-No- porque cuando Makoto lo hacía se sentía increíble -Sigue- Pero se movió hacia el otro donde de igual manera chupó -Mako...- continuó bajando hasta llegar a su pelvis
-Se ve que ya estás al límite- desde antes de empezar el líquido preseminal ya se escurría de su pene. Lo tomó con su mano y dejo un beso en la punta -Admito que esto es mucho mejor que en mis sueños
Para Haru también era lo mejor que le estaba pasando, en ningún momento creyó que el sexo se sentía bien pero esta vez era diferente porque no era eso simplemente, con Makoto era realmente hacer el amor ya que ambos lo estaba haciendo con ese sentimiento -Detente Makoto- pidió al sentir que se venía porque el castaño estaba haciendo una felación y no era correcto depositarlo en su boca
-Termina Haru- sujetó sus muslos con más fuerza sacando y metiendo el miembro de su boca y fue aprisionado bebiéndolo todo
Haru respiraba profundamente recuperando el aliento sintiendo un par de golpecitos en su cuerpo -Lo siento- Makoto aun estaba entre sus piernas
-Aire- sin querer el moreno estaba aplastándolo y por fin pudo respirar
-Lo siento- volvió a disculparse jalandolo hacia él -Pero no tenias porque hacer eso, no es limpio
-Sabe raro pero es tuyo y si pudiera te comería todo completo- sonrió besando su nariz y se incorporó para quitarse la ropa
-Hace tiempo cuando estaba haciendo el crisantemo me tope con algunas personas- no diría quién porque prometió guardar el secreto
-¿Ah sí?- prestó más atención a su relato deshaciéndose de su camisa
-Te estaban espiando
-¿Espiando?- mentiría si dijera que no era raro
-Si y en ese momento no lo entendí ¿Qué había de interesante en verte sin camisa? Pero ahora comprendo- tocó su torso, su firme abdomen -Porque tampoco puedo dejar de mirarte
-Oh vaya ¿Entonces quieres ver más?- Haru asintió y terminó removiendo en totalidad su ropa -Y que tal ¿Cumple tus expectativas?
Con creces lo hacía -Si
-Lo mismo digo de ti- atrapó una vez más sus labios, le encantaba besarlo -Eres hermoso
-¿De verdad?- porque el moreno no creía ser tan interesante, lo cierto era que tenía algunas cicatrices en su cuerpo que se ocultaban con la ropa provocadas por los abusos que sufrió haciéndolo sentir incómodo con su cuerpo
-Por supuesto- ni lo dudo -Todo tu y ya te lo había dicho, tus ojos azules son tan hermosos también tu sedoso cabello, tu hermosa sonrisa que no es muy frecuente pero eso la hace especial, tu hermoso rostro y fascinante cuerpo que me hipnotiza- lamió sus labios al salivar
-¿Aunque tenga estas marcas?
Acarició su muñeca vendada que aún lo hacía sentir culpable -Haru todo de ti es hermoso y te demostraré cuánto te amo- tomó sus labios robándole un beso pegándose aún más a su cuerpo para callarlo -Te amo tanto- removiéndose entre sus piernas toco la parte donde entraría, era su primera vez pero tenía una idea de lo que debía hacer -¿Yo puedo? ¿Puedo hacerlo?- Makoto era demasiado amable que hasta noto el sonrojo en sus mejillas, se veía lindo que comenzó a reír dejándolo anonadado por no entender qué pasaba -¿Qué ocurre? ¿De que te ríes?
-Es que eres la primera persona que me pide permiso- eso no era para nada gracioso
-Haru eso...
-No Makoto- no deseaba que lo compadeciera. Si, había sido difícil pero ese instante era su momento de más grande felicidad y no debía arruinarse -Quiero que me hagas el amor, te necesito- El castaño ya no dijo más y lento presionó con sus yemas la entrada de Haru con delicadeza intentando no dañarlo e introdujo un primer dedo que hizo suspirar al contrario
-Eres cálido- murmuró besándolo ingresando un dedo más para dilatarlo pero el chico bajo él se estaba desesperando
-¡Makoto metelo ya!- no quería demostrar ese lado suyo pero ya no lo soportaba, el afrodisíaco era muy fuerte y cada toque del castaño se convertía en un choque eléctrico que estremecía por completo cada parte de su cuerpo -Te necesito dentro por favor-
-¡Ah!- bueno quién era él para negarse -Si- torpemente por su inexperiencia y nerviosismo situó su miembro entrando despacio hasta estar por completo dentro
-Te amo Makoto- el tenerlo entre sus piernas lo hizo feliz que comenzó a llorar preguntándose si realmente alguien como él merecía todo eso
-Haru-chan- limpió sus ojos mostrando una sonrisa -Yo te amo mucho más- besó su frente y comenzó a mover sus caderas al ritmo del moreno haciéndole el amor en ese pequeño paraíso.
Quedaron abrazados una vez terminaron, el moreno estaba más calmado e intentaba no caer dormido porque tenía curiosidad de saber que sucedería a continuación -Tu fiebre bajo- despejando su frente de uno que otro cabello rebelde que se pego por el sudor Makoto sonrió otra vez, a Haru le gustaba su sonrisa pero no se lo diría nunca
-¿Dónde iremos?
-Iremos a mi pueblo natal- Quizás no era buena idea ya que si Rin los buscaba por lógica ese sería el primer lugar -Iremos con la hermana de Rin
-¿Su hermana?- algunas veces como en esa ocasión pensaba que el castaño estaba idiota -¿Por qué?
-Bueno ella lo odia, cuando Rin subió al trono prácticamente la vendió. La intercambio por armas y oro con mi sultán obligándola a casarse con él- qué desdichada se escuchaba la vida de la chica -Al principio Gou estaba triste pero el sultán es amable y un gran soberano, esperó paciente hasta que ella lo aceptó- Haru se dio cuenta que a diferencia de Rin, Makoto si respetaba a ese sultán -Mi madre al trabajar para el palacio hablaba con ella, le elaboraba vestidos del mismo estilo que en su tierra natal y se ganó su confianza, la trataba como si fuera su hija porque yo mismo lo presencié así que también termine conociéndola...- hizo una pausa no sabiendo cómo continuar -Quizás la termine conociendo demasiado y bueno... -¿A que se debía ese repentino silencio?
-¿Qué?- Haru se le quedó mirando esperando que siguiera con el relato
-Tiene bastante libertad por parte de su esposo- el moreno sabía que había algo más así que insistió con su mirada a que prosiguiera -Tiene una extraña obsesión con los hombres y sus músculos
-¿Músculos?
-Sí- soltó un profundo suspiro -la mayoría de sus sirvientes son hombres y estos no usan mucha ropa- una mujer pervertida pensó Haru -además de que permitió las bodas igualitarias y le gusta ver a los hombres teniendo relaciones- muy pervertida terminó por concluir el moreno
-¿En serio quieres ir ahí?- se escuchaba peligroso
-Estaremos seguros, cuando lleguemos tenemos que ir con Gou e invitarla a nuestra boda
Los ojos de Haru se abrieron sorprendidos -¡¿Casarnos?!- Makoto solo sonrió asintiendo
-¿No quieres?
-Yo...- probablemente sí pero era muy pronto o bueno ni siquiera sabía que eso era posible o que Makoto quisiera
-Al casarnos tendremos su completa protección por los gustos que tiene- el moreno estaba abrumado -Se que estas confundido y que es inesperado pero te prometo que no tendremos sexo frente a ella
-¿Eh?- al igual que su hermano esa Gou era extraña
-Pero por ahora ya no te preocupes por nada, solo descansa ya que en unas horas deberemos irnos porque es un viaje largo- en otras circunstancias tal vez no podría dormir después de lo que le dijo pero estaba tan cansado que sus ojos pesaban y se cerraban solos a pesar de querer seguir hablando con el castaño -Duerme- lo escuchó susurrar sintiendo un beso en su frente cayendo en un profundo y necesitado sueño
Un latido se escuchaba relajante contra su oído ¿En qué momento lo hizo? No lo supo pero seguía cansado que no importaba tanto, el regazo de Makoto era cómodo así que siguió durmiendo mientras viajaba en el lomo de Nish con rumbo a un nuevo reino donde esperaba ser felices
