Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 29

Ambos se bajaron del elevador, venían riéndose mientras cada uno traía un par de bolsas con mercadería. De repente, su acompañante recibió un mensaje en su celular, por lo que lo leyó y se lo mostró a Kagome. "Inuyasha está en el edificio, en el departamento sobre ustedes", se miraron y ella escribió "It's show time", lo que fue respondido con una sonrisa.

Al ingresar al departamento de la chica, dejaron las bolsas en la cocina y ella se dirigió a abrir las ventanas que daban al balcón, iba a salir cuando escuchó una voz que la llamaba

- ¿Quieres cocinar tú o lo hago yo? –

- No tengo ganas de cocinar – respondió sonriendo – además, me gusta tu comida –

- Está bien, pero no te mala costumbres jajajaja –

Cenaron y se rieron, de verdad que estaban pasando un buen tiempo juntos.

Inuyasha escuchaba todo, porque como era costumbre, se había sacado el anillo al estar ahí. En la mañana había estado convencido de ver el automóvil de la azabache, pero como no la encontró en su despacho, decidió que al finalizar su día iría al departamento que había comprado esperando poder sentir su aroma. Cuando escuchó el par de voces, se alegró y a la vez se molestó, definitivamente venía acompañada y no le agradaba por quién. Su corazón se aceleró cuando la chica abrió la ventana y el olor de ella llenó sus fosas nasales, sintió que volvía a la vida. Pensó en saltar a su balcón y abrazarla, pero su acompañante le hablaba y eso le hizo gruñir, pues un poco de su aroma estaba mezclado sobre el de ella. Decidió que esperaría a que se durmiera, entraría por el balcón y la visitaría en su dormitorio, así no se arriesgaba a que lo rechazara… por ahora solo se conformaría con verla, ya habría tiempo para recuperarla.

Ya era hora de acostarse, por lo que Kagome fue al baño y se cambió de ropa, colocándose su delicado pijama: un short y una polera de tirantes de satín rosado con encajes blancos. Al salir, su acompañante ya estaba acostado en la cama

- Te ves preciosa – no pudo evitar musitar

- Gracias – ella se sonrojó. Caminó por el borde de la cama y llegó hasta su lado, el cual daba hacia la ventana – La dejaré abierta (refiriéndose a la ventana), hace calor y está corriendo una brisa fresca, ¿te parece? –

- Claro – aún no creía la hermosa figura que tenía en frente

Corrió la sábana y se acomodó en su lugar, se recostó sobre su lado derecho quedando frente a frente de su acompañante, se tapó y levantó la vista, topándose con aquellos ojos que no dejaban de observarla.

- Buenas noches – le sonrió

- Buenas noches – recibió como respuesta e inconscientemente posó su mano sobre la de su acompañante. En respuesta, éste correspondió el gesto y entrelazó sus dedos. Cerró los ojos y prontamente se quedó dormida, mientras que aquel personaje soltaba sus manos, acercaba su cuerpo y posicionaba su mano derecha en la zona lumbar de ella.

Pronto lo despertó un olor que le hizo fruncir el ceño, sutilmente retiró su mano, salió de la cama y se acercó a la entrada de la habitación, volteó a ver si la chica había despertado, pero seguía durmiendo plácidamente. Cerró la puerta tras de sí y caminó por el pasillo en dirección al living, pero sin haber llegado ya estaba diciendo

- Sal de ahí perro pulgoso, haces que el lugar apeste –

- Si apesta es por tu culpa, lobo sarnoso – respondió el peliplateado

- ¿Qué haces acá bestia? –

- La pregunta es, ¿qué haces TÚ acá? – Inuyasha hacía tronar las falanges de sus dedos mientras esperaba la respuesta

- A ti menos que a nadie le tengo que dar explicaciones, ahora vete y déjame dormir –

- Aléjate de ella – le ordenó – es MI hembra – le hizo ver el peliplateado

- Eso lo veremos – respondió con sorna

Una fuerte ráfaga de viento inundó la habitación, la cual estaba bastante acalorada por el ambiente entre los chicos.

Ambos estaban gruñendo, cuando sus orejas los hicieron percatarse del sollozo de la chica. Reaccionaron cuando la escucharon gritar de dolor.

- ¡Koga! – exclamaba ella entre sollozos - ¡Koga me duele! – gritaba mientras las lágrimas abandonaban sus ojos y se retorcía del dolor.

El chico llegó corriendo a la habitación, reconociendo inmediatamente cual era el problema. Encendió el guatero eléctrico, cerró la ventana y frotó sus manos para calentarlas. Cuando las sintió con una buena temperatura, las colocó sobre su zona lumbar.

- Tranquila Kagome, ya puse el guatero, resiste un poco más – la azabache trataba de mantener la calma, pero se le hacía imposible, el dolor era tremendo.

Cuando el artículo hizo un "click" informando que ya estaba caliente, le dijo a la joven

- Ponte boca abajo – ella hizo caso y le colocó el guatero en la zona lumbar – Shhhh, tranquila – la consolaba mientras le hacía cariño en su pelo.

Inuyasha veía toda la escena desde el marco de la puerta y no entendía nada. Unos minutos después ella ya no lloraba y se rendía a los brazos de Morfeo. El ojiazul le depositó un beso en la mejilla y se levantó caminando en dirección a su indeseable visita. Cuando estuvieron uno frente a otro, le susurró

- Si quieres saber qué pasó, vamos al living – por lo que el peliplateado asintió, cuando llegaron informó – Kagome está sufriendo debido al ácido – Inuyasha lo miró desconcertado, sus ojos demostraban que no estaba entendiendo de qué hablaba, por lo que Koga bufó y le dijo – el día que te capturaron, el malparido de Suikotsu le colocó de ese ácido en la quemadura de la espalda. Como Ukyo llegó en estado de coma al hospital, le trataron la herida sin saber esto, por lo que hicieron que cicatrizara sin percatarse que restos del ácido estaban en su interior. No fue hasta ayer que se dieron cuenta del error, cuando en un momento estaba parada de espaldas al aire acondicionado porque tenía calor. Cuando se le enfrió la zona comenzó el dolor – desvió la mirada, recordar sus gritos de dolor eran una tortura para él – Al principio nadie sabía qué hacer, hasta que entre sollozos ella nos explicó lo que podría ser. Le colocaron un paño caliente y su dolor disminuyó en seguida. Le hicieron varias biopsias de la zona para poder crear algún medicamento o algo para eliminar ese ácido – sus manos estaban empuñadas, se sentía frustrado al no poder hacer nada para ayudarla – pero por el momento, solo nos queda ese maldito guatero -

Mientras Inuyasha escuchaba la explicación, a su mente volvían las imágenes de ese día y se maldijo otra vez por hacerle pasar eso, salió de sus pensamientos cuando escuchó

- Es mi culpa – el peliplateado lo miró confundido, ¿de qué hablaba si no había estado ese día? – yo tenía puesta mi mano en su espalda antes de venir para acá… esa ráfaga de viento debe haber provocado que se enfriara -

El ojidorado estaba procesando toda la información, además de lidiar con la culpa y el remordimiento, cuando algo le llamó la atención… "¿La llamó Ukyo?, ¿acaso este idiota sabe la verdad sobre Kagome?", no se podía quedar con la duda, por lo que decidió decir

- La llamaste Ukyo, ¿acaso tú…? – no alcanzó a terminar

- Sí, yo lo sé todo, Kagome me contó – eso hizo enfurecer al medio demonio, ¿por qué le contó a ese idiota y a mí no?, ¿acaso lo ama?... pero Sango dijo….", sus pensamientos no paraban de dar vueltas, pero la voz del ojiazul lo devolvió a la realidad

- Por favor vete, debo cuidar a Kagome – al finalizar, se dio media vuelta y se devolvió a la habitación. Al hanyou no le quedó más que retirarse por el balcón y devolverse a su departamento.

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- No me agrada nada esto padre – informaba furioso Sesshomaru bajándose de su auto

- Ya deja de quejarte – respondió Inuyasha descendiendo de su vehículo

- Hijos míos, bienvenidos – los recibió abriendo sus brazos Inu-no

- Hola chicos, que gusto volver a tenerlos en casa – agregó feliz Isayoi

- ¿Y qué debemos hacer ahora? – preguntó molesto el mayor

- Mañana a las 9 tenemos reunión con los agentes, ahí nos entregarán los detalles. Solo les puedo informar que sus antiguas habitaciones fueron trasladadas al lado sur –

- ¿Por qué? – preguntó el menor

- Los agentes les explicarán mañana, ahora vayan a dejar sus cosas y cenaremos en un rato -

Continuará…