Capítulo 25: Tormenta (parte 2)
Con un golpe de estribos, _ incitó a acelerar a Spirit, poniéndose en un par de segundos a la altura de la montura oscura del capitán. Este resopló asustado al verse sin jinete y con un individuo acercándose de golpe. Sin amedentrarse por la actitud nerviosa de este, pues sería peor, _ actuó con decisión y firmeza. Cuando estuvo junto al otro animal, la morena estiró su mano , inclinando un poco su cuerpo hacia un lado, y le palpó varias veces el cuello cubierto de sudor, intentando que se tranquilizara con su toque. Viendo como el animal movía las orejas, _ cogió las riendas de este y las ató a su caballo, causando que ambos cabalgaran uno junto al otro.
Siguiendo las últimas instrucciones del capitán, el escuadrón de Levi avanzó por un par de minutos a través del bosque, alejándose lo máximo posible de aquel titán femenino. Tiempo después, cuando Erd consideró que ya se habían distanciado lo suficiente, les ordenó pasar al EMT, tras haber atado los caballos, y ascender hacia las ramas de los árboles, separandose del peligro que caminaba por la tierra. Una vez en las alturas, _ se sentó con las piernas colgando, suspirando cansadamente, mientras se tocaba el cabello recogido en una coleta chapuza, en un ademán nervioso. Habían visto la muerte muy muy de cerca, pero por suerte, todo parecía haber acabado. Habían cumplido con el objetivo: capturar al Titán Hembra. Ahora solo quedaba asegurarla y descubrir quién residía en su interior. Porque sí, al ver como el titán mataba sin devorar a sus presas, como parecía tener suficiente inteligencia como para esquivar y proteger su punto débil, había causado que la morena llegara a una única conclusión: aquel ser era otro individuo con el poder de los titanes. Al igual que Eren. Lo cual parecía obviamente una mala noticia, pues este era un claro enemigo para el Cuerpo de Exploración, al ver cómo había atacado y matado soldados a sangre fría. Sin embargo, lo que le parecía sospechoso era que las acciones de Erwin Smith indicaban que sabía de una u otra forma de su existencia, pero, no obstante, no había querido compartirlo con ningún soldado, sin excepciones al parecer. _ no entendía como el propio Comandante del Cuerpo de Exploración desconfiaba de sus propios hombres y mujeres. Era ilógico. Hasta que, de pronto, su mente se iluminó a la vez que Erd llegaba a la misma conclusión.
-Solo puede haber un motivo por el que no confiaría en sus compañeros soldados- Habló con mucha seriedad, recostado contra el tronco de un árbol- Alguien que se convierte en titán o un espía que trabaja para el enemigo se ha infiltrado entre las filas del Cuerpo de Exploración.
Antes, _ se había sumergido en sus pensamientos, aislandose completamente de la conversación que estaban manteniendo sus compañeros. Sin embargo, el rumbo al que se estaba dirigiendo atrajo su atención, por lo que, girando el rostro un poco en su dirección, puso sus sentidos en la charla.
-Entonces, tiene sentido- Continuó Petra la conversación, tras haberlo sopesado- Cree que hace 5 años, cuando cayó el primer muro, un espía consiguió infiltrarse en nuestras filas. Y ha ido reduciendo posibilidades.
-Entonces, ¿fue el espía el que mató a Sonny y a Bean?-Propuso de pronto Erd, haciendo que todos y cada uno de los presentes lo miraran con los ojos abiertos.
Petra dejó escapar el aire de sus labios, sorprendiendose.
-Ahora que lo pienso, el Comandante me preguntó acerca de ello.
"Sin embargo, con el tiempo me temo se dará cuenta de que es mejor ser desconfiado con todo aquel que le rodea, incluso los más allegados" Eso dijo Erwin cuando sacó el tema del asesinato de Sonny y Bean hace un mes. Tras escuchar a sus compañeros, el significado de sus palabras dejó de ser tan claro como había entendido en su momento ¿Se estaría refiriendo con aquellas palabras a ese espía? Es más… ¿La habría puesto a prueba en ese momento? De ser así, no había conseguido pasarla, pues no habían contado con ella para participar en dicho plan. A decir verdad, después de visualizar el panorama al que se había enfrentado el hombre, a pesar de entender un poco las decisiones de Erwin, no las compartía. Puede que hubiera sacrificado a unos cientos para salvaguardar los miles y miles individuos que residían en las murallas. Pero… ¿Qué quedaría después si renunciaba de esa manera a su propia humanidad?Aunque...Si se paraba a pensar, ella había hecho lo mismo al elegir entre Eren y sus compañeros...Por lo que muy en el fondo, no eran tan distintos...Un latido doloroso azotó su pecho, haciendo que la morena arrugara el rostro. Su visión era demasiado idílica para este mundo tan podrido. De nuevo, _ se desconectó de la conversación; no obstante, después de un tiempo, un espeluznante sonido cortó de golpe el diálogo entre sus compañeros y el suyo interno, haciendo que todos reaccionaran instintivamente y se colocaran en posición defensiva, con las manos en las cuchillas, dispuestos a sacarlos. Sobresaltada, _ se puso de golpe de pie y miró hacia la dirección del sonido, con el corazón empezando a latirle a mil por hora. Había sido increíblemente potente, llegando incluso a hacer temblar la corteza de los árboles bajo la suela de sus botas, al chocar contra esta.
-¿¡Qué mierda ha sido eso!?-Exclamó con los ojos abiertos, sintiendo de golpe un muy mal presentimiento. Aquel sonido le era terriblemente familiar, demasiado. En su experiencia como cazadora, había tenido la oportunidad de escuchar bastantes veces ese tipo de sonido. Era muy similar al grito de un animal completamente acorralado, a punto de morir y que se negaba a ello. Un ser peligroso sin nada que perder- ¡Tened extremo cuidado todos, ese grito no significa nada bueno!- Les avisó a grito pelado arrancando a correr por la rama hasta situarse junto a Eren. No iba a dejarlo solo. No con el origen de aquel grito todavía vivo.
Guiados por los movimientos de la morena, todo el escuadrón se acercó a Eren, sacando las cuchillas de sus vainas, con la intención de protegerlo a toda costa de lo que sea que fuera aquello. Tras unos lentos instantes, de pronto, el suelo empezó a retumbar como si de golpe y porrazo se hubiera desatado una multitudinaria estampida, pero, por suerte, muy lejos del lugar donde se encontraban. Con los nervios a flor de piel, aguardaron completamente rígidos, casi sin respirar, por si su situación se complicaba de sopetón. De pronto, una enorme humareda empezó a ascender por el cielo. De no ser porque conocía de buena mano las señales de la desintegración de un cuerpo de titán, _ hubiera pensado que se trataba de un incendio forestal. Acto seguido, una ansiada señal surcó el espacio aéreo: una bengala de color azul. Se retiraban. Todo había acabado. Aquello podría significar que habían eliminado al dueño de aquel grito.
-Parece que se ha acabado- Comentó Gunther seriamente, mirando el humo de aquel color tan vistoso dividir el cielo- ¡Volved a los caballos!¡Preparaos para la retirada!
-Ya habéis oído- Soltó Auruo con una voz simuladamente aburrida- Vamos a echar un vistazo al cabrón que había dentro de esa cosa.
-Primero, deberíamos comprobar cuánto nos queda de gas- Propuso _, dando unos golpecitos al tanque. A lo que todos estuvieron de acuerdo.
Soltando los tanques situados a sus caderas y colocándolos en el suelo, uno a uno fueron ajustando y calibrando perfectamente el mecanismo del EMT, para que no les diera problemas en la retirada.
-¿De verdad descubriremos quién es?-Preguntó Eren dubitativo.
-Ojalá...Ese cabrón de mierda...- Soltó _ por lo bajo, causando que el castaño la mirara con una gota en la frente.
-Y todo gracias a vosotros- Comentó Petra de muy buen humor, ignorando completamente el insulto tan burdo de _. Aquello hizo que ambos la miraran sin comprender- Por haber confiado en nosotros. Todo esto es resultado de vuestra decisión de creer a ciegas en nosotros. Tomar la decisión correcta no siempre es fácil.
-Oye oye, Petra, no halagues tanto a los nuevos- Se metió de por medio Auruo, con una pose muy extraña, con una pierna apoyada en una rama y los brazos en jarra. Por su actitud, parecía ser que intentaba mostrar una actitud orgullosa y solemne, distando mucho de la patética realidad- ¿Qué han hecho en realidad? Era patético y no paraban de quejarse- Con un poco de molestia, _ alzó su mirada poco a poco hacia aquel individuo. Sin embargo, este no se dio cuenta del peligro inminente que corría su vida- Bueno, en el caso de Eren, regresar con vida de su primera excursión es un gran comienzo. Pero es pronto para cantar victoria- Con un tono soberbio, se inclinó hacia delante, mirando hacia el castaño, que no sabía donde meterse- Escucha, chaval, la expedición no se acaba hasta que estás en tu cama en casa.
-Pues yo no veo la hora para que se acabe-Comentó la morena de manera causal, para sorpresa de Petra y Eren, ya con su equipo preparado y listo, alzándose del suelo y colocándose junto al hombre, al borde de la rama- pero esta conversación- Y sin más, _ saltó hacía el vacío y expulsó gas, dejando a un Auruo completamente rojo de la rabia y a una Petra que parecía que se iba a ahogar con su propia risa.
Con una sonrisa de buen humor, _ avanzó por el aire hasta acercarse a Gunther y Erd que se habían adelantado, siendo seguida al poco tiempo por el resto del escuadrón. Siguiendo la línea de la conversación mantenida por los cuatro, el rubio del grupo se giró hacia atrás, en dirección hacia Auruo y Petra, esbozando una pequeña sonrisa maliciosa.
-¡Vosotros llorasteis y os measteis encima en vuestra primera salida! ¡Y miraros ahora!- En todo el bosque, a parte del sonido del EMT, se empezaron a escuchar las carcajadas ahogadas de _ , que parecía que se moriría asfixiada debido a la falta de aire que llegaba a sus pulmones,y los gritos estridentes de Petra, abochornada por aquella información tan gratuita.
El rostro de Eren era absolutamente un poema.
-¡No lo cuentes!¿¡No ves que así me perderán todo el respeto, Erd!?- Continuó gritándole la castaña completamente espantada.
Mientras que _ no podía ni hablar debido al ataque de risa que estaba teniendo en aquellos momentos, Eren desvió su mirada hacia Petra, mirándola con la boca abierta.
-¿En serio?
-Te lo digo yo- Le aseguró el rubio, asintiendo en el aire- Y que conste que no fue mi caso, Eren.
-¡Idiota! ¡Pero yo ya he matado muchos más que tú!- Exclamó Auruo a la defensiva y con las mejillas rojas por la vergüenza-¡Muchos más, idiota!
-Las muertes no son lo que te convierte en buen soldado!-Le rebatió Erd, con voz segura.
De pronto, una multitud de gritos se entre mezclaron junto con el todavía activo ataque de risa de _, que casi empezaba a estar de color azul. Sin embargo, todo ese ambiente se rompió ante el repentino grito enfurecido de Gunther, el cual lideraba el resto del escuadrón a falta de que Erd lo hiciera debido a su entretenida conversación.
-¡Callaos de una vez! ¿¡Os pensáis que estamos de picnic!?- Les regañó con el ceño fruncido-¡Estamos fuera de los muros!¡Y yo tampoco me meé encima, Eren!
Ante eso, _ tuvo que esquivar una rama que a duras penas casi se estampa contra su cara, ya que sus fuerzas se fueron unos momentos por el incremento de su risa. En su momento no podía dejar de imaginar a ambos con los pantalones blancos del uniforme empapado en una zona en específico. Creando una imagen de lo más bizarra y graciosa.
No obstante, los gritos y las risas de nuevo fueron interrumpidos, pero esta vez por una señal de color verde que ascendió por los cielos. Era la señal del Capitán Levi, indicandoles su posición. Acto seguido, como habían ensayado, Gunther copió esta, mostrando la del grupo. Poco a poco, todos fueron avanzando, todavía charlando animadamente hasta que de pronto otra figura apareció entre los árboles, situándose junto al escuadrón, que avanzaba con el EMT. Estando el resto de los miembros distraídos, no se fijaron en esta; sin embargo, ese no fue el caso de Gunther, que lo observó detenidamente, con aire inquisitivo. El castaño de piel morena de pronto emitió un grito indescifrable por el resto, antes de ser de pronto atacado por el otro individuo. La sangre de su compañero saltó por los aires con el corte de cuchilla. Acto seguido, Gunther se movió extrañamente, pareciendo un títere unido únicamente por el cable del EMT, sin voluntad ni fuerza. Este inevitablemente perdió altura y, debido a que todavía el gancho seguía anclado a la corteza de un árbol, el cuerpo se balanceó hasta golpearse la cabeza contra el tronco de un árbol, quedando completamente inmovil boca abajo. El escuadrón entero se alteró, anonadados con lo que acababa de suceder, viendo como el cadáver de su compañero se balanceaba de un lado a otro, a cámara lenta. Habían matado a Gunther. Delante de sus ojos. Y no un titán.
-¡Gunther!-Exclamaron todos y cada uno de los presentes con el rostro desencajado por el terror y la estupefacción. La imagen se hacía completamente irreal.
No puede ser. ¡Maldita sea! Una rabia repentina recorrió el cuerpo de _, causando que apretara las cuchillas entre sus manos ¡Lo mataría, joder, lo mataría! No obstante, haciendo un amago para lanzarse contra el asesino de su compañero, Erd la empujó en el aire, deteniendola a tiempo antes de que cometiera cualquier tontería impulsiva. Ninguno tuvo oportunidad de detenerse, pues aquel malnacido seguía todavía purullando por los alrededores. Así pues, sin poder hacer nada más al respecto, con el corazón en un puño y los ojos picandoles, se forzaron a seguir avanzando, con los sentidos completamente alerta del nuevo peligro. La formación, entre gritos ansiosos, se colocó alrededor de Eren, en un intento apresurado de protegerlo de las cuchillas afiladas del otro individuo, que los perseguía con insistencia por todo el bosque ¿¡Quién demonios era aquel hijo de puta!?
-¡Mierda! ¿¡Qué hacemos!?-Gritó Auruo con el rostro tenso del miedo y la preocupación. Su frente estaba perlada de un sudor muy frío y sus ojos le temblaban levemente- ¡Erd, ¿hacia dónde vamos?!
A su lado, el rubio le miró con los ojos aterrorizados. Con la muerte de Gunther, él automáticamente todo el peso para capitanear al escuadrón volvía a recaer en él.
-¡No llegaremos hasta los caballos!¡Dirigíos hacia el cuartel general!
Con la orden, todos los EMT emitieron gas a la vez, aumentando con ello su velocidad en su desplazamiento. Seguidos muy de cerca, el enemigo al ver como el escuadrón de Levi cogía distancia, les imitó y empezó a emitir gas, acelerando su avance.
-¿¡Pero quién es ese hijo de puta!?-Gritó _ avanzando muy cerca de Eren, con el corazón latiendo acelerado en los oídos.
-¿¡Es el Titán Hembra!?-Exclamó Auruo volviendo la vista hacia atrás- ¿¡O es que hay más de uno!?
A su lado, Petra chasqueó la lengua, muy molesta.
-¡Mierda! ¿¡Cómo te atreves!?- De pronto, con los ojos ardiendo de rabia y furia, la castaña se giró en el aire, alzando las cuchillas en dirección al enemigo- ¡Ven a por mí! ¡Acabaré contigo como sea!
Súbitamente, tras el grito enfurecido de Petra, un enorme relámpago impactó cerca del lugar donde se encontraban, alzando el aire, las hojas, la tierra y a ellos mismos. El lugar se iluminó completamente, casi dejándolos a ciegas por unos segundos. Al mitigar un poco y permitir un poco de visión a los soldados, los ojos de _ se abrieron completamente. Ante ellos, entre los árboles, una figura gigantesca resurgió entre la luz y el humo: el Titán Hembra. En cuanto la transformación estuvo completada, aquel ser empezó a correr tras ellos, aprovechándose de su momentánea parálisis. ¿¡Cómo era posible!? Movidos por su propio instinto y adrenalina, los cinco salieron de su abstracción y, emitiendo todo el gas que pudieron, siguieron avanzando a una velocidad de vértigo, enganchandose y desenganchandose de una rama a otra, tratando por todos los medios de alejarse.
Poseído su propia rabia, _ vio como Eren se giró para encarar a aquel titán con formas femeninas, con el rostro enfurecido.
-¡Mierda! ¿¡Cómo te atreves!?- Le gritó alzando su mano y dirigiendola a su boca- ¡Esta vez, yo acabaré contigo!
No obstante, el grito de Erd lo detuvo completamente de morderse la mano.
-¡Nosotros acabaremos con el Titán Hembra!-Le dijo el rubio con el ceño fruncido- ¡Tú dirígete al cuartel general a máxima velocidad!
"Eso es. Eren corre demasiado peligro aquí" estuvo de acuerdo _, con la mandíbula apretada "Necesito saber que está alejado de toda esta locura" Sabía que aquellos pensamientos molestarían al castaño pues nunca deseaba que fuera tratado de distinta manera, pero _ no podía evitarlo. Eren en los últimos años se había convertido en alguien muy importante para ella. Y pensar que algo pudiera pasarle… La estaba poniendo histérica.
-¡Yo también lucharé!-Se encabezó el castaño, negándose a huir de nuevo. La morena chasqueó la lengua, con mucha ansiedad.
-¡Haz lo correcto!- Insistió Erd frunciendo el ceño por la tensión de la situación. El rubio también empezaba a perder los nervios por la terquedad del chico- ¡Tu poder es demasiado arriesgado!
-¡Eren!- Le gritó a su vez _, viendo las nulas intenciones de acatar las órdenes del castaño. El chico desvió los ojos del rubio hasta la morena, la cual empezó a mirarle desesperadamente. No podía soportar la idea de perderlo a él- ¡Nuestro deber es protegerte pase lo que pase, asique ponloslo fácil y lárgate de aquí!
En un impulso, Auruo se colocó junto a Eren, con un gesto de enfado en el rostro.
-¿¡De qué vas!? ¿¡Vuelves a dudar de nosotros!?
-¿¡Es eso, Eren!?-Gritó Petra un poco más abajo que el resto. Sus cejas se encontraban juntas en medio de su frente, causando que en su rostro se formara un gesto de súplica- ¿¡Tan difícil te resulta confiar en nosotros!?
-¡Ten fé, por favor!-Le rogó _ mirándolo a los ojos.
A través de las orbes verdes del chico de pelo castaño, pudo notar como la duda le asaltaba por momentos. Su mano continuaba en la misma posición, a unos centímetros de ser mordida por sus dientes. Dentro del chico la batalla por confiar o luchar se hacía cada vez más turbulenta, difuminando la victoria o la pérdida de una de las dos. No obstante, algo en la mirada de _, la detuvo por completo. Y, al cabo unos instantes, Eren llegó a una decisión firme. El chico chasqueó la lengua y a regañadientes bajó la mano y se dio la vuelta, emitiendo un montón de gas que lo alejó del grupo, siendo seguido por los ojos aliviados de la morena, que internamente le agradeció haberles hecho caso.
-¡Tengo fe en que mi escuadrón saldrá victorioso!- Gritó por última vez como si se estuviera despidiendo, antes de perderse entre el frondoso bosque fuera de la vista del grupo de soldados y del titán que corría tras ellos.
Ante el voto de confianza del castaño, la alegría y el orgullo llenó los pechos de los exploradores, infundiendoles nuevas esperanzas, fuerza y coraje. Con una renovada valentía, los cuatro individuos restantes del escuadrón de Levi se dieron la vuelta, encarando al enorme titán de pelo rubio que les seguía el paso a paso agigantados que hacían retumbar el suelo del lugar. Juntos se lanzaron al ataque.
El primero en liderar el grupo fue el mismísimo Erd, que se lanzó contra la cabeza de la titán en un grito de guerra, elevando las cuchillas por encima de su propia cabeza. El ser alzó los ojos en su dirección, alargando la mano, con la intención de agarrarlo y apachurrarlo entre sus dedos. Gracias a sus buenos reflejos, Erd fue más rápido que su enemigo y, accionando los ganchos de su EMT, logró esquivarla, dirigiéndose hacia la izquierda. Aquel esquive causó que emitiera gas para mantener la altura, llenando la zona de humo blanco, dificultando parte de la visibilidad del otro ser. Cuando su cuerpo fue ralentizado en el aire, de su espalda, salieron dos ganchos que se clavaron en ambas mejillas del titán, sorprendiendolo, pues no se había dado cuenta de la presencia de Petra y Auruo hasta el momento que aparecieron tras Erd, lanzándose hacia ella. En una rápida maniobra, ambos rodaron por el cielo de manera paralela, con las cuchillas en las manos, hasta rebasarla, consiguiendo con ello cortar de lleno los ojos de aquel ser, ciegandolo completamente. Cerca, en el aire, _ abrió la boca sorprendida de la perfecta coordinación del Escuadrón de Levi. No por nada eran el equipo más fuerte del Cuerpo de Exploración. No obstante, no le dio mucho tiempo a maravillarse con las habilidades de sus compañeros pues tambaleándose levemente, el Titán Hembra alzó su mano izquierda y luego la otra, colocándolas sobre su punto débil al mismo tiempo que apoyaba su espalda contra un tronco, asegurando su protección doble.
Alejándose momentáneamente, _ dirigió una rápida mirada a Erd y el resto, esperando órdenes. Los tres, al igual que ella, habían puesto distancia para con el titán. Cuando estuvieron en una posición lo suficientemente segura, el rubio lanzó una mirada a los tres e indicó con un simple gesto la siguiente táctica: señalando la zona de la axila. _ lo comprendió al instante, asintiendo de acuerdo con el plan. Todos juntos emitieron de nuevo gas y se dirigieron con cuidado hacia el titán acorralado, que permanecía completamente inmovil en esa posición defensiva. Los primeros en llevarlo a cabo fueron Petra y Auruo, los cuales se engancharon en la parte superior del tronco al que estaba recostado y después se soltaron, dejándose caer con las cuchillas retraída y pegadas al cuerpo. Al descender, sus armas hicieron un corte bastante profundo en los músculos más próximos a los hombros de aquel titán. La siguiente pareja fue Erd y _ que repitieron el mismo proceso con la misma fuerza y rapidez. Ataque tras otro, la profundidad de la herida se hacía cada vez más profunda conforme más cortaban, haciendo saltar carne y sangre a altas temperaturas, hasta que de pronto, sus músculos ya no pudieron aguantar más el peso, y sus brazos terminaron por descender, quedando a ambos lado de su cuerpo, mientras la titán mantenía su espalda pegada al tronco.
Con rabia y adrenalina en el cuerpo, _ soltó las cuchillas ya desgastadas y, rápidamente, las cambió otras- Ya te falta poco, bastardo.
-¡Han caído!- Avisó Erd con urgencia en la voz, refiriéndose a las extremidades del Titán Hembra- ¡A por el cuello!-Gritó frunciendo el ceño mientras también cambiaba sus armas por unas nuevas.
-¡Cortadle los músculos que sostienen el cuello!- Se unió al grito, Auruo, con un gesto de enfado en el rostro.
-¡Y luego a por su punto débil!- Habló Petra a gritos. Sus ojos ardían de furia.
Siguiendo las instrucciones, _ emitió gas, subiendo a las alturas, dispuesta a dejarse caer sobre los músculos del cuello del Titán Hembra. Por debajo de ella, Erd enganchó su EMT a la corteza del tronco situado junto a esa parte del cuerpo de aquel ser y, emitiendo de nuevo gas, se impulsó con fuerza mientras retraía las cuchillas hacia atrás.
-¡A POR EL CUELLO!- Repitió gritando.
Sin poder creérselo del todo, _ visualizó desde arriba como de pronto uno de los ojos chorreantes de sangre del titán se regeneraba a una velocidad de vertido, dirigiéndose en el acto hacia el rubio que gritaba acercándose a gran velocidad. Abriendo la boca y los ojos, _ hizo un amago por advertirle a Erd, cuando de pronto, el cuerpo de este fue atrapado entre las fauces del titan, sin ningún remedio posible. Entre los dientes de este, surgió chorretones de aquel liquido de color escarlata, ya no procedentes del ser gigante, sino de su compañero de escuadrón. Los tres miembros restantes del Escuadrón de Levi se quedaron completamente el blanco mientras observaban cómo el titán cerraba de golpe los dientes al completo partiendo por la mitad del cuerpo de Erd y, acto seguido, escupia con desprecio la parte superior. Con los ojos temblandole de la impresión, _ sintió como su cuerpo caía irremediablemente a gran velocidad al vacío, sin poder apartar la vista de la boca ensangrentada del Titán Hembra. Un grito hizo que saliera de su ensimismamiento, logrando emitir gas antes de estamparse, y que dirigiera sus ojos hacia su procedencia. A su lado, Petra igualmente miraba con terror aquel ser enorme.
-¿¡Cómo puede ser!?- Le gritó a _ con los ojos completamente abiertos cuando se dio cuenta de su presencia- ¡Es imposible que vuelva a ver!¡No han pasado ni 30 segundos!
-¡No lo sé!- Le contestó con mucha desesperación. Gunther. Erd. Los dos habían muerto. No lo podía creer- ¡Pero ahora eso es lo que menos me preocupa, así que corre!
El titán a unos pocos metros de ellas emitió de pronto vapor y, seguidamente, alzó el rostro en dirección a _ y Petra, observándolas con su único ojo. Aquello hizo que Petra dejará escapar el aire de sus pulmones, sorprendiendose mientras tanto, el vello de la nuca de _ se puso de punta ante aquella mirada, indicandole un peligro mortal inminente.
-¿¡Un solo ojo!? Ha priorizado un ojo para acelerar la regeneración!¿¡Es eso posible!?
-¡Petra, joder, déjalo ya!- Le gritó _ cogiéndole de la muñeca para impulsarla a que avanzara, quedando las dos una junto a la otra, desesperada.
Recorrieron a gran velocidad unos cuantos metros, casi a ras del suelo, siendo seguidas por el titán que empezó a aumentar su velocidad, pisando cada vez más rápido y fuerte, y Auruo que no dejaba de gritarles cosas inteligibles desde las alturas, que ninguna llegó a comprender. El corazón de _ latía a una velocidad de vértigo, bombeando cada vez más sangre y adrenalina a cada rincón de su cuerpo. Notando cada vez más cerca al titán Hembra, con mucha ansiedad, giró su rostro para observar la distancia que le sacaban. Y entonces. Sucedió. Un inoportuno clack se escuchó y sintió en la parte superior de su cabeza y, de pronto, su visión fue bloqueada por un negro profundo. La desesperación empezó a correr sus venas al no tener buena visibilidad en aquella situación; por lo que, a duras penas y con su antebrazo ya que su mano se encontraba ocupada por los mandos del EMT, intentó retirar como pudo el cabello suelto, causando que su velocidad disminuyera considerablemente. Cuando pudo apartarse parte del pelo de su rostro y poder ver un poco, su cuerpo fue empujado con violencia hacia un lado. La fuerza de aquella agresión provocó que los ganchos de su EMT se soltaran del tronco que anteriormente estaban anclados, lanzando a la morena contra al suelo en un duro golpe que la dejó mareada por unas milésimas de segundos. Su cabeza empezó a dar vueltas y su oídos a emitir un estridente sonido. Solo recuperó plenamente los sentidos, cuando un espeluznante sonido se escuchó tras su espalda. Sonido que anteriormente había escuchado y que podrá reconocerlo en cualquier momento.
Latído. La hierba de su alrededor y parte de su capa de Cuerpo de Exploración se tiñeron de un líquido y color muy característico. Sangre. Latído. Los latidos de su corazón se enralentecieron pero se potenciaron en cuanto a sonido mientras que su cuerpo empezó a temblar levemente. No. No puede ser. Latido. Lentamente, sus ojos se movieron en sus cuentas hacia el lado y poco a poco su cuello fue girando, como si le costara describir el arco. Latido. No, no era cierto. Un profundo dolor en el pecho se instaló irremediablemente bloqueando cualquier otro sentimiento que pudiera tener mientras a su lado la pelea continuaba. Latido. La imagen de unas botas boca abajo teñidas de escarlata entró por su retira conforme su mirada fue describiendo un recorrido ascendente. No. Latido. A esta siguió una espalda, envuelta en una capa coronada por unas alas de dos colores, doblada en una postura imposible y macabra. No. No. Latido. Unos caracteristicos cabellos de color castaño caian suavemente sobre la capucha de aquella prenda. Latido. Un rostro manchado por una parte de sangre. Latido. Unos ojos castaños entreabiertos, mirando el cielo. Latido. Sin luz. Latido. Sin vida.
"Tienes las manos manchadas de sangre,_. Y siempre las tendrás…."
Un nuevo luminoso relámpago resonó en el lugar confundiéndose con los gritos de una morena arrodillada frente al cadáver de su amiga.
…
-¡m !
Unas manos se posaron en los hombros de _, agarrándola firmemente. Notaba algo, como cuando estás sumergido en el agua. Sin embargo, ella no podía ni ver ni oír con claridad, todo a su alrededor estaba demasiado distorsionado como para reconocer nada. Y, muy dentro de ella, esperaba que nunca pudiera. Una y otra vez en su mente solo se reproducía una y otra vez, una y otra vez, el espeluznante sonido. Petra. Su respiración desde hacía bastantes minutos era agitada, casi como si le faltara el aire, pero ni ella misma se daba cuenta. Estaba en completo estado de shock. Y parecía que nunca saldría de él.
Un zarandeo hizo que su flequillo se apartara de uno de sus ojos y su cabeza se moviera como si fuera una muñeca. Sin resultado.
-¡ oco !
En un estado preocupante de anestesia sumergida, _ no sentía nada. Absolutamente nada. Ni miedo. Ni dolor. Ni desesperación. Ni culpa. Solo... Nada. Se limitaba a respirar agitadamente, con la mirada perdida en la nada, sin apenas brillo. No obstante, la otra persona que estaba junto a ella, arrodillada, tenía otros planes para ella. No la dejaría así como así.
-¡ osa!
Aquellas manos que antes estaban en sus hombros, ascendieron a su rostro. Los dedos de la otra persona, retiraron suavemente los cabellos pegados a ambos lados, agarrando con firmeza las mejillas de la morena. La repentina calidez de estas hizo que los párpados de _ temblaran levemente. Sin embargo, esto no fue suficiente para traerla de vuelta. Para hacerle recuperar los sentidos. Empezando a perder la paciencia, el otro junto a ella, chasqueó la lengua y zarandeó con suavidad su rostro.
-¡_!-Gritó una voz muy conocida.
Un latido hizo que parpadeara de pronto, volviendo a enfocar la vista y a recobrar los sentidos. Un poco desubicada hizo contacto visual con la persona que tenía delante, juntando sus ojos grises con otros gris azulado, que la miraban con un leve deje de preocupación y dolor. Al recuperar la conciencia, todos los daños del golpe anterior hicieron su reclamo en el cuerpo de la morena. Un pinzado hizo que encogiera el rostro y alzara la mano hacia su cabeza, colocándola sobre los dedos de este. En ese momento no se había dado cuenta, pero parte de su frente estaba manchada de sangre.
-Capitán…-Dijo como pudo, pues su voz se había desgastado, por lo que lo único que salió fue un sonido ronco y roto. De pronto, un fatídico recuerdo asaltó su mente, causando que volviera a tensar el rostro. Con ansiedad y desesperación, subió la otra mano a su rostro, colocándola encima de la del hombre. Un único sentimiento empezó a formarse en su pecho, casi ardiendole en el interior-...Es mi culpa… Si yo… Yo…debería haber muerto.
-Cállate- Le cortó de manera tosca el hombre, zarandeando su rostro para que volviera a centrarse en él- No digas más tonterías. Nadie debería morir.
-Yo...Ella...-Murmuró lastimosamente sin poder hablar con claridad debido al ataque de ansiedad que estaba sufriendo, dejando caer la cabeza hacia abajo, haciendo que las manos de Levi acabaran en sus hombros. El aire le era insuficiente y un dolor de pecho hacía que casi viera las estrellas conforme su corazón golpeaba cruelmente el lugar.
-Escúchame bien, mocosa- Le dijo con voz grave y brusca, al límite de su paciencia- La muerte nunca es merecida, simplemente nos alcanza de una manera u otra. Y es el deber de los que continuamos vivos, seguir adelante por los muertos. Así que levántate y avanza, por y para el resto de los que no pueden. Esa es ahora tu obligación de por vida.
