De cabeza
Summary: Ino y Naruto viajan a un extraño mundo donde todos sus conocidos se comportan de extrañas formas.
Advertencia: Contiene elementos de Urusei Yatsura y Road to Ninja.
Este one shot contiene NaruIno.
Naruto e Ino habían estado trabajando durante horas para arreglar la oficina del Hokage. Naruto había sido elegido para el cargo e Ino había insistido en que debían arreglarla antes de que comenzara a trabajar formalmente.
—Kakashi podrá ser un gran ninja, pero es demasiado desordenado —Ino frunció el ceño al ver la revista erótica que se encontraba debajo del escritorio.
Naruto observó la revista con nostalgia, la reconoció de inmediato como uno de los trabajos de Jiraiya. Ino al principio se mostró confundida, pero no tardó en entender lo que había afectado a su esposo.
—¿Crees que debamos devolvérsela a Kakashi? No me gustaría que Inosuke la encontrará, nuestro hijo es demasiado joven para estas cosas.
Naruto sonrió a modo de respuesta y ambos continuaron con la limpieza.
—Encontré unos pergaminos.
—Ten cuidado, no sabemos que clase de jutsu pueda contener. Repito lo que dije antes, Kakashi es el ninja más desordenado que he conocido.
Naruto no fue cuidadoso. No solo abrió el pergamino sino que también realizó los sellos que este contenía. Tratándose de un pergamino olvidado, le parecía absurdo que tuviera importancia o que fuera peligroso. No tardaría en darse cuenta lo equivocado que estaba.
—Naruto —le regañó Ino, ver la apariencia de su esposo la hizo cambiar de opinión —. Te ves más joven.
—Tú también —respondió Naruto.
Ino tomó el pergamino. Lo más obvio era que se tratara de un jutsu modificador de apariencia, pero su instinto le decía que no era así. La oficina del Hokage se veía diferente y un vistazo a las afueras le hacían pensar que ni siquiera estaban en Konoha. Ino sabía de lo acelerados de los cambios en la aldea, de lo mucho que todo había cambiado cuando industrias Kaminarimon construyó un sistema de ferrocarriles, pero aún así lo que veía era irreconocible.
Habían edificios de gran tamaño y una gran cantidad de casas. Las calles estaban cubiertas por una sustancia oscura y por ellas transitaba un tipo de vehículo que nunca antes había visto.
—¿En dónde estamos?
—Eso mismo es lo que yo me pregunto.
La puerta se abrió, Matsuri estaba del otro lado y no estaba nada contenta.
—¿Qué hacen en mi departamento?
—¿Tu departamento? —respondieron Ino y Naruto al unísono.
Esas palabras solo hicieron que Matsuri se enojara más de lo que ya estaba y que les lanzara todo lo que tenía a la mano.
Ino y Naruto pudieron esquivar la mayoría de las cosas y en cuanto salieron, comprendieron el motivo del enojo de la adolescente. No estaban en la oficina del Hokage, sino en un conjunto de departamentos. La puerta por la que salieron estaba etiquetada con el número 101.
Ambos decidieron salir a explorar, esperando encontrar algo que les permitiera entender mejor ese lugar tan particular. Todo se veía tan desconocido, pero de alguna forma sabían que seguían en Konoha.
Lo más extraño fue cuando apareció Sasuke. El joven Uchiha estaba corriendo, como si huyera de algo lo cuando se detuvo y se acercó a Ino.
—¡Hola, hermosa señorita! ¿Me permite su número de teléfono? ¿vamos a una cita? No muerdo, a menos que me lo pida.
Naruto habría estado molesto por la forma tan abierta en la que Sasuke coqueteaba con su esposa de no ser por esposa hecho de que estaba sorprendido. Había conocido a Sasuke por años y lo más cercano que había visto a técnicas de ligue de su parte fue cuando le pidió matrimonio a Hinata y solo lo había hecho porque Ino lo había aconsejado.
Ino lo empujó débilmente, demasiado sorprendida para enojarse. Planeaba rechazar su propuesta cuando alguien se adelantó, una mujer que se veía demasiado enojada.
—¡Ca-ri-ñi-to!
Hinata estaba furiosa. Su voz entrecortada delataba la rabia que sentía y su cuerpo estaba rodeado por electricidad.
Naruto e Ino no tenían problemas en crear que Hinata estuviera rodeada de electricidad. Ino tenía la sospecha de que su amiga tenía afinidad con los elementos electricidad y viento. Lo raro era verla tan enojada y vistiendo una ropa tan reveladora. Su traje consistía en un bikini de dos piezas con los colores de un tigre y botas que le llegaban hasta las rodillas del mismo color. Otro aspecto inusual en ella eran sus cuernos.
Sasuke se alejó corriendo. Hinata lo siguió, volando. Naruto e Ino fueron testigos de como Sasuke recibía una descarga eléctrica y cómo Hinata le reclamaba por mujeriego.
—Deberíamos ayudar —comentó Naruto.
Ino negó. Amaba a Naruto, pero a veces le exasperaba lo servicial que era. Siempre estaba dispuesto a ayudar a un amigo incluso si este no quería ser ayudado. Sasuke era el ejemplo más grande de eso. Naruto nunca perdió las esperanzas y no se rindió hasta que se olvidara del odio.
—Sasuke debe disculparse —comentó Ino, consciente de que, aunque Naruto pudiera exasperarla, también lo era que lo amaba demasiado —, y tengo un plan.
El plan de Ino no fue demasiado elaborado. Este consistía en buscar a Sasuke y a Hinata, algo que no fue difícil debido a lo escandalosos que eran y amenazar a Sasuke con que debía disculparse.
No funcionó.
—¿Por qué debería disculparme? ¡Es ella la que está loca!
Sasuke le sacó la lengua a Hinata, gesto que fue devuelto por Hinata.
Ino sintió deseos de golpearlo. Sabía que Sasuke era difícil de tratar, pero nunca le había parecido tan difícil como ese Sasuke mujeriego. Intentó pensar en un plan, más no tuvo la oportunidad de ponerlo en acción, ella y Naruto se están desvaneciendo. Lo siguiente que supo fue que se encontraba en la oficina del Hokage, en la Konoha que conocía.
—Será mejor que pongamos este pergamino en un lugar seguro y que lo investigues cuanto antes.
