No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la genial Olivia Cunning. Yo solo me divierto un poco.
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¿Por qué estaba tan nerviosa? Eran sólo los padres de Edward. Sí, uno de ellos era Carlisle Masen, pero eso no debería de hacerle saltar el estómago o sudar las manos.
―¿Estás bien?― preguntó Edward.
―Bien. ― Dijo con ella un chirrido.
―No te pongas nerviosa. Te van a amar.
El ambiente detrás del escenario era más sosegado que lo habitual, con escasamente una mujer ligera de ropas alrededor.
Edward abrió la puerta del vestuario y condujo a Isabella dentro. En el instante en que Edward entró a la habitación, una mujer despampanante lo abrazó fuertemente y le besó el rostro y la boca.
―Disculpe. ― dijo Isabella malhumorada.
―Mamá. ― Dijo Edward sin aliento. ―No puedo respirar.
―¿No te veo desde hace dos meses y me saludas con un 'no puedo respirar'?
Él le dio a su madre un abrazo y la levantó. Ella se echó a reír.
―Baja a tu madre. ― dijo una voz profunda detrás de Isabella.
Ella se dio la vuelta para mirar a Carlisle Masen. Su corazón dio un salto mortal en su pecho. Había tenido miedo de esto. Ella se quedó boquiabierta como un pescado en el agua—su garganta trataba de producir sonidos, su boca se abría y se cerraba esporádicamente. El brazo de Edward se deslizó alrededor de los hombros de Isabella tranquilizadoramente.
―Bueno, esta es ella. ― dijo Edward. ―Esta es Isabella.
―Se ve normal. ― dijo Carlisle sospechosamente. Él también se veía normal, lo cual sorprendió a Isabella por alguna razón. ¿No deberían las estrellas de rock brillar por su grandeza?
―No le hagas caso. ― dijo la mamá de Edward. ―Se ha olvidado de sus modales. Soy Esme Cullen. Sí, puedes reírte. No me di cuenta de lo estúpido que mi nombre sería cuando acepté casarme con Carlisle. No tenía idea que su apellido era Masen hasta que lo vi en la licencia de matrimonio.
―Nunca preguntaste. ― Dijo Carlisle.
Isabella no se atrevió a reírse del nombre de Esme. La mujer la intimidaba como el infierno.
Tenía una apariencia de supermodelo y la calidad de una estrella de tiro del Medio Oeste. Esme tenía que estar cerca de los cincuenta y se veía espectacular. Sin una sola arruga empañando su perfecta piel, ni tampoco una cana gris en su sedoso cabello de color marrón. Si Isabella se la hubiera encontrado en la calle, habría pensado que tenía treinta y cinco como mucho. Parecía biológicamente imposible que fuera la madre de Edward. Tenían esculpidos los mismos pómulos, pero parecía más hermanos que madre e hijo.
―¿Eres adoptado?― Le preguntó Isabella a Edward.
―¿Eh?― Sus cejas se juntaron.
―No lo digo como un insulto. ― Sí, gran cosa para decir la primera vez que conoces a la madre de tu novio. ―Quiero decir, se ve increíble, Señora. Cullen. Parece imposible que usted tenga un hijo de veintiocho años.
La señora Cullen resplandeció.
―Eres muy considerada en decirlo. ― Ella tomó Isabella del codo y la alejó de su esposo y de su hijo. ―Por favor, llámame Esme. Ahora, cuéntame de ti. Edward dice que eres una doctora.
―Bueno, no exactamente una doctora. Una profesora.
―Sí, me dijo lo mismo, pero no me dijo cuál era tu especialización. Estoy muriéndome por saber. ― El poquito respeto que había ganado con lo de ser doctora estaba a punto de caer a un lado.
―Yo… eee… Bueno… la cosa es que…― Edward apareció a su lado.
―Tengo que prepararme para el show. Siento abandonarlas. Las llevaré a las dos a cenar o algo parecido. También a papá.
Isabella usó los ojos para suplicarle que la rescatara, pero él sólo le sonrió, obviamente estaba contento de que ella se llevara bien con su madre.
―Estaremos bien, querido. ― Dijo Esme. ― Rómpete una pierna o como sea que se supone que tengo que decir para desearte buena suerte.
Isabella miró a Edward dirigirse a la ducha, anhelando seguirlo. Y no porque estaba a punto de desnudarse.
―Bueno, Isabella. ― Continuó Esme. ― ¿Vas a contarme? ¿Cuál es tu especialización? ― Emmett mágicamente apareció al lado de Isabella. Había estado demasiado distraída para notar su acercamiento.
―Ella es una profesora certificada de sexualidad humana. ― Esme se echó a reír.
―Bueno, eso explica la fascinación de Edward por ella. ― Ouch.
―Entonces eres como la Doctora Ruth. Sólo que más joven, más alta y más atractiva. ― Dijo Esme.
―No, la Doctora Ruth es una psiquiatra sexual. ― aclaró Isabella. ―Yo no trato a personas con disfunción sexual.
―Bueno, es un alivio. ― dijo Carlisle detrás de ella, su atronadora voz la hacía saltar. ―Pensé que tal vez mi chico tenía problemas que no quería contar.
―No, ningún problema. ― El rostro de Isabella se sonrojó.
―Y créele, lo sabría. ― dijo Emmett. Él se rió. Esme se rió. Carlisle se rió. Pero Isabella no lo hizo. Estaba demasiado ocupada buscando una roca para meterse debajo.
―La doctora Isabella está de tour con nosotros porque está estudiando el comportamiento sexual de nuestras groupies. ― Añadió Emmett. Esme dejó de reír.
―Ugh. ― dijo. ―Groupies. ¿Cómo las soportas? ― Ella pasó un brazo alrededor de la cintura de su esposo y lo miró. ―Odiaba tus groupies.
―Ellas también te odiaban. ― dijo él y la besó apasionadamente. Ella se aferró a él como si le hubiera robado los sentidos. Si besaba parecido a como su hijo lo hacía, Isabella estaba segura de que Esme estaba perdida completamente. El rostro de Isabella se sonrojó por sus pensamientos errantes. Estos eran los padres de Edward.
No seas mal pensada, Isabella.
Cuando Esme y Carlisle se apartaron, Carlisle miró a Isabella. Fue extraño mirar una versión más vieja y menos hermosa de su novio.
―¿Entonces qué has aprendido de las groupies de Edward?
―Ellas están enamoradas de la persona en el escenario. ― dijo ella.
―Pero tú estás locamente enamorada de la persona real. ― dijo Carlisle. Isabella sintió que la sangre dejaba su rostro. ―Esa es la razón por la que me casé con Esme. Ella me conocía realmente y me amaba de todos modos.
―¿Qué te hace estar tan seguro? ― Esme le dio una sonrisa maliciosa.
―Disculpen. ― dijo Isabella. ―Necesito usar el…baño. ― Ella huyó hacia las duchas, sin darse cuenta de cómo se vería hasta que entró y se encontró en compañía de no sólo Edward desnudo, sino que también con Jazz y Garrett desnudos. Ella le echó un vistazo de esos tres traseros blancos antes de que desviara la mirada para escanear la habitación en busca de una cabina. ¿Urinal? No puedo hacerlo.
―No me importa. ― dijo ella, localizando la cabina en la esquina. Ella entró y cerró la puerta detrás de ella. Se paró allí tratando de ingeniárselas. Exactamente ¿Qué le había dicho Edward a sus padres sobre ella? ¿Locamente enamorada? Nunca había estado locamente enamorada de nadie.
―¿Estás bien?― Le preguntó Edward al otro lado de la puerta de la cabina.
―¿Le dijiste a tu padre que yo estaba locamente enamorada de ti?
―Uh…No, claro que no.
―No me mientas, Edward Cullen. ― Isabella abrió la puerta. Él tenía su toalla y el agua se le aferraba al a piel, se veía tan irresistible como siempre. Loca de lujuria. Sí, lo admitía.
―No estoy mintiendo. ¿Te estás escondiendo?
Isabella se echó a reír. Su risa sonaba tan falsa incluso para sus propios oídos.
―Claro que no me estoy escondiendo.
―¿Estabas tratando de echarle un vistazo a los miembros de la banda desnudos?
―Sí, eso era lo que estaba haciendo.
―Así que, ¿Quién dijo eso?
Ella debía decirle que estaba perdiendo la paciencia.
―Tu padre dijo que yo estaba locamente enamorada de ti.― Isabella rodó los ojos.
―¿Qué les dijiste?―
―No les dije nada. ― Él suspiró y su ira salió. ―Porque aparentemente no hay nada que decir. ― Edward se dio la vuelta y caminó hacia el vestidor.
Ella levantó la mano para alcanzarlo. Garrett se acercaba, con una toalla alrededor de la cintura y otra en la mano mientras se secaba el cabello. Dejó caer la segunda toalla alrededor de sus hombros. Garrett normalmente tenía esa expresión maligna en su rostro, por lo que Isabella no supo muy bien qué hacer cuando confrontó la versión seria de su rostro.
―Trato de quedarme fuera de eso porque no es asunto mío, ― dijo él, ―pero necesitas darte cuenta de algunas cosas, Isabella. Edward no dirá nada.
―¿Sobre qué?
―Sobre sus padres.
Isabella arqueó las cejas de manera interrogativa.
―Es difícil de entender lo que es para Edward crecer en la sombra de un grande y de estar destinados a tener la misma carera. Edward siempre ha tratado de probarse a sí mismo para que su padre lo vea y el hombre apenas lo valida como un músico. No creo que Carlisle se dé cuenta de cómo esto afecta a su hijo. Edward trabaja muy duro para demostrarle a su padre que él es digno de su aprobación, pero eso no importa. Él siempre se queda corto ante los ojos de Carlisle. ¿Y la madre de Edward? ― Garrett rodó los ojos. ―Tiene a su cirujano plástico en la marcación rápida del celular. Lo sé porque mi padre maneja sus catástrofes relacionadas con las arrugas. Todo lo que le preocupa es ella misma y qué tan genial luce.
―Es evidente que ama a su hijo. ― Isabella sacudió la cabeza.
―Sí, ahora que es famoso. Lo ignoraba completamente cuando era un niño. Siempre se preocupaba por la belleza de Renesmee. ¿Sabes quién es Renesmee? La hermana menor de Edward.
―Edward me dijo que ella murió.
―Cuando Kara murió, la competición de Esme por ser la más linda de la familia se acabó. Creo que se sintió aliviada de saber que su hija no la superaría en el mundo del modelaje. Y Carlisle se comporta de la misma manera con Edward. Extrañas veces se ven y eso se come vivo a Edward. Él siempre le saca excusas al hombre. ― Garrett asintió con una profunda tristeza en los ojos.
―¿No se alegran los padres de que sus hijos sean más famosos que ellos?
―Estos no son padres normales, Isabella. Estamos hablando de un par de personas altamente exitosas de primera línea. Ahora la razón por la que Edward trajo a su familia, salió mal, a él le pareció correcto presentarte a sus padres. Es algo importante para él, ¿entiendes? Nunca abrió una relación a la crítica de ellos. Creyó que eras digna de su aprobación. Aprobación que ni siquiera él parece obtener.
―Quieres decir que nunca le ha presentado un interés romántico a sus padres?
―Sí. ― Él asintió.
―Bueno, ¿Por qué no dijiste eso?
―Porque si te llamo como su 'interés romántico' ― dijo él, usando los para hacer comillas, ―probablemente iras a esconderte en el baño de nuevo.
―No me estaba escondiendo.
―Sí, uh-huh, de acuerdo, Isabella, realmente no deberías de echar a perder esto con Edward. Llegará un momento en el que ese muro que construiste lo va a alejar. Me refiero a que un hombre no puede soportar tanto abuso. ― Ella frunció el ceño.
―Por suerte para ti, él es un masoquista. ― Garrett sonrió. Él hizo una pausa y se pasó un dedo por la ceja. ―Y no le gustan los chicos. ― Los ojos de Isabella se abrieron violentamente. ¿Estaba insinuando lo que ella creía? Garrett se echó a reír. ―Estoy bromeando, Isabella.
―Garrett, es mejor que te vistas. ― dijo Jazz. Él se apoyó contra una de las particiones de la cabina junto a Isabella.
―Si toleras a sus padres esta noche, eso significaría mucho para él, Isabella. ― dijo Garrett. Ella asintió. Fingiría ser la novia cariñosa de Edward por causa de sus padres, pero él tendría una deuda con ella. Garrett le guiñó el ojo y se dirigió al vestidor.
―¿Que estaban discutiendo ustedes dos?― pregunto Jazz. ―Parecía ser algo serio.
―Padres.
Jazz suspiro.
―Los míos no vinieron. Ambos tenían que trabajar. ― Él se acercó a ella y le sonrió. ―De manera que todos los intentos que he estado haciendo tienen sus frutos, ¿Eh?
―¿Qué?
―No me digas que no le echaste un vistazo a mi trasero cuando estaba en la ducha. Estarías mintiendo. ― Ella soltó un bufido por la risa.
―Sí, Jazz. No puedo dejar de pensar en eso. Los pensamientos de tu perfecto trasero me consumirán a cada momento, interrumpirán mis sueños y me enviaran a una lujuria insaciable que incluso Edward no va a ser capaz de satisfacer.
―Podría ofrecerte mi ayuda. ― Él le paso un dedo por la solapa con los ojos fijos en el escote.
―Solo si quieres perder algunos dientes. ― dijo Isabella, blandiendo su puño en él.
―Sabes que me excita cuando te haces la difícil. ― Jazz se echó a reír.
―Querrás decir imposible. ― Ella le acaricio la mejilla recién afeitada y se dirigió hacia la salida del vestuario, esperando que los padres de Edward no notaran que ella había estado pasando veinte minutos en el vestuario con su hijo y otros dos chicos.
Isabella encontró a Esme riéndose histéricamente con Emmett. Esme se limpió las lágrimas de la esquina del ojo y le dio a Emmett un fuerte apretón.
―Te voy a adoptar uno de estos días.
―Si me adoptas, no puedo casarme contigo. ― dijo él, sonriendo de oreja a oreja.
―Hey, espera hasta que yo esté muerto para que comiences a coquetearle. ― dijo Carlisle, alejando a su esposa de Emmett y llevándola a su lado. Esme miró cuando notó que Isabella estaba de pie a su lado.
―Oh, regresaste. ― dijo ella.
―Entonces, ¿Cómo conociste a mí hijo? ― Isabella se preguntó si Edward ya se lo había dicho. No quería quedar atrapada en una mentira, pero si Edward ya había mentido, sería el que iba a quedar mal. Ella sonrió, decidida a mantener la serenidad tanto como fuera posible.
―Lo conocí en el lounge de un hotel. Yo estaba en una conferencia de trabajo y él…― ¿Por qué la banda había estado en el hotel esa noche en vez de en el bus?
―…Estábamos en una suite del hotel para un concierto gratuito. ― Añadió Emmett. ―Nada mejor que un lago baño después de estar en el bus por un mes. ― Cuando Emmett mencionó el baño del hotel, los pulmones de Isabella dejaron de funcionar.
Esme se rió.
―Te escucho. ― dijo Carlisle. Isabella decidió que sería mejor si hacía las preguntas.
―Asumo que los dos han visto antes a Los Sinners en concierto. Tienen un fantástico show en vivo, ¿verdad? El mejor. ― Emmett sonrió por el cumplido de Isabella pasando del lado de Esme al de Isabella. Ella esperaba que él no comenzara con las incesantes caricias. Lo miró tratando de comportarse. Esme no parecía muy contenta de haber perdido la atención de Emmett. Garrett obviamente entendía esa mujer muy bien. Isabella hizo una nota para nunca verse más atractiva que la madre de Edward mientras esté en su presencia.
―Los hemos visto unas cuantas veces. ― dijo Carlisle. ―Suenen mucho mejor que antes cuando hacían ruido en el garaje siendo unos adolescentes.
―Eran terribles, ¿verdad? ― Esme sonrió de nuevo y palmeó el pecho de su esposo.
―Y ahora son la banda más popular y talentosa. ― dijo Isabella, todavía sonriendo. Emmett tocó la parte baja de la espalda de Isabella, como tratando de protegerla de la destrucción inminente.
―El ser popular no significa que seas talentoso. ― dijo Carlisle, frunciendo el ceño. Si Isabella hubiera tenido un copito de algodón, se hubiera limpiado los oídos. Él realmente no había dicho eso, ¿verdad? Los dedos de Emmett agarraron la parte posterior de su chaqueta. ¿Estaba tratando de evitar que saltara hacia el padre de Edward y lo pateara? Probablemente ese fue un buen movimiento por parte de Emmett. ―Es sólo que no hacen la misma música que solían hacer. ― añadió Carlisle.
―Gracias a Dios. ― Se quejó Isabella.
―Me refiero a que Jazz ni siquiera canta. ― dijo Carlisle. ―Sólo grita y gruñe. ― Los dedos de Emmett se apretaron en la chaqueta con más fuerza. ― Y los constantes solos de Edward. ― continuó él, frunciendo la frente. ―No podría conocer un buen riff aunque le mordiera el trasero.
―Carlisle… ― Esme dijo como una advertencia, pero estaba sonriendo para sí misma.
―¿Y por qué demonios necesitas tres bombos, McArty? ― preguntó Carlisle. ― Sólo tienes dos pies. ¿Y catorce platillos? En serio. ¿Cuál es el punto?
―Diferentes sonidos. ― dijo Emmett en voz baja.
―Eres un maldito baterista. Tu trabajo es mantener el ritmo, no hacer diferentes sonidos.
―Emmett es el mejor baterista en el negocio. ― dijo Isabella, su sangre aumento su flujo. ― ¡Jazz tiene una hermosa voz y los solos de Edward son increíbles!
―Sí, bueno, suenan como un montón de ruido. Eso no es música.
―¿Y tú qué sabes?, fracasado― Gritó Isabella. ― ¿Por qué no te bajas de tu pedestal y le das a tu hijo algo de apoyo? No quieres que él te supere, ¿verdad? Edward piensa que tú quieres que él aprecie su éxito, pero en realidad no quieres que te supere. Demasiado tarde, Masen. Él ya lo hizo…
―¿Acabaste de llamarme fracasado? ― Preguntó Carlisle.
Ella dudaba que él hubiera escuchado el resto de lo que dijo. Las cosas importantes para su hijo aparentemente rebotaban en su ego demasiado grande. Frustrada hasta los límites de su tolerancia, apartó a Emmett de un empujón y se giró en los tacones. Jazz, que estaba parado directamente detrás de ella, la agarró por los hombros para estabilizarla. Y al lado de Jazz estaban Garrett y…Edward.
¡Mierda!
Por la expresión aturdida de Edward, Isabella supuso que él había escuchado todo.
―Lo siento. ― Ella agachó la cabeza para no verle el rostro. ¿Qué estaba pensando? Llamar a una leyenda del rock—el padre de Edward—un fracasado. En su presencia. Sin embargo, no se arrepentía. Había querido decir cada palabra. ―Hablaremos luego, Edward. Esperaré en el bus. ― Tal vez podría pensar en algo para decir. Estaba totalmente perdida en este momento.
―¿Por qué? ― Preguntó Edward.
―Oíste cómo me llamó. ― gritó Carlisle.
―También oí lo que dijiste. ― La emoción hizo flaquear la voz de Edward, pero Isabella todavía no tenía el valor para mirarlo, ―Si no quieres estar aquí, deberías irte.
Carlisle gruñó.
―¿Es tan difícil para ti estar orgulloso de él? ― Preguntó Garrett.
―Garrett, quédate fuera de esto. ― dijo Edward. ―Él no tiene que apoyar todo lo que hago.
―Pero debería. ― murmuró Isabella. Ella se preguntó cómo era posible producir palabras con un nudo en la garganta.
―¿Tampoco quieres ver el show?― Edward le preguntó a Isabella.
―Claro que quiero ver el show.
―Nunca dije que no quería estar aquí. ― añadió Carlisle.
―Entonces todo está arreglado. Todo el mundo tiene que sufrir mis solos por la próxima hora. ― Isabella alcanzó la mano de Edward, pero él la soltó y salió del vestuario. Antes de que comenzara a ir tras él, Garrett la alcanzó.
―Gracias por decir algo. ― susurró. ―Él me habría pateado el trasero por eso.
―Debería de haber mantenido mi boca cerrada. ― Ahora tendría que arreglar las cosas. No quería ser recordada como la loca ex novia de Edward que llamó a Carlisle Masen un fracasado.
Garrett sonrió.
―Acabas de demostrar cuanto te importa. Edward se va alegrar cuando se calme y se dé cuenta.
―No creo que se vaya alegrar de que quede como un trasero delante de sus padres. ― Ella miró a Carlisle y Esme que estaban hablando con las cabezas juntas mientras seguían a Emmett fuera del vestuario.
―Los insultos no fueron muchos. ― dijo Garrett.
―¿Y quién instigó todo?― Ella le clavó un dedo a Garrett en el pecho. ―Tú. No hubiera dicho nada si no me hubieras hablado de la situación.
―He querido hablar con el padre de Edward desde hace años. ― Garrett fue tras el resto del grupo y Isabella lo siguió con la mente corriendo a millón.
―¿Cómo puedo hacer para congraciarme con él?
―¿Quieres mi opinión honesta? ― preguntó Garrett.
―No, Garrett, quiero que me mientas.
―Si puedes hacer que Carlisle admita que Edward es una gran guitarrista, creo que él te perdonará. ― Él sonrió maliciosamente.
―Eso debería de ser lo suficientemente fácil. Todo lo que tiene que hacer es escuchar a Edward tocar.
―Buena suerte con eso.
―¿Crees que puedo hablar con Carlisle para que se una a Edward en el escenario mientras él está haciendo los solos a mitad del show?
―Dudosamente. ― Garrett hizo una pausa y la tomó por el brazo, con una expresión pensativa en su rostro. ―A menos que…
―A menos que, ¿qué?
―A lo mejor si la banda toca un tributo a Winged Faith. El problema de Carlisle es que se quedó atado a los setentas. Es un músico increíble, pero se rehúsa a los cambios, eso lo pone loco.
―Podría funcionar. ¿La banda sabe alguna de las canciones de Winged Faith? ― Garrett arqueó una ceja.
―¿Tienes que preguntarlo? Todas las bandas conocen las canciones de Winged Faith. ― Ella se echó a reír.
―Es verdad. ― El problema era, que ella dudaba que Carlisle estuviera de acuerdo con cualquier sugerencia que ella hiciera. Isabella irguió los hombros. No aceptaría un no por respuesta. Garrett se echó a reír y la instó a que se moviera. Ella lo miró. ―¿Qué?
―La mirada de determinación en tu rostro. Papa Cullen no tiene idea de lo que le espera. ― Él la abrazó contra su lado.
Cuando entraron en la zona tras bastidores, Isabella y Garrett fueron en direcciones opuestas.
Ella vio a Edward cerca de las escaleras detrás del escenario. Él siempre tenía temblores antes del show, pero esta noche se veía mal físicamente. Isabella consideró ir a hablar con él, pero se dio cuenta de que probablemente pondría las cosas peor y él no necesitaba añadir más ansiedad antes del show. Garrett, ahora equipado con su guitarra de colores negro y amarillo, se aproximó a Edward y lo golpeó en la espalda con fuerza. Él se acercó y le dijo algo a Edward en el oído. Edward sonrió, pareciendo ligeramente más relajado y le susurró algo de vuelta.
Garrett le hacía bien a Edward. Lo quería por esa razón y estaba celosa de él al mismo tiempo. No podía entender la parte de los celos. Garrett siempre había estado para Edward. Debería de estar feliz porque él tuviera esa clase de amigo. Y en cierto modo lo estaba. Por otra parte, deseaba que ella fuera la única con quien Edward contara.
Los ojos de Edward se encontraron con los de ella al otro lado del mar de equipos de sonido. Él se chupó el labio superior y bajo la mirada para inspeccionar sus zapatos. El corazón de Isabella se retorció y las lágrimas picaron sus ojos.
Ni siquiera podía mirarla.
¿Era este el final? Dios, esperaba que no.
Pero incluso si nunca la perdonaba, ella quería arreglar las cosas entre él y su padre.
Puso su grado de psicología en completo funcionamiento.
Ella continuó alrededor del escenario, más afectada de lo que debería de estar. ¿Por qué le preocupaba de que Edward no quisiera estar más con ella? Nunca esperó que él fuera un elemento permanente en su vida, pero esto era demasiado pronto. No estaba dispuesta a renunciar a él. Sus tres meses no habían terminado, todavía tenía seis semanas más para la recolección de datos de su proyecto.
Isabella se paró junto a Carlisle en el suelo al lado del escenario. Él tenía los brazos cruzados sobre su pecho y una mirada un poco impaciente en su rostro. Isabella se mordió la lengua y centró su atención en el escenario. Un equipo de cámaras estaba listo para grabar un video en vivo de la banda que se lanzaría prontamente. Ellos habían elegido su ciudad natal para hacer el video por que la multitud garantizaba que sería algo grandioso.
Cuando las luces del estadio se apagaron, el rugido de la multitud fue tan ensordecedor que Isabella se cubrió los oídos con las dos manos. Que tengan un éxito enorme, chicos. El telón cayó y las cegadoras corrientes de juegos artificiales cayeron detrás del escenario. La cortina brillante silueteaba a Edward, que estaba parado en la plataforma por encima de la batería tocaba el intro de 'Gates Of Hell'. El corazón de Isabella dio un vuelco con una mezcla de orgullo y anticipación. Esme aplaudió con entusiasmo. Carlisle no movió ni un musculo. La multitud estalló en caos.
Las columnas de fuego se dispararon en el aire a ambos lados de la batería en ese instante el resto de la banda se unió a Edward. La multitud grito en aprobación. El gruñido de Jazz se empezó a construir. Isabella no lo vio al principio, pero basada en la entusiasta reacción, los fans obviamente lo vieron. Luego vio por qué estaban tan emocionados. Jazz se levantaba del suelo en el centro del escenario, el sonido bajo de se incrementaba mientras la plataforma lo levantaba. Cuando la plataforma llegó al tope en el escenario, Jazz saltó hacia otra plataforma circular que sobresalía hacia la multitud. Las chispas de color rojo y azul se dispararon alrededor de él, ocultándolo en un círculo de luces de colores. Tan pronto como la pantalla se oscureció él comenzó a cantar.
La pantalla pirotécnica impresionó a Isabella con su perfecta sincronía con la canción. El personal se había superado a sí mismos para la grabación en vivo.
―El show está fuera de lugar. ― Se quejó Carlisle. Isabella suprimió la necesidad de darle una patada en los testículos.
Cuando el solo de la canción se aproximaba, Edward se abrió camino desde la plataforma detrás de la batería hacia la plataforma circular en el centro del escenario. Jazz se movió y Edward tomó su lugar. Durante su solo, un anillo de fuego le rodeo los pies. Como si estuviera tocando para el mismísimo diablo, las llamas se incrementaban mientras la música se construía, hasta que Isabella sólo pudo ver su silueta. El corazón se le apretó con ansiedad. Él estaba rodeado por todas esas llamas ardientes y si algo salía mal… Pero el fuego se apagó al final del solo y Edward salió del escenario ileso.
―¿No fue asombroso, ¿cariño?― Gritó Esme. Carlisle se encogió de hombros. Isabella suprimió la necesidad de patearle el trasero.
Cuando la canción terminó, la multitud gritó en aprobación.
―Buenas noches, ¡Los Ángeles! ― Jazz gritó en el micrófono. ― ¿Están listos para rockear? ― Él sostuvo el micrófono hacia la multitud. Cuando no gritaron lo suficientemente fuerte para satisfacerlo, él gritó, ― Dije, ¿Están malditamente listos para rockear? ― Jazz puntualizó las palabras finales con exagerados asentimientos y sostuvo el micrófono hacia la audiencia. La multitud respondió con un mayor entusiasmo.
―¿Tiene que maldecir así? ― Esme se encogió.
―Vocabulario pequeño. ― comentó Carlisle, sonriendo para sus adentros. Isabella suprimió las ganas de golpearlo en el estómago.
Jazz continuó en el escenario,
―El público se ve hermoso desde donde estoy parado. ¿Qué crees, Benjamin? ― Agarró a Jace con una llave por la cabeza y lo empujó al frente del escenario.
―El más loco del planeta. ― Dio Benjamin en voz baja en el micrófono de Jazz.
Isabella sonrió. Era demasiado lindo. Una chica en la audiencia gritó:
―¡Te amo, Jace!― Isabella pudo ver desde donde él estaba parado el sonrojo expandiéndose por su rostro.
―También te amo.
―Oh demonios, no. ― gruñó Jazz. ― ¿No tengo alguien que me ame? ― Él abrió los brazos, invitando a la adulación. Miles de mujeres profesaron su amor por Jazz gritando fuertemente. Él sonrió como un tiburón. ―Eso es. ― dijo él. ― Como saben, estamos filmando el concierto esta noche, así que ¿van a levantar el techo?
Sí, si lo iban a hacer. Él seguramente sabía cómo motivarlos. Isabella se cubrió los oídos para protegerlos del rugido de la multitud.
―Porque nuestro productor pensó que deberíamos filmar esto en Canadá. ― La audiencia abucheó masivamente.
―Eso fue lo que le dije. Ahora, no me hagan quedar mal. Hice eso por ustedes. Dije que nadie rokeaba más fuerte que en L.A. ¿Qué dices, Master Cullen?
―No lo sé, Jazz. ― dijo Edward en la parte izquierda del escenario. ― ¿Recuerdas la última vez que estuvimos en el Norte? Esos fans son jodidamente locos. ― Él hizo una pausa para esperar la negativa de la multitud. ―Pero creo que sólo estaban tratando de mantener el calor. ― Él se frotó los brazos como si estuviera haciendo frío y saltó como un emocionado fan. Emmett hizo el buh-dum-bumb para acompañar el intento de comedia de Edward.
Isabella se echó a reír con todos los demás. Excepto Carlisle. Su mandíbula tembló cuando apretó los dientes. Isabella suprimió la necesidad de patearlo en la garganta.
¿Cuál era el problema e Carlisle? Parecía estar haciendo un esfuerzo para no divertirse. Esme se había alejado para charlar con un roadie y el cantante de una de las bandas de apertura, que obviamente no se había dado cuenta que estaba coqueteándole a la madre de Edward Cullen. A Esme no parecía importarle que su hijo mantuviera a diez mil personas entretenidas con su talento y encanto. Ella no le prestaba ninguna atención.
No era de extrañar que Edward necesitara desesperadamente el amor y la constante aprobación de Isabella. Padres estúpidos. Isabella tenía el extraño deseo de sólo abrazar a Edward. Apoyarlo. Decirle lo maravilloso que era. Decirle que la aprobación de su padre no era importante. Él tenía la aprobación de miles de fans, pero ella sabía que eso no llenaría el agujero en él, Isabella no se había dado cuenta de eso hasta esta noche. Sólo una cosa lo llenaría.
―¿Sabes lo que deberías hacer? ― Le preguntó Isabella a Carlisle con indiferencia. ―Deberías salir al escenario y mostrarle a esos chicos cuales fueron las influencias de sus héroes de la guitarra.
―¿Por qué me estás hablando?― Él la miró, pero rápidamente cubrió su mirada de interés con fastidio.
Isabella suprimió la necesidad de patearle los dientes.
―Bueno, si no puedes…― Ella se encogió de hombros. Carlisle gruñó con los brazos cruzados fuertemente sobre el pecho hasta que los bíceps tensaron las mangas de su camiseta.
―Hay una diferencia entre no poder y no hacerlo.
―El resultado es el mismo.
La banda comenzó la siguiente canción. Isabella miró con su habitual entusiasmo, pretendiendo ignorar a Carlisle que movía el pie de vez en cuando y metía las manos en los bolsillos durante el solo de Edward. Esto podría ser más fácil de lo ella pensó. Él quería estar en el escenario con Edward. Lo sabía. Así que ¿Por qué se detenía? Y ¿por qué consideraba necesario restarle importancia no sólo a Edward sino a toda la banda?
La mayoría de la multitud estaba saltando y dándose empujones—los cuerpos rebotaban entre sí por el caos. Cuando la canción terminó, la audiencia fue hacía la barrera tratando de situarse más cerca al escenario.
―Una multitud salvaje esta noche. ― comentó Isabella. ― ¿Alguna vez tuviste una como esta? ― Carlisle resopló.
―¿Has oído hablar de Woodstock?
―Oh, sí, tocaste allá cuando Winged Faith estaba comenzando. ¿Eso fue hace cuarenta años?
Él frunció el ceño.
―Sí, supongo que ha pasado mucho tiempo. Fueron los mejores cuatro días de mi vida.
―Apuesto a que también lo fueron cuando nacieron tus hijos.
―Estaba de tour en Cleveland cuando Edward nació. Y en New Orleans cuando nació Renesmee.
―Tuvo que haber sido difícil. Estar de tour y perderte el nacimiento de tus hijos.
―Estar en tour todo el tiempo es difícil. Lo extraño muchísimo. Pero, el no estarlo es aún más difícil.
―Puedes tener una pequeña muestra de eso esta noche. Estoy segura de que a Edward le encantará tocar un tributo a Winged Faith contigo en el escenario. Él mismo lo dijo. ― Perdóname por mentir, Edward.
Carlisle frunció la frente con lo que Isabella esperaba que fuera consideración. Él miró a su esposa, que había encontrado a varios hombres para añadir a su séquito. Isabella contó dos bateristas, un bajista y un guitarrista, además del cantante y un roadie. Carlisle rodó los ojos, sacó las manos de los bolsillos y cruzó los brazos de nuevo. Ella se dio cuenta de que él quería estar en el escenario. Pero aparentemente necesitaba más presión.
―Tengo que disculparme por haberte llamado un… — Él levantó una mano para callarla.
―¿Siempre hablas tanto?― preguntó él. ―Tienes que volver a Edward loco. ― Ella se echó a reír.
―No, hablo mucho cuando estoy nerviosa.
―¿Por qué estás nerviosa? ― Él la miró. Por primera vez la miró realmente.
―Estoy en presencia de uno de los grandes de la guitarra. No creo que alguien pueda estar más nerviosa. A menos que Jimi Hendrix se levante de la tumba y se pare frente a mí.
―Un Jimi Hendrix zombi haría que todo el mundo se pusiera nervioso. ― Se rieron sin dejar de hablar en voz alta porque la siguiente canción comenzó en el escenario.
―¿Conociste a Hendrix en Woodstock?
―Lo vi. Ese tipo sabía tocar. ― Carlisle sacudió la cabeza.
―Edward es muy original, pero escucho la influencia de Hendrix en su sonido. Y la tuya.
―¿La mía? Él no toca como yo.
―Claro que sí. Escúchalo. Es tu estilo con adornos.
―Muchos adornos. ― dijo él, pero lo escuchó. Isabella sospechaba que esta era la primera vez que Carlisle escuchaba realmente tocar a Edward. Ella vio la expresión de Carlisle pasar de la indiferencia, la incredulidad, el interés y finalmente al orgullo. ― Él suena como yo. ― murmuró Carlisle, él miró a Isabella. ―Con muchos adornos.
―Los fans adoran el estilo de sus solos, pero sin el trasfondo sensual que tomó de ti, sonarían planos.
―Míralo. Nunca podría seguirlo. Tiene unos dedos locamente rápidos.
―Sí. ― Isabella se sonrojó y aparó la mirada.
Cuando la canción terminó después de un outro de guitarra espectacular, Carlisle levantó el brazo.
―Así se toca, hijo. ― Gritó él.
Isabella deseó haber grabado eso. Casi lo tenía. Sólo un poco más de presión y sabía que podría hablar con Carlisle para que se uniera a Edward en el escenario. Era mejor que se apresurara, porque sólo tenía el lapso de dos canciones para convencerlo.
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De acuerdo, tendremos un capítulo más n.n No olviden dejar un comentario.
¡Nos leemos pronto!
