Disclaimer: Que no es mío, que no, que no.
«Esta recopilación participa en el Drabblectober 2020 del blog "De aquí y de allá" by: TanitBenNajash».
Palabra: Muerte
Celada
Tuvo que esperar varios meses antes de dar forma a su plan. No podía moverse de la casa más que para realizar aprovisionamiento de víveres y ropas. En dos ocasiones, Dumbledore lo visitó, pero al margen de eso, el único contacto humano que mantenía era con los otros merodeadores a través de las cartas que recibía por las lechuzas.
El patronus de James había galopado dentro de su dormitorio una noche poco después de haberse instalado allí cuando estaba acostándose.
—¡Un niño! Un niño sano y fuerte. La madre y la criatura están bien. —El patronus se había desvanecido.
Peter se quedó en silencio unos segundos, mirando el espacio vacío donde el ciervo había permanecido de pie, buscando en su interior la alegría que suponía debía sentirse cuando la persona a la que probablemente más habías querido en tu vida te daba una noticia tan buena. No encontró nada. Ni siquiera dolor o pesar. Satisfecho, se acomodó en la cama y concilió el sueño rápido.
Los detalles llegaron en varias cartas sucesivas. Sirius y Remus le contaron emocionados lo guapo que se veía en la foto que James y Lily les habían enviado. Los orgullosos padres le habían adjuntado una fotografía a él también, donde un niño moreno y con la cara abotargada dormía agitando los puñitos al aire.
Los días transcurrían lentos y pesados. Peter se había resignado a no saber nada de lo que ocurría en las filas del Señor Tenebroso hasta que, en pleno invierno, una carta sin firmar pidiéndole información atravesó las protecciones, transportada por una lechuza común.
Se apresuró a contestar con algunos de los pocos detalles que conocía a través de las cartas de los Merodeadores. No se atrevió a escribir nada sobre las escuetas conversaciones con Dumbledore por si este le estaba poniendo a prueba con lo poco que le había contado. Añadió su plan para retirar las sospechas que pudieran pesar sobre él, estableciendo la palabra clave que lo desencadenaría.
Varias semanas más transcurrieron. La felicitación navideña de Dumbledore vino acompañada de la noticia de la muerte de los hermanos Prewett a manos de Antonin. Aquello lo animó en cierto modo, pues le indicaba que, pese a no haber vuelto a recibir noticias de los mortífagos, los movimientos previstos seguían su curso.
Las cartas de James se habían vuelto lúgubres. Afirmaba que las cosas no iban bien, y la alegría eufórica del principio se había tornado en amargura. Cuando mencionó en una de las cartas que Dumbledore se había visto obligado a trasladarlos porque los mortífagos habían descubierto su localización, decidió poner en marcha el plan.
Convocando un patronus, lo envió hacia el mismo Señor Tenebroso con la palabra clave acordada. Dedicó los siguientes minutos a destrozar la casa con hechizos. Cuando levantó el hechizo antidesaparición, varios mortífagos aparecieron a su lado. Apretando los dientes, permitió que le hirieran con varios embrujos cortantes mientras Rowle conjuraba la Marca Tenebrosa en el cielo.
La Orden del Fénix le encontró batiéndose enconadamente contra ellos.
