padma, se callaron, al ver un despertador rojo, aparecer y su segundero comenzó a actuar.

―Adelante ―pidió el profesor. Todos los alumnos (menos Malfoy), sonrieron ante la actividad, y se dispersaron por el castillo.

Todos los alumnos de Ravenclaw y Slytherin, se sentían poderosos y emocionados, ante la clase que acababan de tener, aquello de aprender dos hechizos en una misma mañana, les levantó el ánimo y les hizo esperar, lo que vendría en la tarde.

Después del almuerzo, Ravenclaw y Hufflepuff, alcanzaron el salón de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Artemisa tuvo un escalofrío, al ver la mirada que el sujeto le dirigía.

―Yo, soy Gilderoy Lockhart ―dijo el profesor rubio, agarrando un libro. ―caballero la Orden de Merlín, de tercera clase, miembro honorario de la Liga para la Defensa Contra las Artes Oscuras, y ganador en cinco ocasiones de la Sonrisa Más Bella, en la revista Corazón de Bruja. ¡Pero, no fue con mi sonrisa, que derroté a una Banshee que presagiaba la muerte! ―nadie se carcajeo, como él esperaba. ―Veo que todos compraron mis libros, bien hecho. He pensado que podemos comenzar con un pequeño cuestionario, solo para comprobar que han leído bien, y cuando han asimilado ―agitó la varita y los exámenes aparecieron.

1. ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart?

2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?

3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?

Y así seguía y seguía, por tres páginas completas.

54. ¿Cuándo es el cumpleaños de Gilderoy Lockhart, y cuál sería su regalo ideal?

― ¿En qué estaba pensando Dumbledore? ―se preguntaron Padma Patil y Daphne Greengrass, ante aquel profesor, del cual no solo ellas dos dudaban su seriedad, sino que se preguntaban si había algo más, en medio de todo esto.

―Mi misión, es adiestrarlos, ante las defensas, contra las peores criaturas que pueden existir... ―no notó como Artemisa, Daphne, Padma, Hermione y otros alumnos, sacaron sus libros de Encantamientos, no eran tan idiotas como sus compañeros, no, ellos realmente querían aprender, y no lo lograrían con este sujeto, el cual sacó una caja desde debajo de la mesa, que tenía un pañuelo encima. ―Les pido que no levanten la voz, pueden asustarlos. ―Retiró el pañuelo, dejando ver lo que había debajo. ― ¡Así es Duendecillos de Cornualles, recién capturados!, está bien: veamos que pueden hacer contra ellos ―abrió la jaula y el pandemonio se desató: alumnos eran agarrados de las orejas, libros y pergaminos eran destrozados, o arrojados por las ventanas. Les hicieron calzón chino a algunos alumnos, o levantaron las faldas de algunas alumnas.

¡Petrificus Totallus! ―exclamó Artemisa.

¡Immobilus! ―exclamó Hermione.

Gracias a Daphne y Millicent, quienes usaron el Incendio, para arrinconar a los duendecillos, pudieron capturarlos, y poco a poco, todos los duendecillos, fueron encerrados, por un trabajo en conjunto por Ravenclaw y Slytherin.

― ¡Qué asco de clase! ―gruñó Daphne.

― ¿En qué pensaba el profesor Dumbledore, al contratar a este idiota? ―preguntó Terry, un Ravenclaw, quien estaba igual de mosqueado por las clases.

―Creo que tendremos que ser autodidactas ―se lamentó Padma.

―Lo dices, como si ya lo hubieras hecho ―dijo Daphne.

Padma y Artemisa la miraron. ― ¿Es que acaso tú, aprendiste algo con Quirrell? ―Daphne se sonrojó, susurró la palabra "Libro", y las dos chicas se rieron de ella.

Ya verán, par de águilas de pacotilla, mi venganza será inmensa ―pensó la rubia, en cuyo rostro el rojo ya no podía aumentar más.