Los personajes no me pertenecen, ya deben estar cansadas de leer esto jajaja pero yo solo hago que se amen.
Gracias a mi beta por su ayuda en cada historia y cap.
Mención inicial de BakuKiri, si no es de tu agrado ve a la segunda parte del cap, que es TodoDeku, gracias.
Estaba jodido hasta las pelotas de ver esa actitud de esa zorra que quería quitarle a su omega, si suyo porque no le daría el placer de llevárselo, no podía negar que se demoró en entender sus emociones y sentimientos porque honestamente siempre pensó que estaría atraído por Izuku, pero desde que Eijiro llegó le movió el piso con esa sonrisa, con su actitud estúpida en ciertos eventos de su vida, pero con seriedad en el trabajo.
El trayecto en taxi fue toda una tortura, de solo imaginar que esa mujer estaba con Eijiro hacía que su alfa gritara de ira y desesperación, al llegar le lanzó el dinero al conductor corrió lo más rápido que podía, ahí la vio entrar en el apartamento, así que la tomó del bolso y la jaló.
—Aléjate de él perra – le dijo con toda la ira que su alfa estaba sintiendo – Eijiro me pertenece.
—Cálmate – le dijo ella con una dulce sonrisa – solo le estaba entregando los supresores, ni siquiera puedo entrar voy a recoger a mi padre.
—Si lo marcaste te juro que te tiro por este balcón – sabía que su aroma estaba inundando el lugar –
—¿Blasty? – escuchó la voz queda de su omega – ¿Qué haces aquí?, Melissa dejaste las llaves del carro dile al tío que lo lamento.
—Gracias bebé – ella le dio un beso en la frente quería matarla – no debes preocuparte, mi padre entenderá, nos vemos.
Ella se alejó con una sonrisa pícara y eso lo fastidio más, así que pateó la puerta, vio al pelirrojo caminar lentamente hacia la sala.
—Vete – le dijo mientras tomaba la bolsa con los medicamentos – tu no quieres ser mi alfa y me canse de rogarte por tu amor, quiero estar solo.
Sabía que estaba llorando, porque su voz temblaba, pero sus palabras le dolían, él no era bueno con las palabras, decir un te amo era algo que jamás llegó a pensar, sería una falta contra su orgullo, pero ahí lo vio sacar la papeleta con los medicamentos, cerró la puerta con llave, se acercó a él abrazándolo con fuerza.
—Escucha pelos de mierda – sentía el forcejeo, pero por su debilidad no podía alejarlo – toda mi vida he mantenido mis sentimientos en una caja fuerte, mi madre era una orgullosa mujer eso fue lo que me enseñó, decir te amo, gracias o cosas por el estilo no estaban en mi vocabulario de uso diario, pero todo a tu lado es diferente.
—¿A qué te refieres? – esos ojos de cachorro lo miraban con ansiedad –
—Desde que llegaste pusiste mis días al revés – llevó sus manos a esas lindas mejillas – me gustaba venir a cocinarte, ver películas románticas porque amo verte llorar, sonreír y sobre todo poder sostener tu mano.
—Katsuki yo – él lloraba, movía su rostro para generar más contacto con sus manos – yo te he amado desde hace mucho, compartir contigo ha sido increíble, me ha permitido entender tu actitud tosca, pero eres honesto y amable conmigo, pero quiero que entiendas que yo siempre estaré del lado de Izuku y su familia, si ellos me piden irme lo haré, así que espero también me apoyes en eso.
—Es tu familia y lo entiendo – dejó un beso sobre sus labios, desde hacía mucho sabía que Eijiro siempre estaría del lado de los Midoriya – si tú te vas me iré contigo, me esforzaré en buscar otro trabajo, pero de tu lado no me separarse, mucho menos te dejaré en las manos de esa zorra.
—No le digas así – lo vio levantarse para empezar a guiarlo a su cuarto – Melissa es como una hermana, crecimos juntos ella es una promotora de la seguridad de los omegas.
—Mierda – dijo al ver al pelirrojo sobre la cama, se subió sobre él – me debí ver como un idiota.
—Eres mi idiota – esos labios se posaron con desesperación sobre los suyos su alfa tomó control – ¿en verdad quieres ser mi alfa?
Que pregunta más estúpida, estaba ahí quitándole el uniforme con desesperación mientras que él salía con esas pendejadas, pero sabía que Eijiro era extremadamente romántico por eso quería escuchar esas palabras que todo omega sueña y tranquiliza.
—Eijiro – esa mirada ya estaba perdiéndose en el placer del celo – escucha atentamente y que nunca se te olvide, seré tu alfa porque te amo.
Volvió a robar esos labios, cuando pensaba alejarse sintió que su labio inferior estaba siendo mordido con fuerza por esos dientes de tiburón sin soltarlo escucho un más, así que siguió besándolo.
Sus manos recorrían el torso bien formado de su omega, así que sin contenerse acariciaba cada rincón, cuando su boca fue liberada por un gemido dejó que su alfa marcara cada rincón, no solo con besos profundos sino con mordidas, sentía las manos de su pareja sujetar con fuerza su espalda por lo que supo que también estaba dejándolo marcado.
Todo era placentero, ninguna de esas mordidas que Eijiro le daba le dolían, todo lo contrario, lo encendía, así que cuando el mordió con fuerza el lóbulo de su oreja, de inmediato lo giró viendo su nuca más rosada.
—Blasty, Ngh, te lo pido – en esa posición podía detallar ese sensual cuerpo – me duele.
Sentía sus dientes doler entendía a su pareja con el pedido, así que abrió lo más que pudo su boca y mordió con toda la fuerza que podía, sentir la sangre en su boca le hizo sentir una satisfacción extraña en todo su ser.
Al soltarlo siguió besando la extensión de la espalda mientras lo hacía saco el condón empezó a colocárselo, cuando lo logró se dedicó a preparar mejor la entrada, su alfa quería tomarlo de inmediato, pero no quería lastimarlo, solo quería que disfrutara, después en otro momento él se encargaría de tomarlo con más fuerza.
—Mierda Katsuki vas muy lento – esa fuerza estremecedora apareció, lo giró, se posó sobre él – te necesito ahora.
Lo vio acomodarse, lentamente empezó a penetrarse, esos ojos llenos de placer lo miraban, la sonrisa que llevaba en sus labios le dio a entender que él no era un omega cualquiera, que era fuerte y decidido, así que en cuento todo su miembro ya estaba en su interior, empezó a embestir con fuerza, quería placer así que eso le daría.
Lo sujetó de sus caderas mientras seguía empujando con fuerza, los gemidos inundaban el cuarto, su pareja acariciaba su cuerpo, de vez en cuando mordía con mucha fuerza sus pectorales, ¿Qué tanta posesión podría existir en dos personas?, porque él tampoco se quedaba quieto en dejar marcas.
Se levantó con fuerza haciendo que Eijiro se sujetara con fuerza de su cuello y cintura, en esa posición siguió embistiendo, los dientes se clavaron en su cuello al hacer eso ambos se corrieron.
Lo hicieron todas las veces que Eijiro empezó a desprender su delicioso aroma, ahora entendía cuando escuchó que el celo del joven era muy difícil fueron tres días de darse placer y consentir a su omega, porque honestamente se sentía asombroso abrir sus ojos verlo acostado sobre su cuerpo, era la primera vez que no se arrepentía de tomar decisiones.
—Buenos días – le dijo su voz sonaba ronca – no puedo moverme lo siento.
—No te preocupes – acariciaba la espalda lo veía sonreír – ¿quiere algo para desayunar?
—Cereal de chocolate – golpeó suavemente su cabeza –
—Eso no es saludable idiota – extendió la mano, tomó sus camisas después de colocárselas lo alzó – te prepararé algo que ayude a recuperarte.
—Gracias – sentía suaves besos en su cuello –
Lo dejó en la silla del comedor se dispuso a preparar un delicioso desayuno occidental, por lo que hizo unas tostadas francesas, chocolate caliente un poco de tocino para que le diera algo de energía. Al terminar dispuso los platos en la mesa, alzó a su omega se dispuso a desayunar con él sobre sus piernas.
—Come – le dijo con su brazo izquierdo lo abrazaba – luego quiero ir a dormir.
—Gracias – lo beso en su frente – también quiero dormir más, me duele la espalda.
Ambos comieron después de darse una ducha caliente, se acostaron permitiéndole a sus cuerpos descansar plenamente.
Después de llevar una semana viviendo en la ¨casa Todoroki¨, podía sentir que su vida era más que perfecta, ya no le molestaba ver esa enorme entrada, sino que al divisar la corría para poder encontrar a la pequeña Eri con su gata junto a Izuku preparando la cena.
No iba a negar que extrañaba en gran medida a Izuku en la U.A., pero llegar a casa ver tan maravilloso cuadro le llenaba el corazón, entró, dejó sus zapatos a la entrada después fue directo a la cocina, abrazó a su pareja le dejó un beso en su mejilla.
—Bienvenido a casa – el mayor se giró dejo un suave beso en sus labios - ¿Qué tal tu día?
—Normal – levantó los hombros restándole importancia – me hiciste falta, pero entiendo que Bakugou regresara.
—¿Y cómo está? – la sonrisa pícara le dio a entender que sabía algo – Kiri vino, déjame decirte que es muy posesivo con su omega, lo marcó en todas partes por eso le dio pena ir a clases.
—Bueno pues parece que los dos lo son – vio la duda en su rostro y le sonrió – nuestro maestro explosivo esta mordido hasta en sus orejas, no sabía cómo cubrir su cuerpo.
Lo escuchó reírse mientras se sujetaba el estómago, eso llamó a la pequeña Eri que pidió sus brazos, verlo de esa manera era increíble y perfecto, tanto que lo abrazó, esperó a que se calmara.
—Jamás imagine verlo de esa manera – dijo limpiando sus lágrimas – siempre fue tan serio y parecía que siempre sufría de estreñimiento.
—Mina no dejaba de molestarlo – le comentó solo recordaba la cara de vergüenza de su explosivo sensei – le dijo algo así, quien se iba a imaginar que el rojo tiburón mordería placenteramente a un león.
—Bueno es verdad – afirmó su omega, empezaron a acomodar la cena – Kacchan siempre ha tenido esa apariencia de rudo y arrogante, pero desde que Eiji apareció ha sacado un lado diferente, sabe cómo avergonzarlo y eso no le molesta.
—Son una pareja peculiar – su pareja afirmó – pero tú eres más lindo.
Lo vio sonrojarse agradecer rápidamente por la comida, le gustaba ver esas expresiones en su pareja, lo curioso es que Eri también lo ayudaba de vez en cuando.
—Eri la otra semana te quedarás con Inko san – dijo mientras ella afirmaba con su cabecita – luego iremos por ti, no te preocupes.
—¿Puedo llevarme a Ai chan? – ella preguntó después de beber su leche achocolatada –
—Si quieres – ella le sonrió ampliamente - ¿Cómo vas con el idioma?
—Es un poco difícil – ella llevó su manita a su mentón, se veía muy tierna haciendo esa expresión – pero mamá Izuku explica muy bien.
—Es una buena estudiante – respondió Izuku mientras limpiaba la boca de Eri – también pregunta si no entiende eso ayuda bastante en el proceso de aprendizaje.
—Eso me alegra mucho – acarició la pequeña cabecita recibiendo una amplia sonrisa – y a mi ¿Cuándo me dirás papá?
—Cuando Enji sama no esté cerca – dijo ella, entendió a la perfección – me da un poco de miedo.
—Te entiendo a la perfección – dejó un beso en la mejilla – tendré paciencia.
Ella se levantó de su silla, se subió a sus piernas le dio un beso en la mejilla lo abrazó con fuerza.
—Igual ya eres mi papá – la abrazó de regreso, se sintió satisfecho, ahora quería un cachorro de Izuku – iré a ver televisión, gracias por la comida.
Al bajarse de su regazo, fue a darle un beso a Izuku luego se fue hasta la sala seguida de la pequeña gata, siguió con su comida al ver a su pareja lo vio sonrojado.
—¿Pasa algo? – le preguntó mientras acariciaba su mejilla – si no te sientes bien, ve a descansar.
—No es eso – dejó los cubiertos, dándole a entender que presaba atención – antes de conocerte solo quería estudiar, aprender más cosas, llenar mi cabeza de conocimiento, pero ahora – hizo una pausa, posó sus ojos en él con su sonrojo aun activo – al verte así con Eri y a mi lado, me hace desear poder tener cachorros propios.
—Y los tendremos – le afirmó mientras lo abrazaba con fuerza – solo déjame terminar mis estudios, lo haré lo más rápido que pueda y cuando ya el viejo me entregue el control de todo planearemos una unión de empresas, así podemos pensar en cómo manejar los tiempos tanto de trabajo como de nuestro hogar.
—Shou chan – él se alejó metió su mano en el bolsillo – sé que es pronto, pero te irás de mi lado en un par de meses, pero … - lo vio tomar aire, saco su mano extendió una linda bolsita – tu … digo … solo … si quieres, claro está …
Al abrirla vio un par de argollas de compromiso bañadas en oro, las sacó, vio que tenían grabado diferentes formas orgánicas, en el interior el nombre de cada uno, se arrodilló tomó la mano de Izuku colocando la argolla que tenía su nombre, le entregó la otra él hizo lo mismo.
—Siempre voy a querer casarme contigo – se besaron dulcemente, siendo las manos de su pareja las que acariciaban su rostro – fuiste, eres y serás mi primer amor.
Eri llego corriendo los abrazó emocionada, se tomaron una foto mostrando las argollas se la enviaron a sus familiares, si de algo estaba seguro, era que jamás cambiaría lo que había pasado en su vida, porque todas esas cosas lo llevaron a encontrar a una pareja incondicional, inteligente que le permitía ser libre, que ahora soñaba con formar una familia; sin importar lo que pasara, las vidas que renaciera siempre buscaría la manera de encontrarse con él.
Bueno espero que fuera de su agrado, si es así háganmelo saber.
Ya estamos al día tanto aqui como en AO3, así que ahora si pueden esperar los cuatro últimos capítulos, gracias por su paciencia y apoyo
Sin más, Ame las ama.
