Disclaimer: Legend of the Dragon es creación de Rick Ungar


Los días pasaron y se convirtieron en semanas y estas en meses, posteriormente el año se ha completo, y mi entrenamiento de guardián seguía, con el nueva sabiduría llegaba a mí, tal vez pronto me convertiría en el guardián.

-Bien, este es nuevo ejercicio de alto nivel- dijo Hye- pero creo que estás listo

-Gracias por confiar en mí, maestra-dije, manteniendo la serenidad en mi mente y relajar el entusiasmo- ¿puede explicarme en qué consiste?

-Por supuesto: Tendrás que entrar en esta casa llena de espejos- contesto- y ese será todo el desafío

Esperaba algo más complejo, pero no debía alterarme, tal vez eso era parte de la prueba

-Entendido, me esmerare en realizarla- dije, haciendo una reverencia, mostrándole respeto

-Si logras completarlo a tiempo, te daré esto y considerare tu entrenamiento como finalizado- dijo, mientras se quitaba su brazalete verde con la joya del conejo- solo recuerda ver siempre tu reflejo mientras estés ahí adentro.

-Por supuesto- dije poniendo duda a su afirmación, ella me había enseñado que la vanidad también era una emoción fuerte.

-Bien, puedes empezar

Al entrar, vi a los espejos que rodeaban el interior de la habitación, pronto descubrí que para llegar a la salida debía caminar en una gran espiral, observe mi reflejo, era normal...más o menos, estaba acomodando su cabello, frote mis ojos y cuando lo volví a ver, se encontraba tirado en el suelo, jugando con algo, y más cosas así pasaron (una brincando de la emoción, otra vez golpeando el suelo con rabia).

No, no era posible, todo lo que había aprendido y...tranquilo, se trataba de una visión, trate de concentrarme, mantuve la respiración unos segundos, medite rápidamente y calme mi mente.

-Ustedes son yo, pero desde ahora solo son un recuerdo- les dije a mis reflejos y, para mi sorpresa, me pusieron atención- yo soy el nuevo guardián del templo del conejo, mantendré en equilibrio mis emociones para proteger adecuadamente este templo y su brazalete.

Los reflejos me aplaudieron antes de volver a la normalidad y yo termine mi recorrido, al salir vi a la abuela Hye, pero esta no tenía el brazalete.

-Bien hecho-dijo, mostrándose más alegre de lo que la había visto antes- el brazalete ya te reconoció como el legítimo guardián- dijo señalando mi brazo, donde ahora se encontraba el brazalete- han pasado tantos años, ahora puedo volver a mostrar mis emociones, sin temor...aunque no me arrepiento de nada

-Gracias maestra por sus enseñanzas- dije dándole una última reverencia- nunca la defraudare

-Lo se mi pequeño Loto-dijo y me acaricio el rostro- aunque tu entrenamiento acabo, yo seguiré aquí, dándote consejos, mi pequeño nuevo guardián.