DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Full Circle
Outtake 3: Venganza
POV Edward
Los tres estábamos callados mientras esperábamos, escondidos de la carretera y el aire por el grueso de los árboles. Estaba oscuro afuera, y no había mucho tránsito, siendo la mitad de la noche, pero no íbamos a arriesgarnos. Los tres sabíamos lo que estábamos haciendo y sabíamos que no había necesidad de hablar más al respecto. Esto se veía venir desde hacía mucho tiempo, un año había pasado desde que había descubierto lo que le había sucedido a Bella en lo que se suponía serían unas vacaciones divertidas de primavera con sus amigas. Mi mente divagó por un momento mientras esperábamos a ver el vehículo por el que estábamos allí.
—Ellos parecían divertidos. Estaban en el primer año de la universidad en Alabama. Estuvimos con ellos toda la tarde y al día siguiente también. Esa tarde, nos invitaron a ir a un club con ellos. Mamá y Phil iban a salir esa noche, así que decidimos ir a bailar. Nos divertimos, pero estaba lista para irme a casa antes de las once, así que no nos quedamos tan tarde.
Ahí está, pensé. El nuevo hombre en la vida de Bella, el padre de su bebé, era alguien que había conocido en las vacaciones de primavera solo meses después de que me fui.
—Él me ofreció otro trago, diciendo que solamente necesitaba tomar algunas cosas, así que podía ponerme cómoda. Me senté en la cama y bebí de la pequeña botella de tequila del mini bar. Al principio bebí lentamente, pero recuerdo que pensé que sabía terrible, así que solamente lo tragué todo sin pensar.
Recordaba la furia, hacia mí mismo, ante lo que sabía venía. Miedo, paralizante, terror brutal al escuchar las palabras en voz alta.
—Lo único que recuerdo es que desperté a la mañana siguiente sola y desnuda en la habitación del hotel. Sus cosas no estaban y había una nota en el buró con mi ropa. "Gracias por el buen rato". Como si en lugar de haberme violado hubiéramos tenido sexo.
Un aplastante peso en mi pecho, si hubiera tenido que respirar, no hubiera podido hacerlo. Incluso ahora, a más de un año después de escuchar las palabras por primera vez, sentí ese mismo dolor atravesarme. Bella, mi vida, mi amor, drogada, usada y abusada, y luego siendo desechada sin pensarlo. La prisión no era lo suficientemente buena para el bastardo que la había hecho sentir de esa forma, que la había violentado y tomado lo que no era suyo para tomar.
Y eso era por lo que Emmett, Jasper y yo estábamos aquí, a la mitad de la nada, alrededor de cuarenta y cinco minutos al norte de Cedar Rapids, en Iowa.
Poco después de que Bella me había dicho acerca del ilustre señor Hunter Ellison, había comenzado a vigilarlo. Había sido fácil —él estaba en una instalación de mínima seguridad y sus computadoras eran sorprendentemente fáciles de hackear— y había estado esperando el momento oportuno mientras trataba de pensar qué podía hacer al respecto. Sabía que tenía tiempo. Él no se iría a ningún lado. Por meses después de que nos mudamos de Forks, mantuve mi vigilancia no solo a través de la computadora, sino a través de Jenks. El hombre estaba recibiendo un salario ridículamente bueno para mantenerme informado acerca de cualquier cosa que involucrara a la Institución Correccional de Columbia.
Alrededor de un mes después del primer cumpleaños de Lizzie, recibí un mensaje de él en la cuenta de correo electrónico designada específicamente para ese propósito. Dijo que en marzo, habría cambios en la prisión de Florida en donde Ellison estaba preso. Alrededor de cincuenta prisioneros serían trasladados a una instalación más grande usada para los criminales violentos. Otros cien serían trasladados a otra instalación en Florida que era nueva y más grande. Finalmente, un pequeño grupo había sido seleccionado para ser transferidos a varias prisiones de los Estados Unidos. Debido a que Hunter Ellison tenía familia en Minnesota, él sería trasladado a la Correccional de Minnesota en Faribault, que estaba a tan solo unas horas de sus padres. Iba a ser un camino de veinticuatro horas desde su locación actual en Florida hacia su nueva casa lejos de su casa en Minnesota, sin detenerse para nada más que gasolina y cambiar de conductores a lo largo del camino.
Inmediatamente supe que el señor Ellison no llegaría a Faribault.
Después de agradecerle a Jenks, le había pedido a Emmett y Jasper que fueran a cazar conmigo, y juntos, habíamos tomado una decisión. Solo Alice sabía lo que estábamos planeando. Sabía que Bella no quería que hiciera algo que pusiera en riesgo mi seguridad o la de nuestra familia. Sabía que Rose lo entendería —y probablemente incluso nos apoyaría— pero le había pedido a Emmett que no le dijera nada. No quería que hubiera ningún riesgo de que Bella, Carlisle o Esme se enteraran. Si uno de ellos supiera de nuestros planes, sabía que estarían decepcionados de mí. Cuando miraba a Bella y pensaba en cómo había sufrido, sabía que era un riesgo que estaba dispuesto a tomar.
No le había pedido a Jasper y Emmett venir conmigo —estaba completamente preparado para destruirlo solo— pero ambos habían expresado su desagrado ante el hecho de que estuviera considerando hacer esto sin ellos. Ambos habían formado lazos cercanos con Bella y Lizzie, y sabía que no tenía caso tratar de convencerlos de que no vinieran.
El problema había sido encontrar una excusa para estar lejos por tantos días. Aunque resultó no ser un problema tan grande como el que había anticipado. Emmett se había quejado de que ya había pasado mucho tiempo desde que nosotros tres nos habíamos ido en un viaje extendido de cacería, así que le dijimos al resto de la familia que nos dirigiríamos a Canadá y estaríamos fuera por tres días, quizá cuatro. Por supuesto, en lugar de ir al norte, vinimos al suroeste.
Mi teléfono vibró, sacándome de mis pensamientos, y miré el identificador de llamadas para ver el nombre de Alice aparecer. Tan pronto como lo abrí, ella habló.
—Están a tiempo —dijo sin que ninguno de los dos nos molestáramos en saludar—. Llegarán a ti en dos minutos.
—Gracias, Alice. —Pausé—. ¿Cómo están?
Extrañaba a ambas, Bella y Lizzie, con ferocidad y no podía esperar para llegar a casa.
—Están bien —contestó—. El diente de Lizzie finalmente pasó a través de la encía, así que ya no está tan molesta.
Ya sabía eso —Bella ya me había enviado una fotografía por mensaje de texto— pero sonriendo por un segundo, le dije:
—Dale a ambas besos por mí.
—Lo haré. Sé cuidadoso.
—Siempre lo soy —dije, sonriendo burlonamente cuando ella se rio y colgó el teléfono. Poniéndolo de vuelta en mi bolsillo, me giré hacia los chicos—. Es hora.
Emmett juntó las manos, sonriendo.
—Apártense, chicos. Dejen al maestro trabajar.
Rodando los ojos, Jasper y yo retrocedimos. Emmett empujó uno de los árboles más grandes hasta que se rompió cerca de la base, y luego lo empujó de nuevo y el árbol cedió. El fuerte ruido del árbol cayendo al suelo se escuchó con eco por el aire nocturno, y nos congelamos, escuchando para asegurarnos de no haber atraído ninguna atención innecesaria. Cuando no escuchamos nada, Emmett caminó y recogió el árbol caído, llevándolo con rapidez hacia la carretera.
Alice había visto esto como la mejor manera de hacer que la camioneta de la prisión se detuviera sin poner en peligro las vidas de los guardias.
Tan solo un minuto después, la oscura camioneta con una calcomanía del Departamento Correccional de Florida en uno de los costados, llegó por una curva de la Interestatal 380 que la conectaría con la autopista 20. Esperamos en la oscuridad mientras sus luces se reflejaban en el árbol y el conductor frenaba con rapidez. Solo pude escuchar su confusión, curiosidad y preocupación mientras veían el enorme árbol a través de la carretera, aparentemente de forma desordenada.
—Ahora —le dije a Jasper, quien asintió.
Él inmediatamente impulsó olas de calma, dándoles a los guardias la impresión de que no había nada por lo que preocuparse. Después comenzó a enviar ola tras la de somnolencia. Al principio, los guardias reaccionaron estirándose por sus radios o teléfonos, pero Jasper siguió presionando y antes de que alguno de ellos pudiera alertar de algo sospechoso, escuchamos cuatro distintivos ronquidos venir de la camioneta.
De acuerdo a Alice, estábamos libres por al menos media hora, pero no quería arriesgarlo.
—Vamos —dije, saltando de los árboles para trotar.
Jasper continuó enviando olas de sueño hacia ellos. Él y Emmett tomaron a los guardias al frente de la camioneta. En lugar de arrancar las puertas de las bisagras —quería que al menos luciera como si los humanos lo hubieran hecho— esperé hasta que Emmett se estirara por las llaves del cinturón del copiloto. Él me las arrojó, y trabajé rápido en el cerrojo antes de arrojárselas de vuelta, quien las dejó en el piso de enfrente.
Saltando a la parte trasera de la camioneta, saqué una de las dos jeringas previamente llenas, de mi bolsillo. Moviéndome hacia el guardia, alcé su manga, encontré una vena en su codo, y cuidadosamente le di al hombre la dosis del sedante. Al frente, Jasper y Emmett estaban haciendo lo mismo con los otros dos guardias. Las drogas dormirían a los hombres por un rato, liberando a Jasper de tener que usar su don. Una vez que acomodé la manga del guardia, me moví hacia el esposado Ellison.
Me tomé un momento para estudiarlo, sabiendo que Jasper no dejaría de dormirlo hasta que le dijera que estaba bien.
El tipo era joven —quizá un par de años mayor que Bella físicamente— y apuesto. Su cabello era castaño, lo suficientemente largo como para caer en sus ojos, y había una pequeña cicatriz pasando la línea del cabello por encima de la sien. Sus ojos estaban cerrados, pero sabía, por lo que Bella me había dicho, que eran verdes, justo como los míos lo habían sido hacía más de un siglo.
Siseando, pateé su pie con el mío —no lo suficientemente fuerte como para romper algo… aún— y hablé hacia Jasper.
—Vamos, hombre. Despierta a este pedazo de mierda.
Sabía que la medicina tendría suficiente tiempo para actuar en los guardias, e incluso sin la influencia de Jasper, estarían dormidos.
Tan pronto como la vibra somnolienta se fue, Ellison saltó, sus ojos abriéndose mientras se sentaba recto y miraba alrededor. Notó al guardia, dormido profundamente, su cabeza hacia atrás y roncando, y luego se giró, viéndome a menos de dos metros de distancia de él.
—¿Qué demonios? —jadeó—. ¿Quién demonios eres tú?
Sonreí —una enojada, sonrisa de suficiencia, llena de dientes y labios alzados— y contesté:
—Mi nombre es Edward Cullen. —Moviéndome a velocidad humana, caminé a su lado y saqué la segunda jeringa, clavándola en el músculo de su muslo—. Pero tú puedes llamarme tu peor pesadilla.
Ellison estaba temblando ahora. Sus pensamientos eran una mezcla de enojo y miedo. Estaba tratando de averiguar por qué el guardia estaba dormido, cómo me había metido a la camioneta, qué le acababa de dar, y estaba profundamente asustado de que estuviera a punto de morir.
—Oh, sí —contesté su último pensamiento no hablado—. Lenta y dolorosamente, si yo tengo algo que ver con eso.
Su corazón se aceleró por un momento, su respiración se volvió pesada, y comenzó a tratar de levantarse de su asiento. El efecto del sedante combinado con las esposas alrededor de sus muñecas lo mantenían sin equilibrio, y fue incapaz de levantarse más de unos centímetros antes de que volviera a caer, su cabeza golpeando con fuerza contra la pared de la camioneta.
—¿Qu m hcste? —balbuceó, sacudiendo la cabeza en un intento por aclararla.
—No se siente tan bien ser drogado contra tu voluntad, ¿no es así? —gruñí, incapaz de controlar mi temperamento. Necesitaba mantenerme calmado hasta que estuviéramos libres.
—N sé de q hbls. —Sacudió la cabeza de nuevo, su boca abriéndose una vez más, hasta que finalmente, menos de un minuto después de la inyección, sus ojos y boca se cerraron mientras el sedante actuaba por completo.
—Lo llevaré al auto —dije—. Ustedes terminen aquí.
Arrojé al drogado y esposado Ellison por encima de mi hombro y salté de la camioneta, cerrando la puerta tras de mí.
Mientras lo llevaba hacia el auto que habíamos escondido cerca de la carretera, podía escuchar la grava mientras Jasper y Emmett empujaban la camioneta a un lado de la carretera para que alguien que fuera manejando por ahí no se estrellara con ella. Antes de encontrarme en el auto, ellos moverían el árbol también, y luego llamarían anónimamente al 911 desde uno de los teléfonos de los guardias antes de limpiar todo en caso de que quedaran huellas y cerrar las puertas detrás de ellos. Queríamos que el hombre que colgaba como un costal de papas por encima de mi hombro pagara por lo que le había hecho a Bella; los guardias no estaban involucrados, así que estábamos haciendo todo lo posible para mantenerlos a salvo hasta que la policía llegara. Ellos no habían visto nuestros rostros, gracias a la influencia de Jasper, y sin ninguna evidencia, nada nos ligaría a la escena del crimen. El único que podría posiblemente identificarnos era el hombre que estaba a punto de arrojar a la cajuela de mi Volvo, y pronto, él no estaría en condiciones de decirle algo a alguien.
Nunca.
Un poco más de dos horas después, metí el Volvo a través de las enormes puertas de la enorme bodega que Jenks había adquirido para nosotros unas semanas antes. Estábamos a las afueras de Chicago, en un área llena de edificios abandonados como este. Alguna vez había sido una fábrica de algún tipo, pero había cerrado unos años antes y había permanecido vacía desde entonces. Estando en donde estábamos, a la mitad de la noche, sin nadie alrededor por kilómetros… éramos libres para hacer lo que necesitábamos hacer.
Una vez que las puertas de la bodega estuvieron cerradas con fuerza, abrí la cajuela. Ellison aún estaba dormido, aunque por la visión de Alice, sabía que despertaría pronto. Lo saqué del auto, sonriendo cuando su cabeza cayó sin fuerza. Emmett sacó la silla plegable que habíamos puesto en la cajuela, la acomodó lejos del auto y luego se apartó para que pudiera dejar caer a Ellison en la silla. En un minuto, estaba asegurado a la silla con las manos esposadas detrás de su espalda y las cadenas alrededor de la silla antes de que se cerraran alrededor de sus muñecas.
—Eso bastará —dijo Em, pateando la pata de la silla lo suficientemente fuerte para casi tirarla a ella y su ocupante—. Si él quisiera, podría pararse y correr, llevándose la silla con él. —Sus músculos se flexionaron bajo su playera, como si se preparara para una pelea, siseó—. Casi espero que lo haga.
Media hora después, Ellison comenzó a removerse. Le tomó otra media hora despertar del todo, y cuando lo hizo, entró en pánico al vernos. Escuché sus pensamientos mientras nos miraba de verdad por primera vez. Lucíamos enormes, amenazantes, especialmente aterradores porque lucíamos tan casuales, todos recargados contra el auto, los pies cruzados a la altura del tobillo como si no acabáramos de secuestrar a un hombre. Nuestros ojos estaban negros —de furia, no hambre— y la pose casual era invalidada por la mirada feral en nuestros rostros.
Ellison trató de pararse de su asiento, teniendo éxito solo en enredar sus pies con las patas de la silla y tirarse a sí mismo. Su cabeza golpeó el piso de concreto con un fuerte golpe, y él gimió.
—Quizá no tengamos que hacerle nada —dijo Jasper pícaramente, riendo disimuladamente cuando el corazón de Ellison se aceleró—. Quizá él lo haga por nosotros.
Sonreí burlonamente y caminé —o aceché, de acuerdo a los pensamientos de Ellison— hacia él y lo enderecé con una mano, acomodando la silla en el suelo.
Antes de poderme alejar, Ellison cometió el error de patearme, esperando causarme un poco del dolor que él sintió cuando su cabeza golpeó el suelo. Desafortunadamente para él, su pie hizo contacto con mi espinilla, lo que no me dolió para nada, pero por su alarido de dolor y el crujir del hueso, supuse que él se había roto el pie.
—¡Jodida mierda! —gritó—. ¡Me rompiste el pie, hijo de puta!
Sacudí la cabeza hacia él.
—Qué lenguaje tan horrible para un hombre tan joven.
—¿Quién eres? —gruñó—. ¿Qué quieres conmigo?
Caminé hasta que estuve tan cerca como podía estar sin tocarlo.
—¿Recuerdas el nombre de Bella Swan?
Los ojos de Ellison se ensancharon. Sus pensamientos se volvieron locos.
¿Qué tiene esa zorra que ver con esto? Pensé que había terminado con ella cuando firmé esos jodidos papeles.
—Ella no es una zorra —gruñí, acercándome tanto que ahora él tenía que inclinar la cabeza para ver mi rostro—. Bella Swan es mi prometida. Vas a mostrarle un poco de respeto. —Señalicé cada una de las últimas palabras con un golpecito en su pecho con mi dedo índice, mirando mientras él hacía un gesto de dolor.
Estaba acercándome peligrosamente al límite, así que dándole un último golpe con mi dedo, me giré y me moví para estar de nuevo frente a Emmett y Jasper. Dándole la espalda a Ellison para dejarle saber que no estaba preocupado o interesado en él en lo más mínimo, cuando en realidad, mi mente estaba atrapada en la suya mientras soltaba viles pensamientos acerca de Bella en su cabeza.
No veo por qué este tipo está tan enojado. Reventé la cereza de su chica. Ella lo estaba pidiendo, mirándome con esos grandes ojos cafés. Quizá no dijo las palabras, pero ella lo quería. Todas lo hacen. Mi dinero, mi nombre… ella solo estaba nerviosa porque era su primera vez. Podía verlo. Es por eso que le di algo para ayudarla a relajarse. Que se soltara un poco. No es la primera vez. Ella solo es la primera en quejarse.
Ante los pensamientos de Ellison, tuve que contenerme para no volver y poner mi pie en su trasero. Con voz baja, dije:
—Este tipo es todo un caso.
Jasper asintió lentamente.
—No siento nada de arrepentimiento de su parte. Está sintiéndose ofendido y molesto…
Apreté los dientes, trabajando para mantenerme bajo control.
—Él no entiende por qué está en problemas por esto de nuevo cuando piensa que no hizo nada malo.
Los brazos de Emmett estaban cruzados por encima de su pecho, y continuaba lanzándole a Ellison miradas sucias por encima de mi hombro. Cada vez que el otro hombre se daba cuenta, su corazón se aceleraba, el miedo emanaba de él en olas. Incluso aunque trataba de ocultarlo con valentía, sus pensamientos lo delataban.
Mierda, ese tipo es enorme. Quizá si lo miro mal, él dejará de mirarme.
Sonriendo burlonamente, me giré hacia Emmett.
—Te tiene miedo, pero el estúpido hijo de perra cree que puede superar tu mirada.
Emmett curvó los labios en disgusto y le lanzó peores miradas al hombre esposado a la silla.
A través de sus pensamientos, miré mientras Ellison se encogía, rápidamente evitando su mirada.
Palmeando el hombro de Emmett, me giré y caminé lentamente a través del espacio, dándole a Ellison bastante tiempo para mirarme y preguntarse qué haría después.
—Tienes razón —dije calmadamente, respondiendo a sus pensamientos de hace unos momentos—. Él es enorme, ¿no es así?
Él lució asustado por un momento antes de intentar calmarse.
»Él ama a Isabella casi tanto como yo lo hago. Creo que le debes una disculpa. De hecho, a Bella le debes una disculpa, pero no voy a dejar que te acerques a ella, así que puedes disculparte con él, y él se la pasará a ella.
Enderezando los hombros, los labios de Ellison se curvaron en una sonrisa burlona por un momento.
—A la mierda con una disculpa. Esa perra es la razón por la que estoy en prisión.
Hubo un rugido de furia detrás de mi hombro, y escuché a Jasper sostener a Emmett para que no se abalanzara hacia el pedazo de mierda que estaba frente a mí. No me molesté en contener mi ira ante sus palabras mientras mi brazo se estiraba y mis dedos se envolvían alrededor de su garganta, cortando su respiración con un poco de presión.
—Dejemos algo en claro —le dije, mi voz estaba aterradoramente calmada—. Estás en prisión porque drogaste y violaste a una chica inocente.
Ellison estaba jadeando por aire, sus pies pateando inútilmente mientras lo sostenía un par de centímetros por encima del suelo. Cuando finalmente lo dejé ir, él cayó al suelo, tambaleándose por un momento mientras recuperaba el aliento. Él me miró, aterrado y con los ojos ensanchados.
—¿Quién eres? ¿Qué eres?
—Supongo que tiene problemas de memoria —dije por encima de mi hombro hacia mis hermanos. Ya me había presentado en la camioneta, pero aparentemente, las drogas y el miedo lo hicieron olvidarse de eso.
Mirando a la patética excusa de hombre frente a mí, contesté su pregunta.
—Mi nombre es Edward Cullen, y soy el hombre que te enseñará a no meterte con las mujeres, idiota.
En lugar de lucir más asustado, miré mientras una expresión pensativa cruzaba su rostro.
¿Edward? ¿En dónde he escuchado ese nombre? Sus pensamientos estaban acelerándose, tratando de recordar por qué conocía ese nombre en relación con Bella.
Fue como si una bombilla se encendiera por encima de su cabeza.
—Edward… eres el chico por quien ella lloró cuando la metí en mi cama. Rogó para que la salvaras. —Sacudió la cabeza de forma exagerada mientras pensaba: Qué pena. No pudiste salvarla. Nadie pudo.
Me congelé ante la mención de Bella rogando que la salvara. Eso solo era un fracaso más que podía poner en mi larga lista, uno que nunca podría reparar. En ese momento odié aún más al pedazo de mierda frente a mí, porque él me había dicho algo que sabía Bella nunca me hubiera dicho, incluso si hubiera sido capaz de recordarlo. Ella no hubiera querido que supiera que lloró por mí, que no había estado ahí para salvarla cuando me lo rogaba.
El bufido de Ellison me devolvió al presente.
—Esa perra era buena para usar su boca, eso es seguro. Debí haber hecho que la usara de una mejor...
No lo dejé terminar. Con un gruñido, impulsé mi puño y lo golpeé con demasiada fuerza.
Ellison salió volando, mi golpe lo llevó a él y la silla a casi tres metros de distancia.
—Hombre —dijo Emmett, caminando hacia mí para ver a Ellison—. Ese fue un golpe malditamente fuerte. Creo que lo mataste.
Mientras Jasper se movía para revisarlo, traté de encontrar en mí una parte a la que le importara. El hombre era un monstruo vil y enfermo que no había mostrado ningún remordimiento, que ni siquiera pensaba que hubiera hecho algo malo. La prisión no iba a cambiar su mentalidad, de hecho, no tenía dudas de que solo iba a engrandecer esos sentimientos de superioridad.
—Sí, está muerto —confirmó Jasper, como si no pudiéramos escuchar la falta de un latido—. Rompió su cuello.
Suspirando, toqué mi rostro antes de pasar una mano por mi cabello y jalarlo con fuerza.
—Saquémoslo de aquí.
Jasper y Emmett se ofrecieron para volverlo a meter a la cajuela. Acomodamos ahí coberturas de plástico antes de hacer el viaje al oeste, así que lo envolvieron en otra cobija mientras yo me deshacía de la evidencia de que habíamos estado ahí. Ellison se había orinado los pantalones cuando lo tomé por la garganta, así que solo puse un puñado de polvo y tierra por encima del pequeño charco. Si la bodega alguna vez era investigada, luciría como si una persona de la calle hubiera logrado entrar y usarla como baño.
Tomando un momento para asegurarnos de que todo estuviera despejado —aún estaba oscuro afuera, así que había poco tránsito— finalmente volvimos a la carretera, dirigiéndonos al oeste. Llevaríamos el cuerpo de Ellison al Bosque Estatal Yellow River en Iowa. Estaba lo suficientemente lejos de Chicago para estar a salvo, no tenía conexiones con Bella o nuestra familia, y era una buena distancia del sitio en donde habíamos sacado a Ellison de la camioneta, no demasiado lejos, pero no tan cerca como para que los elementos de la policía buscando nos vieran.
Pensamos en enterrarlo en medio de la nada, pero si él nunca era encontrado, sabía que Bella se preocuparía de que estuviera prófugo. También era lo suficientemente listo como para darme cuenta de que cuando él apareciera muerto justo después de nuestro viaje de caza extendido, ella sabría exactamente lo que había pasado. Era un riesgo que estaba dispuesto a tomar. Después de todo, era más fácil pedir perdón que pedir permiso.
El camino de cuatro horas —gracias a tener que conducir a una velocidad humana a lo largo del viaje— desde el lugar en donde dejamos a Ellison a Rhinelander había sido relativamente silencioso. Emmett y Jasper sabían que tenía mucho en mi mente, así que básicamente me dejaron ser.
Dando vuelta en la carretera que eventualmente llegaba a la casa, finalmente rompí el silencio.
—Gracias, chicos.
Sentí una ola de aceptación y paz venir de Jasper desde el asiento trasero.
—Estamos contigo, hombre —dijo Emmett mientras se estiraba y palmeaba mi hombro gentilmente, dándole un apretón en apoyo.
Ninguna otra palabra fue necesaria.
Cuando nos estacionamos en la casa, Bella, Alice y Rose estaban en el porche. Bella tenía a una Lizzie que intentaba liberarse de sus brazos, y en el momento nunca había visto una visión más hermosa que la de mis dos chicas.
Edward, los pensamientos de Alice rompieron mis reflexiones. Lo siento. Traté de ocultárselo, pero sabía que algo pasaba y finalmente me rendí y le dije.
Tomé la decisión de decirle a Alice más tarde que estaba bien y agradecerle por su ayuda.
Una sonrisa cruzó por su rostro y ella asintió. De nada.
Menos de treinta segundos después, tenía a Bella y a nuestra hija en mis brazos. Emmett y Jasper saludando a sus esposas apenas y se registró en mi mente mientras primero besé la mejilla de Lizzie, haciendo una trompetilla en la regordeta suavidad, antes de girarme hacia Bella.
—¿Me perdonas? —le pregunté en voz baja, presionando mi frente con la suya.
—¿Estás bien? —preguntó.
Asentí lentamente.
—Entonces no hay nada que perdonar.
Nos quedamos ahí por un momento, hasta que Lizzie rompió la paz al estirarse y tirar de mi cabello.
—¡Papá! ¡Arriba!
Me reí y la tomé de los brazos de Bella, poniéndola sobre mis hombros. Ella se aferró a mi cabello con ambas manos mientras Bella envolvía su brazo alrededor de mi cintura, y caminamos hacia la casa juntos como una familia.
Era bueno estar en casa.
¡Hola a todas!
¿Pueden creer que finalmente, después de años, estoy decidida a terminar de traducir los outtakes que faltan? #milagrodecuarentena
Una disculpa ENORME a las chicas que se quedaron esperando estos outtakes pero bueno, aquí les dejo el primero de los tres que me faltaron.
Mil gracias por su paciencia y espero se animen a dejar un review con su opinión :D
¡Nos leemos pronto!
P.D. El outtake que sigue es súper lindo, jajaja.
