POV Shion
Dime que amar no está mal, que no me equivoqué al esperarte. Dicen que los amantes borran el pasado, pero desespero y aún nadie ha logrado reemplazarte.
7 Wonders —Sergey Lazarev—
Mü siempre me ha parecido un hombre muy seguro en todo lo que hace, pero hoy algo le preocupa. Prueba de ello es que no ha dejado de morderse el labio desde que Dohko y yo nos reunimos con él, para esta improvisada noche de tragos.
—Ya suéltalo Mü —dice mi novio—. Es raro verte ansioso, señor: «tengo todo bajo control».
—¿Cuándo aceptarás Dohko, que soy tan humano como tú? —bromea defensivo—. No es mi culpa que envidies mi capacidad de organización. Tengo que ser así o jamás podría tener tiempo para escribir nuevas historias entre tantas cosas que me exigen de la compañía.
—Pero tu nueva producción teatral no es lo que te motivó a organizar esta salida, o que te estés rompiendo el labio —señalo mordaz para defender a mi novio—. Y el hecho de que Milo no fue invitado, me dice que él es la razón de tu ansiedad —remato.
—No lo invité, porque tiene un compromiso. Uno al que no puede faltar —«al que no quiso faltar», detecto que dice entre líneas por el sonido pesado de su voz.
—Y eso ¿por qué te preocupa? —indago.
—Es la boda de Camus.
Dohko y yo nos volteamos a ver. Nos enteramos de los detalles de la reunión de hace un año, en la cual Milo terminó rechazando a su ex novio.
—No tienes de qué preocuparte. ¿O te dijo que iba a impedir la boda? ¿Al fin sí se animó a conseguir el caballo y el costal que tanto prometía en la universidad? —bromea Dohko.
—Por supuesto que no —replica Mü de inmediato—. Pero aún le afecta.
—Y por ende a ti también, porque aún no puedes decirle «sé el padre de mis futuros hijos adoptados» —dice Dohko haciendo una exagerada interpretación, de la que los tres reímos—. Realmente es una estupidez que aún no le digas que lo amas. En mi opinión debiste saltarle encima hace años. Tal vez así se enteraría.
—Roshi tiene razón, no exactamente con lo de saltarle encima. Pero a Milo le tienes que hablar claro, en ocasiones es distraído. Además, ya sabes lo que dicen: «un clavo saca otro clavo».
—Él sabe lo que siento —la declaración de Mü nos deja sorprendidos—. Se enteró cuando reapareció Camus. Al parecer no soy tan discreto como pensé.
—Discreto. Ajá. Sí siempre que estás con él no dejas de comértelo con los ojos —se burla Dohko.
—No le hagas caso a Roshi. ¿Qué sucedió cuando se enteró? —quiero saber, ya que durante estos meses no vimos algún cambio en su relación que nos hiciera sospechar, para bien o para mal.
—Se disculpó por ser un idiota y no darse cuenta antes. En cuanto a lo otro, me pidió tiempo —vuelve a morderse el labio—. En ese momento no podía corresponder mis sentimientos. Según sus palabras, merezco un amor completo y no las sobras de alguien.
—Eso es… bueno —comenta Dohko.
—Sí —concuerda Mü—. Aunque nuestra amistad no ha cambiado, me alegra saber que en esta ocasión quiere que esté a su lado. Dice que necesita tiempo para poder estar conmigo y hacer las cosas bien. Pero siempre que creo que estamos a punto de dar el cambio, aparece la interrupción diciendo que «conoció a alguien especial», o que se acaba de comprometer, o lo invita a su boda. Todo eso hace que Milo se detenga y dé un paso atrás.
—¿Y por eso te preocupa lo que suceda esta noche?
—No hará una locura, lo sé. Y es algo que debe hacer solo. Que quiere hacerlo solo. Pero cada vez que se trata de Camus… Tal vez tenga que aceptar que se quedará pegado a su psique para siempre.
—«Siyelactor» —Dohko finge que se ahoga.
—Saben tan bien como yo que: «relación que tengo, relación que se va al carajo». Todos al final se dan cuenta de qué lugar ocupa Milo en mi vida.
—Pero aquí la pregunta por los sesenta y ocho mil millones de dólares es: para ti «¿vale la pena la espera?» —apuntalo.
—Sí.
