En el castillo ( Primera parte)


Serena se levantó de un salto y corrió al baño antes de que el despertador sonara.

Se dio una ducha rápida y salió con una nube vaporosa oliendo a rosas y una mirada decidida.

No se había dado cuenta lo mucho que había esperado este día. No solo por la perspectiva de solucionar su problema con Seiya, sino que, además por la aparente incapacidad, no solo de recordar haberlo visitado cuando niña, sino que por las olas y olas de misterio que parecía levantarse alrededor de la estructura.

Había elegido unos pantalones cortos color café, botas a juego, y una blusa blanca. Dejó la chaqueta, solo unos tonos más oscuros que sus pantalones, para cuando saliera. Se peinó a regañadientes con las coletas altas y sus pompones arriba, aun cuando desearía no haber creado nunca ese peinado, pero ahora ya era tarde ya que no se sentía cómoda con otro estilo. Como nunca, se colocó un poco de maquillaje haciendo brillar sus labios de color rosa suave y con un sonrojo se abrocho la cadena de plata con el dije que le había regalado Seiya, esperando que el pequeño gesto facilitara la conversación que tendrían.

Afuera se escuchó una bocina y ella se asonó por la ventana emocionada.

Abajo, una gran camioneta la esperaba, y Mina cruzándose por encima de Yaten que conducía, la saludaba por la ventana con una gran sonrisa.

La saludo de vuelta y corrió adentro tomando su abrigo y bolso despidiéndose de Luna, que la miraba desde la cama, y bajo disparada las escaleras.

-No vemos en la noche mamá- se despidió y su madre le lanzo un beso desde la cocina. Su padre la saludo bajando el periódico.

-Ten cuidado- le rogo con una mirada aprensiva y Serena corrió para besar su mejilla.

-Por supuesto-Salió al exterior que estaba bastante frio y rodeo la camioneta hasta la puerta.

-Muy buenos días- saludaron Lita y Rei en la primera línea de asientos y Amy, justo detrás, palmeo el asiento a su lado.

-Bienvenida.

-Hola a todos- saludo feliz entrando. Miro la última fila y Taiki que la saludo con la mano.

A su lado, un enfurruñado Seiya la ignoro, mirando por la ventana. Podría haber descubierto su humor al mirar sus ojos, pero a pesar de lo nublado del día, llevaba grandes lentes oscuros a juego con su abrigo y al parecer su humor.

Serena se deslizo en silencio a un lado de Amy con el estómago anudado y Mina se giró en su asiento guiñándole un ojo.

Durante el camino conversaron acerca del Tour y Serena les entrego los itinerarios que le enviaron la noche pasada. Los repartió uno por uno entregándole el de Seiya a Taiki ya que el parecía estar decidido a fingir que no exista.

Seiya podía ser tan infantil a veces. Serena rodo los ojos y se giró sintiendo el fuego del enojo anidando en su vientre. Una vez que le dijera lo que sentía, lo golpearía por ser un cretino. Había pasado ya casi una semana desde su pelea y el no había dado ni un indicio de querer solucionar su problema. Durante el camino Serena se preguntó por primera vez si decirle sus sentimientos era una buena idea, tomando en cuenta su desinterés, incluso por mirarla, cuando ella sentí un agujero en su pecho cada día que pasaba y que los alejaba cada vez más. Se quedo en un contemplativo silencio a un lado de Amy mirando por la ventana hasta que el brillo comenzó a bailar en sus ventanas.

Supieron de inmediato cuando se acercaron al castillo cuando cabina del automóvil se llenó de luces y colores y Serena se maravilló mirando la ventana dejando por el momento sus problemas.

Yaten estaciono en un lugar habilitado por lo menos un kilómetro de distancia y todo descendieron con exclamaciones maravillados. El sol, aunque tenue a esa hora, hacia brillar todo a su alrededor y un exquisito aroma a flores y vegetación rodeaba con fuerza el ambiente. Serena estaba segura que se irían de este lugar oliendo a flores y duraría por días.

-Debo asumir que esto es maravilloso- dijo Yaten silbando y los demás asintieron sonriendo.

Serena intento recordar algo, cualquier cosa de lo que le había hablado su madre, concentrándose en la imagen, los olores, las sensaciones, pero solo encontró un gran vacío como el día anterior.

-Según el itinerario… - les dijo volviendo al presente enterrando su decepción y sin tener la necesidad de mirar el folleto, recordó todo a la perfección-… podemos caminar desde aquí y disfrutar de los jardines que en si son un espectáculo, o… - Serena apunto hacia una esquina a la sombra- tomar los carritos y dirigirnos directo a la entrada.

Los demás lo consideraron un segundo mirando el gran camino desde donde estaban hasta el castillo y Serena se rio divertida.

-Los carritos serán-asintió caminado primero. Se acercaron hacia los carritos eléctricos parecidos a los de los campos de Golf y se subieron en parejas. Ya que Seiya seguía de mal humor fue Yaten quien tomo la pesada carga subiéndose con él y Mina corrió a un lado de Serena.

-Yo manejo- salto feliz y Serena la miro asustada.

-Esto no se parecerá a cuando fuimos al parque de diversiones ¿verdad? - Serena aún se estremecía al recordarlo. Las personas gritando y corriendo del camino de Mina en un carrito con forma de oso parecía ser la pesadilla de cualquier persona.

Mina se cubrió los labios ocultando una sonrisa maniaca pero el brillo de sus ojos la delataba.

-Me portare bien, lo juro- salieron en una caravana por el camino y a pesar de ir rápido, Mina cumplió su palabra. Recorrieron la extensión de jardines mirado aquí y allá asombrados por su belleza y Serena podía escuchar los sonidos de Ahh, y ohhh, de los otros carritos detrás de ellas al pasar por un lago que parecía de cristal, y que resplandecía amplificando las luces del castillo . Las flores de todos los colores que se mecían suavemente con la brisa, traían y llevaba su aroma a todos lados, las rodearon por todos lados y fue el lugar más pacífico que ella hubiera visto.

Decidió que ese era el mejor lugar para esa conversación.

-Estuve hablando con mi mamá anoche- Dijo de pronto y Mina alzo las cejas, curiosa.

- ¿De qué? - pregunto sin quitar los ojos del camino y Serena se miró las hebras de cabello que caían por su pecho.

-Sabes que ella es curadora de Arte ¿verdad? - comenzó despacio y su amiga asintió sin saber a donde quería llega- Bueno… al parecer ya había venido al castillo antes… cuando era niña- Mina la miro de reojo.

- ¿Y no lo recordabas? Debiste ser muy pequeña- comento y Serena negó

-No tanto creo yo. Al parecer vine la última vez cuando tenía unos seis o siete años… contigo.

- ¿Que? -Mina la miro con rapidez perdiendo el control del carrito por un segundo, haciendo gritar a Serena. Se apresuró a tomar de nuevo el volante con firmeza y sus ojos agrandados por la sorpresa y el susto, regresaron al camino.

Bien, tal vez no había sido el mejor lugar y momento.

Cuando vio que todo volvía a ser correcto Mina bajo la velocidad del carrito, pero no llego a detenerse.

Yaten, el siguiente en la fila, paso por su lado mirándola por encima de Seiya con el ceño fruncido.

- ¿Te volviste loca? Ten cuidado- la regaño y Mina nivelo los ojos con él.

-Sigue adelante chico, nadie pidió tu opinión - Yaten cerro la boca con molestia, pero acelero adelantándolas. Serena pudo ver como los labios de Seiya se estiraban, pero nunca dejo de mirar al frente.

El carrito de Amy y Lita las pasaron mirándolas curiosas y Mina les hizo un gesto para que continuaran. Taiki y Rei siguieron detrás de ellos y Serena les sonrío para que vieran que todo estaba bien.

-Ahora dime cómo es eso que habíamos venido aquí, juntas, y no lo recordamos- Serena se encogió de hombros.

-De ti no podría saberlo, en lo que a mi respecta al parecer me golpee la cabeza y mi mamá cree que esa es la razón.

- ¿Te golpeaste la cabeza? - Inquirió mirándola y Serena asintió tocándose la frente

- Es algo largo, pero hay más aun- Serena se giró para verla de frente- ¿Sabes de donde vienen Luna y Artemis? - Mina frunció el ceño concentrándose.

-No. La verdad es que no lo recuerdo. Artemis siempre ha estado conmigo igual que Luna contigo ... ¿O no? - una mirada confusa paso por sus ojos y Serena supuso que estaba pensando lo mismo que ella había penado del tema, y lo extraño de no recordar nada.

-Según mi mamá Luna y Artemis vienen de aquí- Serena apunto el castillo y Mina volvió a mirarla perturbada

- ¿De aquí? ¿Del castillo? - Serena asintió. Abrió la boca para contarle toda la conversación, pero vio que de pronto las puertas del castillo estaban al frente. Habían llegado antes de lo que había previsto- Te lo contare todo después- le susurro la ver como los carritos de sus amigos se estacionaban cerca y comenzaban a bajar.

-Pero… - Mina se estaciono también con un mohín y Serena movió la cabeza.

-Solo quería que lo supieras. Pero no creo que sea importante. ¿O quién sabe? Tal vez venir aquí nos refresque la memoria- se quedaron mirando un segundo hasta que Mina bufo por la nariz sacándose el cabello del hombro con un movimiento de la mano.

-Lo dejare por ahora, pero ni de cerca hemos terminado la conversación. Gatos venidos de un castillo- termino mascullando y Serena se rio. No había nadie mejor para tomar las noticias extrañas de forma casi natural, que Mina

Se bajaron del carrito reuniéndose con los demás, que estaban quietos al pie de la escalinata, que tenia la imponente entrada, mirando hacia delante y cuando Mina y ella se les unieron entendieron el motivo de su mutismo.

La puerta era tan alta como su casa y a pesar de que era alguna clase de cristal, el brillo de las paredes, con sus colores del arcoíris, no dejaba que ninguna mirada traspasara hacia el interior. Serena había visto ese cristal antes por supuesto, casi todo Tokio de cristal parecía haber sido creado del mismo material, pero esto, esto era otra cosa. El brillo parecía venir desde el interior y no desde afuera, y Serena juraría que un pulso de vida se movía entre los colores y la luz, como venas de vida.

-Hola, que sorpresa- escucho Serena a su lado y miro sobresaltada, buscado hasta que dio con un par de ojos azules asombrados pero felices viéndola. Mina a su lado gimió en silencio y miro con ira hacia el cielo.

-Hola Darien- exclamo Serena sorprendida y el chico le sonrió feliz- ¿Qué haces aquí? - Darien miro el castillo con intención y Serena se golpe la frente con la palma de la mano haciéndolo reír.

-Me pidieron que trajera unos libros. Soy un gran experto en este castillo así que a veces hago consultorías- Serena se le quedo viendo con asombro y Mina a su lado arrugo la frente.

-Pensé que estudiabas para ser matemático o algo así- le dijo de golpe y Serena la miro con los ojos muy abiertos, pero Mina no era de las que le temía a un título o a la edad por lo que Darien para ella era solo una persona más. Aunque Serena debía admitir que, en su ropa de calle, un jeans y una camiseta, Darien parecía alguien muy cercano a su edad y no un casi profesor.

Darien no se molestó por su tono, muy por el contrario, pareció entretenido.

-Lo hago. Matemática avanzada. Pero durante mucho tiempo he investigado el castillo y su historia. Siempre me pareció fascinante, así que sin darme cuanta complete una gran colección de libros referente a él y sus misteriosos habitantes, convirtiéndome en un historiador a medio tiempo.

Los demás notaron al nuevo integrante y las chicas saludaron a Darien con un ademan de sus manos y curiosas sonrisas y los hermanos de Seiya, sin saber quién era él, solo movieron su cabeza reconociéndolo. Seiya por su parte se giró dándoles la espalda fingiendo desinterés, pero Serena habría jurado escuchar un gruñido casi animal salir muy cerca de su posición y no paso por alto como su espalda estaba tan rígida como un trozo de cemento

Ella y Mina se miraron de reojo y su amiga entrecerró los ojos hacia la espalda de Seiya.

De pronto, siendo rodeada por todo su grupo, las chicas a un lado, y Seiya y sus hermanos al otro, con Darien solo unos pocos pasos alejado, Serena sintió una energía recorrer su cuerpo de arriba abajo haciéndola sentir increíblemente feliz y alegre. La emoción indescriptible la rodeo y si no lo hubiera creído imposible, habría jurado que ella vibraba y se iluminaba con todo a su alrededor como el mismo castillo. Por ese pequeño segundo se sintió parte de todo y que todo era parte de ella.

El castillo no era solo una estructura. Era la vida de Tokio de cristal y ella sintió esa vida fluir por su cuerpo.

Miro a su alrededor para ver si alguien más sintió algo parecido y vio como todos parecían de pronto embelesados viendo la estructura, si bien no con la misma intensidad que ella, al menos increíblemente sobrecogidos por su belleza.

De pronto las puertas se abrieron con suavidad rompiendo el hechizo en el que habían caído y desde adentro una hermosa mujer de unos treinta años y cabello caoba salió sonriéndoles.

-Buenos días- los saludo alegre y su sonrisa brillo hacia ellos hasta que se posó en Serena.

- Tu debes ser Serena. Tu mamá me llamo anoche para avisar que tú y tus amigos venían. Me pidió el tour súper especial para ustedes.

- ¿Mi mamá? - cuestionó confusa acercándose, subiendo la escalinata con el grupo siguiéndola y la chica le sonrió con un guiño.

-Ella fue mi jefa alguna vez, así que estoy pagando uno de muchos favores- le explico y Serena quiso rodar sus ojos hacia su tontera. ¿Olvidaría siempre que su mamá había trabajado aquí?

Le devolvió la sonrisa con alegría, y le estrechó la mano.

- Muchas gracias por eso. Soy Serena y estos son mis amigos. Mina, Amy, Taiki, Yaten, Lita, Rei… Seiya… y Darien - los fue presentando uno en uno casi atragantándose al final y la anfitriona los reconoció con un movimiento de cabeza.

- Mucho gusto. Mi nombre es Mako y seré su guía. Síganme y déjenme mostrarles el Castillo de Tokio de Cristas- les dijo haciendo un ademan teatralmente para que pasaran y se adentraron sonriéndose emocionados en el hermoso castillo todos juntos. A su espalda, las enormes puertas se cerraron dejándolos dentro de la mayor y más hermosa visión que podría imaginar, y aun así, ninguno fue capaz de entender cuan cómodos se sintieron solo de poner un pie dentro.

Solo Serena, de forma inconsciente, se giró para mirarlos feliz y rebosante, como si les diera la bienvenida, tal y como lo haría en su propio hogar.


Un saludo para todos. Espero les este gustando. Dejenme un mensaje para saber sus teorías de lo que aquí adentro pasara.

Nos leemos pronto