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Encuentros
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- ¿ah? ¿Rompiste tu teléfono?
- A-algo así.- aquella misma mañana, Ichirouta estaba en su habitación, frente a su computador, teniendo una llamada con Kiyoshi. No había hablado mucho con ellos, sobre todo porque su teléfono no funcionaba, así que se había conectado para saber como estaban. Justamente Kiyoshi estaba conectado al chat, aunque no era sorpresa aquello, así que inició una videollamada con él.
- Es una pena ¿supiste lo del apagón?
No sabía que responderle al respecto, porque claro que sabía sobre el apagón, había estado allí cuando ocurrió. Sin embargo Kiyoshi continuó.
- Estaba con un amigo cuando se fue la luz, la sobrecarga daño su computadora, perdió todo.- le explicó él.- Lo más triste, es que él estaba en una partida online, conmigo.
Kazemaru no sabía que decirle al respecto, Kiyoshi parecía más afectado por el hecho que ese amigo se salió de la partida en la que estaban ambos, en vez de la computadora de su amigo, computadora que seguro perdió con seguridad.
- De todas formas.- agregó Kiyoshi.- Me alegro que estés bien, se te oye mucho mejor.
Un poco sorprendido, Kazemaru respondió.- ¿E-En serio? Perdón por preocuparlos.
- No pidas disculpas, aunque hablando de preocuparse, Taiki se ha demorado en conectarse, le envié un mensaje hace varios minutos.
- Quizás debas enviar otro mensaje.- propuso Kazemiya.
-Tienes razón.- En ese instante Kiyoshi se quedó en silencio buscando en su teléfono el contacto de Taiki. Luego de unos minutos habló.- Taiki pregunta si vimos las noticias.- le informó con un tono de confusión.- Ocurrió algo ayer y ahora se dirige al hospital.
- ¿Qué?- tan confundido como Kiyoshi, dejó la ventana de conversación a un lado, para buscar algo sobre noticias de la ciudad, quizás la señal online de algún noticiero estaba transmitiendo en ese momento o podía ver las noticias de ayer.
Sin embargo, no estaba lo suficientemente preparado para enterarse acerca de lo que había ocurrido.
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- ¿Cómo dormiste?- fue la pregunta de un chico de largos y claros cabellos, al ver a cierto castaño de bandana naranja sentado en la sala de espera.
- Sa-sakuma.- el chico se sorprendió. El castaño creía que era él único en el hospital, de sus compañeros.
Aquella mañana, canceló todo para poder estar en el hospital muy temprano, pero al parecer Sakuma había tenido la misma idea. Este le ofreció una de las tazas de café que traía.- Gracias. No dormí lo suficiente, creo.- el del parche en el ojo se sentó a su lado, en silencio antes de responder.
- Yo tampoco.- contestó para beber un poco.- Lo bueno, es que Kidou se mantiene estable dentro de todo.- agregó, aún así se notaba preocupado.- Me dijeron que Haruna no la pasó muy bien, tuvieron que obligarla a abandonar el hospital, estaba muy nerviosa.
- Es comprensible, es su hermano. Le quiere después de todo.- contestó Endou.- ¿Está bien ahora?
- Si, su madre me informó que le hizo tomar algo para dormir, para que descansara, seguro vendrán hoy también.- Endou sorbió su café, no contesto ya que sabía que obviamente Haruna volvería.
- Aún sigo diciéndome que debí insistir en que se quedara, que no fuera a reunirse con ese detective, o lo que sea que estuviera haciendo.
- Si ese es el caso.- hablo Sakuma.- También es mi culpa, debí involucrarme en su investigación, pero no hablemos de estas cosas aquí.- Justo en ese momento pasaba una enfermera, que siguió su camino sin prestar atención a ellos dos.
- Tienes razón, perdón.- Mamoru dejó escapar un suspiro.- ¿Crees que nos permitan verlo hoy?
- Lo dudo, pero al menos me gustaría tener más detalles de como se encuentra.
Mientras pasaban las horas, el hospital se fue llenando de más visitantes, también de pacientes que venían a sus citas, así como el personal de salud de turno, quienes llenaban los espacios a esas horas, y caminaban de un lado al otro, por los pasillos del hospital. Aún a pesar de eso, había bastante silencio para Endou y Sakuma en ese momento, quizás un silencio que solo estaba en sus mentes.
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Todo fue demasiado rápido, el mencionar la palabra 'accidente' traía a su cabeza los acontecimientos que ocurrieron en la isla Liocott, en forma de recuerdos difusos que prefería no recordar, incluso aquellos sueños volvían a su mente, los cuales no le hacían nada bien. Pero allí estaba, tomando el autobús hacia el hospital que le había dicho Kiyoshi. Tanto él, como Taiki, incluso el superior Sameshima, se dirigían al lugar, preocupados por lo sucedido, cuando ayer había sido motivo de celebración.
Por favor Kidou, por favor que solo este bien.
Se había vestido rápido, en un principio Hideki le dijo que no fuera, pero él quería ir a verlo, quería estar presente allí, no le importaba encontrarse con el otro Kazemaru, aquel falso. Ichirouta solo quería ver con sus propios ojos lo que ocurría, como estaba su estado, y luego de eso, volvería. Claro, Hideki volvió a insistir y negarle la salida, aludiendo a su salud, aunque 'su hijo' ya se encontraba mucho mejor. Pero no, Kazemaru insistió en ir a pesar de todo.
Hideki se sorprendió por aquella pequeña fase de rebeldía, si es que lo podía llamar así, lo notaba demasiado nervioso, casi parecía culpable. Al final, el adulto dejó el tema por la paz, y le permitió ir, solo allí Ichirouta se relajo. Hideki pudo notar su expresión de alivio. Aún así, le hizo prometer, que no tardara mucho, si no, iría a por él personalmente y lo regañaría. Kazemaru se lo prometió.
Al final, Hideki solo se quedó pensativo, esperando que Kidou se encontrara bien. La última vez que hablaron, había sido todo muy extrañado: Kidou se había desmayado y nunca vio las imágenes de las cámaras que tanto quería mostrarle. Aunque no le importaba mucho ese detalle, ya que fuera lo que fuera, tenía cosas importantes que hacer. Su mirada pasó a la mesa, donde estaba arreglando aquel instrumento, algo que les ayudaría a escapar, y así proteger a Ichirouta. Sabía que con eso, todo se arreglaría. Podrían escapar. Podía escapar con Ichirouta.
Lo siento por Kidou, pero prioridades son prioridades. Se dijo así mismo, con confianza, aunque las ganas de seguir a su "hijo" eran grandes en ese momento, solo bastaba con ver su rostro, que perdía todo rastro de confianza para pasar a la preocupación.
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Endou y Sakuma conversaban en el pasillo a esas horas, no esperaban a nadie más por el momento, ya que Tobitaka, Midorikawa y Fudou, llegarían más tarde al hospital. Pero, ninguno esperaba que cierta persona se presentara allí; sin su cabello teñido, con una coleta baja, sin joyas y usando ropa deportiva, aunque el rojo seguía resaltando en el muchacho.
- Ishid- No, Gouenji.- Endou estaba sorprendido de verlo, ya habían aclarado los malentendidos el día anterior, pero aún así no pensó que volvería a verlo tan pronto, faltaban muchas cosas que platicar, aunque la situación ameritaba este encuentro.
Mamoru terminó por acercarse, sonreírle y ofrecerle la mano a su compañero, quien le devolvió el saludo con una leve sonrisa.
- Me hubiese gustado que esta primera reunión, luego del partido, fuera en otras circunstancias.- le hizo saber Gouenji, soltando la mano de Endou.
- Si, las circunstancias no son las mejores.- Endou tenía un brillo de tristeza en su mirada, pero seguía intentando sonreír.- Es bueno verte a ti también, Toramaru.- saludo el castaño, porque Gouenji no venía solo, el chico de cabellos negros, seguía vistiendo con su traje oscuro de siempre. Apenas estuvo cerca hizo una leve reverencia para saludar a los presentes.
- Ha pasado tiempo, Endou-san, Sakuma-san. Aunque me hubiese gustado verlos a todos reunidos.- le hizo saber el morocho, Endou asintió, sabía a que se refería: todos notaban la ausencia de Kidou.
- Es bueno tenerlos de vuelta, Toramaru, Gouenji.- saludo Sakuma.
- Me alegra estar aquí, y bueno... les debo una explicación, pero... ¿Han sabido algo de Kidou?- preguntó finalmente Gouenji, se notaba angustiado por la situación. Endou asintió, esta vez serio.
- Dentro de todo sigue estable.- contestó. Tanto Endou como Sakuma ya habían podido hablar con el doctor para esos instantes, y también con el padre de Kidou a primera ahora.- Pero aún así delicado, se mantiene en cuidados intensivos, bajo vigilancia del personal. Aún está en coma.
- No están permitidas las visitas, hasta que se note alguna mejora, con suerte el padre de Kidou y Haruna pudieron verlo ayer, bajo estrictas reglas.- agregó Sakuma.
- Entiendo.
- Espero que pronto se recupere.- comentó Toramaru cabizbajo, quien había escuchado con preocupación la explicación de los demás. Todos asintieron ante las palabras del chico, todos deseaban que Kidou estuviera con ellos, y no en una cama de hospital.
- Me gustaría hacerte una pregunta.- Sakuma llamó la atención del grupo, este se acercó a Gouenji unos pasos antes de proseguir.- ¿Qué hace él aquí?- enseguida apuntó a un moreno en traje blanco y largo cabello rosa, quien se encontraba sentado con las piernas cruzadas. Dicho individuo, había ignorado completamente a los presentes desde que había entrado, aunque ellos también habían ignorado su presencia, pero eso se debió a que estaban más entusiasmados de ver a Gouenji y a Toramaru.
- ah, si. Senguuji-san solo quería saber de primera mano la información.- Sakuma solo frunció el ceño, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos, ya que el mayor no parecía siquiera tener la intención de saludarlos y la respuesta de Gouenji no le convencía.
- Bueno, tranquilos...- Endou se puso frente a Sakuma.- De todas formas, también le gusta el fútbol ¿no es así?- sonrió Endou, pero Senguuji ni siquiera le dirigió la mirada, cosa que provocó que Endou solo sonriera nervioso. Sakuma tenía curiosidad de saber más acerca de sus motivos de estar aquí.
- Aún así me parece sospechoso, pensé que ya no estabas con el sector quinto.- fue el tono de desconfianza de Sakuma.
- No creo que sea el momento de discutir eso, pero el sector quinto se está disolviendo y he renunciado a él.- contestó Gouenji.- Aún hay unos detalles que cerrar, pero en fin. Hibiki-san y Zaizen-san, se están encargando de todo por ahora y de abolir las prácticas que se exigían.
Si todo muy bien, pero Sakuma quería saber que hacía allí Senguuji, pero comprendía que no era el momento, ni mucho menos el lugar para comenzar a exigir explicaciones, y quizás incluso discutir. Dejó escapar un suspiro y decidió dar un paso al costado.
- Hablemos en otro moment-
- Disculpen la demora.- una voz extra llamó la atención de todos, al voltear vieron a cierto peliturquesa caminar hacia ellos, vistiendo una playera de mangas largas de tono grises, jeans azules y zapatillas blancas.- Buenos días ¿Cómo está Kidou?- preguntó apenas estar cerca de Endou, con un tono preocupado y una mirada que imploraba por una buena noticia. Endou no le respondió enseguida, solo le sonrió, y allí se dio cuenta que Gouenji y Toramaru estaban presentes, ambos un poco sorprendidos por su repentina aparición. El pelilargo parpadeó un par de veces antes de volver hablar, quizás por la sorpresa de verlos.- ... Gouenji, Toramaru...- les reconoció enseguida.
Shuuya en ese momento se quedó sin habla, pero no Toramaru.- Es bueno volver a verlo, Kazemaru-san.- sonrió el morocho, como siempre haciendo una reverencia de respeto.- La verdad es que esperábamos verlo pronto, Gouenji-san también, desde que nos enteramos que estaba de vuelta.- decía con entusiasmo y brillos en sus ojos. Shuuya tosió un poco avergonzado.
- ¿Ya sabían?- preguntó Sakuma a Gouenji, Jirou estaba seguro que había compartido esa información con pocas personas, la familia de Kazemaru no quería un espectáculo con la prensa de por medio, querían que fueran los únicos que estuvieran al tanto de la situación, y que las cosas fluyeran con lentitud, sin prisas.
- Sí. Toramaru fue quien se enteró primero, él me llamó y bueno... - resumió el ex seitei en pocas palabras, Sakuma supuso que alguno de los chicos le había dicho a Toramaru, no pudo pensar mucho en eso o preguntar al respecto, ya que recibió una llamada después que debía contestar enseguida.
- Es bueno verte bien, Kazemaru.- Gouenji se acercó a él, tendiéndole una mano, el de largo cabello solo le regaló una cálida sonrisa y correspondió al gesto de su compañero.
- Digo lo mismo, deseaba verte.- palabras que sorprendieron un poco a Gouenji, aunque la sonrisa del pelilargo, no tardó en volverse nostálgica.- Me gustaría que Kidou estuviera aquí también.- observó a Gouenji y luego a Endou, él sabía muy bien lo muy unidos que se habían vuelto ellos tres.- Ver a los tres juntos nuevamente, hubiese sido fantástico.
- Pensemos positivo.- el de bandana naranja hablo con ánimo.- Pronto estará aquí, yo lo sé.
- No ha cambiado nada, Endou-san.- mencionó Toramaru, comentario que dibujó una sonrisa en todos ellos.
- ¿Por qué no vamos a conversar afuera?- propuso Gouenji.- Hay un pequeño lugar de descanso.
- Es una buena idea.- apoyo el pelilargo.
- Yo debo irme.- anunció Toramaru.- Aún sigo haciendo algunos deberes y, como dijo Gouenji-san, faltan cosas por cerrar, así que debo ir al trabajo.
- Es una pena, pero espero que para la próxima podamos conversar.- comentó el peliturquesa.- Hay mucho de lo que hablar.- A lo que el de cabello azabache asintió con entusiasmo, se despidió, no sin antes pedirles que le informaran sobre cualquier cambio en Kidou, y finalmente se fue.
Senguuji también se levantó y se fue, como siempre en silencio, supusieron que también se marchaba, ya que tomó el mismo camino que Toramaru. Los demás caminaron hacia el lado contrario, seguido de Sakuma, que a pesar de que no se había despegado del teléfono, estaba atento al grupo de alguna manera.
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- Si, enseguida voy para allá.- Toramaru se dirigía a la salida del hospital en ese momento, a mitad de camino había recibido una llamada telefónica, recordándole que debía llevar ciertos archivos, cosa que ya sabía y llevaba consigo. Así que se dirigió a su coche, para apresurarse.
En la salida se encontró con varias otras personas más que entraban, como también que salían del hospital, pero solo un grupo llamó su atención en ese momento.
Cuatro chicos pasaron por su lado, debían ser estudiante de secundaria, vestían acorde a su edad, y se veían tranquilos, aunque también preocupados, sobre todo dos de ellos.
- Creo que hay que preguntar en el piso de arriba.- comentó uno de melena naranja, seguido de un morocho de piel pálida, un castaño, este último era el más alto de su grupo, y un chico de corta melena color turquesa o parecido color. De alguna forma, aquel último chico se le hizo extrañamente familiar. Su mirada quedó pegada en la figura del jovencito, pero no pudo hacer nada más que solo mirarlo, ya que estos pasaron por su lado sin darse cuenta de su presencia y él también siguió su camino sin detenerse. Al final, las figuras de los chicos se perdieron por los pasillos, y Toramaru tuvo una extraña sensación de 'déjà vu', pero también de algo más, no pudo seguir dándole vueltas al tema, ya que tenía el tiempo justo para llegar a su trabajo, así que se marchó.
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Así que allí estaban, en el segundo piso del hospital, para saber qué había ocurrido en el accidente. Kazemaru estaba algo nervioso, preocupado, incluso no podía dejar de jalar levemente su corto mechón de cabello, aquel que antes cubría su ojo. Aunque actualmente, ese mechón, estaba ya por encima de sus pestañas. Sameshima le observaba, algo curioso por las acciones del chico, aunque otro que también le parecía curioso era Taiki.
- ¿Estas bien, Taiki?- pregunto el castaño, al ver a su compañero de pie, a metros del recibidor.
Se supone que iba a preguntar a la secretaria, donde estaba Kidou, pero la verdad es que temía saber la respuesta. Realmente esperaba encontrarse a Haruna primero, a quien llamaba hermana de cariño, y que ella le contara todo, pero de seguro estaba lidiando con sus propios problemas. Así que no sabía muy bien que hacer ¿Era correcto estar preguntando por alguien quien ni siquiera era familiar suyo?
- Disculpe ¿Sabe dónde está Kidou Yuuto?- No tuvo que pensarlo mucho, porque fue el peliturquesa quien se acercó a la secretaria que atendía allí, para sorpresa de los demás.
- ¿Son familiares?. preguntó la mujer, cuyos anteojos enmarcaron su mirada azulina.
- eh... bueno...
- Somos sus amigos.- hablo Taiki esta vez, dedicándole una sonrisa a Kazemiya, como diciéndole gracias.- Más bien amigos de su hermana Haruna, seguramente no podemos entrar a verlo pero nos gustaría saber como esta, por favor.- la mujer observó al grupo de chicos, parecían unos buenos niños y se veían realmente angustiados.
La mujer lo medito antes de hablar.- ... Kidou-san está en cuidados intensivos.- el rostro de Kazemaru se puso pálido.- Creo que entienden eso ¿no? No puede recibir visitas. Pero, no se preocupen, está luchando por vivir, y el personal está haciendo todo lo posible por sanarlo.- les indico con una cálida sonrisa.
- Mu-muchas gracias.- comentó Taiki, pero antes de retirarse volvió a acercarse.- Eh.. ¿no sabe si Haruna Otonashi ha venido a verlo?
- uh, si la chica, la hermana de Kidou-san...- la mujer observó su computadora, que estaba oculta tras el alto escritorio, por lo que los chicos no podían ver.- Estuvo ayer, pero hoy no ha venido.- respondió finalmente, esperando ser de ayuda.
- De verdad, muchas gracias.- los cuatro agradecieron y decidieron irse por el momento, no podían entrar, pero al menos sabían el estado general de Kidou, seguía vivo, eso era lo importante.
En ese momento Kazemaru estaba aliviado, pero aún así preocupado por el desarrollo de los últimos acontecimientos. Se preguntó si esto era algo relacionado con él, o simplemente había sido un accidente que podía tener cualquier persona, no lo sabía y eso le preocupaba.
- ¿Estás bien?- preguntó Kiyoshi al pelinaranja, quien se detuvo con una mano en el corazón. En ese momento estaban en un pasillo, habían salido para ir directamente a las escaleras y luego marcharse, mucho no podían hacer.
- Si, eso creo, pero me gustaría hablar con Haruna-san.
Kazemaru quien se mantenía unos pasos atrás, solo le escucho, comprendía su preocupación. Él también quería hablar con Haruna, mostrarle su apoyo, pero se preguntó si no estaba tentando mucho a la suerte. Quizás simplemente debería irse, como se lo prometió a Hideki.
- Podríamos esperarla afuera del hospital.- sugirió Sameshima con su usual tono monótono de voz.
- Buena idea, superior. Esperemos.- Kiyoshi detuvo sus ánimos por un momento, al notar algo (mas bien alguien) por la ventana que estaba a su izquierda. Dicha ventana daba a un sector de descanso del hospital, con sombra, asientos, y flores plantadas en algunos sectores.- ¿Ese no es Endou-san?
El solo escuchar ese nombre, provocó que Kazemaru se tensara, y trayendo los últimos recuerdos que tenía con él. No se movió de su lugar, ni siquiera volteo, pero podía escuchar a Kiyoshi y a Taiki, hablando sobre eso, seguramente asomándose a la ventana. Finalmente volteo a verlos, y sí, sus amigos ya se habían asomado a la ventana, con excepción de Sameshima.
Ichirouta sabía que si venía allí, se encontraría con ellos, era lo normal, Endou y los demás seguro estaban muy preocupados por Kidou, era obvio que estuvieran allí, pero esperaba no verlos por el momento. Claro que había pensado acerca de lo ocurrido aquel día, pero aún así no sabía que iba a decirle a Endou y a él...
¿Te gusta Fudou?
Aquella voz vino a su cabeza casi inmediatamente, y maldijo internamente a su cerebro por traerla de nuevo, perturbando su corazón y sus pensamientos.
No sabía si asomarse o no, pero finalmente lo hizo, su curiosidad podía más. Y si, fue una mala idea.
- ¡Ichi-kun!- porque apenas hizo aquello escuchó la voz de Endou dirigirse a él ¿o lo imagino?
- ¿eh? Qué rápido te vio, Kazemi... ¡¿eeeeh?!- Kiyoshi se quedó con las palabras en la boca, porque su querido amigo había desaparecido de repente.- ¿Dónde está?- Taiki y Sameshima recién volteaban para notar que uno de sus compañeros no estaba con ellos. Kiyoshi volteo a ver el pasillo, pero además de ellos y algunas enfermeras, no había pista alguna de Kazemiya y lo peor, no tenía teléfono para contactarlo.
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Había reaccionado por simple impulso, estaba avergonzado de sí mismo por ello ¿Desde cuando era tan cobarde? Endou siempre le había enseñado a no huir cuando eran pequeños, bueno él seguía siendo pequeño, pero ya saben a lo que se refiere. De todas formas, ya lo había hecho, cobardemente se había ocultado en los baños, el primer lugar que encontró, agradecía haber entrado en el correcto.
En ese momento estaba frente al largo espejo del baño, había abierto el paso del agua para mojar un poco su cara y luego cerrar el grifo. Dejando escapar un largo suspiro, se sentía tan avergonzado. Miro el espejo, solo para recordar nuevamente que debía cortar su cabello, pero también deseaba dejarlo crecer como antes. No, no le estaba gustando para nada tener que fingir no ser Kazemaru en ese instante. Observo el piso con frustración, mas bien sus zapatillas negras, que resaltaban en el suelo blanco del baño. Apretó sus manos, formando unos puños, sintiéndose mal por seguir fingiendo, por ocultar quien era realmente. A veces quería decirle la verdad a los chicos, no le importaba si lo tomaban como un loco.
La verdad, es que no sabía de dónde salían esos deseos tan repentinos, después de todo, había pensado que estaba bien ocultarse en un principio, por el bien de todos. Ahora que lo pensaba, con la aparición de este 'Kazemaru', deseaba aún más dejar de lado el misterio, y decirle a sus amigos la verdad. Si, estaba celoso de lo cercano que era de ellos, admitía que sentía muchos celos por él.
¿Te gusta Fudou, verdad?
¡No, claro que no! Solo estaba preocupado, al igual como estaba preocupado por los demás.
¿Estás celoso porque me quede toda la noche cuidándolo? ¿verdad?
...
¿celoso?
No lo estoy.
¿...toda la noche cuidándolo?
Cerró los ojos y tapó sus oídos, aunque sabía que eso no funcionaba, pero odiaba tener aquella voz en su cabeza, y el hecho que se pareciera tanto a la suya, lo enfermaba incluso más. Solo quería estar tranquilo, que todos estuvieran tranquilos, solo quería intentar hablar de nuevo con Fudou, porque estaba preocupado, porque no quería que lo rechazara, no era porque estuviera celoso. No era por eso, estaba seguro. Aún así, no llegaba a explicarse porque dolía tanto.
El sonido del agua que alcanzó a oír, detuvo sus pensamientos lentamente. Parpadeo confundido, sin entender porque escuchaba agua caer, hasta que levantó la vista sorprendido. Apenas hizo eso, los grifos de agua se detuvieron, como si alguien invisible los hubiera cerrado. El agua comenzó a fluir por el desagüe justo después, como si antes hubiesen estado obstruidos ¿Acaso lo estaban? No comprendía que había ocurrido, solo notaba el piso mojado, ya que el agua había rebalsado de los lavamanos, tampoco estaba toda la habitación inundada, solo el sector cercano a los lavamanos, pero era notorio, aún caían gotas pequeñas gotas. Estaba seguro de que había cerrado el paso de agua, es mas, solo había usado un grifo, no los seis.
¿Qué había pasado? Se preguntó, o era lo que iba a preguntarse, ya que no pasó ni un segundo más, cuando la puerta del baño se abrió, provocando que volteara en reacción y observara a quien había ingresado al baño.
Silencio absoluto.
El más joven no sabía como reaccionar al reconocer al adulto que había entrado, le tomó unos segundos antes de entrar en pánico. En cambio, al adulto no le tomó nada notar el piso mojado, como tampoco notar el agua que aún fluía hacia el desagüe, y sobre todo, no demoro nada en reconocer al chiquillo culpable, era el único que estaba allí antes que él después de todo, así que su mente solo podía pensar en él como el causante.
- ¿Qué estabas haciendo?- fue lo que demandó saber, con un tono frío y brusco en su voz.
A Kazemaru, el miedo le impidió contestar, o siquiera hilar una frase correcta, además su cabeza dolía un poco. Solo pudo respirar profundo y dar un paso hacia atrás, al ver la figura de Senguuji dentro del baño, aquel que le había tratado mal la última vez y que le había secuestrado. Si, no pudo evitar sentir nervios y miedo, después de todo estaban solos, y la única salida estaba tras el moreno. Este último, le observo molesto, porque no había recibido una respuesta.
- ¿Acaso no vas a responderme?- exigió de nuevo, esta vez alzando la voz, intimidando al menor.
Kazemaru tragó saliva, sudando frío y sintiéndose mal repentinamente.- Y-Y-yo...- no sabía que hacer, estaba atrapado con un hombre peligroso, de verdad estaba intentado contestar, pero su voz no salía.
- ¡No tartamudees y comienza a ha-!
Nuevamente la puerta se abría, pero esta vez de manera brusca y violenta, interrumpiendo la escena, dejando un tenso silencio en los presentes.
- ¡Ichi-kun!- una voz más alegre fue lo que rompió la incomodidad.
El tercer individuo se acercó, ignorando a Senguuji completamente, pasando a un lado de él sin dirigirle siquiera una mirada. Endou había aparecido.- Te estaba buscando ¿sabes?- este solo sonreía amigablemente, colocó ambas manos sobre los hombros del menor, mientras Kazemaru solo le podía mirar nervioso, recién se había dado cuenta que no estaba respirando hasta que Mamoru apareció, incluso había estado tan nervioso que no le había reconocido hasta que lo tuvo frente a él.- Anda, te invito algo, en la cafetería del hospital venden un buen pastel o quizás prefieras algo para beber.- Lo puso a un lado suyo, lejos de Senguuji. Este último se quedó en su lugar, solo observando en silencio. Aunque cuando Endou pasó por su lado, esta vez para salir del baño, el de banda naranja solo le dedicó una mirada enojada y amenazante, aquello le indico a Senguuji que era mejor no decir o hacer nada.
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- Pensé que era una buena persona, pero estaba gritándote. Sus gritos se oían en el pasillo. Que bueno que pasaba cerca.- le explico Endou, pensando también en decirle a Gouenji sobre lo que había ocurrido. Mientras, se dirigían a la cafetería del hospital, que no estaba muy lejos.
Kazemaru no dijo nada, se sentía de alguna forma algo cansado, llevó una mano hacia su cabeza por un instante, alarmando al castaño.
- ¿Estas bien?- pregunto, en todo ese momento, las manos de Endou estaban sobre sus hombros.- Te ves un poco pálido...- el más joven no contestó, no sabía que decir, ni él mismo entendía que ocurría con él.
Al final llegaron a la cafetería. Rápidamente le hizo sentarse y compró algo rápido en la máquina cercana, algo caliente y dulce.
- Toma, para ti.
- Gracias... - logró decir por fin, Endou se sentó frente a él, en medio de ellos había una mesa redonda, de un tamaño para cuatro personas. El lugar era bastante claro, debido a los grandes ventanales que cubrían casi dos paredes completas, así que la luz natural entraba sin problemas.
- ¿Estás mejor?- preguntó Endou minutos después, cuando el más joven sorbió de su chocolate caliente un par de veces. El chico asintió, aunque se veía algo incómodo, porque claro, había huido de Endou, para luego encontrarlo, aunque en este caso lo agradecía, ya que Senguuji no era alguien con quien querría tener una conversación.
- Discúlpame...
- ¿uh? ¿Por qué? Yo soy quien debe disculparse.- dijo un despistado Endou, quien se apuntó así mismo, Kazemaru claro no entendía.
- Pero, pensé que estaba molesto...-
Endou dejó escapar una corta risa.- Yo creí que tu estabas molesto, lo cual no te culpo.
- N-No estoy molesto...- respondió con algo de duda, mientra apretaba su bebida entre sus manos.
- Que bien.- sonrió Endou.- No hemos hablado desde ese día... bueno...- un poco avergonzado, rasco su cabeza.- No llamaría eso una conversación, pero desde esa última vez que nos vimos, quería conversar contigo, pero han pasado tantas cosas.- intentó explicar él.- Te envíe mensajes, pero no respondías, entonces pensamos que estabas enojado con nosotros.
- ¿nosotros?
- Fudou y yo.- la aclaración de Endou le hizo sorprenderse.
- oh...- dejó escapar el menor, comprendiendo finalmente, se sentía un poco inquieto por eso. Endou solo le observó sin entender mucho, aunque tampoco le dio muchas vueltas a la actitud del menor.
- ¿No recibiste nuestros mensajes?
- ¿eh? N-no... mi teléfono se daño, lo siento.
Endou suspiro.- Que bien, creía que estabas tan molesto que no querías contestar.- volvió a decir Endou, luego de eso se quedaron en silencio, pero Mamoru sonreía bastante tranquilo. Kazemaru solo levantó la vista para verlo, tan tranquilo y relajado como siempre ¿Quería hablar sobre lo que ocurrió aquel día? Estaba seguro que sí, seguro de que Endou quería hablar sobre ello, pero ni siquiera sabía como responder a sus dudas, aún ahora se preguntaba que había ocurrido.
Volvió su mirada a la bebida que Endou le había comprado, él estaba siendo muy gentil con él, muy paciente. Sinceramente, agradecía que Endou se acercara primero, ya que él no hubiese sabido como hacerlo, aunque todo había sido gracias a que Senguuji estaba allí, intimidándolo, por lo que la reunión con Endou fue posible gracias a eso. Aunque, no agradecía para nada haber visto a esa persona.
- ¿Sabes qué?- habló repentinamente Endou, sobresaltando al menor, que estaba muy concentrado en sus pensamientos.- Midorikawa nos regañó mucho, tanto a Fudou como a mí.- se quejó el castaño, dejó escapar un suspiro.- Fue a hablar contigo, pero nunca nos dijo de que hablaron, a pesar de que se lo preguntamos. Luego pasaron muchas cosas, lo ocurrido con Kidou, bueno-
- ¿Cómo está Kidou-san?- pregunto Kazemaru, era una gran oportunidad de cambiar de tema, aunque sinceramente quería saber el real estado de Kidou, estaba preocupado por su amigo. Endou notó esa preocupación en el rostro del menor.
- ¿sabes lo del accidente?- preguntó Endou un poco sorprendido.
- eh... s-si...- fue lo único que contestó, sintiéndose un poco incomodo por eso, quizás debía ser menos efusivo, no sabía si Endou estaba sospechando. Sabía que Endou no era tan listo, en el sentido que era bastante despistado para notar cosas o sospechar de alguien, pero ahora Endou era un adulto, ya no era un niño.- Taiki, quería venir a verlo, mi compañero de clase.- agregó finalmente.
- ¿En serio?
- Él conoce a Haruna y se enteró, él nos avisó. Solo vine a acompañarlo.- trato de explicar, mientras observaba sus manos.
- ... Ichi-kun...- le llamó Endou después de un momento de silencio.- No estés tan tenso, no voy a decir nada malo.- El chico volvió a mirarlo, solo para ver la suave sonrisa de Mamoru.- Ya te dije que no estoy molesto contigo, y no te obligare a hablar sobre el tema.- siguió hablando con tranquilidad.- No quiero que Midorikawa nos regañe de nuevo y no quiero verte triste.
- ...lo siento.
- ¡Vamos! Deja de disculparte.- le animo Endou.- Pero escucha, Ichi-kun.- la mirada azulina del menor tenía toda la atención del castaño en ese momento.- Cuando quieras hablar del tema, no dudes en acercarte a mí, estaré dispuesto a escucharte y no me molestare contigo, lo prometo.
Kazemaru no sabía que decir en ese momento, hasta que por fin hablo.- ¿Puedo hablarte de lo que sea?
- ¿uh? Claro que sí.- sonrió Endou, luego se rascó la cabeza confundido.- Aunque, no creo ser de los mejores dando consejos.- admitió, sin borrar la sonrisa de su rostro.- Pero créeme que te escucharé y daré mi mejor esfuerzo para guiarte si tu lo quieres.
- Lo que sea que te cuente ¿me creerás?- volvió a preguntar, esta vez volvió a observar sus manos. Endou pestañeó confundido por esa pregunta, aunque estaba aliviado de ver al menor hablando más con él, a diferencia de unos segundos atrás, donde se notaba tenso.
- Por supuesto.- contestó sin dudar.
¿Podría hacerlo ahora? ¿Estaría bien hablar sobre el tema? Aunque ni siquiera estaba planeando decir la verdad, simplemente las preguntas salieron de su boca sin permiso ¿Hideki lo regañaría si lo hacía? ¿Endou le creería?
...No, no podía.
No podía traicionar la confianza que le tenía Hideki, no podía hacerlo. Después de todo, él estaba vivo gracias a Hideki, a su protección, Hideki estaba corriendo todos esos riesgos por él, abandonando su futuro, cambiando el destino de todos por un futuro mucho mejor, donde todos vivieran felices, sin importar su propia felicidad.
No podía hablar. Aún había cosas que necesitaba saber.
Unos pequeños destellos le hicieron parpadear varias veces, incluso desvió la mirada con rapidez, estaba seguro que durante esos segundos, una silueta familiar le observaba ¿Era un recuerdo?
- ¿Ichi-kun?
Cuando volteo a ver a Endou, esos pequeños destellos se habían desvanecido, como si nunca hubiera ocurrido. Kazemaru volteo a ver al lugar donde le pareció observar aquella silueta, pero no había nada, solo estaban ellos, y otros pocos visitantes ajenos a lo que ocurría en su mesa.
- ¿Estas bien?- pregunto nuevamente Endou, preocupado por el extraño silencio del menor.
- Gracias, Endou-san.- soltó repentinamente Kazemaru, sonriendo un poco.- Solo pensaba en lo que dijo y la verdad, si hay algo que necesito que sepa.- reveló, Endou le observó tranquilo y serio.- Pero... ¿Puede ser en otro momento?
- Cuando tu quieras Ichi-kun, solo avísame y estaré allí para ti.- sonrió, Kazemaru finalmente correspondía a una de sus sonrisas con la misma mueca, esta vez más sincera y más relajada que antes.- En fin, Kidou está bien.- retomo el tema Endou, no quería presionar al chico a hablar por ahora, asi que siguió con el tema de Kidou.- Bueno, dentro de lo que cabe sigue luchando por vivir, se va a recuperar, yo lo sé.- exclamó con confianza.
Endou seguía irradiando tanta confianza, como cuando era un niño, de alguna forma le envidiaba, y al mismo tiempo gustaba aquello de él.
- Si, Kidou-san se va a recuperar.- comentario que saco una sonrisa a Endou.
- ¡Endou!
Ambos voltearon al escuchar la voz que llamaba a Mamoru.
La felicidad de Kazemaru paso al asombro y luego a la vergüenza, cuando cierto chico de mirada oscura se acercaba hasta ellos bastante tranquilo. Pudo notar que su mueca de confianza también pasó a estar sorprendida, cuando ambos hicieron contacto visual y como no iba a estarlo, la última vez que se habían visto, había sido en una habitación.
En su habitación.
- Gouenji...- Endou se levantó y se acercó a él primero.- Perdón por dejarlos, pero necesitaba hablar con Ichi-kun.
En ese momento, Ichi-kun, como le llamaba Endou, no podía alzar la mirada, muy avergonzado por lo que había ocurrido ese día, basta decir que se notaba demasiado tenso, nervioso e incomodo. Endou y Gouenji hablaban, pero podía sentir la mirada de Gouenji observándole.
- ... está hablando por teléfono. Oh, ahí vienen.- las palabras de Gouenji llamaron la atención del menor, quien alzó la mirada, solo para notar a dos chicos de larga cabellera que se acercaban, uno con el cabello suelto y el otro con una coleta, este último sonrió al notar su presencia, una sonrisa que no podía descifrar qué significaba, pero que no le agradaba para nada, incluso sintió un escalofrío al recordar la última vez que se vieron.
Eso fue suficiente para hacer sonar sus alarmas.
Debía irse rápido, necesitaba buscar una excusa, antes de que se acercaran. Podría irse simplemente, decir que estaba apurado, que tenía deberes. Podía hacerlo.
¡Vamos Kazemaru! ¡Levántate de la silla! ¿Por qué no te levantas? ¿Por qué-
Sentía que estaba congelado en el lugar, y esa persona estaba cada vez más cerca, cada vez más y más, y más, y más cerca. Tenía miedo, quería huir, pero sus piernas no le respondían, comenzaba a entrar en pánico.
- Kazemiya...- una mano en su hombro y una suave voz le hicieron voltear. Cierto chico de cabellos azabaches le miraba con tranquilidad.
- Su-superior...- dijo asustado y bastante pálido.
- Estabas aquí, Kiyoshi debe irse y quería despedirse de tí, así que estábamos buscándote.
- Sí... ¡si!- alzó la voz sin querer. Y como si alguien le hubiese quitado aquel peso invisible que estaba sobre su cuerpo, se levantó de su asiento, finalmente aliviado.
- ¿oh? ¿Ocurre algo?- preguntó Endou asombrado, dándose cuenta de la presencia del chico, cruzó miradas con el chico nuevo, lo recordaba del partido de la secundaria de Kazemiya. Endou claro que iba a saludarlo, pero el más joven desvió la mirada casi enseguida, provocando una reacción de sorpresa en el de bandana naranja. Endou se sintió un poco triste por esa reacción, recordó que incluso Kiyoshi, no parecía agradarle mucho al conocerse. Ahora ¿otro amigo de Ichi-kun parecía desagradarle? ¿Por qué? Ni siquiera había dicho una palabra.
Enseguida Kazemiya habló, ignorante de que Sameshima había ignorado a Endou.- Debo irme, Endou-san. Los chicos se irán y yo debo hacer deberes.- contestó rápidamente el menor, le dedicó una rápida mirada a todos, agradeció a Endou por la invitación, hizo una leve inclinación y se fue con rapidez. Sobre todo porque Sameshima, ya había dado la vuelta para marcharse mientras él se despedía, así que fue a alcanzarlo. Dejando a los demás adultos en silencio.
- ...- Gouenji se quedó con un semblante preocupado, mientras Endou y Sakuma hablaban. Expresión que no pasó desapercibida por cierto peliturquesa.
- ¿También lo conoces?- preguntó el chico, Shuuya observó a su amigo, mirándolo con suspicacia.
- S-sí.- admitió, para luego sonreír.- La verdad es que me recuerda a ti, cuando éramos niños.- declaró, observándolo con intensidad, el de largo cabello escapo una suave risa.
- Es verdad, hasta yo lo he notado.- su tono de voz de suave y despreocupada, hizo que Gouenji relajara sus expresiones.- Lamento no recordar todo, Gouenji.- aunque esa expresión solo duró por esos segundos, ya que le sorprendió ver el rostro lleno de dolor de su amigo, de Kazemaru.- Esa conversación seguro es algo importante para ti.- Gouenji no dijo nada, aunque con su silencio admitía que eso era cierto.
- Lo sient-
- Chicos, regresaré a casa.- declaró repentinamente, llamando la atención de Endou y Sakuma.
- ¿Tan pronto?- preguntó Endou.
- Si, lo siento.- Gouenji se quedó en silencio, viendo como Kazemaru se despedía y se iba. Solo un codazo en sus costillas, de parte de Sakuma, lo sacó de su trance.
- Podrías ser un poco más delicado, él aún está recordando cosas, lo hiciste sentir mal.- le regaño Sakuma.
- ¿eh? ¿Qué ocurrió?- preguntó Endou, completamente ajeno a la situación. Gouenji solo se quedó en silencio, un poco avergonzado por esas ansias de recordar y por hacer sentir mal a Kazemaru, solo para saber si recordaba cierta escena del pasado, que realmente debería olvidar.
E-espera...
¿uh?
Puedo conversar un momento contigo...
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Ya lejos, suspiró aliviado de haberse marchado, aunque no estaba orgulloso de aquello, no debería huir, pero no podía hacerle frente en ese momento, además estaba molesto con él, no quería cruzar siquiera una palabra con esa persona, prefería evitar un conflicto y una situación incomoda. Pero sobre todo, quería que dejara a sus amigos en paz.
Ichirouta caminaba, siguiendo a su superior. Sameshima iba adelante a paso tranquilo, pero firme, no había siquiera volteado hacia atrás para asegurarse que Kazemiya le seguía. Mientras que el de cabellos turquesas, simplemente observaba su espalda.
- Gracias por irme a buscar, superior.- mencionó, ninguno se detuvo, ni tampoco hubo reacción de parte del morocho ante las palabras de su compañero, cosa que encontró extraña.- ... disculpa si te moleste, por eso.- por alguna razón no le gustaba el silencio que se había formado después de alejarse del lugar, era algo incomodo. Creía que el superior estaba molesto con él, aunque no sabía porque.- Me disculpare con Taiki y Kiyoshi cuando los vea.- comentó sonriente, pero Sameshima seguía caminando sin detenerse, sin voltear a verlo, sin inmutarse, aunqe era imposible ver su reacción ya que le estaba dando la espalda.
Entonces el chico se detuvo finalmente, para sorpresa de Ichirouta, quien se detuvo antes de chocar contra la espalda de su superior.
- ¿Sameshima...?
- Uh...- apenas si movió su brazo y su cabeza, para finalmente voltear hacia él.- Kiyoshi me envió un mensaje, dijo que tuvo que irse.-mientras decía eso, se quitó los auriculares que tenía puesto y miraba la pantalla de su teléfono.
- Oh... estabas escuchando música.- mencionó. Sameshima parpadeó un par de veces, antes de comprender.
- Lo siento ¿Me estabas hablando?- preguntó preocupado.- Que grosero de mi parte, por favor discúlpame.
- E-esta bien, no te preocupes, mejor apresurémonos, Taiki debe estar solo.- Sameshima tranquilamente asintió con la cabeza. Ahora era el de cabellos turquesas quien iba adelante, seguido de un comedido Sameshima.
No tardaron en llegar donde estaba Taiki, él estaba justo afuera del hospital. El de cabellos naranjas levantó una mano para que los viera, así que rápidamente se acercaron a él.
- Perdona la demora, Taiki.- se disculpó Kazemaru en ese momento.
- No te disculpes, aunque estábamos preocupados, te fuiste de la nada.
- Si, lo siento. Solo quería ir al baño...
- ¿Estás bien?
- ¿Eh?
- Te ves pálido, más que hace algunos minutos atrás.
- Uh, solo estoy un poco cansado, pero estoy bien.
- ¿Estás seguro?- esta vez quien preguntó fue Sameshima.
- Si, lo estoy.- enseguida pensó en cambiar de tema.- ¿Por qué se fue Kiyoshi tan pronto?
Taiki contestó.- Su madre le llamó para que cuidara a su hermana poco después de que te fuiste.
- Entiend-
- Será mejor que también regreses a casa, Kazemiya.- Sameshima se adelantó, interrumpiendo sus palabras. Taiki se sorprendió por la interrupción de su superior, pero asintió con la cabeza.
- Luces algo pálido, deberías regresar, anda puedo acompañarte a casa.- agregó el de cabellos naranjas.
- ¿eh? N-no estaré bien, además tú querías quedarte a esperar ¿no es así?
- Yo lo acompañare.- nuevamente Sameshima hablaba, incluso no espero la respuesta de ninguno, cuando comenzó a caminar hacia la parada del autobús.
- Muchas gracias, superior.- sonrió Taiki.- Nos vemos en clases Kazemiya.
En ese momento Kazemaru no sabía que hacer, todo ocurrió tan rápido, pensaba quedarse un poco más, pero Taiki ya lo estaba despidiendo y Sameshima se había adelantado ¿De verdad lucía tan pálido para que se preocuparan de esa manera? No negaba que se sentía algo cansado, quería dormir un poco, pero podía aguantar otro poco. Al final terminó por despedirse de Taiki y seguir a Sameshima, de todas formas ya habían decidido por él.
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Minutos después, ellos también se despidieron. Gouenji terminó por irse, debía hacer algunos pendientes y visitar a su hermana, le había prometido comer junto con ella. Así que Sakuma y Endou se quedaron solos, pero planeando para reunirse con los demás dentro de un rato.
En ese momento, ambos se encontraban caminando, se reunirían primero con Tobitaka.
- No puedo creer que ocurriera eso, y no estaba enterado.- Endou, con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón se quejaba un poco con Sakuma. Este último dejó escapar una ligera risa.
- Bueno, éramos niños y tú tenías tu problema con tu abuelo, ya sabes.
- Aún así, era el capitán ¿Cómo no notar algo así?- Endou solo frunció el ceño, de alguna manera se sentía ofendido, como si se hubiera perdido algo importante.
Sakuma iba a decirle que: "Claro que no lo ibas a notar si solo pensabas en fútbol". Pero no quería insultar la inteligencia de Endou, así que se contuvo.
- Bueno, Kazemaru siempre fue popular, o eso me dijo Kidou.
- ¿eh?
- En el Raimon.
- Eso creo...- Sakuma solo soltó un suspiro ante lo despistado que Endou había sido cuando niño.
- Si te hace sentir mejor, no había notado eso de Gouenji, si lo había notado de otro, pero no de Gouenji.
Endou solo hizo un quejido con su boca, dándole entender que para nada lo hacía sentir mejor.- Espera... ¡¿Cómo que otro?! ¡¿Quién?!- gritó, estando a pocos metros del Rairaiken. Sakuma se detuvo, solo para notar que había hablado demasiado.
- Lo siento, eso es un secreto.
- ¿eeeeeeh? No seas así, Sakuma.- le lloró Endou.- Quedó como mal amigo.
- No exageres Endou, además ya han pasado 10 años, ya es historia antigua.
- No es historia antigua, para mi es una noticia nueva.- murmuró Endou como si fuera un niño pequeño. Ambos prosiguieron su camino, pero claro, Endou no dejó el tema por la paz.
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Me gustas, Kazemaru
- ¿uh...?- abrió los ojos con lentitud, un poco cansado ¿se había quedado dormido? ¿Acaso había soñado con una decla-?
- ¿Declaración?- la voz suave de al lado le despertó completamente, se sentó derecho ya que se dio cuenta que tenía su cabeza apoyada sobre alguien. Esa persona era Sameshima, rápidamente recordó que le estaba acompañando a casa.
- L-lo siento mucho, me quede dormido.- sentía vergüenza por lo que acababa de hacer. Estaban en el autobús, había pocas personas, aunque nadie parecía prestar atención a lo que había ocurrido, pero no pudo evitar que la vergüenza le abordara.
- No te preocupes, no dormiste demasiado.- fue la tranquila respuesta del morocho.- De todas formas, te iba a dejar dormir hasta que llegáramos a tu parada.
Kazemaru de verdad se sentía avergonzado, muy apenado con Sameshima.- De todas formas, perdón...- se detuvo un momento antes de seguir hablando.- Solo me sentía muy cansado.
Hubo un momento de silencio, en el que Kazemaru solo observaba sus rodillas, allí sentado con la mirada oscura de Sameshima sobre él.- ... estaría bien que te hicieras un chequeo médico.- sugirió finalmente el chico. Claro que Kazemaru pensó que era la opción más lógica, pero tenía a Hideki y su tecnología para ayudarlo a mejorar, eso debería bastar.
- ...- levantó su mirada como si se le hubiese ocurrido algo repentinamente, expresión que Sameshima notó pero se quedó en silencio.
- Puedes seguir durmiendo si quieres.- indicó él, y señaló su hombro como si nada. El de cortos cabellos se sonrojo un poco al entender aquello.- Te despertaré cuando lleguemos.
- N-no, así está bien.- negó efusivamente.- Ya tendré tiempo de dormir en casa.- Sameshima no insistió, solo asintió con la cabeza de manera comprensiva.
Cuando llegaron a la parada, Kazemaru se veía un poco de mejor ánimo, seguía pálido pero parecía tenía una expresión decidida. Sameshima le acompañó hasta su casa, aunque Kazemaru le dijo que no era necesario, el morocho de todas formas lo hizo. El camino fue corto y rápido, es que Kazemaru tenía prisa repentinamente.
- Debes tener cuidado, Kazemiya.- declaró Sameshima cuando estuvieron frente a la casa del chico, quien volteo ante las palabras tan serias de su compañero.
- ¿Sameshima-sa-
- Deberías hacerte un chequeo médico, uno nuevo, en un hospital.- sentía que algo cambió en Sameshima solo por esos segundos, no sabía que era. Quizás era su genuina preocupación por él, que de alguna forma le conmovía, o la insistencia con que viera un médico. Dejó escapar una sonrisa confiada, y asintió.
- Lo haré.
Finalmente terminó por despedirse y volver sobre sus pasos, dejando a Kazemaru en el frente de su casa.
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Ichirouta entró rápidamente por la puerta de la casa, iba directamente hacia Hideki, sabía donde lo encontraría, arreglando el dispositivo que les permitiría hacer ese viaje. Así que, sin detenerse fue hasta él, y lo encontró.
Aunque antes de siquiera poder hablar, Hideki habló primero en tono de regaño.- Que bueno que llegaste, no contestabas el teléfono.- Hideki se acercó a él, con su propio teléfono en mano, seguramente estaba insistiendo en llamarlo. Había olvidado decirle a Hideki sobre su teléfono.
- Perdón, olvidé decirte que se daño.- Hideki solo soltó un suspiro.
- Lo bueno es que estás bien, y me hubieses dicho que se daño, lo hubiese reparado fácilmente.
- No quería molestarte.
- No te preocupes, seguro que no me tomara nada de tiempo, tráelo y lo arreglaré, mientras me cuentas que ocurrió.- Kazemaru solo asintió, estaba apunto de subir a buscar su teléfono, pero se detuvo.
- Espera... necesito pedirte algo.- Hideki, quien se había sentado para seguir arreglando el dispositivo, se detuvo ante el casi grito de Kazemaru. El menor se veía decidido, serio, parecía que le iba a pedir algo sumamente importante, simplemente espero en silencio a que hablara.- Quiero que sanes a Kidou.
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Había llegado de su trabajo, estaba un poco cansada, pero nada fuera de su rutina habitual. Se quitó sus zapatos en la entrada, camino por su casa, masajeando uno de sus hombros, fue hasta la cocina, la cual encontró vacía ¿Dónde estarían sus hijos? Se preguntó ya que todo estaba en silencio ¿Habrían salido? Escucho pasos en el piso de arriba, así que supuso, que allí deberían estar.
Subió las escaleras a su ritmo, para llegar arriba y dirigirse primero que nada a la habitación de su hijo mayor, solo para llevarse una sorpresa que no se esperaba. Observó la habitación de par en par, un poco asustada, sorprendida y nerviosa.
- Hola mami.- Nirai estaba justamente en medio de la habitación, había traído sus juguetes hasta allí, unos simples autos de juguete y puzzles estaban dispersos a su alrededor.
- oh, mamá.- habló el de largos cabellos turquesas. El mayor estaba sentado en el piso, justo a un lado de Nirai, así que se levantó y se acercó a ella, notando enseguida la sorpresa en el rostro de la mujer, no tardó en explicarse.- Estaba un poco nervioso con todo lo que está ocurriendo, no podía tranquilizarme, y termine ordenando la habitación ¿te gusta?- el mayor había reordenado los muebles, y los había colocado de una forma diferente, dejando un gran espacio en el centro, lugar donde Nirai estaba jugando ahora.
- ah...- en un principio no sabía que decir, la rubia observó el lugar con cierta negación, incapaz de comprender que había ocurrido. Se había acostumbrado tanto a ver los muebles en su lugar, con la esperanza de que su hijo volviera, y sí, su hijo había regresado, estaba feliz por ello, pero también quería participar en ese cambio.
- ¿Algo va mal? ¿No te gusto?- su hijo mayor le miró con preocupación y arrepentimiento, Nirai solo miraba con curiosidad a los dos adultos.
- No es solo que... me hubiese gustado ayudar.- luego negó con la cabeza.- No, creo que solo estoy siendo-
- ¡Yo ayudé!- fueron las palabras de Nirai, con una gran sonrisa. El mayor se separó de su mamá para sonreírle al más pequeño, luego volteo a ver a su madre.
- Bueno, lo dejaré como estaba entonces. Nirai guarda tus juguetes.- le dijo su hermano mayor, Nirai obedeció con unas risas de por medio.
- No, no, no, está bien así. Solo pensé que seguiría como estaba, pero soy tonta, si ya has vuelto, es obvio que hay que cambiar.- le intento explicar ella.- Déjalo así, esta perfecto...
- ¿Estás segura?- la rubia asintió y le regaló una sonrisa.- De todas formas, lo siento. Con lo de Kidou, no podía estar tranquilo y Nirai se entusiasmó después al verme mover los muebles.
La mujer solo sonreía con suavidad.- Esta bien, es tu habitación... Dime ¿hay alguna noticia de él? ¿De Yuuto?
El chico dejó escapar un suspiro.- Pasó la noche bien, pero aún así su estado es delicado.- se quedó en silencio un momento, soltó un suspiro para luego observarle con arrepentimiento.- De verdad lo siento, como no puedo hacer nada, más que solo esperar, simplemente ordene esta habitación, disculpa.
- Está bien.- la mujer llevó una de sus manos hasta el cabello de su hijo mayor y movió uno de sus mechones tras su oreja, ordenándolo. - Esperemos que Yuuto mejore.- asintió ante las amables palabras de la mujer.
- Tengo una idea.- dijo el hijo mayor.- Quizás podamos pintar la habitación de otro color, podemos ir de compras juntos, para que te sientas parte.- propuso.
- La verdad, es que me gusta esa idea...- sonrió la rubia.- ¿Qué te parece si las paredes las dejamos en un blanco almendra? Es tu color favorito.- actualmente las paredes eran de un suave color celeste, y la verdad es que a la habitación le hacía falta una nueva capa de pintura, así que renovar el lugar estaba bien.
- Si, adoro ese color.- confirmó el mayor.- ¿Qué dices Nirai?
- ¿Podré pintar mi habitación también?
- Por supuesto.- el chico se sentó a su lado para animarlo.- Compraremos pintura y todos pintaremos.
- ¡Si!
Mientras su madre, sin moverse de su sitio, solo les observaba con cierta tranquilidad, al verlos interactuar tan amistosamente.
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- Déjame entender bien.- En ese momento Hideki estaba arreglando el móvil de Kazemaru, mientras este le observaba nervioso. No era por su teléfono esos nervios, si no más bien por su amigo.- ¿Quieres que use mi tecnología para sanar a Kidou?- Kazemaru asintió, se veía bastante decidido ante esa idea.- No creo-
- Por favor.- le interrumpió.- No puedo irme sabiendo que Kidou está grave, no puedo.- suplico Kazemaru.- Solo hazme ese favor, puedes hacerlo ¿no? Además, para eso estamos aquí, para ayudarlos y ahora Kidou necesita nuestra ayuda.
Hideki no negaba que Ichirouta tenía un punto en eso, pero era tan peligroso todo eso. Dejó escapar un suspiro, para volver a concentrarse en el teléfono, el cual luego de reparar una pequeña pieza dañada, volverlo a armar, parecía volver a la vida.- Esta listo.- le entregó su teléfono.- Necesitas cargarlo y estará bien.- Kazemaru tomó su teléfono de mala gana.
- Hide-
- Lo que me pides es peligroso, sería extraño que mejorara tan de repente.- el adulto se levanto y paseo un poco por la sala, con las manos tras su espalda.- Sospecharían.
- Al menos haz que pueda despertar.- suplico Kazemaru, Hideki le dedicó una mirada, solo para notar la tristeza, y preocupación en los ojos del chico.- Solo eso te pido, no te pediré nada más.
No te pediré nada más, Hideki.
No es que no pudiera, pero era peligroso. Fácilmente se podía hacer pasar por un doctor, y traspasar la seguridad. Tenía la tecnología para aquello, tenía toda la facilidad, lo podía hacer hoy mismo incluso.
- Muy bien.- palabras que iluminaron el rostro de Kazemaru.- Pero iré solo.- Kazemaru ya se estaba preparando mentalmente para acompañarlo.
- ¿Por qué?
- Estás pálido de nuevo, debes descansar. Además, si te ven otra vez en el hospital sería sospechoso, sobre todo si están Endou y los demás allí.- Hideki sentía que esos chicos tenían un radar interno para encontrar a Kazemaru cuando estaba cerca, así que era mejor que se quedara en casa. Además, ese otro Kazemaru podría estar rondando, y no sabían lo que planeaba realmente.- Y es más fácil para mí ir solo, si ocurre algo, podré escapar fácilmente, y tú no te verás involucrado si es peligroso.- agregó finalmente.
El menor no discutió ante esos puntos, sobre todo porque se sentía somnoliento todavía, lo que menos quería era ser un estorbo. Hideki camino, directo a su habitación, Kazemaru le siguió.
- ¿Iras ahora?
- Por supuesto.- Kazemaru no pudo esconder su cara de sorpresa ¡Pero si ni siquiera tenía un plan! Hideki debió notar la cara de sorpresa del menor, porque procedió enseguida a explicar con tranquilidad.- Se lo que debo hacer, y es mejor ahora, Endou y los demás estuvieron en la mañana ¿no?- Kazemaru asintió.- Las horas de visita seguro terminaron, así que es mejor hacerlo antes de que vuelvan. Además el dispositivo está casi listo, solo necesito hacer unas últimas pruebas y podremos irnos. Pero si Kidou está mal no podremos ¿verdad?- preguntó él, se veía muy confiado.
Kazemaru parpadeó, y asintió, con una leve sonrisa en su rostro. Aunque la verdad, aún no podía creer que el viaje se hiciera y más pronto de lo esperado; por alguna razón, no le gustó saber esa noticia. Aún había cosas que quería hacer, gente con la que quería conversar, un lugar que quería ver, aunque no es como si en el futuro no pudiera verlo.
Hideki notó como esa seguridad en la mirada del menor, pasó a insatisfacción con sus palabras
- No te preocupes, te daré tiempo para que te despidas. Pero ya sabes, entre más pronto mejor, así que ve pensando en lo que harás.- Hideki fue hasta el baño, con la ropa que había sacado de su cuarto. Kazemaru se quedó en el pasillo, pensando en las últimas palabras de Hideki, tenía muchas cosas en la cabeza en ese momento, así como mucho cansancio.
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- ¿irán a ver a Kidou?- preguntó el joven, quien comía junto con su familia. Los cuatro alrededor de la mesa.
- Así es.- contestó la mujer a su lado.- Su padre, el señor Kidou, nos apoyó mucho durante lo que te ocurrió.- le indicó ella, sonrió con cierta tristeza recordando esos amargos días.- Lo que menos podemos hacer, es mostrar nuestro apoyo y deseos de que su hijo se recupere pronto.
- Entiendo...
- A propósito Ichirouta, mañana visitamos a Himeko, como siempre hacemos cada año. Espero que no lo hayas olvidado.- comentó su padre.- Debo ir a comprar las flores mañana temprano, tal vez puedas acompañarme.
- ¿eh?
- ¿Qué ocurre?- preguntó la rubia a su lado.- ¿Lo... olvidaste...?
- No...- mentía.- Lo siento, yo... - la rubia le observó sorprendida, ante las palabras titubeantes de su querido hijo ¿lo había olvidado? Estaba segura de que se lo mencionó días antes.- Me deje llevar y planee juntarme con los chicos mañana, por lo de Kidou, ya sabes. Con lo que le ocurrió, olvide aquello. Lo siento.
- oh, sí tienes razón...- comprendió la mujer, tanto como el morocho a su lado comprendió la situación.- Son tus amigos y Kidou está grave.
- Es una lástima...- decía su padre algo triste.
- Pero no estaré afuera todo el día.- agregó el chico.- Ustedes pueden adelantarse mañana y los encontraré en el cementerio después ¿Qué les parece? Después de todo es un día importante para todos nosotros.- Sus padres sonrieron por ello, aliviados.
- Mami...- llamó el menor, el pequeño alzó su bol de arroz vació hacia la mujer. Solo eso bastó, para saber que su pequeño Nirai quería otra porción de arroz.
La mujer sonrió y respondió con dulzura.- Por supuesto, cariño.
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Hideki se había ido hace una hora, o al menos eso fue lo que él durmió. Ahora se encontraba comiendo comida precalentada, en la cocina, en silencio y en soledad. Ya le había dicho Hideki a él, que quizás demoraría más de lo previsto, que incluso podría ser que regresara al anochecer, en el mejor de los casos, antes de que anochezca. Estaba algo nervioso por esto, pero Hideki se veía tan confiado, como si lo hubiese hecho antes.
"Me disfrazaré de médico y entraré. No te preocupes, tengo las herramientas para que no me ocurra nada"
Eso le había dicho, y tenía razón, ya que le había podido crear una nueva identidad aquí, para ambos. Había conseguido esta casa, ropa, trabajo, inscribirlo en una escuela, todo con bastante facilidad, todo para aparentar normalidad y que nadie sospechara. Era bastante conveniente. Muchas veces Hideki se jactaba de lo fácil que era manipular la tecnología para él, como también sufría al notar que había cosas que no podía conseguir con facilidad.
Suponía que debía confiar más en él, tal como lo llevaba haciendo.
- Que silencio...- murmuró, dejando su plato a medio comer sobre el mesón más cercano, ya no tenía apetito. Podría intentar hablar con Kiyoshi, incluso llamar a Midorikawa no parecía una mala idea. En ese momento recordó que había dejado su teléfono cargando desde antes de que Hideki se fuera, así que fue a buscarlo, con suerte podría hablar con Kiyoshi al menos.
Ya en el sofá, con su móvil en mano, procedió a encenderlo y espero a que estuviera completamente encendido lo cual no demoró mucho. Ya listo para usarlo, casi se le cae de sus manos, ante la inundación de notificaciones que comenzaron aparecer en su pantalla, así como llamadas perdidas.
- Vaya... - dejo escapar, no sabía exactamente por dónde empezar, tenía llamadas de Taiki, Kiyoshi, incluso una de Midorikawa, seguro antes de enterarse de que su teléfono no funcionaba. Pero lo más importante, eran las llamadas de cierto castaño, que estaba registrado bajo el seudónimo de 'Idiota'.
Se quedó en silencio, deslizando su dedo por la pantalla, para ver las llamadas perdidas que tenía, las cuales se habían detenido el día del accidente de Kidou: Ayer. Así es, Fudou había intentado contactarlo, incluso le había enviado un mensaje, justo después de que el partido había acabado.
Se quedó pensando un momento antes, o mejor dicho no sabía que pensar realmente, poco sabía, que de alguna manera sonreía ante eso.
"No te preocupes, te daré tiempo para que te despidas. Pero ya sabes, entre más pronto mejor, así que ve pensando en lo que harás."
Si ya se iban a ir ¿Sería bueno tener una conversación con Fudou, al menos una charla corta? No planeaba decirle que se iba a ir, claro que no, pero quizás verlo, hablarle como hizo con Endou, pudiera ser suficientemente bueno como una "despedida".
Un cierre.
Decidió mirar los mensajes mientras lo pensaba. Muchos de ellos eran de Fudou, y algunos pocos de Endou. Los primeros mensajes de Fudou eran del tipo 'Tenemos que hablar' 'Contesta', cosas por el estilo, aunque solo habían sido cuatro mensajes de ese tipo, luego los mensajes cambiaban a 'Espero que hayas regresado a salvo a casa', 'Se que estas enojado, pero ¿Puedes decirme que estás bien al menos?', 'Si, estaba molesto ese día, pero ya no estoy molesto contigo', 'Estaré ocupado con el entrenamiento, espero que veas los mensajes al menos', '...', 'Entiendo, estas enojado, lo comprendo'.
Mientras iba a leyendo, los mensajes de Fudou parecían de alguien verdaderamente frustrado, uno pensaría que se rindiera pero los mensajes seguían. Los siguientes textos, hacían mención de que Midorikawa había ido a verlo, pero que él no les contó nada de lo que hablaron, se quejaba como un niño pequeño. Finalmente, los dos últimos mensajes de Fudou, eran de él sintiéndose muy avergonzado por estar enviando mensajes sin recibir respuesta, y luego él de nuevo, avisándole que el torneo había terminado, que el equipo de Endou ganó y que esperaba poder conversar con él después.
Kazemaru no pudo evitar soltar una carcajada, y pensar que de verdad era un idiota.
- Un completo idiota...- murmuró, mientras veía su pantalla con una dulce sonrisa. Si, estaba feliz, los mensajes de Fudou avergonzándose a él mismo, de alguna manera le entretenían. Quería hablar con él, quizás ese era el momento preciso para hacerlo.
Nuevamente deslizó su dedo por la pantalla, y pensó que quizás era un cobarde, porque estaba claro que no iba a hablar con él cara a cara, pero una llamada por teléfono podría bastar. Eso creyó, eso pensó. Pero, a pesar que solo bastaba con que presionara sobre el nombre 'Idiota' en su teléfono, para llamarlo, no lo hizo.
- Solo tienes que llamarlo, él quería hablar contigo ¿no?- se dijo así mismo, como convenciéndose de que estaba bien, no le diría nada malo. Pero ¿Y si le decía algo malo? Fudou no era muy conocido por su buena actitud, eso lo sabía de antemano. Sin embargo, los mensajes que le había dejado, las continuas llamadas, por un lado daba un poco de miedo esa insistencia, pero también Fudou se estaba preocupando verdaderamente por él ¿verdad?
Al final, después de dudarlo mucho, terminó por enviarle un mensaje.
"Si, llegue a salvo a casa ese día. Me enteré sobre lo de Kidou-san, espero que se recupere pronto. Debo hacer mis tareas, Adiós"
Eso había sido tan automático, claramente lo de las tareas era solo algo que invento, para que no lo molestara. Aunque, si lo pensaba con claridad, si tenía tareas. De todas formas, no creía que viera el mensaje pronto.
Se equivocaba.
La vibración y música de su teléfono le asustó, casi se le cae su teléfono de sus manos por segunda vez en solo esa hora. Era el 'Idiota' quien llamaba, se podía leer claramente su nombre allí. Su primera reacción, al reconocer quien era, fue lanzar su teléfono al otro extremo del sofá, como si fuera una bomba, donde siguió sonando.
Completamente en estado de shock, no supo que hacer, no se movió, ni siquiera sabía si estaba respirando. Solo observo su móvil desde donde estaba, con miedo, como si Fudou fuera capaz de saber que estaba allí, de verlo, si es que llegaba a tocar el dispositivo, o acercarse siquiera.
Solo salió de su estupor cuando finalmente se hizo silencio. Kazemaru dejó escapar un suspiro, aliviado, y esperando que no volviera a marcar, obviamente eso no iba a suceder, porque volvió a entrar una llamada y si, era Fudou. Kazemaru solo deseaba que dejara de llamarlo, pero al mismo tiempo pensaba que debía enfrentarlo.
Esta vez, no se quedó en la esquina del sofá, sino que caminó hasta su teléfono, dándose valor suficiente para contestar esa llamada. Sin embargo, una vez tuvo el teléfono en sus manos, la llamada terminó. No alcanzó a contestarle.
Espero un momento, seguro que llamaría de nuevo, aunque en realidad no quería que lo hiciera, y esta vez, la llamada nunca llegó. Se desanimó un poco al ver que no volvía a llamar, justo cuando había tomado el valor de contestarle. Si, era contradictorio de su parte.
Dejó escapar un largo suspiro, se dejó caer en el sofá completamente, casi como una forma de rendirse ante esta situación con Fudou. Aunque segundos después, escuchó el repiqueteo suave y corto de su teléfono, señal que un mensaje nuevo había llegado. Sin moverse de su lugar alcanzó su teléfono, que había dejado a pocos centímetros y abrió el mensaje.
"Al menos podrías contestar, después de no hablarme durante estos días"
Era el mensaje que leyó , gruño por lo bajo, Fudou no era para nada amable. Uno diría que el ser adulto le cambiaría, pero parecía que no lo había hecho.
"Tengo que supervisar un entrenamiento en unos minutos más"
Llegó otro mensaje. Claro estaba ocupado con su trabajo, se preguntó si estaba siendo una molestia.
"Solo espero que estés bien. La próxima vez, contéstame"
"Por favor"
Aquel último y corto mensaje, Kazemaru lo leyó en voz alta, con duda, como si no comprendiera el significado. Porque de alguna forma, le era algo extraño leer a Fudou siendo tan ¿Amable? De todas formas, otro mensaje más llegó.
"Tendré tiempo después, así que contéstame"
Tiempo
Él sabía muy bien que no tenía tiempo, no lo tenía.
¿Dónde supervisas el entrenamiento?
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No estaba muy contento con lo que estaba haciendo, pero si quería que Ichirouta estuviera estable, debía hacerlo. Además, también le sabía muy mal dejar a Kidou en ese estado, tampoco sería bueno para futuros eventos de ese tiempo, donde seguramente lo necesitarían. Cada detalle era necesario para que todo funcionara bien, porque si una sola tuerca, aunque fuera minúscula, no estaba funcionando, la maquinaría simplemente colapsaría. Lo que menos quería es que hubiera un colapso, porque toda esta misión se iría a la basura.
De todas formas, tampoco es que fuera tan difícil ir y entrar, al menos no para él, quizás para un novato si lo sería, pero para él, que contaba con la experiencia y la tecnología, era pan comido. Pero, de verdad deseaba no tener que utilizar este tipo de ventaja de esta manera, se había dicho que volver a usar este tipo de conocimiento era innecesario, y también peligroso. Si bien era una experto, también existían su porcentaje de éxito como de fracaso. Pero lo haría, todo por el bien de Ichirouta.
Había entrado al hospital, donde Kidou estaba internado, como si fuera parte del público, aunque claro, teniendo el cuidado que no fuera reconocido, ocupando un cubrebocas e incluso se colocó una bandita fría en su frente, para aparentar que estaba resfriado. Se paseo, como si supiera que hacer, a dónde dirigirse en ese estado fingido, nadie sospechó de él, ya que se veía como un paciente más, que seguro esperaba ser atendido.
Se sentó un momento en la sala de espera, dejó su bolso que traía a un lado, ocupando el asiento de su derecha, para que nadie se sentará cerca de él. Observó el lugar un largo rato, esperando notar que todos estuvieran en sus propios asuntos, así como también buscar a alguien que pudiera reconocerlo, observar quien entraba y salía. Todo se veía tranquilo. Estuvo así durante varios minutos, antes de levantarse, tomar su bolso y buscar el baño.
Cuando salió del baño, se había quitado la bandita de la cabeza, mas no su cubre boca. Su cabello azul oscuro, estaba oculto por una gorra médica, completamente recogido dentro de aquella gorra. Se había colocado una bata blanca y había salido así del baño. Nadie pareció prestarle atención, trató de ser lo más natural posible, colocándose finalmente una tarjeta de identificación, con su rango de médico, que pudo obtener gracias a su tecnología.
Espero que nadie me noté
- Espere... ¿lo he visto por aquí antes?- Y justamente, un enfermero pasaba por allí, al parecer le había visto salir del baño. Si fuera una situación "normal", podría quitárselo del medio, dejándolo inconsciente, pero había mucho público.
- Si, estoy aquí hace poco más de unos meses.- carraspeó y comenzó a sonar más seguro.- Debo ir con un paciente ahora, si me disculpas.- enseguida se alejó, sin hacer contacto visual con el enfermero, aunque pudo esquivarlo más fácilmente ya que otra persona le llamó de urgencia, así que aprovechó aquello para desaparecer de allí.
Se dirigió enseguida al cuarto de Kidou Yuuto, esperando no ver a nadie conocido, pero claro que no tenía aquella suerte. Cuando estuvo en el piso correcto, apenas reconoció la silueta de Fudou, entró a la primera habitación que encontró, que para su suerte, era un cuarto de acceso solo para el personal.
Se apoyó en la puerta, escuchando los pasos que se acercaban cada vez más y más, hasta estar frente a la puerta, para luego escuchar como se alejaban. Cuando los pasos se escuchaban lo suficientemente lejos, abrió la puerta y asomó su cabeza, asegurándose de que Fudou había tomado el elevador y desaparecido en él.
No tardó en salir de su escondite, para luego buscar algunas herramientas. Había podido ingresar al sistema del hospital antes de llegar, y encargarse del próximo chequeo médico de Kidou. Así es, había tomado la identidad de otra persona, si era contra la ley, pero debía hacerlo. Busco la sala de informes médicos, lo cual fue fácil debido a su gafete que colgaba en su delantal.
- oh, Yamawaga sensei ¿no?- preguntó la secretaría, al ver a Hideki tomando unos archivos, el pobre casi salta del susto, pensó que no había sido visto.
- S-sí, vine a por los archivos de Kidou Yuuto.- le observó de reojo solamente.
- Me habían informado que estaba en descanso, pero... ahora está activo.- la mujer observaba unos papeles que traía.
- Sí, mañana tomaré mi descanso.- respondió.
- Entiendo, bueno ya sabe el procedimient-
- No se preocupe, estoy al tanto, me voy.- enseguida salió de allí, para buscar el ala de cuidados intensivos. Rápidamente dio con la entrada, mostró la identificación y lo dejaron pasar. Pero antes de entrar al ala de habitaciones, debía hacer una parada y colocarse el traje especializado. Lo bueno es que nadie estaba allí para monitorearlo, ya que todos estaban en sus propios asuntos. Fácilmente, pudo colocarse lo que parecía una bata azul encima, incluso un nuevo gorro, nuevo cubrebocas, hasta guantes y lentes protectores, así como también esconder un estuche que traía encima.
Rápidamente busco un carrito metálico con cosas al azar, que ni él mismo sabía que tenían, pero de todas formas no los utilizará, solo era para que nadie sospechara.
Justo cuando estaba entrando al cuarto de Kidou, fácilmente reconocible, por el nombre claramente escrito en la puerta, alguien le detuvo.- ¿Sensei?- una muchacha le observaba extrañada, confundida. Estaba vestido igual que él, así que la única forma que supo que era una chica fue por su voz.
- Ya-Yamawaga...
- oh, no lo reconocí con el cubre boca y todo. Pensé que tenía descanso ¿Necesita algo de ayuda?
- No te preocupes, seré rápido. Además, creo que escuché que viene otro paciente, seguro que te necesitaran. Lo que haré es solo de rutina, puedo hacerlo.
- ¿Viene otro? No me habían informado.- la muchacha parecía preocupada.- De todas formas debo revisar a otro paciente en unos minutos más, muy bien lo dejo solo.- le dijo ella, para por fin alejarse. Hideki dejó escapar un suspiro, esperando no mas interrupciones y enseguida entró a la habitación.
- Muy bien, aquí vamos...-
Una vez adentro, se acercó a la cama del paciente enseguida. Kidou hallaba durmiendo o eso parecía, ya que estaba en coma, además de fuertes medicamentos. Sus signos vitales eran estables, pero estaba lleno de intravenosas.- ...mira como te dejaron, por eso Ichirouta estaba tan preocupado por tí.- se quitó el cubrebocas y esas gafas, dejó el carro a un lado y se acercó hasta las bolsas de líquido que colgaban a los lados de Kidou.- Bueno, mi trabajo es que Ichirouta esté cómodo y feliz, así que... supongo que esta bien que haga esto. Que quede claro que lo hago por Ichirouta y no por tí.- sí, estaba hablando en voz alta.
Sacó el estuche metálico de entre su ropa, lo abrió dejando ver dos jeringas autoinyectables, ambas parecían contener un líquido color ámbar, uno más intenso que el otro.
- Solo debo inyectar una dosis pequeña...- se dijo así mismo, para intentar concentrarse. Normalmente inyectaría todo, pero esa dosis no estaba hecha para Kidou Yuuto.
Tomó la jeringa con toda su mano, dejando la punta al descubierto, movió el cabello de Kidou y levantó la manga corta de la bata del Yuuto, para dejar al descubierto su hombro. No lo pensó mucho, y enseguida presionó la jeringa contra el brazo de Kidou. Solo pasaron dos segundos antes de que lo retirara.
Hideki se ocupó de cubrir la jeringa nuevamente y guardarla en su estuche, sabía de antemano que debía eliminarla, pero no podía hacerlo dentro del hospital, no podía dejar evidencias. Ya la eliminaría cuando estuviera en casa.
- Debería ser eso suficiente.- de entre sus ropas sacó su teléfono para ver la hora, debía esperar unos minutos para comprobar los efectos. Observó el rostro pálido de Kidou un momento, demasiado pálido, pero confiaba en que todo estaría bien.- Si, te podría inyectar más, pero sería problemático que estuvieras sano al completo, lo siento.- murmuró.
Volteo a ver la puerta, para notar que esta no se había abierto, y todo estaba bien, afuera todo se veía tranquilo y no se veía que nadie vendría pronto. Espero alrededor de media hora, cuando notó que el rostro Kidou volvía a tener color.
- Con eso es suficiente.- comentó esta vez serio, guardó su teléfono, sacó el otro inyectable enseguida, quitándole su cubierta de seguridad, para proceder a realizar la siguiente inyección.
- T-tú...
¿eh? ¿Había escuchado bien? Volteo a mirar a Kidou, quien seguía con los ojos cerrados, quizás solo era su imaginación.
- ¿Qué... ¿Qué haces?
Hideki volteo al escuchar esa voz débil, que arrastraba las palabras, solo para notar unos ojos rojos observándose con dificultad.
Demonios.
- Soy un méd...
- ¿Hideki?
¡¿Qué carajos?! ¡¿Cómo me reconoció?! Pensaba alarmado, se alejó para que no pudiera verlo, confiaba que aún su visión era borrosa por su recién despertar. Hideki volvió a colocarse el cubrebocas y las gafas con rapidez, por seguridad.
- ¿Ka...zemi... ya Hi...deki?
Se quedó en silencio un momento, podría simplemente inyectarle y luego huir, pero si no lo hacía ¿Recordaría Kidou esto? ¿Pensaría que fue un sueño? Por ahora, Kidou se veía confundido, incluso sin fuerzas.
- La... grabación...
¿eh? ¿De qué está hablando? Pensaba Hideki, aún en silencio, como si el hecho de que no hablara hiciera que Kidou no notara su existencia.
- ... interferencia... paso... imágenes.- el pobre Kidou respiraba agitado, le costaba que sus pulmones se llenaran de aire, además que no podía hablar muy alto, y sus oraciones parecían cortadas.- un fantasma...
- ¿Un fantasma?- preguntó Hideki.
- fantasma... sombra... - Kidou volvió a respirar antes de seguir.- Azul...
- ...
- Accidente... rio por el...tive
- ...
Hideki se acercó a él en ese momento, aún en silencio, con la jeringa en mano lista para inyectarla.
- No sé quien es Hideki, pero le haré llegar su mensaje.- habló con tranquilidad, pudo notar que Kidou negaba con la cabeza, pero debía inyectarle pronto, sin más demora colocó la inyección, pero justo en ese momento la puerta se abrió.
- Sensei ¿Está todo bien? El monitor nos indicó cambios en el ritmo del paciente.- una muchacha entró a la habitación, vestía igual que Hideki.
- Justamente los iba a llamar.- contestó Hideki aún dándole la espalda.- Tengo otra emergencia que atender.- esta vez se dio la vuelta para verla, ya con las manos vacías.- El paciente parece haber despertado por un instante, necesita atención.- comentó, apretando el botón rojo que estaba cerca.
- ¿De verdad? Eso es bueno.
- Por favor háganse cargo.- la muchacha asintió y fue hasta donde estaba Kidou, mientras Hideki se alejaba, muy pronto a la habitación llegaron dos enfermeros más, aprovechó la conmoción para abandonar la habitación sin que lo notaran.
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- Eso estuvo demasiado, cerca.- aún con la adrenalina, había cambiado sus ropas, desechado las cosas que había usado, con excepción de su estuche metálico, en el cual tenía ambos inyectables casi completos. Si, no había podido inyectar el último al completo, un error de cálculo que esperaba no tuviera consecuencia alguna, para ellos al menos.
Ahora solo debía dirigirse a casa y darle las buenas noticias a Ichirouta, seguro que estaría feliz de saber lo que ocurrió. Y después de eso, sería bueno preparar su "mudanza".
Comenzó a caminar, ya alejándose del hospital con eso en mente, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando algo jalo su brazo. Al voltear a ver quien le había jalado, observó sorprendido a una mujer de rubios cabellos, ella le miraba confundida, así como él estaba tan confundido con la rubia que le había detenido ¿Acaso era un robo? No, por la expresión extrañada, incluso asustada de ella, no parecía ser eso.
De todas formas, no tuvo ni tiempo de reclamar cuando ella habló.- L-lo siento, se parecía a alguien, pero me... equivoqué.- la rubia lo soltó automáticamente, para disculparse profusamente por su atrevimiento.
- Está bien... no se preocupe, esas cosas pasan.- sin embargo la mujer seguía observándolo con extrañeza, como si esperara algo.- Debo irme.- le hizo saber.
- Por supuesto, nuevamente disculpe, que tenga una buena tarde.- la pobre mujer, se veía realmente confundida, pero volvió sobre sus pasos, al parecer hacia el hospital también. Hideki continuó con su caminata, luego se detuvo nuevamente, para observar hacia atrás, pero la mujer ya estaba entrando al hospital, acompañada, de quizás su pareja.
Que extraño.
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Sabía perfectamente que no debía salir de casa, pero quería hablar con Fudou cara a cara. No sabía de donde había sacado el valor, cuando estaba rehuyendo de hablarle hace nada, pero el miedo a no tener tiempo parecía mucho más grande, y era lo que lo había motivado.
Una vez fuera de su casa, sus pasos le llevaron hasta la parada de autobús más cercana, solo debía tomar el bus y bajarse en unas tres estaciones más. No estaba cerca, tampoco tan lejos, podía ir perfectamente en una bicicleta, incluso corriendo, pero quería ir rápido, y el bus no demoraba mucho en pasar.
Pero cuando ya estaba frente al estadio, comenzó a arrepentirse, sintió un pequeño retorcijón en el estómago y nuevamente las preguntas, sobre si Fudou lo encontraría molesto o lo regañaría por lo que ocurrió, inundaron su cabeza. Quizás podía esperar el bus de vuelta y marcharse, Fudou siquiera sabía que estaba allí, porque él no le había dicho directamente que iría, así que no lo debía estar esperando.
Si, era mejor regresar a casa, Hideki se iba a preocupar por no encontrarlo. Dejó escapar un suspiro, dio un paso y se detuvo, pero no porque él quisiera, sino porque había algo sobre su cabeza, más específicamente una mano que apretaba levemente.
- ¿A dónde crees que vas, enano?- Kazemaru se congeló allí mismo, solo para voltear a ver y reconocer a cierto castaño que fingía una sonrisa.
- Fu-Fudou-san.- dijo algo nervioso.- Q-qué so-sorpresa verlo...
¡¿Qué estás diciendo Kazemaru?! Se reprendió mentalmente.
Fudou obviamente lo soltó y se cruzó de brazos.- Se está haciendo tarde, podemos conversar en cualquier otro momento. La verdad es que no pensé que en verdad vendrías.- obviamente Fudou había intuido aquello por la pregunta del menor en su mensaje, eran bastantes obvias sus intenciones. Quizás no debió decirle donde estaba, pero prefería que se enterara por él, que estuviera buscando respuestas en otros lugares.- Pronosticaron lluvias para estos días, quizás incluso una tormenta.- continuó hablando Fudou, ya que Ichirouta estaba mudo.- Deberías regresar a casa, es peligroso.- Fudou hablaba con tranquilidad, pero no dejaba de lado ese pequeño tono sutil de regaño.
Kazemaru observó el piso, incapaz de verlo a los ojos, apretó sus puños mientras escuchaba lo que decía Fudou. Necesitaba decirle algo, lo que sea. - ... m-me voy a mu-mudar.- terminó por decir, no sin antes levantar la mirada, para notar la cara de sorpresa de Fudou.
Al poco rato, habían entrado al estadio, se sentaron en unas bancas blancas que estaban cerca de la entrada. Kazemaru procedió a contarle del cambio de trabajo de Hideki y que por eso quería conversar con él, antes de irse, ya que seguro iba a estar ocupado con sus exámenes, estudios y próxima mudanza.
- Solo quería que lo supieras, mis amigos ya lo saben...hace días.- continuó él.- ...antes de ese día...- eso último lo murmuró. Volteo a ver a Fudou, quien estaba sentado a un lado de él, pero su expresión no había cambiado para nada, ni siquiera había volteado a verlo.
- Entiendo, que suerte tiene tu padre... es una lástima que debas irte, no será lo mismo.- Kazemaru le observó sorprendido por esas palabras ¿Acaso Fudou lo iba a extrañar?- Creo que has sido una buena influencia para Kiyoshi.- Claro que Fudou se refería a sus amigos, aunque no negaba que había sido una buena influencia por Kiyoshi, hasta Taiki se lo había mencionado más de alguna vez. Se quedaron en silencio un momento, ninguno sabía que decir, así que fue Akio quien finalmente hablo.- ... no voy a negar algo.- el peli turquesa le observó de reojo.- Quiero preguntar que ocurrió ese día.
No pudo evitar ponerse nervioso por mencionar el tema, incluso volteo a mirar sus manos, que temblaban de solo recordar aquel encuentro. Todo estaba aún confuso en su mente, por más que intentaba entender que ocurrió, no encontraba lógica o una explicación para comprender lo sucedido ¿Había sido él? Pero ¿Cómo? ¿Había sido el otro? Eso era lo lógico ¿no? Pero ¿Como explicarlo de todas formas?
Fudou le dedicó una mirada, y soltó un suspiro, notando como la seguridad del menor se había esfumado.- De todas formas ¿Cuándo te vas?- Ichirouta levantó la mirada confundido.- Si ¿Cuándo te marchas?
- ¿Por-Por qué... quieres saber eso?- Fudou se puso algo nervioso.
- Bu-bueno, no puedes dejarme con la noticia a medias ¿no? ¿O es que pensabas irte de la nada? ¿Acaso tus amigos no te harán alguna despedida?... So-solo quiero saber.- hizo aquellas preguntas con torpeza, y carraspeo un poco incómodo al final.
Kazemaru parpadeó, incrédulo a lo que oía, o más bien entendía.- ¿Irás a despedirme si te digo?
- ¿eh? Si lo quieres poner así.- Fudou fingió una tos, y se acomodo en el banco.
- Pensé que estabas muy ocupado.- comentó él.- Con tus cosas, con tu trabajo, y... con ese tipo...- eso último lo murmuró sin ocultar su leve tono ácido. Aunque Akio si le escuchó, y notó, por la mirada del menor, un destello de desagrado.
- ¿ese tipo...?- preguntó Fudou, pero no tardo nada en comprender.- ah, ya sé a quién te refieres.- sonrió el castaño algo divertido. Kazemaru sintió un peso extra en su cabeza, ya que Akio ahora estaba desordenando su cabello con su gran mano, sin ningún tipo de delicadeza.
- ¡O-oye!- mientras el menor intentaba quitar su mano y que no alborotara su corto cabello.
- ¿No me digas que estás celoso? - Fudou parecía feliz, como un niño pequeño que le habían dado un dulce. Ichirouta se sonrojó ante esas palabras.
- ¡¿Quién podría estar celoso por ti?!- preguntó alterado, rojo de la vergüenza aunque también por el enojo. Finalmente pudo quitar la mano de Fudou y ponerse de pie, bastante indignado. Akio solo le observó para luego ahogarse en su risa, eso sorprendió a Kazemaru, quien no entendió que era gracioso ya que él estaba enojado, no encontraba esto divertido.
- ¡¿De qué te ríes?!
- T-tu... ca-cabello...- decía entre risas, y casi lágrimas que salían de sus ojos. Nuevamente las mejillas del menor volvieron a teñirse de carmín, si es que era posible que se sonrojara más que antes, y comenzó a ordenar su alborotado cabello de manera casi desesperada.
- Eres un idiota.- le insultó.- ¡Deja de reírte!- exigió, mientras seguía ordenando su cabello.
- ah... me duele el estomago.- Fudou se quitó una lágrima, al mismo tiempo que sus carcajadas se detenían.- No creí que fuera tan popular.- decía cómodo, sentado en la banca con una sonrisa, con el orgullo y ego por los cielos. Ichirouta chasqueo su lengua molesto, claro que no estaba celoso, se dijo mentalmente. Mientras Fudou seguía hablando.- Aunque no debería sorprenderme...- con una sonrisa mucho más amplia y orgullosa, agregó.- Después de todo cuando joven era muy popular también.
'Te va a crecer la nariz por mentir así, Fudou' Pensó Kazemaru, un poco harto de ver a Fudou tan orgulloso porque él sabía que no era cierto.
- Todos me admiraban desde niño.- y Fudou seguía con su fantasía.- ¿A qué no estás sorprendido? Por eso a mí no me sorprende.
- Estás mintiendo.
- ¿eh? Claro que no, es la verdad. Todos estaban celosos de mí, por eso no me sorprende seguir siendo tan popular como antes.- luego comenzó a reír egocéntricamente.
Kazemaru lo miraba con vergüenza ajena, aunque estaba mucho más irritado con él.- Yo recuerdo todo lo contrario, Fudou.- dejó escapar sin querer. Tarde fue cuando se dio cuenta cuando lo había hecho.
- ¿Disculpa?- Akio le observó extrañado.- ¿Qué fue lo que dijiste? - A Kazemaru le tomó un par de segundos extras notar, cómo el buen ambiente había caído a números negativos por su comentario. Aunque parecía que el castaño no se había enterado del todo, Fudou le veía confundido, esperando una respuesta, seguramente pensando que había oído mal. Para la gran suerte del menor, el teléfono de Akio comenzó a sonar.- No te muevas de allí.- le ordeno el castaño apuntándole con su dedo, mientras contestaba la llamada con su otra mano.- ¿Qué pasa?
No, este era el momento perfecto para huir. Lo sentía por Fudou, pero si comenzaba con sus preguntas, lo haría dudar.
- ¡¿Qué Kidou despertó?!- fue la exclamación que hizo sorprender a Kazemaru en ese momento.- Entiendo... sí, ahora mismo no puedo ir, pero dentro de una hora me desocupo. Si, esta bien. Adiós.- Fudou colgó y cuando volteo a ver al menor, este ya había huido.- ¡O-Oye!- gritó al reconocer la figura del chico.
- ¡Lo siento, debo ir a casa, después de todo va a llover!- le gritó desde donde estaba, pero no detuvo su paso, mientras una sonrisa adornaba su rostro.
Akio dejó escapar un largo suspiro.- Pero que mala educación...- murmuró, rascó su cabeza y se levantó para ir a su trabajo, ya había perdido muchos minutos, aunque no lo consideraba una perdida totalmente.
"Yo recuerdo todo lo contrario, Fudou"
Sí, esas palabras, la forma en que lo dijo, le recordaron a Kazemaru Ichirouta y eso realmente le pareció extraño.
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¿Estaba feliz? Claro que lo estaba, había logrado hablar con Fudou, pero sobre todo, Kidou estaba fuera de peligro, eso quería decir que Hideki había logrado su cometido. Casi que daba brincos, mientras atravesaba un pequeño parque que llevaba a la parada del bus. Sí, también sabía que había hablado de más con Fudou, pero en ese momento no le importaba demasiado. Lo importante ahora, era que regresara a casa antes de que su "padre" notara su ausencia. Así que sonriente, y enérgicos pasos, se apresuró para tomar el bus.
- Te ves muy feliz hoy.
Una voz hizo que se detuviera lentamente, observo a los lados para saber si se dirigían a él, pero no vio a otra persona cerca. Pensando que era su imaginación siguió caminando.
- Estoy detrás de ti.- ahora sí se detuvo de golpe, no sabía porque, pero comenzó a temblar, como si su cuerpo supiera quién estaba tras de él. Con lentitud volteo, nervioso, pálido, solo para reconocer a la única persona con quien no quería encontrarse, al menos no a solas.- ¿Qué tal?- preguntó con una suave sonrisa, mientras su largo cabello turquesa se mecía ligeramente con la brisa, aunque ahora que lo notaba, no había brisa alguna.- ¿No vas a decir nada?- el menor volvió a quedarse mudo, lo único que pasaba por su mente, era volver a casa. La parada de autobús estaba a pocos metros, quizás podía correr, pero por alguna razón, sus pies estaban pegados al piso. Aquel chico, esa persona que se veía como él, pero adulto, solo le observaba, su mirada era tranquila, hasta incluso se veía serio, pero no amenazador, aún así le causaba escalofríos.
- ¿Qué quieres?- logró preguntar.
- ...- solo silencio recibió como respuesta, pero espero, después de todo no sé podía mover. Incluso, el solo hecho de haber hablado, había sido bastante difícil.- Es que creo que es mejor decirte la verdad, Kazemaru Ichirouta.
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Paso de un hospital a otro, en cuestión de minutos, pero es que las sorpresas no terminaban, lo bueno es que el día ya estaba casi terminando, así que esperaba no recibir más noticias, al menos ninguna negativa.
Las puertas del hospital se abrieron automáticamente cuando se acercó, la recepción estaba justamente al frente, atendido por dos mujeres y un hombre, que daban información. Sin detenerse camino hasta allí, y fue hasta una de las chicas que estaba desocupada.
- Disculpe, necesito saber donde se encuentra Midorikawa Ryuuji. Me dijeron que fue ingresado hace una hora.
- oh, s-si.- la morocha se sorprendió por su rápida aparición, a sus ojos, el chico de parche se veía bastante alterado.- Déjeme buscarlo...- se escuchó el sonido de las teclas siendo pulsadas, y apenas la mujer le dio la información, no perdió tiempo en buscar un elevador.
Cuando llegó al pasillo, donde se supone que estaba la habitación de su compañero, se sorprendió al ver a la persona que estaba allí; Saginuma Osamu, estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, viéndose bastante preocupado. Vestía deportivamente, de seguro estaba entrenando a su equipo cuando le llamaron.
- Saginuma...- al escuchar su nombre, este volteo, sorprendido al ver otro un rostro conocido.
- Sakuma.
- ¿Qué ocurrió? ¿Cómo está Midorikawa?- claramente Sakuma estaba asustado y nervioso, no podía estar pasando un accidente tras otro, esto le recordaba mucho al pasado, cuando ocurrieron accidentes y desgracias, no creía que nuevamente pasaría.
- Tranquilo... Él está bien.- Sakuma parpadeó confundido ¿Cómo que estaba bien?
- ¿Midorikawa-kun está bien?- una tercera voz se hizo escuchar en ese momento. Ambos voltearon a ver, para reconocer a cierto chico de cabellos y piel clara.
- ¿Fubuki? - preguntó sorprendido Sakuma, al ver al chico allí, siempre usando aquel abrigo. La verdad es que no pensaba verlo allí, ya que no estaba en la ciudad.- ¿Qué haces aquí?
- Dejemos las explicaciones para después ¿Cómo está Midorikawa-kun?- detalles era lo que exigía Fubuki. Después de todo había venido por Kidou, para luego enterarse, apenas pisar tierra, que Midorikawa estaba en el hospital, obviamente pensaba lo peor y eso le angustiaba. Saginuma suspiro y precedió a explicarles.
- Sólo sufrió un desmayo.
- ¿Sólo? Eso puede ser peligroso de todas formas.- aclaró Sakuma. Saginuma asintió, estaba de acuerdo.
- El doctor le revisó, no tiene nada. Le hicieron un examen, todo está bien, ahora estamos esperando resultados de otro examen.- les explico.- Físicamente, solo tiene un pequeño golpe en un costado de su frente, que ni siquiera necesito gran atención, obviamente se le inflamará, pero ya le han dado medicamentos para eso.
La expresión de Sakuma y Fubuki fue relajándose.
- Pero... yo no me preocuparía por su salud física, sino... mental.- trato de decirlo con el mejor tacto posible, incluso no sabía si debía hablar sobre eso con Fubuki y Sakuma. Sabía que ellos eran buenas personas y muy buenos amigos de Midorikawa, incluso protectores con él.
- ¿A qué te refieres con mental?- Pregunto Shirou con el ceño fruncido.
Osamu soltó un suspiro.- Dijo que vio a Hiroto.- Les tomó unos segundos a Sakuma y Fubuki unir cabos al escuchar eso.- Sí, lo sé. Yo también quedé así. No me quiso dar detalles, solo dijo que él iba a visitar a un amigo. No, no fue el centro psiquiátrico, ni siquiera estaba cerca donde lo encontraron.- aclaro antes de que alguno preguntara.- Solo dijo que estaba caminando y lo vio... y no supo que ocurrió después. Luego recibí el aviso.
- ¿Se habrá escapado del centro?- preguntó Sakuma, pero Saginuma ya estaba negando con la cabeza.
- Midorikawa pensó lo mismo, incluso tuvo un ataque de pánico al despertar.- Osamu llevó una mano a su frente, parecía agotado y preocupado.- Llame al centro, pregunte por él, Hiroto no ha abandonado el lugar en todo el día, ningún día desde que ingresó. Le dije a Midorikawa eso, no me creyó y ahora no quiere que me acerque. Lo que sea que vio Midorikawa, debió ser su imagina-
- No, imposible.- interrumpió Fubuki con brusquedad. Pero se quedó mudo y confuso, cuando Saginuma le estaba tendiendo una tarjeta.
- Aquí está el número del centro, o puedes buscarlo en internet.- le indico Saginuma, Fubuki observó la tarjeta como si fuera algo desagradable, al final la tomó y se alejó de ellos.- Sabía que no me creerían.- comentó, cuando Fubuki se había alejado.
- ¿De verdad Hiroto aún sigue allí?- preguntó Sakuma, al mismo tiempo que observaba a Shirou con su teléfono en mano, haciendo una llamada.
- ¿Por qué mentiría? Quiero lo mejor para Midorikawa, tanto como ustedes.- le dijo Saginuma.- Después de todo lo que pasó, lo que pasamos... no quiero que todo se repita de nuevo.- soltó un suspiro con pesadez, para luego observar la puerta de la habitación de Midorikawa, una puerta que por ahora no podía abrir.
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Continuará.
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Primero que nada: Hola! xD Segundo: perdón por la demora! Quería publicar este capitulo el año anterior, pero no pude, espero desde ahora ser mas constante, al menos con este fic, para terminarlo 0w0 e ir a lo BUENO. Espero que les haya parecido entretenido el capitulo, y sí, esta sobrecargado de cosas. Paso a explicar de manera breve, normalmente escribo las escenas largas y luego las corto donde me conviene xD, y dejo la otra mitad para el siguiente capitulo (o simplemente quito la escena completa y la dejo para el siguiente capitulo). En este caso, solo corte una escena, que es la escena final de Kazemaru chiquito en este capitulo, las demás las deje, solo por haberme demorado demasiado, así que es un regalo (?) atrasado... navideño XD
Cosas que aclarar? La verdad no lo sé... espero que este explicado todo xD y solo decir que en el siguiente capitulo se explicarán muchas cosas, cosas que pueden ser verdad o como también cosas que pueden ser mentiras.
Gracias si aún sigues leyendo este fic! y nuevamente me disculpo por la demora uwu
¿Podrá Kaze pequeño salir de esta vivo? Lo sabremos en el siguiente capitulo(?)
