Hola amigos!!! Cómo han estado? Bueno, les comento que estoy en la etapa más difícil del año, ya que me encuentro preparando los finales que culminarían en diciembre. Estaré trabajando en esta obra en mis ratos libres, pero no puedo asegurar si pueda actualizar una vez por semana.En fin, volviendo al cap, me encantaría que cuando terminen de leer, vean el video o busquen la letra de "The show must go on" de Queen, ya que tiene muchísima relación con la historia. Es una de mis bandas más preciadas y la que genera tantos sentimientos con sólo escuchar el instrumental. Espero que lo disfruten!

El peligro lo acechaba. Su cuerpo estaba cayendo en la tentación.

¿Era posible, por una vez, cerrar los ojos y ceder ante el capricho impuesto por Sakura?

—No puedo, Saku—la tomó de los hombros y la alejó un poco. Se incorporó y suspiró.

Ante la sorpresiva reacción de Naruto, Sakura acomodó su cabello y bajó la mirada. Sin embargo, los tibios dedos del rubio la obligó a dirigir sus orbes hacia la iridiscencia del rostro del Uzumaki.

Era molesto ser encandilada de tal modo, pero jamás había vivido algo semejante.

—Es incómodo, Saku. No puedo complacerte... —musitó y llevó una mano a su rostro, lamentándose por lo que su mente estaba por decir.

—¿Fui demasiado atrevida? Te decepcioné, ¿Verdad? —estaba avergonzada. Jamás había sido rechazada por alguno de sus anteriores amantes.

Era extraño. Nunca antes un hombre se abstuvo de contemplar su belleza, recorriendo la suavidad de su piel, envolviéndose en un ambiente propicio para el placer.

—El problema no sos vos, sino en qué pasará si acepto la propuesta, Saku—espetó con seguridad.

Naruto acarició las mejillas de la pelirrosa, asegurándose que ella no rompiera en llanto por su negativa. Sin embargo, estaba sobrellevando la situación con mucha elegancia.

—Lo que he dicho. Si no estás de acuerdo con esto, podremos continuar como si nada hubiera sucedido... —el mareo comenzaba a manifestarse. Sakura no era buena bebiendo vino.

—Yo no puedo, no después de esta insinuación. Me duele, me quema y me lastima... —quitó la mano de su rostro y suspiró— Ahora que sé cuán hermoso es sentirte tan cerca, no podría negarme. Sin embargo, no podré soportar tenerte lejos cuando me vaya de aquí.

—¿Qué estás queriendo decirme, Naruto? —Sakura se acomodó y se alejó del rubio, quedando ambos sentados.

—¿Qué significo en tu vida? —de repente, las orbes azules de Naruto se volvieron acuosos. Aquella tristeza era tan asfixiante como la perspectiva del amor de Sakura.

—Pues, yo... —bajó la cabeza y miró sus manos.

Estaban manchadas de rabia, celos e inseguridad. Aquellas cicatrices que tanto tardaron en sanar, volvieron a manifestarse.Sucia, desnuda y en soledad, Sakura se vio inmersa en esa oscuridad que la escondía del amor, aquel que la había herido de tal modo que podría haber caído en las garras de Hades.Sin embargo, su alma perdida en ese limbo, a punto de ingresar al inframundo, se vio sujeta en un espíritu de luz, cálida y radiante como el sol; colorida y alegre como las flores de la primavera.¿Cuál era su verdadero temor?

—Es mejor que me vaya—Naruto se levantó del sofá y cuando estuvo a punto de retirarse, la mano de Sakura sujetó la suya.

El Uzumaki volteó y se topó con la mirada de la Haruno cargada de lágrimas. Lo tomaba con fuerza y ella se levantó para quedar frente a él.

—Por mucho tiempo, me cerré al verdadero amor—comenzó diciendo con la mirada al suelo—. Cuando fui herida por primera vez, alguien se encargó de limpiarla e intentar cicatrizarla. No se dio cuenta que con su actitud logró abrirla aún más. Fue muy doloroso.

Naruto cerró sus ojos y respiró profundo.

—Sakura... —suspiró.

—Cuando comencé a salir con Sasuke, me cegué por completo. Traté de reflejar mis expectativas en él y sonreí ante sus acciones. Creo que ambos estábamos negando la realidad de lo que pasaba. Él, por un lado, ofuscado en una situación que lo llevó a engañarme para cubrir sus errores y yo, atando fuertemente la venda de mis ojos y continuar adelante con todo esto.

Cuando Naruto estuvo a punto de responder, el índice de Sakura se posó en sus labios, logrando que él solamente la oyera.

—Sin embargo, un día... —sonrió y secó sus lágrimas. Levantó la mirada y la enfocó nuevamente en Naruto—No, ese día, alguien se atrevió a romper esa venda.

Llevó sus manos a las mejillas del rubio. Él se ruborizó y mordió su labio inferior para contenerse.

—Ese día, cuando estábamos por subir al escenario, alguien me dijo que estabas enamorado de mí— al recordar ese momento, los recuerdos oscuros se desvanecían, dando paso a ese bonito encuentro frente a los clientes del bar donde cantaron juntos—. No creí que fuera verdad, pero al escucharte cantar y recibir los sentimientos que dejabas en cada estrofa, me di cuenta que esa persona estaba en lo cierto. Tu voz era suave y delicada. Tu sonrisa, tan maravillosa como el jardín de Edén.

Poco a poco, Naruto se acercaba más a Sakura. Ambos sujetaban sus mejillas y trataban de controlar el nudo de sus gargantas que no hacía más que orillarlos a explotar de amor.

—Por eso, ese día, mi cuerpo dejó caer la venda y comenzó a verte distinto, como el hombre que me cuidó sin ningún interés. El que me ama en silencio, aún sabiendo lo tonta que puedo ser. El que prefiere quedarse al margen mientras disfruta de verme feliz... —suspiró —¿Aún así te atrevés a preguntarme qué es lo que siento por vos? ¡Maldición!

—Es la primera vez que te escucho tan sincera. No puedo creer que mis oídos recibieran esas hermosas palabras... —sonrió.

—Naruto... —sujetó sus manos con fuerza y acercó su rostro al de él— Me gustaría salir con vos, no como amigos de copas y diversión. Sería bonito que ambos conociéramos secretos que jamás nos contamos...

Su tono de voz se volvió dulce, empalagante como los bombones que Naruto adoraba comer.

—¿Te gustaría tener una cita? Estoy dispuesto a llevarte a los lugares más hermosos que conozca. Ya sabés que mi corazón está vivo gracias a tu felicidad y si lo sos conmigo, estaré más que complacido.

—Por supuesto. Me encantaría que me despejes muchas dudas respecto al amor y creo que nadie mejor que vos podría...—sonrió— Me siento muy feliz y protegida. Estoy segura de que tus sentimientos son puros y que no me harías daño.

—¡Por supuesto que no! Daría todo de mí para demostrarte que el amor es maravilloso y que a mi lado descubrirás todo lo que necesites.

Ambos, en silencio y sin quitar sus miradas el uno del otro, se arrimaron lentamente. Cerraron sus ojos y posaron sus labios con delicadeza y timidez.

Él era diferente. Romántico, tierno y sutil. Naruto estaba acostumbrado a acariciar los pétalos de flores sin lastimarlos.

Se besaron con temor, ya que ninguno quería dar un paso en falso. También con pasión, ya que ella podía demostrarlo fácilmente. Además, con ternura, dado que ese sería el primero que los llevaría a un lugar del cual ambos saldrían victoriosos.

Naruto se apartó del rostro de Sakura y susurró:

—Sería problemático si continuás besándome así... —rió al recordar el latiguillo de su mejor amigo— Será mejor que salgamos de aquí. Me gustaría llevarte a algún sitio bonito que prefieras.

—Naruto... —musitó entre jadeos— ¿Qué es lo que pasaría si continuamos así?

Naruto se ruborizó y sonrió con picardía.

—¿Puedo confesarte algo? —la pelirrosa asintió y el Uzumaki carraspeó al intentar buscar las palabras adecuadas para lo que estaba por decir— Desde que te conozco estoy enamorado de vos y muchas noches he imaginado cómo se sentiría besarte y acariciarte, sólo que...

—Podríamos hacerlo realidad, si querés—sugirió y sonrió.

¿Debía considerarlo un sueño o deseo? ¿Qué podría hacer al respecto?¿Podrían dejar pasar más tiempo cuando ya se conocían más que a ellos mismos? ¿Podrían ambos caer en el deseo ferviente de ser amado y demostrarlo como tal?Sakura no podía estar más segura de sí misma que en ese momento. Naruto, completamente sorprendido, dejó que la pelirrosa lo guiara al laberinto del amor, en aquel rincón que jamás se atrevió a entrar con otra mujer.Sí, porque así era el Uzumaki. Un hombre que había perdido su virginidad con una mujer que alquilaba su cuerpo y nunca tuvo el valor de volver a intentarlo con otra más. Sin embargo, que Sakura sujetara su mano y lo llevase a ese abismo, era una satisfacción incomparable.

Itachi se encontraba en el antiguo departamento que compartía con su hermano.

Había muchos recuerdos que lo perturbaban y otros tantos que lo deprimían.

La soledad no era su mejor compañía.

Al encontrarse desvelado, decidió levantarse y encender su computadora.

Se sentó, cruzó los brazos y suspiró.

Una vez que todo estaba listo, procedió a ingresar a los archivos del usb que traía siempre consigo. Allí, constantemente escribía y esa noche fue realmente inspiradora para el Uchiha.

"Valiente, con aires de grandeza ante la debacle, decidió confrontar a los cielos y dejar en evidencia el engaño del ángel.Los dioses, enfurecidos, apelaron a condenarlo al olvido. Ella, por su parte, prefirió dar un paso al costado y continuar su vuelo en soledad.Aquí, en la devastada tierra, observaba el juicio divino que terminó por cortar el único lazo existente entre ellos... "

Su escritura se vio interrumpida por la insistente vibración de su celular.

Al ver quién estaba llamándolo, atendió de inmediato.

Hola Itachi, perdón por la hora...—No te preocupes. Sabés que suelo dormir tarde— bromeó.

Sí, claro. Por eso me atreví a llamarte—Temari suspiró y continuó: —¿Cómo estás?—Algo impaciente, pero tranquilo de algún modo. El asunto de mi hermano está siguiendo su curso y creo que en estos días estará libre.—¿De verdad? ¿Encontraron pruebas que lo eximen de culpas?—Algo así. Sólo que el hecho de que el cuerpo de Sasori presente otros signos, es importante para Sasuke—resopló—¿Cómo estás?

Pues, desperté ahora. Mis hermanos están profundamente dormidos y como yo lo hice prácticamente todo el día, ahora estoy desvelada.—¿Te gustaría salir a caminar? Estoy bastante intranquilo y además, quisiera darte algo.—No estoy segura de salir a caminar, pero podría hacerte compañía en tu casa. No volví a casa de Sakura porque me dijo que Naruto iría a verla y no quise molestarla. Aquí, mis hermanos están con sus parejas y me siento un poco incómoda.—¿No se preocuparán si te escapás?—No lo haré. Les dejaré una carta o un mensaje. Ellos ya saben cómo soy...—Iré a buscarte. Enviame la ubicación por WhatsApp y en un momento estaré allí.—Por supuesto. Te espero.

Ambos cortaron e Itachi suspiró mirando la pantalla del celular. En ese momento, un mensaje llegó y lo abrió, observando que Temari le había enviado la ubicación.

Se levantó y se colocó los zapatos. Buscó la llave de su auto y fue a la dirección indicada.

El viaje fue silencioso. Temari estaba pensativa e Itachi buscó algún tema de conversación para romper el hielo.

—Te veías hermosa después de que Sakura arreglara tu cabello y te maquillara—expresó y sonrió.

Al mirar de soslayo, notó que Temari estaba sonrojada y bajó la mirada.

—Gracias. Ella siempre quiere usarme como muñeca para sus creaciones—bromeó y levantó la mirada.

Mientras Itachi manejaba, Temari llevó una mano al cabello del Uchiha y lo acarició.

Estremecido ante ello, Itachi prefirió no voltear a verla. Disfrutaba de su caricia y sonreía para sí mismo.

—Si le dieras la chance a Sakura de que trabaje con tu cabello, apostaría a que te utilizaría como modelo de peinados—ambos rieron y Temari acarició su hombro.

—No estaría seguro de permitirle que lo tocara, excepto que seas vos—apagó el vehículo y volteó a verla—. Solamente vos.

Temari e Itachi nuevamente se perdieron en sus miradas y cuando la rubia se percató del ambiente, carraspeó y buscó la traba de la puerta para bajar.

—Esperá, tengo que hacerlo desde acá —apretó un botón y automáticamente la puerta estaba desbloqueada.

Temari bajó primero y respiró profundo.

¿Qué fue esa extraña sensación?

Itachi se adelantó y abrió la puerta de su casa.

En ese momento, la Sabaku No recordó el escrito que el Uchiha le había dado y en cómo había terminado aquel encuentro.

Ambos se adentraron al hogar. Allí notó que Itachi estaba escribiendo en su computadora mientras escuchaba música.

—Oh, lo siento. Lo apagaré e iré a preparar té o café... —cuando estuvo a punto de pulsar el botón de apagado, Temari lo detuvo y sonrió.

—No me molesta. De hecho, me gusta ese género musical—el Uchiha soltó un pesado suspiro y se alejó del equipo de música.

Temari, por su parte, se sentó en el sofá. Cuando el Uchiha se dirigió a la cocina, sintió curiosidad por lo que estaba escribiendo y cuando estuvo a punto de leer, el Uchiha había vuelto.

—Ese es el último capítulo, Tem. No quiero que te spoilees—bromeó y dejó dos tazas de té sobre la mesa que se encontraba frente al sofá.

—¡Lo siento! —exclamó nerviosa— Es que cuando leí aquello que me diste ese día, sentí la necesidad de leer todo lo que habías escrito anteriormente.

—Bueno... —mientras endulzaba su infusión, revolvió su bolsillo— Hoy te dije que quería darte algo y aquí está —sacó un usb y se lo dio a la rubia—. Cuando quieras, podrás leerlo. El final aún no lo acabo, pero en cuanto lo termine, también te lo daré.

Emocionada, la Sabaku No sonrió.

—No sabría cómo expresar cuán agradecida estoy por darme este privilegio... —suspiró—Gracias.

—Sos la musa que me inspira a escribir, Tem. Cada día que compartimos juntos, es un nuevo sentimiento que aflora en mi ser y...

El silencio volvió a presentarse. Itachi se sentía nervioso y la mirada de Temari hacia él, lo enbelesaba.

La música los acompañaba y fue precisamente una canción la que llevó al Uchiha a perderse en la dulce voz de Temari.

Empty spaces, what are we living for?Abandoned places, I guess we know the score, on and onDoes anybody know what we are looking for?Another hero, another mindless crimeBehind the curtain, in the pantomimeHold the lineDoes anybody want to take it anymore?

El cuerpo de la rubia experimentaba una electrizante sensación que había olvidado.¿Será por la melodía?

The show must go onThe show must go on, yeahInside my heart is breakingMy makeup may be flakingBut my smile, still, stays on...

Aquella meliflua voz era la razón por la que Itachi olvidaba todos sus problemas. El énfasis con la que expresaba las estrofas era admirable.¿Acaso su admiración y amor estaban al mismo nivel?

Whatever happens, I'll leave it all to chanceAnother heartache, another failed romance, on and onDoes anybody know what we are living for?I guess I'm learningI must be warmer nowI'll soon be turning, round the corner nowOutside the dawn is breakingBut inside in the dark I'm aching to be free.

Ella era la perfección en carne y hueso, la musa que se acercó a él después de una desdichada vida. La única capaz de salir a flote pese a no saber nadar.

The show must go onThe show must go onInside my heart is breakingMy makeup may be flakingBut my smile, still, stays on...

Sí, debemos continuar...

My soul is painted like the wings of butterfliesFairy tales of yesterday, grow but never dieI can fly, my friends.

El esbozo de placer ante estas palabras fue tal que la piel de Itachi se erizó por completo.Las lágrimas de Temari se presentaron junto con su pasión heredada de su madre. La guitarra desgarraba su piel, recordándole que ella debía continuar y luchar por su felicidad.

The show must go onThe show must go onI'll face it with a grinI'm never giving inOn with the showI'll top the billI'll overkillI have to find the will to carry onOn with the showShowShow must go on...

Temari era única, la mujer más fuerte y orgullosa que había conocido.Aquella canción era la descripción perfecta de su corazón destrozado, el cual se encargó de recoger y volver a moldear.Ella simplemente maquillaba su tristeza con una sonrisa ante los demás, mientras día a día su espíritu se reconstruía.Sí, el show debía continuar...

Itachi, absorto ante escuchar a Temari cantar una de sus canciones favoritas, dejó la taza sobre la mesa y llevó sus manos al rostro de la rubia. Acarició su cabello y lamentaba ver sus ojos inflamados por haber llorado. Sonrió y cerró sus ojos con fuerza. Su corazón palpitaba mucho más rápido que de costumbre. Fue así que decidió demostrarle el agradecimiento por estar a su lado en ese momento.

—Esa canción forma parte de mi infancia y adolescencia. Por años, recurrí a ella cuando creí que mi vida acabaría asfixiándome ante la presión social de ser un Uchiha. Pero escuchar tu voz interpretando esa magnífica letra, denotando ese mensaje, realmente me conmovió—suspiró—. No tenés idea de cuánto me duele haberte conocido tan tarde, si tan sólo...

Se acercó lentamente y frenó justo en sus labios. Sentía miedo y, a la vez, deseaba hacerlo.

—Itachi... —susurró.

Ambos cerraron sus ojos y juntaron sus labios con temor. Aquel beso fue fugaz, cálido y tierno.

Itachi era tan cuidadoso como un jardinero amante de sus rosas. Aquella era exótica y su aparición era la más difícil de contemplar.

Por algunos minutos, sincronizaron su respiración y latidos. Se separaron y contemplaron sus orbes. La mirada de Temari se tornó una belleza única, envidiando los años en los que Shikamaru gozó de aquella vista.

¿Cómo es posible que hayas engañado la confianza de tu flor para abrazar un cactus?

—Lo siento, Tem. Me dejé llevar... —su rostro se ruborizó y carraspeó.

—Ambos, Itachi. Yo también te besé... —musitó y volvió a darle un nuevo sorbo a su té.

Sin embargo, aquel beso no fue inocente. Al ser genuino y tan deseado, los sentimientos fueron transferidos remotamente, despertando en la Sabaku No una extraña sensación que derivaba en una sonrisa que creía desconocer.Itachi le hacía olvidar la tristeza y el dolor. Su duelo acabó después de haber firmado el divorcio y así se lo impuso.Él sería el hombre que tomaría la responsabilidad que le negaba a Shikamaru, aunque le doliera.Su bebé merecía una familia cálida y amorosa. Estaba cansada de sufrir y, al menos, intentaría continuar adelante.¿Es que, tal vez, está haciéndole caso a Shikamaru cuando le dijo que fuera feliz, aunque no fuese con él?¿O es que, simplemente, prefiere apostar a una nueva vida para pensar en el futuro que aguarda y crece en su vientre?No había una respuesta concreta. Temari era problemática, orgullosa y tozuda...