Disclaimer: los personajes no me pertenecen, este fanfic es hecho sin fines de lucro.

Día 29

Vampiro

Mientras corría recordaba todo lo sucedido en el último medio año, durante ese tiempo cada que la drogaban una pesadilla recurrente invadía sus sueños.

Estaba presa en la torre de un castillo abandonado custodiada por una bruja deforme que la picaba con la punta afilada de un atizador en las costillas causándole dolorosos cortes; cada tarde llegaba una quimera de melena violeta gruñendo agresivamente, le daba zarpazos en el cuerpo desgarrando sus muslos y brazos, presionando los lacerados costados; además, una enorme araña negra con patas gruesas y desproporcionadas la jalaba del cabello, le presionaba los pómulos hasta hincharlos y arañaba sus brazos con finos rasguños a los que luego echaba alcohol. Sin embargo, la peor pesadilla fue el día que nació Senshi.

Los dolores de parto comenzaron desde antes que el alba despuntara, el efecto de la droga del día anterior se había evaporado y aún estando sujeta se retorcía al sentir sus caderas abrirse en cada contracción, sus captoras la observaban indiferentes ante su padecimiento.

-¿No deberíamos traer a un doctor?-

-No, solo estar fingiendo. En aldea mujeres dar a luz al borde del camino y luego irse a entrenar-

-Además no tiene de qué quejarse, las plebeyas tienen a sus hijos en muladares, ella está en una cama. Mejor démosle otra dosis de belladona para que no moleste tanto-

-Pero el bebé…-

-Ser un Saotome, si ser apto para este mundo sobrevivir sin problema-

Pero cayó la noche y seguía sin darse el alumbramiento.

-No es normal, no es normal. Lleva más de 12 horas así, debemos hacer algo-

-¡Callar, maldita drogadicta! Si nosotras estar en esto ser porque tú insistir en quedarte con hijo, yo preferir desaparecer a chica violenta para siempre-

-Lo harás, Shampoo, solo espera un poco más y podrás hacerlo-

Los gritos de dolor de Akane inundaban el abandonado hospital, sentía desfallecer en cada espasmo pero se esforzaba en no perder el sentido, necesitaba estar ahí para su hijo.

Ukyo se acercó y le hizo beber algo con sabor amargo, a los veinte minutos comenzó a ver cómo miles de serpientes le atacaban el cuerpo, intentó protegerse de la ofensiva inútilmente pues la más grande logró morderle en el bajo vientre, percibió cómo le desgarraba las carnes con sus afilados dientes, al estirarse para verla notó que se había convertido en un dragón de komodo que la estaba abriendo por la mitad con sus afiladas garras, sus lamentos se hicieron más fuertes y lastimosos.

Al poco rato apareció en la puerta la quimera acompañada por un alguien envuelto en una capa y con sombrero, al levantar el rostro, Akane notó que tenía afilados colmillos sobresaliendo de su boca.

-¡Aléjenlo de mi! ¡No te llevarás a mi hijo, vampiro!-

-¿Qué le dieron a esta mujer?- en medio de su sopor escuchó que preguntaba el inmortal-

-Nada que le importe, usted solo vino a atender el parto- lo encaró la bruja.

-Debo saberlo para comprender cómo reaccionará su cuerpo-

-Le daré más dinero si deja de preguntar- interrumpió la araña acariciándole el rostro.

El vampiro rodeó el lecho de Akane para colocarse en medio de sus piernas, ella le vio relamerse ante el sangriento espectáculo que mostraba su centro, vanamente buscó defenderse pero sujeta como estaba le era imposible.

-Debes calmarte, mujer. Tu hijo lo está resintiendo-

Un nuevo embiste de dolor se apoderó de ella, el ser de ultratumba le acarició el vientre con tiento para empujárselo en la siguiente contracción. Pasaron minutos que se le figuraron eternos en medio del sufrimiento pero al fin le escuchó llorar fuerte y claro. El vampiro se acercó a ella con su hijo en brazos pero poco duró el momento pues la bruja se lo arrebató para llevárselo lejos.

-Tu vida y la de tu hijo están a salvo, la sangre que derramaste es la ofrenda que acepto como pago. Estarás bien- le dijo antes de quitarse de su lado el visitante.

En medio de su bruma mental vio el momento justo en que el vampiro les dio la espalda a la quimera y a la araña, sin esperar más se abalanzaron sobre él desgarrándole las entrañas con sus afiladas garras y deformes patas, le arrancaron la cabeza sin tener piedad y desmembraron el cuerpo pedazo a pedazo. Antes de desmayarse miró el rostro del inmortal estoico, altivo, leyó sus labios que le decían "regresaré por mi venganza".

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Akane al recordar aquella terrible pesadilla mientras atravesaba el bosque buscando a su familia. Jamás perdonaría a esas tres arpías por lo que le habían hecho y justo ahora iba tras la primera.

-0-

Hola de nuevo, aquí andamos actualizando.

He leído todos sus reviews, me encanta que les esté gustando la historia, pensé que tal vez no sería mucho de su agrado por el tono un poco oscuro y tétrico pero ahora veo que pensé mal.

Gracias por continuar leyéndome y escribirme, atesoro sus palabras en mi corazón.

Nos leemos pronto.