Todavía hay gente que sigue este fic? XD

¡Esto sigue señores! Lento pero seguro, sobre todo tan cerca del final. Ojalá lo disfruten y si les gusta, dejen lindos reviews. Un abracito a todos y feliz 2021!

Capítulo 32

Tenzin era el nerviosismo personificado. Con un auricular en la oreja y un teléfono en la mano mandataba toda la operación de escape. Eso implicaba la salida de vehículos cada ciertas horas, llevando consigo a la mayoría de los maestros aire y los guardias Beifong. A su vez, Varrick y su equipo escapaban por los ductos utilizados para entrar a la mansión Sato. Sabía que Noatak y sus secuaces le respiraban en la nuca y lo peor de todo es que aún no podía vislumbrar de qué manera aparecerían. Hasta el momento todo había sido sin complicaciones, sus maestros escondidos en los alrededores no notificaban anomalías.

"Esto está demasiado tranquilo". Le gustaba la tranquilidad, pero ahora era una malísima aliada.

-Varrick y los acólitos aire ya están en su destino-Lin se acercó a Tenzin, parecía más huraña que de costumbre.

Tenzin rememoró que ambos se habían conocido de pequeños, unidos bajo la estirpe de ser descendientes del Avatar Aang y Toph Beifong, parte del equipo que había acabado con la Guerra de los Cien Años. El trabajo los había vuelto a reunir cuando la mayor de las hermanas Beifong se hizo cargo del Departamento de Policía de Ciudad República y Tenzin ya hacía carrera como consejero de la ciudad. Se habían entendido bien, considerando que la mujer de la cicatriz era poco expresiva.

A pesar del tiempo, Tenzin captaba muy bien su actitud huraña. Estaba contenta, satisfecha de volver a la acción, lo que extrañamente la ponía de peores pulgas. Sonrió débilmente, agradecido de tener a una vieja conocida junto a él en esta increíble hazaña.

-¿Qué te pasa?-Lin le interrumpió el recuerdo.

-Nada-Fue cortante. Ni una pizca de melosidad-¿Y el equipo Beifong?

-Terminando de tomar posiciones en el camino trazado, no hay novedades. Por ahora.

-Bien-Hizo nota mental de lo que venía ahora-De lo último que queda, encabezarás la comitiva con Bolin y Asami. Korra, Mako, Kuvira y yo llevaremos a Hiroshi en el camión principal y Jinora, Opal, Kai y Su saldrán en el último vehículo.

-Pensé que ibas a poner a las tortolitos juntas-Notó Lin.

-Ni me lo recuerdes-Dijo con decepción, dándose una palmada en la cara-Después de lo de hoy, necesitamos separarlas por un momento.

Korra y Asami no habían respondido a la llamada general para coordinar la salida, movilizando a todos en la mansión. Cuando habían revisado cada rincón y pensaban que Noatak se había salido con la suya secuestrando a las dos, aparecieron en el salón principal, con la ropa a medio vestir, el pelo desordenado y sudorosas. El reto de Tenzin a ambas fue de proporciones.

Lin solo hizo una mueca muy soberbia de diversión.

"Hormonas adolescentes", pensó.

-¿Crees que logremos llegar a nuestro destino?-Cambió de tema.

-No cantaría victoria aún. Esto está muy pacífico para ser verdad-Dijo intranquilo.

-Mmmm-Gruñó Link, dándole la razón al maestro.

Como si de una premonición se tratara, un monje aire llegó corriendo a su lado. No traía buena cara.

-Maestro Tenzin, tengo malas noticias. Por favor, acompáñeme.

Apretó el teléfono que tenía a la mano. Miró a Lin con gesto de "lo que estábamos esperando".

Llegaron al vestíbulo, donde quedaban los últimos habitantes en la mansión Sato. El televisor mostraba en primer plano a Raiko, desde su despacho, dando un discurso al país. Se le notaba visiblemente nervioso, pero aun así mantenía la furia en su voz.

"... ¡No permitiremos que el Imperio Tierra viole los tratados de paz a nivel internacional! Llamo a todas las naciones a repudiar esta ofensa a la República Unida, no estamos dispuestos a ceder ningún centímetro de territorio adjudicado sin razón por la Reina Tierra. Nuestro ejército ya ha sido movilizado, esperando que cunda el diálogo por sobre todas las cosas. Si el ejército de la Reina Tierra no deja nuestro territorio por la vía pacífica, dejo en claro frente a la ciudadanía y la comunidad internacional, que utilizaremos nuestro legítimo derecho a la vía armada para proteger nuestra soberanía…"

La sala quedó enmudecida, absortos al impactante discurso.

Korra sintió las lágrimas caer por su cara, inevitables a este punto. "No, no, no, no…" repetía su mente sin parar. Apretando los puños se maldijo por perder el tiempo, por tontear con Asami en el garage, por haberse metido a los deportes cuando debería haber entrenado su Estado Avatar, por tener la maldita mala suerte de haber sido la reencarnación de la persona más importante en el mundo y no dar el ancho. ¿Qué debía hacer? ¡¿Cómo frenaba esto?! Ya no era una simple disputa de poder, ¡Era una maldita guerra!

-No, no, no…-Susurró desesperada.

-¡Korra!-Sintió unas manos callosas en su rostro, volviéndola a la realidad-¡Aún hay tiempo para arreglar esto! Debemos ir con urgencia con Raiko y exponer el plan de Hiroshi cuando antes-Tenzin la tomó por los brazos y con un cariñoso pero firme sacudón la animó-¡Hay que movernos!-Le dijo de manera solemne.

La morena se tomó unos segundos, antes de despabilar. Frente a ella tenía a su maestro, y alrededor a mucha gente mirándola con seguridad. Estaba Bolin, su fiel amigo y compañero de aventuras; a Mako, quien al parecer ya no le guardaba rencor por sus mentiras y traiciones; a Jinora, su pequeña amiga y maestra Aire; a Kai, el joven ex delincuente con quien se gastaba sus buenas bromas; Opal, quien había resultado ser mucho más que solo la novia de Bolin…

Estaba Asami, mirándola con determinación, y entendió. No había vuelta atrás.

Miró a su maestro respirando profundamente, centrándose en su misión.

Tenzin comprendió el cambio de actitud y sonrió. El final del camino siempre es lo más complicado, reflexionó.

-De acuerdo ¡Andando! El primer grupo tiene que salir ahora ¡Ya!-Tenzin miró a Lin, quien asintió mientras comenzaba a correr junto a su equipo-Kuvira, Mako, traigan a Hiroshi, nosotros con Korra los esperaremos junto al camión-Jinora, ve con Kai, Opal y Suyin al auto y esperen nuestra señal para salir-Su hija mayor le dio un casto beso en la mejilla y corrió hacia el interior de la mansión.

Korra observó a Asami salir del lugar. Alcanzó a leer de sus labios un lejano "cuídate", antes de desaparecer del lugar.

-Estará bien. No te preocupes-Tenzin le puso una mano en el hombro-¿Tú estás bien?

-Sí, gracias Tenzin-Debía admitir que estaba asustada, pero su maestro tenía razón. Ya no había cabida para vacilaciones, era ahora, más que nunca, su deber como el Avatar Korra. Si bien no era capaz de utilizar su potencial al 100%, era su responsabilidad el evitar cualquier desequilibrio.

Kuvira y Mako aparecieron en el lugar, llevando a un cabizbajo Hiroshi, esposado con pesadas cadenas de metal. Se le veía asustado, aún sin ser consciente de la hecatombe que acontecía a la nación, una tormenta levantada por su persona.

-Korra y Kuvira acompañarán a Hiroshi dentro de la carga-Determinó Tenzin-Ante cualquier ataque, la prioridad es mantenerlo a salvo ¡Andando!


-¿Avenida Avatar Kyoshi con calle Pakku?

-Negativo, manifestación en curso.

-¡Demonios!

Raiko había elegido, sin saberlo, el peor momento para declararle la guerra al Imperio Tierra. La ciudad comenzaba a hervir, con la policía intentando vagamente mantener el control. Las calles estaban repletas tras el discurso del presidente. Las personas corrían asustadas, huyendo del peligro que significaba ahora Ciudad República. Otras, decididas a hacerse escuchar, marchaban en dirección a la casa de gobierno, exigiendo una vía pacífica al conflicto. Había embotellamiento de vehículos en las arterias principales, y ellos, la comitiva que llevaba al prisionero más importante de toda la nación, estaban ahí, atrapados.

Lin golpeó con fuerza el volante del auto. No se sabe cómo ese instrumento sobrevivió.

Asami miraba con nerviosismo hacia atrás, donde se habían metido más autos en su carril. Si esto seguía así el traslado de Hiroshi se iba a convertir en un fiasco, convirtiéndose en blanco fácil para los secuaces de Noatak.

-Esto no me gusta nada-Bolin compartía la ansiedad de ambas mujeres.

El vehículo policial que se habían conseguido les había ayudado a sortear varios atochamientos, pero el caos parecía total, tanto que un simple automóvil de la ley era como una persona intentado detener una avalancha. Asami intentaba ordenar sus ideas, entre el griterío de la ciudad, los bocinazos constantes y los murmullos de Lin, quien discutía nuevas rutas por el comunicador junto a Tenzin, Su y los oficiales de Zaofu… Todo parecía ir cuesta arriba, pero, por otra parte, quizás eso explicaba el por qué la invisibilidad de Noatak y los Igualitarios.

"Quizás deban estar apoyando el ataque de la Reina Tierra, quizás ya no necesiten de Hiroshi…". Por un momento guardó esperanza. Quizás la guerra era su mejor aliada en estos momentos.

Vio que Bolin miraba por la ventana, juntando sus manos ansiosamente.

Asami sonrió, el chico también tenía sus propias preocupaciones. Le tocó las manos y lo pilló sorprendido.

-¡Lo siento! No quería asustarte-Se disculpó.

-¡Ahg! Lo siento Asami, me pillaste desprevenido-Suspiró cerrando los ojos. Era un hombre dado a la aventura, a cometer una que otra locura con tal de alegrar a sus amigos, pero esto escapaba de lo que alguna vez imaginó. No quería ni llegar a pensar en todo lo que se perdería si ambas naciones levantaban armas. Mucha gente perdería todo, incluso sus vidas… Un pensamiento demasiado lúgubre, que se sumaba al hecho de que Opal se había enterado hace poco del fallecimiento de su padre.

La había visto aguantar las lágrimas y disimular la pena. Él la había admirado por eso, pero sabía que tenía que hacer algo y no sabía muy bien qué. Al maestro Tierra le encantaba jactarse de su éxito en las películas y de las mujeres que lo acosaban, pero debía admitir que era la primera vez que tenía pareja y desconocía el papel que debía tomar ante estas situaciones…

-Me encantaría decirte que todo va a estar bien-Asami lo sacó de sus pensamientos-Pero la verdad es que tengo un mal presentimiento-Le apretó la mano. Bolin la miró con sorpresa, la ojijade solía ser segura en sus acciones, pero era cierto, se le notaba el nerviosismo.

Sonrió a duras penas. Bolin admiraba su capacidad de raciocinio y su tenacidad al enfrentar las cosas, en eso último se parecía a Korra. Aunque las dos tenían una manera diferente de aparentar frente a la gente, tenían la garra para no dejarse amedrentar por las dificultades de la vida, el valor para defender sus principios y la humildad para admitir sus errores. El nerviosismo de la ojijade no aminoraba los suyos, pero agradecía de sobremanera esos gestos de cariño. Era un recordatorio para saber que no estaba solo, misma sensación que le daba su mejor amiga.

"Korra"… Ahora que sabía que era el Avatar, Bolin vaticinaba que la situación se le colocaba cuesta arriba. Por instinto miró hacia atrás, donde la fila de autos parecía interminable. Casi perdiéndose de vista, estaba el camión que llevaba al segundo grupo. Volvió a mirar a Asami y suspiró.

-Vamos a estar bien, tenemos un maravilloso equipo Avatar-Le devolvió el apretón de mano a Asami y sonrió con esperanza-Además ¡Míranos! Tenemos a maestros y no maestros profesionales en el área ¡Es cosa de mirar a Lin!-Apuntó mientras la mencionada hacia caso omiso a sus elogios, avanzando según el teléfono le indicaba. Asami rió.

-Me gustaría tener la fe que tienes Bolin-Volvió a recordar que quizás Noatak estaba apoyando las labores de la Reina Tierra, que quizás Hiroshi ya no era necesario para el plan que tenía el Imperio Tierra… Un pequeño rayo de esperanza parecía asomarse en ese mar de incertidumbre.

-Buenas tardes, oficial…-Asami miró hacia adelante. Al querer entrar en una calle, un policía le había cortado el paso a Lin, había barreras de metal impidiendo la entrada.

-Oficial Mizuki, señor-Lin mostró su identidad falsa, impresa por Varrick. Le habían tapado sus características cicatrices con maquillaje.

El policía miró la identificación y asintió. Asami vio cómo habló unos instantes con su móvil y volvió a acercarse a Lin, quien esperaba impaciente.

-Oficial Mizuki, ya sabrá usted el desorden que hay en todos lados-Se apoyó en la puerta del auto, mirando hacia la conductora-Para el Departamento de Policía hay una nueva ordenanza: debe bordear la costa por Avenida General Qin y transitar por allí hasta la estación Hakoda, todas las patrullas deben prestar apoyo en ese lugar.

-Señor, junto a otra patrulla vamos escoltando un camión con cargamento de balas y equipo táctico-Dijo Lin, apuntando con la mirada al camión que iba detrás. Iba a dictarle la patente del vehículo, pero el policía hizo un gesto con la mano, desestimando la información.

-¿Ese de ahí? No hay problema, abriré para que pasen.

Acto seguido, abrió con Metal Control las barreras de la calle que tenía al frente. Lin asintió como muestra de agradecimiento y aceleró. Bolin y Asami se miraron con alegría, una pequeña victoria entre medio de la ciudad a punto de estallar.

-Equipo ¿Tomaron la ruta alternativa?-Habló por el móvil.

-Afirmativo-Desde el auricular sonó un casi aliviado Tenzin.

Haciendo caso a las instrucciones del policía, tomaron rumbo hacia la avenida mencionada. A diferencia del taco inmenso de vehículos que habían dejado atrás, esta parte de la ciudad estaba casi vacía. Se veía a algunas personas correr en dirección desconocida, otras que cerraban sus negocios, pero no había mayor congestión. Tomaron con velocidad la circunvalación de la costa, mientras el sol comenzaba a enrojecerse, anunciando el atardecer de un día fatídico. La Avenida General Qin se abría ante ellos. Lin analizó rápidamente con la mirada el lugar donde estaban transitando y apretó el manubrio. A su costado izquierdo se levantaba un gigantesco cerro arbolado y a su extremo, barras de seguridad que anunciaban una caída libre de casi 4 metros hacia el mar.

"Esto no es casualidad", se dijo.

Asami y Bolin sintieron cómo el auto policial aceleró bruscamente. La bailarina miró hacia adelante para saber por qué el sobresalto.

Vacías, las calles de la avenida estaban completamente vacías.

-Esto no me gusta nada-rugió el comunicador con la voz de Tenzin-Al demonio con las instrucciones ¡Lin, haremos caso omiso a lo que dijo el policía y subiremos por…!

No alcanzó a terminar la frase. La comunicación se había cortado.

Los tres miraron rápidamente hacia atrás. Bolin profirió un pequeño grito mientras veían cómo el camión que llevaba a Hiroshi daba vueltas en el aire producto de una gran torre de piedra salida del suelo, impulsándolos hacia arriba. Antes de caer a tierra, un gigante muro les cortó la visual.

-¡NO!-Retumbó el grito desgarrador de Asami. Iba a abrir la puerta del auto cuando sintió el seguro de este. Luego un golpe de abolladura. Se asustó, pensando que los habían golpeado, cuando dio cuenta que Lin había salido del vehículo, abollándolo para que la ojijade no pudiera salir.

-¡Bolin! ¡Necesito que te lleves a Asami de aquí! ¡RÁPIDO!-Vociferó Lin, antes de desaparecer del lugar, utilizando sus cuerdas de Metal Control.

El maestro tierra y Asami se miraron, sin capacidad de reacción. De pronto entendieron los pensamientos del otro. Comenzaron a forcejear por quién llegaba al volante primero.

-¡ASAMI!... DEBES DEJARME… CONDUCIR…

-¡BOLIN! DEBEMOS… IR… KORRA… KUVIRA…

-SI NO TE SACO DE AQUÍ… ¡NO SEAS TERCA!

-¡SE VAN A LLEVAR A HIROSHI!... ¡BOLIN!

-¡ASAMI, BASTA!

Con el grito atronador de Bolin se calmaron. Asami miró hacia todos lados, nerviosa esperando cualquier ataque, pero al parecer los Igualitarios no estaban yendo tras ellos. Estaban solos.

-¡Asami, por favor!-Con un gritito, el ojiverde intentaba imponer serenidad-Entiende, necesito sacarte de aquí lo antes posible, antes de que te ataquen… Sabes que Noatak…

-¡Lo sé Bolin!-Dijo enrabiada. Bolin la miró con miedo y comprendió. La bailarina tomó aire un momento mientras se calmaba. Esto estaba dentro de las posibilidades. Se habló entre todos en la mansión. Si atacaban al camión de Hiroshi, Asami debía huir como fuese-Lo sé Bolin-Repitió y tomó un último respiro, colocando las manos en posición de rezo-Tengo más que claro el plan, pero por favor, te pido manejar yo esta vez.

-¿Por qué?-Preguntó sentido -¿No te fías del capitán Bolin?-Iba a hacer un puchero cuando sintió la mano de Asami tapándole la cara.

-¡No! No es eso… Pero te contaré un secreto-Lo miró a los ojos, con el dedo índice levantado, como si fuera a entregar un gran dato-Desde los nueve años que manejo, participé en varias carreras automovilísticas antes de mis 16, así que soy muy buena al volante…

-¿Y ese currículum hará que te deje manejar?-Bolin levantó una ceja, no muy seguro de si lo que le decía Asami influía en algo a la situación que estaban viviendo.

-Pues… Ehmm… ¡Sí!-En un rápido movimiento, se colocó en el asiento del conductor y aceleró bruscamente, lo que hizo que Bolin quedara entrampado en el asiento trasero.

-¡ASAMIIIIII!-Dijo, incapaz de echarse hacia adelante. El auto salió disparado.

"Esta avenida termina en alguna parte, debería poder subir por una de las calles en dirección al cerro y desde allí…" Un rápido plan suicida se le había formado en la mente, pero no se le ocurría otra opción. Con maestría, sorteó algunos autos abandonados mientras Bolin la miraba con estupor.

"¡Tenía razón!", pensó el estupefacto maestro. Con una habilidad propia de un conductor de carreras, Asami agarró una curva cerrada y subió como una pluma por el cerro que daba las espaldas a la avenida, esquivando personas, autos estacionados, barricadas y cualquier obstáculo que se le pasara por delante. Iba a una velocidad impresionante considerando que estaban en plena área urbana.

"¡VOY A MORIR!" Bolin solo se preocupaba de agarrarse al asiento, ni tiempo le daba para ponerse el cinturón de seguridad.

El auto policial llegó hasta el último pasaje y dobló hacia la derecha. Frente a ella, la calle cerrada le indicaba que más adelante solo quedaba bosque y luego el vacío… Era un salto suicida, pero si sus cálculos eran correctos, caerían muy cerca del lugar en donde estaba el camión, donde estaban Korra, Kuvira y su padre…

-¡Bolin!-Miró hacia atrás. Su amigo estaba blanco del susto, aferrándose al asiento trasero como si de ello dependiera su vida-¡Necesito que estés atento! Cuando caigamos, tendrás que utilizar tu Tierra Control para amortiguar la caída.

-¡ESTÁS LOCA!-Le gritó-¡¿TE DAS CUENTA DE LA LOCURA QUE QUIERES COMETER?!

-¡NECESITAN NUESTRA AYUDA!-Le devolvió el argumento-¡Allá abajo está Korra, Mako, OPAL! ¡No vamos a escapar Bolin!

Sintió su propia transpiración bajándole por el rostro y el miedo presionando su pecho, hasta podía llorar en ese momento, sino fuera porque Asami tenía toda la maldita razón.

"Opal"…

Con manos temblorosas agarró el cinturón de seguridad y como pudo se lo colocó. Tragó saliva y asintió a la ojijade.

Asami le sonrió, intentando pegarle algo de seguridad, pero la verdad estaba tan muerta de miedo como él. La decisión de no perder a nadie más en su vida era una idea un poco más fuerte que su nerviosismo.

-¡SUJÉTATE!-Sin dar a cabida a vacilaciones, apretó el acelerador.

Sintió el grito infinito de Bolin mientras surcaba con facilidad el bosque que estaba frente a ella. Tal como había predicho su cálculo, pasando la vegetación que había pronto sintió el vacío, el sol pintando el paisaje enrojecido, la gravedad anunciado la caída... El auto se fue en picada hacia el suelo. Como pudo se aferró al volante, cuando sintió el impacto de algo duro golpeándolos y haciéndolos cambiar de dirección.

Bolin alcanzó a vislumbrar cómo el vehículo caía en picada. Con un rápido movimiento y presa del pánico, en vez de levantar una plataforma para amortiguar la caída, lo golpeó con una pequeña torre salida del suelo, evitando que cayera de manera vertical, lo que hubiese matado a Asami en el acto. Escuchó el sonido de los cristales romperse mientras el auto daba una vuelta espectacular en el aire y caía con velocidad sobre su techo, comenzando a dar vueltas y a resbalar descontrolado por el pavimento. El sonido de la fricción entre la chatarra y el cemento se sumaba a algunos golpeteos, totalmente ensordecedor. El maestro Tierra alcanzó a colocarse los brazos alrededor de la cabeza, antes de salir eyectado…

"Estúpido cinturón de seguridad" fue lo último que pensó al darse cuenta que volaba en dirección desconocida. El impacto contra el suelo lo sumó en un absoluto negro…

-¡NO!-Gritó Korra al vislumbrar a la rápida, aquel auto que caía desde el cerro hasta allí. Debió suponer que eran Asami con Bolin, ya que Lin estaba solo a unas cuantas personas suyas, peleando con una increíble habilidad frente a un grupo no menor de Igualitarios y maestros.

Como pudo se sacó a los que luchaban contra ella y fue en busca del automóvil siniestrado, el cual en su caída había pasado a aplastar y llevarse a varios enemigos. Gritando de dolor y desesperación, hizo una gran ola que se llevó consigo a unos cuantos rufianes. Estaba malherida.

Antes del ataque, en ese camión solo había silencio y nerviosismo a medida que avanzaban en dirección a Avenida Costanera. Pensaba en soltar alguna broma para amenizar el ambiente, pero la verdad es que ni Kuvira ni Hiroshi parecían ser personas que hubiesen aguantado un chiste en aquel momento. Por eso, el impacto de la torre de piedra bajo sus pies había sonado mucho más fuerte de lo que podría haber sido, elevándolos por los cielos, sin capacidad de reacción.

Korra alcanzó a mirar a Kuvira con pavor unos segundos antes de estrellarse violentamente contra el suelo, levantando una nube de polvo. La celda de Hiroshi le cayó directamente en la pierna, provocándole un profundo dolor. No sabía cómo no se había noqueado con el impacto, pero Kuvira y Hiroshi sí, quienes permanecían tirados como bultos. Después del estruendo provocado por la caída del vehículo, todo quedó en un incómodo silencio.

"¡Maldición! ¡Una emboscada!" pensó mientras agarraba con furia la jaula de Sato, haciendo fuerza para sacárselo de encima, cuando sintió que la puerta de carga volaba por los aires. Su corazón se detuvo, pensando en Noatak y sus secuaces, pero eran Tenzin y Mako, quienes llegaron a su lado.

-¿Qué… Qué pasó Tenzin?-Dijo con dificultad ante el dolor de la pierna.

-Dieron vuelta el camión-Respondió rápidamente su maestro-¡Mako, ayúdame con esto!-Le gritó al maestro fuego, quien atendía a una Kuvira inconsciente-¡Tenemos que salir cuanto antes de aquí!

Entre los tres hicieron fuerza para sacar la jaula de platino, con Hiroshi dentro, quien no daba señales de estar consciente. Korra suspiró con una mezcla de alivio y dolor al verse liberada de ese peso, sin embargo, la pierna comenzó a sangrarle copiosamente. Descubrió con pesar de que esa no era su única herida. Se había dislocado el brazo izquierdo y tenía varias heridas producto de las abolladuras de la carga.

Mako la levantó con delicadeza, mientras la morena sentía cómo su pantalón se humedecía ante la sangre que le brotaba. Dio una rápida mirada al maestro Fuego, quien al parecer no había resultado mayormente herido.

-¿Cómo…?-Preguntó extrañada y observándolo de pies a cabeza.

-Tenzin-Le adivinó la pregunta-Cuando vio que nos estrellábamos, hizo Aire Control para amortiguar la caída, pero el peso del camión fue muy grande para él. A mí me salvó eso y el cinturón de seguridad, pero Tenzin se llevó el golpe de Tierra Control...

Miró a su maestro, quien vigilaba la salida de la carga. También cojeaba, y ahora que lo veía bien, tenía parte de la cara magullada y su túnica hecha jirones por el lado izquierdo. Trataba de comunicarse por el teléfono, pero este había muerto con el impacto. De pura rabia, lo lanzó por los aires.

-¡Korra! ¡Despierta a Kuvira y trata de curarte!-Gritó casi desesperado-¡Mako y yo protegeremos la carga mientras llegan los…!

¡Pum! ¡Crack! El camión se movió anunciando la llegada del enemigo. Tenzin desapareció de su vista mientras Mako la dejaba cuidadosamente acostada al lado de ex militar, yéndose en el acto. La maestra metal estaba totalmente noqueada, con una cantidad considerable de sangre en la cabeza. La ojiceleste le tomó el pulso, al menos aún vivía.

Miró a Hiroshi preguntándose lo mismo, pero no había tiempo para cerciorarse, necesitaban fuerza bruta lo antes posible.

Temblorosa, Korra comenzó a acariciar su cabeza, buscando el corte. Apenas lo encontró, sacó agua de su cantimplora y comenzó a sanarlo. Afuera se escuchaba cómo Tenzin gritaba de pura adrenalina, entre medio de los rayos que Mako lanzaba. Daba gracias a Raava de que al menos, su ex novio estaba en óptimas condiciones para pelear.

Absorta en ese pensamiento, Kuvira comenzó a toser.

-¡Kuvira! ¡¿Estás bien?!

-¿Qué… qué sucedió?-Entrecerró los ojos, mareada.

-¡No hay tiempo que perder, nos están atacando!-La sujetó fuertemente por los brazos, intentando despabilarla.

La maestra metal se tomó sus segundos para reaccionar. Le dolía horrores la cabeza y el cuerpo entero le picaba, como si se hubiese hecho pequeños cortes por todas partes. Miró extrañada a Korra, quien la soltó y se sentó a su lado, mientras de manera nerviosa se tocaba una pierna manchada de sangre.

Miró por algunos instantes el proceso de sanación de Korra, cuando sintió un golpe brusco en la carga. Un igualitario entraba amenazante al lugar.

-¡Korra, cuidado!

Unas barras salieron de sus mangas y aprisionaron las piernas y manos del sujeto, quien cayó estrepitosamente al suelo. Ese puro esfuerzo hizo que Kuvira cayera al suelo, mareada, pero consciente ya de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

-¿Estás bien?-Repitió Korra.

-He estado mejor, lo admito-Le sonrió con la cara manchada de sangre-Apúrate en curarte, creo que necesitamos toda la ayuda posible…

-¡Pff!-Gruñó Korra-Tendría más agua para curarme si no fuera porque tuve que cerrar ese corte en tu cabezota-Le dijo metiendo cizaña.

-Hubieses hecho un mejor trabajo entonces, mira que aún no me recupero bien-Le devolvió la broma.

Otro sonido, otro igualitario adentrándose a la carga.

Kuvira lo inmovilizó de inmediato.

Viendo que se quedaría sin sus bandas, hizo Metal Control sobre algunos fierros que se habían soltado de la carga, amoldándolos hasta formar unas muñequeras potentes. Con más confianza observó a Korra. Esa herida no parecía curarse pronto.

-Cuando termines con eso, fíjate en que el viejo Sato no esté muerto y llévatelo lo antes posible de aquí, porque así como estás no pelearás ni una mierda-Dijo totalmente seria.

-Oye, pero ¡¿Cuál es tu proble…?!-Le empezaba a gritar Korra, pero la ex militar ya se había marchado. Bufó de pura rabia y dio una rápida mirada a Hiroshi, quien aún no despertaba-Estúpida Kuvira…-Concentró todos sus esfuerzos en sanar su pierna, pero la sentía débil. "Solo necesito cerrar la herida, solo necesito eso", pensó.

De pronto sintió otros golpes en el exterior. La carga se movió un poco y con ese barullo, Hiroshi comenzó a toser, hecho un ovillo en la jaula.

Afuera del camión era una guerra campal. Parecía que el grueso de los Igualitarios estaba allí, tratando de atrapar a Hiroshi. Tenzin y Mako solo realizaban técnicas de dispersión, sabían que irse a los golpes los pondría en una severa desventaja, pero para eso estaba Kuvira, quien con dificultad noqueaba a aquellos que intentaban traspasar los huracanes y los rayos que los maestros hacían.

Pero Kuvira, como hábil estratega, pronto dio cuenta que las ráfagas de viento estaban amainando. Después de golpear a un tipo y sepultar a otros tres con Tierra Control, miró rápidamente a Tenzin, quien cubría la parte delantera del camión. Era obvio que el maestro Aire aún no se había recuperado del todo de los últimos encuentros con el séquito de Amón, y definitivamente este golpe lo había estremecido por completo. Vio con angustia cómo los Igualitarios llegaban hasta su persona y lo noqueaban con un rápido movimiento.

-¡TENZIN!-Gritó mientras una barra de metal electrificada golpeaba su hombro, lo que le causó un terrible dolor. Con lo que le quedaba de energía y rabia, pegó un puñetazo al suelo, haciendo que varios enemigos saltaran. No obstante, antes de alcanzar a recuperar el aliento, recibió una patada desde atrás directamente en la cabeza.

Suyin vio cómo Kuvira caía noqueada y formó una pared separando cualquier intento de los Igualitarios por llevarse el cuerpo de la ex militar. A ellos también los habían separado del camión con un muro, pero la líder de Zaofu junto a su equipo de maestros aire rápidamente habían sorteado el obstáculo, yendo en ayuda de un desesperado Mako quien sujetaba el cuerpo inerte de Tenzin con mucha dificultad.

-¡Jinora, Kai, vayan a ayudar a Mako!-Ordenó. Opal la protegía de los enemigos que llegaban hacia ellos, pero Su la tomó por sorpresa del hombro-¡Necesito que vayas con tu tía!

-¿Estás segura?-Opal desplegaba grandes ráfagas para evitar que llegaran hasta su posición.

-¡Sí! ¡No te preocupes hija!-Le apretó el hombro en señal de confianza. Su hija titubeó unos instantes, pero luego se recompuso. Con Aire Control tomó un impulso y dando un largo salto, se catapultó cerca de Lin, quien se veía asediada por sus adversarios.

Suyin llegó hasta Kuvira, haciéndose paso con Tierra Control. Alcanzó a levantarle y notar el profundo sangrado en su cabeza, cuando sintió un fuerte impacto en el suelo, seguido de un horrible chirrido, como un metal rasgando la acera. Se dio cuenta que era el auto policial de Lin, dando vueltas sin parar, dirigiéndose hacia ellas llevándose varios Igualitarios de paso. Antes de que las impactara, Suyin dejó a la ojiverde en el suelo y con Metal Control frenó su avance.

Por un momento todo quedó en silencio. El auto destrozado humeaba, sin rastros de algún ocupante.

"¿Cómo llegó este auto aquí?" Lin estaba peleando unos metros más allá. En ese vehículo debían escapar Bolin y Asami, pero no parecía tener ocupantes.

"¡ASAMI!" gritó mentalmente Su ¡Debía haberse ido según el plan! Enderezó el automóvil y desencajó los fierros enredados. Ahí estaba la ojijade, con pequeños magullones y algo aturdida, con el cinturón puesto y el airbag cortándole la respiración. Si estaba viva, definitivamente era obra de esos dos objetos. Sin embargo, no vio a Bolin.

Con dificultad sacó a la bailarina del vehículo, acostándola junto a Kuvira. Sin tiempo de recuperarse, Asami intentó ponerse de pie, pero cayó en el acto. Suyin la tomó por los hombros, con una mezcla de alivio y profunda rabia.

-¡Qué se han imaginado! ¡Debían escapar, no unirse a la batalla!-La zamarreó para que recuperara la conciencia.

-Estaban… en peligro…- Intentaba balbucear Asami, tomándose el rostro para tratar de despabilar, pequeñas heridas manchaban su rostro de sangre-No podíamos… dejarlos así…

-Niña, sabes lo importante que eres para esta misión ¡Hay que ajustarse a los planes!-Le dio una severa mirada. Con Kuvira completamente inconsciente y Asami herida, debía sopesar la mejor opción. Las llevaría a un lugar seguro y luego volvería al camión con refuerzos. Tomó el celular del bolsillo e intentó comunicarse con sus generales, pero no había ninguna señal, ni de llamada ni de red. Debía actuar rápido.

-Asami, cuida a Kuvira un momento mientras…

"No…"

Con su habilidad de georeferencia fue capaz de detectarlo, una enorme mole se estaba moviendo en dirección a ellas. Era inconfundible. Suyin fue presa del terror.

-¡HAY QUE SALIR DE AQUÍ!

-¿Qué sucede?-Dijo débilmente Asami.

-¡No hay tiempo!-La empujó para poder levantar a Kuvira del suelo. Asami, un poco más recompuesta, ayudó a llevar a la inerte maestra Metal-¡Vamos! ¡Hay que llegar a la arbolada lo antes posible antes de que…

Asami sintió un disparo, en cuestión de segundos vio como la líder de Zaofu caía abruptamente hacia el suelo. Aún aturdida, se sacó el brazo de Kuvira de encima para ver qué había sucedido con Suyin. Un dardo se había incrustado en su cuello, dejándole un hilillo de sangre. Dentro de su convalecencia, se aterró, mirando hacia todos lados antes de escuchar el mismo estallido. La bailarina cayó desmayada junto a Suyin y Kuvira, mientras el suelo debajo de ellas comenzaba a temblar, anunciando al recién llegado.

-No, no ¡NO!-Korra escuchó los gritos de Mako, quien se alejó de su lado para correr con dificultad en dirección al auto de Asami. El maestro Fuego había visto cómo las mujeres se habían desmayado, quedando a merced de los Igualitarios, quienes se acercaban rápidamente a tomar sus cuerpos.

-¡Espera!-La ojiceleste no vio la escena, pero al ver la reacción de Mako supuso que algo andaba mal. De la fuerza que le quedaba, levantó una gran ola dirigida a un grupo de maestros vestidos de policías que estaba peleando contra ellos, lanzándolos varios metros lejos. Gritando, convirtió en hielo el agua que los rodeaba. Comenzó a correr, cojeando debido a su pierna cuando chocó de bruces con la espalda de alguien. Era el mismísimo Mako, quien había interrumpido su carrera.

-¡Mako! ¿Qué sucede? ¿Asami está…?-Pero también interrumpió su interrogatorio, al observar lo mismo que estaba observando el maestro Fuego.

Haciendo temblar todo a su paso, un gigantesco tanque hacía su aparición en la avenida, junto a un contingente militar del Imperio Tierra. Encima del cañón, un hombre ataviado con una máscara miraba directamente a Korra y a Mako. El vehículo militar avanzó lentamente, deteniéndose a unos cuantos metros del auto abollado y de las tres mujeres que ahí se encontraban.

-¡Mako! ¡Ve a proteger a Hiroshi!-Le gritó a su amigo.

El ojiámbar salió raudo hacia el camión averiado. Korra apretó los puños mientras el hombre se quitaba la máscara, dejando ver un rostro abominable y una mirada inexpresiva.

Con la máscara en mano, Noatak saltó del tanque y caminó la poca distancia que lo separaba de Asami, Su y Kuvira. Dos militares fueron ante él y sacaron los cuerpos de las maestras Metal, dejándolas a un lado. Korra sintió el mundo arder cuando el maestro Sangre, con un movimiento sutil de la mano, levantó a Asami del suelo, sin ser consciente de lo que sucedía a su alrededor.

A Korra la embargó un odio profundo, un sentimiento de destrucción inusitado, de quitarle la vida a su enemigo, por tener la vergüenza de manipular a quien amaba de esa manera. Pero por sobre todo, por la sonrisa de Noatak, levantando a Asami como si se burlara de ella. Gritó y sin ser consciente de ello, salió disparada en dirección al tanque, con los ojos luminosos y echando fuego por los pies para darse impulso.

"El Estado Avatar", pensó Noatak, lo estaba esperando.

Levantó la máscara en dirección a algo que no era Korra y dio una orden. El tanque comenzó a hacer andar su maquinaria.

Mientras llegaba directamente a Noatak, observó hacia dónde apuntaba el cañón y entonces la ira que la embargaba fue reemplazada en unos instantes por el horror. Sus ojos volvieron a la normalidad mientras se daba la vuelta y con lo que recordaba del Fuego Control que acababa de hacer, se dirigió veloz hacia el camión.

¡BOOM!

La bala de tanque salió disparada y Korra volvió a sentir el poder de Avatar saliendo de su cuerpo, ya no era rabia lo que aceleraba su cuerpo, sino el pavor.

Mako tragó saliva al escuchar el estruendo y rápidamente tomó aire. Estaba exhausto después de tanta pelea, pero tenía que hacer explotar esa bala a toda costa. Apuntó sus dedos pero calculó en milésimas de segundos que no alcanzaría a hacerlo. Simplemente cerró los ojos esperando que el fin fuese rápido.

Una ráfaga violenta de viento, polvo, fuego y metal lo catapultó por los aires. Se levantó una inmensa humareda que cubrió todo el sector de la playa.

Después, todo se convirtió en silencio.


Un respiro súbito trajo a Mako de vuelta a la vida, los tímpanos solo recibían el sonido de un pitido constante. Se llevó la mano al pecho, asustado.

-¡Cof, cof, cof! ¡Argh!-Tosía aunque era incapaz de tomar aire-¡Hermano!... ¡Tenzin!... ¡Lin!-Sin poder abrir los ojos debido al polvo, trató de comunicarse con quien fuese. Escuchaba todo de lejos.

Parecía estar en medio de una guerra.

Trató de levantarse, pero solo fue capaz de arrastrarse como un bebé en medio de los escombros, la cabeza le daba vueltas.

-¡AYUDA!-Sentía su garganta arder, comenzando a escupir el suelo, no entendía absolutamente nada.

-¡Mako!-Sintió a lo lejos. Comenzaba a desvanecerse cuando sintió un aire limpio entrándole a los pulmones. Era lo que necesitaba. Al instante puso las manos contra el piso, tosiendo hasta las arcadas. Unas manos se aferraron a sus hombros-Mako, estás bien-dijo una voz melodiosa, aunque lejana.

-Jinora…-Escupió lo que le quedaba de tierra en el estómago, de a poco comenzó a abrir los ojos, presa del pánico, viendo la nube gris que cubría todo sector. Había algunas llamas y escombros por varias partes, y entre medio de todo, la maestra Aire le sonreía aliviada-¿Qué… Qué fue lo que pasó?

-Korra detuvo la bala antes que llegara a nosotros-Al maestro Fuego se le subió el corazón al estómago.

-¡KORRA!-Al instante se levantó. Miró a Jinora, quien estaba completamente cubierta de hollín, pero parecía no haber recibido mayores golpes. Debido a lo abrupto de su acto, se mareó. La maestra aire lo tomó antes de que trastabillara.

-Mako-Lo miró a los ojos-Hay que localizar al resto del equipo ¿Me entiendes?

Con dificultad asintió. En eso se sintió cargado por otros brazos más fuertes. Era Kai. Jinora les sonrió antes de desaparecer entre la nube.

Los dos maestros aires luchaban juntos cuando detonó la bala, causando una inmensa explosión. Jinora alcanzó a cubrir a su padre inconsciente, mientras que junto a Kai levantaron una verdadera esfera de aire que contuvo el impacto. Kai sangraba del brazo izquierdo y de la costilla derecha, tras haber sido alcanzado por esquirlas de la explosión, pero sin mostrar ningún atisbo de dolor, le sonrió a Mako, como alegrándose por encontrarlo con vida.

El ojiámbar le sonrió de manera sincera, le dio un beso en la mejilla y se levantó, algo más animado.

-¡Encontré a Opal y Lin!-Kai y Mako fueron donde provenían los gritos de Jinora. Lin tenía varias magulladuras, pero se mantenía en buenas condiciones. Opal en cambio, tenía la espalda chamuscada producto del fuego. Tosía copiosamente mientras las lágrimas salían de sus ojos.

-Kai, necesito que subas a lo alto de la colina e intentes encontrar señal. Necesitamos urgentemente a los acólitos aire-Mako sacó su celular del bolsillo y suspiró al ver que no había resultado mayormente dañado. Se lo pasó al maestro Aire-Esos bastardos nos pusieron en un área sin cobertura-Pensó en voz alta. El joven asintió y se alzó raudo entre los escombros, agarrando altura. Al instante miró a Lin, quien con una inusitada ternura abrazaba a Opal, quien era atendida por Jinora. "Estarán bien", pensó.

-Iré a buscar a los demás.

Al instante sintió una gigantesca ráfaga de aire, disipando la humareda restante. Bajó la vista para ver a Jinora volver a su trabajo con Opal.

-Gracias-Le dijo, y se dirigió al camión.

Se dio cuenta que los escombros en los que caminaba correspondían al vehículo, mientras el miedo volvía a su cuerpo. Dio una rápida mirada hacia donde estaba el tanque, pero este había desaparecido, al igual que todos sus enemigos. Sus dudas y temores comenzaron a agolparse "¿Dónde estaba Noatak? ¿Dónde estaba Asami? ¿Y Hiroshi? Si estos son los restos del camión entonces…"

Tropezó y cayó en un forado. Al instante se levantó horrorizado, al ver que se encontraba dentro del rango de explosión. Al centro del hoyo, yacía un cuerpo inmóvil. Mako la reconoció enseguida.

-¡KORRA!-Con dificultad se abrió camino hasta llegar a ella. Estaba de lado, con la ropa chamuscada, cubierta de sangre y polvo. El maestro Fuego la dio vuelta, para sorprenderse con sus ojos luminosos, aunque entrecerrados.

"¡Sigue en el Estado Avatar!". Al parecer, su condición la había mantenido con vida.

Korra miró directamente a Mako. La voz que emanó de su garganta sonó distinta.

-Debes llevarme con la Reina Tierra-Pareciera como si otras personas estuviesen dentro de la maestra Agua.

-¿Estás segura? ¿Ahora?-Dijo con temor.

-Llévame con la Reina Tierra, solo así se sabrá la verdad...

Los ojos luminosos se cerraron. Luego de unos segundos comenzó a toser con dificultad. Mako la levantó con cuidado, haciendo que Korra lo tomara por el cuello, mientras trataba de abarcar aire.

-Korra, despierta-Le dijo con cariño.

-¿Qué… qué pasó?-Le miró confundida.

-Debemos salir de aquí, afírmate bien-Comenzó a subir con dificultad, llevando a la maestra Agua en los brazos. Al salir del forado, Mako hizo que Korra se parase. Aún cojeaba, pero el Estado Avatar le había prácticamente salvado la vida-¿Cómo, cómo paraste esa bala Korra?-Preguntó el maestro Fuego confundido.

-No lo sé… Iba camino hacia Noatak cuando vi que el tanque disparó… Solo pensé en que si explotaba se llevaría a todos ustedes a la tumba y me devolví-Escupió el hollín que quedaba en sus narices-Creo que estoy empezando a manejar mejor esto del Estado Avatar-De pronto, recordó por qué iba en dirección a Noatak. Una angustia en el pecho se hizo presente-Asami…-Miró a Mako con ojos conmocionados.

-Iremos por ella, no te preocupes-Le tomó el hombro, para darle seguridad-También se llevó a Hiroshi… ¡Tranquila! ¡Déjame explicarte!-La paró en seco al ver que Korra gritaría de la ira-Estoy pensando en que no deben haberse ido lejos, si se llevó a los dos es porque aún tiene planes para ellos. Solo debemos encontrarlos, y para eso necesitamos a Varrick.

Korra lo miró con cara de preocupación genuina.

-Espero que tengas razón, detective-Le dijo de manera sincera.

Sintieron unos vehículos acercarse y levantaron la guardia. Afortunadamente, desde el interior bajaron personas con túnicas de acólitos, quienes se acercaron a ellos corriendo.

-Señorita Korra-Le habló un acólito adulto, con frondoso pelo blanco y unos lentes ovalados-¿Se encuentra bien? Necesito que vengan con nosotros, los llevaremos adonde está Varrick.

-Por favor-Habló Mako-Vayan a buscar a los heridos, están a unos metros más allá-Y apuntó hacia donde se encontraban Lin y los demás.

-En eso estamos señor Mako, no se preocupe-De repente, la mirada del acólito cambió-Debo avisarles que encontramos a Kuvira y a la señora Suyin, ambas están en buenas condiciones, pero…

-¿Pero?-Dijeron ambos maestros.

-Encontramos a su hermano señor Mako, y no está para nada bien…


-¡Conecten esos cables! ¡Tú! ¡Accede a la terminal 2 inmediatamente! ¡Zhu Li, necesito otra piña colada ahora mismo!

Con manos temblorosas, Varrick dirigía órdenes dentro de una sala repleta de subordinados, computadores y pantallas. De la pura rabia tiró la primera piña colada que había pedido, rompiendo el vaso contra la pared, al conocer sobre el ataque ocurrido en la Avenida General Qin.

¡Estúpido Among! se había adelantado a sus maniobras al dejar sin red todo el sector costero y descubrir su plan de escape. Las malas noticias seguían llegando al saber que Asami y Hiroshi no estaban y una gran parte del equipo estrella había quedado herido.

El villano lo había sorprendido pero eso, lejos de deprimirlo, le había inyectado adrenalina a su sangre. Esto era mejor que concretar contratos, mejor que ir a fiestas lujosas. Era una verdadera partida de ajedrez y al parecer Noatak y su equipo se habían llevado varias piezas de su tablero.

-¡Habrás ganado esta batalla, pero no la guerra!-Gritó al aire.

Caminó entre los computadores de su equipo y se sentó al extremo de la sala, en su propio escritorio. La piña colada estaba servida, pero Varrick decidió ignorarla. Debía llevar adelante la segunda parte del plan y enfrentarse directamente con la tecnología del Imperio Tierra.

Zhu Li le tocó tranquilamente el hombro.

-¿Qué pasa mujer?-Le dijo sin despegar la vista de su computador.

-Está entrando una transmisión al canal público de Ciudad República-Le dijo con una sonrisa confiada-Es un mensaje de la Reina Tierra.

-Eso podría significar que…-Al instante su rostro se iluminó. Se tomó su piña colada al seco y con un gran estruendo golpeó la mesa con el vaso vacío.

-¡CONECTEN ESA TRANSMISIÓN!

Las pantallas de la sala inmediatamente se llenaron con el rostro de la monarca. Estaba hablándole al país.

"… Aprovechándose de mi tatarabuelo, el Rey Kuei, para tomar de manera ilegítima parte de este territorio. No podemos permitir que el Imperio Tierra esté dividido por culpa de los antepasados, particularmente el Avatar Aang, quien solo fue llevado por su egolatría al terminar con la Guerra de los Cien Años y separó nuestra identidad y soberanía. Es mi deber como monarca…"

-¡Tropa! ¡No escuchemos a esa vieja fea y hagamos la cosa!-Apuntó al aire, con ánimos renovados.

"¡Ja Ja! Sigue hablando Reina Tierra, pronto sabremos dónde te escondes", pensó mientras tecleaba rápidamente en su computador.


De nuevo FF me troleó (o debe ser porque siempre aparezco por acá después de meses y no me acuerdo de cómo funciona) y no sé cómo poner las líneas que marcan las pausas del capítulo (EDIT: YA LO ARREGLÉ). En fin, espero les haya gustado! Disculpen por no responder los reviews anteriores, prometo recopilarlos todos la próxima entrega (que intentaré sea dentro de poco).