Disclaimer: He vuelto, ahora siendo magíster. Nunca había tenido un trimestre tan complejo como el que acaba de pasar. Muchas gracias a todos por su paciencia.
Gabriela Perez2, gracias por tu review tan sentido. Esta historia me ha visto graduarme del colegio, de la universidad, de la maestría, sufrir por amor, frustrarme por el trabajo, crear y perder amistades y hacer catarsis de mi vida. Para mí también fue muy difícil escribir a Aimée e Isaak cuando rompieron pero pues reflejaba lo que estaba viviendo. Te invito a que te animes a escribir, no hay nada más bonito que esa experiencia y me honra mucho que me lo compartas, estaré feliz de poder leerte si te animas. Gracias por tus palabras, me robaron una sonrisota en medio del caos laboral que tenía.
Este capítulo es para tí y para Tefa que inició el 2021 cumpliendo años.
¡Feliz 2021! Espero que este año esté lleno de salud y cosas buenas para todos ustedes, el 2020 sin duda no ha sido un año fácil para nadie, así que esperemos que este que empieza nos sonría.
Capítulo 54: Oltremare
/CAMINO A NAXOS/
"Danika, tú estás destinada a ser nuestra reina..."
Julián recobró la conciencia escuchando esas palabras y por poco vuelve a perderla en los brazos de Bian, que lo tenía sostenido por el brazo y con la cabeza recostada en la pared de coral que Tethys había creado para proteger a Danika del ataque de los Apellai, el cual había hecho que el Cosmo de Poseidón drenara la mayor parte de la energía de Julián al crear el enorme Tridente que había terminado por derrotar a uno de los guerreros de Apolo mientras el otro era arrastrado por la ola expansiva y los Vientos Huracanados del General del Pacífico Norte. El dolor de cabeza que sentía en ese momento era de proporciones colosales y por eso escuchaba con mayor fuerza el llanto de Danika mientras Tethys relataba todo. Sintió una punzada de remordimiento en el corazón al pensar que tal vez podía haber manejado las cosas de otra manera si no hubiese sido un cobarde.
Por su parte, Danika, hecha un mar de lágrimas miraba con incredulidad a la sirena que ya había regresado a su forma humana nuevamente.
"Esto no es verdad..." dijo en un susurro y entre llantos. Alzó la mirada para buscar explicaciones en Tethys pero esta solo agachó la mirada y cruzó los dedos en su regazo, sin atreverse a sostenerle la mirada.
Eo, un poco menos involucrado emocionalmente en la situación, se agachó junto a Danika y le ofreció la capa de su armadura como pañuelo pero ella lo ignoró, concentrado su atención en un Julián semiconsciente. Soltando un suspiro, Eo se puso de pie y recuperó el timón, aumentando la velocidad del bote y continuando el camino rumbo a Naxos mientras Bian trataba de poner a Julián en una posición semisentada en donde pudieran revisar mejor sus signos vitales, ya que su piel se había puesto pálida y sus ojos parecían desenfocados,
Limpiándose la cara, Danika se puso en pie y se acercó a Julián a lo que Bian la miró expectante, y ella bufó.
"¿Qué le voy a hacer si ustedes están aquí y él, aparentemente, puede invocar tridentes de la nada?" dijo con un tono desafiante pero con un temblor difícil de disimular en su voz. A pesar de eso, se acercó a él y apoyó la mano en su frente. "Tiene fiebre" dijo mirando a Thetys, quien salió de su estupor y se acercó a Julián posando su mano cerca de la de Danika en la sien de Julián.
"¿Da- Danika?" balbució Julián todavía sin recuperar la consciencia.
"Shhh" dijo ella, por un momento olvidando el caos de pensamientos que tenía en la cabeza, "aquí estoy, por favor despierta, necesito que me expliques qué está pasando.".
Eo por su parte bufó exasperado y Bian aprovechando que Thetys estaba otra vez en sí, se acercó a su compañero y apoyando un mano en su brazo y la otra en su hombro, muy cerca del cuello, susurró: "¿Qué te pasa idiota? Esa de allá es Anfitrite y en cuanto la diosa entre en su cuerpo es muy probable que te den una paliza divina por insolente."
Eo suspiró, "no es tan difícil de entender, Bian." Protestó, a lo que el General del Pacífico Norte acercó la mano que tenía en el hombro de Escilla hacia su cuello y comenzó a apretar.
"Que tú hayas dejado felizmente tu vida de pescador en Chile, Eo, no significa que para todos haya sido de la misma forma. Esa mujer que ves allá tiene una vida que felizmente dejaría atrás, pero eso no significa que fácilmente acepte el hecho de que es el contenedor de una diosa, imbécil."
Eo refunfuñó para sí un poco más antes de asentir a regañadientes. Tras unos minutos de juzgarlo en silencio, Bian le dio un golpecito en la espalda y regresó junto a Thetys y Danika que ya no estaban rodeadas por los corales.
"Él es Bian," dijo Thetys cuando el General se incorporó y ayudó a mantener más firmemente a Julián contra la cubierta, "General Maino del Pacífico Norte." Bian asintió brevemente y Danika también, sin saber qué más decir hasta que Julián comenzó a toser y a temblar.
"¿Qué tiene?" Preguntó Danika con un tono de angustia nuevamente. Thetys sostuvo la cara de Julián y le corría los mechones de la cara mientras enviaba una parte de su Cosmo a Julián.
"Él te lo puede explicar mejor..." y se aclaró la garganta cuando Danika trató de protestar "pero lo que está pasando es que cuando el Cosmo de Poseidón entra de forma repentina en Julián, esto genera en su cuerpo una tensión que lo deja fuera de sí por un tiempo."
"¿Y eso me va a pasar a mí?" Bian y Tethys se miraron largamente.
"No lo sabemos," respondió Bian con sinceridad. "no pretendemos mentirte, pero tampoco entendemos plenamente lo que está pasándole a Julián."
"Pero si ustedes también tienen este cosmos o cómo se llame... ¡vi cómo creaste remolinos de la nada en medio de las olas!" Gritó Danika perdiendo un poco la paciencia.
Julián volvió a toser y lentamente su respiración comenzó a volverse más regular. Cuando empezó a parpadear y a tratar de sentarse por sí mismo, Bian lo soltó y Thetys retiró un poco las manos pero las dejó cerca por si tenía una recaída.
"¿Julian?" Llamó Danika. Julián de inmediato giró la cabeza hacia donde estaba ella y soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo. Aclarándose la garganta la miró fijamente:
"¿Estás bien?"
"No... ¿qué está pasando?"
Julián asintió e hizo ademán de ponerse en pie pero sus piernas no obedecieron la orden de levantarse, por lo que tuvo que quedarse en el suelo.
"Espera, Danika, por favor." Suplicó Thetys mientras con su Cosmo inducía a Julián en un sueño.
"¿Qué? ¡No! ¿Qué le estás haciendo?" Cuando el cuerpo de Julián se relajó por completo al sucumbir al sueño, Bian lo levantó y lo llevó a la parte interior del bote mientras Danika trataba de levantarse e ir tras ellos, pero los brazos de Thetys la mantuvieron inmóvil.
"Escúchame por favor, Danika." suplicó Thetys. "Puedo explicarte una parte, pero Julián todavía no está del todo consciente, por favor permítele descansar y déjame contártelo todo, luego puedes preguntarle lo que sea."
Sin más remedio que contentarse con la propuesta de Thetys, Danika se sentó en la cubierta abrazándose las rodillas y limpiándose la cara de lágrimas.
- x -
/ATLANTIS: CAMINO A NAXOS/
La llegada de Sorrento fue repentina pero muy bien recibida. Una vez nos sumergimos en el mar, fuimos arrastrados por una corriente hasta otro templo similar al Templo de Poseidón en Atlantis pero mucho más pequeño.
"¿Dónde estamos?" preguntó Camus con algo de recelo mientras yo trataba de recuperar el aire y palmeaba mi muslo para verificar que las coordinadas y el sobre que tenía allí oculto seguían en su sitio.
"Este es un templo adyacente al Templo de Poseidón en Atlantis y la entrada a cientos de túneles submarinos que nos van a permitir llegar a Naxos con mayor seguridad." explicó Sorrento mirando a Aimée con atención mientras esta se aseguraba de tener el mapa.
"¿Cuántos pasadizos como estos hay en Atlantis?" preguntó Camus con curiosidad.
"Demasiados para contarlos, Camus." dijo Sorrento y sacando de su Escama su flauta, tocó una melodía que resonó con el espacio que luego se inundó del Cosmo de Poseidón y luego de una luz azul intensa tras la cual las antorchas comenzaron a encenderse.
"Pues a este lugar le falta mantenimiento, ¿a qué General le corresponde?" preguntó Irina con curiosidad, a lo que Sorrento respondió con una sonrisa irónica.
"A ninguno, en realidad. Este templo como muchos otros, hace parte de los... espacios sagrados y personales de Poseidón y Anfitrite y lleva siglos sin usarse."
"O sea que esto puede ser una trampa."
"¡Camus!" protestó Aimée aterrada mientras Camus se paraba frente a ella.
Sorrento suspiró con cansancio.
"Podría serlo, pero no lo es Camus." dijo Siren finalmente mientras le dedicaba una mirada muy dura al Santo de Acuario. "Nuestro interés es llegar al sitio a salvo. Sinceramente, poco o nada de paciencia para estas insinuaciones tengo."
El lugar pareció llenarse de cierta tensión y nadie se atrevió a moverse mientras Camus y Sorrento se fulminaban silenciosamente con la mirada.
"No pretendo sembrar dudas, Sorrento, pero es conveniente que hayamos tenido que quitarnos nuestras armaduras también."
"Llama tu armadura, Camus, si estás tan preocupado." dijo Sorrento por fin, dándose la vuelta hacia un pasadizo iluminado que llevaba hacia un corredor enorme. "Entre más rápido salgamos de aquí, más pronto voy a poder ir a proteger a Julián. Aimée y ese mapa no son los únicos que requieren protección en este momento".
Isaak e Irina que no habían dicho una sola palabra desde el intercambio con Camus, siguieron su camino tras Sorrento, no sin que antes Isaak me mirara. Le devolví una sonrisa tímida indicando que estaba bien.
"¿Estás loco, Camus?" dije a través de su Cosmo al Santo de Acuario.
"No me digas que esto no te parece sospechoso, Aimée, no te creo tan ingenua." gruñó Camus.
"Ni yo a tí tan idiota." Camus se volteó a mirarme con ira, pero yo, sin ánimo para uno de sus despliegues de autoridad innecesaria, pasé de largo junto a él y seguí mi camino tras Sorrento, Isaak e Irina. "Y no me mires así, así esto sea una trampa, hacérselos saber de esa forma es peligroso. Deberías saberlo mejor que yo, estamos en sus jodidos dominios, maître."
"¿Sabías de estos túneles entonces?"
"No."
Me aclaré la garganta y armándome de valor me adelanté unos pasos hasta acercarme a Isaak y luego a Sorrento.
"Sorrento... este, estos túneles..." Este me miró de reojo, todavía visiblemente molesto por las insinuaciones de Camus, antes de responder.
"La existencia de estos túneles debe mantenerse oculta por razones que ni yo conozco, Aimée." dijo Sorrento, aparentemente entendiendo cuál era la pregunta, "Sin embargo, algunas criaturas marinas sí tienen acceso a estos y dada la emergencia y el ataque que acaban de hacer los Apellai en Atlantis, fue necesario usarlos."
"Sí, pero quién..." Sorrento volvió a mirarme de reojo y sonrió levemente, luego se aclaró la garganta y volvió a mirar al frente.
"Tethys."
Abrí los ojos como platos al comprender, la marina era una sirena real después de todo.
"Kiitos, Sorrento."
Y tras eso volví a mi lugar junto a Camus sin decir una sola palabra. Adelante, Isaak e Irina hacían preguntas similares a Sorrento mientras avanzaban por el enorme pasillo cubierto de frescos que hablaban también de la vida marina y sus criaturas. A medida que avanzamos, en muchos de ellos empezaba a parecer una figura femenina armada con un tridente como el de Poseidón cabalgando un hipocampo o un carruaje de delfines.
- x -
/CAMINO A NAXOS/
Las palabras de Thetys daban vueltas en la cabeza de Danika sin parar y cada vez que buscaba la lógica en ellas, estas parecían aumentar en volumen y llenar de confusión su ya atormentada mente.
Primero, la existencia de los dioses sobre los que por años había cantado en arias, sonetos y óperas.
Segundo, que estos dioses encarnaban o elegían humanos para regresar a la vida cada cientos de años.
Tercero, el hombre al que en estos momentos le custodiaba el sueño era el contenedor de nada más y nada menos que del dios Poseidón y los sujetos que estaban en la cubierta eran sus sirvientes.
Cuarto...
Danika se levantó una vez más de su sitio junto a Julián en la orilla de la cama.
Cuarto, aparentemente ella era la mortal escogida por los dioses quién sabe en qué clase de lotería celestial para ser el cuerpo mortal de la diosa Anfitrite y...
Volvió a mirar a Julián. La idea no le disgustaba si esas eran las circunstancias. Julián Solo le había mostrado su lado más humano sin ninguna clase de reserva, disfrutaba su compañía, y además... miró el rostro durmiente del joven y reparó las largas pestañas, su perfil marmóreo y casi perfecto, la curvatura de sus labios, su cuello...
Y se dio la vuelta frustrada por sus pensamientos, porque a pesar de todo, él parecía saber cuál era su destino y no había tenido la valentía de decírselo. En lugar de eso, aquí estaba ella encerrada en un bote, casi prisionera, camino al sitio en el que aparentemente yacía enterrada el alma de la reina del Mar. Apoyó las manos sobre la ventana, a través de la cual podía verse el Mar Egeo en toda su belleza. El azul profundo y los peces que nadaban de aquí para allá entre los escasos corales que a esa altura podrían verse tan cerca de la superficie.
Dejó caer la cabeza sobre las manos al tiempo que varias lágrimas silenciosas caían por sus mejillas justo en el momento en el que la cama detrás suyo sonaba por el movimiento de su único ocupante. Cuando se dio la vuelta, se encontró con Julián sentado en el borde de la cama, con la mirada perdida hacia el suelo y los ojos cerrados con un gesto de aparente dolor.
Sin pensarlo mucho, Danika se dio la vuelta y se lanzó contra Julián. Iba a sacarle las respuestas a cualquier costo.
"¡Explícame qué está pasando, Julián!" dijo Danika al conectar sus uñas con los hombros de Julián, agarrando su traje sin ninguna clase de cuidado. "¿Cuándo ibas a decírmelo?"
Julián pareció salir del trance en el que estaba y reaccionó al tomar las muñecas de Danika antes de que ésta le arañara la cara o lo golpeara en su búsqueda frenética de respuestas, pero Danika no reaccionó bien a ese gesto pues se alejó un par de pasos tratando de liberar sus manos.
"¡Suéltame!"
"Escúchame, por favor."
"¡No! Déjame ir."
"No puedo."
Y ante eso Danika terminó de perder el control y volvió a lanzarse contra Julián que ya se había puesto en pie y había apretado su agarre en las muñecas de Danika mientras ésta trataba de soltarse y de darle golpes en el pecho al mismo tiempo.
"¡Déjame, Julián! Yo tengo una vida..."
Julián ante esas palabras cerró más la distancia entre él y Danika, aunque ésta trató de dar un paso hacia atrás sin éxito, pues sin saber como se vio atrapada entre la pared del barco y Julián con toda su estatura sobre ella.
"Danika, escúchame."
"¡Ya sé que tú eres Poseidón, ¿por qué tengo que ser yo?! ¡Busca a otra!" lloró Danika mientras trataba de soltarse del agarre de Julián, quien cedió al ver a Danika hiperventilar mientras se dejaba caer derrotada en el suelo.
"Danika, esa elección no es mía" dijo él con una voz serena, tan serena como pudo, mientras se agachaba frente a ella en el suelo. "Así como tampoco fue mía la elección de ser Poseidón y tener mi vida atada a sus caprichos en cualquier momento."
"Dile que no... que te deje en paz, ¡que me deje a mí es paz!" sollozó Danika nuevamente, ocultando su cara entre las manos y llorando todavía más. Julián se sentó junto a ella con la espalda contra la pared del cuarto y mirándola de reojo siguió contestando.
"Tú también eres griega como yo, también creciste escuchando los mitos, sabes que los dioses toman lo que quieren sin pedirlo."
Danika soltó un quejido angustiado y una nueva ola de llanto la invadió. Julián buscó en la chaqueta de su traje y le entregó un pañuelo bordado que ella tomó sin prestar atención al gesto. Se limpió la cara y cuando vio en el pañuelo un tridente bordado como el de Poseidón lo sostuvo frente a Julián con ira:
"¿Y esto? ¿Está el tridente de Poseidón ahí por coincidencia?"
Julián negó con un gesto de derrota y se dejó caer más contra la pared.
"Precisamente. Los dioses toman a su antojo y aparentemente, mi familia cuenta con varias generaciones en las que Poseidón encarnó en uno de nosotros."
Danika tomó otra vez el pañuelo entre sus manos y volvió a limpiarse las lágrimas para luego quedarse con él en su regazo, mirando distraídamente el tridente bordado.
"Yo no vengo de una familia prominente, ni siquiera de una familia rica, Julián..." protestó Danika con debilidad.
"Yo no tengo explicaciones de porqué, Danika. Sólo quería que, contrario a lo que yo viví, no estuvieras sola cuando sucediera."
"¿O sea que no habría podido escapar de esto?" preguntó mirando de reojo a Julián que solo negó con la cabeza.
"Una vez el alma de Anfitrite se hubiera liberado, ésta te hubiera buscado no importa el lugar o el momento. Podría haber sido en la ópera, podría haber sido en tu casa, en el teatro... da igual, alguien allá arriba o donde sea, decidió que ibas a ser tú, y una vez libre... bueno."
Danika se acomodó mejor en el suelo para mirar a Julián.
"Explícame entonces por qué me ibas a llevar a Naxos, esto sigue siendo muy sospechoso de tu parte."
Julián sonrió con amargura, cerró los ojos, tragó nerviosamente.
"Anfitrite va a ser liberada, Danika. Eso no lo controlo yo, hay otras fuerzas buscando esa ánfora con desespero y no se van a detener hasta hacerlo..."
"Los que atacaron ahora... ¿quienes son?" preguntó Danika con la voz algo temblorosa. "Enemigos, evidentemente."
Julián asintió y Danika tragó nerviosamente.
"Apolo..."
"¡Apolo!" Interrumpió Danika con algo de histeria en su tono de voz. "No..."
"Apolo" Interrumpió de nuevo Julián, "también está buscando a Anfitrite. Su Oráculo en Delfos está activo tras siglos dormido."
"Por eso dieron la alerta de no visitar... Julián, esto..."
Danika se puso en pie con movimientos erráticos y corrió hacia la puerta, luego se detuvo y apoyó ambas manos sobre ella. Volteó a mirar a Julián que seguía en el suelo, pero esta vez con una de sus rodillas levantadas y el antebrazo apoyado sobre esta.
"Tenemos aliados, Danika, que nos van a ayudar a que seamos nosotros, Poseidón... quienes lleguemos a ella primero y de ese modo poderte ofrecer la compañía de la que te hablo... yo... pretendía explicarte todo esto en Naxos antes de encontrarnos con Sorrento pero..."
Danika cerró la distancia entre ella y Julián y se arrodilló frente a él.
"Prométeme que no vas a dejarme sola, Julián."
"Lo prometo, Danika." Dijo Julián, alzando su mano para acariciar la mejilla de Danika suavemente. "Después de todo, yo soy Poseidón, ¿no? No puedo dejar que nada le pase a mi Reina."
- x -
/ATLANTIS: CAMINO A NAXOS/
"¿Cuánto falta?" Preguntó Camus.
"¡Camus, saatana!" protesté cósmicamente por enésima vez en el día.
Sorrento soltó un suspiro cansado.
"Estamos cerca, Camus. No te imaginaba una persona impaciente."
"Ni claustrofóbica" susurró Isaak por lo bajo con sorna.
"Entenderás mi aprehensión," Dijo Camus, mirando de reojo a Sorrento y luego a mí. "por saber qué está pasando."
"Estamos cerca, y debemos estar alerta, tengo la impresión de que los Apellai podrían intentar algo."
Seguimos en silencio por el extenso corredor por varios minutos u horas, la verdad no sabría decirlo, hasta que por fin llegamos a lo que parecía ser otro templo, solo que ésta vez este tenía varias incrustaciones en perlas y estrellas de mar fosilizadas en algunas columnas y el color del mar era más suave por lo que su resplandor en las paredes daba una tonalidad más delicada.
Avanzamos hasta lo que parecía una sala de trono en el que había dos lugares marcados por dos tridentes. Uno enorme a la derecha y otro más pequeño a la izquierda.
"¿Este es el trono de Anfitrite?" Preguntó Irina, Sorrento solo se encogió de hombros.
"Tethys solo me indicó que podía sacarlos más rápido de Atlantis hasta Naxos si usábamos algunos corredores del reino marino como estos, pero no me dijo nada más, y la verdad, me gustaría saber."
"A mí también" dije distraídamente mientras soltaba un suspiro.
Sorrento nos indicó que siguiéramos caminando hacia otro corredor que también estaba iluminado por antorchas pero en cuyas paredes había diversas perlas y piedras marinas incrustadas en la pared que brillaban con la luz de las antorchas como si se tratara de piedras preciosas. Al final del pasillo encontramos una puerta gigante de piedra que se activó con el Cosmo de Sorrento, dándonos paso hacia una salida rocosa al interior de una montaña.
"Estamos en Naxos..." dijo Camus distraídamente y observando la ciudad que se veía colina abajo.
"Así es, ahora vamos, aquí había un templo de Apolo en la antigüedad y nos pueden descubrir fácilmente." dijo Sorrento mientras se quitaba su Escama y esta se perdía en el fondo del mar con un destello.
"¿A dónde vamos?" Preguntó Isaak con algo de recelo.
"Al interior del templo de Apolo. Primero nos debemos encontrar con Julián cerca de la zona histórica".
Y sin más preámbulo, comenzamos a caminar por la zona como si nada, pero alertas y atentos a cualquier alteración o levantamiento de Cosmo. Por esa época había pocos turistas ya, o más bien, las sequías que había comandado Apolo habían espantado a una buena parte de los que había, sumado eso a la imposibilidad de visitar el Oráculo de Delfos, y por eso algunos locales nos miraban con curiosidad. Afortunadamente, la caminata que tuvimos que hacer no fue mucha, y llegamos al sitio de encuentro sin muchas dificultades.
Tethys nos abrió la puerta y al vernos soltó suspiro de alivio y nos dejó entrar no sin antes examinarnos minuciosamente.
"¿Y bien?" Preguntó ella al ver que Sorrento no decía nada.
"Los pasadizos funcionan, pero podrías haberme dicho que eran el Templo de Anfitrite, entenderás que sea natural que Camus no confíe en nosotros como lo hace Aimée, no nos conoce." Explicó Sorrento con algo de impaciencia, mientras desde arriba se escuchaban un par de voces discutiendo. "¿Qué está pasando?"
Tethys dejó caer los hombros con cansancio.
"Los Apellai nos atacaron, Sorrento, saben que nos estamos moviendo y aunque Bian y Eo lograron acabar con quienes nos atacaron antes de que saliéramos de Atenas, creo que es un poco obvio hacia donde vamos, allá en la Portara** hay un templo de Apolo."
Camus soltó un suspiro exasperado. "¿Cuál es la probabilidad de que sea un templo activo?" Preguntó.
Tethys negó con la cabeza. "No lo sé, no lo sé."
En el fondo la discusión de arriba incrementó de volumen aunque no podía escucharse muy bien lo que estaba pasando. Camus me miró a mí y luego a Isaak que se encogió de hombros, pero que acató la indirecta y preguntó.
"¿Qué está pasando arriba?"
Tethys volvió a encogerse de hombros.
"Los Apellai nos atacaron, ¿no? Pues Danika lleva toda la tarde con un ataque de nervios porque tuvimos que contarle antes de tiempo lo de Anfitrite."
"¿Danika?" Pregunté a mi vez, confundida.
"Danika es la mujer escogida por Anfitrite para ser su recipiente, y que además es conocida de Julián. Decir que ha sido un día horrible sería poco."
"En ese caso," Intervino Camus ya con las manos en las sienes, "abramos ese mapa, busquemos las coordenadas y despertemos a Anfitrite."
Tethys lo miró atónita y cuando fijé la mirada en el resto de las Marinas, estaban igual. Como toda respuesta, Camus extendió su mano hacia a mí para que le entregara el mapa.
"¿Aquí? Que me tengo que desvestir, tÿpera" Y luego miré a Tethys con intención de que me indicara donde podría llevar tan indigna tarea rápido para entregar el mapa.
"No sabía que fueras tímida, Aimée" Intervino la voz de Bian desde el segundo piso. "No es como que al menos uno de nosotros aquí no te haya visto sin..."
"¡BIAN!" Interrumpió Isaak sin paciencia.
"Claro" Respondió el Caballo Marino. "Sensibles." Y tal como vino, se dio la vuelta y desapareció nuevamente por el pasillo.
"Neardentales..." Murmuró Tethys por lo bajo mientras me acompañaba hasta la habitación del lado.
"Quédate ahí" Le dije a Tethys cuando hizo ademán de irse, "si alguien me va a quitar este mapa antes de que llegue a esa sala nuevamente, prefiero sinceramente, que seas tú."
Tethys se rió con algo de desgana mientras yo, ya con mi pantalón abajo hasta media rodilla, comenzaba a quitarme las capas de vendajes que tenía sobre el dichoso mapa que ya me había irritado la piel con tanto movimiento.
"Vaya, si alguien hubiera querido quitártelo hubiera sido más sencillo quitarte la pierna completa, Cetus". Comentó Tethys con una mano sobre la puerta.
Hice una mueca imitando una risa falsa mientras tomaba el mapa, me lo ponía en el pecho mientras me vestía y salía tras ella hacia la sala junto a los demás.
"Ya te estabas tardando." Dijo Camus.
"Cállate, por favor." Gruñí cósmicamente mientras le entregaba el mapa y este lo observaba y rompía con su Cosmo el sello de Athena, el cual respondió al Cosmo del Caballero de Acuario.
"¿Y bien, qué tan escondido lo tenías?" Volvió a intervenir Bian desde el segundo piso, visiblemente divertido con mi humillación pública y aparentemente, muy aburrido con la discusión que seguía su curso allá en el segundo piso.
"Mira, imbécil, el día que me cruce contigo otra vez, espero ver como uno de tus hipocampos te tira al suelo y te hace morder el polvo." Gruñí, a lo que Bian soltó una carcajada, ignorando olímpicamente la intención detrás de mis palabras.
"Ignoralo." Suplicó Irina detrás de Isaak quien volteó a mirarla a ella y a quién le dijo lo mismo además de darle una palmadita en la espalda. Ambos suspiramos con cansancio.
Volví mi atención hacia la mesa en donde ya estaban Camus, Sorrento y Tethys mirando las indicaciones y coordenadas que había tomado el Patriarca en Star Hill.
"Está demasiado cerca del Templo de Apolo." Comentó Tethys, eso va a ser un problema. "Aunque... también está muy cerca del mar," continuó. "Me atrevería a decir que debajo del templo, aquí." dijo señalando un punto en el mapa, "Ahí hay una necrópolis oculta bajo el mar."
"¿Y cómo llegamos allá?" Preguntó Camus.
"¿Qué tan bueno eres nadando?" Camus frunció el ceño.
"Y qué hay de la chica y el señor Solo, ellos no pueden llegar nadando." Camus volvió a preguntar.
"Aquí hay un pasadizo, podemos llegar allá sin ningún problema si logramos pasar el Templo de Apolo sin ninguna novedad."
"Bueno pues... es casi de madrugada, voy a interrumpir la interesantísima discusión que hay allá arriba y podemos irnos." Dijo Sorrento sin ningún entusiasmo mientras se dirigía hacia las escaleras con pasos muy lentos.
Mientras, Camus continuaba mirando el mapa y haciendo apuntes en una libreta que no sé de dónde habría sacado. Cuando me acerqué, vi que sus notas estaban en francés.
"¿Lista?" Dijo, sin dejar de mirar sus apuntes.
Suspiré, "lo más lista que voy a poder estar."
Camus asintió. "Traté de llamar a Acuario y responde fácilmente, así que contacta a Cetus porque en cualquier momento vas a necesitarla."
"Está bien."
- x -
Cuando Sorrento regresó venía acompañado de Julián y de una chica hermosa de cabello rojo y ojos café claro que se notaba a leguas que había llorado ríos desde que había pisado este lugar. Julián no tenía mejor semblante para ser sincera.
Cuando nos vio, la chica se escondió tras Julián quien entre susurros, imagino, le explicó quiénes éramos porque se relajó visiblemente. Cuando su mirada se cruzó con la mía incliné la cabeza levemente y traté de sonreírle, imagino que sí tuvieron que darle toda la información sobre Anfitrite en una sentada, estaba más abrumada que asustada y para ser honesta, yo también lo estaría. A mi lado, Camus, para variar no movía ni una pestaña y de no ser porque respiraba, perfectamente habría podido pasar como una de las estatuas que había en la entrada de la casona en la que habíamos entrado.
Una vez afuera, caminamos unos cuantos metros en pequeños grupos a través de calles paralelas. Irina, Isaak, Tethys, Eo y yo caminamos adelante mientras que Julián, Danika, Sorrento, Bian y Camus caminaban juntos una calle después. Todo parecía muy tranquilo y las calles de Naxos estaban casi vacías, eran pocos los establecimientos abiertos y en los que podía escucharse música y el eco de varias voces riendo y cantando. Mientras, nosotros atravesamos toda la zona histórica hasta llegar a los límites del enorme camino en piedra que se había construido para unir a Naxos con Chora, el pequeño islote en el que estaba Portara la entrada al antiguo templo de Apolo.
"Aquí es donde comienza lo divertido" Susurró Tethys para sí por lo bajo mientras se metía al agua hasta la cintura. "Julián, necesito que vengas también."
Ante eso, vi como Danika se ponía nerviosa y apretaba con fuerza el brazo de Julián, así que decidí intervenir.
"Vaya, por favor, señor Solo, yo me quedo con Danika cerca." Dije con la voz más suave y tranquila que pude mientras le tomaba la mano a ella y la miraba. "Por favor confía en nosotros, esto tal vez no sea fácil de asimilar al principio pero no va a pasarte nada."
Danika me miró fijamente a los ojos por un rato hasta que por fin dejó ir el brazo de Julián y se acercó a mí por voluntad propia.
"Efcharistó*..."
"Aiméé." Dije, y ella solo asintió, mirando con cuidado lo que iba a hacer Julián.
Julián, una vez libre, se acercó a Tethys y también se sumergió en el mar, caminando un par de pasos más hasta que él también quedó sumergido hasta la cintura. Tethys extendió los brazos hacia él y tomando sus manos, extendió levemente su Cosmo.
"Haz lo mismo, Julián, solo Poseidón y Anfitrite pueden abrir esa puerta."
"¿Cómo vamos a hacerlo entonces?" Preguntó Julián.
Tethys se encogió de hombros y sonrió. "Tengo conmigo la tiara de Anfitrite, vamos, rápido."
Julián asintió y juntos elevaron su Cosmo al tiempo que Danika se agarraba de mi codo. "¿Qué está pasando?" Dijo con la voz temblorosa.
"Eso, Danika, es el Cosmo. Es la fuerza vital de todos los seres y lo que nos da a los santos la fuerza para pelear y hacer cosas fuera de lo común." Ella asintió y luego de una pausa y de considerarlo un poco, complementé: "Tú también tendrás Cosmo una vez todo esto termine y Anfitrite despierte."
Danika dejó ir otro suspiro tembloroso pero no quitaba sus ojos de encima de Julián, quien ya estaba cubierto por completo del Cosmo de Poseidón y frente al cual comenzaba a abrirse un remolino en el agua.
"¡Salten, rápido!" Dijo Tethys con algo de esfuerzo mientras el Cosmo de Julián la envolvía a ella también.
"N-No... " Dijo Danika con miedo, por lo que me giré por completo a mirarla. Al fondo podía escuchar la voz de Camus ordenándome entrar al remolino también.
"El remolino es sólo una puerta, te voy a sostener y vas a estar bien." Prometí.
"Yo también voy a sostenerte, Danika, si me lo permites, nada te va a pasar." La voz de Isaak habló de repente junto a mi derecha y cuando me volteé a mirarlo, noté que estaba más cerca de mí de lo que había imaginado al principio y que me estaba mirando a mí en lugar de Danika. A pesar de eso, Danika pareció confiar en ambos y primero ella y yo y luego Isaak, entramos al remolino. En ese momento y antes de que se cerrara el portal abierto, escuchamos una explosión y acto seguido una fuerte corriente de aire de la que salieron Tethys y Julián a toda prisa.
En un pestañeo todos teníamos nuestras Escamas y Armaduras puestas, incluido Julián, que con el tridente se veía todavía más aterrador.
"¡Sigan adelante!" Gritó Bian mientras él y Eo corrían hacia la entrada y comenzaban a lanzar sus ataques hacia los nuevos atacantes. Mientras, y por reflejo, Julián tomó a Danika en brazos mientras ella lo miraba atónita de pies a cabeza con la armadura de Poseidón.
"¿Estás bien?" Escuché que preguntaba y por un segundo olvidé donde estábamos y se me llenó el pecho de un calor inexplicable y sentí alivio por Julián. Pero no pude escuchar la respuesta y la dicha me duró poco por frente a nosotros y ya a punto de entrar al templo, otros dos Apellai aparecieron de la nada y tuve que agacharme justo antes de que una Aurora Boreal me golpeara. Aproveché la oportunidad para invocar mi Cosmo y liberar un Gran Cuerno que logró golpear a uno de nuestros atacantes mientras el otro era interceptado por la Trampa de Coral de Tethys y el ataque de vibraciones que había visto usar a Irina en Atlantis.
Frente a Julián, Tethys se abría paso y detrás de ellos Isaak defendía a quién los atacara. Danika no decía nada seguramente por el shock y Julián tenía una mirada determinada, y de vez en cuando lograba -no sé ni cómo- esquivar ataques dirigidos a él con el tridente de Poseidón.
El pasadizo hacia el templo estaba cada vez más cerca y conforme nos acercamos, más y más ataques intercambiamos con los Apellai hasta que de pronto, el rostro de Julián cambió y el Cosmo de Poseidón paralizó a los Apellai que nos atacaban, dejándolos inmóviles y casi muertos. Sin ningún tipo de piedad, Irina se acercó a ellos y los remató mientras Tethys e Isaak se detenían a sostener a Julián que en ese momento recuperaba su cuerpo y perdía las fuerzas, por poco soltando a Danika, no sin antes enterrar el tridente en el suelo y como respuesta, una cámara oculta se abrió ante nosotros en cuyo centro había un ánfora enorme de color blanco con el sello de Athena y el de Apolo y junto a la que había un vial que brillaba con una luz amarilla muy fuerte dentro de la que había contenido un Cosmo.
"¡Sorrento, date prisa!" Como un eco muy leve la voz de Bian podía escucharse desesperada mientras más ataques sonaban al fondo.
"¡Ve, Aimée, yo voy a ayudar!" Ordenó Camus, y sin chistar entré a la cámara detrás de Sorrento, Tethys, Julián y Danika y una vez adentro, la puerta se cerró separándonos de los demás. La voces se escuchaban amortiguadas pero era evidente que la batalla seguía allá afuera.
"¿Y ahora qué?" Preguntó Danika, para mi sorpresa, pero sin soltar a Julián que todavía respiraba con dificultad pero que por fortuna seguía consciente. Miré a Tethys esperando indicaciones.
"Tenemos que llamar el mar aquí dentro, ayúdame a buscar una palanca, Cetus, algo que habilite la fuente." Dijo Tethys mientras comenzaba a moverse por la cueva buscando enérgicamente.
"¿Fuente?" Pregunté, extrañada mirando por primera vez y con detalle el pedestal sobre el que estaba el ánfora en el que estaba el alma de Anfitrite. Debajo de este, o mejor, este estaba armado dentro de una especie de pileta similar a aquellas de los parques sobre las que se construyen las fuentes. Comencé a mirar por todo el lugar sin quitarle los ojos de encima a Julián y a Danika, esta última ya había removido el casco de Poseidón de la cabeza de Julián y examinaba su cabeza y sienes en busca de heridas mientras él no la soltaba ni por un segundo.
"¿Viste algo?" Preguntó Tethys con urgencia y sin responderle seguí buscando.
"¿Y si intentamos quitar el sello?"
"Cetus, no seas tonta. cada dios debe despertar con su esencia. Debe haber agua de mar aquí, estamos debajo del jodido puerto."
Volví mi mirada hacia Danika y Julián y vi que ella estaba acomodando el casco en la cabeza de Julián y se me ocurrió una idea. Me acerqué a ellos y llamé a Tethys.
"La tiara, ¿dónde está?" Tethys me miró exasperada sin comprender.
"Busc-"
"¡No! ¡La tiara, Tethys!" Interrumpí con la misma urgencia con la que ella me había hablado
Exasperada, Tethys se me acercó y con su Cosmo invocó de la nada una hermosa tiara de perlas nacaradas y decorada con incrustaciones de oro, corales y esmeraldas. Cuando Danika la vio soltó un grito ahogado de asombro y se puso en pie, acercándose.
"Esa es- esa tiara la he visto..." Y luego miró a Tethys esperando confirmación.
"Sí..." Confirmó. "El día que estuviste en el hospital, ese mismo día la tiara llegó a nosotros y el Cosmo de nuestra Reina nos indicó que debíamos llegar a tí, Danika."
Sin entender lo que estaba pasando, me acerqué a Tethys para observar la tiara mejor. En la periferia vi que Julián también se ponía de pie apoyándose en el tridente.
"Danika" intervino Julián. "Esto se resume a este momento, me gustaría haber podido hacer las cosas distintas pero no supe cómo..."
"Julián..."
No supe que estaba pasando y como tonta me quedé mirando cómo Julián tomaba la tiara de las manos de Tethys, la ponía sobre la cabeza de Danika y ésta era rodeada por el Cosmo de Poseidón y uno distinto, igual de fuerte y brillante y acto seguido, Julián clavó el tridente de Poseidón en la pileta que de pronto se llenó de agua de mar. Sin perder el tiempo, me acerqué al ánfora y con la aprobación de Julián, quité ambos sellos de la misma. De inmediato una explosión de Cosmo de un azul muy intenso inundó la cámara junto al sonido de las olas tranquilas y los delfines, y todo éste Cosmo se concentró en un solo lugar para luego rodear la tiara y luego a Danika, hasta que no quedó ninguna luz ni se escuchó ningún ruido, solo la respiración agitada de Danika, cuyo cuerpo, apoyado sobre las rodillas y ambas manos, comenzaba a asimilar el gran Cosmo que acababa de recibir.
Tethys se dejó caer al suelo llorando y Julián se acercó a ella con pasos cautelosos.
Sobre el pedestal solo quedaba el vial con la esencia que brillaba con una luz amarilla intensa y que en respuesta a la apertura del ánfora comenzó a agitarse con violencia por unos instantes hasta que dejó de moverse de pronto.
"¿Danika?" Llamé con cautela en caso de que fuera Anfitrite quien respondiera el llamado.
La respiración agitada de ésta lentamente comenzó a normalizarse. Sin embargo, de un movimiento brusco, Danika se quitó la tiara y la lanzó contra el vial que había quedado en pie y que con el golpe se cayó al piso y se quebró, liberando la esencia que allí había: la luz amarilla se intensificó y un silbido de serpientes reemplazó el silencio que había reinado en la cámara. De pronto, Danika se puso de pie, tomó el tridente de Poseidón y con un golpe certero atravesó la esencia que comenzaba a serpentear hacia las aberturas al interior de la cámara con la intención de escapar. En ese momento, se escuchó un grito estruendoso y un torbellino de luz amarilla lo inundó todo y en un último intento por escapar, la esencia herida se lanzó contra Danika, quién con el mismo tridente la evitó al tiempo que por reflejo, tanto Tethys como yo saltábamos en frente para proteger a Julián y a Danika. Sentí un dolor punzante atravesar una parte de mi armadura por el lado izquierdo.
Cuando la esencia del vial se desvaneció, Danika se desplomó al suelo. Julián alcanzó a tomarla en brazos y alcanzamos a escuchar un leve "Mi señor Poseidón" antes de que perdiera la conciencia, al tiempo que yo también perdía la conciencia y mirando hacia mi abdomen, pude ver como una enorme herida vertía sangre en mi lado izquierdo, justo donde había sentido la punzada unos minutos antes. Tethys me tomó en brazos antes de que perdiera la conciencia.
Lo último que alcancé a escuchar en ese momento fueron las voces de Camus e Isaak que me llamaban desde la distancia.
A/N:
¡Por fin tenemos a Anfitrite en su cuerpo mortal! No saben ustedes la felicidad que siento en este momento a solo unos días del 2021. ¡POR FIN! Espero con ansias sus comentarios, reviews y opiniones sobre este capítulo.
Lean Senda Dorada de VelZel: Selket es otra amazona bien interesante que le está sacando canas a Milo, pásense por allá. Mi querida Lara Harker también regresó con The Lion's Roar, así que terminamos y empezamos el año muy bien.
Como podrán notar algunos, cambié la forma de presentar los diálogos, les agradezco me comenten también qué tal les parece este cambio.
Maître: maestro en francés.
Efcharistó: gracias en griego.
Portara: es una puerta de mármol ubicada en la isla de Naxos en Grecia. Es lo único que queda de un templo en honor a Apolo que se comenzó a construir en la antigüedad pero que nunca se terminó.
