Nota: Los personajes aquí mencionados pertenecen a J.K. Rowling y su saga "Harry Potter", sólo la trama es mía y no permito que terceros la copien. ¡DI NO AL PLAGIO!
Era de noche, no estaba totalmente segura de la hora exacta, la única fuente de luz en toda aquella negrura era la fogata que la mantenía caliente. Se concentro en leer el libro que tenía entre sus manos pero estaba inquieta, se sentía observada.
Levantó alarmada la vista de la página que estaba leyendo cuando escucho el ruiďo de una rama al ser pisada, miro a su alrededor pero sólo vio oscuridad, respiro aliviada cuando su mente le recordo que los hechizos protegían el perímetro del lugar donde habían colocado la tienda de campaña.
Trató de volver a su lectura pero fue en vano, por lo que cerro el libro y lo devolvió al interior de su bolso, se puso de pie y camino hacia el linde del campo que la rodeaba, reforzando los hechizos protectores. Cuando llegó a la última sección que faltaba, se percato que las nubes habían dado paso a la majestuosa y brillante luna llena, ésta iluminó el lugar y el silencio fue roto por unos aullidos...
La bestia de pelaje plateado emergió de las entrañas del bosque, lanzó otro aullido y olisqueo, de inmediato sus ojos grises se posaron frente a ella...
Asustada, Hermione se quedó paralizada observando como el licántropo se acercaba hasta la barrera que los separaba, lo vio cerrar los ojos y aspirar el aroma, su aroma.
De pronto, la oscuridad volvió a reinar en el extenso bosque, la chica parpadeo varias veces hasta conseguir obversar al bulto que yacía en el suelo, el licántropo volvía a su estado humano...
El chico trató de levantarse pero todo su cuerpo dolía, podía sentir como aún no estaba completamente humano pues sus manos aún tenían una forma extraña, la noche aún no terminaba y odiaba no tener el control sobre sí mismo. Aún debía aprender sobre su nueva condición...
A sus fosas nasales llegó un aroma floral, su piel se erizo al darse cuenta que era el mismo aroma de ella, y su mente fue invadida por los recuerdos de sus encuentros clandestinos en la Sala de Menesteres... Recordó sus labios, sus besos, sus caricias, su piel contra la suya, como sus ojos brillaban por la pasión, la forma en que sus cuerpos se acoplaban, la melodía de sus gemidos...
Toda ella era perfecta y ansiaba poder tenerla en ese momento, aspirar su aroma, escuchar los latidos de su corazón, acunarla entre sus brazos. Necesitaba a su compañera.
La luna llena volvió a brillar en el cielo, y Hermione sintió que su corazón se estrujaba, el licántropo era Draco Malfoy...
