Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo trece

BPOV

Incluso en la pacífica mañana, con el amanecer del otro lado de nuestra puerta corrediza de cristal, me encuentro incapaz de apagar mi cerebro para permitirme esos minutos extra de sueño. El peso del brazo de Edward sobre mi cintura y el calor de su cuerpo desnudo, de manera protectora a mi alrededor, me hace sonreír con anhelo. Quiero sentirme completamente cómoda, pero descubro que me estoy poniéndome cada vez más ansiosa con el paso de los días. No se suponía que pasara así. Comencé estas vacaciones independiente, segura y deliberada, completamente preparada para permitirme vivir la aventura de mi vida. Y entonces Edward sucedió.

Abrir el correo de la secretaría de AEDD el sábado fue aterrador y emocionante al mismo tiempo. Un nuevo puesto como maestra de primer grado está disponible, y es mío si estoy interesada. Después de aplicar para la transferencia hace un mes, había intentado desesperadamente mantenerlo afuera de mi cabeza. Sin embargo, todos los días en que me encuentro lejos de Carolina del Norte simplemente prueba que estoy mejor sin el peso de los restos de tristeza que repetidamente ha estado sobre mis hombros. He estado más feliz, más libre, y ciertamente he sido capaz de abrazar la mentalidad que he deseado por los últimos dieciocho meses más o menos. Me llevó mucho tiempo superar la desolación de perder a Mike y a nuestro hijo, pero una vez que lo hice, unas pocas personas, o menos, me han permitido abrir mis alas. Así que mudarme lejos de ese lugar, a cualquier lugar lejos de Carolina del Norte, parecía ser el antídoto perfecto. Y entonces, Edward apareció.

Estaba dispuesta a mudarme sin preocuparme por el próximo destino, pero al pasar estos días y semanas con él, me he encontrado rezando cada vez más que de alguna forma terminemos cerca del otro. Incluso, posiblemente en la misma base. Las noticias de que me ofrecieran un puesto en Corea del Sur fue una bendición y una maldición, supongo. La AEDD no me rechazó, me están ofreciendo un puesto en el exterior... pero no estaré lo suficientemente cerca de Edward como para abrazarlo; y al parecer, me he vuelto adicta a esos abrazos.

Soy capaz de leerlo un poco mejor con el correr de los días. Vi su mente trabajar cuando dije que iría a Corea. Mentiría si dijera que no había esperado que comenzara un discurso sobre que Okinawa no estaba tan lejos de Corea y de lo que eso podría significar para nosotros. Pero rápidamente me contuve de no hacer un puchero sobre su no-reacción porque todo esto es nuevo para él. Quiero creer que él está intentando descifrar por su cuenta cómo podemos hacer funcionar esto antes de venir a mí. Si realmente no se encuentra preparado para esto, está bien. Personalmente, creo que las cosas que ha estado diciendo y haciendo está a años luz de quién decía ser hace solo unas semanas. El Sr. "Las relaciones no son para mí" parece irreconocible comparado con cómo ha estado actuando desde ese primer beso en Kauai.

Pero para su tranquilidad, en su presencia, he tratado de mantener las cosas ligeras, porque él estaba tan seguro al principio que sentar cabeza no se encontraba en su futuro. Y estaba bien con eso al principio... antes del encuentro íntimo inicial de la semana pasada, la cual solo no ha unido más desde entonces. Cuando lo miro ahora, se ha convertido en un hombre incluso más deseable, sexy, genuino, compasivo —maldito sea— y ahora me tiene anhelando cosas que sé que no debería.

No es justo meterle presión. Pronunciar las palabras «Tenemos que hablar» que muchos hombres temen. He intentado mantener las cosas fáciles entre nosotros, esta relación/no-relación... pero lo último que quiero es mentirle. Mentir por omisión—al no decirle que mis sentimientos están volviéndose más intensos. No sé si tengo la fuerza para decirle adiós cuando tenga que irme en agosto. El pensamiento causa un dolor en mi pecho que no puedo quitar.

Me niego a arrepentirme de estas vacaciones. Simplemente tengo que ser fuerte y ser la persona que siempre he sido. Cuando sea el momento indicado, voy a ser completamente honesta. Esta vida no es un simulacro. Nuestro mañana no está garantizado; nuestras vidas nos ha enseñado esa lección de la manera difícil. Dejar Oahu sin jugármela iría en contra de mi ser. No me acobardaré porque no quiero salir herida. Por todo lo que he pasado en mis veintisiete años, no llegué allí sin ser honesta conmigo misma, y no me detendré ahora.

Si quiero besarlo, lo haré. Cuando quiera abrazarlo, lo haré. Sostener su mano, coquetear con los pies, darle masajes... lo que sea que el espíritu me lleve a hacer en el momento, lo haré. No tiene sentido contenerse. Voy a mostrarle con mis acciones lo mucho que significa para mí, y entonces, se lo diré con mis palabras.

Si estamos destinados a ser, entonces sin importar la distancia o los obstáculos, seremos. Confiaré en lo que ha estado diciendo, que jamás se ha sentido de esta forma antes, que esto es muy nuevo para él. Basado en lo que me ha confiado, voy a jugármela con el corazón.

El que no arriesga, no gana.

Es esta última determinación que ayuda a tranquilizar mi cerebro y permite que el sueño me lleve una vez más. Envuelvo mi mano alrededor del brazo de Edward y la sostengo con seguridad sobre mi pecho. Quizás si me aferro con la fuerza suficiente para los dos, jamás me dejará ir.

~TotS~

Siento una suave corriente de aire frío y un hundimiento detrás de mí mientras Edward regresa a la cama, envolviéndome en sus sólidos y cálidos brazos. Su cuerpo está presionado contra el mío de cabeza a pies. El evidente contraste de los suaves labios de Edward rodeados por su barba incipiente mientras me besa con ternura siempre envía escalofríos por mi cuerpo. Me hace retorcer de felicidad, ganándome una risita sexy y vibrante por el mismo responsable.

—Buenos días, hermosa. —Su voz ronca retumba mientras roza sus labios por mis omóplatos.

Suspiro contenta, llevando mi cuello hacia atrás, invitándolo a dejar besos más cerca de mi rostro.

—¿Dormiste bien? —pregunta y entonces descansa sus labios contra mi piel sonrojada.

Honestidad, aquí vamos.

—Sí... algo así.

—¿Oh? —cuestiona—. ¿Preocupada? ¿Pesadillas?

—Solo... me siento algo triste de que nos iremos mañana por la tarde. Esta isla tiene un lugar especial en mi corazón, ¿sabes?

Edward responde buscando mi mano y enlazando sus dedos con los míos.

—Lo sé. —Lo siento asentir ligeramente contra mi hombro—. Este lugar ha sido como un renacimiento para mí.

Se forma un nudo en mi garganta cuando digo:

—¿Algún arrepentimiento?

—Mmm. —Se detiene a pensar—. Quizás no tener la posibilidad de llevarte a un luau en esta isla.

Bufo, sonriendo.

—No te preocupes por eso. Abandonar nuestros planes de luau de anoche y en cambio convencerte de venir a nadar desnudo conmigo era una mejor idea, de todas formas.

Él ríe en mi cuello, sus labios rozando sobre mi piel. Puedo sentir su erección rogando por un encuentro matutino. No escucharán quejas de mi parte.

—Todavía no puedo creer que haya hecho eso.

Levanto nuestras manos y llevo sus palmas hacia mis labios.

—Puedes creerlo. Tú mismo lo dijiste la otra noche. Eres un hombre cambiado, capitán.

Nos quedamos en silencio por un momento.

—Eso es verdad. Hablaba en serio antes; este lugar ha sido como un renacimiento para mí. Diablos, he estado cambiando lentamente, pero sin pausa, desde ese encuentro cercano a la muerte con tu bolso en California. Además de mi nariz ensangrentada, has puesto en marcha a mi corazón.

Sonrío, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas.

—Solo he tratado de abrirte un poco los ojos. —Aprieto su mano—. Tu increíble corazón venía latiendo mucho antes de que caminara por ese pasillo de avión, Edward.

—Quizás... —pausa—. Pero ahora que hay ritmo y latidos... una banda sonora con tu nombre suena sin parar.

Una lágrima cae por el puente de mi nariz e intento sorberme la nariz suavemente, pero al parecer es suficientemente ruidoso que lo alarma y se inclina para ver mi rostro.

—Oye —habla suavemente y me gira hacia su cuerpo. Pasando su pulgar por el resto de lágrima, sacude su cabeza—. Nada de lágrimas, Clementine.

Asiento y trago, mis ojos llenándose con más después de escuchar su voz reconfortante.

—Todavía tenemos Maui y entonces Oahu de nuevo. —Levanta sus cejas, pidiendo que reconozca su punto bien hecho—. Muchas posibilidades para crear recuerdos, como tú dijiste. De eso se trata este viaje; sin arrepentimientos, ¿cierto?

Sacudo mi cabeza, liberando algunas lágrimas más.

—Ni uno solo.

Agacha su cabeza y me besa castamente. Se queda allí por unos segundos, y entonces me da otro suave beso. Su mirada está fija en la mía mientras nuestros ojos llenan los espacios en blanco con todo lo demás que no hemos tenido el valor de decir aún. Con valor y sinceridad, asegura:

—Lo descifraremos.

De alguna forma, esas simples palabras crean otra ronda de lágrimas entre mis ojos cerrados. Dulce, cariñoso, admitiendo que no tiene las respuestas, pero que tiene que haber una forma. Me destruye y llena mi corazón al mismo tiempo.

—Lo prometo, Bella. —Esas últimas palabras suaves suyas hacen que levante mi cabeza de la almohada para capturar sus labios en los míos.

Nuestras lenguas perezosamente se deslizan dentro y fuera de la boca del otro con suaves suspiros entre respiraciones. Edward eventualmente ubica sus caderas entre mis piernas mientras las envuelvo alrededor de su cintura, frotando mis pies por toda la parte posterior de sus muslos y hasta sus tobillos.

La sensualidad del momento es potenciado cuando nuestros ojos siguen estudiando al otro mientras él entra en mí. Aprieto mis paredes para aumentar la sensación para nosotros, causando que jadee un «Ahh».

Se mueve sin apuro dentro de mí con embestidas profundas y largas. Mis manos viajan por su espalda y omóplatos, luego hacia su rostro. Me tomo el tiempo de suavemente trazar sus labios, sus orejas, y su lóbulo. Su mandíbula se tensa y se abre mientras mi boca se dirige hacia su cuello para besar y succionar.

Edward sisea de placer cuando levanto mi pelvis y lo encuentro con cada estocada. Permito que mi cabeza caiga sobre la almohada, y nos miramos el uno al otro, sus embestidas más fuertes y más rápidas con el paso de los segundos. Sus chapas identificatorias hacen un sonido tintineante mientras suben y bajan por mi pecho con su poderoso movimiento. Con el roce de su hueso púbico contra mi clítoris crea la fricción que necesito, y siento mi vientre comenzar a arder y tensarse, mi respiración ahora dificultosa.

Desciende, besándome con fuerza. Nuestros labios y lenguas son insistentes y demandantes, nuestros jadeos y gemidos cada vez más altos mientras el ritmo aumenta. Mis manos, las cuales estaban aferrando su rostro mientras nos besábamos, rápidamente vuelven hacia su trasero para jalarlo hacia mí. Puedo sentir sus músculos tensarse y trabajar duro para nuestro placer.

Con cada movimiento de sus caderas, su lengua se adentra más en mi boca; es erótico; es maravilloso.

—Cariño —susurra. Sonrío en nuestro ardiente beso cuando lo escucho llamarme así por primera vez. Lo hizo sonar casi como una plegaria.

Mi orgasmo estalla por todo mi cuerpo, causando que mis caderas caigan a la cama, y me tenso mientras las olas de placer me invaden. La sonrisa torcida de Edward me dice que está contento de que me haya corrido primero. Acelera con más embestidas y entonces entierra su rostro en mi cuello con un gemido mientras lo siento derramarse en mi interior.

Yacemos allí sin movernos, sudados y saciados, esperando que nuestra respiración vuelva a la normalidad. Eventualmente, besa mi cuello cariñosamente y levanta la cabeza.

Un momento en silencio pasa y me pierdo en su expresión deslumbrante. Asiente ligeramente, como si estuviera internamente de acuerdo con sigo mismo. En mi periferia, veo su manzana de Adán rebotar debajo de la deliciosa barba antes de que susurre una vez más:

—Lo prometo.

~TotS~

Tomo dos cucharas y el medio pote de helado de menta granizada del congelador. Edward me encuentra en el sofá después de abrir el DVD de Enredados que renté del Redbox afuera de Walmart.

—Bailyn estará muy orgullosa de ti, tío Edward —canturreo, acurrucándome a su lado.

Chocamos las cucharas y comenzamos a comer mientras Zachary Levi, la voz del actor detrás del personaje de Flynn Rider, comienza su narración introductoria.

—No puedo creer que he aceptado esto —murmura él, llevando una cuchara llena de helado a su boca—. Mi última noche en esta isla tropical, con una hermosa chica que podría estar llevando a la ciudad y, en cambio, estamos viendo una película de Disney para complacer a mi sobrina.

Chasqueo la lengua.

—¡Oye! ¡Y yo! Te olvidas que esta es mi película favorita de Disney. La película favorita de Bailyn es La Bella y la Bestia —corrijo y añado—. Creo recordar que estabas un poco celoso de mi amor de caricatura. ¿Puede ser ese el problema real?

Él pone los ojos en blanco y sigue su excavación del helado.

—¿Van a cantar todo el tiempo?

—Oh, por Dios, ¿puedes relajarte? Compórtate o no tendrás suerte en el bañera esta noche.

—No te atreverías —espeta con ojos entrecerrados, haciéndome estallar en risas.

—Y deja de tomar todos los chips de chocolate, capitán... Consigues lo que consigues, y no te molestas —reprendo.

Él se ríe.

—¿Otro dicho de primaria?

—Sí. —Me río también, luchando contra su mano para conseguir la mayor cantidad de chips que encontramos.

La escena siguiente es de Flynn y sus dos secuaces matones entrando al palacio para robar la corona de la princesa. Él es tan encantador.

—¿Acabas de suspirar, Clementine?

Admito con orgullo:

—Sí, lo hice. ¡Mira lo adorable que es! —grito, señalando al televisor con mi cuchara—. Todo robusto y masculino, corriendo por su vida... me hace derretir.

Él se ríe y acaricia mi cuello con la nariz.

—Tú me haces derretir. —Deja un beso debajo de mi oreja, sus labios fríos por nuestro bocado nocturno—. Ahora deja de ponerme celoso.

—No hay necesidad de estar celoso. De hecho, él me recuerda a ti... Bueno, si te dejaras crecer el cabello como un hippie, supongo. Mandíbula fuerte, cuerpo increíble, voz sensual... además, los dos tienen esa arma mortal.

Él arquea una ceja en mi dirección, pensando que he perdido la cordura.

—¡No, en serio! Cuando te concentras, tu rostro se frunce de forma taciturna porque estás muy enfocado. —Levanto mi rostro hacia el suyo—. Es algo sexy.

—Deja de decirme palabras como derretir, sensual y sexy o sino no seré capaz de concentrarme —reprende—. Bailyn probablemente esté escribiendo un examen que tendré que resolver cuando me reporte con ella.

—Probablemente tengas razón. —Me río y acurruco mi cuerpo contra el suyo mientras seguimos luchando por los bocados de helado que contienen más chips.

~TotS~

EPOV

Mientras que tenga uno de los Hombres de Negro a mano para usar ese exterminador de recuerdos inmediatamente después, felizmente admitiré a quien sea, incluyendo a Bella y Bailyn, que Enredados es una muy buena película. Flynn Rider tiene buenas líneas y me he reído más de un par de veces.

Estoy seguro que es el cambio extremo que estoy experimentando, pero me encuentro realmente escuchando las letras cantadas por los personajes principales mientras se dan cuenta que están enamorándose del otro. Jamás admitiré en voz alta, pero juro que las palabras que el chico canta podrían haberse escrito conmigo en mente, respecto a cómo siempre he vivido mi vida y cómo he cambiado por completo desde que Bella llegó. Ahora el chico está muriendo, por supuesto... es cómo todas las historias de amor terminan; mi monólogo interno y amargo se pone a cargo por un momento.

"Rapunzel... tú eres mi nuevo sueño."

"Y tú el mío."

Escucho a Bella sorberse la nariz, y empujo su cabeza con mi hombro para mirarla bien. Ella tiene lágrimas en las esquinas de sus ojos.

—Aww, ven aquí. —Curvo mi brazo alrededor de ella y tiro de su cuerpo hacia el mío. Ella se sienta en mi regazo e inclina su cabeza contra mi pecho mientras miramos el final de la película. Las lágrimas de Rapunzel brillan, curando mágicamente a su héroe y, como todo cuento de Disney, caminan hacia el atardecer con su final feliz. Es un buen cambio de lo que he llegado a esperar de la vida real. Tienes que amar esos finales de película.

Mientras aparecen los créditos, ella se endereza en mi regazo.

—¿Y?

Asiento con una sonrisa tranquilizante.

—Fue una muy buena película. Me escuchaste reír... realmente me gustó.

Ella ladea su cabeza con una expresión pícara en sus ojos.

—¿Te gustó lo suficiente para quedártela? ¿Y si te la diera como regalo de cumpleaños?

Tiro hacia atrás la cabeza, y no puedo evitar reírme a carcajadas.

—No presiones, Clementine. Eso no será necesario.

—¡Pero acabas de decir que realmente te gustó! ¿Y si quieres verla de nuevo en algún momento?

Aparto algunos mechones de cabello por detrás de su oreja.

—Bueno... ¿acaso tú no la tienes?

—Sí. —Asiente—. ¡La miro cuando sea que necesito una buena historia de amor que me levante el ánimo!

Sonrío ante su respuesta.

—¡Bueno, ahí tienes! Simplemente usaré tu copia si alguna vez quiero mirarla de nuevo. —Sí, lo dije; impliqué al futuro, y no tuve una reacción alérgica. Es algo bueno.

—Bueno, si estoy en Corea y tú estás en Japón, no es conveniente para compartir películas, ¿sabes?

Le sonrío y me encojo de hombros.

—Entonces tráela cuando visites. —Y ahí está. A veces tienes que quitar la bandita rápidamente.

Ella bufa y se acerca con una sonrisa feliz, besándome suavemente.

—Hecho.

Succiono su labio inferior antes que intente terminar lo que comenzó con un beso casto, e instantáneamente nos besamos como si fuera nuestra última noche en la tierra. Justo cuando Bella comienza a dejar mordiscos húmedos por mi mandíbula y en mi cuello, suena mi teléfono sobre la encimera de la cocina.

—Malditos —gruño cuando ella pausa y me mira—. Solo ignóralo —susurro y capturo su boca en la mía, pero ella se aparta de nuevo.

—¡No puedes decir eso! Probablemente sea tu sobrina, que tiene un sexto sentido contigo, y puede notar, incluso desde el otro lado del océano, que ya conoces el arma mortal. —Bella se baja de mi regazo, desinflando mi dura polla, y me paso una mano por el rostro en frustración con el responsable que interrumpe mi diversión.

Ella llega a la encimera y mira la pantalla.

—¡Oh, es Riley! —Lo desenchufa y me lo lanza.

Me aclaro la garganta.

—Ri.

¿Qué hay, perrote? No estoy interrumpiendo una cena a la luz de las velas, ¿no?

—De hecho...

Tiene que ser una broma. Sabía que estabas perdido... la primera vez que vi a Bella. Me encanta.

—¿Ah sí?

Por supuesto. Sé algo de ello. Tendrás que ponerme al día luego, pero esa no es la razón de mi llamada.

Me río.

—De acuerdo. ¿Qué pasa?

¿Dónde se encuentran ahora mismo?

—En la Gran Isla, pero nos vamos a Maui mañana por la tarde.

Excelente, ¿cuál es la posibilidad de que Nalani y yo podamos colarnos en tu fiesta por el fin de semana? Necesitamos un cambio de escenario.

—¿Quieres decir, vernos en Maui? —Abro mis ojos de par en par, mirando a Bella en busca de ayuda.

Sí, ¿no te molesta? ¿Acaso tienen espacio?

—Espera, Bella ha estado reservando nuestras habitaciones. Dame un segundo. —Silencio el teléfono mientras Bella termina de preparar una taza de té. Ese es uno de sus hábitos que he notado. Múltiples tazas de café durante el día, pero un té caliente por la noche.

—Él quiere saber si él y Nalani pueden quedarse con nosotros este fin de semana. Supongo que están buscando escaparse por un rato.

Sus ojos se iluminan.

—Obvio que sí, me encantaría que vinieran a visitar. —Se acerca y envuelve sus brazos alrededor de mi cintura—. Y este fin de semana es perfecto. Nos dará unos días a solas, visitar con ellos por un par de días; y luego volveremos a estar solos de nuevo. —Lleva sus labios a los míos.

—Entonces, ¿dormirán en un sofá cama o algo?

—¡No, de hecho, pueden tomar la otra habitación! Me olvidé de decirte que el único lugar que había disponible en el resort al que quería que fuéramos era una suite con dos habitaciones.

Le doy unos besos.

—Eres increíble. Te debo una grande.

Ella contorsiona su rostro en confusión.

—¿Deberme? Él es uno de tus mejores amigos, ¿cierto?

—Cierto. —Asiento con una sonrisa—. Pero sigues siendo la mejor por permitirles colarse en nuestras vacaciones.

—¡Será divertido! Además, quiero pasar tiempo con Nalani. ¡Es un viaje de chicas! —Me da una nalgada—. Ahora, ve a hablar con él... no lo dejes esperando.

Llevo el teléfono a mi oído y camino hacia el sofá, dejándome caer sobre él.

—Ri... todo está bien.

Jodidamente perfecto, muchas gracias. Te debo una.

—¡Ja! Eso es justo lo que le dije a Bella. —Suelto una carcajada.

Bueno, les debo una a los dos.

—Solo envíame un mensaje con la información de tu vuelo e iremos a recogerte allí.

Lo haré, y gracias de nuevo. Fuera.

Termino la llamada y dejo mi teléfono sobre la mesa ratona, percatándome que Bella ya no se encuentra en la cocina. Escucho el agua de la bañera correr, así que me pongo de pie, chequeo las cerraduras de la puerta principal, y cuando vuelvo a la sala, Bella está allí de pie, desnuda.

Oh, santo cielo.

—¿Así es cómo nos saludaremos desde ahora? Porque estoy de acuerdo con el plan —digo, arrancándome la camiseta, caminando hacia ella.

Ella suelta unas risitas y desabotona mis jeans.

—Esa es una buena idea. Deberíamos explorarla cuando volvamos a Oahu. —Me besa suavemente debajo de la mandíbula y por mi cuello mientras baja el cierre—. Quizás un día te sorprenda cuando vuelvas a casa del trabajo. —Menea sus cejas para más efecto.

—Me encanta la idea de tenerte en mi casa, desnuda y esperándome —gruño, haciéndole caminar de espaldas hacia la bañera del jardín, que se llenaba con agua y burbujas.

Bella sonríe y se sienta sobre el borde de roca que rodea la bañera, terminando de bajar mis jeans.

—De hecho, déjame modificar lo que acabo de decir. Simplemente amo la idea de que estés en mi casa esperándome.

Ella sigue observándome mientras mueve sus manos por mis muslos, aferrando mis caderas. Hay un anhelo en sus ojos que provoca que mi corazón se contraiga. Ella es tan jodidamente hermosa.

Me dejo caer de rodillas, colocando mis brazos a sus costados.

—¿Eso te asusta? —susurro, preocupado de que mi declaración haya sido algo apresurada.

Bella traga con fuerza, pero entonces permite que una pequeña sonrisa aparezca en sus labios.

—No —responde mientras sus hombros suben y bajan con una respiración exagerada. Baja su cabeza ligeramente, y rápidamente la levanta, segura de sí misma—. ¿Te asusta a ti?

Hago una pausa solo por un segundo y entonces hago lo que sale natural. Y en este caso... en esta instancia... con esta chica... la única chica que alguna vez logró llegar al fondo de mi corazón... sonrío. Sonrío ampliamente porque, no, no me asusta. Que me esté esperando en casa no me asusta y decirlo en voz alta, admitírselo a ella y al universo no me asusta. En estos momentos, lo único que sí me asusta es la idea de que pueda arruinarlo y perderla... perder esto... a nosotros.

—No, Bella. No me asusta. De hecho, no puedo esperar a ver cómo luces en mi casa. Creo que perteneces allí. —Un instante pasa antes de dar otro paso—. No, sé que perteneces.


AEDD: Actividad Educativa del Departamento de Defensa. Una agencia civil de los Estados Unidos que supervisa las escuelas extranjeras en bases militares.


Sí, a mí también me pareció corto el capítulo (en comparación a lo que suele ser jajaja)

¡Hasta el próximo! Buen fin de semana :)