MiraculousLadybug pertenece a Thomas Astruc, ZagAnimation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Je Suis
Por Mimi chan
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 33
Domestico
¿Cómo respirar normalmente? ¿Cómo hacer que el corazón no se detuviera? un d'javu increíble y maravilloso la envolvió por entero.
Abrir los ojos y volver a verlo dormido a su lado, pacifico y tranquilo, de la misma forma que lo había visto aquella vez, esa única vez que habían compartido la misma cama en aquel pequeño departamento de estudiantes.
Su corazón latía de la misma manera que lo había hecho aquella mañana, de la misma forma que aquella mañana soleada en la minúscula cama. Su mente tratando de entender lo que pasaba, que no era un sueño mas como los muchos que había tenido con este joven de tés clara y cabello rubio.
Poco a poco, acompañado del respirar suave y acompasado de una tercera persona en esa cama recordó lo que estaba pasando.
La noche anterior como cada viernes en la noche ella y su hijo hacían un enorme tazón de palomitas y veían una película acurrucados en su cama. Había sido solo natural para su hijo invitar a Adrien también a la película para verla todos en familia. Como casi todos los niños Louis no se cansaba de ver la película de "Ponyo", definitivamente su película favorita, la había visto por lo menos diez veces, lo que significaba que por lo menos para ella no tenía nada nuevo, mientras su hijo miraba arrobado una vez mas la historia.
Mientras Louis miraba la película. Los adultos habían dedicado su tiempo a hablar, la mayor parte de la platica había rondado sobre su hijo, Adrien había querido saberlo todo, lo bueno y lo malo.
La mayor parte de la historia había sido en realidad buena. Se había sentido sola por supuesto, pero aquello la había hecho fuerte. Lo más difícil había sido llegar a Estados Unidos. Había sido un alivio y al mismo tiempo una suerte de impotencia dejar que Cole la guiara en cada paso, había tenido que dejar que él escogiera para ella casa, medico, trabajo, había tenido que aprender a carreras forzadas el trabajo de la agencia, y el idioma al mismo tiempo que seguía con sus estudios de diseño. Al principio se había hecho cargo de las muchas modelos asiáticas que habían llegado a la agencia, de esa manera había aprendido el trabajo a fondo, después como Cole le había dicho desde un principio, su prima se había casado y la agencia entera había quedado en sus manos.
Afortunadamente el embarazo había caminado correctamente, le había costado un poco ganar el peso correcto para su bebé, pero el medico con el que Cole la había llevado había sido un verdadero profesional, entre vitaminas y comida especial y una dieta estricta, el bebé había ido ganando peso, y formándose bien, había prometido enseñarle todos los videos de ultrasonidos. Le habló de lo asustada que había estado en el parto. Louis había nacido al octavo mes, el medico le había dicho que era posible que, por la actividad tan pesada que ella llevaba en el trabajo había provocado un embarazo adelantado. El parto había sido natural, como el medico mismo había dicho "tienes músculos elásticos y fuertes y una gran flexibilidad" todo ese tiempo de gimnasia y saltos sobre tejados la habían ayudado en ese gran momento.
Lo había llamado Louis, aunque se sintió tímida de decirle que ese había sido el sueño que siempre había fantaseado que tendría un hijo de los dos. Su hijo había sido desde el momento que había nacido su mas grande apoyo, su mayor razón, su eje de vida, había dejado todo lo conocido, llegado a un sitio completamente desconocido solo por él, porque su hijo fuera feliz, lejos de la discriminación de la gente. Pero al mismo tiempo lo había querido ver crecer sabiendo que tenía sangre francesa y china en sus venas. Había un extraño sentimiento de pertenencia en todos los franceses que aun del otro lado del mundo no podían alejar de ellos mismos y por ende se inculcaba en sus hijos.
Louis había crecido en medio de Paris y Estados Unidos. Habían estado viajando a Francia por lo menos dos veces al año para que Louis conociera Paris, para que sus padres lo conocieran y él a ellos. Tenia que reconocer que cada vez que ella viajaba a Francia, Cole hacia una pequeña investigación sobre los movimientos de Adrien, para que el encuentro no se diera.
Adrien escuchó con paciencia aquella parte de la historia no la juzgó, solo le pidió que le siguiera contando.
Había tantas, pero tantas anécdotas que contar, Louis tenía un espíritu inquieto, travieso y alegre, era como un pequeño torbellino, era el tipo de niño que no estaba quieto ni siquiera cuando estaba dormido. Le contó algunas de sus travesuras más grandes, Louis miraba por tercera vez Ponyo con mas sueño que atención mientras ellos dos reían de las cosas que el niño junto a ellos había hecho, prácticamente desde que había aprendido a gatear.
Platicaron por casi toda la noche, Louis llevaba dormido por un largo rato mientras ellos aun susurraban con el brillo de la tv. Y sin notarlo se quedaron dormidos.
Ahora su reloj interno la despertaba a ella, debían ser solo las 6:00 am y era un sol distinto el que la despertaba hoy el resplandor de su cabello de oro. Estaba tan cerca de él que el impulso de recargar su frente en la suya fue inevitable, sentir por lo menos en una pequeña proporción su piel cálida y fresca al mismo tiempo.
Lo amaba… solo dios sabía cuanto lo amaba.
— ¿Lo vas a besar? – dijo una voz delgada en un susurro.
Marinette volteó a ver a su hijo que la miraba con ojos brillantes de anhelo, miró un segundo a Adrien delante de ella que aun parecía profundamente dormido, se alejó un poco de él, bajó la mirada de su hijo que fue perdiendo vida.
— Pensé que ibas a besarlo – dijo desanimado, pero aun susurrando – como Ponyo cuando terminó la película, ella lo besa y apoya su frente en la suya.
— Allí esta – dijo valiéndose de lo que le ponía de frente – ella primero lo besó y luego se recargó, cuando lo haces al revés no significa lo mismo.
El niño hizo un puchero. Marinette se levantó y cargó a su hijo para ir a la cocina y dejar descansar a Adrien un poco más. Aunque juro escuchar la risa de Plagg a su espalda.
[…]
— Madame Marinette.
Marinette detuvo un momento la redacción de un correo electrónico cuando escuchó la voz de su personal de ayuda que se aproximó a ella, algo incomoda.
— ¿Y ahora que hizo? – Marinette había escuchado el mismo tono de la Sra. María para saber que significaba que Louis se había metido en algún lio.
— Oh, no, no se trata de Louis… bueno no estoy segura.
La mujer se sentó en una de las sillas de la oficina de su jefa, tomando un momento para poner en orden sus ideas.
— Como me pidió he estado llenando más la despensa mientras tiene un invitado en casa. – empezó a explicarse mientras su jefa le prestaba toda su atención — Y en realidad el señor Agreste es un encanto de invitado. Siempre quiere ayudar en todo lo que puede y trata de no darme trabajo.
— Si, Adrien siempre ha sido así.
— El señor es sumamente comedido así que nunca pensé que este pequeño… problema solo por llamarlo de alguna manera, fuera su responsabilidad.
Marinette empezaba a ponerse preocupada al tiempo que curiosa por lo que la Sra. María estaba intentando decirle. La palabra "problema" no estaba usualmente en el vocabulario de su asistente que solía tomar las cosas siempre con calma.
— Vera desde hace unos días me he dado cuenta que falta a menudo una cosa de mi despensa – continuó la mujer.
— ¿Qué cosa? – A menos que Louis estuviera comiendo demasiada azúcar, no entendía la preocupación porque en la despensa faltara algo.
— El queso señora. Pero solo el queso camembert.
— Oh… — Marinette se mordió un labio tratando de no reírse, teniendo a Adrien allí, era obvio que el queso camembert también desaparecería.
— Pero – la Sra. María se puso pálida en un momento y Marinette sintió desaparecer todo su humor — Anoche me dio sed durante la madrugada y salí a la cocina. Por curiosidad me fije de nuevo en el lugar donde guardo el queso y ya no estaba, todo el queso camembert había desaparecido.
— Bueno… — Marinette intento dar una explicación.
— Pero, entonces. – interrumpió a su jefa antes de perder el coraje de decirle lo que seguía — Caminaba rumbo a mi cuarto sin pensarlo demasiado, cuando escuche un cuchicheo desde su cuarto. Pensé que solo era la televisión, pero era la voz de Louis. Estaba hablando con "algo"
— Con ¿"Algo"?
— Yo no abrí la puerta por no molestar, pero estoy segura que escuche que hablaba con algo, y le daba las gracias por el queso. – La mujer se sostuvo el pecho y soltó un suspiro, no era una mujer supersticiosa, pero todo tiene un límite — No quiero preocuparme por eso, porque Louis tiene mucha imaginación y no sería su primer amigo imaginario, pero ninguno de sus amigos come queso.
— Es Adrien – Marinette decidió interrumpir el angustiado discurso de su ayudante.
— Madame, le digo que…
— Es Adrien, Sra. María. – insistió finalmente obteniendo una expresión curiosa y no asustada de su ayuda — Tengo muchos años de conocer a Adrien y es gran fanático del queso camembert.
— ¿En serio? – tuvo que preguntar la mujer sintiendo como el frio de sus manos empezaba a amortiguarse, como si pusiera las manos cerca de una parrilla caliente.
— Sí… — Marinette tuvo que sacarse algo de la manga que esperaba que fuera creíble, aunque era fácil ser más creíble que un pequeño dios de la destrucción amante de queso — solo que, Adrien creció en una familia muy estricta, que controlaba lo que comía.
— ¡Quién controla lo que come un muchacho, por Dios! – Los muchachos en crecimiento podían comer todo lo que se les antojara en su libro.
— El caso es que Adrien tiene este habito de comer a escondidas – continuó Marinette — creo que lo hace aun sin notarlo y el queso camembert es su favorito.
— ¡Oh, pero si solo necesitaba decírmelo! – pobre muchacho, cuanto debieron controlarlo en su casa para que tuviera que comer a escondidas. - Pondré el doble del queso en la despensa la próxima vez.
— Y por "Plagg" no se preocupe. – Agregó para aplacar todas las preocupaciones de su ayuda — Sí, es el nuevo amigo imaginario de Louis. Es un pequeño gato negro que flota, no se extrañe si empieza a verlo en los dibujos de Louis.
— Pero yo lo escuche…
— Seguramente Louis hace la voz de Plagg solo para divertirse.
La mujer se relajó en la silla donde estaba sentada soltando un suspiro. Por supuesto, todo esto era mucho más lógico que lo que ella había llegado a pensar,
— Ay señora, me regresa el alma al cuerpo. La verdad es que si estaba algo asustada. – empezaba a sentirse tonta por como su imaginación había jugado con ella.
— No tiene nada de que asustarse.
— Eso era todo madame, no la molesto más en su trabajo.
— No se preocupe.
La mujer mayor salió de la oficina. Marinette se tomó un momento más para terminar su correo electrónico y después de enviarlo se levantó de su escritorio y sin dudarlo fue a la habitación de su hijo, sin llamar abrió la puerta y encontró a Louis levantado en el aire por lo menos medio metro. El niño y el pequeño espíritu de la destrucción la miraron culpables. Marinette solo pensó que si hubiese sido la señora María la que abriera la puerta le hubiera dado un infarto allí mismo.
— ¿Que se supone que haces Louis? – Marinette entró, cerró la puerta y se recargó en esta.
— Plagg dijo que era más fuerte de lo que parecía y no le creía. ¿Tú también lo vez Marinette? – Louis estaba acostumbrado a que su mamá no viera a ninguno de sus amigos en casa.
— Sí Louis, yo también puedo ver a Plagg y Adrien también.
— Te lo dije – dijo Plagg bajando al niño al suelo.
— ¡Genial!
— Plagg… — la voz de Marinette cambio al mismo tono que usaba cuando quería que todo mundo le pusiera atención y supieran que no bromeaba. Había mucho de la voz de Ladybug en ese tono.
— ¿Sí?
— Si – Marinette caminó hasta la pequeña criatura mirándolo a sus verdes ojos con autoridad — aunque sea por error hay un cataclismo en la casa, aunque sea uno pequeñito… la despensa de camembert queda vacía ¿entendido?
— Entendido – Plagg, tragó saliva, nervioso.
— ¡Pero yo quería ver uno! – se ´quejo el niño que había escuchado de esa técnica de todo mundo, pero que nunca había podido verla
— Están los dos advertidos.
— Sí maman – Louis hizo un puchero, pero sabía que era el tono serio de su mamá. Cuando hablaba con ese tono nunca cambiaba de opinión.
Marinette salió de nuevo de la habitación escuchando la risa escandalosa de Louis detrás de ella. Sin duda alguna sus dos nuevos inquilinos le quitarían el sueño.
Fin capítulo 32
6 de febrero de 2020
12:13 a.m.
nota de autora: Solo dire, necesita usar a Plagg de algun modo, es demasiado mono.
¿Reviews?
Tata
Mimi chan
