Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.
Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.
~EE~
Capítulo 31: Y al tercer día
¿Qué demonios está haciendo él? ¿Sabe ella en lo que se está metiendo? ¿Qué le HIZO ese vampiro a este motor? Se va a llevar una eternidad repararlo. Vamos a necesitar ordenar…
Respiración… superficial… pulso… débil… conmoción cerebral… no lo sé… nunca he visto a nadie sobrevivir un ataque de vampiro con esta crueldad…
Bella estará bien, Edward. Lo he visto. Pero por amor de Dios, ¡llévala a casa! ¡Tú no naciste en un granero y tampoco debería hacerlo ella! O en el bosque… o algo así.
Por favor, que estés bien, Liriope. Por favor, que estés bien. No puedo… no… acabamos de iniciar… no hemos… por favor…
Encontró su para siempre. Me siento muy feliz por él. Ahora, tal vez podríamos renovar esa casita en la propiedad para ellos… Van a necesitar algo de privacidad.
Jodidos demonios, el pequeño Eddie de verdad va a… ¡AYYYY! Joder, Rosie, ¿por qué fue eso?
Edward hizo una mueca cuando los pensamientos de todos continuaron asaltándolo. Por desgracia, los comentarios no venían uno a la vez sino simultáneamente, una cacofonía de preocupaciones, opiniones, súplicas y órdenes. Bella notó el repentino cambio en su lenguaje corporal y lo miró a los ojos inquisitivamente. Él sacudió su cabeza de forma apenas perceptible, incapaz de verbalizar el constante bullicio en su cabeza mientras sus manos caían en la cintura de ella.
Décadas como vampiro le habían dado a Edward la habilidad de ignorar el ruido la mayoría del tiempo, pero ahora, su control era débil en el mejor de los casos debido a que centraba toda su energía en no terminar con la vida de su amada, al preparase para hacerla suya por la eternidad. Dejó caer sus manos por completo y se alejó de Bella.
Bella sintió la pérdida de su toque de inmediato. Inconscientemente acomodó su ropa y estiró sus manos hacia él. Tan pronto como sus dedos hicieron contacto, masajeó ligeramente su pecho, deleitándose en la sensación de los músculos flexionándose bajo sus dedos. Él disfrutó de la simple caricia, con un suave suspiro escapando de sus labios. Edward tomó su mano y dejó un tierno beso en su muñeca. Sintió que su pulso se aceleró bajo sus dedos y sonrió con ironía.
"Los otros no están de acuerdo con el momento elegido," explicó.
"Shhh," Bella lo tranquilizó, levantando sus manos y colocándolas a cada lado de su rostro. Las puntas de sus dedos se enredaron en las mechas justo sobre sus oídos y acariciaron delicadamente sus sienes. Bella tiró gentilmente del rostro de Edward hacia el de ella, descansando la frente de él contra la suya, sus ojos cerrados concentrada al tratar de descubrir cómo podía ayudarlo. En ese momento, no deseaba nada más que envolverlo y aislarlo del mundo.
Repentinamente, todo el sonido interno cesó. Lo único que Edward podía escuchar era lo exterior—el suave sonido de las gotas de lluvia cayendo de las hojas de intenso color verde, la relajante respiración de Bella inhalando y exhalando, el tenue gorjeo de petirrojos recién nacidos en un nido en lo alto de un árbol de pino cercano. La paz que llenó a su sobrecargado cerebro abrumó a Edward, y suspiró felizmente. Era una bebida de agua fría a un cuerpo en un vasto desierto; como dormir después de días de insomnio. Lo era todo.
Lo amo muchísimo. Mi Edward. Espero que todavía me ame después…
Los ojos de Edward se abrieron al agarrar delicadamente sus manos tras escuchar la suave voz susurrando en su cabeza.
"Bella," dijo suavemente entre su aliento, de forma reverente. "Siempre te amaré."
Los ojos de ella miraron a los de él, su cabeza ligeramente inclinada como preguntando, aunque siguieron tocándose frente a frente.
"¿Cómo?" Balbuceó ella.
"Pude escucharte." Edward quitó sus manos con ternura de su rostro y se apartó solo lo suficiente para romper el contacto.
¿Pudo escucharla?
¿Qué?
¿Qué está pasando?
Me pregunto si Rosie se pondría esos overoles esta noche y revisaría mi motor.
Leah va a matarme si pierdo mi vuelo.
¡Llévala. A. La. Casa! O te lo juro, la vestiré…
Edward se inclinó con cautela hacia el toque de Bella y una vez más, los sonidos internos desaparecieron. Suspiró dichosamente, disfrutando del silencio.
La débil vibración del móvil de Edward interrumpió el silencio, consiguiendo un suspiro de los amantes. Él sacó el ofensivo aparato y le echó un vistazo al mensaje.
"Alice sugiere encarecidamente un lugar más privado," murmuró, presionando levemente sus labios en la frente de ella.
"¿Ah, sí?" Una sonrisa avergonzada tiró de los labios de Bella cuando se dio cuenta por primera vez de la audiencia supernatural que tenían a unas yardas de distancia. Miró vacilante en dirección a la limusina, agradecida de estar apenas fuera de la vista.
"De hecho, utilizó la frase 'pánico escénico'. Eso y una amenaza a tu guardarropa." Edward miró al vestido ahora arrugado que Bella traía puesto y acomodó delicadamente el cuello. "Y aunque realmente, verdaderamente me gusta este vestido, condenarte a nada más que alta costura, sería un castigo cruel e inusual."
Maldición, por supuesto
Edward se echó a reír cuando Bella se sonrojó avergonzada al darse cuenta que la había escuchado otra vez. Sus ojos miraron a los de él, y sintió que la tensión previa se desvanecía. Aquí estaba el hombre con el que quería pasar la eternidad, y con un solo movimiento rápido; podría hacer eso.
"Me arriesgaré," susurró.
"¿Aquí?"
Bella asintió, entrelazando sus dedos en su cabello castaño broncíneo. Se acercó a él, con sus labios a solo una fracción de centímetro de los de él.
Una vez más, su móvil vibró furiosamente. Bella murmuró en voz baja al quitárselo a Edward, silenciándolo, y arrojándolo a los matorrales.
"No más interferencia del duendecillo. No más interrupciones de la loca híbrida. Sin demonios psicóticos sedientos de sangre. Solo tú y yo, Edward. Eternamente."
Edward asintió en comprensión, presionando sus labios ligeramente a los de ella, sus ojos cerrados al reunir toda su fortaleza interior.
"¿Estás segura?" Edward murmuró en voz baja, dejando un beso en la parte superior de su oreja.
Bella cerró los ojos y asintió, la emoción de la promesa en sus palabras la atravesó, avivando cada sentido imaginable.
Edward trazó lentamente con las puntas de sus dedos su mejilla y hacia su mandíbula, memorizando cada detalle.
"¿Recordaré mucho después?" Bella susurró, esperando y rogando que pudiera recordar cómo se conocieron, lo que sentía por él, cómo se enamoró de él una y otra vez.
"Cada persona es diferente." Edward besó delicadamente su mejilla mientras sus dedos se aventuraban hacia la columna de su cuello. "Carlisle recuerda casi todo de su vida humana. Alice no puede recordar un solo detalle."
Bella respiró hondo al mismo tiempo que sus manos subían sobre sus hombros y alrededor de su cuello.
"Quiero recordar," murmuró. "Quiero ser capaz de recordar cómo me dejabas sin aliento y me enfurecías tanto cuando nos conocimos. Quiero revivir en mi mente cómo me propusiste matrimonio. Varias veces. Cómo mi corazón dio un vuelco cuando me di cuenta de lo que estaba ocurriendo."
Se movió para encajar completamente contra él, suspirando por lo perfectamente que parecía acurrucarse a él, como si fueran dos piezas de un rompecabezas hechos el uno para el otro.
"Y quiero recordar el tiempo que pasamos juntos, juntos…" La voz de Bella se apagó, sonrojándose con intensidad al recordar las dos veces que han tenido intimidad.
Edward asintió en comprensión.
"Creo que lo harás," respondió en voz baja, quitando un mechón de cabello errante de su rostro, sus ojos tornándose más oscuros. "Y si no, yo te refrescaré la memoria. En. Cualquier. Forma. Necesaria."
Bella le sonrió con timidez, mordiendo delicadamente su labio inferior. Edward levantó su mano y tiró gentilmente para liberar su labio.
"No hagas eso," le ordenó en voz baja. "O te lo recordaré aquí mismo."
Ella jadeó suavemente al darse cuenta a lo que se estaba refiriendo y se sonrojó a un color rosa intenso. Los dos se miraron el uno al otro en silencio por varios minutos. Bella acarició con ternura la mejilla de Edward viendo el juego de luces y sombras en sus rasgos cuando el sol se filtró entre los árboles. Si pudiera vivir por toda la eternidad, nunca se cansaría de mirar a su amado. Ahora se le había presentado la oportunidad, y no iba a dejar que se le escapara entre los dedos.
"Hazme tuya," le susurró suplicante. "Después de todo esto con James, no puedo soportar siquiera pensar en que algún momento estar separada de ti."
Edward asintió de forma apenas visible y presionó sus labios delicadamente en los de ella, expresando cada pizca de amor y devoción que sentía.
"Estaré contigo todo el tiempo," susurró junto a su oído. "No dejaré tu lado hasta que despiertes."
Bella asintió en comprensión mientras los labios de Edward se arrastraban por su mandíbula.
"Y serás mía para siempre," Edward continuó.
"Y tú serás mío," Bella susurró en respuesta, arqueando su cuello casi imperceptiblemente.
Edward ciñó se agarre en torno a ella al dejar un último beso en su garganta antes de prepararse para lo que tenía que hacer a continuación. Pudo escuchar su latido acelerarse, pero eso era de esperarse. Para ser honestos, le habría preocupado si no tuviera una descarga de adrenalina al saber lo que estaba por venir. Él tomó una respiración completamente innecesaria y murmuró una silenciosa plegaria al dejar un último tierno beso en su clavícula.
~EE~
Dos mujeres corrían de la mano atravesando la maleza, corrieron cuesta arriba y luego de nuevo hacia abajo, riendo con despreocupada joie de vivre (1). Alice había enviado un mensaje para informarles de la muerte de James, por lo que ya no estaban preocupadas por la seguridad de Bella y se habían ido al bosque a disfrutar de una tarde encantadora de verano. Al acercarse a la escena de la pelea, Bree disminuyó el paso, tirando de la mano de Maggie para indicarle sus intenciones.
"¿Qué pasa, chica hermosa?" Maggie murmuró, deteniéndose abruptamente junto a Bree.
Bree se quedó mirando a un punto del otro lado del bosque en silencio, sus ojos amplios por el asombro.
Maggie siguió la línea de visión de Bree y vio a Edward apartarse ligeramente de Bella antes de volver y relajarse en su toque.
"Supongo que el amo Edward finalmente entró en razón sobre quedarse con la señorita Bella," Maggie dijo con una risita, sus rizos rojos rebotando con alegría.
"No es eso," Bree susurró, casi temerosa de expresar lo que estaba viendo.
"¿Entonces qué, amor? Parece que hubieras visto un fantasma. Sé que estamos muertas y todo, pero eso está lejos de ser atemorizante. Bueno, L puede serlo cuando está borracha, pero…"
"¿No lo ves?" Interrumpió de prisa.
"¿Ver qué?" Maggie caminó hacia Bella y Edward, aunque aún estaban a cientos de yardas de distancia.
"El color."
"En serio, Bree, no sé de qué estás hablando."
Bree frotó sus ojos y parpadeó un par de veces, tratando de aclarar su ya perfecta visión de vampiro.
"Cuando Bella está sola, hay una neblina marrón, supongo que la llamarías así, a su alrededor. Parece una burbuja. Luego, hace un momento, la burbuja envolvió a Emo-ward. Quise decir, Edward."
"¿Ya has estado mucho tiempo cerca de mí, querida?" Maggie sonrió, metiendo su mano en la de Bree.
"Nunca." Bree apretó con fuerza la mano de su amada. "Como sea, cuando Bella tocó su frente con la de Edward el color se desplazó a su alrededor. Fue como si estuviera en la burbuja con ella."
"Mmm. Esto se pone cada vez más extraño. Vamos a encontrarnos con los otros."
Bree asintió de acuerdo y juntas corrieron hacia la reunión junto a una limusina destrozada en el bosque.
"Jesús," Maggie silbó, sacudiendo su cabeza al ver el coche hecho trizas y el maltrecho y golpeado cuerpo de L.
Esme y Carlisle continuaron susurrándose el uno al otro mientras él estabilizaba el cuerpo inmóvil de L. Will frotaba suavemente su mano al mismo tiempo que le murmuraba dulces palabras de amor, sacudiendo su cabeza de un lado al otro en consternación. Los pequeños cortes ya habían sanado, dejando que solo unas cuantas heridas externas se unieran; al menos, esas eran heridas que podían verse a simple vista. Eran las heridas internas las que los tenía a todos preocupados. Sin rayos X o un escáner, sería imposible determinar qué tan mal estaba L.
L yacía de espaldas, inmóvil; su ropa desgarrada y hecha trizas y cubierta de tierra y suciedad. Se asemejaba a un juguete muy querido de una niña que habían dejado en el patio después de una tormenta, dañada y maltrecha.
Rosalie y Jacob terminaron de trabajar bajo el capó y lo cerraron con un golpe fuerte, provocando que una pequeña parvada de chochines dejaran sus posaderos en lo alto con un estruendoso chillido de gorjeos. Los dos asintieron en despedida y literalmente, cargaron el maltratado vehículo por el camino para dejarlo fuera de la vista.
"¿Hay algo ahora, Alice?" Jasper inquirió desde su lugar contra un gran árbol de roble mientras veía a Jacob desaparecer sobre la colina.
Alice miró de prisa hacia el bosque, sus ojos sin ver los árboles mientras se movían suavemente en la brisa. Sus cejas fruncidas por un momento antes que todo su rostro se relajara.
"Justo ahor…"
"Hijo de su madre," salió un débil siseo de los labios de L antes que se estremeciera violentamente y entonces se quedara escalofriantemente inmóvil.
Los ojos de Will se dispararon hacia arriba para encontrar los de Carlisle, con el miedo evidente en todo su ser.
"Está… está… ella está…" Will titubeó. No pudo soportar verbalizar sus miedos.
"No," Carlisle lo tranquilizó, ajustando las correas de la camilla debajo de L. "A medida que su cuerpo sana, es doloroso. Ella empezó a volver en sí y se desmayó por ello. No estoy seguro que algo administrado por vía intravenosa haría algún bien. Su cuerpo intenta sanar muy rápidamente, creo que algo inyectado en su flujo sanguíneo se sintetizaría muy rápido."
Will asintió en silencio.
"Es algo bueno," Esme le aseguró, frotando ligeramente el brazo de L. Le sonrió cariñosamente a la mujer que consideraba más una hermana que una amiga.
"No creo que ella esté de acuerdo contigo," Emmett se echó a reír, intentando romper la tensión.
"No," Carlisle se rio secamente. "Dudo que lo esté." Hizo un gesto para que Emmett, Will, y Jasper tomaran posición. "A las tres la levantamos. Uno. Dos. Tres."
Alice jadeó repentinamente antes de darse vuelta en la dirección que Edward y Bella se habían ido. Frunció el ceño y furiosa, dio un pisotón.
"Ese hijo de…" Empezó a decir antes de cruzar los brazos con un bufido.
"¿De qué estás hablando?" Bree preguntó.
"Edward. Ese mal hermano, acaba de morder a Bella. Aquí afuera." Alice ondea su mano hacia el bosque antes de caminar de un lado al otro, sus zapatos de tacón pateando pequeños terrones en la suave tierra mientras murmuraba sobre momentos y lugares apropiados para las cosas. Después de un momento, parecía como si golfistas en miniatura hubieran enloquecido en el claro.
"Hay un momento y un lugar apropiados para todo y…" Alice continuó molesta.
"Alice, querida," Jasper le dijo para tranquilizarla. "No hace ninguna diferencia, ¿verdad?"
Ella se paró en seco, fulminando a su esposo con la mirada durante unos diez segundos. El rostro de Alice se suavizó poco a poco, su ira desvaneciéndose. Vio destellos de la transformación de Bella, su despertar y la vida que ahora todos tendrían juntos. Sin importar cómo había ocurrido, su esposo tenía razón. El resultado final sería el mismo y si Bella y Edward estaban contentos, entonces ella también debería estarlo.
"No. Supongo que no."
~EE~
Día uno.
"Va a estar fabulosa," Alice murmuró en voz baja desde su posición apoyada contra el marco de la puerta.
"Ya lo es," Edward respondió, sin quitar los ojos del cuerpo inquietantemente inmóvil de Bella que yacía en medio de la cama en la habitación principal de la Mansión Masen.
"Los otros van a dirigirse a la casa de Forks en unos minutos para airearla."
Asintió en señal que la había escuchado pero permaneció en silencio.
Ella va estar bien. Solo mira.
De repente, imágenes de Bella corriendo por una cañada justo después de llover, con musical risa flotando a su alrededor, saturaron la mente de Edward. Ella se detuvo, se volvió y le sonrió, metiendo un mechón de cabello despreocupadamente detrás de su oreja. El rostro de Bella estaba radiante como el de un ángel, con una sonrisa adornando sus labios. La respiración de él se atoró en su garganta cuando notó que el anillo de compromiso en su mano estaba acompañado por una sencilla banda de platino.
Te lo dije.
Días dos.
"Realmente necesitas ir a cazar, Edward," Jasper declaró desde su posición en el alféizar. Había entrado silenciosamente a la habitación hace más de una hora y había observado a su hermano permanecer tan quieto como una estatua todo el tiempo.
Edward inclinó su cabeza como preguntando, sus ojos todavía fijos en Bella.
"Tus ojos, hermano." Tienes que deshacerte del rojo."
Edward vio en la mente de Jasper y vio su propio rostro reflejado allí.
"Va a ser lo suficientemente difícil cuando despierte si ve el rojo cuando está acostumbrada al otro," Jasper continuó.
"Lo haré en un momento," Edward respondió despectivamente, alcanzando la mano de Bella.
'Un momento' no vino ese día.
Día tres.
Edward no levantó la vista cuando la puerta se abrió detrás de él. Permaneció en su puesto junto a la cama de Bella, custodiando su cuerpo inmóvil. A través de los recuerdos de Carlisle, Edward había visto su propia transformación, revolcándose y sacudiéndose mientras el veneno se apoderaba de cada centímetro de su cuerpo. Esto no era nada como eso, pero Alice le había asegurado que todo estaba progresando bien y que hoy Bella despertaría.
"Nos estamos preparando para irnos," Will murmuró en voz baja.
Edward asintió para dejarle saber a Will que lo había escuchado. Will miró en silencio alrededor de la habitación, admirando los detalles mientras reflexionaba en los últimos días. Su amada estaba sanando, aunque el verdadero alcance de su recuperación seguía siendo un misterio. Carlisle había estimado seguro mover a L de la mansión, ella estaba lista para volver a su tierra natal y se lo había dejado saber a todos dentro de la casa.
De repente, el patrón de pensamiento de Will cambió, provocando que Edward inclinara la cabeza como preguntando. Algo estaba ocurriendo y sabía que el vampiro mayor lo estaba bloqueando.
"L quería que te diera esto," Will declaró sencillamente, con un ligero tinte de humor coloreando su voz.
Una bolsa de cuero del tamaño de aproximadamente dos fundas de almohada aterrizó a los pies de Edward con un golpe sordo y un maullido. Empezó a moverse torpemente por el piso de madera pero el nudo al final no le permitiría abrirse.
"Quería que te dijera que es la versión vampírica de una Cajita Feliz ya que eres demasiado obstinado para ir a alimentarte antes de que Bella despierte. Oh, y te tienes que comer todo el lince antes de que recibas el juguete."
"Suena como algo que diría L," Edward respondió en voz baja.
"Odia no poder subir pero las escaleras son un poco difíciles para ella y la maldita mujer es muy obstinada para dejarme cargarla."
Desde la planta baja un suave '¡Escuché eso!' flotó hacia arriba, recibiendo una sonrisa de Will y una débil sonrisa de Edward.
"Será mejor que me vaya ahora," Will dijo con timidez.
Edward asintió antes de devolver toda su atención a su bella durmiente. Por incontables ocasiones en tres días, consideró cuánto tiempo más pasaría.
Catorce minutos después que termines tu almuerzo.
La voz de Alice se filtró entre el silencio de la habitación, dándole a Edward la esperanza de que su Bella volvería. Se apresuró a agarra la bolsa de cuero y se rio secamente cuando descubrió la llave de una casa atada a un collar alrededor del cuello del lince. Escrita en un trozo de pergamino color marfil con letra cursiva de una época hace mucho años atrás, leyó una dirección y las palabras Hogar del señor y la señora Edward Cullen.
Día tres. Veinte minutos después.
Edward estaba parado al pie de la cama, mirando a la figura inmóvil de Bella. Pudo captar los cambios imperceptibles al ojo humano a medida que su cuerpo completaba su transformación. La temperatura de su cuerpo se enfrió cada vez más, su piel palideció y el latido de su corazón se aceleró a medida que el veneno finalmente llegaba a su objetivo final. A sus oídos, el palpitante órgano sonaba cada vez más fuerte como si combatiera al invasor antes que de pronto se escuchara el silencio.
Tres minutos y treinta segundos pasaron desde el último eco del latido de Bella antes de escuchar el más hermoso sonido en el mundo.
"¿Edward?"
Bella intentó sentarse en la cama con cautela antes que Edward se apresurara a su lado y le ofreciera una mano. Tan pronto como su piel se tocó, Bella se encontró repentinamente del lado opuesto de la habitación, y un gruñido bajo emanaba de su pecho. Sus ojos se abrieron de golpe por la incredulidad de su reacción. Los labios de Bella se movieron velozmente cuando trató de disculparse, pero su cerebro se movía más rápido que sus labios y el único sonido emitido fue solo un murmullo ininteligible.
"Está bien, amor," Edward murmuró de forma tranquilizadora, quedándose en el otro extremo de la cama. "Te tomará un tiempo acostumbrarte a todo."
"¿Qué está pasando?" Bella miró rápidamente de un lado al otro de la habitación, su mente procesando todo a la vez. Agitó una mano frente a su rostro para alejar los gigantescos insectos que vio, solo para darse cuenta que no eran insectos sino motas de polvo girando en las corrientes de aire. Sintió que su piel intentó enrojecerse ruborizándose pero solo sintió un extraño cosquilleo en sus mejillas. Sus manos volaron a su rostro en asombro antes de acariciar ligeramente la piel tersa de mármol.
"No entiendo," susurró, intentando alcanzarlo. Seguramente tocar a Edward mejoraría todo, pensó.
Edward se acercó cautelosamente a Bella con una sonrisa reconfortante, sus manos claramente presentes frente a él. Con cada paso, el cuerpo de ella se tensaba brevemente antes de volver a relajarse al luchar contra el abrumador impulso de huir.
"Tal vez sería mejor que tú vinieras a mí," él declaró gentilmente.
Las palabras no acaban de salir de su boca antes que sus brazos estuvieran alrededor de su cintura y su rostro enterrado en su pecho. Edward gruñó por la fuerza del abrazo en el que ahora estaba envuelto.
"Con cuidado, amor. Eres un poco más fuerte que yo ahora." Dejó un suave beso sobre su cabeza.
Bella dio un paso atrás, liberando a Edward por completo. Sin esfuerzo alguno, se encontró del otro lado de la habitación en un parpadeo. De inmediato sintió la pérdida y velozmente volvió a sus brazos expectantes. Esta vez, estimó mejor la distancia y estuvo en mucho más control de su cuerpo.
"Oye," susurró, tirando delicadamente del labio inferior de entre sus dientes. Edward sonrió cordialmente, metiendo un mechón errante detrás de su oreja. "No dije que no me gustara. Después de tres días, anhelaba cualquier toque tuyo."
Bella le sonrió con nerviosismo, envolviendo con cuidado los brazos en torno a su cintura y acariciando con su nariz en el bolsillo del pecho de su camisa de vestir. Un suspiro alegre y satisfecho salió de su interior. Eso era reconfortante. Esto era hogar.
"Mucho mejor," respondió él en voz baja, agradeciendo en silencio a todo lo sagrado que ella lo reconociera y que su conexión permaneciera inalterable. "¿Cómo te sientes?"
Bella cerró sus ojos y tomó inventario en silencio de sus sentidos al escuchar el aire llenar los pulmones de Edward solo para ser liberado lentamente. Su mente pasó de darse cuenta que ya no necesitaban respirar, a que quería hacerlo. Deseaba exclusivamente inhalar su aroma, sentir sus caricias, escuchar su voz. Bella estaba hambrienta de Edward y necesitaba consumirlo de cualquier forma posible.
"Siento de todo. Tensión, ansiedad, frustración." Hizo una pausa como si fuera a continuar con su revisión de sistemas mentales. "Siento que en cualquier minuto voy a salir corriendo, pero que algo me mantiene aquí. Algo me dice que estoy a salvo contigo incluso cuando mis sentidos intentan convencerme de lo contrario."
"Entonces, ¿me recuerdas? ¿A nosotros?" Dijo Edward más nervioso de lo que siquiera él se daba cuenta.
Bella lo pensó por un momento, su frente arrugada casi imperceptiblemente. De pronto, las imágenes cobraron vida en su mente. Oh, recordó todo muy bien, aún si las escenas estaban un poco fuera de foco por su forma vampírica ahora perfecta de ver el mundo. Su rostro esbozó una sonrisa brillante que le dijo a Edward todo lo que necesitaba saber.
"¿Cómo está tu garganta?"
Las manos de Bella se levantaron instintivamente para rodear su cuello. Había una débil sensación de ardor en lo profundo de sus cuerdas bucales, pero nada peor de lo que recordaba vagamente haber experimentado antes cuando cambiaba el clima. Para ser honestos, lo había ignorado hasta que Edward lo mencionó.
"Me… hace cosquillas, a falta de un mejor término. Nada que valga ver a un doctor." Soltó una ligera risita, al darse cuenta de la ridiculez de lo que acababa de decir. "Supongo que ya no necesito doctores, ¿o sí?"
Edward sacudió su cabeza con una débil sonrisa antes de tomar sus manos en las suyas.
"Creo que tenemos que ir a cazar antes que tu sed se salga de control."
"¿Sed?"
"Solo la sangre saciará ese ardor."
Bella recorrió a Edward con los ojos como si lo viera por primera vez, solo que ahora podía admirar cada línea y ángulo y memorizarlo a la perfección. Vio la más tenue evidencia de las pecas que alguna vez habían adornado su nariz y sus mejillas, la única marca de mordida a un lado de su cuello donde había sido transformado. Bella sintió el repentino deseo de pasar su lengua por su mandíbula hacia esa mordida y darle un mordisco ella misma.
Sus cejas se fruncieron por un momento mientras catalogaba cada una de las sensaciones que la asaltaban, tratando desesperadamente de analizarlas en su totalidad. Se sentía fuerte, pero no solo físicamente. Bella flexionó y soltó una mano y luego la otra, observando cómo los tendones y músculos se movían debajo de la superficie de su piel ahora de porcelana. Algo en su interior vibraba como si un enorme motor de lujo hubiese cobrado vida. Se dio cuenta que era su seguridad en sí misma. Repentinamente, se había vuelto turbo, y Bella solo supo sin siquiera considerar los detalles, que si quería algo, todo lo que tenía que hacer era tomarlo. Miró a Edward y al instante supo lo que deseaba.
"Creo que tengo otros apetitos que tienen que ser saciados, Edward," Bella murmuró, recibiendo una mira oscura.
"Primero ciervo, luego eso."
Bella miró a Edward a los ojos y vio en su interior. Nunca había visto la variación de colores en sus iris. Antes, parecían ser piscinas doradas o en raras ocasiones, negras como el ónix. Ahora, podía ver un mosaico de diferentes matices, todos de la misma tonalidad, pero cada pequeña pieza ligeramente diferente a la que se unía. Inclinó su cabeza mientras continuaba estudiando sus ojos, acercándose aún más a él. Lentamente, pudo ver más y más detalles hasta que un pequeño jadeo escapó de sus labios.
"¿Qué pasa?" Edward inquirió con una voz tan tranquilizadora como pudo, temiendo lo peor.
"Verde," susurró, levantando su mano para acariciar con ternura alrededor de sus ojos con las yemas de sus dedos. "Solo alrededor de tus pupilas. El más hermoso matiz de verde esmeralda."
"Mis ojos eran verdes cuando era humano," respondió él, suspirando al sentir su toque. Después de décadas de estar rodeado de parejas, ahora podía comprender lo que sus hermanos y sus padres trataban de decirle. Nada, ni siquiera su sed durante los días más oscuros, podría igualar su deseo por ella.
Edward la miró a los ojos y después del shock inicial al ver el rojo granate mirándolo se disipó, pudo ver una delgada línea de un castaño familiar que había visto por primera vez hace solo unas cortas semanas. Sonrió al darse cuenta que se había salvado esta pizca de su humanidad, capturada y congelada en el tiempo para siempre. Si viviera hasta tener mil años, nunca se cansaría de estar en su presencia.
Bella le devolvió la sonrisa con cautela, se movió casi imperceptiblemente solo para alinearse correctamente de modo que encajaran perfectamente cadera con cadera, pecho con pecho.
"Bella," Edward rugió en advertencia, colocando sus manos en sus caderas para detenerla. "No crees que necesitamos…"
Sus palabras fueron interrumpidas cuando se encontró presionado contra la pared con tal fuerza que sacudió los cuadros. Una enorme pintura de un florero con peonías rosas tembló antes de estrellarse en el suelo. Bella hizo una mueca disculpándose cuando el marco se rompió antes de mirar a Edward a los ojos.
Edward vio cómo su rostro cambió lentamente. Su atención se centró en él en vez de en los objetos a su alrededor. Al instante reconoció las señales de un cazador, y él era su presa. El caballero en él hizo un último esfuerzo por eludir los avances de Bella mientras el hombre en su interior bufó en disgusto y esperó pacientemente por el fracaso que podía ver en el horizonte.
"Bella, acabas de despertar y ahora no es el momento," Edward empezó a decir con cautela, intentando salir de sus brazos.
Falló.
"Ahora es el momento perfecto, Edward," Bella susurró a menos de un centímetro de sus labios, con sus brazos alrededor de su cuello y sus dedos enredados en su cabello. "Absolutamente. Perfecto."
Y dicho eso, salimos de aquí. Los vemos en Seattle, querido hermano.
Edward gruñó al escuchar la risa que entró burbujeando por la ventana al escuchar la puerta de un coche cerrarse y el crujido de grava de la entrada cuando el coche se marchó.
"Creo que eso significa que solo somos nosotros," Bella murmuró, acercándolo a ella.
"Supongo que sí," respondió Edward, permitiendo que lo acercara más.
"¿Qué haremos nosotros solos?"
"Oh, creo que se nos pueden ocurrir algunas ideas."
"Creo que sí," Bella soltó una risita antes de capturar los labios de Edward con los suyos.
"Pero después tendremos que cazar," él susurró, rompiendo el beso.
"Contigo," murmuró, caminando hacia atrás a la cama, llevándoselo consigo.
"Conmigo," aceptó cuando las piernas de ella golpearon contra el colchón.
Bella levantó sus manos e intentó desabrochar el botón superior de la camisa de Edward solo para encontrar el disco reducido a un polvo fino. Frotó sus dedos, viendo que el polvo caía al suelo.
"¡Ups!" Soltó una risita antes de intentar con el otro. Esta vez, se las arregló para soltar el botón pero cuando deslizó sus dedos al tercero, el sonido de tela rompiéndose llenó la habitación. Bella suspiró en frustración al darse cuenta que la camisa de Edward ahora estaba hecha trizas sin remedio.
"Bella," sonrió, tomando sus manos en las suyas. "Tengo otra ropa, amor."
Edward se inclinó y presionó un suave beso en sus labios antes de apartarse un poco para sonreírle. Todo lo que había esperado había sucedido, y no podía creer su buena fortuna. Ella estaba hecha para él, y pasaría cada día a partir de ahora hasta la eternidad mostrándole lo mucho que significaba para él.
Los ojos de Bella se hicieron más grandes al mirar a su amor. Su mano acarició la mejilla de él suavemente, cautivada por la suavidad de su piel. Ya no se sentía fría al tocarla ya que ahora tenían la misma temperatura corporal.
"Perfecta," murmuró antes de suspirar con dulzura. "No muy caliente, no muy fría. Perfecta."
Edward le devolvió la sonrisa, viéndose reflejado en sus brillantes ojos granate. Lentamente, el rojo se desvaneció y se hizo más oscuro hasta que dos carbones negros relucientes lo miraban.
"Creo que hemos terminado de hablar," susurró él antes de rodear su cintura con sus brazos.
Tras su llegada a Washington, una factura simbólica por dos mesitas, una cómoda, y un piano de media cola rotos los estaría esperando a los dos.
~EE~
"Gracias por volar en el vuelo 743 de Aerolíneas Alaska con servicio sin escalas de Atlanta a Seattle. El equipaje estará en el carrusel E. La temperatura es de 23 grados con lluvia ligera. Esperamos que tengan una maravillosa estancia aquí en 'La ciudad de la buena voluntad'."
"Todavía no puedo imaginarme cómo éramos solo nosotros dos en el vuelo," Bella murmuró, ajustando sus enormes gafas de sol inspiradas en Jackie O.
"Alice," respondió Edward, sacando su equipaje de mano del compartimiento de almacenaje en la parte de arriba.
"¿Por qué tengo el presentimiento de que esa va a ser la respuesta a muchas preguntas de ahora en adelante?" Dijo ella secamente, extendiendo su mano para agarrar la maleta y bufando cuando Edward sacudió su cabeza.
"¿Qué clase de impresión le daría a tu padre si dejo que cargues tus maletas?" Sonrió él.
"Considerando que tenemos una caminata de quince minutos hasta llegar al reclamo de equipaje, no creo que sea un problema." Bella enderezó sus gafas por enésima vez. No le gustaban los diminutos raspones que cubrían los cristales y cómo obstaculizaban su visión vampírica perfecta. Era como intentar ver a través de una sopa de guisantes y era muy molesto.
"Solo deseo darle una buena impresión al jefe."
Bella sonrió y le sacudió a Edward su cabeza al mismo tiempo que sus dedos se entrelazaban con los de él tan pronto llegaron al pasadizo. Ella había descubierto en seguida que su habilidad de estar rodeada de humanos como neófita se veía considerablemente afectaba por su proximidad a Edward. Con la mano de él en la suya, podía concentrarse solo en él y permitir que los aromas y sonidos de la gente a su alrededor se desvanecieran en el fondo.
"Estás acompañando a su pequeña a casa después de una maravillosa experiencia de verano solo para contraer una terrible ronda de gripe española la semana pasada. Creo que te dará unos cuantos puntos por eso," Bella bufó.
"Creo que ahora se le llama gripe porcina, amor."
"Creo que prefiero que sea española a la de un cerdo, muchas gracias," Bella replicó con altivez. "Algunas veces son preferibles las cosas antiguas."
"Me alegra que pienses eso," Edward responde con una dulce sonrisa.
Los dos se abrieron paso entre el gentío que afortunadamente era poco.
¿Dónde está ella? Su vuelo aterrizó hace treinta minutos y solo quedan dos maletas en el maldito carrusel. Y ese tipo que trae a casa. Será mejor que no haya…
"Creo que tu padre nos está esperando," Edward susurró junto al oído de Bella, recibiendo un escalofrío del que nunca se cansaría.
"¿Cómo se escucha?" Bella inquirió, igual de bajo. Otro beneficio del oído vampírico. No tenías que gritar para que te escucharan en ruidosos aeropuertos.
"Preocupado. Echándote de menos."
Ella enderezó sus gafas y cuadró los hombros.
"Estarás bien," Edward la tranquilizó, subiendo y bajando su mano por su brazo.
Bella se relajó al instante.
"Dejó su arma en el coche."
"Oh, eso hace mucho mejor las cosas," murmuró con sarcasmo. "¡Papi!"
Bella arrojó sus brazos alrededor de su padre, envolviéndolo en un abrazo, teniendo mucho cuidado de no lastimarlo. Sonrió cuando observó a Charlie evaluar a Edward cuando terminaron de abrazarse. Una vez padre sobreprotector, siempre padre sobreprotector.
"Él es mi Edward," Bella anunció orgullosa.
"Señor," Edward dijo con formalidad, extendiendo su mano. Fue lo bastante sensato para aplicar un poco menos de presión que la del jefe de policía cuando estrecharon sus manos, recibiendo una sonrisa engreída y un gesto de cabeza del hombre mayor.
Ella estaba pálida cuando se marchó pero ahora… ¿pasó todo el verano en el interior? ¿Pasó todo el verano en el interior con este tipo?
Edward tosió un poco cuando la mente de Charlie sacó conclusiones de las actividades entre Bella y él que no estaban lejos de la realidad. Los ojos de Bella se dispararon hacia él, con una ceja arqueada en pregunta.
¿Siquiera quiero saberlo?
Él sacudió ligeramente su cabeza y reconoció el muy tenue sonrojo que adornó las mejillas de Bella, solo una sombra de su sonrojo humano pero uno que nunca dejaba de excitarlo. Durante la última semana, había adquirido cada vez más control de sí misma y del talento especial que parecía haber traído consigo de su vida humana. Ahora, podía levantar y bajar su escudo por unos minutos a la vez a voluntad, aunque tendía a cansarla.
"Por qué no salimos del aeropuerto," Edward sugirió, haciendo un gesto hacia la salida.
Bella asintió mientras Charlie le quitaba la maleta antes que Edward pudiera hacerlo, recibiendo una sonrisa afectuosa. Una vez niña de papi, siempre niña de papi.
"Y de camino a casa podemos hablar sobre esa Alice Whitlock, organizadora extraordinaria, que apareció en mi puerta la semana pasada," Charlie anunció por encima de su hombro.
"Oh, demonios," Bella murmuró, intentando enterrar la cabeza en el hombro de Edward, escuchando la risa retumbando en su pecho.
~EE~
"¡Mi bebé es toda una mujer adulta y se va a casar!" Renee se sorbió la nariz, secando sus ojos con un pañuelo desechable arrugado. Tras enterarse que sería la madre de la novia, se había tomado el rol con vitalidad y vigor e incluso ahora, justo antes de tomar su lugar de honor, estaba explotándolo todo lo que podía.
"Mamá, si vas a seguir llorando, voy a empezar yo y Alice me matará si arruino mi maquillaje," Bella siseó con sorna. Miró impaciente al reloj. Diez minutos más, y saldría de este pequeño vestidor, marcharía por el pasillo hacia Edward y se convertiría en Isabella Cullen.
"Lo sé, lo sé. Es solo que nunca… y ustedes dos… tan…"
"Renee, dale un minuto a la pobre," suspiró Charlie, reacomodando su corbata de moño por quincuagésima vez en los últimos minutos.
"Déjame hacer eso," dijo Bella, enderezándola y dándole una palmadita al final. Le sonrió a su padre, parpadeando un par de veces, rogando que los lentes de contacto de color que oscurecían el tono ahora caramelo de sus ojos a una aproximación más cercana al marrón chocolate que habían sido antes de su transformación duraran durante la ceremonia. Para su padre, solo pareció que parpadeaba para contener las lágrimas por lo que le dio una suave sonrisa.
"Será mejor que cuide bien de ti en Seattle. Tengo amigos en el departamento de policía," dijo con voz ronca antes que sus ojos empezaran a llenarse con sus lágrimas.
"Papi," ella suspiró exasperada.
"¡Toc, toc!" Se escuchó una voz alegre.
Los tres se volvieron y encararon la puerta para ver a una sonriente L de pie allí, con un bastón para caminar decorado alegremente en una mano y Will junto a ella.
"¡Solo quería interrumpir el festival de lágrimas!" L soltó una risita, caminando lentamente hacia Bella.
"¡Pudiste venir!" Bella sonrió.
"No me lo perdería por nada del mundo, querida." L envolvió a Bella en un gran abrazo, sin prestar atención al vestido de seda fina que Alice había creado utilizando los recuerdos de Edward como inspiración.
Bella notó la expresión de confusión que pasó entre Charlie y Renee.
"Mamá, papá, ella es L Lawrence y su esposo Will. Fue mi tía en Evermore. Tuvo un accidente justo antes de venir a casa, y no sabíamos si podría viajar para la boda," explicó.
Charlie miró a la mujer de cabello rizado por un momento.
"Se parece mucho a tu…" Empezó a decir.
"A la tía abuela Clara. Lo sé. Hablamos de eso en Evermore," L sonrió. "Soy pariente de Clara a través de otro hermano. Es un mundo pequeño, ¿verdad? Solo quería darte esto." Le tendió un pequeño pañuelo de lino con fino encaje en las orillas. "Algo viejo y prestado. Era de mi mamá. No mi madre. Mi mamá." L le dio una mirada que le indicaba a Bella la relevancia de la diferencia de términos. Le estaba prestando algo que había pertenecido a la mujer que la dio a luz.
"Gracias, L," Bella susurró. Pudo sentir que picaban sus ojos.
"Ahora ve a hacer un hombre honesto de ese muchacho," L murmuró junto al oído de Bella al besar a la joven mujer en la mejilla. Afortunadamente, fue muy bajo para que Charlie y Renee escucharan. "Estoy segura que charlaremos en la recepción."
Y con eso, L y Will se fueron para tomar sus asientos.
"Creo que es el momento," Charlie anunció con voz ronca, echándole otro vistazo al reloj.
"Eso creo," Bella sonrió.
Renee besó a Bella de prisa en la mejilla, quitó la mancha de lápiz labial que dejó con una sonrisa llorosa, y se fue para tomar su lugar como la madre de la novia.
"¿Estás lista para esto?" Charlie inquirió, sin mirar a Bella cuando deslizó su brazo en el de él.
"Sí."
"Todavía puedes arrepentirte. Tengo la patrulla en la parte de atrás."
"¡Charlie!"
"Solo te estoy dando una opción."
"Gracias, pero no."
"Bien entonces," suspiró cuando la puerta se abrió, conduciendo al vestíbulo. Las puertas de la iglesia estaban cerradas cuando tomaron su lugar frente a ellas. "¿Estás segura?"
"Totalmente."
Las puertas se abrieron, y ella alcanzó a ver un caos de cabello cobrizo sobre el público en pie. Si su corazón todavía latiera, Bella estaba segura que se habría detenido por un momento cuando ella, del brazo de su padre, dio su primer paso hacia su propia experiencia personal Evermore.
~EE~
(1) Alegría de vivir - Frase francesa que se usa a menudo en inglés para expresar un gozo alegre de la vida, una exaltación de espíritu.
Y colorín colorado, está historia se acabado. Este es el último capítulo, solo falta un outtake de cuando Liriope recibió su charla antes de casarse jajajaja. Pero en realidad, este es el final de este fic. Espero que lo hayan disfrutado y por supuesto, espero me encantará saberlo por medio de su review. Creo que en este fic no dejé de recordárselo, que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión Y, cómo ustedes marcan la continuidad de las actualizaciones. Y fue por eso que tardamos tanto con este fic… En fin, ya está completo y espero que las que leyeron hayan disfrutado de él. Solo espero que esas lectoras fantasmas se animen al menos ahora a dejar un pequeño review en agradecimiento, y por favor, no olviden escribirle a la autora original para agradecer que hubiera dado su permiso para esta traducción. Pueden hacerlo en sus propias palabras en español, o pueden decir esto:
Hi :) I just read the Spanish translation of your story and I wanted to thank you for giving your permission to the translation. I loved it! I hope to read more of your stories in the future. You're a great autor! Regards from (Tu país de origen)
Solo copien y peguen, el link de la historia original está en mi perfil y la pondré fijo en la parte superior de mi grupo de Facebook 'The World of AlePattz'.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en este último capítulo: PRISOL, Karen, Cullen Pattz, jupy, GZarandon, Aislinn Massi, liduvina, sandy56, Say's, Sully YM, Adriu, Pameva, alejandra1987, Mafer, lagie, NarMaVeg, saraipineda44, Mapi, Lectora de Fics, Car Cullen Stewart Pattinson, bbluelilas, Tata XOXO, rjnavajas, Manligrez, rosycanul10, Liz Vidal, Ali-Lu Kuran Hale, Pam Malfoy Black, aliceforever85, Lizdayanna, glow0718, Isis Janet, Kriss21, EriCastelo, Lady Grigori, y algunos anónimos. Saludos y recuerden que todavía nos falta un outtake ;)
