¡HOLA MIS BELLAS!
Si, aquí estoy.
He tenido un poquito de tiempo, y mucha inspiración, y he tenido el capítulo listo en un par de días.
Espero que os guste.
Aviso a las "sensibles" que estén preparadas, por que viene un capítulo muy tenso.
DISFRUTARLO...
·
nydiac10: No había dejado muchas "pruebas" para que adivinarais como reaccionaría Bella... La intención era sorprenderos ;-)
JadeHSos: Me alegro que te gustara. La verdad que para Bella, que no tenía ni idea de nada, fue un completo shock!
Invitada "cary": No te voy a adelantar nada, porque sería hacer un spoiler demasiado grande (jajajaja) Bella está terca, si, vale... pero ha sido un shock enterarse así... Le costará perdonar a Edward. Del lobo no tenéis que preocuparos ;-) ¡A le! Al final, he hecho spoiler... jajajaja
anlucullen: ¡BIENVENIDA! Gracias, me alegro que te guste.
ALBANIDIA: Siento decirte que sí... Bella no se lo pondrá demasiado fácil a Edward. Pero... no adelantemos acontecimientos.
invitado "Mapi piligm" No se si eres la "piligm" que comentabas antes, si no... ¡BIENVENIDA! Te hago un pequeño spoiler: Su relación SI que se verá modificada. Bastante.
Flor Mcarty: Lo primero, las obligaciones. Por eso tardo yo tanto en actualizar, pese a lo que me gustaría... TE agradezco que tengas un minuto para dejar un coment. Gracias guapa. Esperemos a que Charlie muera, ahí si podrá haber dudas sobre qué será de Bella.
Dulce Carolina: No cuentes con ello... ;-) Pronto, al menos.
PaolaValencia: ¡Jajajajaj! Sabía que te gustaría mi elección por Sam, jajjajaa (no puedo parar de reír) Me alegro que tu hígado esté bien, soy feliz por ello. Y me alegra tb, que te gustara tanto el capi.
saraipineda44: Si... muy cortas. Aunque a los Cullen les duró bastante tiempo, teniendo en cuenta la relación tan estrecha que Bella mantenía con ellos, sobre todo con Edward. Graciassssssssssssssssssssssssss a tí ;-) (jajajajajajajajaj)
Nancygov: ¡Jajajajajajaja! Tu comentario se lleva la palma en el anterior capítulo. Ha sido genial! Eso de "puede estar con ella sin descanso y firmes como soldado..." Ha sido brutal! jajajaja! Pero poniéndonos un poco serias... Tienes razón en deducir que tardará en darse cuentas de esas ventajas ;-) Edward lo tiene muyyyyy difícil. Pero no adelantemos acontecimientos, si no, os estropeo más sorpresitas que os tengo preparadas.
alicecarolina11: LA verdad que dan pena ambos. Cada uno en sus circunstancias. A ver que pasa cuando hable con Charlie.
Adriu: Me alegro que te gustara... Que os gusten mis historias, es mi objetivo principal. LA verdad que fue un tanto alucinante enterarse así... (a mi me hubiese dado un infarto fulminante)
mrs puff: Eres la única que ha comentado sobre la parte del parto... GRACIAS. Esa parte era un poco más larga, pero la acorté... me pareció que todas queríais más protagonismo sobre el momento en que Bella se entera. No os había dejado pistas sobre cómo Bella se lo tomaría... Pero por norma, "mis Bellas" no se toman nada bien que Edward sea un vampiro ;-)
MIL GRACIAS por vuestros comentarios. Cuando me van llegando al correo, me hacéis sacar tiempo de debajo de las piedras para escribir. Y no os hacéis una idea, lo que me ayuda a inspirarme, al ver que comentáis con tanto entusiasmo.
CAPÍTULO 29
Mientras tanto en el patio de la casa de Sam:
- Tranquilo Edward… Ha sido muy impactante - Alice intentaba tranquilizar a su hermano, y también a sí misma - Hoy, de todos los días para enterarse, fue el peor.
- Cuando se le quite el susto, hablaremos con ella… Carlisle lo hará, y entrará en razones. - Emmet también intentaba convencerse a sí mismo.
Edward negaba con la cabeza, abatido. Su semblante era la tristeza hecha hombre.
Su rostro parecía más pálido de lo normal, sus ojos, aunque dorados, estaban oscurecidos, y sus ojeras amoratadas, ahora eran de un violeta intenso.
- Siento muchísimo que todo se haya descontrolado así - Sam se acercó unos pasos a los hermanos Cullen. Se sentía en cierto modo culpable de que Bella se hubiera enterado de semejante forma.
- Ayer, cuando vinieron a festejar la navidad, justo cuando Charlie se desmayó, Carlisle estaba hablando con Bella. - Relató Emmet. - Queríamos haberle contado hace semanas, pero… una cosa por otra, se nos ha ido el tiempo.
- Bueno… no es algo fácil de contar, la verdad - Intervino Seth. - Pero enterarse así… - Abrió los ojos, perplejo.
- El problema ha sido que yo no he podido ver esto en mis visiones, porque cuando vosotros estáis cerca, bloqueáis mi don y apenas me entran visiones. - Confesó Alice. - Si no, no hubiéramos dejado que esto pasara.
Alice arrugó el entre cejo, fue un gesto que apenas duró medio segundo, pero para Edward no pasó desapercibido.
- ¿Y ahora… qué haréis? - preguntó Jake. - Me refiero a que Charlie está… bueno… en sus últimos días. - El rostro del chico no mostraba ninguna clase de burla, aprovechándose del momento.
Era lo suficientemente considerado y educado para no herir más a los hermanos Cullen. Por mucho que él pensara que eran "seres" insensibles y muertos en vida, estaba siendo testigo del sufrimiento que padecían por Bella.
- No lo sé. - Confesó Edward. - Imagino que no quiera que estemos cerca de ella, ahora.
- Pero no vamos a dejarla sola con Charlie. - Respondió alterado Emmet. - Ella nos necesita, aunque ahora no sea demasiado consciente de ello - Murmuró con pesar. Alice asintió a las palabras de su hermano.
- Hay que llamar a Carlisle. - Soltó de golpe Alice. - Va a encontrarse con Bella de sopetón, y la situación puede ponerse incómoda. Debe estar prevenido.
- · -
Bella se paró un segundo en la puerta de su casa, respirando profundamente, inflándose valor para lo que iba a encontrarse.
Alzó la mano para tomar la manilla de la puerta, y en un gesto inconsciente giró la cabeza. La visión del coche de Carlisle, aparcado al lado de la entrada, la convirtió en una estatua.
"¡Oh, Dios!... Carlisle…"
Por supuesto, había pasado por alto que el patriarca Cullen estaría allí. Él le había dicho, varias veces, que estaría junto a ella para ayudarla a pasar por este trago.
"- Ahora eres parte de la familia. Y nosotros siempre cuidamos de los nuestros. -"
Le había dicho en repetidas ocasiones.
Volvió a tomar aire, y entró.
·
Nada más hacerlo, Carlisle estaba esperándola en el hall de entrada.
- Bella… - la miró con una sonrisa triste, llena de pesar y de cariño.
Pero pronto su rostro cambió a uno de inquietud, ya que pudo observar la cara desencajada que traía Bella. - ¿Qué ocurre? - Le preguntó nervioso.
- Dímelo tu. - Le soltó ella con la voz cortante como una cuchilla. Carlisle pestañeó confundido y asustado.
Justo ahí, el teléfono de Carlisle, sonó.
- Contesta. - Le ordenó ella con el tono serio. - Querrán avisarte. - La frase no acababa ahí, pero Bella calló de golpe, apretándose los labios.
Carlisle contestó y escuchó a Edward.
- Sí. Está aquí. Acaba de llegar - Respondió el patriarca mirando serio hacía la chica - ¡Dios mío! - Sus ojos se cargaron de culpa y terror. - Entiendo. Vale. Si, ya ha llegado y está acostado. Nos vemos, Edward.
Según Carlisle pronunció su nombre, Bella apretó los ojos. Solo con escuchar su nombre, sintió que el pecho se le abría en dos.
- Bella… - el vampiro dio un precavido paso en dirección de la chica, pero ella retrocedió de golpe, manteniendo la distancia. - Está bien. - Carlisle se esforzó en poner una cara amigable y tranquila, para no asustar y agobiar más a la chica. - De verdad, siento mucho… muchísimo, - inhaló oxígeno - que te hayas enterado de esta forma. Ayer, iba a decírtelo. - Bella rodó los ojos con petulancia - Es verdad. Rememora la conversación, hasta que fuimos interrumpidos. - Bella apretó los labios, y dejó salir un bufido. - Se que debes sentirte muy defraudada, y herida. Pero no es un secreto que se pueda decir a la ligera. Tenemos una norma sobre revelar nuestra existencia, y aunque por parte de Edward, estaba claro que te amaba, necesitábamos seguridad sobre tus sentimientos por él… por toda la familia, para poder revelártelo. - Bella negaba con la cabeza, con el rostro rojo de la indignación, e incluso el odio que sentía en esos momentos. - Bella, no queríamos mentirte. Te queremos muchísimo, pero es algo muy delicado de revelar.
- ¡Todos decís lo mismo! - Exclamó enfurecida.
- Porque es la verdad. - Respondió condescendiente.
Sabía que en está conversación se jugaba mucho con Bella. No iba a hacer que su enfado se volatilizara, pero era el momento clave. Necesitaba mantenerla ahí con él, hablando.
- Charlie… - sus ojos se movieron hacía el piso de arriba.
- Si. Él lo sabe, desde hace tiempo. - Suspiró, mientras Bella sentía que hervía de indignación - No has de tenerle en cuenta que no te contara. Charlie es un hombre de principios. Cuando le revelamos nuestra naturaleza, él prometió no contarlo. Y cuando tu llegaste, - sonrió melancólico - nadie supuso que, bueno… que llegarías a implicarte tanto con nosotros.
Bella no gurgutaba, casi no respiraba. Se había quedado rígida como una estatua mirando fija y desafiante hacía Carlisle.
- Todos supusimos, inclusive él mismo, que estarías aquí las semanas que le quedaran de vida, sin llegar a intimar tanto con nosotros. Su intención siempre fue que yo te hiciera un hueco en el hospital, para que pudieras quedarte aquí, ya que tendrías la casa y el dinero. Que te fueras haciendo una carrera en tu profesión, bajo mi protección - Bella mantenía el ceño fruncido, ya que de eso, nunca había tenido ni la más remota idea. - Pero… - el rostro de Carlisle se iluminó - hiciste tan buena sintonía con todos - Ahora su cara reflejaba cierta picardía - y Edward y tu - Bella volvió a apretar los ojos - os enamorasteis. ¿Quién iba a suponer algo así?
- Por favor… - bramó en un bajo gruñido.
- Charlie quería habértelo dicho hace un par de semanas, pero fuimos nosotros quien retrasamos el momento. Teníamos tanto miedo a que no te lo tomaras bien, a que nos rechazaras - Bajó la cara, suspirando con abatimiento.
Hubo unos instantes de silencio. Carlisle contemplaba a Bella, completamente compungido mientras esta, le evitaba la mirada.
- Entonces… ¿Es cierto? - Carlisle frunció el entrecejo, confundido por la pregunta. - Que sois… - apretó un segundo los ojos - Vampiros. - Carlisle pestañeó suavemente, bajando los ojos.
- Si. Los somos. - Respondió en un suspiro.
Bella asintió, tragando y respirando fuertemente, en una manera de enjugarse las lágrimas que llenaron sus ojos.
- Te queremos sinceramente, Bella. No te mentimos por reinos de ti...
- Eso no importa. - Contestó tajante, cortando al patriarca. - Vuestro secreto es… - abrió los ojos exageradamente - ¡Increíble! Imposible de entender, de asimilar, de… - Meneó la cabeza, intentando serenarse y no perder los papeles. - No puedo con ello. ¡¿Vampiros?! - Escupió. - ¿Quién puede creerse eso?
- No te dejes impresionar por la ficción del cine, Bella. Es muy diferente…
- ¿Bella? - la débil voz de Charlie se escuchó, acallando a Carlisle y haciendo a Bella mirar hacía arriba.
- Le quedan dos días. 46 horas, exactamente. - Bella abrió los ojos impresionada por semejante precisión.
- Alice tiene cierto don.
Bella movió las manos en señal negativa, interrumpiendo a Carlisle.
- No quiero saber nada más. No quiero pertenecer a vuestro mundo. Os habéis portado genial conmigo, y os lo agradezco, pero en cuanto Charlie muera, también morirá cualquier relación entre nosotros. - Su voz fue firme, no dando opción a réplica.
- Edward… - Murmuró Carlisle, haciendo al corazón de Bella repiquetear.
- Por favor… ¡Por favor! - Gruñó intentando controlar el volumen de su voz. - A él… ni me lo mentes. - La mirada que Bella le dedicó a Carlisle, lo dejó helado; más aun de lo normal en él. Sus ojos estaban fríos, y llenos de odio y resentimiento.
Le lanzó una última mirada a Carlisle y subió escaleras arriba sin decir una sola palabra más.
Esa reacción fue la que más aterrorizó al vampiro.
Que ella gritara, se enfadara, recriminara; incluso que los insultara, sería mejor, ya que estaría sacando su enojo. Pero esa mirada fría y ese silencio, le helaron la ponzoña en las venas.
·
·
- Charlie - lo llamó como un lamento. - Aquí estoy, papá.
- Hija… - murmuró. - Estoy algo atontado por toda la medicación que me han metido - Rodó los ojos, enfadado. Eso hizo sonreír a Bella. Eran gestos de Charlie, y eso significaba que seguía siendo él.
Charlie volvió a dormirse, ya que estaba bastante grogui por toda la morfina y demás medicamentos; así que Bella aprovechó a ducharse y ponerse algo cómodo.
También preparó varias cosas de comer, ya que previno que habría visitas y quería tenerlo todo controlado.
Al cabo de un par de horas, el Jefe despertó y Bella comenzó a agobiarse, ya que a penas había preparado unos pocos refrigerios, pero no quería perder las últimas horas con su "padre" por estar cocinando.
·
- Hola hija - la saludó un poco más despierto.
- Hola - Bella envolvió esa simple palabra con tanta ternura que parecía cánticos de sirena. - Te veo un poco mejor.
- Estoy algo más espabilado - Sonrió.
Su rostro había envejecido en cuestión de 30 horas, como si hubiesen pasado 30 años. Al hacer ese conato de sonrisa, su cara se llenó de marcadas y tenebrosas arrugas.
- Huele rico - alzó la cara, olfateando. - ¿Has echo tu riquísima sopa?
- Si. Pensé que a lo mejor tendrías algo de hambre cuando estuvieras más lúcido.
- Ummm, si. Un plato me vendría de perlas.
Bella bajó como un caza a la cocina. Quería tener a Charlie atendido al milímetro en estas últimas horas.
Cuando Bella subía con la bandeja de la comida de Charlie, picaron a la puerta. No le dio tiempo a su cerebro a meditar quién pudiera ser, simplemente abrió por inercia.
El dulce rostro de Esme Cullen, apareció en la puerta, cargada con varias bolsas.
Bella sintió que la sangre se le helaba en las venas.
- Hola - saludó Esme de forma tímida. No estaba segura de que Bella le permitiera el paso a su casa, y la incertidumbre del desprecio estaba matándola. - Te traigo comida. - Alzó las bolsas, con una sonrisa un tanto forzada.
- Bella… ¿Quién es? - Preguntó Charlie desde arriba. Bella meneó la cabeza, saliendo del embrujo de ver a "su EX suegra" allí parada con cara de circunstancia.
Soltó el aire de golpe.
- Es… Esme.
- ¡Oh, genial! - Se alegró él.
- Pasa… No te quedes en la puerta. No voy a volverme una maleducada. - Murmuró Bella, poniendo los ojos en blanco.
- Gracias. Sube a llevarle eso a Charlie antes de que se enfríe. Yo iré preparando todo esto, - señaló las bolsas - Quédate con él, no te preocupes, yo tendré la cocina controlada. No creo que tarden en ir viniendo gente de la reserva. - Bella le limitó a asentir, sin pronunciar una sola palabra más.
Tanto su conversación sobre actuada, más la forma de mirarse, dejaban patentes de que ambas sabían que… "sabían".
Estaba agradecida por todo lo que los Cullen la habían ayudado, y aun seguían haciéndolo. Pero no podía evitar que a su mente llegaran recuerdos de su tiempo en compañía: Pasando momentos de "familia", en cariño e intimidad.
¡Todo mentira! Todo era un vil engaño; una farsa.
·
- Mira lo que te traigo… Huele rico, ¿verdad? - Bella entró en el dormitorio de su tío, disimulando como una auténtica actriz.
Charlie se mantuvo despierto durante más de una hora, donde Bella le narró el parto de Emily. Por supuesto omitió la última parte y el descubrimiento del tremendísimo secreto de los Cullen y los Quileutes.
- Espero que te decantes por estudiar medicina. Serías una gran médica. - Comentó Charlie saliéndole el orgullo por todos los poros de su piel. - Carlisle podrá ser tu mentor y asesorarte. Tendrás su apoyo en todo…
- Bueno, ya veremos. - Interrumpió abruptamente a su tío - Estudiar medicina lleva muchos años… y ser enfermera no está nada mal - Retahiló demasiado deprisa, lo que hizo a Charlie arrugar las cejas, en un gesto de inquietud.
- Esme… ¿sigue abajo? - Lanzó la pregunta con malicia encubierta en inocente curiosidad.
Bella arrugó la boca y tensó la mandíbula, mientras asentía. Eso hizo que el corazón de Charlie saltara enérgico; una sensación de nerviosismo, de que algo pasaba, se adueño de él. Y algo le decía que sabía por donde iban los tiros.
- Está encargándose del tema de la comida, para que yo esté aquí contigo. - Aclaró, usando una voz excesivamente conciliadora. Otro dato que consiguió hacer a Charlie ponerse aún más alerta. - Ahora debes descansar. Te toca la siguiente dosis, eso te hará dormir un poco y sentirte algo mejor, a parte que reducirá los dolores. - Bella lo miró con una ceja alzada, en plan Enfermera Swan.
Lo que tampoco quería Bella era entrar en "tema" con Charlie. Sobretodo porque no sabía como iba a llevar ella la conversación, y lo que menos deseaba era despedirse de su tío con una riña.
·
Charlie se durmió, pero Bella no se movió del dormitorio. No tenía fuerzas para encarar a Esme. Sobre todo a ella, que era la dulzura y la ternura personificadas.
"Esme… ¿una vampira? Eso es aun más increíble de imaginar, pero… ¿qué diferencias habrá entre ellos y los humanos? Esto es el guión de una película de terror."
Tomó su móvil y googleó "vampiros". Se metió en varias páginas, pero ninguna la hacía salir de dudas. Uniendo información entre todas ellas, si encontraba descripciones que concordaban con ellos, pero no eran demasiado fiables.
Lo único que sacó en claro era que no estaban vivos; no tenían órganos que dieran vida a su cuerpo, o sangre regando sus venas, pero los describían como seres extraordinariamente inteligentes, ágiles, rápidos y con unos sentidos increíbles.
Pero lo que más la inquietó y, asustó, fue la descripción de su dieta: Sangre. Sangre humana.
Ellos mataban, humanos, para poder alimentarse.
¡Humanos!
Decidió dejar de seguir mirando y calentándose la cabeza. Ya que lo único que estaba consiguiendo era entrar en pánico.
Otro gran motivo para dejar de leer, de informarse, es que el recuerdo de Edward la abrasaba. Era igual que estar en el interior de una hoguera, sin poder moverte, ni gritar, ni opción de ser salvada.
Las comparaciones con el hombre que amaba hasta hacía tan solo unas horas, la mataban en vida.
·
Tras más de una hora, Charlie dormía apaciblemente, y decidió bajar. No sabía si Esme se habría marchado, ya que hacía más de dos horas que llegara y no se escuchaba ningún ruido en la casa.
Bajó la bandeja con cuidado; se sentía algo asustada. Nunca había sucedido nada delante de los Cullen, pero ahora, sabedora de su secreto, todo era distinto…
Sí. ¡Sí que había pasado!
Cuando se cortó en su casa.
Rememoró todos los detalles que había descartado, porque no quería verlos, pero ahora los necesitaba; ansiaba que esos detalles volvieran a su mente:
La forma en que Esme la había mirado. Como todos desaparecieron del comedor. Carlisle llevándola al baño más alejado del salón para curarla. Como él quemó las gasas con los restos de limpiarle la sangre.
"Las fotos del despacho… No eran disfraces, ni montajes. Eran fotos reales, de… ¿de qué década serían? ¿Principios del siglo XX? Sí… esos ropajes concordaban con la moda de entonces; antes de 1930, para entonces la ropa ya había cambiado… ¡Dios mío! ¿Cuántos años tendrán? Entonces… ¿es verdad que pueden vivir para siempre? ¿Qué son inmortales? ¡Diossss…! Va a estallarme la cabeza."
- Bella… - la llamó suavemente Esme.
- ¡AAAAAhhhhhh! - Gritó ella despavorida; suerte fue que ya había dejado la bandeja apoyada en la meseta de la cocina. - ¡Dios! Me has dado un susto de muerte. - Gruñó llevándose la mano al pecho.
- Lo siento. Te vi tan metida en tus pensamientos, que no quería molestarte. - Bella rodó los ojos, con ironía - Pero quería avisarte de que gente de la reserva está a punto de llegar. - Bella dejó sus gestos, para quedarse congelada - Seguramente querrás adecentarte… o por lo menos estar sobre aviso. - Esme la contempló con comprensión y ternura.
- Gracias. - Contestó de forma tensa.
Bella pasó al lado de Esme sin intención de dirigirle más palabras. Pero la matriarca Cullen tenía otros planes. No estaba segura de cuántas oportunidades tendría para poder hablar con Bella a solas.
- Te queremos… sinceramente. Eso no fue ningún engaño. - Susurró justo cuando Bella pasaba por su lado dirección al piso de arriba.
Bella paró sus pasos, jadeando ante la declaración de Esme.
- Por favor Bella… háblame. - Imploró la matriarca.
Bella suspiró; abatida. Esme entendió ese suspiro como una señala de rendición por parte de la chica, y movida por sus más puros sentimientos hacía ella, alzó la mano y le tocó el brazo a Bella.
Nada más sentir el tacto de la helada mano de Esme sobre su piel, Bella se erizó tensándose en el acto.
De forma automática e inconsciente, Bella dio un paso hacía atrás, sacudiendo en el proceso el brazo para romper el contacto.
Ambas mujeres se quedaron mirando el punto donde, segundos antes, sus pieles se tocaron; ambas con los rostros desencajados.
- Por favor, Esme… - susurró Bella, mirando hacía el suelo. - No me obligues a ser odiosa contigo… Contigo no - suspiró pesadamente mientras pronunciaba esas últimas palabras.
Corrió escaleras arriba, sintiendo como se agolpaban las lágrimas en sus ojos. No quería que la vieran llorar. No podía llorar por ellos… por unos… vampiros.
·
Se puso unos leggins negros, un jersey fino de rallas grises y blancas y una chaqueta de punto gris.
No quería ponerse de oscuro, de luto riguroso; aun no. Aunque su alma estuviera ya muerta.
Se sentó junto a Charlie, que comenzaba a despertar, otra vez.
Estaba más lúcido, y aun seguía siendo él.
Tenía mal color, mala cara e incluso, bajo las fragancias que aromatizaban el dormitorio, los poros de su cuerpo comenzaban a expulsar cierto olor; el olor de la muerte.
Conversaron durante unos minutos, pero Bella estaba ausente, por muchos esfuerzos que intentaba hacer por disimular, Charlie podía notar una inquietud extraña en su "hija".
Mientras Bella comprobaba los medicamentos en el suero de su tío, picaron a la puerta del dormitorio.
- Soy Esme, ¿puedo pasar? - Según escuchó su voz, Bella se envaró como un palo.
- Claro, Esme. Pasa. - la invitó Charlie, el cual lanzó una rápida mirada inquietante hacía su sobrina y a Esme, la cual estaba igual de tensa que Bella.
- Venía a avisaros de que los Quileutes, o parte de ellos, - rodó los ojos de forma simpática - están en el salón, y quieren verte. - Esme miraba de forma tímida hacía Bella, la cual estaba de perfil, con la cabeza gacha y la mandíbula tensa.
- Diles que suban Esme. Gracias. - Respondió Charlie, con el corazón en un puño, por la escena tan fría y angustiosa que estaba viviendo. - ¿Carlisle?
- Vendrá más tarde. A ultima hora, cuando estés libre de visitas. - Charlie miró hacía Bella, la cual seguía con la misma posición rígida. - El resto de los chicos, quieren venir también. - El corazón de Bella repiqueteó ante eso - Pero como tu veas, no quieren agobiarte.
- Por supuesto que no me agobian - Respondió de inmediato. - Quiero verlos antes de… bueno. - Se inclinó de hombros. - Diles que vengan después. En cuanto la gente de la reserva se vaya. - Bella apretó más la mandíbula, y cerró los ojos en un gesto de dolor y de frustración.
- Claro Charlie. - La matriarca sonrió con afecto - Les diré que suban.
·
Se hizo un silencio tenso en la habitación.
Aunque Charlie estaba en las últimas, los restos de los medicamentos que le habían administrado en el hospital aun hacían efecto en su sistema, manteniéndolo alerta; en un estado "relativamente bueno". Y la morfina estaba haciendo efecto pleno, evitándole dolor. Pero todo hacía más efecto del normal, gracias a los viales que Carlisle le había inyectado.
- Bella… Tu y yo, tenemos una conversación pendiente. - Bella hinchó los pulmones de aire, soltándolo despacio; como un bufido bajo. - No se como te habrás enterado, pero… - Suspiró vencido - Siento mucho no haber sido yo quien te lo dijera - la miró con infinita ternura y gran culpabilidad. Las cejas de Bella se unieron en un gesto de asombro.
- ¿Cómo… Cómo as sabido que yo…? - Estaba, alucinada con la deducción de su tío.
- Solo por como estás con Esme… y… - respiró pesadamente - que Edward no está aquí contigo. - Bella pestañeó seguido, notando como los ojos se le inundaron de lágrimas.
Iba a decir algo más, pero Charlie la interrumpió, ya que notó como ella se había alterado en una centésima de segundo.
- Te recomendaría no hablar ahora - Sonrió con cierta pillería. - Ellos… - giró la cabeza señalando la puerta - tienen unos oídos muy finos. - Bella abrió la boca, y así se le quedó. Estaba como en estado de shock.
- Jefe Swan - Billy picó en la puerta a la vez que se anunciaba - ¿Se puede?
- Claro, Jefe Black - Le siguió la broma Charlie.
Una vez la puerta se abrió del todo, no solo Billy estaba allí. Su hijo, Jacob, el gran lobo de pelaje rojizo, también había subido.
Bella lo miró perpleja.
- ¿Tú? - Gruñó. Charlie la miró con curiosidad.
- También… - No sabía cómo continuar la frase. Bella miró hacía su tío con el dolor y la decepción saliéndole a borbotones.
- ¿También sabías que se convierte en un lobo gigante? - Su pregunta iba cargada de reproche. Charlie asintió bajando la cabeza con abatimiento.
- Es… ¡Increíble! - Alzó la voz.
Con un gran brote de genio, se fue hacía la puerta, y al pasar al lado de Jake, ambos se miraron fijamente a los ojos.
Él le mostraba comprensión y disculpa. Ella odio.
- Voy a tomar el aire un momento. - Respiró profundo. - Necesito despejarme… - Meneó la cabeza, subiendo y bajando los hombros veloces, debido a lo jadeante de su respiración.
- Bella… - La llamó Jake.
- No me hables - bramó, con el tono endurecido por el rencor.
Salió disparada del dormitorio, sin pararse a nada más.
Necesitaba salir de allí, ¡ya!
·
En cuanto cruzó la puerta principal de la casa, sin pararse a tomar algo más de abrigo.
Corrió unos cuantos pasos por el jardín trasero, parándose justo en el inicio del bosque que bordeaba la propiedad.
Apoyó las manos en sus rodillas, inclinándose un poco, tomando aire e intentando recobrar una respiración normal.
Cuando se fue a alzar, ya un poco más recompuesta, una terrible arcada la hizo doblarse de golpe, vomitando estrepitosamente bilis, ya que nada tenía en el estómago.
- Joder… - Maldijo en un jadeo.
"Los nervios están consumiéndome. Acabaré hasta enfermando… ¡Maldita sea! Me encuentro tan débil… pero no me entra nada en el estómago. En cuanto Charlie no esté, venderé la casa y desapareceré de aquí. Esto será un mal sueño… Una pesadilla."
·
Un hombre completamente destrozado escuchaba los pensamientos de la chica que le había robado todo.
Edward estaba desolado por los sucesos del día. Y más, cuando vio los recuerdos de la frialdad de Bella en la mente de su madre. Era normal que estuviera dolida, pero no había dado ni el más mínimo pie para poder hablar.
Incluso con Carlisle, al que profesaba un gran respeto y admiración, lo había cortado de malas formas.
Y el verla ahora, tan vulnerable, tan frágil, y no poder acercarse y consolarla… Reconfortarla entre sus brazos…
"¿Alguna vez podría volver a tocarla?"
- Dale tiempo, Edward. - Alice, como un espectro se sentó junto a su hermano en la rama del árbol desde donde observaba a Bella. - Está muy dolida. Ha sido un shock brutal enterarse así. - Pestañeó, compungida. - Incluso ha estado a punto de ser atacada por dos de los nuestros.
- Lo se, Alice. Pero… Si vieras su rostro… - Murmuró con la voz tomada. - Las imágenes de Esme, no engañaban. Ya sabes que es la que menos potencia tiene para bloquearme, es igual que un libro abierto.
- Esperemos a ver su reacción cuando nos vea. Cuando te vea a ti. - Ambos vampiros se miraron a los ojos con dudas y tristeza.
·
·
Un capítulo duro.
Bella está consumida por los nervios, pero creo, que no es para menos.
Veremos a ver qué pasa cuando, como dice Alice... Los vea. Sobretodo a Bella.
¡Besosssssssss!
