Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, es miércoles otra vez, y aquí estoy con un nuevo capítulo, sin mucho que agregar, ojalá el capítulo sea de su agrado, y la historia en general, los dejo leer.
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
Habían pasado unos cuantos días desde que su enfrentamiento con el chico de Gryffindor había dejado de ser el chisme principal, su cabeza estaba mejor y por lo tanto, la inmunidad que había tenido se había evaporado, el golpe de Albus lo dejó en todo claro, así que se limitó a observarlo, estaba de un pésimo humor, pero no comprendía la razón ¿qué le había pasado para que estuviera así?
Su corazón se brincó un par de latidos cuando la imagen de Sirius Potter apareció en su cabeza, él era el único que podía ocasionar esa clase de humor en el moreno sentado frente a él, aguardó unos momentos, pero no le dijo nada, se limitó a irritarlo con gruñidos, como si fuese un cavernícola y uno una persona civilizada.
—Iré al gran comedor, tengo hambre –se puso de pie.
—Cuidado con irte a esconder con otro tipo ¿me escuchas? –Lo señaló –no estoy del todo contento contigo, pero no quiero que termines en la enfermería de nuevo, busca un novio estable, y ya.
Scorpius le dedicó una sonrisa ladina, puso los ojos en blanco y negó, el gesto provocó enfado en su amigo.
—Yo no soy de solo un chico, no ha nacido el hombre que va a tenerme encadenado a sus pies.
—Encadenado no, a su lado, tratándote como lo que eres, un imbécil, sí, pero que merece que lo traten como el príncipe heredero que es.
El rubio le dio la espalda a su amigo, y no dijo nada antes de marcharse, sin duda ese imbécil era la persona que más lo quería en el mundo, sino lo encontrara realmente indigno y un poco repugnante, se hubiese enamorado de él y no de…
Se detuvo de forma precipitada cuando aquella idea cruzó su mente, se cubrió el rostro y se burló de sí mismo, si alguien lo viera con esas actitudes, pensaría que el ataque que sufrió en la cabeza lo había dejado bastante loco.
Entró tan despreocupado al lugar como siempre, se sentó dando la espalda a las demás mesas, no quería terminar observando a su alrededor para encontrarlo, era absurdo que él le gustara.
—Te ves bastante mal –murmuró alguien sentándose junto a él.
El rubio observó a la chica que se sentó junto a él, tenía la atención en su comida, pero aun así, sabía que le estaba hablando.
—Ah, eres tú –comentó incómodo.
—Oye, soy tu amiga ¿no es así? Que me dejaras por salir de la alacena, no significa que te odie ¿sabes?
—Sí, me alegra mucho eso –se burló Scorpius.
—Dime algo, tengo mucha curiosidad al respecto ¿entre tú y el hermano mayor de Albus, pasa algo?
—Por supuesto que no –bufó.
—Entonces ¿por qué fue él quien te defendió en primer lugar? ¿Y por qué Albus anda diciendo que si alguien se te acerca, James se hará cargo?
—Por qué ese simio, es el matón personal de Albus, por eso.
—De acuerdo, qué genio, entonces no haré escándalo, porque hace unos días, escuché que él y Violet son pareja, sí, oficial y todo ¿puedes creerlo?
—Audrey –se giró hasta ella –en serio, me caes muy bien, pero ¿quieres dejar de molestarme? Gracias.
—Siempre sospeché que eres gay, es eso o te gustan las niñas muy menores, por el interés tan morboso que tienes por Lily Potter.
—No es ningún interés morboso, y te agradecería si me dejaras en paz ahora –se giró una vez más.
Para desgracia del chico, la joven junto a él siguió parloteando, pero no estaba de humor, lo único que le había calado de todo lo que había dicho, era que James Sirius y Violet eran novios ahora, sí que se acostara con ella no era suficiente, ahora eso.
—Por Merlín, no puedo creer que me dejaras en la sala común.
—Pensé que notaste cuando me salí –comentó aliviado Scorpius de que Albus se sentara junto a él, así que le dio la espalda por completo a la rubia de ojos azules sentada a su otro lado.
—Sí, pero realmente pensé que estarías besuqueándote con alguien y volverías por mí –se encogió de hombros –me tomó más de lo normal darme cuenta que realmente te habías venido a comer sin mí.
—Me advertiste que no lo hiciera –se encogió de hombros.
—Aunque también ha advertido a todos, con su hermano ¿no, Albus? –Se inclinó Audrey hasta el chico.
—No sabía que eras tan comunicativa, McLaggen –se burló Albus.
—Yo solo quería saber, porque me enteré que tienes cuñada nueva, o más bien, oficial –se burló –ya sabes, Violet, y luego contigo diciendo que si se le acercan a Scorpius, James podría enfadarse, esa clase de información cruzada, es algo con lo que no puedo vivir.
—James es el crush de muchos aquí, no creo que quieran quedar mal ante sus ojos, solo por seducir a Scorpius.
—Estás diciendo que vienen a mí, sólo porque tu hermano no les hará caso –se cruzó de brazos.
—A James no le van los tipos –se burló –así que contigo al menos tienen una probabilidad de una noche loca.
—Gracias, por decirme que soy el premio de consolación –bufó.
—Las chicas decepcionadas de que seas gay, pueden ir con él, si quieres –se encogió de hombros el moreno.
—M—
El dolor de su hombro por fin había cedido; así que por fin podía usar la mochila en el brazo que era, y esa era la explicación por la cual estaba en un estado mental bastante relajado, los últimos días habían sido una pesadilla, para las demás personas era algo sin importancia, pero no para él.
Sus ojos se posaron en Violet, que avanzaba apresurada hasta él, se colgó de su cuello y lo besó apasionadamente, aun entre todo aquel bullicio, sin importarle que fuese un cambio de clases.
—Te ves tan atractivo hoy –sonrió dulce.
—Tú siempre luces tan hermosa –comentó, en un tono tranquilo y pacífico, ella le dedicó una sonrisa suave.
—También he notado que has estado entrenando mucho ¿para qué? Si no eres prefecto, y claramente tampoco perteneces al equipo de quidditch.
—Son requisitos que necesito cumplir –comentó.
—Bueno, no es como que me queje de los abdominales que se te están marcando, o de los fuertes bíceps –se pegó a él, colocando sus labios en el cuello del castaño.
Algunos de los que se habían detenido a observar la interacción, comenzaron a secretearse, así que la mente de James perdió el estado pacífico que tenía, haciéndole sentir incómodo.
—Tenemos que ir a clases, Violet –dio un paso hacia atrás.
—Cierto –hizo un mohín –bien, te veré en tu entrenamiento en el campo de quidditch.
Él asintió y comenzó a andar por el pasillo, Alex, que estaba a unos metros detrás de Violet, hizo un mohín de indignación y se unió a él cuando pasó a su lado.
—Pensé que te reclamaría –murmuró.
—Reclamarme ¿hice algo incorrecto? –Observó a su amigo, con una clara expresión de confusión.
—Si realmente esto de la interacción social no se te da ¿cómo es que estás en una relación? –Elevó la ceja.
—Bueno, realmente la única interacción que hemos tenido es física.
—Sí, no me interesan los detalles –hizo una mueca de asco.
— ¿Por qué me reclamaría? –Observó a su amigo.
—Por Scorpius, y por el hecho de que tu hermano le ha dicho a todo chico del colegio que meterse con él, es asegurarse una paliza tuya.
—Esa fue una petición mía, no de él –comentó Sirius en un estado emocional tranquilo.
—Dime una cosa ¿te gusta Scorpius? –Alex lo observó de reojo.
El rostro del castaño permaneció impasible, caminaba tranquilo sin perturbarse ante la cuestión que le había hecho, aunque para el gusto del chico, tardó demasiado en responder.
—No.
—Una respuesta bastante escueta, pero… realmente jamás te había visto tan fuera de ti, como cuando fuiste hasta la torre de Gryffindor buscando a ese chico.
—Para ser honesto –se detuvo y observó a su amigo –no iba a meterme en el asunto, hasta que mi hermano me lo pidió.
—Me confundes, no ibas a meterte, pero le dices a tu hermano que corra la voz de que nadie puede acercarse a Scorpius Malfoy de ninguna manera, o se las verá contigo.
—Las cosas van como las calculé desde el inicio, y si sigo el plan que tracé, a Malfoy solo se le acercarán las personas que realmente estén interesadas en él, aunque… -hizo un mohín.
—Sí, ¿aunque? –Sonrió Alex.
—Dime algo –hizo un mohín de duda -¿qué es lo que normalmente se le obsequia a alguien cuando estás agradecido?
—Depende ¿a quién exactamente?
— ¿Eso tiene que ver en qué? –Elevó una ceja.
—Pero vi que aprendiste algo, cambiar el tema –soltó divertido –solo dime la verdad ¿no te gusta ni un poco Scorpius Malfoy?
—No, solo veo a un niño cada que lo veo –se encogió de hombros.
—Te gustan más grandes, supongo que como Ted –se burló Alex.
—No, Ted es demasiado mayor.
—Es cuatro años mayor que tú –se burló su amigo.
—Sí, pero no me gusta ¿por qué el interés por si me gusta Malfoy?
—No lo sé, el chico es gay, a ti te gustan los chicos, más que las mujeres, claro –completó, logrando que su amigo lo observara de reojo, confundido.
—No veo que tiene eso que ver.
—Tiene que tener algo bueno, para que sea la única persona por la que Albus Severus haya mostrado tanto interés y preocupación.
—Es un chico solitario, que busca llenar un vacío de cualquier forma posible, es por eso que se Albus siente que tiene que protegerlo.
—Vaya –soltó sorprendido –dime ¿llegaste solo a esa conclusión?
—No –comentó como si nada.
Alex se detuvo un momento, mientras su mejor amigo seguía su camino hacia su siguiente clase, no estaba del todo convencido, las palabras específicas que usó, no las veía en la boca de Albus, sin duda eran palabras de Sirius Potter, y que se diera cuenta de alguien se sentía así, cuando nadie más se había dado cuenta, lo sorprendió.
